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El Vaticano, precursor de los Juegos Paralímpicos

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El Vaticano, precursor de los Juegos Paralímpicos

De 1905 a 1908, las competiciones deportivas organizadas en el Vaticano incluyeron a personas con discapacidad, dando así inicio a este tipo de torneos. Esta aventura se revive a pocos días de la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Tokio.

Esta asombrosa aventura, hoy un tanto olvidada, se relata en L’Osservatore Romano publicado este sábado: los campeonatos internacionales organizados en el Vaticano entre 1905 y 1908, en presencia del Papa Pío X, incluyeron a atletas con discapacidad, varias décadas antes de que la organización de los “Juegos Paralímpicos”, en la tradición de los Juegos Olímpicos, diera a conocer y democratizara la práctica del deporte para discapacitados.

Un número de L’Osservatore Romano de septiembre de 1908, que informa de los resultados de las distintas disciplinas, menciona en particular la participación de un amputado, de atletas sordos e incluso de nueve jóvenes ciegos que tomaron parte en la competición de salto de altura. Estas competiciones, en las que participaron jóvenes con y sin discapacidad, contaron con un total de casi 2.000 atletas, y se beneficiaron del apoyo de la Gendarmería Vaticana y la Guardia Suiza para la seguridad y el protocolo, con el acompañamiento musical de las ceremonias a cargo de bandas de música.

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Estas miniolimpiadas fueron un alegre soplo de aire fresco para el Papa, que aún se consideraba “prisionero” en el Vaticano, un territorio que entonces formaba parte del Estado italiano, con el que aún no se habían establecido relaciones diplomáticas.

Al igual que los actuales Juegos Paralímpicos (cuya forma actual, combinada con los Juegos Olímpicos, se organizó por primera vez en Roma en 1960), el objetivo de estas competiciones era sobre todo crear una dinámica de inclusión para estas personas, que a menudo se veían abocadas al desempleo y la pobreza, con muchos casos de niños discapacitados abandonados por sus padres.

Posteriormente, las dos guerras mundiales y su enorme número de “cabezas rotas” y de veteranos que sufrían diversos tipos de discapacidad (a los que se sumaban los numerosos civiles heridos) transformaron la comprensión de la discapacidad por parte del público en general. El deporte fue una de las herramientas para reconstruir cuerpos y sociedades.

Más de 100 años después de estos logros, el club deportivo del Vaticano (Athletica Vaticana) lanzó una sección paralímpica desde el principio, con el apoyo del Papa Francisco. Más allá del aspecto del rendimiento deportivo, el Vaticano sigue siendo un lugar que promueve la inclusión y un espacio de comunidad y apoyo para los jóvenes con discapacidad, que encuentran en él una oportunidad para desarrollar sus talentos.

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(Vatican news, agosto 2021)

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Mª Francisca: «Una vida para eucaristizar no es ninguna locura»

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Mª Francisca es una de las dos Misioneras Eucarísticas de Nazaret que ha celebrado sus votos perpetuos en Málaga este mes de agosto. Natural de Fuente del Rey (Jaén) conoció la congregación y colaboró con ellas desde la Reparación Infantil Eucarística. Ha servido en la archidiócesis de Sevilla y actualmente está al frente de una residencia de estudiantes en Soria. La conocemos un poco más en esta entrevista.

¿Cómo estás viviendo esta etapa tan fundamental en tu vida religiosa?
Este tiempo está siendo un tiempo lleno de gracia, encuentro, ilusión, de compartir y sobretodo de oración. Un tiempo en el que día a día he ido afianzando mi Sí al Señor, mi amor a Quien me invitó a vivir una vida consagrada para con los demás, en Él, por y como Él quiera. Soy feliz.

¿Qué te llevó a querer formar parte de la congregación de Nazarenas?
En realidad yo nunca había conocido a otras religiosas y, aunque en mi vida jamás hubiera pensado que el Señor tenía destinado para mí el regalo de la vocación religiosa, puedo afirmar que su llamada me cambió el corazón.
A las hermanas las conocí por casualidad en un encuentro que hubo en mi pueblo, donde yo asistí junto a un grupo de chicos y chicas a los que yo daba catequesis. Después de tener con ellas una relación más cercana tras la muerte de mi madre, yo me había refugiado en la oración y su sencillez, acogida, alegría y amor a Jesús me atrajo mucho.  Por eso al conocer a Jesús Eucaristía, día a día fue cambiando mi vida. Comencé a sentir que quería ser y vivir como ellas. Vivir para Quién a ellas les había tocado el corazón.

¿No es una “locura” ser religiosa en los tiempos que corren?
Cuando comencé a sentir en mi vida el don de la vocación, que quizás mi futuro podría ser formar parte dentro de la vida religiosa, me asusté un poco, pues era algo que ya no estaba de moda y, claro, bastante complejo para algunas personas. Pero cuando me di cuenta que no era yo, sino yo con el Señor, todo cambió. A pesar de eso seguí en búsqueda, pero después de muchas resistencias vi que este era mi camino. Volvería siempre a decirle sí a la llamada del Señor: “vende lo que tienes y sígueme”. Comencé a sentir y a tener la certeza de que Dios estaba en todo y fue cuando, poco a poco, comencé a adentrarme en este estilo de vida. Una vida para eucaristizar. Por eso siento que no es ninguna locura.

¿Qué camino personal has vivido hasta llegar a este momento? ¿Qué personas te han ayudado?
Es un tiempo que me ha servido para afianzar mi vocación y discernir si este era el camino que tenía que seguir. Unos años en los que he hecho experiencia de vida comunitaria, de apostolado, de oración,… Un tiempo privilegiado que me ha ayudado a fortalecerme como mujer consagrada, para entregarme a los demás con todo lo que soy.
Yo nunca hubiera pensado que la vida religiosa era lo que el Señor me invitaría a vivir, pero por muchas y diferentes circunstancias, comencé a sentir que a mi vida le faltaba algo, y ese “algo” solo se llenaba en los momentos que pasaba con las hermanas, en catequesis, pero sobre todo cuando participaba de la Misa y hacía oración. Un día me pregunté: ¿Y por qué no? ¿Cómo sería mi vida junto a ellas, viviendo dentro?
Ha sido un camino donde he ido dando pequeños pasos, de resistencias, de acompañamiento y de dejarme guiar. Un camino que ha ido forjando en mí un amor que cada día me une más al Amor Eucarístico; a vivir para Él en los demás dando lo mejor de mí.
A lo largo de mi camino ha habido muchas personas que me han ayudado y acompañado. Personalmente y con la oración. Me vienen al corazón el rostro de hermanas, piezas que han ido dando forma a este camino, sacerdotes y, sobre todo, el apoyo de mi familia y amigos. Ellos siempre me han estado acompañando en esta historia de amor que un día comencé a vivir y de la que me siento feliz por formar parte de ella.

¿Qué significa Málaga para ti?
Málaga para mí es un lugar especial. Málaga ha sido testigo de mi entrada en Nazaret. También aquí viví mi Noviciado durante dos años, los cuales me adentraron más profundamente a conocer la vida de san Manuel González y el estilo de vivir y ser de las hermanas. Fue el lugar donde por primera vez hice mi consagración temporal al Señor, aquí hice mis primeros votos temporales y aquí ha querido el Señor que haga mi entrega total, mis votos perpetuos a Él.

¿Cómo explicarías a un joven que no sabe nada de esto lo que significa “eucaristizar”? Explícanos con palabras sencillas esa llamada que sentís.
Las hermanas nos sentimos llamadas a eucaristizar, a acercar a los hombres al Corazón de Jesús que está en la Eucaristía, para que así puedan vivir la Vida que de ahí brota.
Nuestro mayor deseo es que Jesús sea amado y acompañado. Qué el mismo Jesús del Sagrario es el que habite en el corazón del mundo… el mismo Jesús del Evangelio.
Sentirnos llamadas a eucaristizar significa, tanto para san Manuel González como hoy en día para cada una de las hermanas, el poder hacer que la gente sienta que está vivo y vive junto a cada uno de nosotros. Está y ha estado siempre.
Cada una de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, desde el lugar donde nos encontramos, eucaristizamos por medio de nuestra vida. Vivimos una vida sencilla, en comunidad, en la que nuestra entrega y amor a los hermanos nace de la Eucaristía, dejándonos amar y alimentándonos cada día de Él.

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Ana María: «Me di cuenta de que el Señor contaba conmigo»

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Ana María nació en Granada pero se mudó a Málaga siendo muy pequeña. Es maestra de formación y ha sido una de las dos Misioneras Eucarísticas de Nazaret que han realizado sus votos en la diócesis este mes de agosto. La conocemos más en esta entrevista.

¿Cómo estás viviendo esta etapa tan fundamental en tu vida religiosa?
La verdad es que está siendo un tiempo de gracia especial. Lo estoy viviendo con mucha ilusión y gozo. Debido a la pandemia, el tiempo de preparación para la profesión perpetua se ha alargado más de la cuenta, puesto que ya lo comenzamos el verano pasado. Pero este último mes ha sido especialmente intenso. Hemos podido visitar los lugares más significativos de la vida de san Manuel y beber así de nuestras fuentes carismáticas. Está siendo un tiempo de ratificación y confirmación de que es aquí donde el Señor me llama y donde yo quiero estar.

¿Qué te llevó a querer formar parte de la congregación de Nazarenas?
Conocía a las Nazarenas casi por casualidad, porque acompañé a unos amigos a la librería que tienen en Málaga y la hermana que nos atendió nos invitó a un grupo de jóvenes que se reunían en su casa. Cuando las conocí, me llamó mucho la atención la relación tan estrecha y personal que tenían con el Señor. Jesús Eucaristía era uno más de la casa. Para mí, en ese momento, Dios era alguien lejano que estaba en el cielo, con el que me podía comunicar a través de la oración y del Evangelio, pero Él estaba allí y yo aquí.
El descubrir que el Señor estaba ahí, a unos metros de mí, en el sagrario, de forma real, porque me quiere y quiere estar cerca de mí, cambió mi relación con Él. Poco a poco fui descubriendo que estar con Él era lo que más me llenaba. El constatar que aún muchos no conocen su presencia Eucarística o que la han olvidado fue un gran impulso para consagrarme a Él y a darlo a conocer.

¿No es una “locura” ser religiosa en los tiempos que corren?
Quizás sí, pero en realidad es una respuesta a una locura mayor, pues como dice san Manuel González refiriéndose a la Eucaristía: ¡Este sí que es el mayor amor perpetuado en una locura!
Realmente toda vocación es una locura, también el matrimonio o el sacerdocio. Entregar toda tu vida a alguien sin saber qué va a pasar es una locura. Lo que mueve una joven a ser religiosa, es lo mismo que mueve a otra a querer casarse: el amor. En mi caso, he tenido la experiencia del amor gratuito, desbordante y pleno de Jesús en la Eucaristía. Cuando te sientes inmensamente amada por Alguien, surge en tu interior el deseo de dedicar toda tu vida a estar con Él y a vivir el tipo de vida que Él llevó.

¿Qué camino personal has vivido hasta llegar aquí? ¿Qué personas te han ayudado?
Creo que el primer paso en mi vocación lo di cuando comencé a formar parte del grupo de jóvenes de mi parroquia. Al escuchar el pasaje evangélico “vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra”, me di cuenta de que el Señor contaba conmigo para hacer un mundo mejor y así empecé a tomarme en serio mi vida cristiana.
Pasado un tiempo me di cuenta de que ya había conseguido todo lo que me había propuesto en la vida: trabajo, pareja, coche, amigos, voluntariado, grupo parroquial… Pero en mi interior sentía un vacío que todo eso no acababa de llenar. Cuando conocí a las Nazarenas y descubrí a Jesús Eucaristía, me di cuenta de que ese vacío solo lo llenaba el Señor. Por eso empecé a tener más ratos de oración y a hacer más cosas relacionadas con la Iglesia (más horas de voluntariado, más grupos de catequesis, etc.). Fue una hermana la que me ayudó a descubrir que en realidad el Señor no me estaba pidiendo hacer más cosas, sino ser de Él.
Gracias a Dios, en todo el proceso de discernimiento el Señor ha puesto a mi lado personas que me han ayudado. Primero fue Damián, el sacerdote que acompañó el grupo de jóvenes parroquial. Después Ángel, el sacerdote con quien hice el discernimiento antes de entrar en la congregación. Y luego todas las hermanas que me han acompañado en este camino hasta hoy, ayudándome a confirmar y afianzar mi vocación, sobre todo mis formadoras y las hermanas con las que he compartido cada etapa formativa. También tengo que dar gracias a Dios por mi familia, porque siempre me ha apoyado, y por mis amigos, que siempre han estado ahí, aunque muchos ni siquiera comparten mi fe.

¿Qué significa Málaga para ti?
Mucho, pues, aunque nací en Granada, nos mudamos a Málaga cuando yo tenía 7 años, así que me considero malagueña. Actualmente viven aquí mi familia y mis amigos, por eso Málaga es mi lugar de referencia.
Además, congregacionalmente, Málaga es la cuna que nos vio nacer. En esta ciudad, el 3 de mayo de 1921, cuatro mujeres comenzaron la historia de nuestra Congregación. Aquí están nuestras raíces. Y por otra parte, aquí hice mi noviciado, en el que se empezó a forjar en mí el estilo de vida nazarena. Aquí hice mi Profesión Temporal y ahora de nuevo Málaga va a ser testigo de mi consagración plena al Señor con la Profesión Perpetua.

¿Cómo explicarías a un joven que no sabe nada de esto, lo que significa “eucaristizar”? Explícanos con palabras sencillas esa llamada que sentís.
Eucaristizar, en palabras de san Manuel González, es “volver a un pueblo loco de amor por Jesús Eucaristía”. Es decir, dar a conocer que Jesús está vivo, de manera real, en cada sagrario de la tierra, para querernos, para estar con nosotros, para iluminar nuestra vida…
Siento que he nacido para eucaristizar, aunque la llamada se ha ido concretando en mí poco a poco. Como dije antes, para mí el punto de partida fue el experimentar en mi “propia carne” el inmenso amor que el Señor me tiene, que ha dado su vida por mí y que no ha dudado en quedarse en un trozo de pan para estar cerca de mí, para acompañarme en cada momento de mi vida, para que yo pueda estar con Él cuando quiera. Y ahí permanece aunque yo no le haga caso o aunque yo pase de Él; Él nunca se cansa de querer estar conmigo.
Y en segundo lugar, el ver que hay muchas personas que aún no saben que Jesús está aquí vivo entre nosotros. Sé que hay mucha gente que busca la felicidad y no sabe dónde encontrarla. Por eso quiero compartir con todos los que me encuentre aquello que ha dado sentido, felicidad y plenitud a mi vida.

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UN INUSUAL LUGAR DE ENCUENTRO

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Me reuní la noche del pasado sábado con 33 jóvenes en el Desierto de Tabernas. La convocatoria era abierta, realizada por redes, entre distintos grupos de amigos. El objetivo era abrir el corazón y plantear las preguntas que nos inquietan. Jóvenes de distintas hermandades, de Hakuna, simplemente de algunas parroquias y otros que ni siquiera tenían fe, pero que la convocatoria de un obispo al desierto la veían con cierta curiosidad e innovación. Otros jóvenes lamentaron no poder ir, pues ya tenían otros compromisos.

Caminamos hasta el oasis donde se rodaron algunas secuencias de la película Lawrence de Arabia. Nos cubrió la noche y nos pusimos a cenar los bocatas y a conocernos, al menos un poco. Les hablé, durante breves minutos, de la riqueza de significación que tiene el desierto en la Biblia. Y de tres personas que tuvieron una gran experiencia y cambio de vida en medio del desierto: la vocación de Moisés; la conversión del profeta Elías; y el discernimiento de nuestro Señor Jesucristo. Precisamente las tres personas que aparecen en la teofanía del Tabor.

Volvimos, hacia un descampado, bajo la claridad de una luna llena, en silencio, para repasar interiormente nuestras preguntas. El silencio nos hace sabios. Durante una hora fueron brotando las distintas cuestiones o preocupaciones. A las preguntas de unos respondíamos otros. Eran todos muy distintos, y los grados de juventud diferentes, pero había un clima de escucha. Sin una verdadera actitud de acogida no existiría la escucha.

La noche nos cobijaba. ¡Cuántas veces hemos rezado: la noche es tiempo de salvación! Miraba a cada joven y palpaba la paz que reinaba entre nosotros. El clima de igualdad, de serenidad, de aportación y de búsqueda, nos mantuvo en un ambiente de sosiego, de palabras pausadas, de profundidad. Sin defensa acérrima de “lo mío”, sin agitación, sin provocaciones… había un verdadero espíritu comunitario de libertad, de búsqueda de luz y de verdad.

Cuando esta mañana pensaba en aquellos jóvenes, me vino a la memoria el texto que leí ayer noche al finalizar la novela “Suite francesa”, de Irène Némirovsky: “Nadie puede presumir de conocer el mar sin haberlo visto en la calma y en la tempestad”. Estos jóvenes, no son el futuro, como muchas veces decimos los más mayores, son ya el presente y vale la pena creer en ellos.    

+ Antonio, obispo

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Luis Marín, subsecretario del Sínodo: «Nuestra tarea es pasar del yo al nosotros como Iglesia»

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revistaecclesia.com.- Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo de los Obispos, estuvo en ‘Estudio 9’, el programa de Radio Vaticana, para dialogar sobre la intención de oración del Papa para el mes de agosto. Además se habló del proceso de renovación que la Iglesia ha emprendido, “una reforma – como afirma el Papa – que tiene que comenzar con la reforma de nosotros mismos, a la luz del Evangelio”.

El Papa encomienda a pedir por la renovación de la Iglesia

«La renovación o reforma es ante todo un acontecimiento eclesial y espiritual. Significa abrirnos al espíritu, conformarnos con Cristo, adoptar la forma de Cristo, ser en Cristo y eso lo tenemos que hacer cada uno de nosotros. La unidad en Cristo que nos lleva también a participar en el sentido eclesial de comunidad. Por tanto, toda la forma nos abre al encuentro en el espíritu con Cristo».

Sinodalidad e Iglesia

«Es todo un reto, pero muy bonito porque nos hace vivir lo que es la Iglesia. Sínodo significa caminar juntos, que es lo que es la Iglesia. Hay personas que piensan que es una ocurrencia del Papa, pero no es así. La sinodalidad pertenece a la esencia primitiva de la Iglesia. Como la comunidad, como la misión. Son fundamentos de la Iglesia y con esto se recupera la identidad de la Iglesia. Quisiéramos que todo este proceso de dos años fuera una experiencia realmente eclesial con tres características: primero la disponibilidad a la escucha. Disponibles a escuchar lo que el espíritu nos quiere decir y donde nos quiere llevar. Segundo, entusiasmo por ser cristianos, por la fe, por vivir la Iglesia. Tercero la apertura, el dinamismo, la disponibilidad para llevar el evangelio de Cristo a todos los rincones del mundo. La misión de la Iglesia es evangelizar. Esta es nuestra tarea, pasar del yo al nosotros».

«El Santo Padre nos invita al testimonio. No se trata de algo ideológico. Tampoco se trata de estructuras. Se trata de testimonio de vida, nos está pidiendo la autenticidad. La evangelización se realiza por transmitir lo que uno vive, con el Cristo que nos identificamos y que hemos encontrado, que llena nuestra vida. Transmitimos con la experiencia de vida y esto es evangelizar. No se trata de buscar números, estamos hablando de la calidad, que viene de la identidad cristiana de la experiencia de Cristo».

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Josefa Bonilla Benavides, María Luisa Bonilla Benavides, Antonia Durán Palacios, Julia Durán Palacios, Antonia Palacios Bonilla y María Brígida Toledano Osa

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Josefa Bonilla Benavides, María Luisa Bonilla Benavides, Antonia Durán Palacios, Julia Durán Palacios, Antonia Palacios Bonilla y María Brígida Toledano Osa

Josefa Bonilla Benavides (Posadas, Córdoba, muere con 34 años); María Luisa Bonilla Benavides (Posadas, Córdoba, muere con 39 años); Antonia Durán Palacios (Posadas, Córdoba, muere con 26 años); Julia Durán Palacios (Posadas, Córdoba, muere con 31 años); Antonia Palacios Bonilla (Posadas, Córdoba, muere con 59 años); y María Brígida Toledano Osa (Posadas, Córdoba, muere con 77 años)


Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Resulta difícil elaborar un perfil biográfico de estas seis mujeres pues no existe documentación eclesiástica sobre ellas al haber sido quemado el archivo parroquial de Posadas en las fechas en que acontecieron sus muertes. Una muestra más del odio que se tenía por todas las cosas que tuvieran alguna relación con la Iglesia Católica durante la Persecución Religiosa del siglo XX en España, también en la Provincia y la Diócesis de Córdoba.

Los datos sobre la edad aproximada con la que murieron, el lugar de nacimiento, el nombre de sus padres, el domicilio, la profesión, el estado civil y las circunstancias de sus muertes son los anotados el 20 de enero de 1937 en sus respectivas partidas de defunción del Registro Civil de Posadas (todas en el tomo 53): Josefa Bonilla, pág. 186; María Luisa Bonilla, pág. 185 vto.; Antonia Durán, pág. 190 vto.; Julia Durán, pág. 191; Antonia Palacios, pág. 191 vto.; María Brígida Toledano, pág. 192.

A ninguna de estas seis mujeres se les conocía afiliación política alguna, ni estaban inscritas en ningún partido político. Tan sólo murieron por ser cristianas, por su afinidad y por su cercanía con la Iglesia Católica. Las seis trabajaban y servían en diversos menesteres pastorales de la Parroquia de Santa María de las Flores de Posadas, haciéndolo con dedicación, disponibilidad y entrega generosa.

Doña Antonia Palacios Bonilla era hija de Juan Palacios Camacho y Francisca Bonilla García, y contrajo matrimonio canónico con Julio Durán Vázquez, de profesión comerciante, en la Parroquia de Santa María de las Flores de Posadas el 14 de septiembre de 1903. Cuando falleció tenía como profesión sus labores y era viuda; había tenido varios hijos que ya habían muerto, y sólo le quedaban vivas sus hijas doña Antonia y doña Julia. Las tres vivían juntas en la Calle Gaitán, sin número.

Doña Antonia y doña Julia Durán Palacios, en el momento de morir, tenían como profesión sus labores, estaban solteras y eran catequistas de la Parroquia de Posadas, además de ser miembros del coro parroquial y colaboradoras directas del párroco (también mártir). En varias ocasiones las dos hermanas y su madre fueron acosadas por gente del pueblo por “ser beatas”. Las dos hermanas eran de comunión diaria. Cuando tuvieron noticia del martirio de la beata Victoria Díez y Bustos de Molina, de la Institución Teresiana, en el cercano pueblo de Hornachuelos, doña Antonia y doña Julia reunieron a todas las niñas de la catequesis parroquial para narrarles los sucesos, diciéndoles además: “Mucha gente va a morir en esta guerra… Si nosotras tenemos que morir, hagámoslo gritando ¡Viva Cristo Rey!”.

Doña Josefa y doña María Luisa Bonilla Benavides eran hijas del matrimonio formado por Luis Bonilla Herrera y María Luisa Benavides Serrano (posiblemente ya difuntos cuando sucedieron sus muertes). Vivían juntas en la Calle Calvo Sotelo, núm. 10, y tenían como profesión sus labores y ambas estaban solteras. Las dos fueron detenidas porque a uno de sus hermanos, implicado en política, no lo pudieron apresar los milicianos, además de por ser cristianas y habituales de la Misa y de la catequesis en la Parroquia.

Doña María Brígida Toledano Osa contrajo matrimonio canónico con Manuel Díaz Palacios, de profesión agente y corredor, en la Parroquia de Santa María de las Flores de Posadas el 2 de febrero de 1889. No tuvieron descendencia. Ella tenía como profesión sus labores, además de ser la guardiana o “santera” (junto con su marido desde su matrimonio) de la Ermita de Santiago Apóstol de Posadas, en la cual vivían juntos. Su marido fue asesinado, siendo abatido a tiros en los tejados cercanos a la Ermita, cuando intentaba escapar de los grupos populares que le perseguían. Ella pudo escapar y se refugió en la casa de las señoritas Bonilla Benavides, que le aconsejaron que no fuese a Córdoba y que se quedase con ellas.

Al estallar la Guerra Civil, la Guardia Civil de Posadas tomó partido por los sublevados el 19 de julio. Los obreros y los jornaleros del pueblo huyeron al campo, pero el día 22 volvieron, siendo apoyados por unos refuerzos de anarquistas y de las Juventudes Socialistas Unificadas de Palma del Río. Ganaron el cuartel y comenzaron las detenciones y los asesinatos.

Tras ser detenidas todas ellas en momentos y lugares diferentes, las seis mujeres fueron recluidas junto con los demás presos, incluidos los dos sacerdotes del pueblo, el párroco don Mariano Fernández-Tenllado Roldán y su coadjutor don Leovigildo Ávalos González (también mártires). Otras detenidas fueron doña Fernanda Bonilla Benavides y doña María Luisa Serrano, que quedaron vivas en su momento.

La llegada de un nuevo grupo de milicianos provenientes del cercano pueblo de Palma del Río hizo que se precipitasen los acontecimientos violentos contra todos los detenidos. Los milicianos se extrañaban de que “aún estuviesen vivos” todos los detenidos, según comentaron al llegar a Posadas.

Estas seis mujeres no fueron asesinadas en Posadas, sino que las llevaron a todas juntas en la noche del 27 de agosto de 1936 a una finca próxima a la localidad. Las mataron después de sufrir los mismos tormentos y no pocas vejaciones. Los asesinos abusaron de las dos hermanas Durán Palacios ante su madre, ésta atada a un árbol (su cadáver tenía huellas de ataduras en los brazos y las muñecas). Luego dispararon sobre las seis mujeres, quedando algunas aún vivas y malheridas, y todas fueron arrojadas a un pozo lleno de agua. Estos hechos se conocen con detalle porque sus cadáveres fueron extraídos más tarde por uno de sus asesinos que estaba preso y se ofreció a hacer este difícil trabajo si se le trataba con indulgencia.

Las seis fueron sepultadas en el Cementerio de Posadas, en nichos separados aunque seguidos y correlativos en la misma pared, en este orden: las dos hermanas Bonilla Benavides, doña María Brígida, la madre y las dos hermanas Durán Palacios.

El Informe-Cuestionario redactado el 7 de diciembre de 1938 por el nuevo párroco de Santa María de las Flores de Posadas recoge información sobre todas ellas, además de los datos generales sobre la persecución religiosa acaecida en el pueblo (Archivo de Secretaría del Obispado de Córdoba, Caja “Posadas”):

“Respuestas al cuestionario adjunto.

“Cuestiones Generales: 1º. Quemar todos los retablos e imágenes de la Parroquia y Ermitas, salvándose los bancos. Los vasos sagrados y ornamentos se salvaron en casas particulares (…). La madrugada del 22 de Julio empezó la actuación del Comité Rojo (…).

“El día 26 de agosto (…) fueron asesinadas por los marxistas y arrojadas al pozo “Mariano” de la Mina de Montenegro, de donde fueron extraídas, las vecinas de esta villa Brígida Toledano Osa, Antonia Palacios Bonilla, Josefa Bonilla Benavides, María Luisa Bonilla Benavides, Julia Durán Palacios y Antonia Durán Palacios (…).

“Fieles: 1º. Todos los asesinados eran cristianos, si bien cierto número de clase trabajadora fue asesinado por no compartir con ellos las ideas marxistas (…).

“3º. Son dignas de notar las palabras de una madre a quien le matan a sus hijos en la puerta de su casa. Cuando ella misma, en unión de sus hijas los recoge del suelo, dice al que agonizaba: “Perdona al que te mata si quieres que Dios te perdone”. Esta Sra. es Dª. María (¿Antonia?) Palacios Bonilla. Las Señoritas Antonia y Julia Durán Palacios -las que antes se citan como extraídas del pozo- refieren que murieron con el rosario en la mano diciendo Viva Cristo Rey. No es esto extraño si tenemos en cuenta su ejemplaridad y su apostolado catequístico (…).

“Cementerio y sepulturas: (…) 5º. Los cristianos en una fosa común, y llevados en el carro de la basura. De los marxistas no se dio ningún caso”.

José María García Benavides, cronista oficial de la Villa de Posadas, al relatar la historia de la Hermandad de Jesús Nazareno de Posadas, menciona los destrozos sufridos en su patrimonio durante la Guerra Civil y el asesinato de varios de sus hermanos, calificándolos todos de martirio, destacando e individualizando el de María Luisa Bonilla Benavides: “El año 1936 sucumbieron brutalmente en la hoguera todas las imágenes y casi todos los enseres de esta Cofradía. Varios hermanos sufrieron martirio por uno y otro bando, siendo de destacar el que padeció la que había sido una de sus más eficientísimas camareras, María Luisa Bonilla Benavides, torturada, asesinada y arrojada al pozo de una mina por quienes se titulaban defensores de la libertad y de la República” (Las pequeñas historias de Posadas, 1984, en PDF, sin paginar).

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La red Cáritas se moviliza en Haití

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La red Cáritas se moviliza en Haití para prestar ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto. Cáritas Española lanza una campaña de emergencia y pone a disposición de Cáritas Haití una partida inicial de 100.000 euros.

 

La red Cáritas se ha movilizado rápidamente para coordinar su respuesta humanitaria urgente a los graves efectos del nuevo terremoto de magnitud 7,2 en la escala Richter que el pasado sábado asoló la zona de Les Cayes y Jeremie, en Haití, y que, según los últimos datos disponibles, se ha cobrado la vida de 1.300 personas.

De acuerdo a la información remitida por Cáritas Haití, el seísmo ha dejado también cientos de heridos e importantes daños materiales. No obstante, las comunicaciones con las zonas siniestradas siguen activas y, al menos en Les Cayes, la actividad de la ciudad no ha quedado colapsada. En el terreno, los equipos de la Cáritas local han comenzado a distribuir ayuda de emergencia a los damnificados, a cuantificar el alcance de los daños y a evaluar las necesidades más urgentes a corto y medio plazo, en medio de la incertidumbre y el temor generalizados generados por las réplicas del seísmo que se vienen repitiendo desde el pasado sábado.

El epicentro del terremoto es uno de los escenarios donde Cáritas Española ha venido centrando en los últimos diez años, junto a Cáritas Les Cayes, los esfuerzos de reconstrucción puestos en marcha tras el devastador terremoto de enero de 2010.

Con objeto de canalizar la respuesta solidaria de los donantes de nuestro país hacia las víctimas de este nuevo desastre natural, Cáritas Española ha lanzado una campaña de solidaridad con Haití, además de movilizar ya una partida de 100.000 euros para apoyar la ayuda a los damnificados que está prestando los equipos de la Cáritas local.

Solidaridad de la red Cáritas y de la Iglesia latinoamericana

La respuesta solidaria con Haití ante este nuevo desastre natural por parte de toda la red Cáritas y del conjunto de la Iglesia latinoamericana está siendo inmediata.

En un comunicado conjunto, el Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (CLAMOR), “se unen con profundo dolor para acompañar y apoyar a Haití en esta hora de incertidumbre y dolor”.

Este es el texto íntegro del comunicado:

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Con profundo dolor recibimos las noticias sobre el impacto del terremoto de magnitud 7,2 que ha sacudido en la mañana de este sábado 14 de agosto al pueblo haitiano, reviviendo la pesadilla y el sufrimiento del seísmo de 2010 y sumándose a la prolongada y compleja crisis social, económica y política que padece el país caribeño.

Como Iglesia latinoamericana y caribeña queremos expresar nuestra cercanía y solidaridad con nuestras hermanas y hermanos haitianos y con la Iglesia que peregrina en Haití, ante las posibles pérdidas humanas y los daños materiales ocasionados por la tragedia. En particular manifestamos nuestro afecto y comunión con el Pueblo de Dios a través de nuestros hermanos obispos, religiosas y religiosos, sacerdotes, laicos y laicas, que como Iglesia samaritana y en salida misionera son testigos de la misericordia de Dios, especialmente entre los más necesitados y vulnerables.

No somos ajenos a la dura realidad que viven en esta hora de incertidumbre y aflicción. El Papa Francisco nos enseña en la carta encíclica Fratelli Tutti que “en estos momentos donde todo parece diluirse y perder consistencia, nos hace bien apelar a la solidez que surge de sabernos responsables de la fragilidad de los demás buscando un destino común”. En este sentido, bien sabemos que “la solidaridad se expresa concretamente en el servicio, que puede asumir formas muy diversas de hacerse cargo de los demás” (FT 115).

Por eso, como Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (CLAMOR), queremos unir esfuerzos para acompañarlos y ayudarlos, haciendo nuestra su situación en este momento de emergencia, con el propósito de desarrollar acciones pastorales conjuntas encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida, y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana.

Este gesto eclesial y solidario quiere ser una expresión de comunión y caridad en clave sinodal, al tiempo que hacemos un llamado a las naciones latinoamericanas y caribeñas, y a otras instituciones y organismos a nivel mundial, para que se sumen a esta causa por Haití. Bien sabemos que “la verdadera calidad de los distintos países del mundo se mide por esta capacidad de pensar no sólo como país, sino también como familia humana, y esto se prueba especialmente en las épocas críticas” (FT 141).

En camino a la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, y bajo la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de nuestro continente, elevamos nuestra oración al Señor de la vida y la misericordia, para que los sostenga en la fe, la esperanza y el amor.

¡Estamos con ustedes! ¡Todos y todas somos Haití!

El comunicado está firmado por monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo (Perú), y mons. Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina), presidente y secretario general del CELAM; Gloria Liliana Franco y Daniela Cannavina, HCMR, presidenta y secretaria general de la CLAR; mons. José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo (Venezuela) y presidente de Cáritas América Latina y el Caribe; Francisco Hernández Rojas, coordinador regional del SELACC; Óscar Armando Pérez Sayago, secretario general de la CIEC; María Antonieta García, FIC, presidenta del Consejo de la CIEC; y mons. Gustavo Rodríguez, arzobispo de Yucatán (México) y Elvy Monzant Arraga, presidente y secretario ejecutivo de la Red CLAMOR.

Apoyo de Cáritas Española

Este nuevo desastre natural golpea a Haití 11 años después del devastador terremoto que el 12 de enero de 2010 asoló la isla, con epicentro entre Jacmel y Puerto Príncipe, y que causó la muerte a 300.000 personas, dejó sin hogar a más de un millón y provocó el desplazamiento de otros dos millones de haitianos.

Cáritas Española se volcó desde el principio en el apoyo a las necesidades humanitarias de esa emergencia y los planes de reconstrucción. Durante la última década, nuestra Confederación en España ha canalizado hacia este país caribeño más de 25 millones de euro, aportados por los donantes españoles a través de la campaña de solidaridad “Cáritas con Haití” lanzada a raíz del seísmo.

Además, en los dos años siguientes el país tuvo que afrontar nuevas emergencias humanitarias provocadas por el impacto del huracán “Tomás”, también en 2010, seguido de un serio brote de cólera en 2011 y dos huracanes, “Isaac” y “Sandy”, en 2012. Los huracanes se han sucedido hasta el día de hoy, con especial impacto de “Mathew” en 2016, que provocó más de 800 víctimas y grandes destrozos.

En los últimos cuatro años, a medida que la población haitiana iba recuperando su derecho a una vivienda y se estabilizaba las necesidades generadas por la emergencia del terremoto, el apoyo de Cáritas Española ha puesto el foco en los programas de educación primaria y formación profesional, junto a los proyectos de seguridad alimentaria que permitan a la población local producir sus propios alimentos y generar sus modos de vida.

Todas las actividades tienen también un enfoque dirigido a aumentar la resiliencia de las comunidades ante posibles desastres naturales. Desde 2016, se han llevado a cabo más de 20 proyectos con este enfoque financiados por Cáritas Española, en los que, de forma general, se han abordado los capítulos de alimentación, agua y saneamiento, salud, educación, vivienda, empleo y capacitación laboral. Les Cayes, epicentro ahora de nuevo con este terremoto, ha sido uno de los lugares donde se han centrado los mayores esfuerzos de la campaña.

En este último cuatrienio la aportación de Cáritas Española a Haití ha sido de 5,2 millones de euros.

EMERGENCIA «CÁRITAS CON HAITÍ TERREMOTO 2021»
UNICAJA: ES98-2103-400-67-3300000639 (concepto HAITI)

 

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La Inmaculada llegada desde Éfeso, visitará Vejer de la Frontera

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‘Madre ven’, la peregrinación que está llevando por toda España una imagen de la Inmaculada Concepción llegada desde Éfeso. Esta ciudad, en la actual Turquía, es el lugar donde la Virgen María vivió sus últimos años en compañía de San Juan Evangelista. Su casa fue descubierta en el siglo XIX y es hoy lugar de culto y devoción.

La diócesis de Cádiz y Ceuta recibe este mes de agosto esta imagen de la Inmaculada Concepción, donde permanecerá en el Santuario de Nuestra Señora de la Oliva de Vejer de la Frontera del jueves 26 de agosto al viernes 27 de dicho mes.

Jueves 26 de agosto:

18:30h Acogida y rezo del Santo Rosario

19:30h Santa Misa

20:30h Hora Santa

21:30h Vigilia de Oración continuada

Viernes 27 de agosto:

9:00h Laudes y despedida

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LA DIÓCESIS DE ASIDONIA-JEREZ VIVE ESTA SEMANA CENTRADA EN LA VIRGEN MARÍA

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Durante esta semana la Diócesis de Asidonia-Jerez celebra durante esta semana la llegada de Madre Ven, la Virgen Inmaculada de Éfeso y la clausura de la celebración del 50 aniversario de la Asociación de María Auxiliadora de Rota.

La Iglesia Asidonense vive durante esta semana centrada en la Virgen María, desde la zona del litoral, exactamente desde el Puerto de Santa María en la Basílica menor de Nuestra Señora de los Milagros recibiremos la llegada de Madre Ven la Virgen Inmaculada de Éfeso que está recorriendo todas las Diócesis de España. Asimismo, además de este momento tan especial, será otra advocación mariana como María Auxiliadora desde Rota que clausurará mañana martes a las 20hrs, con la presencia de Monseñor Rico Pavés, el 50 aniversario de la asociación dedicada a esta titular mariana.

Esta semana por tanto el pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Asidonia-Jerez tendrán la oportunidad perfecta de orar ante nuestra madre por este curso 2021-2022 que comenzará dentro poco menos de un mes. De igual manera distintas localidades diocesanas comienzan a preparar su festividad que tendrán lugar el próximo mes de septiembre, entre las que destaca el 8 de septiembre en municipios como Villamartín con la Virgen de las Montañas o Chipiona con Nuestra Señora de Virgen de Regla.

ACTOS DE MADRE VEN, VIRGEN INMACULADA DE ÉFESO EN ASIDONIA-JEREZ

Martes 24 de agosto:

09:45 Llegada a Sanlúcar de Barrameda desde Doñana

12:00 Traslado de Sanlúcar de Barrameda a Chipiona con la colaboración de la Armada Española

13:30 Desembarque en el muelle y traslado al Santuario de Regla

17:00 Recepción de los grupos de la localidad y veraneantes

19:30 Rosario Santuario de Regla

20:00 Santa Misa Santuario de Regla

22:30 Adoración Santuario de Regla

Miércoles 25 de agosto:

8:00 y 10:00 Santa Misa Santuario de Regla

11:00 Despedida y partida de la Virgen hacia el Puerto de Santa María

12:15 Rosario en el Convento de la Purísima Concepción del Puerto de Santa María

13:00 Santa Misa en el Convento de la Purísima Concepción del Puerto de Santa María

19:00 Traslado a la Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

19:30 Rosario Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

20:00 Santa Misa celebrada por el Sr. Obispo Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

21:00 Adoración Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

Jueves 26 de agosto:

09:00 Santa Misa Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María

10:00 Despedida y partida de la Virgen

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La Asociación Pro-Vida de Mairena del Alcor a través del Proyecto de Acogida ofrece asistencia a madres y niños recién nacidos  

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La Asociación Pro-Vida de Mairena del Alcor a través del Proyecto de Acogida ofrece asistencia a madres y niños recién nacidos  

La Asociación Pro-Vida Mairena del Alcor durante el período de abril a julio 2021, ha ofrecido ayuda a 247 mujeres, de las cuales, 224 ha sido a través del Proyecto de Acogida. También, han atendido a 251 bebés y han facilitado 23 ayudas puntuales a madres e hijos. La asistencia a las mujeres se concreta a través del donativo de leche, pañales, cereales y alimentos básicos, ropa y canastillas para recién nacidos.

Paralelamente, y dentro del desarrollo del Proyecto Acogida, se han impartido a las beneficiarias talleres previstos en la programación sobre alimentación saludable, cuidados del recién nacido, búsqueda de recursos comunitarios y curso de Lengua Española para madres extranjeras.

Desde la Asociación agradecen la implicación de parroquias y hermandades de la Archidiócesis por sus recurrentes aportaciones y donaciones.

Durante el mes de agosto, por cierre vacacional, sólo se atenderán ayudas puntuales y casos especiales.

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