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1 de DICIEMBRE. Eucaristía en memoria del futuro santo, Carlos de Foucauld

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El miércoles 1 de diciembre se celebra la memoria del beato Carlos de Foucauld, quien será canonizado, por el papa Francisco, el próximo 15 de mayo.

Con este motivo, la Familia Foucauld de Málaga invita a la Eucaristía que se celebrará el 1 de diciembre, a las 19.00 horas, en la parroquia de la Santísima Trinidad, en la Calzada de la Trinidad. 

La canonización de Carlos de Foucauld ha sido aplazada por más de un año por causa de la pandemia.

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Los niños y adolescentes de las parroquias tienen una cita para preparar el Adviento

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El sábado 20 de noviembre se celebra en la parroquia Santa María de la Victoria, en Málaga, el Encuentro de Adviento de Infancia, organizado por la coordinadora diocesana de Infancia de la Acción Católica General. El lema será el mismo que guía los encuentros de este curso: «Anunciando a Jesucristo con obras y con palabras».

En palabras de la nueva presidenta de Acción Católica General de Málaga, Vicky Ramos, «el objetivo es que los niños de nuestras parroquias se acerquen a la Navidad desde la figura de san José y desde la mirada migrante de la Sagrada Familia. Estamos muy ilusionados por poder retomar los encuentros, siendo conscientes de la realidad actual y, por tanto, aplicando todos los protocolos y medidas  Anti-Covid».

La jornada de convivencia y encuentro está destinada a los niños de Primaria y Secundaria, desde los 9 a los 15 años. 

Tendrá dos horarios adaptados a las dos etapad de Primaria y Secundaria. 

Para los de Primaria, el encuentro comenzará a las 9.15 horas, con una oración en el Santuario de la Victoria. Tras ella, se dirigirán al Seminario, donde profundizarán, con juegos y catequesis, en la figura de san José.

Para los de Secundaria, el cuentro comenzará a partir de las 10.15 horas, también en el Santuario. Tras la oración, se trasladarán a la Capilla del Monte Calvario para reflexionar sobre la realidad social de los migrantes.

La jornada de convivencia y celebración concluirá en la Capilla del Buen Pastor del Seminario para celebrar la Eucaristía todos juntos.

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Ruta Josefina, un recorrido guiado por imágenes de San José

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Seis rincones de la Diócesis que custodian imágenes de San José abrirán sus puertas al público el próximo sábado, 27 de noviembre

Con ocasión del Año Jubilar de San José, el Secretariado para el Patrimonio Cultural de la Diócesis de Córdoba ha organizado una Ruta Josefina que propone un recorrido guiado para conocer diferentes imágenes de San José custodiadas en iglesias de la ciudad.

María José Escribano, historiadora del arte, será la guía de este itinerario histórico, artístico y devocional, que tendrá lugar la mañana del sábado 27 de noviembre, con una duración aproximada de dos horas y media.

El punto de partida será el Palacio Episcopal, a las 10:30 horas, y desde ahí comenzará la ruta por la parroquia de San Francisco y San Eulogio, San Andrés, San Pablo, el convento de Santa Ana y San José, la Santa Iglesia Catedral y el Palacio Episcopal.

Los interesados en realizar el itinerario tendrán que reservar plaza con anterioridad al 25 de noviembre en el mail museo@diocesisdecordoba.es. La entrada es libre hasta completar un aforo de 30 personas.

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La Gomera comienza a ofrecer la propuesta pastoral “Reiniciar. El sueño de Dios sobre la parroquia”

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En este mes de noviembre, la Iglesia en La Gomera comienza a ofrecer la propuesta pastoral “Reiniciar. El sueño de Dios sobre la parroquia”. Un equipo de misioneros claretianos se encargará de llevar esta iniciativa por las diferentes parroquias de la isla colombina. Dicho itinerario comenzará los días 17 y 18 en Alajeró. Posteriormente, los días 22 y 23 en San Juan Bautista, en Vallehermoso y en La Asunción, en San Sebastián de La Gomera.  Y, los días 24 y 25, esta iniciativa también se implementará en las parroquias de Hermigua y Valle Gran Rey.

“Reiniciar. El sueño de Dios sobre la parroquia”, es una propuesta pastoral encaminada a fortalecer las comunidades parroquiales tras este tiempo de pandemia. Se trata de empezar de nuevo, de actualizar el planteamiento pastoral y de vida cristiana.

Asimismo, el objetivo es ofrecer a las comunidades cristianas una herramienta que les permita fortalecer su fe, el sentido comunitario y la misión. Todo ello, partiendo de lo bueno y positivo ya existente y favoreciendo, ante todo, la experiencia de encuentro con el Señor.

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Los presbíteros pueden inscribirse en este enlace para la celebración de inicio de episcopado de Monseñor Chico Martínez

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Los sacerdotes pueden inscribirse pinchando este enlace en la toma de posesión de Monseñor Don Sebastián Chico Martínez como Obispo de Jaén.

Celebración que tendrá lugar el próximo 27 de noviembre a las 11 horas en la Catedral de Jaén.

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Tres romerías andevaleñas, reconocidas con las Medallas de Oro de la Provincia que concede la Diputación

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El Foro Iberoamericano de La Rábida ha sido el lugar que ha acogido esta mañana de martes, 16 de noviembre, el acto de entrega de las Medallas de Oro de la Provincia 2021, al que ha asistido el vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime Jesús Cano. Se trata de un acto anual en el que la Diputación de Huelva hace entrega de su máxima distinción a personas e instituciones, con motivo del Día la Provincia, constituida el 16 de noviembre de 1835.

Precisamente, este 2021, en la categoría de Fiestas Populares, son tres las romerías andevaleñas que comparten el reconocimiento: la de San Benito Abad, la de la Virgen de Piedras Albas y la de la Virgen de la Peña.

Tal y como se indica desde la institución provincial, todas “encarnan costumbres ancestrales que se mantienen de generación en generación, y que tienen gran arraigo en toda la provincia: la Romería de San Benito Abad, de El Cerro de Andévalo, la más antigua de nuestra provincia; la Romería de Piedras Albas, la primera que abre el ciclo romero de la provincia de Huelva y tiene la originalidad de que es compartida por dos pueblos: El Almendro y Villanueva de los Castillejos. Y la Romería de la Virgen de la Peña, que además de su tipismo y autenticidad se caracteriza por la belleza natural del lugar en el que se celebra”.

En total, trece personas e instituciones, en diez categorías diferentes, han sido reconocidas esta mañana con la Medalla de Oro de la Provincia: a título póstumo, el piloto Hugo Millán; la artista de flamenco Rocío Márquez; el actor, director y autor de teatro Jesús Domínguez; la modelo, empresaria y actriz Laura Sánchez; la coordinadora del Observatorio La Rábida de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático para Iberoamérica, Rosa Castizo; la asociación Teléfono de la Esperanza; la Unidad Militar de Emergencias; la empresa García Carrión; la Cabalgata de Reyes Magos de Higuera de la Sierra; y el programa de Canal Sur Televisión Tierra y Mar.

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«Por una Iglesia Sinodal», próxima sesión de formación para laicos

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El decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca, el sacerdote José de San José Prisco, será el encargado de la próxima sesión de formación para laicos que con el título «Por una Iglesia Sinodal» tendrá lugar el próximo jueves, 18 de noviembre, en el Seminario Diocesano.

El profesor San José Prisco realizará un recorrido desde la eclesiología conciliar del Pueblo de Dios, a la eclesiología de comunión y a su desarrollo en la sinodalidad como «dimensión constitutiva de la Iglesia y su base en la corresponsabilidad y participación de todos los fieles en la misión de la Iglesia. A partir de ahí, explicará los niveles de la sinodalidad y la reforma que propone el proceso sinodal cuya fase diocesana inauguraba el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, el 17 de octubre pasado.

José San José Prisco, nacido en Valladolid (1966), es catedrático de Derecho Canónico, decano de la Facultad de Derecho Canónico de la UPSA y sacerdote de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos (Diócesis de Valladolid).

Destaca su labor internacional como rector del Pontificio Colegio Español de Roma (2015-2020), profesor de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (2017-2020), director del centro mexicano de orientación y formación de las vocaciones ‘Animación Vocacional Sol’ (1992-1995) y como director de la ‘Escuela de Formación para miembros de Institutos de Vida Consagrada’ en el estado mexicano de Yucatán (1995-1996).

San José Prisco realizó Estudios Eclesiásticos en la Universidad Pontifica de Salamanca y tras una estancia en Washington D.C. (USA) se licenció en Derecho Canónico por la Universidad Gregoriana de Roma (Italia). Posteriormente obtuvo el Doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca.

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Terminan las obras en la parroquia San Antonio de Padua

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El Obispo presidió la eucaristía de acción de gracias el pasado jueves, 11 de noviembre

Monseñor Demetrio Fernández acudió a la parroquia San Antonio de Padua de la ciudad para presidir la eucaristía de acción de gracias celebrada con motivo de la clausura de las obras que se han llevado a cabo en el templo. El Obispo estuvo acompañado de Miguel García, director técnico de patrimonio de la Diócesis. Era necesario un recalce de la estructura y adoptar un sistema de cimentación de tipo profundo. El prelado aprovechó la ocasión para visitar a los titulares de la Hermandad Sacramental de la Merced, que tiene en San Antonio de Padua su sede canónica.





















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«A los pobres los tenéis siempre con vosotros»

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Carta pastoral del obispo de Cádiz-Ceuta, Mons. Rafael Zornoza:

El domingo 14 de noviembre celebramos la JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES, una jornada creada por el Papa Francisco, que tiene este año como lema la frase de Jesús: «A los pobres los tenéis siempre con vosotros» (Mc 14,7).

El Papa recuerda la escena de la mujer pecadora que ungió con un carísimo perfume a Jesús, entre las murmuraciones de los demás, que preguntaban. «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para darlos a los pobres?». Eso dijo Judas, que según San Juan era ladrón y no pensaba en los pobres sino en quedarselo. El cristiano está llamado a seguir el ejemplo de Jesús en el amor a Dios y al prójimo, especialmente a los más vulnerables. «Ninguno es tan pobre que no pueda dar algo de sí mismo. Los pobres no pueden ser sólo los que reciben, sino que hay que ponerlos en condiciones de poder dar, porque saben bien cómo corresponder. Con frecuencia los pobres nos enseñan la solidaridad y el testimonio de compartir. (Mensaje para la V Jornada Mundial de los Pobres, Papa Francisco).

El rostro de Dios que revela Jesús es el de un Padre para los pobres, siempre cercano a ellos. Jesús nos recuerda que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos, y manifiesta que la pobreza es un signo de su presencia entre nosotros, pues comparte con ellos la misma suerte. Esta es una importante lección para sus discípulos de todos los tiempos. Sus palabras «a los pobres los tenéis siempre con vosotros» indican que su presencia en medio de nosotros es constante, pero no para que nos acostumbremos y nos hagamos indiferentes, sino para involucrarnos con ellos. En nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer.

Los pobres tienen mucho que enseñarnos–dice el Papa—. Para empezar, conocen al Cristo sufriente, puesto que participan en sus propios dolores. Hace falta que nos dejemos evangelizar por ellos y descubrir a Cristo en ellos, prestarles nuestra voz en sus causas, pero también ser sus amigos, escucharlos, interpretarlos y recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Muchos santos y santas ejemplares han compartido con los pobres su proyecto de vida.

Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si fuesen parte de nuestra vida e instrumentos de salvación, pero no llamarán a nuestra puerta, sino que hemos de encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida.

Que nuestro compromiso no consista exclusivamente en acciones de promoción y asistencia; pues lo que el Espíritu moviliza en nosotros no es puro y simple activismo, sino ante todo una atención puesta en el otro “considerándolo como uno consigo”.

No perdamos nunca de vista la oportunidad que se nos ofrece de hacer el bien. Se trata de abrir nuestro corazón para reconocer las múltiples expresiones de la pobreza y en manifestar el Reino de Dios mediante un estilo de vida coherente con la fe que profesamos. Tengamos iniciativas con los pobres, compartamos nuestros bienes a través de Cáritas Diocesana o parroquial, ayudemos a cuantos atraviesan dificultades económicas y suelen acudir a los centros de caridad. Que no nos acostumbremos a su presencia en medio de nosotros, sin involucrarnos en compartir la vida con ellos. Tenemos que volver la mirada a Jesús y al Evangelio para dejarnos interpelar por su Palabra, y por su forma de vivir y de relacionarse con los más pequeños. Ellos nos abren el camino de una caridad que llega hasta el cielo.

+ Rafael Zornoza
Obispo de Cádiz y Ceuta

Homilía del domingo XXXIII del T.O

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Lecturas bíblicas: Dn 12,1-3; Sal 15,5; 8,9-11 (R/. «Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti»); Hb 10,11-14.18; Aleluya: Lc 21,36 («Estad despiertos en todo tiempo…»); Mc 13,24-32

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos llegando al final del año litúrgico y la palabra de Dios en estos últimos domingos nos coloca ante el juicio último de la historia y su desenlace en el marco de una visión apocalíptica de conmoción general del universo creado. Para la descripción de esta visión global del desenlace de la historia los autores sagrados se sirven de imágenes que ponen de manifiesto la condición creada y perecedera del orden natural del mundo creado, que se expresa en un género literario de amplia presencia en la Biblia conocido como género apocalíptico. Así el pasaje del evangelio de san Marcos que acabamos de escuchar, cuyo más amplio desarrollo encontramos en el evangelio de san Mateo, presenta la conmoción de los elementos cósmicos estremeciéndose ante la llegada del Hijo del hombre. El retorno del Señor resucitado en su gloria viene en el relato acompañado de estos signos que parecen aludir a la consumación del mundo, vinculándolos el evangelista al juicio divino sobre las acciones humanas. La venida del Hijo del hombre, con los poderes que el Padre le ha entregado, es el retorno del Resucitado convertido en juez universal para ejercer la justicia definitiva.

San Pablo describe también la venida del Hijo del hombre acompañado de los ángeles de Dios, porque el Señor —comenta el Apóstol— bajará del cielo «con clamor, en voz del arcángel y trompeta de Dios» (1Ts 4,16). Es un cuadro imaginario que él compone sirviéndose de la literatura apocalíptica, en la cual se describen las representaciones del cielo y del orden divino como ámbito de gloria y majestad que rodea la presencia de Dios y de Cristo como juez plenipotenciario de Dios. A este orden divino pertenecen los ángeles y su llegada con el juez universal es escenificada mediante las poderosas imágenes del fulgor del relámpago y el sonar del aparato eléctrico de la tormenta, de las cuales se sirven los autores sagrados para describir las teofanías, es decir, las manifestaciones de Dios siempre trascendente al mundo, cuya presencia no puede resistir el ser humano sin experimentar la muerte.

Esta visión de la venida del Señor de la que hoy habla el evangelio del domingo se inspira en descripciones como la revelación de Dios en medio del fragor de la tormenta sobre el monte Sinaí, cuando Dios entrega las tablas de la Ley a Moisés, donde «el sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte» (Éx 19,19), mientras Dios y Moisés hablaban y el pueblo se estremecía de temor ante la majestad inmensa de Dios. El pueblo suplicaba a Moisés que no les hablara Dios, para no morir (cf. Éx 20,19), que les hablara el propio Moisés, que es presentado como mediador de la Alianza antigua. La venida del Hijo del hombre es también descrita como la llegada de quien se acerca a la historia humana sobre las nubes del cielo, como sucede en la visión de Daniel que nos transmite la primera lectura. En ella la figura del Hijo del hombre viene con la majestad de Dios y recibe de él «poder, honor y reino», y a este ser divino contemplado por el profeta «le servían los pueblos, naciones y lenguas», y ese dominio propio del plenipotenciario de Dios es «poder eterno y nunca pasará y su reino no será destruido» (Dn 7,13-14).

Estas imágenes son una importante ayuda para que el evangelista presente a Jesús como el nuevo y definitivo Mediador entre Dios y los hombres, a quien el Padre ha entregado el juicio sobre la vida del hombre y la realización de la historia, sin que ningún ser humano pueda determinar ni cómo ni cuando Dios ejercerá este juicio definitivo, tanto para cada uno com. para el conjunto de la historia humana. La verdad cierta que la Iglesia nos transmite como contenido de la revelación de Cristo es que la consumación de la vida humana es para cada uno en particular la llegada del Señor en la hora de la muerte. Esta es el acontecimiento que nos abre de forma personal al tránsito de este mundo al mundo trascendente que ha de seguir a nuestra vida temporal. Seremos llamados a la presencia de Dios, de modo que tengamos por cierto lo que dice san Pablo: «que es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida, el bien o el mal» (2Cor 5,10).

El juicio divino nos viene predicho por el profeta Daniel en el fragmento que hemos escuchado, en el que asimismo tenemos el género literario apocalíptico utilizando las imágenes de la pugna permanente que en la vida del hombre se da entre el bien y el mal. Un pasaje bíblico que nos ayuda a mejor comprender el fragmento del evangelio de san Marcos que hemos proclamado. El profeta habla de “tiempos difíciles” para referirse a los últimos tiempos, pero la dificultad cada uno la vive en su propio tiempo terreno, con cuya superación, desechando el mal con los medios que la gracia divina nos asiste, podremos resucitar para la vida, para que nuestros nombres estén inscritos en el libro de la vida.

También en la profecía de Daniel entran en juego los ángeles, espíritus que Dios ha creado y a los que ha encomendado determinados cometidos al servicio de nuestra salvación, porque como dice san Gregorio Magno, «el nombre de “ángel” designa la función, no el ser del que lo lleva»[1]. Si a los que han recibido cometidos o funciones mayores los llamamos arcángeles, san Miguel es el ángel custodio del pueblo de Dios, que ha recibido la misión de ayudar a los hombres a vencer el poder del Maligno, un ángel caído que desobedeciendo a Dios se convirtió en príncipe del mundo pecador, verdadero tentador del hombre. Con su auxilio los seres humanos redimidos por Cristo y rescatados por su sangre preciosa triunfarán de la tentación y saldrán airosos del juicio, si practicamos la caridad y la misericordia, porque «tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia; la misericordia se ríe del juicio» (Sant 2,13); y es que «el amor cubre multitud de pecados» (1Pe 4,8).

El juicio es acontecimiento es simultáneo a la consumación de nuestra vida, motivo determinante de cómo debemos estar vigilantes. Jesús exhortó con diversas parábolas a la vigilancia, como la parábola de las vírgenes prudentes y necias, que termina con la exhortación de Jesús: «Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora» (Mt 25,13). San Marcos concluye la narración de su evangelio: «El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sólo el Padre» (Mc 13,32). Jesús afirma de esta manera que tampoco el Hijo en cuanto hombre sometido a la incertidumbre de la vida humana está eximido de esta ignorancia, en la que transcurre la vida de los hombres. La vigilancia triunfa sobre la tentación, dice Jesús observando que sus discípulos dormían en Getsemaní, mientras él imploraba agónico al Padre que apartara de él el cáliz de la pasión, cuando el enemigo estaba a punto de hacerse presente: «Velad y orad, para que no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil» (Mc 14,29).

En la acción de vigilancia es la atención al acontecer de la vida lo que resulta de la mayor importancia para vivir en la presencia de Dios y poder ofrecer a los demás la fe que profesamos y la esperanza de la que vivimos. Por eso Jesús pedía saber interpretar los signos de los tiempos y se quejaba de lo fácil que nos es prever los acontecimientos atmosféricos, pero no los signos de los tiempos (Mt 16,3), en los cuales Dios está interpelando nuestra vida y la gracia divina nos ofrece la salvación. No hemos de temer el juicio, si no flaquea la fe y mantenemos la caridad como acción de vida, porque Cristo ha vencido al Maligno y ha triunfado sobre la tentación, ha llevado sobre sí los pecados del mundo y ha muerto para que nosotros encontremos la vida definitiva. El autor de la carta a los Hebreos acrecienta nuestra fe en alcanzar la salvación, al declarar que «Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies» (Hb 10, ); es decir, hasta que el triunfo de Cristo en nosotros se afiance en la consumación de nuestra existencia participando de la vida de Dios, porque dice san Pablo que «hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24), y aún hemos de alcanzar que aquello que esperamos sea plenitud en nosotros.

El papa Benedicto XVI explana este pasaje de la carta a los Romanos, comentando que la redención es obra realizada de una vez para siempre por Cristo y es el fundamento de la esperanza de nuestra salvación[2]. El papa añade que la esperanza que tenemos en Cristo es una esperanza es fiable, y que gracias a ella podemos afrontar nuestro presente con la seguridad de conocer ya la meta a la que vamos, por eso es inseparable de la fe; y porque la fe es el alimento de la esperanza, frente al agnosticismo y la ignorancia culpable (Hb10,22-23), el cristiano es capaz de dar razón de la esperanza que tenemos (1Pe 3,15). Así, inseparable de la fe, la esperanza fundada nos diferencia de los hombres que no tienen esperanza (1Ts 4,13)[3].

Que la Eucaristía que ahora celebramos afiance en nosotros la fe esperanzada que hace de nosotros cristianos, y que la Virgen María y san José, que son figura y espejo de la fe que en ellos ha colmado su vida en Dios nos ayuden con su intercesión a mantener esta fe esperanzada que profesamos.

Almería, a 14 de noviembre de 2021

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

[1] San Gregorio Magno, Homilía 34,8: PL 76, 1250.

[2] Benedicto XVI, Carta encíclica sobre la esperanza cristiana Spe salvi [SS] (30 noviembre 2007), n. 1.

[3] SS, n. 2.

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