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El Sínodo y sus tres palabras clave: comunión, participación y misión

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«Ven, Espíritu Santo. Ven en medio nuestro, para que en la experiencia sinodal no nos dejemos abrumar por el desencanto, no diluyamos la profecía, no terminemos por reducirlo todo a discusiones estériles»

“Estoy seguro de que el Espíritu nos guiará y nos dará la gracia para seguir adelante juntos, para escucharnos recíprocamente y para comenzar un discernimiento de nuestro tiempo, siendo solidarios con las fatigas y los deseos de la humanidad”, con estas palabras el papa Francisco inició el sábado su mensaje a los participantes en el Momento de Reflexión previo a la apertura oficial del Sínodo de los Obispos, que tiene lugar este domingo el 10 de octubre.

“Estamos llamados a la unidad”

Francisco subrayó al inicio de su mensaje que “Estamos llamados a la unidad, a la comunión y a la fraternidad (…) Por eso, caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu”.

“Quisiera decir que celebrar un Sínodo siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresión viva del ser Iglesia, de un actuar caracterizado por una participación auténtica», afirma Francisco”

Comunión, participación y misión

“Las palabras clave del Sínodo son tres: comunión, participación y misión”, indicó Francisco. Comunión y misión son expresiones teológicas que designan el misterio de la Iglesia, la naturaleza misma de la Iglesia. Ésta “ha recibido «la misión de anunciar el reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el principio de ese reino» (Lumen gentium, 5)”.

A través de la comunión y de la misión, la Iglesia “contempla e imita la vida de la Santísima Trinidad, misterio de comunión ad intra y fuente de misión ad extra”, insiste Francisco.

Francisco recordando a san Juan Pablo II dijo que él “quiso reafirmar que la naturaleza de la Iglesia es la koinonia; de ella surge la misión de ser signo de la íntima unión de la familia humana con Dios”, y para que los sínodos sean fructíferos deben estar bien preparados y “es preciso que en las Iglesias locales se trabaje en su preparación con la participación de todos”.

El Papa insiste en la importancia de la participación como mecanismo para una auténtica praxis sinodal en la Iglesia: “Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos”.

“¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable!”, afirma el Papa.”

El Sínodo. Riesgos y oportunidades

El papa Francisco señala que el Sínodo es una gran oportunidad “para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica”; sin embargo, “no está exento de algunos riesgos”: el formalismo, el intelectualismo y el inmovilismo.

El Papa subraya el peligro de reducir el sínodo a un acto formal, pero sin “sustancia”. Necesitamos, dice, “los instrumentos y las estructuras que favorezcan el diálogo y la interacción en el Pueblo de Dios, sobre todo entre los sacerdotes y los laicos”.

Para hacer posible esto, se hace necesario transformar, insiste Francisco, “ciertas visiones verticalistas, distorsionadas y parciales de la Iglesia, del ministerio presbiteral, del papel de los laicos, de las responsabilidades eclesiales, de los roles de gobierno”.

El segundo riesgo es el intelectualismo, que puede convertir el Sínodo en “una especie de grupo de estudio”. Este hecho, añade el Papa, puede alejarnos “de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades dispersas por el mundo”.

Por último, dice Francisco, “puede surgir la tentación del inmovilismo. Es mejor no cambiar, puesto que «siempre se ha hecho así»” y añade que “El riesgo es que al final se adopten soluciones viejas para problemas nuevos”.

Un tiempo de gracia

“Vivamos esta ocasión de encuentro, escucha y reflexión como un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio”, dice el Papa, y así captar tres oportunidades: la primera, “encaminarnos estructuralmente hacia una Iglesia sinodal”, que sea un “lugar abierto donde todos se sientan en casa y puedan participar”.

La segunda oportunidad es “ser Iglesia de la escucha (…) Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración, escuchar a los hermanos y hermanas acerca de las esperanzas y las crisis de la fe en las diversas partes del mundo, las urgencias de renovación de la vida pastoral y las señales que provienen de las realidades locales”, dice Francisco.

Finalmente, la tercera oportunidad es “ser una Iglesia de la cercanía”, con su presencia, que sea una Iglesia “que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios”.

“Siempre volvemos al estilo de Dios: el estilo de Dios es la cercanía, la compasión y la ternura. Esto es lo que Dios ha hecho siempre. Si no acudimos a esta Iglesia de proximidad con actitudes de compasión y ternura, no seremos la Iglesia del Señor.”

El Papa invitó a los asistentes a considerar el Sínodo como “un tiempo habitado por el Espíritu (…) porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría. El Espíritu Santo es Aquel que nos guía hacia donde Dios quiere, y no hacia donde nos llevarían nuestras ideas y nuestros gustos personales”.

El Papa finalizó su alocución invocando al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo. Tú que suscitas lenguas nuevas y pones en los labios palabras de vida, líbranos de convertirnos en una Iglesia de museo, hermosa pero muda, con mucho pasado y poco futuro. Ven en medio nuestro, para que en la experiencia sinodal no nos dejemos abrumar por el desencanto, no diluyamos la profecía, no terminemos por reducirlo todo a discusiones estériles. Ven, Espíritu de amor, dispón nuestros corazones a la escucha. Ven, Espíritu de santidad, renueva al santo Pueblo de Dios. Ven, Espíritu creador, renueva la faz de la tierra.

El papa Francisco abre oficialmente el Sínodo sobre la Sinodalidad en la ciudad del Vaticano con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro. La Santa Misa está precedida por el Momento de Reflexión en el que participa el Obispo de Roma mediante una alocución.

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Encuentro vocacional en Villargordo

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Este año hemos introducido un cambio importante en las oraciones vocacionales, que serán mensualmente en diferentes localidades de nuestra Diócesis. Nuestro primer encuentro vocacional (con el nuevo formato) lo tuvimos el pasado viernes 8 de octubre en Villargordo, donde la comunidad del Seminario se desplazó junto con un nutrido grupo de jóvenes de diferentes puntos de la provincia.

Allí nos reunimos en la ermita de Santa Ana, donde tuvimos una catequesis y compartimos diferentes testimonios de fe, para poder conocernos todos un poco mejor. De allí nos trasladamos a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, donde celebramos la Eucaristía, presidida por su párroco D. Germán García Aguilera, tras la cual tuvimos un rato de adoración al Santísimo, para terminar con un ágape compartido. La comunidad de Villargordo se volcó con nosotros en todo momento y con mucho afecto.

Desde el Seminario queremos agradecer a la comunidad de Villargordo y a su párroco D. Germán por su gran hospitalidad y por sus oraciones por el Seminario. Pedimos por todos vosotros.

Comunidad del Seminario

Galería fotográfica: «Encuentro vocacional en Villargordo»

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Domingo 17 de octubre. Inicio de la Fase Diocesana del Sínodo

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Este pasado domingo 10 de octubre, el Papa Francisco presidió la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021. El Santo Padre hizo hincapié en tres verbos que considera necesarios para que los obispos caminen en la misma dirección: Encontrar, escuchar y discernir.

El próximo domingo 17 de octubre, comenzará la Fase Diocesana. El acto de apertura de dicha fase será a las 18.30 horas, en la Catedral de La Laguna. Posteriormente, a las 19:30 horas, el obispo Nivariense presidirá la Eucaristía.

La delegación de Nueva Evangelización y la Comisión Diocesana para el Sínodo vienen trabajando desde hace tiempo en la organización de esta jornada.

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Nuevo encuentro de los sacerdotes jóvenes con el Obispo

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El martes 5 de octubre ha tenido lugar el primer encuentro de los sacerdotes ordenados en los últimos veinte años con el Obispo, tras el paréntesis del año pasado en que no pudieron celebrarse estos encuentros debido a la pandemia. El lugar elegido en esta ocasión ha sido la parroquia de la Encarnación de Bailén.

Han asistido veinticinco  sacerdotes junto al Obispo, el Vicario de Comunión y el Delegado para el Clero. Algunos  más han excusado su ausencia por diversos motivos.

Comenzando con la acogida a las 11 de la mañana, el párroco, D. Manuel Ángel Castillo, invitó a tomar un café. Posteriormente, tuvimos un tiempo de oración ante el Santísimo  en la Iglesia.

A continuación, nos reunimos en el salón parroquial donde comenzó la reunión con unas palabras de saludo por parte del Obispo y la exposición del tema sobre la sinodalidad en la vida del sacerdote  que había preparado D. Cándido García, a partir del Vademécum para los Obispos del Sínodo, que en los próximos días va a dar comienzo en toda la Iglesia. Tras la exposición del tema, se produjo un  diálogo entre los asistentes y el Obispo.

Después, dimos oficialmente la bienvenida a los nuevos sacerdotes que se han incorporado a este grupo tras su ordenación: Francisco Javier Cova y Antonio Blanca, que estuvieron presentes, y Jesús Llopis y Antonio Guerrero, que no pudieron asistir.

Finalmente, hubo tiempo para hacer una breve despedida a quienes habían cumplido 20 años de ordenación, concretamente a José Luis Martínez, que tuvo unas palabras de agradecimiento para el Señor y de fraternidad para con los demás compañeros sacerdotes.

Juan Ramón Gómez López
Delegado episcopal para el clero

Galería fotográfica: «Encuentro del clero joven»

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La Casa de Ejercicios San Pablo celebra el Año Ignaciano con una completa programación

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La Casa de Ejercicios San Pablo celebra el Año Ignaciano con una completa programación

La Casa de Ejercicios San Pablo, en Dos Hermanas, ha dado a conocer su programación para el curso 2021-22, enmarcada dentro de la celebración de los 500 años de la conversión de San Ignacio de Loyola.

Como en cursos anteriores, se renueva su oferta de retiros de oración de uno o varios días, ejercicios espirituales de cinco u ocho días y formación permanente para el acompañamiento. Entre otras muchas actividades, la Casa ‘San Pablo’, será lugar de acogida en la celebración del primer Retiro del Año Ignaciano en Sevilla, que tendrá lugar el próximo 20 de noviembre, y volverá a realizarse una iniciación a los Ejercicios de Contemplación así como los ‘Sábados de Oración’, que, en palabras del director de la Casa, el sacerdote jesuita Pedro Armada, “darán una oportunidad diferente para la pausa de oración y conocimiento de personas de la historia de la espiritualidad”.

Programación  

Ejercicios de 5 días:

  • 3 al 8 diciembre 2021 (Puente de Diciembre)- Eduard López Hortelano SJ
  • 25 al 30 julio 2022 -Hermenegildo Fuentes Martín SJ

Ejercicios de 8 días

  • 8 al 17 abril 2022 (Semana Santa)- dirigidos por José Luis Pinilla Martín SJ.
  • 29 abril al 8 mayo 2022 – Jorge L. Vázquez SJ.
  • 1 al 10 julio 2022- David Guindulain Rifà SJ
  • 2 al 11 septiembre 2022

Ejercicios de Contemplación

  • 11-13 feb. 2022 – Retiro Contemplación Fin de semana- Pablo Pérez Benedicto
  • 22-24 abr. 2022 – Retiro Contemplación Fin de semana- Manuel López Casquete
  • 13 al 22 julio 2022 – Ejercicios Contemplación. Iniciación – Pablo Pérez Benedicto

EE Personalizados: Ejercicios espirituales presenciales todo el curso– consultar fechas con la Casa.

EE para personas sordas y sordociegas: Del 24 al 28 agosto 2022, dirigidos por Alfonso Muruve CO y Juanjo Santos SD

Retiros
  • 20 noviembre 2021. Primer Retiro Año Ignaciano: “Acompañando a San Ignacio”
  • 17, 18 y 19 junio 2022- “Orar con el Padre Arrupe” – Pedro Miguel Lamet SJ
Sábados de Oración “Testigos de Esperanza”
  • 6 noviembre 2021: “Orar con Edith Stein”– Francisco Javier Sancho (Carmelita)
  • 29 enero 2022:“Orar con Marguerite Porete”– María Toscano Liria
  • 19 marzo 2022: “Orar con Hildegarda de Bingen” – María del Mar Graña Cid
  • 21 mayo 2022: “Orar con Simone Weil” – Francisco José Cuartero Valverde SJ
Curso de formación permanente para acompañantes
  • 16-17 octubre 2021: “Acompañar el Discernimiento” – Luis Mª García Domínguez SJ.
  • 22-23 enero 2022: “Acompañar el dolor y el sufrimiento”– Jaime Boceta

Más información en el teléfono 691 400 586 y en la web de la Casa de Ejercicios San Pablo www.casaejerciciosanpablo.com

 

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Ceuta celebró la festividad de San Daniel, Patrón de la Ciudad

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El Obispo diocesano pasó el fin de semana en Ceuta para presidir los cultos en honor al Patrón de la Ciudad y además presentó el nuevo Plan Pastoral – Hacia una Iglesia Misionera – para la diócesis que cubrirá la programación hasta el año 2025.

El domingo 10 de octubre la Ciudad Autónoma celebró la festividad de San Daniel, Patrón de Ceuta, en la Catedral de la Asunción, en una Función Principal oficiada por el Obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, junto con el Vicario General, Francisco Fernández Alcedo y otros miembros del clero ceutí.

La Venerable cofradía de San Daniel y compañeros Mártires Patronos de Ceuta ha celebrado la Santa Misa que ha contado, además, con procesión claustral de la reliquia en la Santa Iglesia Catedral, Sede Canónica de la Hermandad, con motivo de la festividad del patrón de la ciudad. A esta cita asistió también el presidente de la Ciudad Juan Vivas y otras autoridades civiles y militares, y miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías.

Tras la celebración de la Función Principal varios feligreses se reunieron en las puertas de la Catedral para la tradicional bendición de los animales, que siempre se ha realizado con motivo de la festividad de San Daniel y compañeros mártires.

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Diócesis del Sur 2021, del 22 al 24 de octubre en Ciudad Real (UDISUR ´21)

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La pastoral universitaria de la Diócesis de Ciudad Real acogerá el encuentro de universitarios de todas las diócesis del Sur los próximos días 22 al 24 de octubre en el Seminario Diocesano. Nuestro secretariado de Pastoral Universitaria se une al encuentro e invita a aquellos jóvenes universitarios que quieran venir a participar de estos días junto con otros muchos más jóvenes universitarios en unas jornadas llenas de convivencia, encuentro, oración, diversión, testimonios, viajes y concierto….

Si quieres participar rellena este formulario de inscripción antes del 16 de octubre: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe4tbexs9KZsY_w77jMFzgcidDqXP-LeFc6q_QnNvrjclpG_Q/viewform

PROGRAMACIÓN UDISUR 2021

Alojamiento: Seminario Diocesano de Ciudad Real.

Participantes: previsión de entre 110 y 160.

22 de octubre:

Llegada indicada de los participantes. 19’00h.-20’00h. (previsión de que algunos lleguen más allá de las 20’00h.).

19’00h.-20’00h. Recepción de los participantes y acomodación: Lugar de acogida: Entrada del Seminario. Los voluntarios conducen a las habitaciones para indicar el lugar de pernoctación y dejar la maleta.

20’00h. Bienvenida general y dinámica de conocimiento.

21’00h. Cena (comedores del Seminario).

22’30h. Vigilia de oración. Lugar: Capilla Mayor.

00’00h. Descanso nocturno.

23 de octubre

8’30h. Oración. Capilla Mayor.

9’00h. Desayuno.

9’30h. Salida hacia la Universidad.

10’15h. Presentación del encuentro. Comunicación a cargo de Cristina Martín Acevedo.

12’00h. Testimonios. Distribución por aulas.

14’00h. Comida.

16’00h. Gymkhana por Ciudad Real, para conocer un poco sobre la ciudad y su historia.

18’30h. Eucaristía en la parroquia de Santiago.

19’30h. Salida hacia el Seminario.

20’30h. Testimonio de Grilex.

21’30h. Cena.

22’15h. Concierto de Grilex.

23’00h. Tiempo libre.

01’00h. Silencio nocturno.

24 de octubre

9’00h. Oración. Capilla Mayor.

9’30h. Desayuno.

11’00h. Eucaristía en la Catedral presidida por el obispo, don Gerardo.

12’00h.  Evaluación por pastorales del encuentro Udisur 2021.

12’45h. Presentación de las actividades de las diferentes pastorales universitarias. Conclusiones de la evaluación.

14’00h. Comida.

15’30h. Despedida.

 

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Apertura del Sínodo. Homilía del Santo Padre Francisco

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Una persona, un hombre rico, corrió hacia Jesús mientras Él «iba de camino» (Mc 10,17). Muchas veces los Evangelios nos presentan a Jesús “en camino”, acompañando al hombre en su marcha y escuchando las preguntas que pueblan e inquietan su corazón. De este modo, Él nos revela que Dios no habita en lugares asépticos, en lugares tranquilos, lejos de la realidad, sino que camina a nuestro lado y nos alcanza allí donde estemos, en las rutas a veces ásperas de la vida. Y hoy, al dar inicio al itinerario sinodal, todos —el Papa, los obispos, los sacerdotes, las religiosas y los religiosos, las hermanas y los hermanos laicos— comenzamos preguntándonos: nosotros, comunidad cristiana, ¿encarnamos el estilo de Dios, que camina en la historia y comparte las vicisitudes de la humanidad? ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o, temerosos ante lo incierto, preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” o del “siempre se ha hecho así”?

Hacer sínodo significa caminar juntos en la misma dirección. Miremos a Jesús, que en primer lugar encontró en el camino al hombre rico, después escuchó sus preguntas y finalmente lo ayudó a discernir qué tenía que hacer para heredar la vida eterna. Encontrar, escuchar, discernir: tres verbos del Sínodo en los que quisiera detenerme.

Encontrar. El Evangelio comienza refiriendo un encuentro. Un hombre se encontró con Jesús y se arrodilló ante Él, haciéndole una pregunta decisiva: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» (v. 17). Una pregunta tan importante exige atención, tiempo, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por su inquietud. El Señor, en efecto, no se muestra distante, molesto o alterado, al contrario, se detiene con él. Está disponible para el encuentro. Nada lo deja indiferente, todo lo apasiona. Encontrar los rostros, cruzar las miradas, compartir la historia de cada uno; esta es la cercanía de Jesús. Él sabe que un encuentro puede cambiar la vida. Y en el Evangelio abundan encuentros con Cristo que reaniman y curan. Jesús no tenía prisa, no miraba el reloj para terminar rápido el encuentro. Siempre estaba al servicio de la persona que encontraba, para escucharla.

También nosotros, que comenzamos este camino, estamos llamados a ser expertos en el arte del encuentro. No en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas, sino, ante todo, en tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros. Un tiempo para dar espacio a la oración, a la adoración, esta oración que tanto descuidamos: adorar, dar espacio a la adoración, a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia; para enfocarnos en el rostro y la palabra del otro, encontrarnos cara a cara, dejarnos alcanzar por las preguntas de las hermanas y los hermanos, ayudarnos para que la diversidad de los carismas, vocaciones y ministerios nos enriquezca. Todo encuentro —lo sabemos— requiere apertura, valentía, disponibilidad para dejarse interpelar por el rostro y la historia del otro. Mientras a menudo preferimos refugiarnos en relaciones formales o usar máscaras de circunstancia, el espíritu clerical y de corte, soy más monsieur l’abbé que padre, el encuentro nos cambia y con frecuencia nos sugiere nuevos caminos que no pensábamos recorrer. Hoy, después del Ángelus, recibiré a un grupo de personas de la calle, que simplemente se reunió porque hay un grupo de gente que va a escucharlos, solo para escucharlos. Y desde la escucha lograron empezar a caminar. Muchas veces es este justamente el modo en que Dios nos indica la vía a seguir, haciéndonos salir de nuestras rutinas desgastadas. Todo cambia cuando somos capaces de encuentros auténticos con Él y entre nosotros. Sin formalismos, sin falsedades, sin maquillajes.

Segundo verbo: escuchar. Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. Jesús, en efecto, se puso a escuchar la pregunta de aquel hombre y su inquietud religiosa y existencial. No dio una respuesta formal, no ofreció una solución prefabricada, no fingió responder con amabilidad sólo para librarse de él y continuar su camino. Simplemente lo escuchó. Todo el tiempo que fue necesario lo escuchó sin prisa.  Y la cosa más importante, Jesús no tiene miedo de escucharlo con el corazón y no sólo con los oídos. En efecto, su respuesta no se limitó a contestar la pregunta, sino que le permitió al hombre rico que contara su propia historia, que hablara de sí mismo con libertad. Cristo le recordó los mandamientos, y él comenzó a hablar de su infancia, a compartir su itinerario religioso, la manera en la que se había esforzado por buscar a Dios. Cuando escuchamos con el corazón sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual.

Preguntémonos, con sinceridad en este itinerario sinodal: ¿cómo estamos con la escucha? ¿Cómo va “el oído” de nuestro corazón? ¿Permitimos a las personas que se expresen, que caminen en la fe aun cuando tengan recorridos de vida difíciles, que contribuyan a la vida de la comunidad sin que se les pongan trabas, sin que sean rechazadas o juzgadas? Hacer sínodo es ponerse en el mismo camino del Verbo hecho hombre, es seguir sus huellas, escuchando su Palabra junto a las palabras de los demás. Es descubrir con asombro que el Espíritu Santo siempre sopla de modo sorprendente, sugiriendo recorridos y lenguajes nuevos. Es un ejercicio lento, quizá fatigoso, para aprender a escucharnos mutuamente —obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, todos, todos los bautizados— evitando respuestas artificiales y superficiales, respuestas prêt-à-porter, no. El Espíritu nos pide que nos pongamos a la escucha de las preguntas, de los afanes, de las esperanzas de cada Iglesia, de cada pueblo y nación. Y también a la escucha del mundo, de los desafíos y los cambios que nos pone delante. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Las certezas tantas veces nos cierran. Escuchémonos.

Por último, discernir. El encuentro y la escucha recíproca no son algo que acaba en sí mismo, que deja las cosas tal como están. Al contrario, cuando entramos en diálogo, iniciamos el debate y el camino, y al final no somos los mismos de antes, hemos cambiado. Hoy, el Evangelio nos lo muestra. Jesús intuye que el hombre que tiene delante es bueno, religioso y practica los mandamientos, pero quiere conducirlo más allá de la simple observancia de los preceptos. En el diálogo, lo ayuda a discernir. Le propone que mire su interior, a la luz del amor con el que Él mismo, mirándolo, lo ama (cf. v. 21), y que con esta luz discierna a qué está apegado verdaderamente su corazón. Para que luego descubra que su bien no es añadir otros actos religiosos sino, por el contrario, vaciarse de sí mismo, vender lo que ocupa su corazón para hacer espacio a Dios.

Es una indicación preciosa también para nosotros. El sínodo es un camino de discernimiento espiritual, de discernimiento eclesial, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios. Y hoy la segunda lectura nos dice justamente que «la Palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que una espada de dos filos: ella penetra hasta dividir alma y espíritu, articulaciones y médulas, y discierne las intenciones y pensamientos del corazón» (Hb 4,12). La Palabra nos abre al discernimiento y lo ilumina, orienta el Sínodo para que no sea una “convención” eclesial, una conferencia de estudios o un congreso político, para que no sea un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu. Jesús, como hizo con el hombre rico del Evangelio, nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestras cerrazones y de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buen camino juntos! Que podamos ser peregrinos enamorados del Evangelio, abiertos a las sorpresas del Espíritu Santo. No perdamos las ocasiones de gracia del encuentro, de la escucha recíproca, del discernimiento. Con la alegría de saber que, mientras buscamos al Señor, es Él quien viene primero a nuestro encuentro con su amor.

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El 17 de octubre se inicia la fase diocesana del Sínodo de los Obispos

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El mes de octubre trae este año el inicio de la fase participativa del Sínodo de los Obispos que en el próximo octubre de 2023 se celebrará en Roma con el título: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

El Papa inaugurará el camino sinodal de forma oficial con la celebración de la Misa de Apertura la mañana del 10 de octubre, a las 10 de la mañana, en la Basílica de San Pedro, celebración que podrá seguirse a través de TRECETV.  El día anterior, sábado 9 de octubre, habrá un momento de reflexión en el Aula Nueva del Sínodo, incluyendo trabajos en grupos plenarios y lingüísticos, meditaciones y testimonios.

El obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Rafael Zornoza, ha nombrado una Comisión Diocesana para el Sínodo de Obispos sobre Iglesia y Sinodalidad, coordinada por D. Rafael Guerrero Pinedo. Guerrero, Prior de los Servitas de la Parroquia de San Lorenzo de Cádiz, es participante del Congreso de Laicos de Madrid e impartió la ponencia Reflexiones para una diócesis en salida, en la Asamblea Diocesana del pasado año, después de las aportaciones de sacerdotes y diferentes grupos sobre la reflexión de la pastoral para impulsar una diócesis misionera.

Esta comisión se reunió por primera vez en el obispado, dando así los primeros pasos de la fase diocesana del Sínodo que arrancará el domingo 17 de octubre, con una Eucaristía de apertura que presidirá el obispo diocesano en la Catedral de Cádiz a las 12:00 horas.

Este equipo, representativo de la realidad eclesial, en coordinación con la Vicaría de Pastoral y Evangelización de la diócesis, ayudará a caminar en esta fase participativa que se celebrará en un primer momento en los grupos sinodales que se crearán en las parroquias y después en los arciprestazgos hasta llegar a la síntesis diocesana.

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La escritura literaria como cauce anchuroso para transmitir valores trascendentes

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Frannery O´Connor

Lo bueno llega de Nazaret [Cartas entre amigo]

Madrid, Rialp, 2020

He leído esta obra movido por los impulsos de curiosidad que generan las cartas confidenciales dirigidas a otras personas amigas y alentado por sus sugerentes orientaciones teóricas para la escritura literaria. Sí: he tenido la impresión de que gozaba del privilegio de dialogar con una importante escritora sobre los asuntos de sus trabajos y sobre los procedimientos que ella utiliza. Este libro es, efectivamente, una fuente de conocimientos teóricos y de procedimiento prácticos sobre la escritura literaria considerada como un cauce anchuroso para transmitir valores trascendentes.

Frannery O´Connor es una importante novelista estadounidense del siglo XX comparable, según los críticos especializados, a Hemingway o a Faulkner. En el fondo de sus novelas, de sus cuentos, de sus ensayos, de sus cartas y de sus tiras cómicas, además de la belleza de sus imágenes, late un modelo personal de vida humana alimentado por su amor a Jesús. Sus cartas se refieren con detalle a las destrezas de la lectura, de la escritura y de la creatividad, y ponen de manifiesto su calidad humana y su densidad cristiana: las virtudes sobrenaturales, la fe, la esperanza y el amor, y esa serie de valores humanos que nos orientan y nos estimulan el crecimiento humano y la armonía familiar y social.

Nos muestra y nos explica cómo los valores estéticos se apoyan -se han de apoyar- en unos sólidos cimientos éticos y brotan de unas raíces cristianas, en esos valores que confieren dignidad a la vida humana y que, en última instancia, constituyen los ingredientes indispensables del bienestar individual, familiar y social.

Por estas razones opino que, aunque sus personajes, el ambiente y los episodios están situados en el Sur de los Estado Unidos, sus mensajes trascienden esos límites y son aplicables a nuestra situación actual.

José Antonio Hernández Guerrero

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