Mis queridas comunidades de esta bendita Iglesia que peregrina por la historia y las tierras de Almería. Mañana hace nueve meses que estoy entre vosotros y trece días después tomé posesión como vuestro obispo coadjutor en nuestra Catedral de la Encarnación. Nueve meses es toda una gestación, a veces dolorosa, y un tiempo significativo para pisar tierra, para un primer discernimiento, no demasiado profundo, y para sentir los latidos de algunas de nuestras comunidades cristianas, de los presbíteros, los diáconos, y de muchas personas laicas y de la vida consagrada, tanto contemplativa como apostólica. Esto me ha impulsado a cambiar el corazón y a comenzar a amar esta comunidad diocesana. Doy las gracias por ello a mi Consejo Episcopal de Gobierno, y a todos aquellos que, con gozo y mirando siempre al futuro, de una manera fraterna y evangélica, habéis estado rezando por mí, y me habéis impulsado a mantener esta esperanza que ya anida en mi corazón. El Espíritu me trae en un momento de ilusionante en el que la iglesia busca la sinodalidad y nos invita a caminar siempre juntos.
Las comunidades me sostenéis, y yo camino en medio de vosotras. El aliento es el del Espíritu, cada persona debemos dejarnos empujar por él, cada una desde la vocación que hemos recibido. Solo juntos y unidos podemos avanzar. La historia de la iglesia es una peregrinación hacia la patria prometida, y desde San Indalecio, todos vamos pasando y construyendo iglesia: la gente sencilla que mantienen su fe por encima de toda adversidad; las comunidades de vida apostólica y consagrada que acompañan cualquier tipo de pobreza o necesidad mostrando la ternura de Dios; las de vida contemplativa que mantienen encendida la lámpara del templo con su oración vicaria; la Acción Católica que como la mostaza enraíza y da vida; las hermandades y cofradías que renováis vuestra fe en la devoción, la liturgia y la caridad; aquellas personas que trabajan en la Iglesia por la justicia; las que recomponen las vidas rotas; los sacerdotes y diáconos que construyen comunidad con su presencia apostólica y su servicio, y al final el obispo, pastor y guía, consuelo y alimento, ternura y caricia de Dios, padre y hermano mayor, y todo en Cristo.
Los caminos de vuelta, como el de Emaús, siempre generan gozo interior, hace que perdamos los miedos y, sobre todo, nos hacen volver a la Iglesia reunida, hombres y mujeres en oración, en torno a María, para abrirse a los cuatro puntos cardinales en una efusiva misión. Sólo el Espíritu, y no nuestras fuerzas, hace posible que la Buena Noticia llegue al corazón de la humanidad y se grabe como un tatuaje para siempre. Esto es lo único que permanece hasta y durante la vida eterna, todo lo demás es banalidad y apariencia.
Damos gracias a Dios por estos diecinueve años en que D. Adolfo ha presidido nuestra iglesia, tomando el relevo de D. Rosendo, como yo ahora lo tomo de él, en esta sucesión apostólica desde los inicios de la primera evangelización. Vivo con gozo e ilusionado en medio de esta Iglesia de Almería, estoy aprendiendo mucho con vosotros, los jóvenes también me enseñáis. Sé que ninguna transición es fácil, pues todo cambio genera cierta incertidumbre y provoca nuevas expectativas, confiemos y construyamos comunidad. Que nuestra vida sea testimonio del Amor de Dios, que las dificultades nos unan cada vez más aún, y el gozo de ser creyentes ilumine y de paz a todos los que nos rodean, para que en nosotros descubran que vale la pena seguir creyendo. Cristo siempre abre nuevos caminos. ¡Ánimo y adelante!
Vuestro obispo, porque os pertenezco,
+ Antonio Gómez Cantero
Obispo de Almería









Las Semanas Sociales de España, cuya organización data de 1906, son un servicio de la CEE para el estudio, la difusión y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a las cuestiones sociales de notoria importancia y actualidad. Unas jornadas que desean seguir siendo un hito dentro del pensamiento social de la Iglesia y que realizan una valiosa contribución al discernimiento del aquí y el ahora de la Iglesia, de su aportación al momento presente, al bien común de la sociedad. La Iglesia ha de ser una Iglesia de brazos abiertos, un lugar fraterno donde todos tengan la voz, el turno y la palabra.
Los últimos días de noviembre están marcados en nuestra agenda por la Virgen de la Medalla Milagrosa, y es que en Úbeda hay gran devoción por esta advocación mariana que se venera en el Colegio de la “Milagrosa” de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El tercer Encuentro Juvenil Eje, que organiza la Delegación de Juventud y Vocaciones de nuestra Diócesis, se hacía coincidir con Misa Joven de Úbeda; grupo en el cual desde hace más de una década todos los colectivos juveniles católicos de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad se reúnen entorno a Cristo mensualmente.
El pasado 24 de noviembre, tuvieron lugar en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villacarrillo las Confirmaciones de los 40 catecúmenos de 2º de ESO, que se han venido preparando para finalizar así su etapa de iniciación cristiana, acompañados en este día tan importante por sus padres, padrinos y catequistas. La víspera de la celebración, este grupo de confirmandos junto a sus catequistas tuvieron una Vigilia de Oración con exposición del Santísimo como preparación previa para recibir al Espíritu Santo. Posteriormente, se realizó el ensayo de la celebración que tendría lugar al día siguiente. A las siete y media de la tarde del día 24, dio comienzo la Misa solemne, presidida por el Vicario de Evangelización D. Juan Ignacio Damas, con el que concelebró nuestro párroco, D. Andrés Nájera, y D. Valentin Umoh, Vicario Parroquial de nuestra parroquia y párroco de Mogón. Después de la homilía, D. Juan Ignacio procedió a la confirmación de los confirmandos que se acercaron acompañados de su padrino o madrina en cada caso. El Vicario al finalizar la ceremonia y haciendo alusión a la memoria de los mártires San Andrés Dung-Lac y sus compañeros mártires vietnamitas, cuya memoria se celebraba en este día, les instó a ser luz y testigos del evangelio y también a estar atentos a la voz del Señor como lo estuvo el profeta Daniel, joven adolescente como ellos.
El domingo 28, 1º domingo de Adviento y continuando con los ritos y entregas en la catequesis, en la Misa Familiar de las 12 de la mañana, se hizo bendición y entrega de la Biblia a los niños de 5º curso de primaria, primer año de postcomunión y de preparación para recibir al Espíritu Santo. Después de la homilía se procedió a la entrega de la Palabra de Dios a los niños; se acercaron los niños y niñas al altar con sus biblias que fueron bendecidas, besándolas a continuación en señal de veneración y acogida.
Ya por la tarde, a las 17:30 h, nos reunimos en los salones parroquiales para el segundo encuentro sinodal un buen número de fieles de nuestra parroquia. El lema elegido para este encuentro ha sido «Los sueños se construyen juntos». Comenzamos en el salón parroquial con un canto-oración con la canción de Brotes de Olivo, “Todos juntos”, cuya letra nos ayudó a reflexionar lo que significa “caminar juntos”. A continuación, se proclamó la palabra de Dios que fue posteriormente comentada por D. Andrés haciendo especial hincapié en lo que es la sinodalidad y cómo se ha de desarrollar en una comunidad parroquial. Para finalizar la asamblea común y antes de reflexionar por grupos, presentamos al Señor nuestras súplicas, para que nos guiase con su Espíritu en este segundo encuentro del proceso sinodal diocesano. En nuestra Parroquia se han formado cinco grupos de reflexión, más de cincuenta personas, que tras las aportaciones realizadas finalizamos este segundo encuentro con la celebración de la Eucaristía.
La pasada tarde del sábado, día 27 de noviembre, tuvo lugar la reunión sinodal del mes de noviembre en nuestra parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Benatae, que comenzó con la ambientación para la asamblea.



