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Congreso sobre la dignidad humana y concierto de Jesús Cabello, en “Iglesia Noticia”

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Congreso sobre la dignidad humana y concierto de Jesús Cabello, en “Iglesia Noticia”

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 17 de octubre de 2021.

Este domingo 17 de octubre el programa “Iglesia Noticia” emitido en la cadena COPE informa sobre el próximo congreso sobre la vida y la dignidad humana convocado por los Agustinos Recoletos en Granada.

Les facilitamos información sobre el concierto del cantautor Jesús Cabello del próximo 23 de octubre, destinado a recaudar fondos para financiar la Casa de la Familia de la diócesis de Granada. También hablamos con algunos de los participantes de la última peregrinación a Medjugorje organizada por la agencia de viajes San Cecilio.

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Mons. Orozco asistió a la beatificación de 127 mártires en Córdoba

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Mons. Orozco asistió a la beatificación de 127 mártires en Córdoba

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha participado en la ceremonia de beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires, que se ha celebrado en la Catedral de Córdoba, el 16 de octubre. Ha sido una celebración muy solemne, a la que han asistido más de tres mil personas, junto a casi doscientos sacerdotes y una veintena de arzobispos y que ha sido presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos y delegado pontificio para la Beatificación de estos mártires del siglo XX, y ha participado además el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza.

Se trata de una beatificación a la que se ha llegado tras un proceso largo de canonización instruido durante muchos años, algunos de ellos cuando el obispo accitano era vicario general de aquella diócesis.

Beatificación

Tras la lectura del Decreto Pontificio para la Beatificación de los mártires, sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos por parte del Cardenal, Marcello Semeraro, un gran aplauso de los asistentes irrumpió en la catedral al descubrirse el tapiz, al tiempo que el coro interpretaba el Aleluya de Händel, el canto de alabanza. En ese momento, ha procesionado la urna con las reliquias de los nuevos Beatos. El obispo de Córdoba ha dirigido palabras de agradecimiento al Delegado Pontificio para esta Beatificación.

En su alocución, monseñor Demetrio Fernández ha expresado que la Iglesia de Córdoba “da gracias al sucesor de Pedro, su Santidad el Papa Francisco, por la Beatificación de los siervos de Dios Juan Elías Medina y 126 compañeros”. A continuación, el prelado ha recibido la Carta Apostólica y se ha entonado el Gloria.

Eran las doce de la mañana cuando el repique de campanas de la catedral de Córdoba y de toda la Diócesis anunciaba uno de los acontecimientos eclesiales que hacen historia en la Iglesia de Córdoba, la Beatificación de Juan Elías Media y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis.

Homilía del Cardenal

El Cardenal Marcello Semeraro ha comenzado su homilía recordando el amor de Dios, “el amor misericordioso con el cual nos ha elegido”. “En el odio del mundo, hay como celos y envidia de quien ha perdido su presa; de quien ha visto como se la robaban. Este es entonces el doble compromiso que la palabra del Señor quiere suscitar en nuestra voluntad: la toma de distancia del «mundo», que aquí indica todos los que prefieren las tinieblas a la luz, el error a la verdad, el odio al amor; y después, también, la atención a no dejarse seducir por la nostalgia del pecado”, ha expresado el Cardenal para recordar que el escenario abierto con el anuncio del odio del mundo es, además, “exactamente el contrario de la otra palabra confortante y llena de promesas”.

En la homilía, ha destacado también que no todas las dificultades y contrariedades son, pues, “odio del mundo, sino solo la violencia que se abate sobre nosotros porque somos del Señor”.

En este día en el que la Iglesia ha declarado beatos a estos mártires, ha explicado que es una ocasión para contemplar que “es un grupo que nos pone delante una variedad de perfiles humanos, una riqueza y profundidad de espiritualidad, a veces también con profundas raíces en las ciencias teológicas, expresadas en la multiplicidad de las experiencias cotidianas, antes de alcanzar la cima del martirio que sella con su sangre toda la existencia”.

“Estamos delante de una visión de la historia cuya memoria podrá convertirse en un lugar de evangelización dentro de contextos secularizados. Es el testimonio de una Iglesia circumdata varietate. Es como la explosión de la Pentecostés, la realización de la profecía de Joel. El Espíritu Santo irrumpe sobre todos”, ha aclamado.

Agradecimiento del obispo de Córdoba

Antes de finalizar la celebración, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha tomado la palabra para agradecer al Santo Padre en nombre de la ciudad, del presbiterio, de los fieles y en el suyo propio, esta Beatificación. Un gran aplauso ha rubricado en las naves del templo donde, como ha manifestado el prelado, “celebramos con inmenso gozo la Beatificación de los 127 mártires, donde la Iglesia se alegra con los mejores de entre sus hijos que son, por tanto, los que alcanzaron con un amor más grande la gloria del cielo”.

“El amor de Cristo ha revolucionado profundamente la historia, transformando el suplicio de la cruz en cauce de redención. La tortura de los mártires ha producido entre nosotros un amor más grande y hoy constatamos una vez más que la vida cristiana es cauce de humanización, reconciliación y de paz para los pueblos”, ha asegurado.

Monseñor Demetrio Fernández ha agradecido especialmente al Santo Padre que haya inscrito a los mártires cordobeses en el elenco de los Beatos de la Iglesia, así como al Cardenal, la Congregación para las Causas de los Santos y todos los que han hecho posible llegar a la Beatificación.

“La Causa que un día inició el actual arzobispo emérito de Sevilla ha llegado a feliz término, esperemos ahora un milagro y que nos veamos en Roma muy pronto”, ha expresado el Obispo en su deseo de que estos mártires se conviertan en “semilla del Evangelio”.

(Tomado de www.diocesisdecordoba.com )

Delegación diocesana de Mcs. Guadix

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127 mártires beatificados en Córdoba

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La Iglesia cuenta desde el sábado 16 de octubre con 127 mártires más inscritos en el Martirologio romano. La Santa Iglesia Catedral de Córdoba ha acogido en esta mañana un acontecimiento único. A las once de la mañana, más de tres mil personas se concentraron en las naves del templo principal de la Diócesis junto a casi doscientos sacerdotes y una veintena de Arzobispos y Obispos para participar en la ceremonia de Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis. La celebración ha sido presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos y delegado pontificio para la Beatificación de estos mártires del siglo XX, y ha participado además el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza.

Tras la lectura del Decreto Pontificio para la Beatificación de los mártires, sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos por parte del Cardenal, Marcello Semeraro, un gran aplauso de los asistentes ha irrumpido en la Santa Iglesia Catedral al descubrirse el tapiz, al tiempo que el coro interpretaba el Aleluya de Händel, el canto de alabanza. En ese momento, ha procesionado la urna con las reliquias de los nuevos Beatos. El obispo de Córdoba ha dirigido palabras de agradecimiento al Delegado Pontificio para esta Beatificación.

¿Quiénes son los 127 nuevos beatos?

En su alocución, monseñor Demetrio Fernández ha expresado que la Iglesia de Córdoba “da gracias al sucesor de Pedro, su Santidad el Papa Francisco, por la Beatificación de los siervos de Dios Juan Elías Medina y 126 compañeros”. A continuación, el prelado ha recibido la Carta Apostólica y se ha entonado el Gloria.

Eran las doce de la mañana cuando el repique de campanas de la Catedral de Córdoba y de toda la Diócesis anunciaba uno de los acontecimientos eclesiales que hacen historia en la Iglesia de Córdoba, la Beatificación de Juan Elías Media y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis.

Homilía del Cardenal

El Cardenal Marcello Semeraro ha comenzado su homilía recordando el amor de Dios, “el amor misericordioso con el cual nos ha elegido”.  “En el odio del mundo, hay como celos y envidia de quien ha perdido su presa; de quien ha visto como se la robaban. Este es entonces el doble compromiso que la palabra del Señor quiere suscitar en nuestra voluntad: la toma de distancia del «mundo», que aquí indica todos los que prefieren las tinieblas a la luz, el error a la verdad, el odio al amor; y después, también, la atención a no dejarse seducir por la nostalgia del pecado”, ha expresado el Cardenal para recordar que el escenario abierto con el anuncio del odio del mundo es, además, “exactamente el contrario de la otra palabra confortante y llena de promesas”.

En la homilía, ha destacado también que no todas las dificultades y contrariedades son, pues, “odio del mundo, sino solo la violencia que se abate sobre nosotros porque somos del Señor”.

En este día en el que la Iglesia ha declarado beatos a estos mártires, ha explicado que es una ocasión para contemplar que “es un grupo que nos pone delante una variedad de perfiles humanos, una riqueza y profundidad de espiritualidad, a veces también con profundas raíces en las ciencias teológicas, expresadas en la multiplicidad de las experiencias cotidianas, antes de alcanzar la cima del martirio que sella con su sangre toda la existencia”.

Estamos delante de una visión de la historia cuya memoria podrá convertirse en un lugar de evangelización dentro de contextos secularizados. Es el testimonio de una Iglesia circumdata varietate. Es como la explosión de la Pentecostés, la realización de la profecía de Joel. El Espíritu Santo irrumpe sobre todos”, ha aclamado.

Agradecimiento del obispo de Córdoba

Antes de finalizar la celebración, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha tomado la palabra para agradecer al Santo Padre en nombre de la ciudad, del presbiterio, de los fieles y en el suyo propio, esta Beatificación. Un gran aplauso ha rubricado en las naves del templo donde, como ha manifestado el prelado, “celebramos con inmenso gozo la Beatificación de los 127 mártires, donde la Iglesia se alegra con los mejores de entre sus hijos que son, por tanto, los que alcanzaron con un amor más grande la gloria del cielo”.

El amor de Cristo ha revolucionado profundamente la historia, transformando el suplicio de la cruz en cauce de redención. La tortura de los mártires ha producido entre nosotros un amor más grande y hoy constatamos una vez más que la vida cristiana es cauce de humanización, reconciliación y de paz para los pueblos”, ha asegurado.

Monseñor Demetrio Fernández ha agradecido especialmente al Santo Padre que haya inscrito a los mártires cordobeses en el elenco de los Beatos de la Iglesia, así como al Cardenal, la Congregación para las Causas de los Santos y todos los que han hecho posible llegar a la Beatificación.

“La Causa que un día inició el actual arzobispo emérito de Sevilla ha llegado a feliz término, esperemos ahora un milagro y que nos veamos en Roma muy pronto”, ha expresado el Obispo en su deseo de que estos mártires se conviertan en “semilla del Evangelio”.

¿Quiénes son los 127 nuevos beatos?

 

«Sentimos alegría por cantar, como coro diocesano, en la misa de apertura del Sínodo»

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Lourdes Benítez es miembro del coro diocesano, que ha sido el responsable de guiar los cantos en la Misa de Apertura de la Fase Sinodal Diocesana, presidida por el Sr. Obispo en la Catedral de Málaga.

¿Cómo fueron sus inicios en el coro diocesano?

Nos convocaron con motivo de la beatificación del Padre Arnaiz y de ahí surgió la creación de un coro diocesano. Se hicieron una serie de pruebas y comenzamos a dar los primeros pasos. Soy una de sus coralistas. Llegamos a ser cerca de 50 personas pero la pandemia todo lo paró y ahora, que lo estamos retomando, somos ya unos 30. El curso pasado fueron 12 las intervenciones que hicimos en diversos actos diocesanos.

Entre ellos, en una de las citas de la Visita Pastoral del Sr. Obispo al arciprestazgo de Axarquía Interior, ¿no es así?

Así es, fuimos a la Visita a Comares, lo que fue toda una sorpresa para el Sr. Obispo. Estamos siempre dispuestos para todos los actos diocesanos y para hacernos presentes en las parroquias.

¿Qué significa para usted participar en la Misa de Apertura de la Fase Sinodal Diocesana?

Una satisfacción. En primer lugar, porque el coro sigue adelante y, en segundo lugar, porque es un acontecimiento de la Iglesia Universal, por lo que formar parte activa de esta celebración en nuestra diócesis es muy importante para todos los creyentes.

La preparación de los cantos para esta Misa supongo que habrá sido también un momento de alegría para vosotros.

Así es, aunque no hemos tenido mucho tiempo, porque nos reincorporamos en septiembre. Contamos con la gran alegría de que se han reincorporado más compañeros en el coro y ha sido una satisfacción prepararlo y formar parte de esta apertura, un acto tan importante para toda la Iglesia. Además, siempre es maravilloso cantar en nuestra Catedral, con el Sr. Obispo, que es uno de los fines de este coro. Así que yo lo resumiría en satisfacción y alegría.

También tiene su historia de cantos con las Hermanitas de los Pobres.

Efectivamente. Tenía un par de familiares en las Hermanitas de los Pobres y, lo que comenzaron siendo visitas, se convirtieron en participaciones en las misas dominicales, para las que me ofrecía como salmista y para acompañarlas con los cantos. Tengo un cariño especial por todas ellas. Realizan una labor especial con los ancianos y aprendemos mucho de sus obras. 

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Apertura del proceso del Sínodo de los Obispos (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la apertura del proceso del Sínodo de los Obispos, celebrada en la Catedral de Málaga el 17 de octubre de 2021.

APERTURA DEL PROCESO DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS

(Catedral-Málaga, 17 octubre 2021)

Lecturas: Is 53, 2-3.10-11; Sal 32, 4-5.18-20.22; Hb 4, 14-16; Mc 10, 35-45. (Domingo Ordinario XXIX – B)

1.- En el evangelio de hoy vemos que los apóstoles Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, le piden a Jesús: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda» (Mc 10, 37).

Jesús les pregunta: «¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?» (Mc 10, 38). Y ellos le dijeron: «Sí, podemos» (Mc 10, 39).

El seguimiento de Jesús implica ser capaces de dar la vida por él, como él mismo dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado» (Mc 10, 39). No resulta fácil ser cristiano, porque hay que ir contra corriente, como dice el papa Francisco (cf. Evangelii gaudium, 159; Amoris laetitia, 118). Las ideologías del mundo van contra los valores evangélicos.

El Siervo de Yaveh, Jesús Nazareno, tuvo que soportar los tormentos y la cruz por proclamar la verdad. Y en nuestra sociedad hay mucha falta de verdad, considerando las simples opiniones como verdades. A vosotros, queridos fieles, el Señor os pide coherencia entre la fe y la vida, testimonio valeroso en nuestra sociedad increyente, profesión de la fe en los propios ambientes, transmisión de la luz de Cristo que apague las tinieblas del error y de la ceguera que vive nuestra sociedad.

No importa dónde nos toque sentarnos después en la otra vida, como respondió Jesús a los zebedeos: «Pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado» (Mc 10, 40). Lo importante es acoger la salvación que Jesús, el Salvador, nos ha traído y ser servidores de los demás (cf. Mc 10, 44), como él lo ha sido.

2.- Hoy iniciamos en todas las diócesis del mundo el “proceso sinodal” de la Asamblea de los Obispos, que tendrá lugar en octubre de 2023. El domingo pasado lo inició el papa Francisco en Roma. La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo con el título: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».

El Papa invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre la sinodalidad como el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio (cf. Discurso para la Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 2 (17.10.2015).

La sinodalidad es la forma, el estilo y la estructura de la Iglesia. “Caminar juntos” realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como pueblo de Dios peregrino y misionero. El Señor Jesús se presenta a sí mismo como «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6); y los cristianos, sus seguidores, fueron llamados en sus orígenes “los discípulos del camino” (cf. Hch 9, 2; 22, 4).

3.- El Espíritu es quien guía a los creyentes «hasta la verdad plena» (Jn 16, 13). Hemos de discernir los pasos que el Espíritu nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal; hemos de “escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio” (Gaudium et spes, 4).

Para ello es necesario ponerse a la escucha del Espíritu Santo, que, como el viento, «sopla donde quiere: oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va» (Jn 3,8); hemos de permanecer abiertos a las sorpresas cariñosas que nos deparará a lo largo del camino.

A pesar de nuestras infidelidades, el Espíritu Santo continúa actuando en la historia y mostrando su potencia vivificante y santificante. Estamos llamados a renovarnos bajo la acción del Espíritu y la escucha de la Palabra.

4.- También hemos de poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos puedan participar, en las parroquias, grupos, movimientos, asociaciones, cofradías.

“Caminar juntos” es un signo profético y de ayuda para la familia humana que necesita un proyecto común compartido en busca del bien de todos. El mundo necesita una Iglesia capaz de comunión, de fraternidad, de participación y de subsidiariedad, ayudando a los más necesitados y prestándoles la voz.

“Caminar juntos” implica audacia, libertad de mente y un proceso de conversión para poder reformar la Iglesia misma como institución humana (cf. Concilio Vaticano II, Unitatis redintegratio, 6; Papa Francisco, Evangelii gaudium, 26).

“Caminar juntos” supone aceptar la riqueza de la variedad de dones, carismas y ministerios en la Iglesia para la misión evangelizadora.

En este proceso sinodal la consulta a la que estamos llamados debe responder a la pregunta fundamental: “¿Cómo se realiza hoy este ‘caminar juntos’ en la propia Iglesia particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro ‘caminar juntos’?” (Documento preparatorio, 26).

Como se puede apreciar existen dos términos básicos en este proceso: la sinodalidad, caminando juntos; y el discernimiento, mediante la escucha del Espíritu para saber lo que debemos realizar en cada momento, transformar la sociedad y vivir mejor el misterio de la fe, siendo mejores testigos de Jesucristo.

Pedimos la luz del Espíritu Santo y sus dones para saber discernir lo que hoy necesita la Iglesia para seguir cumpliendo su misión en el mundo.

5.- En esta celebración damos gracias a Dios por el centenario de fundación de la “Legión de María” en Dublín (Irlanda).

Frank Duff y un pequeño grupo de personas se reunieron ante un altar con la imagen de la Virgen María; rezaron la oración al Espíritu Santo y el Rosario; y decidieron visitar a enfermos en un hospital y volver a reunirse cada semana. El nacimiento de la Legión de María acontece rezando y haciendo discernimiento en la escucha del Espíritu Santo; así nacen las obras buenas en la Iglesia.

San Juan Pablo II dijo que la Legión de María “es un movimiento de seglares, que se proponen hacer de la fe la aspiración de la propia vida”.

En los años cincuenta del pasado siglo la asociación se implantó en Barcelona; y desde allí vino a Málaga en 1960, creándose grupos en las parroquias de nuestra Diócesis. Su campo de acción ha sido muy amplio: evangelización, juventud, pastoral de la salud y penitenciaria; acompañamiento y atención a enfermos y ancianos en domicilios, hospitales y residencias; visitas a hogares de la parroquia; y participación en las actividades parroquiales, bajo la dirección espiritual de sus párrocos.

¡Felicitamos a los miembros de la Legión de María y damos gracias a Dios por esta forma de vivir la misión cristiana, junto a María, la gran intercesora y madre de la Iglesia!

Pedimos la intercesión de la Virgen María para llevar a cabo un fecundo proceso sinodal, caminando juntos, y para que cuide a los miembros de la “Legión de María”, hijos queridos que la aman, la veneran y honran su maternidad. Amén.

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Agrupación de las Hermandades de Gloria (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía de la Agrupación de las Hermandades de Gloria celebrada en la Catedral de Málaga el 17 de octubre de 2021.

AGRUPACIÓN DE LAS HERMANDADES DE GLORIA

(Catedral-Málaga, 17 octubre 2021)

Lecturas: Is 53, 2-3.10-11; Sal 32, 4-5.18-20.22; Hb 4, 14-16; Mc 10, 35-45. (Domingo Ordinario XXIX – B)

1.- Como trasfondo y figura clave de las lecturas de este domingo está el cántico del Siervo de Yahveh del profeta Isaías (cf. Is 53, 2-11).

Este personaje, descrito por el profeta seiscientos años antes de su nacimiento, se refiere a Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios que se encarnó de la Virgen María.

Los pecados de toda la humanidad y los nuestros, por tanto, han desfigurado el rostro más bello que ha existido. El Siervo de Yaveh ha soportado el peso de nuestras culpas; ha asumido nuestras flaquezas; ha redimido nuestros pecados.

Por eso el profeta lo presenta como: «Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro» (Is 53, 3).

Pero este Jesús Nazareno es el Salvador del mundo y con la entrega de su vida en la cruz redime a la humanidad: «Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará» (Is 53, 11).

2.- En el evangelio de hoy vemos que los apóstoles Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, le piden a Jesús: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda» (Mc 10, 37).

Jesús les pregunta: «¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?» (Mc 10, 38). Y ellos le dijeron: «Sí, podemos» (Mc 10, 39).

El seguimiento de Jesús implica ser capaces de dar la vida por él: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado» (Mc 10, 39). No resulta fácil ser cristiano, porque hay que ir contra corriente, como dice el papa Francisco (cf. Evangelii gaudium, 159; Amoris laetitia, 118). Las ideologías del mundo van contra los valores evangélicos.

El Siervo de Yaveh, Jesús Nazareno, tuvo que soportar los tormentos y la cruz por proclamar la verdad. ¡Cuánta necesidad tiene nuestra sociedad de proclamar la verdad! Hemos de saber discernir y ser muy críticos desde la luz del Evangelio, para descubrir la verdad.

A nosotros, queridos fieles, el Señor nos pide coherencia entre la fe y la vida, testimonio valeroso en nuestra sociedad increyente, profesión de la fe en los propios ambientes, transmisión de la luz de Cristo que apague las tinieblas del error y de la ceguera que vive nuestra sociedad.

No importa dónde nos toque sentarnos, después, en la otra vida, como respondió Jesús a los zebedeos: «Pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado» (Mc 10, 40). Lo importante es acoger la salvación que el Nazareno nos ha traído.

3.- Cuando los otros discípulos escucharon la pretensión de los dos hermanos Santiago y Juan se indignaron contra ellos (cf. Mc 10, 41). Jesús salió al paso de la discusión amonestándoles de no querer dominar y ser señores, sino de servir: «No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor» (Mc 10, 43).

¡Cuántas envidias hay en nuestros ambientes, en nuestras cofradías, en las familias, en las asociaciones, en los movimientos! Hemos de asimilar que debemos ser servidores, si queremos estar en el primer lugar.

En el reino de los cielos el más grande es el servidor de todos; así lo hizo Jesús: «Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10, 45).

Él debe ser nuestro maestro en el servicio; por eso: «el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos» (Mc 10, 44). Esta actitud no suele vivirse en nuestra sociedad; por tanto, hacerlo así es ir contra corriente.

4.- La Agrupación de Cofradías de Gloria, en el vigésimo aniversario de creación, venís hoy a celebrar vuestra fiesta, acompañados de la imagen de la Virgen de Araceli, cuya Cofradía celebra el Centenario de su fundación.

La cofradía filial de Málaga de María Santísima de Araceli, Patrona de Lucena y del Campo Andaluz, inició su andadura en 1920, cuando un grupo de lucentinos y devotos residentes en Málaga trajeron una imagen, procedente del Convento de Santa Clara de Lucena y crearon la hermandad, cuyos Estatutos fueron aprobados en 1923.

La advocación original romana, de donde proviene esta devoción, se titula “Altar del cielo”, cuya imagen trajo a Lucena (España) D. Luis Fernández de Córdova en 1562.

Pedimos a la Virgen de Araceli que nos haga “altares”, en los que ofrezcamos lo mejor de nuestra vida para mayor gloria de Dios y bien de los hermanos. ¡Que seamos “aras” o “altares” de cielo, que den gloria a Dios con la Virgen María! A todos los miembros de la Hermandad de Araceli os animo a vivir esta advocación mariana, ofreciéndose a Dios en sacrificio y en el servicio a los demás. Esta invitación va dirigida a todos los fieles.

5.- La carta a los Hebreos nos exhorta a mantener firme la fe que hemos recibido: «Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos – Jesús, el Hijo de Dios – mantengamos firmes la fe que profesamos» (Hb 4, 14).

Como cofrades y fieles cristianos se nos pide dar testimonio valiente de la fe, del amor y de la esperanza cristiana. Tenemos una misión muy importante en la sociedad, que consiste en hacerla mejor de lo que está, en poner luz en medio de tanta ceguera de mente, en poner esperanza entre tanto sufrimiento y desesperanza, en poner alegría en medio de tantas tristezas que embargan el corazón humano, en levantar la mirada hacia la eternidad cuando todos miran desde su miopía las cosas terrenas, en dar valor a lo espiritual ante el exagerado aprecio a los bienes materiales.

Tenemos a Jesucristo, el Sumo Sacerdote, que puede compadecerse de nuestras flaquezas, porque ha sido probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (cf. Hb 4, 15).

6.- Este domingo iniciamos el “proceso sinodal” en todas las diócesis del mundo católico. En este tiempo pediremos por los buenos frutos de la Asamblea del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en octubre de 2023 y que abordará el tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».

Pedimos la intercesión de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Araceli, que hoy se procesiona, para que acompañe a todos los fieles en el camino de la vida hasta la eternidad. Amén.

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Edición especial “Beatificación de 127 mártires” en la Catedral de Córdoba

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La revista en su edición digital recoge los actos desarrollados con motivo de la Beatificación de los mártires del siglo XX en la diócesis de Córdoba

“Iglesia en Córdoba” recoge en una edición especial la Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis. Una celebración de júbilo y satisfacción que inundó las naves del templo principal de la Diócesis, donde se concentraron más de tres mil personas.

El postulador de la fase diocesana de la Causa de Santidad, Miguel Varona; la directora del Secretariado para los Cristianos Perseguidos, Trinidad Lechuga; y la directora del Museo Diocesano, Mª José Muñoz, ofrecen un artículo para profundizar en el martirio y el proceso de Beatificación, entre otras noticias que han marcado la actualidad de la semana como la conferencia del obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, y la mesa redonda sobre la persecución religiosa en España, celebrada en el Palacio Episcopal.

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PALABRAS DE VIDA. Monseñor Rico Pavés : “En la apasionante tarea de caminar juntos ahora nos toca a nosotros”

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez nos invita a caminar juntos para prepararnos para el Sínodo de los Obispos, teniendo como fechas este domingo 17 de octubre a las 17:30hrs en la Santa Iglesia Catedral y el 26 de marzo con el encuentro del Consejo Pastoral Diocesano.

“En la apasionante tarea de caminar juntos, ahora nos toca a nosotros”, con estas palabras Monseñor Rico Pavés en esta semana nos exhorta a participar en la apertura de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos con una Eucaristía presidida por el pastor diocesano que tendrá lugar el 17 de octubre a las 17:30hrs en la Santa Iglesia Catedral. Asimismo, nos recuerda que tras la apertura el pasado 9 de octubre por parte del Papa Francisco de este Sínodo, es crucial que ahora la Iglesia local se prepare y aprenda a caminar en sinodalidad todas las realidades eclesiales.

Por último, pide la intercesión de la patrona de la Iglesia Asidonense, la Inmaculada Concepción la cual celebraremos el próximo 8 de diciembre en la Santa Iglesia Catedral. Igualmente, pide a nuestra madre María que recojamos muchos frutos en esta fase preparatoria que llegará hasta el 2023 que se celebrará el Sínodo.

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“Este grupo nos pone delante una riqueza y profundidad de espiritualidad”

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Con la Beatificación de estos 127 mártires de la persecución religiosa en España pasan ya de 2.000 –exactamente 2.046- los mártires de España del siglo XX cuyos nombres quedan inscritos desde hoy en el Martirologio romano

La Iglesia cuenta desde hoy con 127 mártires más inscritos en el Martirologio romano. La Santa Iglesia Catedral de Córdoba ha acogido en esta mañana un acontecimiento único. A las once de la mañana, más de tres mil personas se concentraron en las naves del templo principal de la Diócesis junto a casi doscientos sacerdotes y una veintena de Arzobispos y Obispos para participar en la ceremonia de Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis. La celebración ha sido presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos y delegado pontificio para la Beatificación de estos mártires del siglo XX, y ha participado además el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza.

Tras la lectura del Decreto Pontificio para la Beatificación de los mártires, sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos por parte del Cardenal, Marcello Semeraro, un gran aplauso de los asistentes ha irrumpido en la Santa Iglesia Catedral al descubrirse el tapiz, al tiempo que el coro interpretaba el Aleluya de Händel, el canto de alabanza. En ese momento, ha procesionado la urna con las reliquias de los nuevos Beatos. El obispo de Córdoba ha dirigido palabras de agradecimiento al Delegado Pontificio para esta Beatificación.

En su alocución, monseñor Demetrio Fernández ha expresado que la Iglesia de Córdoba “da gracias al sucesor de Pedro, su Santidad el Papa Francisco, por la Beatificación de los siervos de Dios Juan Elías Medina y 126 compañeros”. A continuación, el prelado ha recibido la Carta Apostólica y se ha entonado el Gloria.

Eran las doce de la mañana cuando el repique de campanas de la Catedral de Córdoba y de toda la Diócesis anunciaba uno de los acontecimientos eclesiales que hacen historia en la Iglesia de Córdoba, la Beatificación de Juan Elías Media y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis.

Homilía del Cardenal

El Cardenal Marcello Semeraro ha comenzado su homilía recordando el amor de Dios, “el amor misericordioso con el cual nos ha elegido”.  “En el odio del mundo, hay como celos y envidia de quien ha perdido su presa; de quien ha visto como se la robaban. Este es entonces el doble compromiso que la palabra del Señor quiere suscitar en nuestra voluntad: la toma de distancia del «mundo», que aquí indica todos los que prefieren las tinieblas a la luz, el error a la verdad, el odio al amor; y después, también, la atención a no dejarse seducir por la nostalgia del pecado”, ha expresado el Cardenal para recordar que el escenario abierto con el anuncio del odio del mundo es, además, “exactamente el contrario de la otra palabra confortante y llena de promesas”.

En la homilía, ha destacado también que no todas las dificultades y contrariedades son, pues, “odio del mundo, sino solo la violencia que se abate sobre nosotros porque somos del Señor”.

En este día en el que la Iglesia ha declarado beatos a estos mártires, ha explicado que es una ocasión para contemplar que “es un grupo que nos pone delante una variedad de perfiles humanos, una riqueza y profundidad de espiritualidad, a veces también con profundas raíces en las ciencias teológicas, expresadas en la multiplicidad de las experiencias cotidianas, antes de alcanzar la cima del martirio que sella con su sangre toda la existencia”.

Estamos delante de una visión de la historia cuya memoria podrá convertirse en un lugar de evangelización dentro de contextos secularizados. Es el testimonio de una Iglesia circumdata varietate. Es como la explosión de la Pentecostés, la realización de la profecía de Joel. El Espíritu Santo irrumpe sobre todos”, ha aclamado.

Agradecimiento del obispo de Córdoba

Antes de finalizar la celebración, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha tomado la palabra para agradecer al Santo Padre en nombre de la ciudad, del presbiterio, de los fieles y en el suyo propio, esta Beatificación. Un gran aplauso ha rubricado en las naves del templo donde, como ha manifestado el prelado, “celebramos con inmenso gozo la Beatificación de los 127 mártires, donde la Iglesia se alegra con los mejores de entre sus hijos que son, por tanto, los que alcanzaron con un amor más grande la gloria del cielo”.

El amor de Cristo ha revolucionado profundamente la historia, transformando el suplicio de la cruz en cauce de redención. La tortura de los mártires ha producido entre nosotros un amor más grande y hoy constatamos una vez más que la vida cristiana es cauce de humanización, reconciliación y de paz para los pueblos”, ha asegurado.

Monseñor Demetrio Fernández ha agradecido especialmente al Santo Padre que haya inscrito a los mártires cordobeses en el elenco de los Beatos de la Iglesia, así como al Cardenal, la Congregación para las Causas de los Santos y todos los que han hecho posible llegar a la Beatificación.

“La Causa que un día inició el actual arzobispo emérito de Sevilla ha llegado a feliz término, esperemos ahora un milagro y que nos veamos en Roma muy pronto”, ha expresado el Obispo en su deseo de que estos mártires se conviertan en “semilla del Evangelio”.

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