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Homilía de Mons. Sebastián Chico, obispo de Jaén, en la solemnidad de la Natividad del Señor

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La noticia no habrá salido en los periódicos, ni ocupará la portada del Telediario, en ningún canal, y sin embargo, es la noticia más gozosa de toda la historia, la que vale la pena que celebremos cada año: “el nacimiento de Cristo Jesús”… El Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador.

 

El profeta Isaías ya nos la anunciaba: “qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que dice a Sión: Tu Dios es Rey”

 

Hoy, los cristianos de todo el mundo, aquellos que somos conscientes de nuestra fe, sabemos muy bien por qué nos alegramos y qué es lo que celebramos: que Dios se ha encarnado en nuestra raza humana, con una finalidad muy concreta: salvarnos, liberarnos del mal y divinizar al hombre. Porque es un Dios cercano y porque, nuevamente, Dios nos comunica la gracia que aconteció aquel bendito día. Y por todo ello estamos alegres… es la verdadera alegría de la Navidad.

 

Si el pecado original nos tenía condenados a la cárcel de este mundo, la Encarnación del Hijo de Dios nos ha devuelto la amistad con Dios, nos ha hecho hijos suyos y de este modo nos ha abierto las puertas del Cielo y de la inmortalidad gloriosa.

 

Belén es el Paraíso, Belén es la consumación de la creación y a la vez el principio de una humanidad nueva. Por muy preocupantes que sean las noticias mundiales o nuestra historia personal, podemos hacer caso de la invitación del profeta: “Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo”.

 

Nuestro Dios es un Dios que habla, no un Dios mudo y lejano, insensible y ajeno a nuestra historia… Esto es pensamiento de ignorantes y de quienes no conocen ni viven la fe. Su palabra se nos ha hecho entrañablemente cercana.

 

Antes, durante siglos, había hablado por medio de los patriarcas, los jueces, los profetas… Ahora nos ha hablado en su Hijo. Así nos lo ha comunicado el autor de la Carta a los Hebreos y, es también, lo que, lleno de entusiasmo nos ha proclamado Juan en el prólogo de su Evangelio: “La palabra estaba junto a Dios, la palabra era Dios, y la palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

 

Y su Palabra sigue viva y actual. Cada año, en esta fiesta, quiere comunicarnos su gracia siempre nueva y actual… “Hoy nos ha nacido…”

 

Ese es el misterio que nos llena de gozo, pero también que nos interpela y nos exige. Hoy se nos pone en la tesitura de: “¿Estás dispuesto a acogerle a recibirle en tu vida? ¿Quieres dejarle que te ame? ¿y tú quieres amarle?” Debemos acoger a ese niño que es Hijo de Dios y Hermano nuestro. Sería una pena que se pudiera decir de nosotros lo que Juan dijo de los judíos de su tiempo: “al mundo vino y el mundo no le conoció, vino a su casa y los suyos no la recibieron”

 

Jesús viene a su casa, esa casa es tu corazón. Que nuestro orgullo, nuestra soberbia, no le cierren la puerta.

 

El reconocer esta verdad, el recibirlo, nos da poder para ser Hijos de Dios, hermanos de Cristo Jesús… Somos familia de Dios.¡Qué gran maravilla tener a Dios como Padre! Nunca, ante las situaciones más complicadas y dolorosas de la vida, seremos huérfanos.

 

Ante esta maravilla, hoy CONTEMPLAMOS el amor de Dios; la belleza soberana de Jesús, el nuevo Adán; la santidad, el amor, la ternura infinita de María, la Madre de Jesús, madre de Dios y de todos los vivientes; hoy ADORAMOS el Misterio de Dios, reconociendo su poder, la verdad y el amor de sus designios, la grandeza de sus maravillas en nosotros y las aceptamos con toda nuestra vida y todo nuestro ser; hoy le OFRECEMOS nuestra vida. Los pastores de Belén ofrecieron el fruto de sus rebaños, los Reyes magos algunas muestras de sus riquezas. Jesús quiere que le ofrezcamos nuestras vidas, nuestro amor, el deseo sincero y eficaz de ser discípulos suyos en el desarrollo concreto de nuestra vida; y hoy deseamos VIVIR Y ANUNCIAR esta Buena Noticia: Pues, en nuestro mundo hay muchos cristianos que no viven la Navidad como es, no vienen a la Iglesia, no leen el Evangelio, no meditan ni la Palabra ni los hechos de Dios. En su nombre alabamos a Dios, le damos gracias y le pedimos que a todos los bautizados les llegue el esplendor, la enseñanza y la gracia de Belén.

 

Y levantando los ojos, vemos que hay en el mundo millones de hombres que no son cristianos, que no conocen a Jesús, y por eso mismo no conocen la bondad de Dios ni la grandeza de su propia condición humana.

 

Hacen falta mensajeros de Belén, misioneros de la gracia y del amor de Dios, hacen falta sacerdotes, religiosos, familias, jóvenes, hombres y mujeres, misioneros que ayuden a los hombres de hoy y de mañana a conocer esta gran noticia del amor de Dios, de la verdad de nuestra salvación.

 

Dios no nos creó para dejarnos abandonados a nuestra suerte, ni para que viviéramos sometidos y condenados al poder de la muerte. Dios ha querido invitarnos a su mesa, sentarnos junto a su Madre, la Virgen María, y hacernos hijos suyos, abrirnos las puertas de su vida inmortal y eterna por los siglos de los siglos. AMÉN

 

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de la Paz

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mensaje del papa Francisco para la 55ª Jornada Mundial de la Paz,

que se celebra el 1 de enero de 2022, titulado «Diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera«.

El Santo Padre hace un llamamiento a los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad «para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo. Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz. Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz».

Diálogo entre generaciones, educación y trabajo:
instrumentos para construir una paz duradera

(texto íntegro)

1. «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7).

Las palabras del profeta Isaías expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. El profeta Baruc se preguntaba al respecto: «¿Por qué, Israel, estás en una tierra de enemigos y envejeciste en un país extranjero? ¿Por qué te manchaste con cadáveres y te cuentas entre los que bajan a la fosa?» (3,10-11). Para este pueblo, la llegada del mensajero de la paz significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el comienzo de un futuro prometedor.

Todavía hoy, el camino de la paz, que san Pablo VI denominó con el nuevo nombre de desarrollo integral [1],permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada. A pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, el clamor de los pobres y de la tierra [2] sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz.

En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente. [3] Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados.

Aquí me gustaría proponer tres caminos para construir una paz duradera. En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar, la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social» [4], sin el cual todo proyecto de paz es insustancial.

2. Diálogo entre generaciones para construir la paz

En un mundo todavía atenazado por las garras de la pandemia, que ha causado demasiados problemas, «algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones» [5].

Todo diálogo sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Debemos recuperar esta confianza mutua. La actual crisis sanitaria ha aumentado en todos la sensación de soledad y el repliegue sobre uno mismo. La soledad de los mayores va acompañada en los jóvenes de un sentimiento de impotencia y de la falta de una idea común de futuro. Esta crisis es ciertamente dolorosa. Pero también puede hacer emerger lo mejor de las personas. De hecho, durante la pandemia hemos visto generosos ejemplos de compasión, colaboración y solidaridad en todo el mundo.

Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida.

Aunque el desarrollo tecnológico y económico haya dividido a menudo a las generaciones, las crisis contemporáneas revelan la urgencia de que se alíen. Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.

Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria ―los mayores― y los continuadores de la historia ―los jóvenes―; tampoco pueden prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro. La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana, que no se contenta con administrar la situación existente «con parches o soluciones rápidas» [6], sino que se ofrece como forma eminente de amor al otro [7], en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles.

Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, «podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas. De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros» [8]. Sin raíces, ¿cómo podrían los árboles crecer y dar fruto?

Sólo hay que pensar en la cuestión del cuidado de nuestra casa común. De hecho, el propio medioambiente «es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente» [9]. Por ello, tenemos que apreciar y alentar a los numerosos jóvenes que se esfuerzan por un mundo más justo y atento a la salvaguarda de la creación, confiada a nuestro cuidado. Lo hacen con preocupación y entusiasmo y, sobre todo, con sentido de responsabilidad ante el urgente cambio de rumbo [10] que nos imponen las dificultades derivadas de la crisis ética y socio-ambiental actual [11].

Por otra parte, la oportunidad de construir juntos caminos hacia la paz no puede prescindir de la educación y el trabajo, lugares y contextos privilegiados para el diálogo intergeneracional. Es la educación la que proporciona la gramática para el diálogo entre las generaciones, y es en la experiencia del trabajo donde hombres y mujeres de diferentes generaciones se encuentran ayudándose mutuamente, intercambiando conocimientos, experiencias y habilidades para el bien común.

3.  La instrucción y la educación como motores de la paz

El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años. Sin embargo, estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y la promoción de la paz. En otras palabras, la instrucción y la educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso.

Los gastos militares, en cambio, han aumentado, superando el nivel registrado al final de la “guerra fría”, y parecen destinados a crecer de modo exorbitante [12].

Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos. Por otra parte, la búsqueda de un proceso real de desarme internacional no puede sino causar grandes beneficios al desarrollo de pueblos y naciones, liberando recursos financieros que se empleen de manera más apropiada para la salud, la escuela, las infraestructuras y el cuidado del territorio, entre otros.

Me gustaría que la inversión en la educación estuviera acompañada por un compromiso más consistente orientado a promover la cultura del cuidado [13]. Esta cultura, frente a las fracturas de la sociedad y a la inercia de las instituciones, puede convertirse en el lenguaje común que rompa las barreras y construya puentes. «Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación» [14]. Por consiguiente, es necesario forjar un nuevo paradigma cultural a través de «un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, escuelas y universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad» [15]. Un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno [16].

Invertir en la instrucción y en la educación de las jóvenes generaciones es el camino principal que las conduce, por medio de una preparación específica, a ocupar de manera provechosa un lugar adecuado en el mundo del trabajo [17].

4. Promover y asegurar el trabajo construye la paz

El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. En esta perspectiva marcadamente social, el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.

La situación del mundo del trabajo, que ya estaba afrontando múltiples desafíos, se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchos de aquellos que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política; la instrucción a distancia ha provocado en muchos casos una regresión en el aprendizaje y en los programas educativos. Asimismo, los jóvenes que se asoman al mercado profesional y los adultos que han caído en la desocupación afrontan actualmente perspectivas dramáticas.

El impacto de la crisis sobre la economía informal, que a menudo afecta a los trabajadores migrantes, ha sido particularmente devastador. A muchos de ellos las leyes nacionales no los reconocen, es como si no existieran. Tanto ellos como sus familias viven en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud y privados de un sistema de asistencia social que los proteja. A eso se agrega que actualmente sólo un tercio de la población mundial en edad laboral goza de un sistema de seguridad social, o puede beneficiarse de él sólo de manera restringida. La violencia y la criminalidad organizada aumentan en muchos países, sofocando la libertad y la dignidad de las personas, envenenando la economía e impidiendo que se fomente el bien común. La respuesta a esta situación sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno.

El trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad. Por eso, «no debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal» [18]. Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones e inventar soluciones, para que todo ser humano en edad de trabajar tenga la oportunidad de contribuir con su propio trabajo a la vida de la familia y de la sociedad.

Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. Es necesario asegurar y sostener la libertad de las iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, impulsar una responsabilidad social renovada, para que el beneficio no sea el único principio rector.

En esta perspectiva hay que estimular, acoger y sostener las iniciativas que instan a las empresas al respeto de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores, sensibilizando en ese sentido no sólo a las instituciones, sino también a los consumidores, a la sociedad civil y a las realidades empresariales. Estas últimas, cuanto más conscientes son de su función social, más se convierten en lugares en los que se ejercita la dignidad humana, participando así a su vez en la construcción de la paz. En este aspecto la política está llamada a desempeñar un rol activo, promoviendo un justo equilibrio entre la libertad económica y la justicia social. Y todos aquellos que actúan en este campo, comenzando por los trabajadores y los empresarios católicos, pueden encontrar orientaciones seguras en la doctrina social de la Iglesia.

Queridos hermanos y hermanas: Mientras intentamos unir los esfuerzos para salir de la pandemia, quisiera renovar mi agradecimiento a cuantos se han comprometido y continúan dedicándose con generosidad y responsabilidad a garantizar la instrucción, la seguridad y la tutela de los derechos, para ofrecer la atención médica, para facilitar el encuentro entre familiares y enfermos, para brindar ayuda económica a las personas indigentes o que han perdido el trabajo. Aseguro mi recuerdo en la oración por todas las víctimas y sus familias.

A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo. Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz. Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2021

Francisco

____________________________________

[1] Cf. Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 76ss.

[2] Cf. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 49 .

[3] Cf. Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 231.

[4] Ibíd., 218.

[5] Ibíd., 199.

[6] Ibíd., 179.

[7] Cf. ibíd., 180.

[8] Exhort. ap. postsin. Christus vivit (25 marzo 2019), 199.

[9] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 159.

[10] Cf. ibíd., 163; 202.

[11] Cf. ibíd., 139.

[12] Cf. Mensaje a los participantes en el 4º Foro de París sobre la paz, 11-13 noviembre 2021.

[13] Cf. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 231; Mensaje para la LIV Jornada Mundial de la Paz. La cultura del cuidado como camino de paz (8 diciembre 2020).

[14] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 199.

[15] Videomensaje con ocasión del Encuentro “Global Compact on Education. Together to Look Beyond” (15 octubre 2020).

[16] Cf. Videomensaje con ocasión de la Cumbre virtual de alto nivel sobre retos climáticos (12 diciembre 2020).

[17] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 18.

[18] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 128.

 

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Pastoral Penitenciaria vuelve a hacer posible la Navidad en la cárcel a pesar de las dificultades

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Pastoral Penitenciaria vuelve a hacer posible la Navidad en la cárcel a pesar de las dificultades

La deriva de la pandemia del Covid está propiciando celebraciones navideñas condicionadas por las debidas cautelas que marcan  las autoridades sanitarias. Si esto es una realidad evidente en la esfera familiar, la situación se antoja más complicada aún en entornos habitualmente sujetos a condicionantes más rígidos. Es el caso de los centros penitenciarios.

En el término geográfico de la Archidiócesis de Sevilla hay hasta cinco establecimientos penitenciarios, y en todos ellos trabajan los 365 días del año los capellanes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, una delegación diocesana que dirige desde hace pocas fechas el sacerdote trinitario Ángel García.

A pesar de los condicionantes añadidos por el aumento de la incidencia del coronavirus, la Navidad se ha hecho patente nuevamente en el interior de los centros penitenciarios. Como viene siendo costumbre, el arzobispo ha presidido la Eucaristía en la cárcel. Ha sido la primera ocasión en la que monseñor José Ángel Saiz ha departido con internos, funcionarios y miembros de la Delegación de Pastoral Penitenciaria.

Además de las Eucaristías con motivo de la Navidad, la Delegación Diocesana ha podido hacer nuevamente realidad el ambicioso proyecto de procurar un regalo a cada preso. esto, como ha destacado el delegado en los micrófonos de COPE Sevilla, ha sido posible gracias al buen trabajo desarrollado por los voluntarios de la Delegación y el apoyo externo de empresas e instituciones como la Fundación Caixa.

 

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Triduo al Dulcísimo Nombre de Jesús

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Triduo al Dulcísimo Nombre de Jesús

Entre el domingo 2 hasta el próximo miércoles 4 de enero, la Hermandad Sacramental del Sagrario de la Catedral de Granada celebrará un triduo en honor del Dulcísimo Nombre de Jesús. Los cultos comenzarán cada día a las 18:30 horas.

La hermandad quiere dirigir la invitación a toda la ciudad a participar de este triduo, que se celebra cada año dentro de la Octava de la Navidad.

Se trata de una de festividades más antiguas de las que celebra esta hermandad granadina, cuyos estatutos fueron aprobados en 1525.

Los cultos serán presididos por el párroco del Sagrario y consiliario de la hermandad, D. Juan Gutiérrez Lorenzo, dando comienzo a las 18:30 con la exposición al Santísimo que precederá a la celebración de la Eucaristía de las 19 horas.

El lunes día 3 de enero, cuando concluya la Santa Misa, se realizará por primera vez una procesión claustral con la imagen del Niño Jesús, titular de la hermandad sacramental.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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La Casa Cuna de Sucina lanza una campaña navideña de recaudación de fondos

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La solidaridad se muestra a flor de piel durante las fechas navideñas. Por este motivo la Casa Cuna La Anunciación de Sucina ha lanzado una campaña para recaudar donativos, que irán destinados al trabajo que las religiosas realizan en esta casa, aunque «principalmente el objetivo es recaudar fondos para la rehabilitación de los pisos que tiene la congregación en Yecla», según ha asegurado David Martínez, sacerdote miembro del patronato que respalda esta fundación.

 

Las Hermanitas de la Anunciación, encargadas de la gestión de este hogar de acogida para madres e hijos, cuentan en Yecla con un edificio de cuatro plantas, que fue donado hace un tiempo, y que necesita una rehabilitación para para ampliar las plazas de esta fundación diocesana y habilitar así una segunda residencia en el Altiplano. Según Martínez, una planta irá destinada «a vivienda de religiosas, otra a espacios comunes y dos que serán para los niños y sus mamás».

 

Los dos últimos años, en Navidad, la Casa Cuna La Anunciación realizó una campaña de venta de imágenes del Niño Jesús para la recaudación de fondos. Este año, sin embargo, no se distribuyen estas figuras, pero sí se da la posibilidad de colaborar realizando un ingreso por Bizum o por transferencia bancaria.

 

Para realizar el donativo por Bizum hay que poner el código 01269 y seleccionar DONAR ONG Fundación Casa Cuna La Anunciación. Por transferencia bancaria se puede realizar un ingreso en Banco Sabadell (ES82 0081 0544 0400 0138 1939) o en la Caixa (ES95 2100 7889 7102 0001 3608).

 

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Campaña solidaria de Navidad para los Hermanicos de San José

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Campaña solidaria de Navidad para los Hermanicos de San José

La Hermandad del Cristo de San Agustín convoca una campaña de recogida de alimentos y productos de higiene de primera necesidad para colaborar con la Asociación Hermanicos de San José, que ayuda a las familias en riesgo de exclusión social de Granada. Las donaciones podrán recibirse hasta el próximo 5 de enero.

La casa de la Hermandad de San Agustín, ubicada en el convento del Santo Ángel Custodio, recibe desde el pasado 23 de diciembre estos bienes de primera necesidad que serán repartidos a la asociación por la fiesta de la Epifanía.

La campaña quiere recoger sobre todo alimentos para bebés, productos de limpieza y de higiene personal, tanto para bebés como para adultos. “Nos pusimos en contacto con los hermanicos para ver lo que les hacía falta. Normalmente se suelen donar productos en conservas, pero nos dijeron que lo que más necesitaban eran productos infantiles”, cuenta el Hermano Mayor de San Agustín, Vicente Molina.

Esta campaña cuenta con la participación de la Asociación de Comerciantes de la Calle San Antón, que colabora con la obra de caridad de San Agustín especialmente desde la llegada de la pandemia. Los comerciantes anuncian esta campaña con carteles en sus locales, fomentando la recogida solidaria.

Cualquiera que quiera acudir a donar alguno de estos productos de primera necesidad, podrá hacerlo hasta la víspera del día de la Epifanía, todas las tardes entre las 18 y las 21 horas, excepto los días 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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El clero de La Palma se reunió con el obispo

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En la mañana de este martes 28 de diciembre, el obispo Nivariense ha mantenido una reunión en Breña Baja con el clero de La Palma. Monseñor Bernardo Álvarez quiso reconocer y agradecer a los presentes el servicio prestado durante la erupción volcánica, sobre todo a los presbíteros que atienden las comunidades del Valle.

Los sacerdotes con servicio en la Isla Bonita pudieron exponer cómo se fue afrontando la situación y las iniciativas que se implementaron a lo largo de estos tres meses. Además, tuvieron la oportunidad de compartir algunas ideas de cara a cómo orientar el futuro.

Asimismo, se puso en valor el trabajo de tantas personas en las parroquias y en diferentes ámbitos que continúan afrontando la emergencia. El prelado destacó, igualmente, cada una de las muestras e iniciativas solidarias con los afectados por el volcán. En este sentido, Álvarez resaltó la labor de Cáritas.

En definitiva, el encuentro sirvió para valorar el trabajo de presencia y cercanía con las personas afectadas que se está haciendo en la emergencia del volcán, escucharse, orar, dialogar, compartir experiencias y afrontar el futuro en la atención pastoral e integral de las personas.

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El milagro y la gracia extraordinaria del amor en el matrimonio

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Durante la renovación de las promesas matrimoniales en la Eucaristía en la Catedral.

La Catedral acogía el domingo 26 de diciembre la fiesta de la Sagrada Familia, con la felicitación a los matrimonios que este año han celebrado sus 25, 50 y 60 años de matrimonio.

El Señor quiso venir a una familia, para hacerse carne. Es la familia de Nazaret, con María, Madre de Dios, y José, su Esposo, de quien acabamos de celebrar un Año Santo. Precisamente, la fiesta de la Sagrada Familia es una de las fiestas más importantes que celebramos en la Iglesia, tras la Natividad del Señor, para mostrarnos el don del amor esponsal y de la familia, convertido en Sacramento.

Y en ese contexto, un año más, la S.I Catedral acogió el pasado 26 de diciembre la Jornada de la Sagrada Familia, en una Eucaristía en la que los matrimonios que este año 2020 han cumplido sus bodas de oro y plata recibieron la felicitación de la Diócesis. También matrimonios que han festejado su 60 aniversario. Promovido por la Pastoral Diocesana de Familia, un total de 8 matrimonios celebraron así en la Iglesia Diocesana sus 25, 50 y 60 años de vínculo sacramental como esposos, en una celebración en la que también renovaron sus promesas.

50 AÑOS
Es el caso de Conchi Ballesteros y José María Nieblas, del Movimiento Familiar Cristiano, que en agosto cumplieron 50 años como esposos. Lo hicieron con la familia nacida de ese sí que se dieron: hijos y nietos, en una jornada feliz para ellos y para todos los que les acompañaron, en torno a la Eucaristía. “Hemos tenido desgracias personales y en la familia, no todo es de color de rosa. Pero, gracias a Dios, hemos salido unidos y hemos sabido en todos los momentos unirnos y hemos sabido salir adelante”, explica Conchi.

Aunque no hay claves, porque cada familia tiene sus circunstancias, para Conchi lo importante es “el respeto, ponerse en el lugar del otro, perdonar, intentar que, cuando hay algún roce, no dure demasiado. No guardar rencor para nada”. Según explica José María, “ese enamoramiento que nos llevó al matrimonio tan jóvenes es algo que pasa por muchas facetas y fases en nuestra vida, y esa vida y ese calor hay que mantenerlo, con ilusión, con respeto y viviendo nuestra vida intensamente”.

Cumplieron las bodas de plata perteneciendo al Movimiento Familiar Cristiano. En aquel momento lo festejaron con el Movimiento, en la parroquia de San Emilio, un carisma que “nos ha ayudado muchísimo en la familia, nos ha enseñado a que haya diálogo en el matrimonio. Le tenemos mucho que agradecer. Hemos compartido reuniones con otros matrimonios en Cijuela y en Iznalloz, y hemos procurado transmitir lo que nosotros teníamos para que no se quedara en nosotros”.

Respecto a la fe, también subrayan la gran ayuda que ha tenido para su vida en común “porque Dios, en nuestro matrimonio, lo hemos procurado tener presente desde el primer día. Y también es un punto muy importante que nos ha ayudado a mantenernos”.

25 AÑOS DE UNIÓN ESPONSAL
Alejandro Grindlay e Isabel Gómez también festejaron en la Catedral sus 25 años de unión esponsal. Un tiempo en el que no hay claves salvo porque “el amor que Dios nos puso en algún momento en nuestro corazón y esa atracción del uno por el otro es Él el que nos ha ayudado a mantenerlo y a cuidarlo”, subraya Alejandro. “El amor es un milagro, que hemos experimentado con nuestra hija. El amor lo renueva todo”. Pero es un matrimonio en el que Jesús está “en medio, que renueva las cosas, porque es respetarnos y pedirnos perdón”, señala Isabel.

Alejandro e Isabel pertenecen al Movimiento de los Focolores, un carisma que “nos ha ayudado bastante el vivir la espiritualidad de la unidad, porque justamente para el matrimonio que todos sean uno esa unidad en el matrimonio, este querer dar la vida el uno por el otro….”. Alejandro se queda sin palabras, para seguir explicando ese vínculo matrimonial viviendo la fe desde el carisma que ha encontrado. Palabras que completa su mujer Isabel: “El sacramento del matrimonio es una gracia de Dios que te ayuda a seguir adelante. Es una gracia extraordinaria”.

Como en el caso de Conchi Ballesteros y José María Nieblas, a las parejas que están conociéndose y aún les falta descubrir si su amor es el uno para el otro, y no algo efímero o instintivo, les dicen que “se paren un momento y se miren a los ojos, y que miren su corazón”. “Que vean qué es lo que Dios quiere decirles. Cuál es el proyecto de Dios que tiene sobre ellos”. Y si de algo sirve consejos, aportan su experiencia del día a día, para que el amor crezca cada día más: “Desde el primer momento, comunicación y diálogo. Dedicar tiempo para ellos solos. Hay que cultivar la pareja, hay que cuidar la relación”.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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¿Quieres ser misionero? Esta es tu oportunidad

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El próximo 5 de febrero de 2022 el Secretariado Diocesano de Misiones iniciará un curso de formación misionera en la diócesis. Dirigido a personas que quieren conocer el mundo misionero, tienen deseos de ir a misiones, particulares con interés general en la misión, provenientes de congregaciones, asociaciones, movimientos… que quieren tener alguna experiencia misionera, estará basado en cuatro bloques: Oración, Biblia, Teología y Pastoral.

De esta manera, el curso se desarrollará los sábados en dos sesiones, en el Santuario Ntra. Sra. de los Santos, en Alcalá de los Gazules. Para facilitar la asistencia y atender la demanda, se ha organizado en tres tandas: 5 y 19 de febrero, 5 y 18 de marzo, y 2 y 23 de abril.

Así, la inscripción será de 20€. Al final se extenderá un Certificado del Secretariado, reconociendo la participación y haber alcanzado la formación del mismo. Desde el primer día de clase, tendrán un ejercicio a realizar, que será el “perfil del misionero”. Acompañarán este trabajo, que acabará el último día de clase, con aquellos ejercicios que los profesores tengan a bien mandarles.

El lugar elegido para el curso y la pandemia, condiciona bastante la capacidad de participación. Habrá un máximo de 15 alumnos por grupo que podrán participar de manera presencial. Para formalizar la inscripción y para más información pueden escribir a [email protected].

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El Obispo nombra al seglar Sergio Lazo director del Secretariado Diocesano de Música Sacra

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El obispo de Huelva, Santiago Gómez, ha nombrado al seglar Sergio Lazo director del Secretariado Diocesano de Música Sacra, enmarcado en la Delegación Diocesana para la Liturgia. Sergio Lazo cuenta con una amplia experiencia en este ámbito. Actualmente, es director de la Coral Polifónica de la Santa Iglesia Catedral, profesor de música y canto del Instituto Teológico San Leandro y miembro del Consejo de Pastoral Diocesano.

En la Constitución Sacrosanctum Concilium se establece que «la santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano» (nº14). El Obispo, en su función de santificar a la Iglesia diocesana, ha de promover dicha participación. En esta promoción ocupa un lugar muy importante la música sagrada, que «será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo la mayor solemnidad de los ritos sagrados (S.C. nº 112).

Con este fin, el Estatuto de la Curia Diocesana, establece la existencia de un Secretariado Diocesano de Música Sacra (art. 57 & 5), al que se encomienda la promoción del canto litúrgico y la mayor y mejor adecuación del mismo en la diócesis, para que el culto divino se caracterice por la calidad artística de las composiciones musicales y estas contribuyan a la mejor participación activa de los fieles en la liturgia, mediante la organización de subsidios, formación de salmistas, cantores, coros y músicos relacionados con la liturgia.

 

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