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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2022

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La Santa Sede hace público, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2022, que este año se celebra el 23 de octubre para «como siempre» recordar que «la Iglesia es misionera por naturaleza».

«Para que sean mis testigos» (Hch 1,8) es el lema que se propone para esta Jornada. Un lema, explica, que recupera el último diálogo de Jesús con sus discípulos antes de ascender al cielo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza, para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra» (1,8).

El papa Francisco invita a detenerse «en estas tres expresiones claves que resumen los tres fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: «Para que sean mis testigos», «hasta los confines de la tierra» y «el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza».

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2022

«Para que sean mis testigos» (Hch 1,8)

Queridos hermanos y hermanas:

Estas palabras pertenecen al último diálogo que Jesús resucitado tuvo con sus discípulos antes de ascender al cielo, como se describe en los Hechos de los Apóstoles: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza, para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra» (1,8). Este es también el tema de la Jornada Mundial de las Misiones 2022, que como siempre nos ayuda a vivir el hecho de que la Iglesia es misionera por naturaleza. Este año, nos ofrece la ocasión de conmemorar algunas fechas relevantes para la vida y la misión de la Iglesia: la fundación hace 400 años de la Congregación de Propaganda Fide —hoy, para la Evangelización de los Pueblos— y de la Obra de la Propagación de la Fe, hace 200 años, que, junto a la Obra de la Santa Infancia y a la Obra de San Pedro Apóstol, obtuvieron hace 100 años el reconocimiento de “Pontificias”.

Detengámonos en estas tres expresiones claves que resumen los tres fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: «Para que sean mis testigos», «hasta los confines de la tierra» y «el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza».

1. «Para que sean mis testigos» – La llamada de todos los cristianos a dar testimonio de Cristo

Este es el punto central, el corazón de la enseñanza de Jesús a los discípulos en vista de su misión en el mundo. Todos los discípulos serán testigos de Jesús gracias al Espíritu Santo que recibirán: serán constituidos tales por gracia. Dondequiera que vayan, allí donde estén. Como Cristo es el primer enviado, es decir misionero del Padre (cf. Jn 20,21) y, en cuanto tal, su “testigo fiel” (cf. Ap 1,5), del mismo modo cada cristiano está llamado a ser misionero y testigo de Cristo. Y la Iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo, no tiene otra misión si no la de evangelizar el mundo dando testimonio de Cristo. La identidad de la Iglesia es evangelizar.

Una lectura de conjunto más detallada nos aclara algunos aspectos siempre actuales de la misión confiada por Cristo a los discípulos: «Para que sean mis testigos». La forma plural destaca el carácter comunitario-eclesial de la llamada misionera de los discípulos. Todo bautizado está llamado a la misión en la Iglesia y bajo el mandato de Iglesia. La misión por tanto se realiza de manera conjunta, no individualmente, en comunión con la comunidad eclesial y no por propia iniciativa. Y si hay alguno que en una situación muy particular lleva adelante la misión evangelizadora solo, él la realiza y deberá realizarla siempre en comunión con la Iglesia que lo ha enviado. Como enseñaba san Pablo VI en la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, documento que aprecio mucho: «Evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial. Cuando el más humilde predicador, catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia y su gesto se enlaza mediante relaciones institucionales ciertamente, pero también mediante vínculos invisibles y raíces escondidas del orden de la gracia, a la actividad evangelizadora de toda la Iglesia» (n. 60). En efecto, no es casual que el Señor Jesús haya enviado a sus discípulos en misión de dos en dos; el testimonio que los cristianos dan de Cristo tiene un carácter sobre todo comunitario. Por eso la presencia de una comunidad, incluso pequeña, para llevar adelante la misión tiene una importancia esencial.

En segundo lugar, a los discípulos se les pide vivir su vida personal en clave de misión. Jesús los envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino también y sobre todo para ser sus testigos. Como dice el apóstol Pablo con palabras muy conmovedoras: «Siempre y en todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Co 4,10). La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad. No es casual que los Apóstoles hayan buscado al sustituto de Judas entre aquellos que, como ellos, fueron “testigos de la resurrección” (cf. Hch 1,22). Es Cristo, Cristo resucitado, a quien debemos testimoniar y cuya vida debemos compartir. Los misioneros de Cristo no son enviados a comunicarse a sí mismos, a mostrar sus cualidades o capacidades persuasivas o sus dotes de gestión, sino que tienen el altísimo honor de ofrecer a Cristo en palabras y acciones, anunciando a todos la Buena Noticia de su salvación con alegría y franqueza, como los primeros apóstoles.

Por eso, en definitiva, el verdadero testigo es el “mártir”, aquel que da la vida por Cristo, correspondiendo al don de sí mismo que Él nos hizo. «La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 264).

En fin, a propósito del testimonio cristiano, permanece siempre válida la observación de san Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 41). Por eso, para la trasmisión de la fe es fundamental el testimonio de vida evangélica de los cristianos. Por otra parte, sigue siendo necesaria la tarea de anunciar su persona y su mensaje. Efectivamente, el mismo Pablo VI prosigue diciendo: «Sí, es siempre indispensable la predicación, la proclamación verbal de un mensaje. […] La palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañada del poder de Dios. Por esto conserva también su actualidad el axioma de san Pablo: “la fe viene de la audición” (Rm 10,17), es decir, es la Palabra oída la que invita a creer» (ibíd., 42).

En la evangelización, por tanto, el ejemplo de vida cristiana y el anuncio de Cristo van juntos; uno sirve al otro. Son dos pulmones con los que debe respirar toda comunidad para ser misionera. Este testimonio completo, coherente y gozoso de Cristo será ciertamente la fuerza de atracción para el crecimiento de la Iglesia incluso en el tercer milenio. Exhorto por tanto a todos a retomar la valentía, la franqueza, esa parresia de los primeros cristianos, para testimoniar a Cristo con palabras y obras, en cada ámbito de la vida.

2. «Hasta los confines de la tierra» – La actualidad perenne de una misión de evangelización universal

Exhortando a los discípulos a ser sus testigos, el Señor resucitado les anuncia adónde son enviados: “a Jerusalén, a toda Judea, a Samaría y hasta los confines de la tierra” (cf. Hch 1,8). Aquí surge evidente el carácter universal de la misión de los discípulos. Se pone de relieve el movimiento geográfico “centrífugo”, casi a círculos concéntricos, de Jerusalén, considerada por la tradición judía como el centro del mundo, a Judea y Samaría, y hasta “los confines de la tierra”. No son enviados a hacer proselitismo, sino a anunciar; el cristiano no hace proselitismo. Los Hechos de los Apóstoles nos narran este movimiento misionero que nos da una hermosa imagen de la Iglesia “en salida” para cumplir su vocación de testimoniar a Cristo Señor, guiada por la Providencia divina mediante las concretas circunstancias de la vida. Los primeros cristianos, en efecto, fueron perseguidos en Jerusalén y por eso se dispersaron en Judea y Samaría, y anunciaron a Cristo por todas partes (cf. Hch 8,1.4).

Algo parecido sucede también en nuestro tiempo. A causa de las persecuciones religiosas y situaciones de guerra y violencia, muchos cristianos se han visto obligados a huir de su tierra hacia otros países. Estamos agradecidos con estos hermanos y hermanas que no se cierran en el sufrimiento, sino que dan testimonio de Cristo y del amor de Dios en los países que los acogen. A esto los exhortaba san Pablo VI considerando «la responsabilidad que recae sobre los emigrantes en los países que los reciben» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 21). Experimentamos, en efecto, cada vez más, cómo la presencia de fieles de diversas nacionalidades enriquece el rostro de las parroquias y las hace más universales, más católicas. En consecuencia, la atención pastoral de los migrantes es una actividad misionera que no hay que descuidar, que también podrá ayudar a los fieles locales a redescubrir la alegría de la fe cristiana que han recibido.

La indicación “hasta los confines de la tierra” deberá interrogar a los discípulos de Jesús de todo tiempo y los debe impulsar a ir siempre más allá de los lugares habituales para dar testimonio de Él. A pesar de todas las facilidades que el progreso de la modernidad ha hecho posible, existen todavía hoy zonas geográficas donde los misioneros, testigos de Cristo, no han llegado con la Buena Noticia de su amor. Por otra parte, ninguna realidad humana es extraña a la atención de los discípulos de Cristo en su misión. La Iglesia de Cristo era, es y será siempre “en salida” hacia nuevos horizontes geográficos, sociales y existenciales, hacia lugares y situaciones humanas “límites”, para dar testimonio de Cristo y de su amor a todos los hombres y las mujeres de cada pueblo, cultura y condición social. En este sentido, la misión también será siempre missio ad gentes, como nos ha enseñado el Concilio Vaticano II, porque la Iglesia siempre debe ir más lejos, más allá de sus propios confines, para anunciar el amor de Cristo a todos. A este respecto, quisiera recordar y agradecer a tantos misioneros que han gastado su vida para ir “más allá”, encarnando la caridad de Cristo hacia los numerosos hermanos y hermanas que han encontrado.

3. «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza» – Dejarse fortalecer y guiar por el Espíritu

Cristo resucitado, al anunciar a los discípulos la misión de ser sus testigos, les prometió también la gracia para una responsabilidad tan grande: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza para que sean mis testigos» (Hch 1,8). Efectivamente, según el relato de los Hechos, fue inmediatamente después de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús cuando por primera vez se dio testimonio de Cristo muerto y resucitado con un anuncio kerigmático, el denominado discurso misionero de san Pedro a los habitantes de Jerusalén. Así los discípulos de Jesús, que antes eran débiles, temerosos y cerrados, dieron inicio al periodo de la evangelización del mundo. El Espíritu Santo los fortaleció, les dio valentía y sabiduría para testimoniar a Cristo delante de todos.

Así como «nadie puede decir: “¡Jesús es el Señor!”, si no está movido por el Espíritu Santo» (1 Co 12,3), tampoco ningún cristiano puede dar testimonio pleno y genuino de Cristo el Señor sin la inspiración y el auxilio del Espíritu. Por eso todo discípulo misionero de Cristo está llamado a reconocer la importancia fundamental de la acción del Espíritu, a vivir con Él en lo cotidiano y recibir constantemente su fuerza e inspiración. Es más, especialmente cuando nos sintamos cansados, desanimados, perdidos, acordémonos de acudir al Espíritu Santo en la oración, que —quiero decirlo una vez más— tiene un papel fundamental en la vida misionera, para dejarnos reconfortar y fortalecer por Él, fuente divina e inextinguible de nuevas energías y de la alegría de compartir la vida de Cristo con los demás. «Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo 2020). El Espíritu es el verdadero protagonista de la misión, es Él quien da la palabra justa, en el momento preciso y en el modo apropiado.

También queremos leer a la luz de la acción del Espíritu Santo los aniversarios misioneros de este año 2022. La institución de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, en 1622, estuvo motivada por el deseo de promover el mandato misionero en nuevos territorios. ¡Una intuición providencial! La Congregación se reveló crucial para hacer que la misión evangelizadora de la Iglesia sea realmente tal, independiente de las injerencias de los poderes mundanos, con el fin de constituir las Iglesias locales que hoy muestran tanto vigor. Deseamos que la Congregación, como en los cuatro siglos pasados, con la luz y la fuerza del Espíritu, continúe e intensifique su trabajo de coordinar, organizar y animar la actividad misionera de la Iglesia.

El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y mujeres sencillos para misiones extraordinarias. Y fue así como una joven francesa, Paulina Jaricot, fundó hace exactamente 200 años la Obra de la Propagación de la Fe; su beatificación se celebra en este año jubilar. Aun en condiciones precarias, ella acogió la inspiración de Dios para poner en movimiento una red de oración y colecta para los misioneros, de modo que los fieles pudieran participar activamente en la misión “hasta los confines de la tierra”. De esta genial idea nació la Jornada Mundial de las Misiones que celebramos cada año, y cuya colecta en todas las comunidades está destinada al fondo universal con el cual el Papa sostiene la actividad misionera.

En este contexto recuerdo además al obispo francés Charles de Forbin-Janson, que comenzó la Obra de la Santa Infancia para promover la misión entre los niños con el lema “Los niños evangelizan a los niños, los niños rezan por los niños, los niños ayudan a los niños de todo el mundo”; así como a la señora Jeanne Bigard, que dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol para el sostenimiento de los seminaristas y de los sacerdotes en tierra de misión. Estas tres obras misionales fueron reconocidas como “pontificias” precisamente cien años atrás. Y fue también bajo la inspiración y guía del Espíritu Santo que el beato Pablo Manna, nacido hace 150 años, fundó la actual Pontificia Unión Misional para animar y sensibilizar hacia la misión a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y a todo el Pueblo de Dios. El mismo Pablo VI formó parte de esta última Obra y fue quien le dio el reconocimiento pontificio. Menciono estas cuatro Obras Misionales Pontificias por sus grandes méritos históricos y también para invitarlos a alegrarse con ellas en este año especial por las actividades que llevan adelante para sostener la misión evangelizadora de la Iglesia universal y de las Iglesias locales. Espero que las Iglesias locales puedan encontrar en estas Obras un sólido instrumento para alimentar el espíritu misionero en el Pueblo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, sigo soñando con una Iglesia totalmente misionera y una nueva estación de la acción misionera en las comunidades cristianas. Y repito el deseo de Moisés para el pueblo de Dios en camino: «¡Ojalá todo el pueblo de Dios profetizara!» (Nm 11,29). Sí, ojalá todos nosotros fuéramos en la Iglesia lo que ya somos en virtud del bautismo: profetas, testigos y misioneros del Señor. Con la fuerza del Espíritu Santo y hasta los confines de la tierra. María, Reina de las misiones, ruega por nosotros.

Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2022, Epifanía del Señor.

Francisco

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Cerca de 8000 alumnos de más de 50 colegios e institutos de España han participado en un kahoot navideño

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Tensión, emoción, alegría, nervios, competición, entusiasmo, dinamismo, innovación, diversión… en clase de Religión

Cientos de alumnos de más de cincuenta centros educativos de diferentes lugares de España han participado durante los días próximos a la Navidad en un multitudinario Kahoot con temática navideña. Una actividad que se desarrolla en la clase de religión y que consiste en contestar a una serie de preguntas a modo de concurso donde los conocimientos, la rapidez y la intuición hacen que cada partida sea emocionante y apasionante.

Esta iniciativa parte de Carlos Valle, profesor de Religión del IES Pedro Jiménez Montoya en Baza, y surgen durante el confinamiento cuando organiza una serie de kahoots con institutos de la provincia de Granada. La acogida fue tan buen y excelente que a fecha de hoy se han implicado 108 docentes de religión de más de 20 provincias de España. Entre ellos han estado los alumnos de Carmen Morales Villarejo, profesora de religión católica en el IES Ángel de Saavedra de Córdoba.

El uso de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo es ya una realidad y la asignatura de Religión está siendo pionera en este sentido. Prueba de ello son estos kahoots que están suponiendo una auténtica revolución en todos los sentidos. Los alumnos se motivan, trabajan en equipo, interactúan, manifiestan sus alegrías y emociones, ponen en práctica lo aprendido y toman conciencia de que no están “solos”, que miles de chicos y chicas como ellos están también en clase de Religión.

Para muchos profesores ha sido todo un reto y un revulsivo que abre horizontes, crea vínculos con otros compañeros y la conciencia de que son capaces de unirse en un proyecto que convierte su labor docente en una experiencia muy satisfactoria y gratificante. E incluso los equipos directivos y miembros del claustro se sorprenden gratamente por estas iniciativas que las valoran positivamente.

Son muchas las anécdotas e impresiones las que se están viviendo estos días. Hay alumnos que habitualmente se muestra apáticos y en el kahoot han sido los primeros en interactuar. A muchos no les ha importado perder el recreo para terminar la partida y  otros tantos, han pedido otras horas de clase para poder jugar al Kahoot.

En definitiva, se propicia el aprendizaje de unos contenidos en un contexto lúdico, se fomenta la relación de equipo con los compañeros del aula, se descubre la riqueza que tienen los relatos de la infancia de Jesús así como las curiosidades de una tradición cristiana como es la celebración de la Navidad.

Esta aventura Ha continuado en plenas vacaciones de Navidad, pues se organizó un Kahoot navideño el  2 de enero para que los padres, abuelos, hermanos… Ha tenido mucha acogida y ha sido todo un éxito.

Esta experiencia y otras que se están haciendo nos demuestras que es posible generar lazos de unión entre distintos centros y aspirar a un pacto educativo a través de las clases de religión. Ojalá cada vez más profesores se animen a provocar este tipo de  actividades en las distintas comunidades educativas.

 

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“Este Año Jubilar dirá a los visitantes que el corazón de Cristo está abierto de par en par”

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El obispo de Córdoba inauguró el Jubileo con el que se conmemorará el cuarto centenario de la llegada de Jesús Nazareno a La Rambla

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Amargura de La Rambla inauguró este jueves, coincidiendo con el día de la Epifanía del Señor, el Año Jubilar Nazareno con el que conmemora el cuarto centenario de la llegada de la imagen del Nazareno a la localidad.

La hermandad ha configurado un amplio programa de cultos y actos para celebrar esta efeméride que tiene como eje principal la concesión por parte de la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede de un Año Jubilar que durará hasta el 6 de enero de 2023. De esta forma, los devotos de una de las devociones más arraigadas de la provincia, podrán venerar a su titular y vivir un tiempo de gracia, perdón y misericordia. “Este Año Jubilar dirá a todos los visitantes que el corazón de Cristo está abierto de par en par”, indicó el Obispo en su homilía recordando a su vez, el enorme valor teológico que tiene la imagen de Jesús Nazareno en la localidad. “Esta imagen es como una concentración de la misericordia de Dios con nosotros, un Dios que no es justiciero, sino cercano, un Dios que en su hijo Jesucristo ha cargado con nuestros pecados, miserias y debilidades y al mirarle sentimos el consuelo del perdón”, afirmó. En este sentido, el pastor de la Diócesis invitó a los fieles a aprovechar este tiempo de gracia para encontrarse con Jesucristo, pues “cuando uno encuentra a Jesucristo, ya no sigue los mismos caminos, sino que camina por los caminos de Dios, que son los que nos llevarán a la plena felicidad”.

Así, la iglesia del Espíritu Santo de La Rambla se convertirá en centro de peregrinación y la casa de hermandad se transformará en un centro de interpretación, museo de devoción y de historia de la imagen con documentos históricos. Esta semana, la hermandad ha presentado una página web en la que se encuentra recogida toda la información y la programación que traerá consigo el Año Jubilar (www.nazarenolaramblajubilar.es).




















Fotografías de Gabi Páez y Emilio Gutierrez.

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Intenciones de oración de la CEE para el año 2022

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La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó en su reunión del 19 al 23 de abril de 2021 las intenciones de la CEE para el año 2022 por las que reza la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración).

Las intenciones son:

Enero: Por la paz del mundo, para que los pueblos de la Tierra encuentren caminos de entendimiento, justicia, colaboración y fraternidad, sin olvidar nunca a los más desfavorecidos.

Febrero: Por los consagrados, para que a través del amor a Jesucristo sean testigos y servidores del Evangelio, perseverando en los consejos de pobreza, castidad y obediencia.

Marzo: Por las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a la vida familiar fundada en el sacramento del matrimonio, para que los jóvenes escuchen la llamada que el Señor les hace y respondan con generosidad.

Abril: Por todos los que reciben los sacramentos de la Iniciación Cristiana, para que, configurados con Cristo, sacerdote, profeta y rey, lleguen a la madurez de la fe confesada, celebrada, vivida, orada y testimoniada.

Mayo: Por la completa erradicación de la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, especialmente para las personas y los países más desfavorecidos.

Junio: Por el ministerio del sucesor de Pedro y el de todos los obispos del mundo en comunión con él, para que, sirviendo fielmente al Pueblo de Dios, confirmen a sus hermanos en la fe y guíe sabiamente la nave de la Iglesia.

Julio: Por todos los que sufren, especialmente por los olvidados y descartados de nuestra sociedad, para que encuentren el consuelo de Dios y una mano tendida para ayudarles.

Agosto: Por los laicos, en particular por quienes participan en la Peregrinación Europea de la Juventud, para que sepan llevar la buena noticia del Evangelio, de palabra y de obra, a todos los ambientes de su vida.

Septiembre: Por los migrantes y refugiados, para que encuentren la acogida que esperan, sea reconocida su dignidad y sean atendidos con amor en sus necesidades materiales y espirituales.

Octubre: Por quienes no conocen a Cristo, por quienes han abandonado la fe o son indiferentes a ella, para que puedan recibir el testimonio de palabra y de obra que haga nacer en ellos el deseo de caminar hacia Él.

Noviembre: Por todas las Iglesias locales de España, por sus pastores y por sus fieles, para que en cada una de ellas se viva y anuncie la fe con autenticidad, se fomenten los ministerios laicales y se encuentren caminos nuevos para la pastoral, abiertos a todos.

Diciembre: Por todos los fieles cristianos, para que al preparar y celebrar el nacimiento del Hijo de Dios sean fortalecidos en su fe, crezcan en el aprecio por la vida de los que van a nacer, y vivan en armonía tanto en la familia como en la comunidad cristiana.

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Miles de alumnos de Religión Católica unidos en un Kahoot Navideño

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Cerca de 8000 alumnos de más de 50 colegios e institutos de España han participado en un kahoot navideño. Tensión, emoción, alegría, nervios, competición, entusiasmo, dinamismo, innovación, diversión… en clase de Religión

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Son muchas las anécdotas e impresiones las que se están viviendo estos días. Hay alumnos que habitualmente se muestra apáticos y en el kahoot han sido los primeros en interactuar. A muchos no les ha importado perder el recreo para terminar la partida y  otros tantos, han pedido otras horas de clase para poder jugar al Kahoot.

En definitiva, se propicia el aprendizaje de unos contenidos en un contexto lúdico, se fomenta la relación de equipo con los compañeros del aula, se descubre la riqueza que tienen los relatos de la infancia de Jesús así como las curiosidades de una tradición cristiana como es la celebración de la Navidad.

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Lecturas de la Solemnidad del Bautismo del Señor (ciclo C)

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Lecturas de la Solemnidad del Bautismo del Señor (ciclo C)

Primera lectura

Libro de Isaías 42, 1‑4. 6‑7

Mirad a mi siervo, en quien me complazco

Esto dice el Señor:  Mirad a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

 No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

 La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará.

Manifestará la justicia con verdad.

 No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país.

En su ley esperan las islas.

 «Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos,

saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas.

Salmo responsorial

Salmo 28, 1ª y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10

R/: El Señor bendice a su pueblo con la paz

  • Hijos de Dios, aclamad al Señor,  aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.
  • La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales.  La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica, R.
  •  El Dios de la gloria ha tronado,  En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».  El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno. R.

Segunda lectura

Libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34‑38

Dios lo ungió con la fuerza del Espíritu Santo

En aquellos días Pedro tomó la palabra y dijo: «Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas,  sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan.  Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Evangelio

Evangelio según San Mateo 3,  13‑17

Apenas se bautizó Jesús vio que el Espíritu de Dios sobre él. 

Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice.  Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».  Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió.  Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.  Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Comentario bíblico de Antonio Guerra

Con el Bautismo del Señor finaliza el tiempo de la Navidad. Esta fiesta se enmarca dentro de la serie de las manifestaciones (epifanía) del Señor. El 6 de enero se manifestaba Jesús como rey a los Magos de Oriente y hoy es el mismo Padre Dios el que lo presenta como su Hijo, legitimando así la misión que viene a desempeñar su enviado.

En la primera lectura reconocemos el oráculo de Isaías que citan los evangelios a propósito del ministerio de Juan el Bautista. Isaías proclama un mensaje de consolación para los judíos que estaban exiliados en Babilonia, pues Dios mismo se va a poner en cabeza del cortejo triunfal de vuelta a la tierra prometida. En consecuencia, es preciso preparar esa vuelta comenzando por allanar el camino, que no es sino reparar las faltas graves ante Dios y rebajar el orgullo. El ministerio del Bautista es presentado en los evangelios como preparación a la venida de Jesucristo. El Bautista se encarga de preparar al pueblo pecador para este adviento predicando un bautismo de conversión, cuyo signo visible de compromiso era la inmersión en el agua.

Desde este punto de vista, al no tener pecado Jesús, su bautismo está cargado de simbolismo ofreciendo luz sobre la misión que trae: vino a cargar con nuestros pecados para hacernos resurgir a una vida nueva. Jesús recibe el bautismo como signo de su propia misión: morir y resucitar por nosotros, a fin de poder administrarnos el bautismo del Espíritu Santo.

Lucas nos destaca las líneas fundamentales de la vida de Jesús: unión en oración con el Padre, unión con los hombres que aceptan la conversión, presencia del Espíritu como comunicación de la fuerza salvadora de Dios. Dios legitima la misión de Jesús, proclamando a todos los hombres: “Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me complazco”.

La lectura de san Pablo a Tito ayuda a entender el don que recibimos en nuestro bautismo a la luz del bautismo de Jesús. El apóstol Pablo pone de relieve el aspecto del don gratuito de Dios en la persona de su Hijo en su amor misericordioso a los hombres. Gracias al amor generoso de Jesucristo, que “se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad”, tenemos acceso a la luz y la fuerza necesaria para dedicarnos “a las buenas obras” y “renunciar a la impiedad”. El baño de la regeneración que nos trae Jesucristo nos permite nacer para Dios y convertirnos en herederos de la vida eterna.

Para profundizar:

  1. Contempla a Jesús en la fila de los pecadores que manifestaban su deseo de convertirse, ¿por qué crees que Jesús hace este gesto?
  2. Contempla a Jesús orando durante el bautismo, ¿qué crees que le está diciendo a Dios Padre?
  3. Escucha con Jesús la voz de Dios Padre “Tú eres mi Hijo”. Cae en la cuenta que con tu bautismo has sido revestido de Cristo. ¿Cuándo Dios te contempla, a quién está reconociendo en ti?

 

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Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor en LSE

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Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor en LSE

Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor (I Domingo del Tiempo Ordinario), en Lengua de Signos Española.

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

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Homilía del Obispo en la Epifanía del Señor

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El nombre litúrgico de la fiesta que estamos celebrando hoy, llamada popularmente “día de Reyes”, es la Epifanía del Señor. “Epifanía” es una palabra que significa “manifestación de la divinidad”. “La manifestación de la salvación de Dios en Cristo Jesús” es la idea central de hoy y las tres lecturas que hemos escuchado afirman rotundamente la universalidad de la salvación de Dios por Cristo, para todos los hombres y naciones.

San Mateo que escribe su Evangelio pensando en la sensibilidad del pueblo judío, les quiere decir que el Mesías esperado y nacido en Belén no es solo su Mesías, sino que es el salvador del mundo entero.

Los tres Magos de Oriente son quienes, con su peregrinación y sus ofrendas, nos muestran la significación y la misión universal del Niño nacido en Belén. Jesús no es sólo el Mesías de los judíos, sino el Enviado de Dios para ser guía, redentor y salvador de todos los hombres, de todos los pueblos y de todas las culturas. Ellos son los primeros de fuera de Israel, los iniciadores de esa peregrinación universal de todos los pueblos y razas hacia Cristo anunciada por Isaías, “caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora” (Is. 60, 3).

Contemplando las lecturas y la celebración de hoy, nos encontramos, en un primer momento, con que no podemos dejar pasar inadvertida la trascendencia de esta enseñanza de nuestra fe: Él es el centro de la creación, el punto de referencia definitivo de la humanidad entera; Él es el Primogénito de todas las creaturas, el nuevo Adán, principio y fundamento de una nueva humanidad, redimida, salvada y santificada por su encarnación, por su pasión, su muerte, su resurrección y glorificación junto al Padre.

 Pero, también, la celebración litúrgica nos invita a reflexionar sobre los misteriosos caminos de la fe. Unos hombres de buena voluntad van en busca del recién nacido a la luz temblorosa de una estrella. La historia de los Magos puede ser reflejo de nuestra propia historia. Es, también, la experiencia de la primera Iglesia… Contemplamos en este desarrollo histórico la revelación de los designios del Señor:

Dios llama a todos al conocimiento de su Hijo. Es el primer momento, paso de la fe. Son muchas las formas, las maneras, los medios, con los que Dios hace esa llamada.Tomar conciencia de esta llamada “universal” es especialmente importante, sobre todo cuando nos encontramos ante un mundo indiferente, materialista, reacio a la transmisión de la fe… Pero, sin embargo, los caminos de Dios pueden ser desconcertantes e inesperados.

¿Por qué los Magos (que eran paganos) se pusieron en camino? Porque ESPERABAN, estaban llenos de esperanza. Y porque esperaban sintieron en la estrella la llamada de Dios. Mientras el mundo “dormía”, el corazón de estos Magos ya estaba en camino. Esperaban como Simeón, que todas las tardes iba al templo porque esperaba.Ellos consultaban al cielo. “Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva a Belén” (PP. Francisco, Carta Apostólica El hermoso signo del pesebre),

Y se pusieron a buscar. No sabemos si el camino fue corto o largo, pero siempre es largo para todo el que avanza entre dudas y tinieblas. Sin embargo, cuando la fe de alguno de ellos se viniera abajo, los otros dos avivarían la llama de la confianza. El camino de fe, debemos hacerlo siempre acompañados,  por nuestra Madre la Iglesia.

Debieron sentirse liberados, cuando, al fin, Jerusalén apareció en el horizonte. Pero su corazón se debió de paralizar cuando les recibió una ciudad muerta y un hombre sediento de poder y de sangre, Herodes. Pero los que buscan a Dios terminan por encontrarlo.

Y lo encontraron. Los que buscan a Dios con sincero corazón terminan por encontrarle. Pero ¿qué encontraron? A un niño envuelto en pañales, un Dios que acepta un pesebre por trono. Nos dice el Papa Francisco en su Carta Apostólica sobre El hermoso signo del pesebre (1 de diciembre de 2019): “Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado”

Y cayendo de rodillas lo adoraron. Son adoradores de un misterio que aceptan, aunque tal vez no comprenden. Adorar es reconocer y aceptar la grandeza absoluta de Dios como origen y fin de todo. Los Magos habían comprendido bien que ante aquel niño sólo cabían dos posturas coherentes: o adorarle o intentar quitarlo de en medio.

Y abriendo sus cofres le hicieron regalos. El encuentro con el Señor, nos pide que le entreguemos lo más valioso que tenemos: nuestro corazón para amarle a Él como Padre y a los hombres como nuestros hermanos.

Y se marcharon a su tierra por otro camino. El que se ha encontrado con el Señor a través de la fe, le transforma su vida y siente el impulso misionero de regresar a su tierra para comunicar el tesoro que ha encontrado: El Amor de Dios para todos, la Salvación para todos.

Al igual que entonces, muchos hombres y mujeres sienten la inquietud, la necesidad, la esperanza de encontrar el bien, la verdad, la justicia, la libertad, la liberación humana… Y nosotros, los cristianos debemos ser esa estrella, esa llamada de Dios, que les conduzca a Él. Y lo debemos hacer con el testimonio de nuestra vida.

A veces los creyentes, con nuestras actitudes y conducta, velamos, más que revelamos, el genuino rostro de Dios. Sin embargo, debemos ser manifestación de Dios, “epifanías de la Salvación”. ¡Qué gran responsabilidad tenemos!

Dice el Papa Francisco en esa carta: “Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que se encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor”

Pidamos al Señor vivir con deseo este camino de la fe, contemplar su amor y su voluntad de vivir en su amor. Y seamos luz en medio del mundo que a cada uno le ha tocado vivir, para despertar en los demás la sed de Dios.

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

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La comunidad ucraniana de Rito Bizantino celebra la Navidad

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La comunidad ucraniana de Rito Bizantino católico presente en Almería está de fiesta. Y es que la Navidad, siguiendo el calendario Juliano (y no el gregoriano como hacemos en occidente) comenzaba con la Vigilia de Navidad el pasado día 6 de enero a las 20:30h. Este tiempo litúrgico acabará el 19 de enero para esta iglesia hermana.

Para esta ocasión tan especial quisieron invitar a nuestro obispo D. Antonio que presidió la Eucaristía junto al sacerdote ucraniano que pastorea dicha comunidad, Vasyl Diakiv.

Entre las tradiciones más arraigadas se encuentra la representación de unos niños vestidos de hebreos junto a Herodes que quiere matar al Salvador. Y una vez finalizada, en la calle Reyes católicos donde se ubica el templo de la Sagrada Familia, compartieron un ágape con dulces típicos navideños de Ucrania.

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Los obispos andaluces realizan este mes de enero la visita Ad Limina

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Los obispos andaluces realizan este mes de enero la visita Ad Limina

Monseñor José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla, se reunirá con el papa Francisco este mes de enero con motivo de la visita Ad Limina, concretamente del día 17 al 22. De esta forma, la Santa Sede recibe cada cinco años a los obispos diocesanos, no solo para dar cuenta del estado de sus diócesis, sino principalmente con el objetivo de visibilizar la unidad y la comunión de los obispos con el Papa, y de las Iglesias locales con la Iglesia primada de Roma. Los obispos, además, cuando viajan a Roma a cumplir esta obligación, deben visitar las tumbas de los apóstoles.

Peregrinación diocesana

Además, la Archidiócesis de Sevilla ha organizado una peregrinación para acompañar al arzobispo durante su estancia en Roma, gestionada por la Delegación diocesana de Peregrinaciones (954505505 extensión 670) y la Agencia Triana Viajes (954343393).

De este modo, según destaca Manuel Soria, delegado diocesano de Peregrinaciones, la Ad Limina es una ocasión “para la comunión eclesial, la colegialidad episcopal y la comunión de los obispos católicos con el Papa”.

Durante la tercera semana de enero los peregrinos sevillanos visitarán el Vaticano, donde participarán en la Audiencia General del Santo Padre. Asimismo, conocerán las Catacumbas de San Sebastián, la Basílica de San Juan de Letrán, la Basílica de Santa María la Mayor –donde se rezará el Rosario ante la patrona de Roma-, así como otros enclaves reseñables de la ciudad eterna.

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