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Felicitando a los sacerdotes mayores por Navidad

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Felicitando a los sacerdotes mayores por Navidad

El obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco, está visitando a los sacerdotes mayores de nuestra diócesis en estos días de Navidad. Se trata de una visita que se realiza con cuidado, respetando las medidas anticovid, pero que quiere llevar un saludo fraterno hacia los sacerdotes que han gastado su vida al servicio de la diócesis y que ya se encuentran jubilados, unos en residencias, otros en sus casas.

Acompañado por el vicario general, José Francisco Serrano, el obispo ha visitado ya al sacerdote Leovigildo Gómez Amezcua, que se encuentra en la residencia Santa Teresa Jornet, de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, de Guadix. También lo ha hecho con el sacerdote Evaristo Moreno, en la residencia sacerdotal de Gracia, en Granada.
En su casa de Guadix, donde reside, Mons. Orozco también visitó al sacerdote Francisco Domingo Lorén, le felicitó las Pascuas y le deseó, como a los demás, un 2022 lleno de gracia y de salud.
Y, como a estos tres sacerdotes, lo mismo hará con los demás sacerdotes jubilados de la diócesis. Sin duda, un gesto de cercanía y de agradecimiento por toda una vida entregada de vocación y servicio.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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«Poquita cosa soy, pero aquí estoy para lo que necesiten de mí»

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Paquita García Benito, feligresa de la parroquia de la Divina Pastora de Marbella, ha recibido la Medalla Pro Ecclesia Malacitana. Dicho distintivo se lo concedió el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, a petición del párroco y la comunidad, por su gran generosidad y por su entrega dedicada a la parroquia. 

«Todos los días le pido al Señor que me dé fuerzas para bajar a mi parroquia»

Paquita, ¡menuda sorpresa se llevó en mitad de las fiestas de Navidad! 

Fue una sorpresa muy grande. Las cosas que hace el Señor, al que yo le decía: “pero Dios mío, si yo no me merezco todo esto. Es una cosa muy grande para mí”. Llegué a la iglesia sin saber nada de nada y, cuando vi que mi familia se sentaba a mi lado en Misa les pregunté: “¿y vosotros qué hacéis aquí?”, porque la verdad es que no suelen ir a Misa. Pero pensé: “la Sagrada Familia, de la que hoy celebramos su fiesta, me ha concedido el privilegio de que estén aquí conmigo, ¡cuánto por lo que dar gracias!”. Y, ¡fíjate! Lo que me esperaba. Fue muy emocionante, de verdad. Todo me lo tenían oculto tanto mi párroco, D. Agustín, que es maravilloso, como mi hermano sacerdote, que es cura diocesano en Zamora.

¿Desde cuándo es parte de la comunidad parroquial de la Divina Pastora de Marbella?

Desde que me vine de Asturias hace 32 años. Desde entonces, mi ilusión era participar en la parroquia, como también he hecho en cada uno de los lugares en los que he vivido.

¿Qué tareas ha realizado y realiza en la parroquia?

He sido catequista, miembro de Cáritas, del coro de la parroquia, del movimiento Vida Ascendente, de la Adoración Nocturna… y participo en toda la vida de la parroquia.

¿Podría vivir usted ya sin ser parte de ella?

No, la parroquia es mi vida. Tengo 87 años y le pido todos los días al Señor que me dé fuerzas para bajar a mi parroquia. 

¿Cuál es su acción de gracias a Dios?

Le doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado en la vida. Tengo un hijo y una hija y un nieto y una nieta. He sufrido mucho, la verdad, me casé por poderes y me fui a vivir a Brasil durante cinco años, en los que tuve una hija que falleció. También falleció un hermano sacerdote en Puerto Rico, a los pocos días de ser ordenado. De regreso a España, también me han pasado muchas cosas. Tuvimos un accidente de coche en el que falleció una de mis hermanas, y en ese momento fue el Señor el que nos sostuvo, tanto a mi hermano sacerdote como a mí, que íbamos en el coche con ella. Pero cada día le sigo dando gracias a Dios que nos ha ayudado a seguir adelante. Algunas personas me dicen que yo soy muy fuerte, pero yo siempre respondo que “yo no soy fuerte, es la fuerza que me da el Señor”. 

En 32 años de parroquia, seguro que ha conocido usted a varios párrocos…

A cuatro: D. Juan, D. Antonio, D. Andrés y, el actual, D. Agustín Zambrana, que es maravilloso. Es muy cercano y familiar. No tengo palabras para decir lo bueno que es. Con los cuatro he prestado servicio en la parroquia. Poquita cosa soy, pero aquí estoy para lo que necesiten de mí.

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«Que el espíritu nos anime a ser misioneros en nuestro entorno»

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Con motivo de la jornada de la Infancia Misionera, las Obras Misionales Pontificias (OMP) presentaron una campaña titulada “Con Jesús Niño a la misión”. Con la Infancia Misionera nos acercamos a la Fundación Victoria para compartir cómo se vive la misión entre los más pequeños. 

Infancia Misionera es una obra del Papa que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo poniendo en marcha actividades misioneras en colegios y parroquias, con las que educarles en la fe y la solidaridad con la misión. También invita a los niños a colaborar personalmente con sus ahorros para los niños de las misiones, pues su hilo conductor es “los niños ayudan a los niños”.

Gracias a la generosidad de los niños, apoyados por los donantes adultos, OMP sostiene 2.864 proyectos infantiles en las misiones, que benefician a más de 4 millones de niños en el mundo.

Javier Rosales Haro es el responsable de Pastoral de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria.

¿Cómo promovéis desde la Fundación Victoria la misión, que los niños miren más allá y busquen a los más necesitados?

Desde nuestra realidad escolar tratamos de hacer ver a los más pequeños y jóvenes que todos podemos ser misioneros con pequeños gestos o acciones desde «lo cotidiano», es decir, en el día a día de nuestras vidas, con los mismos compañeros de colegio, en sus familias, con sus amigos, etc. Es nuestra misión desde que somos bautizados: ser testigos de la Buena Noticia de Jesús en el mundo

¿Cómo se trabajan campañas como esta en los centros de la Fundación?

Principalmente se suele trabajar con el material (fichas, vídeos, catequesis…) que se nos ofrece desde Obras Misionales Pontificias, adaptándolo a cada nivel escolar, a pesar de que este va destinado a los cursos de Primaria. Lo mismo ocurre con las campañas del DOMUND y de Manos Unidas, en las cuales destinamos grandes esfuerzos para concienciar y también obtener donativos que ayuden a los proyectos que llevan a cabo los misioneros destinados en las zonas más necesitadas del mundo.

“Los niños ayudan a los niños” es el lema que está en la base de esta jornada de las Obras Misionales Pontificias, ¿cómo se trabaja esto en Fundación Victoria, cómo los niños ayudan a los niños?

Desde el lema que se nos ofrece este año es muy fácil hacer ver que nuestro papel como misioneros comienza en nuestro prójimo más cercano, en nuestros iguales, en los cuales muchas veces podemos encontrar situaciones de soledad, desánimo, abandono, etc., en las cuales tenemos mucho que aportar, mucho que ayudar. La misión hace que crezca en los niños un espíritu de amor al prójimo, de generosidad, solidaridad y entrega que esperamos que les acompañe toda la vida.

Desde vuestra experiencia, ¿cómo nos ayudan los niños a los mayores a ser misioneros y a no quedarnos en nuestra comodidad?

En numerosas ocasiones, los niños son para los adultos un ejemplo a seguir, ya que ellos actúan sin prejuicios, sin condiciones, con la confianza puesta en Dios, desde la verdad. En cambio, los adultos ponemos más «pegas» y nos cuesta salirnos de nuestra zona de «confort». Que el espíritu activo de los más jóvenes nos anime a ser misioneros en nuestro entorno, siendo sal y luz allí donde más falta hace la presencia de Dios. 

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Gaspar: «Deseo que el año que viene podamos ver terminadas las obras de la cubierta de la Catedral»

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A escasas horas de que comience el cortejo de sus Majestades los Magos de Oriente por las calles de la ciudad, el Rey Gaspar nos concede unos minutos y comparte con los lectores su mayor emoción al regresar a Málaga.

«Me mueve la emoción de volver a repartir alegría y fe en un día tan especial para todos», afirma Gaspar y añade un deseo: «que la estrella que me guía hasta la luz del mundo guíe tu camino siempre. Él es el verdadero regalo. Espero de todo corazón que el incienso, el oro y la mirra que Melchor, Baltasar y un servidor dejaremos a los pies del Mesías se conviertan en esperanza, felicidad y prosperidad para 2022».

Pero hay un deseo especial de este Mago de Oriente para la ciudad de Málaga: «Me gustaría que, cuando regresemos el año que viene a Málaga, pudiésemos ver terminada la obra de rehabilitación de la cubierta de la Catedral. Cada año vemos cómo se va deteriorando esa parte del primer templo malagueño y esas obras son muy necesarias para Málaga y para los malagueños».

Después de un año sin poder ver físicamente a sus Majestades por las calles de la ciudad, Gaspar afirma regresar «con gran ilusión pues, sólo ver las caras de felicidad de los niños, es el mejor regalo».

En palabras del Rey Gaspar, «lo que los niños de Málaga necesitan más es vivir, es decir, que puedan ir al parque y jugar con sus amigos sin miedo, que puedan pasear y disfrutar al aire libre… en el fondo es lo que todos necesitamos».

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En la fiesta de Epifanía. Reyes de verdad

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Llegaron los Reyes. Los Reyes Magos. Monarcas y sabios. El día de Epifanía se celebra hoy jueves 6 de enero. Día en el que la tradición católica centra su mirada en unos «magos venidos de Oriente». A ellos se refiere el evangelista Mateo. A la luz del salmo 72 esos magos se convierten en reyes: «Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan presentes; que los monarcas de Arabia y de Sabá le hagan regalos; que se postren ante él todos los reyes».

La historia de los Reyes Magos, hunde sus raíces en la tradición. Y mantiene actualidad. Ofrece una reflexión de un hondo calado sobre la verdad. Estos hombres además de ser astrónomos, eran sabios y representan la dinámica propia de toda persona que busca la verdad. Estamos ante sabios, filósofos.

En este mundo convulso no necesitamos cadáveres de certezas. Tampoco una vida a golpe de likes o condicionada permanentemente por la inteligencia artificial. Necesitamos vivir iluminados por la verdad. Más allá de intereses partidistas, personales o empresariales. Una verdad que puede descubrirse a la luz de la fe en el mundo actual, mundo técnico y científico por excelencia. Porque como afirma el astrofísico Alberto Castro-Tirado, «ciencia y fe no son excluyentes». Recordemos que la sabiduría aporta luz al mensaje de la ciencia.

Precisamente, por eso, los Reyes Magos, que según la tradición, procederían de Tarsis, lugar que los historiadores ubicarían en algún lugar de Andalucía, representan a los buscadores de la verdad, buscadores que todas las culturas tuvieron entre sus filas. En cierto modo podemos decir que siguen a Sócrates y su reflexión sobre la verdad más grande. Algo necesario en estos tiempos donde todo fluye y la verdad, para muchos, se percibe como líquida.

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Reyes de verdad

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Artículo publicado por el delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, Rafael J. Pérez, en la sección de Opinión del Diario SUR.

Pronto llegarán los Reyes. Los Reyes Magos. Monarcas y sabios. El día de Epifanía se celebrará el próximo jueves 6 de enero. Día en el que la tradición católica centra su mirada en unos «magos venidos de Oriente». A ellos se refiere el evangelista Mateo. A la luz del salmo 72 esos magos se convierten en reyes: «Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan presentes; que los monarcas de Arabia y de Sabá le hagan regalos; que se postren ante él todos los reyes».

La historia de los Reyes Magos, hunde sus raíces en la tradición. Y mantiene actualidad. Ofrece una reflexión de un hondo calado sobre la verdad. Estos hombres además de ser astrónomos, eran sabios y representan la dinámica propia de toda persona que busca la verdad. Estamos ante sabios, filósofos.

En este mundo convulso no necesitamos cadáveres de certezas. Tampoco una vida a golpe de likes o condicionada permanentemente por la inteligencia artificial. Necesitamos vivir iluminados por la verdad. Más allá de intereses partidistas, personales o empresariales. Una verdad que puede descubrirse a la luz de la fe en el mundo actual, mundo técnico y científico por excelencia. Porque como afirma el astrofísico Alberto Castro-Tirado, en la entrevista que ayer publicó SUR, «ciencia y fe no son excluyentes». Recordemos que la sabiduría aporta luz al mensaje de la ciencia.

Precisamente, por eso, los Reyes Magos, que según la tradición, procederían de Tarsis, lugar que los historiadores ubicarían en algún lugar de Andalucía, representan a los buscadores de la verdad, buscadores que todas las culturas tuvieron entre sus filas. En cierto modo podemos decir que siguen a Sócrates y su reflexión sobre la verdad más grande. Algo necesario en estos tiempos donde todo fluye y la verdad, para muchos, se percibe como líquida.

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Gaspar: «Deseo para Málaga que, el año que viene cuando volvamos, podamos ver terminadas las obras de la cubierta de la Catedral»

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A escasas horas de que comience el cortejo de sus Majestades los Magos de Oriente por las calles de la ciudad, el Rey Gaspar nos concede unos minutos y comparte con los lectores su mayor emoción al regresar a Málaga.

«Me mueve la emoción de volver a repartir alegría y fe en un día tan especial para todos», afirma Gaspar y añade un deseo: «que la estrella que me guía hasta la luz del mundo guíe tu camino siempre. Él es el verdadero regalo. Espero de todo corazón que el incienso, el oro y la mirra que Melchor, Baltasar y un servidor dejaremos a los pies del Mesías se conviertan en esperanza, felicidad y prosperidad para 2022».

Pero hay un deseo especial de este Mago de Oriente para la ciudad de Málaga: «Me gustaría que, cuando regresemos el año que viene a Málaga, pudiésemos ver terminada la obra de rehabilitación de la cubierta de la Catedral. Cada año vemos cómo se va deteriorando esa parte del primer templo malagueño y esas obras son muy necesarias para Málaga y para los malagueños».

Después de un año sin poder ver físicamente a sus Majestades por las calles de la ciudad, Gaspar afirma regresar «con gran ilusión pues, sólo ver las caras de felicidad de los niños, es el mejor regalo».

En palabras del Rey Gaspar, «lo que los niños de Málaga necesitan más es vivir, es decir, que puedan ir al parque y jugar con sus amigos sin miedo, que puedan pasear y disfrutar al aire libre… en el fondo es lo que todos necesitamos».

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Calendario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2022

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Martes 18 de enero: 19.30 horas: Iglesia Evangélica Española, c/ Ollerías, 31. Málaga

Miércoles 19 de enero: 19.30 horas: Iglesia de San Miguel, Plaza de Andalucía, 1. Nerja

Jueves 20 de enero: 19.30 horas: Ermita de San Miguel. Urb. Sitio de Calahonda, 203. Mijas Costa

Viernes 21 de enero: 18.30 horas: Iglesia Divina Pastora, plaza de Capuchinos, 5. Málaga

Sábado 22 de enero: 20.00 horas: Santa Iglesia Catedral, c/ Molina Lario, 9. Málaga

Domingo 23 de enero: 17.00 horas: Iglesia Cristo Rey, Avda. Ramón y Cajal, 5. Málaga

Lunes 24 de enero:
19.00 horas: Centro Cristiano Evangélico, c/ Andrés Segovia s/n, local 24. Alhaurín de la Torre
19.30 horas: Iglesia Danesa Margretthekirke, c/ Ciprés, 22, Mijas Costa

Martes 25 de enero: 19.30 horas: Iglesia Santo Cristo del Calvario, c/ Calvario s/n, Marbella

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La Misión tarea de todos, Día del IEME 2022

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La Misión tarea de todos, Día del IEME 2022

El próximo 6 de enero celebramos la Jornada del Catequista Nativo y del I.E.M.E (Instituto Español de Misiones Extranjeras)

Es posible que en algunos lugares cuando se habla del IEME, muchos ya no sepan muy bien lo que es; por eso siempre es bueno recordarlo.

Como en tantas otras cosas en la Iglesia, también nosotros debemos hacer, como nos dice el Papa, un camino para “ir a lo esencial”, a lo que es más importante en esta institución misionera.

Podemos resumir en pocas palabras cual es lo esencial que nos une a todos los seguidores de Jesús: laicos, religiosos, sacerdotes, obispos, Papa… Todos estamos llamados a CONTINUAR LA MISION DE JESUS.

Realmente la misión de Jesús es “la tarea de todos” sus seguidores. Es bueno recordar que la iniciativa del papa Francisco sobre la “sinodalidad”, palabra que nos recuerda que todos juntos construimos la Iglesia, también debe aplicarse a la misión; debemos ser todos juntos los que realicemos la misión de Jesús.

Siguiendo este mismo sentido de implicación de todos, podemos decir que igualmente “la misión universal” también es tarea de todos; y todos, significa que TODOS somos responsables de la misión universal (de salir a otras culturas o lugares más allá de nuestro pequeño círculo). Pero cabe preguntarse, ¿Cómo todos llevamos a cabo esta misión? Cada uno desde lo que es, desde el don que ha recibido. Cada uno debe responder a esta llamada a la misión universal a partir de aquello que Dios le pide; pero todos debemos estar comprometidos en ella.

Y nosotros los del IEME, ¿Cómo deberemos responder?

Dado que nosotros somos sacerdotes diocesanos, debemos responder como tales a la misión universal; es lo que Dios nos pide a los misioneros del IEME. Nosotros, en nombre de las diócesis de España, y enviados por las diócesis, queremos responder a la tarea que es de todas las diócesis.

Respondemos desde lo que somos, sacerdotes diocesanos para la misión universal.

Podríamos resumirlo de la siguiente forma: El IEME es un cauce, una forma concreta que se ofrece a las diócesis de España, concretamente a los sacerdotes, para realizar la “misión, tarea de todos”. Todas las diócesis tienen que participar en la misión universal; nosotros ofrecemos un camino a las diócesis de España para hacer eso realidad. Esta es nuestra aportación humilde, desde la fe en Jesús, el gran misionero.

Un detalle importante: la misión no la hacemos individualmente, es una característica también esencial para nosotros, nos asociamos con los otros sacerdotes de las diócesis para realizar la misión; vamos en grupo, con otros. Resumiendo en una sola frase, somos SACERDOTES DIOCESANOS

ASOCIADOS PARA LA MISION

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Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo 2022

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La Santa Sede ha hecho público esta mañana el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Enfermo, que tendrá lugar el 11 de febrero de 2022, memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes. ««Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36). Estar al lado de los que sufren en un camino de caridad» es el lema que propone para este año.

Como recuerda el papa Francisco en su mensaje, esta jornada fue instituida hace 30 años por san Juan Pablo II para sensibilizar sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan. El Santo padre recuerda con agradecimiento que se ha avanzado bastante, pero, puntualiza, «todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado».


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XXX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

11 de febrero de 2022
(texto íntegro)

«Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36).
Estar al lado de los que sufren en un camino de carida
d

Queridos hermanos y hermanas:

Hace treinta años, san Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo para sensibilizar al Pueblo de Dios, a las instituciones sanitarias católicas y a la sociedad civil sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan [1].

Estamos agradecidos al Señor por el camino realizado en las Iglesias locales de todo el mundo durante estos años. Se ha avanzado bastante, pero todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado. Que la XXX Jornada Mundial del Enfermo —cuya celebración conclusiva no tendrá lugar en Arequipa, Perú, debido a la pandemia, sino en la Basílica de San Pedro en el Vaticano— pueda ayudarnos a crecer en el servicio y en la cercanía a las personas enfermas y a sus familias.

1. Misericordiosos como el Padre

El tema elegido para esta trigésima Jornada, «Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso»(Lc 6,36), nos hace volver la mirada hacia Dios «rico en misericordia» (Ef 2,4), que siempre mira a sus hijos con amor de padre, incluso cuando estos se alejan de Él. De hecho, la misericordia es el nombre de Dios por excelencia, que manifiesta su naturaleza, no como un sentimiento ocasional, sino como fuerza presente en todo lo que Él realiza. Es fuerza y ternura a la vez. Por eso, podemos afirmar con asombro y gratitud que la misericordia de Dios tiene en sí misma tanto la dimensión de la paternidad como la de la maternidad (cf. Is 49,15), porque Él nos cuida con la fuerza de un padre y con la ternura de una madre, siempre dispuesto a darnos nueva vida en el Espíritu Santo.

2. Jesús, misericordia del Padre

El testigo supremo del amor misericordioso del Padre a los enfermos es su Hijo unigénito. ¡Cuántas veces los Evangelios nos narran los encuentros de Jesús con personas que padecen diversas enfermedades! Él «recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de los judíos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente» (Mt 4,23). Podemos preguntarnos: ¿por qué esta atención particular de Jesús hacia los enfermos, hasta tal punto que se convierte también en la obra principal de la misión de los apóstoles, enviados por el Maestro a anunciar el Evangelio y a curar a los enfermos? (cf. Lc 9,2).

Un pensador del siglo XX nos sugiere una motivación: «El dolor aísla completamente y es de este aislamiento absoluto del que surge la llamada al otro, la invocación al otro» [2]. Cuando una persona experimenta en su propia carne la fragilidad y el sufrimiento a causa de la enfermedad, también su corazón se entristece, el miedo crece, los interrogantes se multiplican; hallar respuesta a la pregunta sobre el sentido de todo lo que sucede es cada vez más urgente. Cómo no recordar, a este respecto, a los numerosos enfermos que, durante este tiempo de pandemia, han vivido en la soledad de una unidad de cuidados intensivos la última etapa de su existencia atendidos, sin lugar a dudas, por agentes sanitarios generosos, pero lejos de sus seres queridos y de las personas más importantes de su vida terrenal. He aquí, pues, la importancia de contar con la presencia detestigos de la caridad de Dios que derramen sobre las heridas de los enfermos el aceite de la consolación y el vino de la esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, misericordia del Padre [3].

3. Tocar la carne sufriente de Cristo

La invitación de Jesús a ser misericordiosos como el Padre adquiere un significado particular para los agentes sanitarios. Pienso en los médicos, los enfermeros, los técnicos de laboratorio, en el personal encargado de asistir y cuidar a los enfermos, así como en los numerosos voluntarios que donan un tiempo precioso a quienes sufren. Queridos agentes sanitarios, su servicio al lado de los enfermos, realizado con amor y competencia, trasciende los límites de la profesión para convertirse en una misión. Sus manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre. Sean conscientes de la gran dignidad de su profesión, como también de la responsabilidad que esta conlleva.

Bendigamos al Señor por los progresos que la ciencia médica ha realizado, sobre todo en estos últimos tiempos. Las nuevas tecnologías han permitido desarrollar tratamientos que son muy beneficiosos para las personas enfermas; la investigación sigue aportando su valiosa contribución para erradicar enfermedades antiguas y nuevas; la medicina de rehabilitación ha desarrollado significativamente sus conocimientos y competencias. Todo esto, sin embargo, no debe hacernos olvidar la singularidad de cada persona enferma, con su dignidad y sus fragilidades [4]. El enfermo es siempre más importante que su enfermedad y por eso cada enfoque terapéutico no puede prescindir de escuchar al paciente, de su historia, de sus angustias y de sus miedos. Incluso cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercanía que muestra interés por la persona antes que por su patología. Por eso espero que la formación profesional capacite a los agentes sanitarios para saber escuchar y relacionarse con el enfermo .

4. Los centros de asistencia sanitaria, casas de misericordia

La Jornada Mundial del Enfermo también es una ocasión propicia para centrar nuestra atención en los centros de asistencia sanitaria. A lo largo de los siglos, la misericordia hacia los enfermos ha llevado a la comunidad cristiana a abrir innumerables “posadas del buen samaritano”, para acoger y curar a enfermos de todo tipo, sobre todo a aquellos que no encontraban respuesta a sus necesidades sanitarias, debido a la pobreza o a la exclusión social, o por las dificultades a la hora de tratar ciertas patologías. En estas situaciones son sobre todo los niños, los ancianos y las personas más frágiles quienes sufren las peores consecuencias. Muchos misioneros, misericordiosos como el Padre, acompañaron el anuncio del Evangelio con la construcción de hospitales, dispensarios y centros de salud. Son obras valiosas mediante las cuales la caridad cristiana ha tomado forma y el amor de Cristo, testimoniado por sus discípulos, se ha vuelto más creíble. Pienso sobre todo en los habitantes de las zonas más pobres del planeta, donde a veces hay que recorrer largas distancias para encontrar centros de asistencia sanitaria que, a pesar de contar con recursos limitados, ofrecen todo lo que tienen a su disposición. Aún queda un largo camino por recorrer y en algunos países recibir un tratamiento adecuado sigue siendo un lujo. Lo demuestra, por ejemplo, la falta de disponibilidad de vacunas contra el virus del Covid-19 en los países más pobres; pero aún más la falta de tratamientos para patologías que requieren medicamentos mucho más sencillos.

En este contexto, deseo reafirmar la importancia de las instituciones sanitarias católicas: son un tesoro precioso que hay que custodiar y sostener; su presencia ha caracterizado la historia de la Iglesia por su cercanía a los enfermos más pobres y a las situaciones más olvidadas [5]. ¡Cuántos fundadores de familias religiosas han sabido escuchar el grito de hermanos y hermanas que no disponían de acceso a los tratamientos sanitarios o que no estaban bien atendidos y se han entregado a su servicio! Aún hoy en día, incluso en los países más desarrollados, su presencia es una bendición, porque siempre pueden ofrecer, además del cuidado del cuerpo con toda la pericia necesaria, también aquella caridad gracias a la cual el enfermo y sus familiares ocupan un lugar central. En una época en la que la cultura del descarte está muy difundida y a la vida no siempre se le reconoce la dignidad de ser acogida y vivida, estas estructuras, como casas de la misericordia, pueden ser un ejemplo en la protección y el cuidado de toda existencia, aun de la más frágil, desde su concepción hasta su término natural.

5. La misericordia pastoral: presencia y cercanía

A lo largo de estos treinta años el servicio indispensable que realiza la pastoral de la salud se ha reconocido cada vez más. Si la peor discriminación que padecen los pobres —y los enfermos son pobres en salud— es la falta de atención espiritual, no podemos dejar de ofrecerles la cercanía de Dios, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe [6]. A este propósito, quisiera recordar que la cercanía a los enfermos y su cuidado pastoral no sólo es tarea de algunos ministros específicamente dedicados a ello; visitar a los enfermos es una invitación que Cristo hace a todos sus discípulos. ¡Cuántos enfermos y cuántas personas ancianas viven en sus casas y esperan una visita! El ministerio de la consolación es responsabilidad de todo bautizado, consciente de la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitaron» ( Mt 25,36).

Queridos hermanos y hermanas, encomiendo todos los enfermos y sus familias a la intercesión de María, Salud de los enfermos. Que unidos a Cristo, que lleva sobre sí el dolor del mundo, puedan encontrar sentido, consuelo y confianza. Rezo por todos los agentes sanitarios para que, llenos de misericordia, ofrezcan a los pacientes, además de los cuidados adecuados, su cercanía fraterna.

A todos les imparto con afecto la Bendición Apostólica.

Roma, San Juan de Letrán, 10 de diciembre de 2021, Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Loreto.

Francisco


[1] Cf. Carta al Cardenal Fiorenzo Angelini, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, con ocasión de la institución de la Jornada Mundial del Enfermo (13 mayo 1992).

[2] E. Lévinas, « Une éthique de la souffrance », en Souffrances. Corps et âme, épreuves partagées, J.-M. von Kaenel edit., Autrement, París 1994, pp. 133-135.

[3] Cf. Misal Romano, Prefacio Común VIII, Jesús, buen samaritano.

[4] Cf. Discurso a la Federación Nacional de los Colegios de Médicos y Cirujanos Dentales (20 septiembre 2019).

[5] Cf. Ángelus desde el Policlínico «Gemelli» de Roma (11 julio 2021).

[6] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 200.

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