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Santa Lucía Yi Zhenmei

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La persecución del cristianismo en China fue especialmente cruenta durante el siglo XIX. La vida de esta religiosa, Lucía Yi Zhenmei, que fue decapitada por confesarse católica, nos lo recuerda en este 19 de febrero.

Esta ejemplar catequista china, que sufrió el martirio a los 47 años, había manifestado desde muy joven sus virtudes. Santa Lucia Yi Zhenmei (1815-1862), última de cinco hijos, nació en Mianyang de una familia que hacía poco que se había convertido al cristianismo tras la conversión, en primer lugar, del padre, anteriormente budista. Atraída por el ejemplo de las religiosas misioneras, a los 12 años ofreció su virginidad a Dios. Prometida en un matrimonio concertado, no sabiendo cómo librarse de este compromiso, puesto que deseaba mantenerse fiel a su voto, fingió estar loca y su prometido anuló el compromiso.

En los años que transcurrió en Mianyang fue catequista de los niños, porque el párroco se dio cuenta de su gran fe y de su conocimiento de las verdades cristianas. Tras la muerte de su padre, se mudó con su madre y un hermano médico a Chongqing. Aquí el sacerdote le pidió ayuda para las catequesis a las mujeres, obra a la que Lucía se dedicó con alegría, rechazando la compensación económica que le habían ofrecido. Al cabo de un tiempo se mudó a la provincia de Guizhou, donde se ganó la admiración del obispo y conoció al misionero francés Juan Pedro Néel (1832-1862), sacerdote de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, que partió para China en agosto de 1858. El padre Néel le confió a Lucía un grupo de mujeres deseosas de conocer las enseñanzas de Cristo. Y la santa reveló, una vez más, ser muy útil, tanto por su conocimiento del chino, su lengua materna, como por el claro testimonio de su vida, fiel a los mandamientos de Dios, que impulsaba a los demás a querer conocer la fuente de su felicidad.

En ese periodo empezaron de nuevo con fuerza las persecuciones, ordenadas por Tian Xingshu, un alto oficial de Guizhou, por odio a la religión cristiana y a la presencia extranjera en general. El padre Néel fue arrestado el 18 de febrero junto a los catequistas Martín Wu Xuesheng, Juan Chen Xianheng y Juan Zhang Tianshen, que había recibido el Bautismo dos días antes, pero que durante el catecumenado ya instruía a sus familiares y amigos sobre la doctrina cristiana. Los cuatro se negaron a renegar de Dios, incluido el recién bautizado, que el verdugo hizo ajusticiar el último, esperando que así cediera a sus intentos de hacerle abjurar: «No deseo nada que no sea la herencia eterna del Cielo», le respondió san Juan Zhang.

Ese mismo día 18 de febrero, a lo largo del camino de los cuatro mártires hacia el lugar de la ejecución, también habían capturado a Lucía. También a ella le ofrecieron la posibilidad de rechazar la fe católica a través de halagos, pero la mujer se mantuvo firme; al día siguiente la llevaron al patíbulo y la decapitaron. Algunos fieles valientes consiguieron recuperar los cuerpos de los cinco mártires y les dieron sepultura. Los familiares de Lucía cogieron su gorro como reliquia y lo pusieron sobre una sobrina gravemente enferma, Paula, que se curó inmediatamente. Los cinco mártires de Guizhou forman parte del grupo de los 120 santos, martirizados en China entre 1648 y 1930 y canonizados por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.

Tras la muerte de sus padres, fue cuidada por monjas dominicas de un convento cercano dirigido por sor Stanisława Lenart. Tras terminar la escuela, Stanisława Maria (o Estanislava María) se educó en el Centro de Formación de Docentes de Nowy Sącz, Polonia.

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Día del Seminario 2022

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«Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino» es el lema que centrará este año el Día del Seminario. La Iglesia celebra esta jornada el 19 de marzo, solemnidad de San José. En las comunidades autónomas en las que no es festivo, se celebra el domingo más cercano. En este caso, el 20 de marzo. 

La Subcomisión Episcopal para los Seminarios ha elaborado los materiales para apoyar la celebración de esta Jornada, que cada año se presenta como una ocasión para pedir, dar gracias y mostrar nuestra cercanía con los seminaristas, sus formadores y las vocaciones sacerdotales.

«Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino», lema de este año

El lema del Día del Seminario 2022 se inspira en el proceso sinodal en el que está inmersa la Iglesia. Así se explica en la reflexión teológica que se incluye entre los materiales. Y matiza, «el Sínodo universal en el que nos encontramos nos hace a todos ponernos en camino juntos».

Junto al Sínodo, dos palabras: sacerdotes y servicio. Sacerdotes, en plural, «recordándonos el sentido del seminario y llamándonos a acrecentar nuestra fraternidad. Los sacerdotes no hemos sido  llamados para estar solos. El seminario nos enseña la importancia de la comunidad y la necesidad de vivir una sana fraternidad».

Además se presenta la vocación sacerdotal como servicio. En el seminario, «los seminaristas aprenden a vivir el servicio y a servir a los hermanos, como parte integrante y fundamental de la vocación. Los intereses egoístas y el provecho propio han de desterrarse y deben dejar lugar al desarrollo de una vocación recibida para ser entregada. Solo desde la entrega la vocación recibe todo su sentido».

Y resume, «si decíamos que el ejemplo de la fraternidad sacerdotal constituye un impulso para los jóvenes que se plantean la vocación sacerdotal, también podemos afirmar que el testimonio de una vida entregada en el servicio infunde ánimos en el corazón de los jóvenes, deseosos de entregarse por completo a una tarea apasionante».  

Fuente: CEE

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Asamblea Diocesana del Proceso Sinodal (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por Mons. Jesús Catalá en la Catedral de Málaga durante la celebración de la Asamblea Final de la fase diocesana del Proceso Sinodal

ASAMBLEA DIOCESANA DEL PROCESO SINODAL

(Catedral, 19 febrero 2022)

Lecturas: Ez 37, 1-14; Sal 23, 1-10; Mc 9, 2-13. 

1.- Estamos celebrando con gozo la Asamblea diocesana, prevista en el proceso sinodal, al que hemos sido convocados por el papa Francisco. El tema del próximo Sínodo es: “Hacia una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

La Iglesia es sinodal desde que fue instituida. Jesús, tal como describen los evangelios, se rodeó de un grupo de amigos, de apóstoles y de discípulos con quienes caminaba, convivía y les enseñaba como gran Maestro. Compartía su vida con ellos, les resolvía sus dudas, les animaba e iba construyendo comunidad.

Dentro del grupo de los “Doce apóstoles” había miembros con mayor cercanía, pertenecientes al círculo más estrecho: los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, que le acompañaron en la transfiguración en el Monte Tabor (cf. Mt 17, 1-2) y también en la oración del Huerto de los Olivos (cf. Mt 26, 36-37). Después había un grupo más amplio de discípulos.

         Jesús crea una Iglesia sinodal. Por tanto, la sinodalidad no es un invento de hace unos años. Fue el papa Pablo VI quien creó la institución del Sínodo de los Obispos, en 1965, al terminar el Concilio Vaticano. Desde entonces se han celebrado más de veinte asambleas (generales, particulares, continentales, especiales), en muchas de las cuales tuve el gran regalo de participar cuando trabajaba la Secretaría general del Sínodo de los obispos en Roma. 

Somos, pues, “Iglesia sinodal” y hemos de vivirlo y asumirlo, que es lo más nos cuesta. 

2.- Hay tres verbos que en los que desearía incidir hoy para desarrollar la sinodalidad: escuchar, discernir y compartir.

En primer lugar, la escucha es algo que todos hacemos en casa, en las parroquias, en los grupos. Es bueno escuchar a otros, aunque nos digan lo que no nos gusta escuchar. Solemos reaccionar mal cuando escuchamos una crítica o un comentario negativo sobre nosotros; la persona criticada suele defenderse e intenta justificar su comportamiento. 

Al escuchar hoy un comentario sobre mi persona, hubiera deseado poder dar una explicación, pero esta celebración es de escucha y de compartir; y hay que tener la humildad de escucharnos mutuamente.

En la escucha debemos, sobre todo, escuchar al Espíritu Santo, para que nos ayude a discernir. Quien lleva la Iglesia no somos nosotros, ni nuestras estructuras. La Iglesia la lleva y la dirige el Espíritu Santo. Él sopla su aliento sobre las velas de la barca y la va dirigiendo por donde quiere. 

3.- No tengáis miedo, porque la barca de la Iglesia no se va a hundir, por muchos ataques que reciba. La Iglesia lleva dos mil años recibiendo ataques por todas partes. En estas dos últimas semanas la Iglesia española está recibiendo palos por parte de los medios de comunicación y de los políticos; pero no pasa nada. Ciertamente somos pecadores; y por ello tenemos que pedir perdón al Señor y a los demás; pero la Iglesia no se hunde; no es preocupéis.

Es necesaria la escucha mutua entre fieles y la escucha de la Palabra de Dios. El Verbo divino ya nos lo ha dicho todo; nos ha revelado el amor de la Trinidad y todo lo necesario para nuestra salvación. Ya no hacen falta más revelaciones privadas ni particulares, porque no añaden nada. 

Aunque haya apariciones, que ayuden a entender mejor la revelación manifestada en Cristo Jesús, no añaden nada. Y, a veces, apreciamos esas manifestaciones como lo más importante de nuestra vida.

4.- La tentación consiste en pensar que la Iglesia la construimos y la dirigimos nosotros. Una cosa es trabajar por el Reino, participando, ofreciendo nuestro tiempo y nuestra propia vida; y otra cosa muy distinta es pensar que los resultados y los frutos vienen por nuestro trabajo. 

Los frutos los trae el Espíritu con sus dones y sus carismas, que, a veces, no reconocemos en los otros. Incluso pensamos que nuestro carisma o el de nuestro grupo, nuestro movimiento, nuestra asociación, o nuestra congregación religiosa es lo único que vale. 

En realidad, todo don del Espíritu enriquece a la Iglesia y a cada comunidad concreta. Hemos de saber apreciar todos los dones y carismas del Espíritu.

5.- Hemos de saber discernir qué nos pide el Espíritu hoy. La doble pregunta del Sínodo es: ¿Cómo se realiza hoy este caminar juntos en la propia Iglesia particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro caminar juntos? (cf. Documento Preparatorio, 26).

Después de haber escuchado a los representantes de los arciprestazgos en la Asamblea diocesana, vemos que hay mucho bien realizado, aunque quede mucho camino por andar.

Cuando nos reunimos para hablar tenemos la tentación de decir lo mal que hacemos las cosas, remarcando lo negativo. Solemos decir sintéticamente algo de lo bueno que hacemos; pero después nos extendemos y nos centramos en lo negativo.

Os animo a que seamos más positivos. Nuestras comunidades son lugares de encuentro, lugares de alabanza a Dios, lugares donde la fe se promueve, donde se predica, donde nacen nuevos hijos de la Iglesia y nuevos hijos de Dios. En todas las comunidades parroquiales nacen cada año nuevos cristianos; son bautizados nuevos cristianos a los que hay que cuidar, formar, acompañar, iniciar en la fe y en los sacramentos de la Iglesia. Tenemos mucha tarea por delante.

6.- Y la tercera palabra es compartir. Eso es lo que estamos haciendo, al realizar este acto sinodal. Hemos compartido en los diversos niveles: parroquial, arciprestal, grupal de asociación o movimiento y diocesano. 

Os felicito por este encuentro y por este proceso sinodal, al que nos hemos enganchado todos. Pero no debe ser como la traca valenciana o el castillo de fuegos artificiales, que dura pocos minutos, donde el cielo se llena de imágenes de colores; pero después todo queda en humo. 

Esto debe ser una sinfonía, que no acabe nunca. Una sinfonía continua, perenne, permanente, de escuchar las distintas voces que nos ayuden a mejorarnos y a convertirnos. Esto es como las piedras del río, que el agua las va arrastrando, rozándose unas con otras hasta que todas se van haciendo suaves, redondas y sin aristas que hieran.

El objetivo en nuestras comunidades es mantener la comunión, sin que hieran voces malsonantes, ni ataques, ni comentarios negativos. Hemos de ir suavizando la convivencia fraterna, la comunión auténtica, el verdadero respeto entre hermanos.

7.- La primera lectura de hoy nos presenta la visión de Ezequiel de los huesos calcinados y secos, referidos a la casa de Israel (cf. Ez 37, 11). Analógicamente podemos decir que esos huesos somos nosotros, que estamos calcinados si no tenemos el Espíritu de Dios. Necesitamos el Espíritu que dé vida a nuestras comunidades, a nuestras estructuras, a nuestros instrumentos pastorales.

Vamos a pedirle al Espíritu que sople sobre cada uno de nosotros, sobre cada una de nuestras comunidades, sobre la Iglesia local y sobre todas las Iglesias locales esparcidas en el mundo.

En el Evangelio se nos ha relatado el pasaje de la transfiguración. Esta celebración litúrgica es como un “Tabor”, donde nos encontramos con Jesús transfigurado y resucitado; y su presencia nos anima para bajar después a Jerusalén y afrontar la misión.

Jesús, después de la transfiguración en el Tabor, baja a Jerusalén a sufrir la Pasión; y sus discípulos y nosotros también. Los momentos de Tabor, de oración, de transfiguración, de iluminación con el Señor, de fogueo de su Espíritu a nuestro corazón son necesarios; pero nos deben llevar al testimonio, a la evangelización, a los alejados –como bien habéis dicho–.

8.- Gracias por la reflexión que habéis hecho y por compartir vuestras ilusiones y preocupaciones; aunque, ciertamente, se podrían matizar muchas cosas dichas. 

Ya sabéis que el Papa ha prolongado el tiempo de reflexión hasta mediados de agosto; pero las características de nuestra diócesis malacitana no aconsejaban aplazar esta Asamblea hasta el verano, marcado por las vacaciones y el turismo. 

De todos modos, el proceso sinodal continua en las parroquias, movimientos y asociaciones, cofradías, congregaciones religiosas, monasterios; es decir, en todas las comunidades cristianas. Por ello debemos seguir viviendo esta experiencia sinodal. La sinodalidad eclesial tampoco terminará en octubre de 2023 con la Asamblea sinodal de los Obispos en Roma.

         Este proceso ha servido para que tomemos más conciencia de que caminamos juntos como comunidad de discípulos de Jesús. Os animo a seguir el camino, procurando evitar los obstáculos y resolviendo los problemas que aparezcan. 

9.- Jesucristo instituyó su Iglesia como él quiso, poniendo a Pedro y a los apóstoles como cabeza visible. Después de ellos asumieron la misión apostólica los obispos, como sucesores de los apóstoles, los presbíteros y los diáconos. Pero todos los fieles cristianos tenemos la misión que el Señor nos ha encomendado desde el bautismo y hemos de ser fieles al mandato del Señor.

         A veces prestamos demasiada atención a las estructuras: unas la favorecemos en demasía y otras las criticamos. Pero las estructuras son aprovechables si sirven a la misión; de lo contrario, se cambian, como las piezas de un motor. En las Visitas pastorales me habéis escuchado esta imagen: la revisión y el discernimiento eclesial es como una “Inspección Técnica del Vehículo” (ITV), donde lo que no funciona se repara, se cambia o se tira.

Podemos cambiar las estructuras que hemos inventado nosotros a lo largo de la historia. Las hemos adquirido en herencia y si sirven se utilizan y si no sirven se cambian o se tiran, y no pasa nada.

10.- Hoy es día de dar gracias a Dios, de alabarlo, de estar gozosos por haber hecho este trecho del camino en este proceso sinodal.

Damos gracias a Dios por la Iglesia y por la fe, ya que por ella somos introducidos en la comunidad eclesial en el bautismo.

Damos gracias a Dios por las distintas comunidades cristianas vivas con sus ilusiones, experiencias y retos; pero también con sus problemas. Y hemos de convertir los problemas en posibilidades positivas.

         Os invito a seguir reflexionando, compartiendo, dialogando y rezando todo lo que hemos experimentado en este tiempo de proceso sinodal. Hay que continuar el camino, porque no podemos recorrerlo en un día, ni en un curso pastoral. Hemos de seguir remozando, promoviendo, enriqueciendo aquellos elementos de nuestra comunidad que deben ser renovados entre todos.

Recordad que, aunque parezca que seamos nosotros los protagonistas, en realidad, la Iglesia la lleva el Espíritu. Él dio vida a los huesos calcinados (cf. Ez 37), no lo hizo el profeta; y tampoco lo hacemos nosotros.

¡Ánimo y adelante! Seguimos siendo una Iglesia sinodal, desde siempre y hasta siempre. Lo importante es que lo vivamos cada día mejor.

Todo esto se lo pedimos a Dios por intercesión de Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, para que Ella nos acompañe caminando juntos cogidos de su mano. Amén.

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Francisco Sánchez: «Es una alegría muy grande comenzar los actos del 75 aniversario de Cáritas Española con una Eucaristía en la Catedral de Málaga»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Antonio Aguilera: «Se trata de relatos bíblicos narrados por personajes secundarios que vienen muy bien para la reflexión»

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NoticiaEl Espejo

Antonio Aguilera y José Manuel Llamas durante la entrevista en COPE Málaga

Publicado: 19/02/2022: 85

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«Las Afueras de la Palabra» y «María de las Afueras» son dos de la docena de títulos que el sacerdote José Manuel Llamas, profesor de los Centros Teológicos diocesanos acaba de autopublicar. Estos dos títulos presentan cuentos inspirados en la Biblia y relatos marianos y el importe de su venta se destinará a Cáritas Diocesana de Málaga. El profesor de Biblia Antonio Aguilera y el autor presentaron estas obras en EL ESPEJO, de COPE Málaga.

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«Esto no es una traca final, sino una sinfonía que no acaba nunca»

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D. Jesús Catalá presidió, en la Catedral de Málaga, la Asamblea final de la fase diocesana del Sínodo, en la que felicitó a todos «por este proceso sinodal que hemos vivido», y animó a seguir viviéndolo, pues no se trata de «una traca final como las de Valencia», sino de una «sinfonía que no acaba nunca».

A las 11.30 horas comenzaba la asamblea con una procesión de entrada con los representantes sinodales de los arciprestazgos, los delegados episcopales y el Sr. Obispo, flanqueado por un representante de la Delegación de Juventud que portaba una mochila y otro representante de la Delegación Pastoral Penitenciaria que portaba una sandalia.

El responsable diocesano sinodal, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, explicó al final de la asamblea el sentido de esa procesión: «El Espíritu Santo nos ha convocado para caminar todos juntos. Esto se ha expresado, de manera simbólica, en la procesión de entrada donde han participado los representantes sinodales de cada arciprestazgo; delegados y delegadas episcopales así como otros seglares y sacerdotes junto a nuestro obispo, que nos preside en la caridad. Esa procesión, donde juntos caminábamos, con nuestra particular mochila y sandalia diocesana y donde el báculo, el cayado del Buen Pastor nos acompañaba, expresaba la sinodalidad de manera sencilla pero contundente. Porque caminamos como Pueblo de Dios alentados por la presencia de Cristo resucitado, que estimula nuestros sentidos, expresado simbólicamente, en el cirio pascual del que tomaremos su luz en unos minutos».

Tras el saludo del Sr. Obispo y la monición de entrada de parte de una alumna del Centro Teológico, Claudia Sánchez, todos los participantes entonaron la oración “Adsumus”, oración de invocación al Espirltu Santo, que se había repartido previamente. 

Tras la lectura de un texto Ezequiel (37, 1-14) y el canto del Salmo (El Señor es mi pastor) por los miembros del grupo Amanecer, que se encargaron de los cantos de la celebración, se dio paso a la lectura de las síntesis de los 15 arciprestazgos de la diócesis con pausas para los cantos “Dame la fe” y “Ruth”.

Arciprestazgos

Los representantes de los arciprestazgos de Álora, Antequera, Archidona-Campillos, Axarquía Costa, Axarquía Interior, Coín, Cristo Rey, Fuengirola-Torremolinos, Los Ángeles, Marbella-Estepona, Melilla, Ronda Serranía, San Cayetano, San Patricio, Santa María de la Victoria y Virgen de Mar tomaron el micrófono para compartir una pequeña síntesis de todo lo trabajado, hablado y escuchado en sus lugares de origen.

Entre las ideas que se expresaron destacó la necesidad de crecer en comunión, la valoración positiva de la vida de las comunidades parroquiales y la religiosidad popular, la preocupación por los más jóvenes (sobre todo en el medio rural), la necesidad de fomentar la formación de los fieles y la valoración de los medios formativos diocesanos, la preocupación por llegar a los más alejados y necesitados, la acogida a las mujeres, jóvenes, niños y la necesidad de diálogo. 

No fue una lectura de algo ajeno, sino un compartir sincero de lo trabajado, sin obviar las críticas, ausencias y necesidades que se han ido viendo en cada uno de los rincones de la diócesis. Se habló de sinodalidad, comunión, clericalismo, distanciamiento… siempre concluyendo en el deseo de ser Iglesia en salida que no se predique a sí misma, sino a Cristo, y que camine en comunión.

Escuchar, discernir y compartir

Tras el canto del Aleluya de la tierra, de Brotes de Olivo, el diácono Rafael Carmona proclamó el texto del Evangelio, al que siguió la homilía de D. Jesús Catalá que comenzó con tres verbos: escuchar (escucharnos y escuchar la Palabra de Dios), discernir (escuchar al Espíritu, que es quien lleva a la Iglesia) y compartir. Para el Sr. Obispo, estos tres verbos definen el proceso sinodal que hemos vivido en la diócesis y que aún no ha acabado: «El proceso sinodal continúa. Debemos seguir viviéndolo. Ha servido para que tomemos más conciencia de que caminamos con Jesús. Hoy es día de dar gracias a Dios por este trecho de camino sinodal», expresaba D. Jesús, y añadía, «después de escuchar a los representantes de los arciprestazgos, vemos que hay mucho bueno. Gracias por este compartir».

Las preces corrieron a cargo del delegado de Pastoral Familiar, Ramón Acosta, y la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo. Tras ellas, llegó el momento de rezar toda la asamblea junta el Padrenuestro y de las palabras del responsable diocesano sinodal, Rafael Pérez Pallarés, que valoró las muchas aportaciones diocesanas al Sínodo: «no solo las expresadas en los diferentes arciprestazgos, sino también en las distintas delegaciones como Pastoral Penitenciaria, Migraciones, Apostolado Seglar, Enseñanza o Vida Consagrada donde se incluye la Confer de Málaga o monasterios de clausura. O a través de realidades eclesiales como el Centro de Teología, la HOAC, la familia Carlos de Foucauld, el movimiento de la Asunción o los sacerdotes que habitan la residencia El Buen Samaritano, entre ellos Mons. Buxarrais. Estas y otras aportaciones, también de particulares, junto a la oración y trabajo de muchos, expresan el deseo de caminar juntos, desde la lealtad al Evangelio y la fuerza que otorga el Espíritu Santo».

Pérez Pallarés, delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis, animaba a los presentes a comunicar lo vivido pues, «si nuestros corazones callan, a partir de hoy, estas piedras gritarán hasta la eternidad: este templo está siendo testigo de un acontecimiento, que como grano de mostaza, está llamado a germinar y dar fruto. Ahí fuera hay quien grita silenciosamente el anhelo de Dios y el Espíritu Santo, con gemidos inefables, se resiste a quedar encajado en los estrechos claustros de nuestras particulares realidades. Estamos llamados a caminar juntos en santidad, en comunión con el Papa y nuestro Obispo, echando las redes. El mar de Málaga, convertido en tumba magna de tantos hermanos nuestros que han perdido sus vidas en él, es todo un símbolo de nuestra llamada a remar mar adentro. Por la fuerza que otorga la Palabra echemos juntos las redes, sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza. Que Santa María de la Victoria, aliente nuestro caminar diocesano».

El último signo de la asamblea fue el reparto de la luz del Cirio Pascual a todos los presentes, que la esperaban con unas velitas que repartieron las hermanas nazarenas al comenzar la celebración. Y, con la luz encendida, el Sr. Obispo dio la bendición y el acto, que había comenzado con el canto “Todos uno” de Ixcís, concluyó con el canto a la Virgen: “María, eres Victoria”.

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Cambio Niveles de Alerta y Aforos de templos y Lugares de Culto

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Material de Cuaresma – Pascua

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Materiales :

Vigilia de Oración. Cuaresma 2022

 

Materiales ofrecidos por Acción Católica:

Materiales de Cuaresma de Acción Católica

 

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PALABRA DE VIDA. Monseñor José Rico Pavés : “Sé siempre el Rey de esta ciudad, haciendo que, a su vez, sea ella ahora y siempre Jerez de tu Sagrado Corazón”

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El 19 de febrero de 1922 la ciudad de Jerez fue consagrada al Sagrado Corazón de Jesús. Con ese motivo, se levantó un monumento en el lugar más alto de la ciudad, el Monte Calvario, donde todavía hoy se encuentra. Al cumplirse el centenario de ese acto, los católicos de Jerez nos volvemos a reunir a los pies de ese monumento y nos trasladamos en peregrinación hasta la Santa Iglesia Catedral, para celebrar la Santa Misa, renovar la consagración de Jerez y consagrar toda la diócesis asidonense al Sagrado Corazón de Jesús. Con este motivo, la Santa Sede ha concedido a nuestra diócesis un año jubilar que comenzará con esta celebración y se prolongará hasta el Domingo, 19 de febrero de 2023.

     ¿Qué sentido tiene en nuestros días renovar esta consagración y consagrar la diócesis al Corazón de Jesús? Todo acto de consagración es siempre un ejercicio de devoción mediante el cual confiamos la realidad de nuestra diócesis -sus miembros, familias, pueblos e instituciones- al Amor de Dios que se nos ha revelado en el Corazón de Cristo. La transformación de la sociedad, de la educación, de la cultura y de las instituciones comienza siempre por el corazón de cada persona. Para que el amor de Dios reine en el mundo se requieren corazones generosos que, dejándose amar por Él, le ofrezcan libremente una respuesta de amor.

     La consagración no es la reivindicación nostálgica de una situación sociopolítica del pasado, sino una manifestación de la fe católica con la que expresamos nuestro agradecimiento al Señor por la herencia de santidad recibida de nuestros mayores, pedimos un profundo rejuvenecimiento de la fe en nuestra diócesis y nos comprometemos a afrontar con valentía los retos evangelizadores del presente y del futuro. Confiando al amor de Dios el destino de la diócesis, renovamos esta petición centenaria al Sagrado Corazón de Jesús: “Sé siempre el Rey de esta ciudad, haciendo que, a su vez, sea ella ahora y siempre Jerez de tu Sagrado Corazón”.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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Cáritas Diocesana sigue trabajando en ofrecer alternativas alojativas y atención integral a las personas damnificadas de la erupción volcánica en La Palma

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A pesar de que el volcán de Cumbre Vieja cesó su actividad hace casi dos meses, las familias y personas atendidas de forma directa por Cáritas Diocesana de Tenerife siguen aumentando con el paso de los días. Así, ya son casi 500 las familias y más de 1.300 las personas (entre ellas 300 menores de edad) que han recibido algún tipo de ayuda de la entidad, gracias a las aportaciones recibidas en el marco de la Campaña de Emergencia y Solidaridad con la isla de La Palma. La mayor parte de estas personas, que llegan hasta Cáritas derivadas por los Servicios Sociales de los principales ayuntamientos afectados (El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte), perdieron su vivienda o tuvieron que ser desalojadas debido a la erupción volcánica.

En este sentido, la institución católica sigue trabajando en la búsqueda de alternativas alojativas para muchas de estas personas, que en algunos casos estaban residiendo en espacios inapropiados como garajes, pajeros o incluso vehículos particulares. Por este motivo, con las numerosas aportaciones solidarias recibidas, Cáritas Diocesana de Tenerife sigue habilitando y acondicionando instalaciones parroquiales cedidas por la Diócesis Nivariense, en lo que se refiere a albañilería, pintura, equipamiento, mobiliario, etc. Hasta ahora, estos espacios acogen de forma provisional a siete familias y más de una treintena de personas.

Tarjetas solidarias bancarias

De igual modo, a las personas realojadas se les proporciona atención de base y ayudas para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y vestuario.  Igualmente, se ha dado apoyo económico a las familias para la compra de esas necesidades, a través de tarjetas de supermercado y la puesta en marcha de tarjetas solidarias bancarias. En total, hasta la fecha Cáritas Diocesana de Tenerife ha invertido cerca de 500.000 euros en llevar a cabo todas estas actuaciones.

En esta misma línea, con las donaciones económicas recibidas en la Campaña de Solidaridad, Cáritas Diocesana de Tenerife ha concedido ayudas de emergencia y ayudas al alquiler a familias damnificadas por esta grave tragedia natural, que ha afectado directamente a más de 7.000 personas y que ha provocado la destrucción de 3.000 edificaciones.

También en materia de Vivienda, la entidad eclesial sigue planificando acciones a medio y largo plazo; mientras, a nivel interno se están coordinando las acciones con las Cáritas Arciprestales de Los Llanos y de Santa Cruz de la Palma para una atención específica e integral a las familias afectadas por el volcán. Además, se siguen entregando mascarillas FFP3 en centros educativos e institutos de la comarca del Valle de Aridane.

Nueva oficina de atención

Paralelamente, estamos llevando a cabo distintas acciones de sensibilización y rendición de cuentas en centros escolares, empresas, congregaciones religiosas, parroquias, fundaciones, etc, dando a conocer las actuaciones que está desarrollando la institución con las personas damnificadas.

Cáritas Diocesana tiene previsto seguir reforzando las acciones que ya llevaba a cabo en la Isla en materia de Vivienda y Empleo, y potenciará su equipo técnico psicosocial y jurídico para dar respuesta a las necesidades que vayan planteando las personas y familias afectadas por esta catástrofe. En esta línea, se ha abierto una nueva oficina de atención a los damnificados, ubicada en la Avenida Tanausú, 22 (Edificio Maxorata) de Los Llanos.

También se han sumado a estas actuaciones las congregaciones de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y los Religiosos Camilos, que colaborarán con Cáritas en el acompañamiento y el apoyo a los/las damnificados/as. En definitiva, la Diócesis de Tenerife continúa sumando esfuerzos y recursos junto al resto de agentes sociales e instituciones presentes en las zonas afectadas y de toda la Isla, compartiendo con ellos el compromiso y la solidaridad que nos mueve como Iglesia.

Fuente Cáritas diocesana 17 febrero, 2022

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