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Fallece a los 83 años el sacerdote diocesano Pedro Arenal Macarro

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Ayer lunes, 24 de enero, falleció en Sevilla el sacerdote diocesano Pedro Arenal Macarro.

Pedro Arenal nació en Sevilla el 7 de octubre de 1939, siendo ordenado sacerdote el 15 de junio de 1964.

Su primer destino pastoral fue Constantina, como coadjutor de la Parroquia de Santa María de la Encarnación y capellán de las Jerónimas. En 1966 es nombrado párroco de Santa María de Gracia, de Almadén de la Plata, cargo que ejerce hasta 1971, cuando lo designan párroco de la Inmaculada Concepción, de Alcalá de Guadaira. En 1974 es destinado a Pilas, como párroco de Santa María la Mayor. Durante esta etapa fue formador y profesor del Seminario Menor de Pilas.

En 1979 asume la capellanía del Monasterio de Santa María la Real, de Bormujos, y es moderador del equipo sacerdotal de la Parroquia del Divino Salvador, de Castilleja de la Cuesta. Asimismo, en la curia, es responsable del Departamento de Niños y Adolescentes  del Secretariado de Catequesis.

En 1981 vuelve a Alcalá de Guadaira, como párroco de San Mateo, ejerciendo también la labor docente, como profesor de Religión Católica. Una década después, lo nombran moderador del equipo sacerdotal de la Parroquia de Nuestra Señora de la Salud, de Sevilla.

Párroco de Nuestra Señora de la Estrella, de Valencina de la Concepción, desde 1993 hasta 2009, cuando esnombrado párroco de San Vicente Mártir, hasta su jubilación en 2013.

La Archidiócesis de Sevilla agradece su servicio incansable a la Iglesia dicoesana y ruega por el eterno descanso de su alma.

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ACG organiza ejercicios espirituales y una escuela de acompañantes

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Acción Católica General (ACG) ha organizado varias actividades para los primeros meses de 2022: dos tandas de ejercicios espirituales, una para jóvenes y otra para adultos; y una escuela de acompañantes. Del 11 al 13 de febrero tendrán lugar los ejercicios espirituales para jóvenes mayores de 16 años, que se realizarán en la casa de ejercicios de Villa Pilar, en Santo Ángel (Murcia). El delegado de Pastoral Juvenil, Pedro López Baeza, será el encargado de dirigirlos. Aquellos que quieran participar pueden encontrar más información, así como la inscripción, en este enlace. La fecha límite para la inscripción es el 7 de febrero. Asimismo, ACG invita a los laicos que quieran «vivir una experiencia de oración personal y de desierto», como parte del «crecimiento y maduración en la fe», a participar en los ejercicios espirituales para adultos, que tendrán lugar del 4 al 6 de marzo. Se realizarán también en Villa Pilar, y estarán dirigidos por Pascual Saorín, párroco de Nuestra Señora de los Remedios de Albudeite. Quienes lo deseen pueden inscribirse o encontrar más información pinchando aquí. El lunes 28 de febrero es la fecha límite para la inscripción. Caminar y acompañar Bajo el lema Laicos que evangelizan… con obras y palabras, desde Acción Católica General en la Diócesis de Cartagena se ha preparado una escuela de acompañantes, «con la esperanza de aprender a caminar y a acompañar juntos». Habrá dos sesiones: una el viernes 25 de febrero, a las 17:30 horas, y otra el sábado 23 de abril, a las 10:00 horas. Ambas en el Instituto Teológico San Fulgencio, en Murcia. Para asistir, es necesaria la inscripción previa a cada una de ellas; para la primera ha de realizarse antes del 23 de febrero en este enlace. Desde ACG informan que en todo momento se cumplirán las medidas sanitarias establecidas: distancia de seguridad, utilización de gel hidroalcohólico, ventilación, uso obligatorio de mascarilla y presentación del certificado Covid.  

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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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La Santa Sede ha hecho público, en la festividad de San Francisco de Sales, el Mensaje del papa Francisco para la 56º Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales. «Escuchar con los oídos del corazón» es el lemaque propone el Santo Padre para este año.

Escuchar con los oídos del corazón
Queridos hermanos y hermanas:
(texto íntegro)

El año pasado reflexionamos sobre la necesidad de “ir y ver” para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, “escuchar”, decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico.

En efecto, estamos perdiendo la capacidad de escuchar a quien tenemos delante, sea en la trama normal de las relaciones cotidianas, sea en los debates sobre los temas más importantes de la vida civil. Al mismo tiempo, la escucha está experimentando un nuevo e importante desarrollo en el campo comunicativo e informativo, a través de las diversas ofertas de podcast y chat audio, lo que confirma que escuchar sigue siendo esencial para la comunicación humana.

A un ilustre médico, acostumbrado a curar las heridas del alma, le preguntaron cuál era la mayor necesidad de los seres humanos. Respondió: “El deseo ilimitado de ser escuchados”. Es un deseo que a menudo permanece escondido, pero que interpela a todos los que están llamados a ser educadores o formadores, o que desempeñen un papel de comunicador: los padres y los profesores, los pastores y los agentes de pastoral, los trabajadores de la información y cuantos prestan un servicio social o político.

Escuchar con los oídos del corazón

En las páginas bíblicas aprendemos que la escucha no sólo posee el significado de una percepción acústica, sino que está esencialmente ligada a la relación dialógica entre Dios y la humanidad. «Shema’ Israel – Escucha, Israel» (Dt 6,4), el íncipit del primer mandamiento de la Torah se propone continuamente en la Biblia, hasta tal punto que san Pablo afirma que «la fe proviene de la escucha» (Rm 10,17). Efectivamente, la iniciativa es de Dios que nos habla, y nosotros respondemos escuchándolo; pero también esta escucha, en el fondo, proviene de su gracia, como sucede al recién nacido que responde a la mirada y a la voz de la mamá y del papá. De los cinco sentidos, parece que el privilegiado por Dios es precisamente el oído, quizá porque es menos invasivo, más discreto que la vista, y por tanto deja al ser humano más libre.

La escucha corresponde al estilo humilde de Dios. Es aquella acción que permite a Dios revelarse como Aquel que, hablando, crea al hombre a su imagen, y, escuchando, lo reconoce como su interlocutor. Dios ama al hombre: por eso le dirige la Palabra, por eso “inclina el oído” para escucharlo.

El hombre, por el contrario, tiende a huir de la relación, a volver la espalda y “cerrar los oídos” para no tener que escuchar. El negarse a escuchar termina a menudo por convertirse en agresividad hacia el otro, como les sucedió a los oyentes del diácono Esteban, quienes, tapándose los oídos, se lanzaron todos juntos contra él (cf. Hch 7,57).

Así, por una parte está Dios, que siempre se revela comunicándose gratuitamente; y por la otra, el hombre, a quien se le pide que se ponga a la escucha. El Señor llama explícitamente al hombre a una alianza de amor, para que pueda llegar a ser plenamente lo que es: imagen y semejanza de Dios en su capacidad de escuchar, de acoger, de dar espacio al otro. La escucha, en el fondo, es una dimensión del amor.

Por eso Jesús pide a sus discípulos que verifiquen la calidad de su escucha: «Presten atención a la forma en que escuchan» (Lc 8,18); los exhorta de ese modo después de haberles contado la parábola del sembrador, dejando entender que no basta escuchar, sino que hay que hacerlo bien. Sólo da frutos de vida y de salvación quien acoge la Palabra con el corazón “bien dispuesto y bueno” y la custodia fielmente (cf. Lc 8,15). Sólo prestando atención a quién escuchamos, qué escuchamos y cómo escuchamos podemos crecer en el arte de comunicar, cuyo centro no es una teoría o una técnica, sino la «capacidad del corazón que hace posible la proximidad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 171).

Todos tenemos oídos, pero muchas veces incluso quien tiene un oído perfecto no consigue escuchar a los demás. Existe realmente una sordera interior peor que la sordera física. La escucha, en efecto, no tiene que ver solamente con el sentido del oído, sino con toda la persona. La verdadera sede de la escucha es el corazón. El rey Salomón, a pesar de ser muy joven, demostró sabiduría porque pidió al Señor que le concediera «un corazón capaz de escuchar» ( 1 Re 3,9). Y san Agustín invitaba a escuchar con el corazón ( corde audire), a acoger las palabras no exteriormente en los oídos, sino espiritualmente en el corazón: «No tengan el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón» [1]. Y san Francisco de Asís exhortaba a sus hermanos a «inclinar el oído del corazón» [2].

La primera escucha que hay que redescubrir cuando se busca una comunicación verdadera es la escucha de sí mismo, de las propias exigencias más verdaderas, aquellas que están inscritas en lo íntimo de toda persona. Y no podemos sino escuchar lo que nos hace únicos en la creación: el deseo de estar en relación con los otros y con el Otro. No estamos hechos para vivir como átomos, sino juntos.

La escucha como condición de la buena comunicación

Existe un uso del oído que no es verdadera escucha, sino lo contrario: el escuchar a escondidas. De hecho, una tentación siempre presente y que hoy, en el tiempo de las redes sociales, parece haberse agudizado, es la de escuchar a escondidas y espiar, instrumentalizando a los demás para nuestro interés. Por el contrario, lo que hace la comunicación buena y plenamente humana es precisamente la escucha de quien tenemos delante, cara a cara, la escucha del otro a quien nos acercamos con apertura leal, confiada y honesta.

Lamentablemente, la falta de escucha, que experimentamos muchas veces en la vida cotidiana, es evidente también en la vida pública, en la que, a menudo, en lugar de oír al otro, lo que nos gusta es escucharnos a nosotros mismos. Esto es síntoma de que, más que la verdad y el bien, se busca el consenso; más que a la escucha, se está atento a la audiencia. La buena comunicación, en cambio, no trata de impresionar al público con un comentario ingenioso dirigido a ridiculizar al interlocutor, sino que presta atención a las razones del otro y trata de hacer que se comprenda la complejidad de la realidad. Es triste cuando, también en la Iglesia, se forman bandos ideológicos, la escucha desaparece y su lugar lo ocupan contraposiciones estériles.

En realidad, en muchos de nuestros diálogos no nos comunicamos en absoluto. Estamos simplemente esperando que el otro termine de hablar para imponer nuestro punto de vista. En estas situaciones, como señala el filósofo Abraham Kaplan [3], el diálogo es un “duálogo”, un monólogo a dos voces. En la verdadera comunicación, en cambio, tanto el tú como el yo están “en salida”, tienden el uno hacia el otro.

Escuchar es, por tanto, el primer e indispensable ingrediente del diálogo y de la buena comunicación. No se comunica si antes no se ha escuchado, y no se hace buen periodismo sin la capacidad de escuchar. Para ofrecer una información sólida, equilibrada y completa es necesario haber escuchado durante largo tiempo. Para contar un evento o describir una realidad en un reportaje es esencial haber sabido escuchar, dispuestos también a cambiar de idea, a modificar las propias hipótesis de partida.

En efecto, solamente si se sale del monólogo se puede llegar a esa concordancia de voces que es garantía de una verdadera comunicación. Escuchar diversas fuentes, “no conformarnos con lo primero que encontramos” —como enseñan los profesionales expertos— asegura fiabilidad y seriedad a las informaciones que transmitimos. Escuchar más voces, escucharse mutuamente, también en la Iglesia, entre hermanos y hermanas, nos permite ejercitar el arte del discernimiento, que aparece siempre como la capacidad de orientarse en medio de una sinfonía de voces.

Pero, ¿por qué afrontar el esfuerzo que requiere la escucha? Un gran diplomático de la Santa Sede, el cardenal Agostino Casaroli, hablaba del “martirio de la paciencia”, necesario para escuchar y hacerse escuchar en las negociaciones con los interlocutores más difíciles, con el fin de obtener el mayor bien posible en condiciones de limitación de la libertad. Pero también en situaciones menos difíciles, la escucha requiere siempre la virtud de la paciencia, junto con la capacidad de dejarse sorprender por la verdad — aunque sea tan sólo un fragmento de la verdad— de la persona que estamos escuchando. Sólo el asombro permite el conocimiento. Me refiero a la curiosidad infinita del niño que mira el mundo que lo rodea con los ojos muy abiertos. Escuchar con esta disposición de ánimo —el asombro del niño con la consciencia de un adulto— es un enriquecimiento, porque siempre habrá alguna cosa, aunque sea mínima, que puedo aprender del otro y aplicar a mi vida.

La capacidad de escuchar a la sociedad es sumamente preciosa en este tiempo herido por la larga pandemia. Mucha desconfianza acumulada precedentemente hacia la “información oficial” ha causado una “infodemia”, dentro de la cual es cada vez más difícil hacer creíble y transparente el mundo de la información. Es preciso disponer el oído y escuchar en profundidad, especialmente el malestar social acrecentado por la disminución o el cese de muchas actividades económicas.

También la realidad de las migraciones forzadas es un problema complejo, y nadie tiene la receta lista para resolverlo. Repito que, para vencer los prejuicios sobre los migrantes y ablandar la dureza de nuestros corazones, sería necesario tratar de escuchar sus historias, dar un nombre y una historia a cada uno de ellos. Muchos buenos periodistas ya lo hacen. Y muchos otros lo harían si pudieran. ¡Alentémoslos! ¡Escuchemos estas historias! Después, cada uno será libre de sostener las políticas migratorias que considere más adecuadas para su país. Pero, en cualquier caso, ante nuestros ojos ya no tendremos números o invasores peligrosos, sino rostros e historias de personas concretas, miradas, esperanzas, sufrimientos de hombres y mujeres que hay que escuchar.

Escucharse en la Iglesia

También en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros. Nosotros los cristianos olvidamos que el servicio de la escucha nos ha sido confiado por Aquel que es el oyente por excelencia, a cuya obra estamos llamados a participar. «Debemos escuchar con los oídos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios» [4]. El teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer nos recuerda de este modo que el primer servicio que se debe prestar a los demás en la comunión consiste en escucharlos. Quien no sabe escuchar al hermano, pronto será incapaz de escuchar a Dios [5].

En la acción pastoral, la obra más importante es “el apostolado del oído”. Escuchar antes de hablar, como exhorta el apóstol Santiago: «Cada uno debe estar pronto a escuchar, pero ser lento para hablar» (1,19). Dar gratuitamente un poco del propio tiempo para escuchar a las personas es el primer gesto de caridad.

Hace poco ha comenzado un proceso sinodal. Oremos para que sea una gran ocasión de escucha recíproca. La comunión no es el resultado de estrategias y programas, sino que se edifica en la escucha recíproca entre hermanos y hermanas. Como en un coro, la unidad no requiere uniformidad, monotonía, sino pluralidad y variedad de voces, polifonía. Al mismo tiempo, cada voz del coro canta escuchando las otras voces y en relación a la armonía del conjunto. Esta armonía ha sido ideada por el compositor, pero su realización depende de la sinfonía de todas y cada una de las voces.

Conscientes de participar en una comunión que nos precede y nos incluye, podemos redescubrir una Iglesia sinfónica, en la que cada uno puede cantar con su propia voz acogiendo las de los demás como un don, para manifestar la armonía del conjunto que el Espíritu Santo compone.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2022, Memoria de san Francisco de Sales.

Francisco

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[1] «Nolite habere cor in auribus, sed aures in corde» ( Sermo 380, 1: Nuova Biblioteca Agostiniana 34, 568).
[2]  Carta a toda la Orden: Fuentes Franciscanas, 216.
[3] Cf. The life of dialogue, en J. D. Roslansky ed., Communication. A discussion at the Nobel Conference, North-Holland Publishing Company – Amsterdam 1969, 89-108.
[4] D. Bonhoeffer, Vida en comunidad, Sígueme, Salamanca 2003, 92.
[5] Cf. ibíd., 90-91.

24/01/2022

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Carta Pastoral con motivo de la Visita Ad Limina

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Queridos diocesanos:

Me dirijo a vosotros a mi regreso de la Visita ad limina que ha tenido lugar la semana pasada en Roma, donde hemos acudido el grupo de obispos de las provincias de Sevilla, Granada, y Mérida-Badajoz.

Como ya sabéis, hemos sido recibidos en los distintos Dicasterios y Congregaciones del Vaticano para dialogar sobre los diferentes aspectos de la vida pastoral diocesana, escuchando los planteamientos y propuestas nuevas que se hacen para afrontar los retos actuales de la evangelización.

De nuevo hemos podido experimentar la belleza de la Iglesia y su catolicidad, la coincidencia de los pueblos del mundo en ella, las razas y las lenguas unidas por el amor de Jesucristo y el deseo de llevar a Dios, la preocupación por el bien común de la sociedad y una especial sensibilidad por los marginados.

Pero, sobre todo, hemos sido confirmados en la fe. La audiencia con el Santo Padre, el Papa Francisco, ha marcado la visita de un modo especial con una experiencia singular e inolvidable, dándonos la oportunidad de hablar en nuestro mismo idioma con el Sucesor de Pedro y dialogar con él, sintiéndonos escuchados y alentados, como hace un padre con unos hijos que, por su parte, quieren ser acogedores del consejo de quien tiene la misión de cuidar del rebaño como buen Pastor. Por deseo de Cristo el Papa es el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, vínculo de la paz y del amor, quien acompaña amorosamente a la comunidad de los fieles.

Es decisivo conocer su parecer sobre las cosas y compartir sus preocupaciones. Nos ha dedicado mucho tiempo. Le agradezco su confianza, aliento y entrega. Le hemos encontrado lúcido y con fuerza, tranquilo e ilusionado, paternal, conocedor de nuestra situación, y nos ha impulsado a vivir mejor el ministerio episcopal afrontando los retos de la Iglesia de modo evangélico y actual. Su magisterio nos seguirá orientando en nuestro caminar.

Agradezco vuestras oraciones que me han acompañado en todo momento. He orado ante el sepulcro de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo por nuestra iglesia diocesana, encomendando vuestras peticiones, y por las necesidades materiales y espirituales de cada uno. Finalmente, los Vicarios Episcopales y yo hemos concelebrado con el Papa el Domingo, en una solemne liturgia donde instituyó lectores y ministros catequistas –por primera vez en la historia—.

Doy gracias a Dios por esta visita, por el encuentro con el Santo Padre y por su ministerio. Os invito a seguir rezando por él.

Con mi afecto y bendición

+Rafael. Obispo de Cádiz y Ceuta

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El papa Francisco convoca una jornada de oración por la paz el 26 de enero

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El papa Francisco convoca una jornada de oración por la paz el 26 de enero

El papa Francisco ha propuesto a toda la Iglesia universal a unirse en oración para invocar la paz en Ucrania, mañana miércoles, 26 de enero.

“Sigo con preocupación las crecientes tensiones que amenazan con asestar un nuevo golpe a la paz en Ucrania y ponen en entredicho la seguridad del continente europeo, con repercusiones aún más vastas. Hago un llamamiento sincero a todas las personas de buena voluntad para que recen a Dios Todopoderoso para que todas las acciones e iniciativas políticas estén al servicio de la fraternidad humana y no de los intereses partidistas”, explicó el Papa, el pasado domingo 23 de enero, tras el rezo del Ángelus.

Asimismo renovó su llamamiento “para que todas las acciones e iniciativas políticas de este país estén al servicio de la fraternidad humana”.

Por su parte, el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Saiz Meneses, acogiendo la petición de Su Santidad, invita a la iglesia en Sevilla a rezar “por la paz en el mundo: para que cesen las ambiciones y egoísmos; desaparezcan las injusticias y enemistades, y brote por todas partes el amor y la paz”.

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Fallece el sacerdote Domingo Pérez Oteros

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La misa exequial tendrá lugar mañana, 26 de enero, a las 11:30 horas, en la parroquia de san Pedro Apóstol de Nueva Carteya

El sacerdote Domingo Pérez Oteros ha fallecido este lunes a los 87 años de edad.

Nacido en Nueva Carteya el 31 de octubre de 1934, fue ordenado presbítero el 17 de junio de 1962, en la parroquia de “San Mateo Apóstol” de Lucena, en el 400 Aniversario de la venida de Mª Stma. de Araceli, de manos de Mons. Manuel Fernandez Conde y García de Rebollar. Seguidamente, Domingo Pérez fue coadjutor de “Ntra. Sra. de Guadalupe” de Baena y profesor de religión en el Instituto Laboral de la Sagrada Familia.

En el año 1966, fue designado ecónomo de “San José” en Jauja y seis años más tarde, cura encargado de “Santa María” en Albendín. Tras estos dos encargos pastorales, en 1972 fue trasladado a la parroquia de “Ntra. Sra. de Guadalupe” de Baena, donde pasó gran parte de su ministerio, pues allí atendió al Hogar de “San Francisco” de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y la parroquia de “San Bartolomé Apóstol”.

Del 1983 al 1991, estuvo en las parroquias de Bujalance y Morente y ya en 1991 fue nombrado párroco de “San Pedro Apóstol” de Nueva Carteya.

Fue miembro del Consejo de Presbiterio hasta 1991 y hasta el mes de junio de 2021, párroco emérito de “San Pedro Apóstol” en Nueva Carteya.

La misa exequial tendrá lugar mañana, 26 de enero, a las 11:30 horas, en la parroquia de san Pedro Apóstol de Nueva Carteya.

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Nuevo libro de la Capilla Real sobre las reliquias y relicarios

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Nuevo libro de la Capilla Real sobre las reliquias y relicarios

Publicado por la Editorial Nuevo Inicio, en el libro D. Manuel Reyes Ruiz presenta las numerosas reliquias de mártires y santos de la cuenca del Mediterráneo que, junto con sus correspondientes relicarios, alberga y custodia la Capilla Real de Granada.

“Esperar con los testigos trata de mostrar una parte del patrimonio espiritual y artístico de la Capilla Real. No es secreto, pero sí está habitualmente oculto. Se trata de las reliquias y sus relicarios. En la voluntad de la Fundadora estaba su deseo de que tan venerables restos de numerosos testigos de la fe cristiana acompañasen los suyos en la espera de la Resurrección. Es un signo de la fe y esperanza cristiana de la Sierva de Dios Isabel la Católica, a la que no es ajeno su esposo, el Rey Fernando”, explica en el inicio del libro su autor, D. Manuel Reyes Ruiz, Capellán Mayor de la Capilla Real de Granada.

La publicación comienza con el estudio introductorio “Las reliquias y la defensa cristiana de la sacralidad de la carne en la obra de San Efrén de Nisibe”, a cargo de Mons. Francisco Javier Martínez Fernández, el Arzobispo de Granada, que pone de relieve el valor teológico de las reliquias en la tradición cristiana y presenta al lector el testimonio concreto de la práctica cristiana en la Alta Mesopotamia en el siglo IV.

En el libro D. Manuel Reyes Ruiz presenta las numerosas reliquias de mártires y santos de la cuenca del Mediterráneo que, junto con sus correspondientes relicarios, alberga y custodia la Capilla Real de Granada.

Comenzando con una breve retrospección a la historia de la veneración de las reliquias en la vida y en el magisterio de la Iglesia y echando una breve ojeada a la historia y el desarrollo de los relicarios, cuya realización depende del uso litúrgico de las reliquias y de los gustos artísticos de la época en la que fue hecho el relicario, el autor presenta tanto las reliquias y los relicarios que fueron objeto de devoción, oración y uso personal de la Reina Isabel la Católica, como los que vinieron ya después de su muerte. Por un lado, aquí contemplamos fragmentos de los cuerpos, ropas u objetos personales de todo un ejército de testigos de Cristo, desde los primeros siglos cristianos hasta el siglo XX, y, por otro lado, vemos los numerosos relicarios presentados según la época o el estilo artístico (desde los de los primeros siglos del cristianismo hasta nuestra era contemporánea), sus formas (retablos armario, bustos, cofres, cajitas, trípticos, retablitos, portapaces, espejos custodia, etc., incluidos un lignum crucis, la camisa de un mártir o un brazo de San Juan Bautista), o material del que están hechos (madera, hueso, cristal, arcilla, nácar, hierro, marfil, bronce, plata), etc. Algunos relicarios no pasan del valor afectivo y otros constituyen unas auténticas obras de arte.

El texto está acompañado por más de 240 fotografías a color, exquisitamente realizadas y presentadas, y por una rica variedad de fragmentos de textos bíblicos o de santos, Doctores y Padres de la Iglesia.

El libro Esperar con los testigos. Reliquias y relicarios de la Capilla Real de Granada es promovido por la Capilla Real y publicado por la Editorial Nuevo Inicio del Arzobispado de Granada, dentro de la colección Arte de la serie Monumenta Christiana Beatica, de la Academia de la Historia de la Iglesia en Andalucía. La publicación coincide con el Quinto Centenario de la bajada de los restos de los Reyes Católicos desde el monasterio de San Francisco en la Alhambra a la Capilla Real, que con gran solemnidad fueron acompañados aquel día por las reliquias.

Publicaciones de la Academia de Historia de la Iglesia en Andalucía
Promueve: Capilla Real de Granada

Editorial Nuevo Inicio

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La Iglesia presenta un informe sobre los bienes inmatriculados en el transcurso del encuentro entre el cardenal Omella y el Presidente del Gobierno

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El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Juan José Omella, mantenía este encuentro de trabajo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al mediodía de ayer, lunes 24 de enero, en la sede de la CEE, encuentro que se prolongó por espacio de una hora.

En el transcurso de este encuentro el presidente de la Conferencia Episcopal explicó la Capilla de la Sucesión Apostólica, obra de Rupnik, e hizo una breve oración por los gobernantes de España. También le mostró la sala de la Asamblea Plenaria, explicando el funcionamiento de los organismos de la Conferencia.

Al comenzar la reunión, el cardenal Omella hacía entrega al presidente Sánchez como recuerdo de la visita el libro La Capilla de la sucesión apostólica, así como algunos de los documentos de la CEE: Iglesia servidora de los pobres, Fieles al envío misionero. Orientaciones de la CEE para 2022-2027; además de la Memoria de actividades de la Iglesia y el texto La Iglesia, Pueblo de Dios entre las naciones.

Durante la reunión, el cardenal Omella trasladó al presidente Sánchez el trabajo de la Iglesia al servicio del bien común durante la pandemia, así como la preocupación por las cuestiones sociales de inmigración, corredores humanitarios y las dificultades en la España vaciada, que brotan de la concepción cristiana en torno al ser humano.

Además, este encuentro ha tenido lugar una vez finalizados los trabajos sobre las inmatriculaciones de la Comisión constituida entre la Conferencia Episcopal y el Gobierno, «ad hoc», con lo que el cardenal Omella hizo entrega al presidente del Gobierno del libro con el análisis que ha realizado la Iglesia sobre el listado de bienes inmatriculados entre 1998-2015 que el Gobierno entregó al Congreso. Los equipos implicados en estos trabajos acordaron la siguiente nota explicando el proceso realizado.

Nota de la Comisión en relación a la cuestión de los Bienes Inmatriculados por la Iglesia en el período 1998-2015.

Desde la reunión celebrada el pasado mes de agosto entre el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, se han intensificado los trabajos de la Comisión “ad hoc” constituida entre ambas partes dentro del diálogo entre la Iglesia y el Estado español, sobre el asunto relativo a los bienes inmatriculados por la Iglesia Católica.

En este sentido, a partir del listado remitido por el Gobierno al Congreso de los Diputados en cumplimiento de la PNL de 17 de febrero de 2017 sobre los bienes inmatriculados por la Iglesia Católica en el periodo 1998-2015, la Conferencia Episcopal, en el contexto del diálogo con el Gobierno, ha hecho un estudio exhaustivo del mismo a través de consultas oportunas realizadas a las diócesis. Dicho estudio ha consistido en la catalogación de los bienes, su división por diócesis y verificación de los procesos de inmatriculación en cada uno de los bienes mencionados.

El análisis realizado por la Iglesia de dicho listado, en el marco de la mencionada Comisión, ha revelado un conjunto de bienes que la Iglesia considera que pertenecen a un tercero, o no le consta su titularidad sobre el mismo.

Se trata, concretamente, de un millar aproximado de bienes, cuyos datos han sido facilitados al Gobierno por parte de la Conferencia Episcopal Española. La previsión es que el Gobierno ponga en conocimiento de las entidades locales y de los registros esta información y se puedan, de este modo, iniciar los procesos de regularización que, en su caso, pudieran corresponder. A estos efectos, la Iglesia manifiesta su compromiso de colaboración a fin de facilitar tales procesos.

Resultado de este informe

El trabajo realizado ha detectado una serie de incidencias. De los 34.976 registros incluidos en el listado, se han verificado de manera correcta un total de 32.401 por las diócesis respectivas.  Unas 1.500 incidencias se refieren a bienes que siendo de la Iglesia no corresponden al período 1998-2015 (746 bienes); no han sido registrados por certificación sino por título de propiedad, contrato de compra-venta, herencias, etc. (unos 600 bienes); o son duplicados, es decir, aparecen más de una vez la misma propiedad (111 bienes).

Por otro lado, aparecen unas 1000 incidencias que directamente son fallos de titularidad, es decir, a la Iglesia no les consta que sean de su propiedad. Este dato ha sido mal interpretado por algunos medios de comunicación confundiendo a la opinión pública, haciendo creer que la Iglesia admitía o reconocía estar en posesión de 1000 bienes que no eran suyos y que, por tanto, los devolvía. Sin embargo, la Iglesia lo que ha hecho es dar a conocer que estos bienes atribuidos a la Iglesia por el informe presentado por el Gobierno al Congreso de los Diputados, no hay constancia de que pertenezcan a la Iglesia.

En resumen, estos son los datos desprendidos en este informe:

  1. Bienes que pertenecen a Comunidades religiosas u Otras entidades religiosas. Aparecen un total de 84 bienes incluido algún bien de otra confesión religiosa.
  2. Registros Duplicados. Se trata de bienes que aparecen repetidos dos veces en el listado. Son un total de 111 bienes.
  3. Bienes sobre los que faltan datos para su identificación. Se trata de registros que, por falta de información, resultan desconocido para las diócesis. Se trata de un grupo de 608 bienes.
  4. Bienes inmatriculados o adquiridos por otros títulos anteriores al periodo 1998 – 2015. Se trata de 746 registros que no deberían estar incluidos en este listado.
  5. Bienes sobre los que no consta inmatriculación. Se trata de 31 registros sobre los que las diócesis declaran que no les consta la inmatriculación de los mismos.
  6. Bienes sobre los que se detectan errores o no consta en la diócesis información sobre los mismos. Son 28 bienes con distinta casuística.
  7. Otros titulares. Son bienes que no son propiedad de la Iglesia por estar vendido, donado, expropiado, por pertenecer a Ayuntamientos o por error de inscripción de propiedad. Se trata de un total de 276 bienes.
  8. Adquisiciones por métodos diferentes a la certificación (compraventa, donación, permuta, herencia, etc.) entre 1998-2015. Se trata de un total de 691 bienes.

El caso de la Diócesis de Huelva

En el caso de la Iglesia Católica en Huelva, de los 226 registros que aparecen en el informe que el Gobierno presentó al Congreso de los Diputados, son 221 los que realmente constan como inmatriculados por la Iglesia en ese período. Las 5 incidencias están dentro de los siguientes capítulos:

  • Tal y como se expresa en el capítulo séptimo, se trata de 2 propiedades en El Berrocal que tienen otra titularidad, es decir, que no pertenecen a la Iglesia.
  • Y 3 propiedades en Ayamonte que, siendo de titularidad de la Iglesia, han sido adquiridos por otro procedimiento distinto a la inmatriculación en el período 1998-2015 (capítulo octavo del informe).

Fuente: Conferencia Episcopal Española.

Más información

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Los periodistas conmemoran a su patrón con la celebración de una Eucaristía

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La iglesia del Sagrario de la Catedral de Jaén acogió una Misa en honor de San Francisco de Sales, patrón de los escritores y periodistas. Organizada por la Asociación de la Prensa de Jaén y dentro de los actos conmemorativos de la fiesta de San Francisco de Sales, algunos periodistas quisieron participar en esta celebración litúrgica, presidida por el Vicario General y Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas.

En la homilía, el Deán ofreció el perfil más personal del patrón de los periodistas y su labor como obispo en una diócesis en la que predominaba el calvinismo frente al cristianismo. Del mismo modo, D. Francisco Juan Martínez Rojas hizo referencia al mensaje del Papa Francisco que en el día de ayer había hecho público el Vaticano. En este sentido, Martínez Rojas animó a los periodistas y comunicadores a “escuchar con el corazón”, como reza el mensaje, “porque si no hay buena escucha tampoco habrá una buena información”. También quiso ponderar la labor que los Medios llevan a cabo en la sociedad como garantes de la información libre y objetiva.

Al finalizar la Misa, se hicieron una foto de familia.

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La Archidiócesis celebra la fiesta del Beato Angélico, patrón de los artistas

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La Archidiócesis celebra la fiesta del Beato Angélico, patrón de los artistas

La Delegación diocesana de Patrimonio Cultural organiza el próximo 5 de febrero una Jornada Técnica con motivo de la Fiesta del Beato Angélico, patrón de los artistas.

La sesión tendrá lugar en el Palacio Arzobispal de Sevilla, a partir de las nueve y media de la mañana. La presentación correrá a cargo de Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de esta Pastoral. A continuación, el arquitecto Miguel Ángel López ofrecerá una conferencia sobre el proceso de intervención de la Cilla del Cabildo de Osuna. Este edificio ursaonense, que actualmente alberga salones parroquiales, representa un ejemplo del barroco andaluz y ha sido restaurado recientemente.

Posteriormente la conservadora-restauradora de Escultura del Museo Nacional del Prado, Sonia Tortajada, y la becaria Formarte del Ministerio de Cultura, Sonia Izarbe, disertarán sobre la restauración del Cristo de la Vera Cruz de Carmona.

La jornada concluirá con una mesa redonda en la que los conservadores del Arzobispado de Sevilla, Agustín Martín de Soto y Antonio Gamero, junto a la historiadora del Arte Beatriz Laguillo, comentarán las conclusiones tras la investigación de las obras de Zurbarán de la colección del Palacio Arzobispal.

Finalmente, la iglesia del Hospital de los Venerables acogerá la celebración de la Eucaristía por la Fiesta del Beato Angélico a la una y media de la tarde.

Esta jornada técnica es de entrada libre hasta completar aforo, si bien, es necesario inscribirse en este formulario.

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