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Cáritas Diocesana invita a colaborar con la campaña de emergencia por Ucrania

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Desde Cáritas Diocesana de Málaga han invitado a colaborar con la campaña Cáritas con Ucrania: «queremos ofrecer nuestro apoyo a la población víctima de los ataques y la emergencia humanitaria. Por esta razón, y en respuesta al llamado de Cáritas Ucrania a través de Cáritas Internacionalis, desde Cáritas Diocesana de Málaga nos sumamos a la campaña «Cáritas con Ucrania» en solidaridad con esta Cáritas hermana en su labor con las personas más vulnerables que están siendo víctimas de esta nueva guerra en el este de Europa». 

Quienes deseen colaborar con esta emergencia pueden realizar sus donativos en la cuenta: 
ES 33 2103 0146 94 0030016666

Llamamiento de emergencia

La Confederación Cáritas está lanzando un llamamiento de emergencia para apoyar el trabajo de Cáritas Ucrania. El programa tiene como objetivo apoyar a las personas afectadas por el conflicto con alimentos, agua potable, alojamiento seguro y kits de higiene, así como garantizar un transporte seguro para que las personas vulnerables puedan reunirse con sus seres queridos y acceder a zonas seguras. “Necesitamos vuestro apoyo para tener la oportunidad de responder a la crisis humanitaria y ayudar a las personas afectadas por la guerra”, dice Tetiana Stawnychy, presidenta de Cáritas Ucrania.

Ya desde finales del verano de 2021, particularmente en el este de Ucrania, Cáritas anticipó una respuesta humanitaria ante la posible escalada del conflicto. Cáritas capacitó al personal y los voluntarios para aumentar su capacidad de satisfacer las necesidades de las comunidades locales y fortalecer su red. También pusieron a punto centros temporales para acoger y garantizar la asistencia a los desplazados internos, cuyo número muy probablemente aumentará considerablemente con el inicio de esta reciente intervención militar.

Respuesta de Cáritas Española

Cáritas Española trabaja en Ucrania desde 2010, donde apoya diversos proyectos de acción social y de emergencia. Actualmente, la cooperación con Cáritas Ucrania se centra en varios centros de atención a personas con diversidad funcional y de atención a familias vulnerables, así como la financiación de proyectos de emergencia en el Donbass (suministro de agua potable y prevención anti-Covid), con una partida de 150.000 euros aportados por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional) mantienen su actividad.

Ante el estallido de la actual crisis, Cáritas Española ha expresado su solidaridad y cercanía con Cáritas Ucrania, y ha movilizado una partida inicial de 25.000 euros para apoyar el plan de respuesta de emergencia de Cáritas Ucrania. Asimismo, abre la campaña de emergencia “Cáritas con Ucrania” para canalizar la solidaridad de los donantes españoles hacia los proyectos de ayuda humanitaria puestos en marcha por Cáritas Ucrania para ayudar a las víctimas de esta grave crisis.

INFORME DE SITUACIÓN DESDE CÁRITAS UCRANIA

1. SITUACIÓN GENERAL.

A las 02.55 del 24 de febrero, el presidente de Rusia anunció una operación militar en Ucrania. Rusia ha lanzado misiles a las infraestructuras y puntos fronterizos. Tanques y tropas han entrado en Ucrania en puntos del Este, Sur, y Norte del país. De forma adicional a la zona de conflicto en el Este, los camiones militares rusos han cruzado la frontera de Bielorrusia en dirección a la región de Chernihiv, y desde Rusia a la región de Sumy, así como desde la ocupada Crimea por el Sur. 

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy declaró la ley marcial. A fecha de 24 de febrero, 18 civiles, incluidos 4 niños, han muerto. Según el presidente de la organización Refugiados Internacionales, “al ir a la guerra contra Ucrania, Rusia está creando una crisis que pone en riesgo la vida de personas que se desplazan, y crea un sufrimiento que sobrepasa nada de lo visto en Europa en décadas. Millones de personas están en peligro. Los gobiernos del mundo deben estar preparados para proveer de ayuda y protección a la gente que huye, así como a los heridos de guerra”. La organización de Naciones Unidas WHO (World Health Organization) reintera su preocupación por la seguridad, salud, y bienestar de los civiles afectados, y prevé una catástrofe humanitaria si la escalada bélica va a más. 

La situación es muy cambiante, y es difícil predecir los siguientes pasos. 

2. RESPUESTA DE CÁRITAS. 

En la situación actual, las oficinas de Cáritas continúan proveyendo ayuda a las personas que lo necesitan, teniendo en cuenta los actuales riesgos. Oficialmente las 36 Cáritas locales y la oficina nacional en Kiev y Liev, están teletrabajando. Todos los proyectos y programas se están modificando dadas las circunstancias.

El personal de proyectos humanitarios, dedicado a la ayuda en la zona de conflicto (oficinas de Kramatorsk, Zaporizhzia, Kramatorsk, Mariupol y Volnovakha), teletrabaja desde casa. El transporte está suspendido, y la ayuda humanitaria no se puede repartir. La oficina de Cáritas Donetsk en Dnipro está acogiendo a los equipos que ahora no pueden trabajar en la buffer zone (0-5 km de la línea de contacto), y prepara espacios en las ciudades de la región (Novomoskovsk, Nikopol, Verkhnodniprovsk, Kryvyi Rih y Dnipro), para atender a los desplazados. 

Caritas Ternopil está preparada para dar refugio temporal a 50 desplazados internos de las regiones afectadas. Cáritas Ivano-Frankivsk está preparada para acoger 3500 niños del Este.

Actualmente la mayoría de las oficinas y proyectos están reformulando sus actividades para atender las necesidades de los ucranianos afectados por la invasión, en una situación extremadamente difícil. 

El personal de Cáritas Ucrania está dando seguimiento constante a la situación.

3. COORDINACIÓN 

Los primeros pasos de coordinación de actividades con otros actores humanitarios están en marcha. Se seguirá informando.

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Parroquias malagueñas se unen a la jornada de oración y ayuno por la paz

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Secundando la llamada del papa Francisco para orar y ayunar por la paz en Ucrania, desde las distintas parroquias de Málaga se invita a sus fieles a dedicar un tiempo personal para la oración, ya sea en el hogar o en los templos. Para ello, en distintas comunidades se está convocando 

En los templos de San Francisco Javier y Santa Ana y San Joaquín de la capital se expone el Santísimo el miércoles 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, desde las 10.30 a las 12.00 horas. 

En la parroquia de San Juan de la Cruz, en El Palo, se celebra una oración ecuménica a las 18.30 horas el mismo día.

Otras comunidades han celebrado oraciones por la paz.

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El clero está convocado al retiro de Cuaresma

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La Delegación para el Clero convoca a los sacerdotes, religiosos y diáconos al retiro de Cuaresma, que tendrá lugar el jueves 10 de marzo, en la Capilla del Buen Pastor del Seminario Diocesano.

«La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado, nos ha recordado el papa Francisco en su Mensaje cuaresmal de este año. Ante la intensa actividad pastoral que se nos acumula en este santo tiempo litúrgico, conviene buscar espacios y momentos de oración que nos posibiliten la reflexión y el encuentro con el Señor», afirma el delegado para el Clero, Francisco González, en una carta que ha enviado al clero de la diócesis invitándolo al retiro, que tendrá el jueves 10 de marzo, en la Capilla del Buen Pastor del Seminario Diocesano y estará dirigido por el sacerdote Ángel Antonio Chacón López.

Comenzará a las 10.30 horas, con el rezo de la hora intermedia, a la que seguirá la meditación y un tiempo de oración personal, que concluirá a las 13.30 horas.

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Encuentro misionero online por los 400 años de canonización de Francisco Javier

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La Delegación diocesana de Misiones de Málaga, junto a las Obras Misionales Pontificias (OMP), convoca a un encuentro de formación y reflexión el 12 de marzo, sábado, a las 11.00 horas, en Youtube.

En el encuentro, titulado «La misión de hoy a los ojos de san Francisco Javier» y moderado por el periodista de la Delegación de Medios de Comunicación de Málaga y portavoz de la Diócesis, Antonio Moreno, participan el jesuita Rafael Lería, misionero en la Amazonía brasileña; la religiosa de clausura Sor Belén de San José, del monasterio de San José de Málaga capital; la seglar Milagrosa Rosety, de CVX Málaga, y Justo Amado, coordinador de los centenarios y responsable de noticias de la OMP.

Puede seguirse a través de malagamisionera.org y del canal de YouTube de la Delegación de Misiones de Málaga.

Como explican desde la Delegación, «los 400 años de canonización de S. Francisco Javier, Patrono de la misión, son un acontecimiento importante para las Obras Misionales Pontificias y esta Delegación Diocesana de Misiones en este año de celebración de distintos centenarios y celebraciones, como la beatificación el próximo 22 de mayo de Paulina Jaricot, fundadora de Propagación de la Fe (Domund). El lema «A hombros de gigantes» nos invita a que en este camino misionero nos sentimos pequeños ante esta gran tarea, pero a hombros de «grandes» que nos precedieron y que nos impulsan a continuar poniendo la misión en el corazón de Málaga».

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La XXXIV Jornada Diocesana de Pastoral de la Salud

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La XXXIV Jornada Diocesana de Pastoral de la Salud celebrará el próximo sábado, 5 de Marzo, en la Casa Diocesana. El tema elegido, siguiendo la Campaña del departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, es: “sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).

Acompañar a quienes sufren como consecuencia de la enfermedad es una obra de misericordia y una finalidad fundamental en la Pastoral de la Salud. Por ello vamos a poner el acento en la importancia de “acompañar en el sufrimiento”.

El orden del día del encuentro es el siguiente:

–      Acogida: 9.00 de la mañana.

–      Eucaristía: 9.30 horas

–      Sobre las 10.00 horas charla del sacerdote Fermín J. Negre.

–      Tras el descanso, charla sobre la importancia del Testamento vital.

–      Finalizará sobre las 13.15 horas.

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San Luis de Tolosa

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Entre 1689-1691 se construyó un monumental retablo-tabernáculo, cuyas enormes dimensiones cubrían la estructura arquitectónica de la Capilla Mayor. Se asemejaba a una gran mampara semidecagonal adaptada a la fábrica del edificio, incorporando un templete exento provisto de un mecanismo de torno empleado para manifestar el Santísimo Sacramento.

También contaba con grandes hornacinas destinadas a esculturas. Su hechura se confió al arquitecto en madera José Fernández de Ayala (especialista en túmulos funerarios y construcciones efímeras para las celebraciones festivas) y al escultor Jerónimo Gómez Hermosilla. Tan colosal máquina quedó sin dorar y en 1769 se decidió desmontarlo, para emplear sus fragmentos en los nuevos retablos que pensaba construirse en diferentes capillas.

Patronos de Málaga

El programa iconográfico estuvo dedicado a los cuatro principales santos tutelares-patronos de Málaga: Ciriaco y Paula, Sebastián y Luis de Tolosa. Por fortuna, se conservan las cuatro esculturas realizadas por Jerónimo Gómez: los Mártires en la parroquia de su nombre (adonde fueron depositadas por el Cabildo después de la Guerra Civil) y las otras dos en la Catedral. El patronato del franciscano san Luis de Anjou, obispo de Tolosa, obedece a la coincidencia de su festividad con la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, el 19 de agosto de 1487. Revestido de pontifical con capa pluvial, mitra y báculo, extiende la mano derecha al espectador en demanda de limosna acorde a sus acciones caritativas.

Juan A. Sánchez López

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Mensaje de Cuaresma del Papa: «No nos cansemos de hacer el bien»

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Francisco ha hecho público el mensaje de Cuaresma de este año, centrado en la cita de san Pablo a los gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a)

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO 
PARA LA CUARESMA 2022

«No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. 
Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos hará bien reflexionar sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a).

1. Siembra y cosecha

En este pasaje el Apóstol evoca la imagen de la siembra y la cosecha, que a Jesús tanto le gustaba (cf. Mt 13). San Pablo nos habla de un kairós, un tiempo propicio para sembrar el bien con vistas a la cosecha. ¿Qué es para nosotros este tiempo favorable? Ciertamente, la Cuaresma es un tiempo favorable, pero también lo es toda nuestra existencia terrena, de la cual la Cuaresma es de alguna manera una imagen [1]. Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir, como muestra la parábola evangélica del hombre necio, que consideraba que su vida era segura y feliz porque había acumulado una gran cosecha en sus graneros (cf. Lc 12,16-21). La Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir.

El primer agricultor es Dios mismo, que generosamente «sigue derramando en la humanidad semillas de bien» (Carta enc. Fratelli tutti, 54). Durante la Cuaresma estamos llamados a responder al don de Dios acogiendo su Palabra «viva y eficaz» (Hb 4,12). La escucha asidua de la Palabra de Dios nos hace madurar una docilidad que nos dispone a acoger su obra en nosotros (cf. St 1,21), que hace fecunda nuestra vida. Si esto ya es un motivo de alegría, aún más grande es la llamada a ser «colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), utilizando bien el tiempo presente (cf. Ef 5,16) para sembrar también nosotros obrando el bien. Esta llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda.

¿Y la cosecha? ¿Acaso la siembra no se hace toda con vistas a la cosecha? Claro que sí. El vínculo estrecho entre la siembra y la cosecha lo corrobora el propio san Pablo cuando afirma: «A sembrador mezquino, cosecha mezquina; a sembrador generoso, cosecha generosa» (2 Co 9,6). Pero, ¿de qué cosecha se trata? Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad. En Dios no se pierde ningún acto de amor, por más pequeño que sea, no se pierde ningún «cansancio generoso» (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 279). Al igual que el árbol se conoce por sus frutos (cf. Mt 7,16.20), una vida llena de obras buenas es luminosa (cf. Mt 5,14-16) y lleva el perfume de Cristo al mundo (cf. 2 Co 2,15). Servir a Dios, liberados del pecado, hace madurar frutos de santificación para la salvación de todos (cf. Rm 6,22).

En realidad, sólo vemos una pequeña parte del fruto de lo que sembramos, ya que según el proverbio evangélico «uno siembra y otro cosecha» (Jn 4,37). Precisamente sembrando para el bien de los demás participamos en la magnanimidad de Dios: «Una gran nobleza es ser capaz de desatar procesos cuyos frutos serán recogidos por otros, con la esperanza puesta en las fuerzas secretas del bien que se siembra» (Carta enc. Fratelli tutti, 196). Sembrar el bien para los demás nos libera de las estrechas lógicas del beneficio personal y da a nuestras acciones el amplio alcance de la gratuidad, introduciéndonos en el maravilloso horizonte de los benévolos designios de Dios.

La Palabra de Dios ensancha y eleva aún más nuestra mirada, nos anuncia que la siega más verdadera es la escatológica, la del último día, el día sin ocaso. El fruto completo de nuestra vida y nuestras acciones es el «fruto para la vida eterna» (Jn 4,36), que será nuestro «tesoro en el cielo» (Lc 18,22; cf. 12,33). El propio Jesús usa la imagen de la semilla que muere al caer en la tierra y que da fruto para expresar el misterio de su muerte y resurrección (cf. Jn 12,24); y san Pablo la retoma para hablar de la resurrección de nuestro cuerpo: «Se siembra lo corruptible y resucita incorruptible; se siembra lo deshonroso y resucita glorioso; se siembra lo débil y resucita lleno de fortaleza; en fin, se siembra un cuerpo material y resucita un cuerpo espiritual» (1 Co 15,42-44). Esta esperanza es la gran luz que Cristo resucitado trae al mundo: «Si lo que esperamos de Cristo se reduce sólo a esta vida, somos los más desdichados de todos los seres humanos. Lo cierto es que Cristo ha resucitado de entre los muertos como fruto primero de los que murieron» (1 Co 15,19-20), para que aquellos que están íntimamente unidos a Él en el amor, en una muerte como la suya (cf. Rm 6,5), estemos también unidos a su resurrección para la vida eterna (cf. Jn 5,29). «Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre» (Mt 13,43).

2. «No nos cansemos de hacer el bien»

La resurrección de Cristo anima las esperanzas terrenas con la «gran esperanza» de la vida eterna e introduce ya en el tiempo presente la semilla de la salvación (cf. Benedicto XVI, Carta enc. Spe salvi, 3; 7). Frente a la amarga desilusión por tantos sueños rotos, frente a la preocupación por los retos que nos conciernen, frente al desaliento por la pobreza de nuestros medios, tenemos la tentación de encerrarnos en el propio egoísmo individualista y refugiarnos en la indiferencia ante el sufrimiento de los demás. Efectivamente, incluso los mejores recursos son limitados, «los jóvenes se cansan y se fatigan, los muchachos tropiezan y caen» (Is 40,30). Sin embargo, Dios «da fuerzas a quien está cansado, acrecienta el vigor del que está exhausto. […] Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, vuelan como las águilas; corren y no se fatigan, caminan y no se cansan» (Is 40,29.31). La Cuaresma nos llama a poner nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor (cf. 1 P 1,21), porque sólo con los ojos fijos en Cristo resucitado (cf. Hb 12,2) podemos acoger la exhortación del Apóstol: «No nos cansemos de hacer el bien» (Ga 6,9).

No nos cansemos de orar. Jesús nos ha enseñado que es necesario «orar siempre sin desanimarse» ( Lc 18,1). Necesitamos orar porque necesitamos a Dios. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusión peligrosa. Con la pandemia hemos palpado nuestra fragilidad personal y social. Que la Cuaresma nos permita ahora experimentar el consuelo de la fe en Dios, sin el cual no podemos tener estabilidad (cf. Is 7,9). Nadie se salva solo, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia [2]; pero, sobre todo, nadie se salva sin Dios, porque sólo el misterio pascual de Jesucristo nos concede vencer las oscuras aguas de la muerte. La fe no nos exime de las tribulaciones de la vida, pero nos permite atravesarlas unidos a Dios en Cristo, con la gran esperanza que no defrauda y cuya prenda es el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (cf. Rm 5,1-5).

No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado. No nos cansemos de pedir perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar [3].  No nos cansemos de luchar contra la concupiscencia, esa fragilidad que nos impulsa hacia el egoísmo y a toda clase de mal, y que a lo largo de los siglos ha encontrado modos distintos para hundir al hombre en el pecado (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 166). Uno de estos modos es el riesgo de dependencia de los medios de comunicación digitales, que empobrece las relaciones humanas. La Cuaresma es un tiempo propicio para contrarrestar estas insidias y cultivar, en cambio, una comunicación humana más integral (cf. ibíd., 43) hecha de «encuentros reales» ( ibíd., 50), cara a cara.

No nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo. Durante esta Cuaresma practiquemos la limosna, dando con alegría (cf. 2 Co 9,7). Dios, «quien provee semilla al sembrador y pan para comer» (2 Co 9,10), nos proporciona a cada uno no sólo lo que necesitamos para subsistir, sino también para que podamos ser generosos en el hacer el bien a los demás. Si es verdad que toda nuestra vida es un tiempo para sembrar el bien, aprovechemos especialmente esta Cuaresma para cuidar a quienes tenemos cerca, para hacernos prójimos de aquellos hermanos y hermanas que están heridos en el camino de la vida (cf. Lc 10,25-37). La Cuaresma es un tiempo propicio para buscar —y no evitar— a quien está necesitado; para llamar —y no ignorar— a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar —y no abandonar— a quien sufre la soledad. Pongamos en práctica el llamado a hacer el bien a todos, tomándonos tiempo para amar a los más pequeños e indefensos, a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 193).

3. «Si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos»

La Cuaresma nos recuerda cada año que «el bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día» (ibíd., 11). Por tanto, pidamos a Dios la paciente constancia del agricultor (cf. St 5,7) para no desistir en hacer el bien, un paso tras otro. Quien caiga tienda la mano al Padre, que siempre nos vuelve a levantar. Quien se encuentre perdido, engañado por las seducciones del maligno, que no tarde en volver a Él, que «es rico en perdón» (Is 55,7). En este tiempo de conversión, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda. Tenemos la certeza en la fe de que «si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos» y de que, con el don de la perseverancia, alcanzaremos los bienes prometidos (cf. Hb 10,36) para nuestra salvación y la de los demás (cf. 1 Tm 4,16). Practicando el amor fraterno con todos nos unimos a Cristo, que dio su vida por nosotros (cf. 2 Co 5,14-15), y empezamos a saborear la alegría del Reino de los cielos, cuando Dios será «todo en todos» (1 Co 15,28).

Que la Virgen María, en cuyo seno brotó el Salvador y que «conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc2,19) nos obtenga el don de la paciencia y permanezca a nuestro lado con su presencia maternal, para que este tiempo de conversión dé frutos de salvación eterna.

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2021, Memoria de san Martín de Tours, obispo.

FRANCISCO

[1] Cf. S. Agustín, Sermo, 243, 9,8; 270, 3; Enarrationes in Psalmos, 110, 1.

[2] Cf. Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia (27 de marzo de 2020).

[3] Cf. Ángelus del 17 de marzo de 2013.

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La campaña vocacional del Seminario comienza con una cita de oración con los más jóvenes

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Se acerca el Día del Seminario y los seminaristas ponen en marcha la campaña vocacional, con la que proclamar al mundo la alegría de sentirse llamados por el Señor al sacerdocio. El primer acto de dicha campaña será una cita de oración con los más jóvenes de la diócesis, un Adoremus Vocacional.

La cita, organziada por el Seminario y la Delegación de Infancia y Juventud, tendrá lugar el viernes 4 de marzo, a las 20.30 horas, en el Seminario Diocesano de Málaga, bajo el lema «Aquí estoy, porque me has llamado».

Adoremus

Es una iniciativa diocesana de oración comunitaria para jóvenes. La Delegación de Infancia y Juventud ofrece este espacio de oración y encuentro con el Señor para todos los jóvenes de las parroquias, asociaciones, movimientos, colegios religiosos, cofradías y demás realidades diocesanas.

Consiste en ofrecer a los jóvenes una hora de adoración ante el Santísimo, «para ayudarles a experimentar su presencia real y viva entre nosotros. Una oración acompañada con cantos, salmos, proclamación de la Palabra, un espacio para el silencio y algún gesto que abra a la comunicación. Es sobre todo una invitación a rezar», explican desde la Delegación de Juventud.

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¿Qué es el Seminario Menor?

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El Seminario Menor es una experiencia vocacional destinada a jóvenes de entre 15 y 18 años, con inquietud vocacional.

Los jóvenes son convocados a una convivencia mensual, coordinada por los formadores y seminaristas diocesanos, y un acompañamiento vocacional durante la experiencia. 

Las próximas convocatorias tendrán lugar del 18 al 20 de marzo, del 14 al 17 abril, del 13 al 15 de mayo, del 17 al 19 de junio y del 3 al 10 de julio.

Uno de los jóvenes participantes en dicha experiencia explicaba así en COPE Málaga, lo que es el Menor.

Para más información sobre esta experiencia vocacional y otras organizadas por la diócesis, pueden ponerse en contacto con Fernando Luque, responsable del Menor y de la Delegación de Pastoral Vocacional, enviando un correo a vocacional@diocesismalaga.es

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