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Peregrinación por la Paz con el Cristo de la Salud

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Peregrinación por la Paz con el Cristo de la Salud

Este 2 de abril la emblemática figura del Cristo de la Salud saldrá desde San Andrés para peregrinar por las calles del Albaicín hasta el templo de San Nicolás. Allí se rezará un Via Crucis en el interior del templo, que abrió sus puertas a mediados de marzo como lugar de oración por la paz. La salida será a las 19 horas.

La histórica parroquia de San Andrés se unirá a la convocatoria hecha a toda la diócesis para rezar por la paz. La imagen del Cristo de la Salud atribuida a Diego de Siloé, que ha sido recientemente restaurada, acompañará al cortejo que se encamine en actitud orante hacia el templo de San Nicolás.

Haciendo suyo el llamamiento a la oración por la Paz ante los acontecimientos de guerra y destrucción en Ucrania, la parroquia anima a todos los fieles a sumarse a esta sencilla peregrinación que saldrá a las 19 horas de la iglesia enclavada en calle Elvira.

En su ascensión por las calles del Albaicín, los fieles podrán rezar por la paz entre Ucrania y Rusia, bajo cuyo patronazgo están San Andrés y San Nicolás. La llegada al templo de San Nicolás está prevista a las 20:30 horas. En el interior de este templo dedicado a la paz, tendrá lugar el rezo del Santo Via Crucis que presidirá el arzobispo de Granada, D. Javier Martínez.

La parroquia de San Andrés invita a todo aquel que quiera acompañar al Cristo portanto un cirio a enviar sus datos personales a la dirección info@amigosdesanandres.com, o bien mediante un mensaje de whatsapp al 617 810 032.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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El Perdón y la Aurora confía poder salir en su primer Jueves Santo en cuatro años

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Imagen del último Via Crucis celebrado el pasado 19 de marzo.

La cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora Coronada se aproxima con ganas a la celebración de esta Semana Santa. Este sábado 26 de marzo se realizará una nueva convocatoria para retirar papeletas de sitio y los hábitos, de cara a la procesión del próximo Jueves Santo. Será el primero después de cuatro años.

La cofradía del Perdón y la Aurora está invitando a todo el mundo a procesionar con sus Sagrados Titulares en la próxima estación de penitencia del Jueves Santo. Los hermanos de esta hermandad de la parroquia de San Miguel Bajo están deseosos de poder realizar su primera salida de Jueves Santo desde el 2018.

Este próximo sábado se entregará una nueva remesa de papeletas de sitio y hábitos entre las 11 y las 14 horas, en el Centro Artesanal Albayzín “El Gallo”. Al día siguiente, 27 de marzo, tendrá lugar la Función Principal de la cofradía, que predicará D. José Gabriel Martin. En el transcurso de la misma se efectuará la Jura de Reglas y la imposición de medallas a los nuevos hermanos.

La hermandad afirma que se encuentra con muchas ganas de poder volver a salir con sus titulares a la calle. Antes del último Via Crucis del pasado sábado 19 de marzo, la hermandad no había podido salir con sus titulares desde el mes de septiembre del 2019, con ocasión del 75 aniversario de la fundación de la hermandad. “La Semana Santa anterior a la pandemia de no pudimos salir tampoco porque nos llovió”, afirma el Hermano Mayor, Víctor Padial. Estamos con mucho ánimo de poder volver a la calle, de montar los pasos y participar de todos los actos para que la gente pueda volver a ver al Jesús del Perdón y a María Santísima de la Aurora”.

MEDIDAS SANITARIAS EN LA PROCESIÓN

El Perdón y la Aurora están llevando a cabo una serie de protocolos para cuidar al máximo su esperada salida procesional del Jueves Santo. “Lo que primero tenemos que hacer es prepararnos en esta Cuaresma es prepararnos para esa Semana Santa, siendo responsables, manteniendo las distancias y las mascarillas para que se pueda seguir viviendo la Semana Santa en la calle”, cuenta Padial.

Para guardar esa necesaria precaución, la mitad cortejo del Jueves Santo del Perdón y la Aurora saldrá desde el Centro Artesanal “El Gallo” y la otra mitad lo hará desde dentro de la iglesia de Santa María de la Aurora y San Miguel Bajo. Además de ir acompañados de cuatro enfermeros, durante los ensayos y el mismo día de la procesión, se invita a que todos los costaleros y el resto de participantes de la hermandad realice el pertinente test de antígenos.

La Hermandad ofrece además este año un sistema de cita previa para aquellos hermanos que quieran sacar su papeleta de sitio de manera presencial y sin esperas. Para ello se insta a escribir un correo a tesoreria@cofradiadelaaurora.com indicando fecha, hora y nombre y apellidos de la persona que hace la reserva.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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“La Encarnación es la acogida de Dios en la humanidad”

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Homilía en la Eucaristía de apertura de “24 horas para el Señor”, convocada en el tiempo de Cuaresma, celebrada en la S.I Catedral el 25 de marzo de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa infinitamente amada por Jesucristo, Pueblo santo de Dios;

muy queridos sacerdotes concelebrantes:

(el diácono que nos acompaña y que además celebra hoy, precisamente, diez años de su ordenación como diácono y que también entiende de una manera singular una celebración como la de hoy porque él también es refugiado de Venezuela);

queridos amigos todos:

A esta hora en que estamos celebrando esta Eucaristía, por algún lugar de Francia, anda un autobús con cincuenta o cincuenta y dos ucranianos que vienen camino de Granada. Ayer eran trescientos treinta y cuatro me parece, mujeres, algún hombre y algún matrimonio mayor, pero, sobre todo, las mujeres ucranianas con hijos que habían sido recibidas en la diócesis. Con la ayuda del Señor seguiremos recibiendo. Una mujer de las que están aquí en la Comunidad me decía: “Pida usted por mis nietos que están en Mariupol y no puede salir”. Vamos a pedir todos por tus nietos. Mañana, si Dios quiere, también saldrá del Seminario un segundo tráiler con otras veinticuatro toneladas de medicamentos, de mantas, de productos de primera necesidad, pero, sobre todo, de medicamentos para los hospitales de Ucrania.

Dios mío, no os cuento esto para que nos sintamos orgullosos de nosotros mismos. Yo creo que esto nos está permitiendo descubrir cuál es el significado de la vida, de la vida humana y de la vida cristiana. La vida humana es acoger y pierde toda su humanidad cuando perdemos la capacidad de acoger. Incluso, un matrimonio es una forma de acogida. Pensaba yo que nosotros, nuestras imágenes, el matrimonio, son imágenes muy tomadas de las películas americanas del siglo pasado. Pero, cuando el Evangelio habla de San José, dice, después de que el Ángel le revela que él también tiene una misión con ese Hijo que va a nacer de María, dice el Evangelio: “Y José recibió a María en su casa”. Es decir, la acogió. El matrimonio era concebido en las sociedades tradicionales… pues, porque era, había un peligro en que una mujer estuviera sola, sin protección. Casarse era en casi todos los casos, casi siempre era acoger a una mujer para ser protector de ella y de los hijos que tuvieran juntos, y cuidarlos, y esa es la función del marido: acoger y proteger. Pero también la madre cuando acoge, cuando tiene un hijo, acoge a un hijo. Lo acoge en su vida, lo acoge para siempre, porque una madre jamás puede olvidarse del hijo de sus entrañas, aunque haya crecido mucho, aunque hayan pasado muchos años.

Lo que pasa es que ese sentido de la acogida, el Señor, cuya Encarnación es acogida por nosotros, es acogida por la Virgen y por José, que tiene que hacer su misión, pues la vida cristiana se revela como también una forma de acogida. Hay un libro que me encanta, un libro sobre la liturgia, y refiriéndose a la divina liturgia el título que tiene el libro es “Cómo acoger a Dios y a otros extranjeros”. Porque la liturgia es acoger a Dios que viene a nosotros. Es verdad que nosotros adoramos el Sacramento y sabemos que está en el Sacramento, pero está en el Sacramento porque ha venido, vino al seno de la Virgen y viene cada vez que celebramos la Eucaristía. Vino a los suyos. Esa es la Encarnación. Pero los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio potestad de ser hijos de Dios. Acoger a Cristo es acoger la vida divina que es nuestro destino. La vida divina en nosotros. Y esa vida divina, puesto que el Dios verdadero es Amor, ensancha nuestro corazón y nos hace capaces de acoger a otros. Pero el primer extranjero al que tenemos que acoger en nuestra vida es a Dios, que no es de nuestra raza, que no es como nosotros, que es infinitamente distinto a nosotros. Y sin embargo, sólo acogiéndoLe a Él somos de verdad nosotros mismos. Con toda la belleza que soy consciente que puede tener, y la profundidad, y la hermosura que hay en este discurso que pone de manifiesto que cuando acogemos a quien llama a nuestras puertas, a quien los necesita, no hacemos nada más que ser lo que estamos llamados a ser. No hacemos ningún acto extraordinario. Hacemos lo que es normal que los cristianos hagamos. Pero aún con eso, digo yo, hay otra dimensión más profunda y es que antes de que nosotros acogemos a Dios, Dios nos ha acogido a nosotros. Dios nos ha acogido en la Creación. Nos ha acogido en el mundo. El mundo es de Dios. Todo lo que existe pertenece a Dios. Dios ha querido que nosotros formemos parte de ese mundo y seamos creaturas suyas. Es una forma de acogida. La primera, la más radical de todas. Dios es Amor y nos acoge a nosotros en la vida, en el mundo. Y no sólo eso, sino que ha querido, a través de Jesucristo, acogernos en Su vida divina.

Es verdad que la Iglesia habla de un inefable matrimonio, de un admirable intercambio. Nosotros acogemos a Dios, pero sólo le podemos acoger porque Él quiere acogernos a nosotros. Nosotros Le abrimos las puertas a Dios, pero no es eso lo importante. Lo importante es que Él nos ha abierto las puertas de su intimidad, de su Ser a nosotros, que somos imagen suya. Y siendo creaturas y pobres creaturas, Él ha querido que seamos parte suya. Jesús está. El Hijo de Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen. Permanece con nosotros en el Sacramento –nos lo recordaba D. Francisco Tejerizo- y yo decía “permanece con nosotros, en cada uno de nosotros”. Somos templo de Dios. Muchos de nosotros vamos a comulgar. Somos templo de Dios. Dios habita en nosotros. No desea más que que le acojamos y no porque Él tenga necesidad de nada nuestro, sino porque nosotros tenemos necesidad de Él. Repito, al acoger nosotros a Dios, Dios nos acoge. Y los hombres de este mundo no encuentran a Dios, porque no todas las personas vienen a la Eucaristía, no entienden lo que sucede y pasa aquí, pero sí que entienden una caricia, un gesto de amor, una sonrisa; sí que entienden un gesto de perdón.

La Encarnación es la acogida de Dios en la humanidad. Para transformar la humanidad y hacernos partícipes de la vida divina. Pero, repito, nosotros acogemos sólo para realizar lo que somos. Hemos sido nosotros acogidos. Pedimos. Pedimos por la paz. Pedimos por la paz en Ucrania. Pedimos por tus nietos, hija, y por una mujer de las que venía en uno de los convoyes y nada más llegar su marido le dijo que su casa había sido destruida por entero. Y se echó a llorar, claro.

Dios mío, sabemos, no es necesario insistir…, pedimos el don de la paz. Pedimos que Dios nos dá un corazón capaz de acoger, capaz de amar, más y más. Y cada vez mejor. Como Cristo, como Dios nos ha acogido a nosotros primero. Y que pueda conceder un corazón grande y abierto, bueno, a los que son responsables de la paz. Los pueblos no quieren la guerra. Son los intereses de los fabricantes de armas, o los intereses de políticos los que quieren la guerra, pero los pueblos no. Los seres humanos no queremos la guerra. Queremos vivir como hermanos. Queremos vivir en paz. Todos. He oído estos días algunas anécdotas preciosos: una familia de Granada que ofrece un piso, viven en una casa de dos pisos y ofrecen el piso de arriba para acoger a una familia ucraniana. Decían “dígale que somos rusos y que no sólo no tenemos nada contra ellos, sino que los sentimos como hermanos nuestros”. Luego me contaban, en cambio, en una de las ciudades donde están los ejércitos luchando que las familias del barrio había detenido a cuatro soldados rusos y les habían quitado las armas. Uno de ellos se echó a llorar y una de las mujeres ucranianas le preguntó “¿hijo, cuantos años tienes?”, y le dijo “si es que nos han mandando aquí de maniobras, no sabíamos lo que nos esperaba aquí”. “¿Qué edad tienes?” “18”. “¿Tienes madre?” “Sí”. “¿Cómo se llama, no te sabrás su teléfono?”. La mujer ucraniana sacó su móvil, marcó el teléfono del soldado ruso y le dijo “llama a tu madre, dile que estás bien, que estás vivo, y que no te vamos a hacer nada, que te quedas con nosotros de momento mientras esto no acabe”.

Dios mío, esa es nuestra humanidad. Esa es la humanidad hecha a imagen de Dios. Eso es lo que nuestro corazón nos pide espontáneamente a todos. Quiera Dios sólo gestos de humanidad así. Uno y otro y otro, son capaces de vencer el odio que siempre generan las guerras.

Que el Señor y Su Madre nos ayuden en este día en que celebramos que Él quiso acogernos en Su casa al ser acogido en nuestra humanidad.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

S.I Catedral de Granada
25 de marzo de 2022

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Nueva entrega de “Iglesia Abierta” donde repasamos la actualidad del mes de febrero y entrevistamos a D. Luis Piñero para conocer todo lo referido al Año Jubilar

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Jornada de la Vida Consagrada, Eucaristía de San Valentín o campaña de Manos Unidas entre las distintas actividades que repasamos en una nueva entrega de “Iglesia Abierta” donde entrevistamos a D. Luis Piñero Carrasco para conocer toda la información del Año Jubilar con motivo de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

Tras comenzar la temporada con una entrevista a Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, “Iglesia Abierta” emite una nueva entrega, esta vez repasando la actualidad del mes de febrero de la Iglesia Asidonense. En esta emisión podemos centrarnos en las palabras de nuestro pastor diocesano en actividades vividas como la Jornada de la Vida Consagrada, Eucaristía con motivo de la festividad de San Valentín, la campaña de Manos Unidas y la Eucaristía con motivo del 50 aniversario de la Parroquia de San Benito en Jerez.

Por otro lado, en el tiempo de entrevistas recibimos a D. Luis Piñero Carrasco, Vicario de Pastoral de la Diócesis. Con él nos centramos en el acto mas importante del mes de febrero, la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, por ello repasamos todo lo vivido durante esa jornada. Asimismo, conocemos toda la información referida al Año Jubilar concedido por la Santa Sede, entre esa información desvelamos los templos en los que se podrá conseguir la Indulgencia Plenaria, además de las distintas actividades organizadas con motivo de este momento histórico de la Diócesis.

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El Gran Encuentro Sinodal Diocesano reunirá a mil personas en Córdoba

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Mañana sábado, 26 de marzo, la diócesis de Córdoba celebra en el Colegio Trinidad de Córdoba un encuentro diocesano sinodal articulado en 4 itinerarios y 16 líneas de trabajo

Desde que el pasado 17 de octubre de 2021 el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González, abriera en la Santa Iglesia Catedral la fase diocesana del Sínodo convocado por el Papa Francisco, todos los grupos parroquiales, hermandades, instituciones, congregaciones religiosas, movimientos y asociaciones presentes en la Diócesis de Córdoba están reflexionando en torno al tema: “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación, Misión”. El objetivo principal es promover la escucha mutua y el discernimiento de todo el Pueblo de Dios, favoreciendo con ello una mayor conciencia de corresponsabilidad de todos para responder a la misión evangelizadora común de sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

El Gran Encuentro Sinodal Diocesano se configura como un momento cumbre en este proceso, para el que se reunirán más de mil personas en el Colegio Trinidad de Córdoba el sábado, 26 de marzo. Los participantes, representantes de los distintos sectores de la Iglesia en Córdoba (parroquias, hermandades y cofradías, familias religiosas, movimientos y asociaciones, educación, jóvenes, familias…), son fieles laicos en un 86%, mientras el 9% de los participantes son sacerdotes y el 5% religiosas y religiosos. Las edades de los que se congregarán el sábado para el Encuentro Sinodal comprenden desde los 0 hasta los 87 años con una media de edad de 48 años. La mayoría, un 68% provienen de la Vicaría de la Ciudad, el 21% de la Vicaría de la Campiña, otro 7 % procede de la Vicaría de la Sierra y el 4% de la Vicaría del Valle del Guadalquivir.

Después de la acogida de los participantes, el Encuentro comienza con un intenso momento eucarístico, que los jóvenes han preparado a modo de adoremus: es el Señor el que ha convocado y el que reúne en su santa Iglesia. La participación de todos los presentes en el Encuentro se realizará en 33 grupos de trabajo de entre 20 y 35 personas, repartidos en cuatro itinerarios (primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública), con cuatro líneas temáticas de trabajo cada uno, en los que los participantes se han inscrito previamente.

Marcha misionera

Los más jóvenes llegarán al Gran Encuentro Sinodal a través de la IX Marcha Misionera que partirá a las 11h. del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta hasta el colegio Trinidad. Tras todo el trabajo sinodal de niños, jóvenes y mayores, tendrá lugar un concierto en el lugar del Encuentro a cargo del grupo de rock AAIRA, a partir de las 16:00h.

Las conclusiones de todo el proceso sinodal diocesano serán enviadas a la Conferencia Episcopal Española para que, de esta forma, puedan llegar a Roma y formar parte así de la reflexión que se está llevando a cabo en toda la Iglesia de cara a la celebración, en octubre de 2023, del Sínodo de los Obispos que presidirá el Papa Francisco.

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“Un joven junto a otros jóvenes evangeliza”

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La Marcha Misionera resurge para confluir con el Gran Encuentro Sinodal Diocesano que se celebra el sábado, en el colegio Trinidad. Durante años, esta iniciativa diocesana ha sido una experiencia de Iglesia para muchos jóvenes; en 2019 se celebró la última entre Aldea Quintana y La Carlota. Dos años después, el Gran Encuentro Sinodal Diocesano la ha reactivado después del parón obligado por el Covid.

En esta ocasión, transcurre por la ciudad y está cargado de sentido como explican el Delegado de Juventud, Jesús Linares, y el párroco de Santa Luisa de Marillac, Miguel David Pozo, impulsores junto a la Delegación de Misiones de esta Marcha Misionera.

¿Cuál es el sentido de esta Marcha Misionera?

Miguel David: Que los jóvenes hagan ruido y salgan fuera, como nos ha dicho muchas veces el Papa, y retomen una ocasión, como se hacía junto a la Delegación de Misiones, de catequizar por la calle y de ser catequizados.

¿Se ha echado de menos?

Jesús Linares: Si. Son dos años en los que no hemos podido llevarla a cabo y ahora surgía en las preparaciones del Encuentro Sinodal esta idea de retomar en torno a este encuentro la Marcha misionera para que los jóvenes pudieran tener este encuentro paralelo y concluir en el Sínodo.

Al final, todo tiene un sentido, porque es Iglesia en camino y los jóvenes se ponen a caminar para construir juntos y llevar a cabo este propósito del Papa Francisco, que la Iglesia sea Iglesia sinodal y en dialogo.

Para hacer ese ruido hay que desarrollar muchas iniciativas y estrategias que motiven realmente a los jóvenes, ¿cómo se desarrolla esta marcha?

Miguel David: La marcha tiene un esquema similar desde hace diez años. En pocos minutos, en clima de oración y a través de una dinámica, invocamos al Espíritu Santo y ponemos a los jóvenes en oración y en contacto con Dios. Siempre se hace en la Iglesia, en los aledaños, y en muy poco tiempo tenemos que ilusionarlos con la figura de un Santo (a través de una performance). Nos ponemos en camino, siempre hay una ruta señalada, a la mitad de camino se hace la catequesis (aunque en los últimos años vimos mejor hacerla al final) y se concluye con la misa.

Este año, daremos la catequesis sobre Carlos Acutis a mitad de camino, en el Palacio Episcopal, seguiremos hasta el colegio Trinidad para unirnos al Gran Encuentro Sinodal y asistimos al concierto de Aaira.

Carlos Acutis va a estar presente en la Marcha como ha estado otros Santos en otros años. ¿Cómo se prepara a los jóvenes para encontrarse con un Santo de su edad y de sus características? ¿Cómo se preparan este tipo de catequesis?

Jesús Linares: Carlos Acutis, este jovencillo italiano da mucho juego por su breve historia, pero llena de vivencia cristiana y de Dios. Este Santo de este año era el que se iba a tomar en la última edición que no se pudo hacer, estábamos preparados para las catequesis y para que los jóvenes encontraran un modelo a su alcance que les ayudara a encontrarse con Dios.

Estos Santos de “la puerta de al lado”, como dice el Papa, sirven para que los jóvenes puedan descubrir al Señor. En el caso de Carlos Acutis, su vida evangeliza. Los jóvenes encontrarán a una figura joven con la que entenderán que se puede ser joven y moderno y a la vez fiel a Jesucristo, como decía el papa San Juan Pablo II.

“Ser callejeros de la fe”, es el lema de la Marcha de este año, porque hay que estar en la calle, hacer lío y llamar a la puerta de otros jóvenes que aún no se hayan decidido a participar en la Marcha. ¿Qué hay q hacer?

Miguel David: Hay que hacerse un lío, como dice el Papa, y que se líen en cosas que le deslían de una vida sosa.

Los jóvenes hacen planes siempre iguales y con la misma gente, pues aquí tienen la oportunidad de hacer algo diferente y conocer mucha gente. Yo les animo a que a través de las redes realicen su inscripción y se vengan este sábado a la Fuensanta y a unirse a nuestro paseo por la Ribera, porque un joven siempre anima y junto a otros jóvenes evangeliza.

¿Cómo se cambia la vida en una marcha misionera?

Jesús Linares: La experiencia nos dice que muchos jóvenes encuentran en estos caminos al Señor en su vida, a través de otros jóvenes, de sacerdotes, de la vivencia de sacramentos, etc.

La Marcha no deja de ser una comparación con el camino de la vida, donde al final cuando uno se encuentra con Cristo le cambia la vida. Los jóvenes igual, cuando encuentran su vida se llena de sentido.

Miguel David: Recuerdo cómo en la marcha de Santa Josefina Bakhita los jóvenes se confesaban por la calle con nosotros, fue precioso ver cómo jóvenes que llevaban años sin confesarse, de ver a otros, lo hacían. Fue todo providencial y en la marcha fueron cambiados.

La marcha va a confluir con el Gran Encuentro Sinodal. ¿Cuál es el verdadero simbolismo que esconde la marcha?

Jesús Linares: La palabra Sínodo nos propone un camino en común y al final da igual a lo que te sumes, lo importante es que te des cuenta que formas parte de un pueblo que es la Iglesia. Todos tenemos que darnos cuenta que pertenecemos al Pueblo de Dios, por eso la catequesis lleva otra parte sobre la sinodalidad y el Sínodo.

 

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El Seminario Menor organiza un Festival de la canción vocacional

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El Seminario Menor organiza un Festival de la canción vocacional

El Seminario Menor de Sevilla, con motivo de su Jornada de Puertas Abiertas de este curso, ha convocado el I Festival de la Canción Vocacional, que tendrá lugar el viernes 22 de abril a partir de las seis y media de la tarde en el Monumento del Sagrado Corazón (San Juan de Aznalfarache).

Para participar en este festival se ha abierto una convocatoria dirigida a coros con niños y adolescentes de parroquias, colegios y hermandades de la Archidiócesis de Sevilla, que deberán presentar una canción (original o versionada) de temática vocacional antes del viernes 8 de abril. Para inscribirse hay enviar un correo electrónico a menor@seminariodesevilla.com o llamar a los teléfonos 667058917 y 657945317.

Posteriormente, el viernes 22 de abril se interpretarán en directo las canciones en el Festival, que serán valoradas por un jurado que otorgará un premio al coro ganador.

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La Pastoral de la Salud celebró una jornada de oración en el Hospital de San Carlos

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La capilla de la segunda planta del Hospital de San Carlos, en San Fernando, acogió en el día de ayer una jornada de oración organizada por la Pastoral de la Salud de la diócesis. Entre las 10.00 y las 14.30 horas estuvo expuesto el Santísimo y un sacerdote estuvo a disposición de los fieles para confesiones. Asimismo, a las 15.00 horas se celebró la Santa Misa.

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El bien y el mal hoy

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El bien y el mal hoy

Atendiendo a las noticias de los últimos tiempos, resulta inevitable pensar sobre la existencia del mal en el mundo. ¿Natural o inducida? Mariano Fazio, en su libro De la persona a la aldea global, realiza importantes apreciaciones que merecen la pena leer. En su conclusión final establece la necesidad de caminar hacia una civilización del amor. Nos recuerda el autor palabras del Concilio Vaticano II: “Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. Por ello, siente en sí mismo la división que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad”. También nos recuerda el citado autor las palabras de San Juan Pablo II en Redemptor hominis (1979), su primera Encíclica, abundando en los problemas contemporáneos del hombre, donde remarcaba la esencia de la antropología cristiana que tiene en cuenta la presencia del mal y una cuestión profundamente humana que es la búsqueda de la verdad y la insaciable necesidad del bien. Los pontífices de los últimos tiempos, incluido el papa Francisco, nos cita Fanzio, abogan por una civilización del amor que comienza en el corazón del hombre. El título del libro citado, De la persona a la aldea global, se indica el itinerario de lo local, lo íntimo, la persona, a lo colectivo, el mundo como aldea global, la casa común del papa Francisco.

El corazón del ser humano como principio. Esta idea nos evoca un libro esencial como es El corazón del hombre de Erich Fromm. El libro lleva por subtítulo Su potencia para el bien y para el mal. Al final del mismo se plantea que debemos adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, la indiferencia por la vida nos conduce a la pérdida de la esperanza de elegir el bien. ¿Es la persona hoy indiferente al sufrimiento? Pero es tan grave como la pérdida individual del sentir por los demás, la pérdida colectiva del sentimiento por el sufrimiento de los otros. ¿Hemos perdido colectivamente la capacidad de atender el sufrimiento de los demás? Para los creyentes, la humanidad fue creada en justicia y perfecta inocencia, un reflejo de la santidad de Dios. Dios vio todo lo que había hecho (incluyendo la humanidad) y lo llamó “muy bueno” (Génesis 1:31). En Génesis 1, 26-27 se manifiesta: “Entonces dijo Dios, hagamos a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Y creó Dios a los hombres a su imagen, a imagen de Dios los creó, y los bendijo”. La pregunta esencial es: ¿Cómo un ser hecho a imagen y semejanza de Dios puede conducirse con maldad? La evolución de la sociedad conduce a relaciones materiales de poder que inducen la aparición del mal, que no es la verdadera naturaleza bondadosa del ser humano, la esencia de Dios. ¿Por qué perdemos la semejanza con Dios en determinadas actuaciones humanas? La semejanza con Dios nos debe conducir a la realidad de la bondad que representa, nos marca la meta en una visión trascendente de la existencia. La razón del alejamiento de la bondad natural del ser humano está en las condiciones materiales que generamos, en las relaciones de producción que están desacopladas con la trascendencia natural del hombre en su camino al reencuentro con Dios.

El papa Francisco nos pide transformar el mundo, para ello debe aflorar la natural bondad humana, impregnar con ella la comunidad y, con ello, expulsar, como manifestación maligna, la tendencia al mal, individual y colectiva, superando la imposición de la matriz ambiental que induce al mal, aplastando la bondad natural del ser humano. El papa Francisco ha escrito el libro El cielo en la Tierra, donde dice que el amor trasforma todas las cosas. El amor colectivo nos lleva al bien, nuestra condición natural, y nos aleja del mal, un estado generado por la imposición de condiciones materiales, formas de producción alejadas del bien común y, por tanto, de la semejanza con Dios, nuestro origen, que también debe ser nuestro final, el punto Omega de Pierre Teilhard de Chardin, la superación de la Antroposfera alcanzando la Noosfera, el camino de la trascendencia alejado del camino hacia el mal. No anima el papa Francisco, en el libro citado, a estar cerca de los que sufren como testigos de la Resurrección. Sufre mucha gente en el mundo hoy, en el mundo, en nuestro país y en nuestras ciudades. El amor que emana del bien, condición natural humana, destruye el temor y vence el mal. En la democrática, superando las tendencias autocráticas de algunos dirigentes, el colectivo social debe velar para evitar el alejamiento del bien, y la acercamiento al mal, generado por la ambición, el deseo de poder, el acaparamiento de bienes, en definitiva, una matriz ambiental que hace emerger lo peor, el semillero del mal.

La revista Filosofía Hoy, en sus números 9, 22, 34 y 54 realizó un interesante análisis sobre el bien y el mal desde una óptica filosófica. Augusto Comte, filósofo fundador de la Sociología, hablaba del amor como principio, el orden como base, el progreso como meta. Henry David Thoureau decía que la bondad es la única inversión que nunca falla. Jean-Jacques Rousseau creía que la sociedad corrompe la bondad natural del ser humano. El estado natural del ser humano, según el filósofo, es la inocencia, la bondad natural, lo maligno empieza en la sociedad, con condiciones materiales, generadas en el seno de la propia sociedad, con modelo sociales torvos, que tuercen su camino del mantenimiento del bien. Una mala y desproporcionada interpretación de la propiedad, que genera inequidad y descarte, conduce a las manifestaciones imparables de las desigualdades. Tenemos muchos ejemplos hoy. Sin embargo, el ejercicio de la bondad, como condición natural individual ejercida a nivel colectivo, puede conducir al altruismo. De acuerdo con E.W. Wilson, el altruismo, es decir, la generosidad sin esperanza de reciprocidad, una preciada conducta humana. También E.W. Wilson plantea si somos agresivos innatos, y también si existe una agresividad endémica que ha dado lugar a las fases más negras de la historia de la humanidad. Es posible que sí como posibilidad, es decir, que tengamos potencialidad para el mal, pero no tiene por qué emerger, al igual que la enfermedad no aparece si no se dan las condiciones materiales precisas. Existe la enfermedad como posibilidad, pero no somos enfermos, nos ponemos enfermos si se dan las circunstancias.

El ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, su condición natural es el bien, pero aparece el mal. El ser humano es capaz de hacer el mal, lo vemos cada día, pero considero que son unas condiciones materiales concretas, alejadas de la imagen trascendente del ser humano, las que favorecen la aparición del mal y su implantación. Debemos contribuir individualmente y colectivamente a la recuperación de la condición natural del bien en el ser humano y su expansión en el modelo social que necesitamos ante los problemas que padecemos. La democracia nos favorece la capacidad de elección del camino del bien.

 

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La parábola del padre bueno

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Antonio Gil aborda una semana más en «Al Trasluz» esa parábola del IV domingo de Cuaresma

El IV domingo de Cuaresma nos ofrece la parábola más conocida de Jesús, y tal vez la más repetida, es la llamada «parábola del hijo pródigo», y también llamada «parábola del padre bueno». Contemplemos un momento a los personajes: El hijo menor quiere ser libre, romper ataduras. No será feliz hasta que su padre desaparezca. El padre accede a su deseo sin decir palabra: el hijo ha de elegir libremente su camino. ¿No es así, en buena parte, la situación actual? Muchos quieren hoy verse libres de Dios, ser felices sin la presencia de un Padre eterno en su horizonte. Dios ha de desaparecer de la sociedad y de las conciencias. Y lo mismo que en la parábola, el Padre guarda silencio. Dios no coacciona a nadie. Luego, la aventura del hijo pródigo empieza a convertirse en drama. Sus palabras revelan su tragedia: «Aqui me muero de hambre». Y «entró dentro de sí mismo», reconoce su error y toma una decisión: «Me pondré en camino y volveré a mi padre». Aquel joven, podemos decir que «inventa los ejercicios espirituales». Contemplemos al padre, la mejor metáfora de Dios: «Conmovido» corre al encuentro de su hijo y lo besa efusivamente, le ofrece el perdón antes de que se declare culpable, lo restablece en su honor de hijo y organiza una fiesta para todos. Contemplemos al hijo mayor, un hombre de vida correcta y ordenada, pero de corazón duro y resentido. Al llegar a casa humilla públicamente a su padre, intenta destruir a su hermano y se excluye de la fiesta. Pero el padre sale también a su encuentro y le revela el deseo más hondo de su corazón: ver a sus hijos sentados a la misma mesa. ¡Qué maravilla de un Dios, Padre de ternuras y bondades!

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