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La Iglesia en Sevilla celebró el Encuentro Diocesano Sinodal con una participación de laicos “diversa y generosa”

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La Iglesia en Sevilla celebró el Encuentro Diocesano Sinodal con una participación de laicos “diversa y generosa”

La Fundación San Pablo Andalucía CEU acogió este sábado el Encuentro Diocesano del Sínodo al que acudieron miembros de comunidades parroquiales, asociaciones, hermandades y otras entidades vinculadas al mundo educativo, cultural y social de la Archidiócesis hispalense.

La jornada inició a las diez y media de la mañana, con la intervención de Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización; María Albendea, presidenta-delegada de Manos Unidas de Sevilla, miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo y Juan Jurado, vicepresidente de la Fundación San Pablo quienes dirigieron unas breves palabras a los asistentes para dar paso a las tres mesas redondas sobre cada uno de los ejes temáticos propuestos para la Fase Diocesana del Sínodo.

Participación diversa y generosa

Díaz ha referido que la participación en este Encuentro Sinodal  ha sido “grande, diversa y generosa y ha respondido a la pregunta sobre cómo se realiza hoy este caminar juntos en la Iglesia en Sevilla, teniendo en cuenta que en la Iglesia el anuncio es cosa de todos y para ello debemos recorrer el camino todos juntos”, expresó.

Una Iglesia sinodal en salida, que escucha y evangeliza ha sido el eje trasversal de las aportaciones de los participantes, quienes han respondido no solo a título personal sobre su experiencia en los trabajos sinodales, sino que también han respondido a la cuestión fundamental del sínodo y a interrogantes concretas en torno a sus realidades concretas.

El encuentro, a través del diálogo, la reflexión y la convivencia contó con la participación de diversos testimonios y experiencias que permitieron revivir los trabajos en los grupos, las inquietudes y propuestas planteadas.

“El encuentro ha sido fundamentalmente testimonial donde un grupo de fieles del Pueblo de Dios en Sevilla ha contado su experiencia acerca de su participación en el Sínodo. Esperamos que este proceso y esta forma de ser en la Iglesia sea cada vez más real y nos ayude a crecer en unidad y santidad”, ha manifestado el vicario episcopal para la Nueva Evangelización.

La animación musical estuvo a cargo de los jóvenes de la agrupación musical Hakuna, de la Casa de Hernán y de Manuel Badiola.

Elaboración de la síntesis

Óscar Díaz informó que un equipo conformado por 56 personas elaborará las Síntesis de las Experiencias Sinodales de los más de 500 grupos equivalente a 10.000 personas que han participado en esta Fase Diocesana del Sínodo que inició el pasado mes de octubre.

Finalmente, Teodoro León, vicario general de la Archidiócesis agradeció la celebración de este encuentro sinodal y animó a seguir caminando juntos guiados por el Espíritu Santo.

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“Lleváis en el alma la vida de Dios”

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La diócesis de Córdoba ha celebrado este sábado, 26 de marzo, el Gran Encuentro Sinodal Diocesano en el que se ha puesto en práctica la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”

Desde que el pasado 17 de octubre de 2021 el obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González, abriera en la Santa Iglesia Catedral la fase diocesana del Sínodo convocado por el Papa Francisco, todos los grupos parroquiales, hermandades, instituciones, congregaciones religiosas, movimientos y asociaciones presentes en la Diócesis de Córdoba están reflexionando en torno al tema: “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación, Misión”. El objetivo principal es promover la escucha mutua y el discernimiento de todo el Pueblo de Dios, favoreciendo con ello una mayor conciencia de corresponsabilidad de todos para responder a la misión evangelizadora común de sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

El Gran Encuentro Sinodal Diocesano se configura como un momento cumbre en este proceso, para el que se han reunido más de mil personas en el Colegio Trinidad de Córdoba este sábado, 26 de marzo.

Un intenso momento eucarístico ha abierto la jornada en la que los jóvenes, como protagonistas, han puesto de manifiesto la importancia de encontrarse con Dios a través del Adoremus. Seguidamente, el pastor de la Diócesis ha abierto la jornada agradeciendo la presencia de las mil personas que han acudido a la convocatoria y recordando que “es Dios el que nos reúne a través del Espíritu Santo”. “El Papa nos ha pedido reunir a todas las Diócesis en todos los niveles para sentirnos Iglesia, ver qué bonita es y sacar de dentro de su corazón todas las riquezas que lleva consigo”, ha indicado.

Monseñor Demetrio Fernández ha puesto de manifiesto la importancia de este encuentro, “la importancia de vivir unos con otros y vernos como Iglesia Santa de Dios”. “Estamos inmersos en esta Iglesia sinodal y hoy queríamos visibilizar que la Iglesia de Córdoba está viva, está aquí una representación de toda la Diócesis”, ha expresado el Obispo para quien es momento de ponerse en camino, preparar la sinodalidad y ponerse al servicio del mundo.

El prelado ha instado a los presentes a no permanecer en la Iglesia como “elementos puramente pasivos”, sino que todos contribuyamos a construir una Iglesia “arrimando el hombro, sugiriendo y corrigiendo”. “Es un momento de alegría porque vosotros lleváis en el alma la vida de Dios”, ha aclamado.

Itinerarios para trabajar juntos

Seguidamente, se han presentado los cuatro itinerarios de trabajo: primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública, con cuatro líneas temáticas de trabajo cada uno, en los que los participantes se han inscrito previamente.

Raúl González, como responsable del itinerario “Primer Anuncio”, “se siente llamado a acercar a la gente a ayudar a otras, pero no solo con el lenguaje sino la actitud”. “Cuando el Papa nos llama a esa Iglesia en salida, tenemos que pensar desde dónde debemos salir para no dejarnos a nadie fuera, estamos llamados a estar en los espacios públicos, a acompañar a las personas que con una alegría gozosa”, ha asegurado.

En el itinerario de “Acompañamiento”, los delegados de Familia y Vida, Darío Reina y Pilar Gálvez, han insistido en la importancia de acompañar a las personas que Dios pone a nuestro lado. “Tenemos que ser conscientes que debemos ser acompañados, que no podemos caminar solos”, han expresado.

Precisamente en esto ha coincidido el reconocido profesor Fernando Alberca, como responsable de “Procesos Formativos”, quien ha explicado que en la Iglesia no podemos ir solos, “no basta con querer trabajar por el bien común, sino que el camino eficaz es conocer bien el Evangelio y hacer que el ser humano conecte con el ser humano, pues hay que tener presente que somos más felices cerca de Dios”.

En lo que respecta al itinerario de “Presencia en la vida pública”, la directora del Museo Diocesano y responsable del itinerario, Mª José Muñoz, ha expresado las claves para estar presente en la sociedad: “Los cristianos tenemos que dar una respuesta a la fidelidad de Dios y la gran aportación que podemos hacer es vivir de un modo que no tendría sentido si Cristo no existiera. Cuando se trae el Evangelio al mundo, a nuestros ambientes con normalidad, eso transforma al mundo”.

Las Hermanas Clarisas de Santa Cruz, los sacerdotes misioneros que la diócesis tiene en Picota (Perú) y un matrimonio de misión en Suecia han formado parte también de la presentación de los itinerarios.

Cifras de los participantes

La participación de todos los presentes en el Encuentro se ha realizado en 33 grupos de trabajo de entre 20 y 35 personas. Asimismo, los participantes han sido representantes de los distintos sectores de la Iglesia en Córdoba (parroquias, hermandades y cofradías, familias religiosas, movimientos y asociaciones, educación, jóvenes, familias…). Concretamente, han sido fieles laicos en un 86%, el 9% sacerdotes y el 5% religiosas y religiosos. Las edades de los que se han congregado comprenden desde los 0 hasta los 87 años con una media de edad de 48 años. La mayoría, un 68% han procedido de la Vicaría de la Ciudad, el 21% de la Vicaría de la Campiña, otro 7 % procede de la Vicaría de la Sierra y el 4% de la Vicaría del Valle del Guadalquivir.

Broche de oro

Tras el trabajo por grupos en las diferentes líneas de los itinerarios, la jornada culmina con la acogida de los jóvenes participantes en la IX Marcha Misionera, una actividad paralela al Gran Encuentro Sinodal que ha confluido con esta cita.

Los más jóvenes han llegado al Gran Encuentro Sinodal para asistir al concierto del grupo de rock católico AAIRA, procedentes de Madrid y de gran prestigio en el mundo de la música cristiana contemporánea.

De esta forma, concluye un encuentro del que se extraerán unas conclusiones que serán enviadas a la Conferencia Episcopal Española para que, de esta forma, puedan llegar a Roma y formar parte así de la reflexión que se está llevando a cabo en toda la Iglesia de cara a la celebración, en octubre de 2023, del Sínodo de los Obispos que presidirá el Papa Francisco.















































































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Más de un centenar de jóvenes se dan cita en la Marcha misionera

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Carlos Acutis ha protagonizado este año la Marcha que ha llevado por lema “Sed callejeros de la fe”

Tras dos años sin poder llevarla a cabo, la Marcha Misionera ha vuelto a concentrar a más de un centenar de jóvenes en la ciudad, una iniciativa diocesana que lleva celebrándose más de diez años y que ha vuelto a ser una experiencia de Iglesia para la juventud de la Diócesis.

La Marcha comenzó a primera hora de la mañana en el Santuario de la Fuensanta, donde tras la acogida, se llevó a cabo una oración y los jóvenes iniciaron su caminar hacia el entorno de la Santa Iglesia Catedral. En el patio San Eulogio, se desarrolló una catequesis sobre la figura de Carlos Acutis, un santo joven y actual que alcanzó recientemente la santidad y que es modelo entre los jóvenes de hoy.

Seguidamente, la caminata continuó hasta el colegio Trinidad donde los participantes pudieron sumarse al Gran Encuentro Sinodal Diocesano, una cita a la que asistieron mil personas y que sirvió para abrir un camino sinodal y de comunión en la Iglesia.

El broche de oro de la Marcha será el concierto de AAIRA en las inmediaciones del colegio, donde los jóvenes disfrutarán de este grupo de Rock católico, procedente de Madrid, de gran prestigio en el mundo de la música cristiana contemporánea.






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El Obispo se une a la petición del Papa por Rusia y Ucrania

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En la parroquia de San Miguel Arcángel presidió la Vigilia de oración y consagración de Rusia y Ucrania

El Papa instó a todos los sacerdotes, religiosos y demás fieles a unirse el viernes, 25 de marzo, a la consagración al Corazón Inmaculado de María, Rusia y Ucrania, porque la «Iglesia está llamada a interceder» por la paz.

«La Iglesia, en esta hora oscura, está fuertemente llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto. En este sentido, agradezco a todos aquellos que están respondiendo con gran generosidad a mis llamamientos a la oración, al ayuno y a la caridad», aseguró en una misiva remitida a todos los obispos del mundo.

En la carta, hizo un llamamiento a los representantes episcopales para que se dispusieran «a invocar la paz renovados por el perdón de Dios», en la consagración al Corazón Inmaculado de María, Rusia y Ucrania que definió como «un gesto de la Iglesia universal» en este «momento dramático» lleva a Dios «el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz». Monseñor Demetrio Fernández se sumó a esta llamada y presidió este viernes la celebración en la parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba ante un templo repleto de fieles.








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El Obispo preside el acto de dedicación del nuevo templo parroquial de Cristo Sacerdote

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En la tarde de ayer, vienes 25 de marzo, cuando se cumplían  56 años de la fundación de la parroquia por el entonces Obispo de Huelva, el Venerable José María García Lahiguera, su sucesor, Mons. Santiago Gómez Sierra, presidía la dedicación del nuevo templo, corazón del nuevo complejo parroquial situado en la avenida de Santa Marta, junto a la rotonda del Huerto Paco.

La tarde, que había amenazado lluvia, ofreció una tregua para que la comunidad parroquial de Cristo Sacerdote pudiera celebrar este importante momento de su historia. Una feligresía que llenó el templo de tal modo que muchos fieles tuvieron que sentarse en el patio central del complejo.

La celebración, presidida por el Obispo, estuvo concelebrada por el vicario episcopal de Huelva-Ciudad, Joaquín S. Sierra, el párroco, Andrés Vázquez, el sacerdote adscrito a la parroquia, Baldomero Rodríguez, el diácono colaborador, Enrique Borrego, y otros diánocos y presbíteros de la ciudad, auxiliados en el altar por los seminaristas que, además, embellecieron la celebración con sus cantos. También un grupo de parroquianos, en representación de la comunidad, participaron en distintos momentos de la liturgia.






A las 19.30 h. se abría la gran puerta lateral de la parroquia para dar paso a la procesión de entrada. «¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la Casa del Señor…!», resonaba el canto del pueblo. Ya en la sede, de forma simbólica era entregada al Obispo la parroquia con las llaves y los planos y comenzaba de este modo la celebración, con la aspersión del agua a los fieles y a las paredes del templo, recordando, de este modo, el momento del Bautismo, verdadera puerta de entrada a la Iglesia. «Que resuene en este templo la Palabra del Señor», exhortaba a continuación D. Santiago con el leccionario en alto que era puesto en manos de los lectores para que proclamasen, por primera vez, la Palabra de Dios.

En su homilía, D. Santiago recordó que «el templo que nos acoge es imagen de lo que somos, conciudadanos de los santos introducidos por el bautismo en la Iglesia. En Él, ocupa el centro el altar que hoy consagraremos, signo de Cristo quien es el verdadero lugar de encuentro con Dios». De este modo, fue explicando el sentido profundo del templo parroquial y todas las estancias que, unidas a él, forman este nuevo complejo y donde se realizará la vida de la parroquia: la catequesis, la caridad, la fraternidad, etc. También tuvo palabras para los miembros de la Hermandad de la Redención muy vinculada y comprometida con esta parroquia y que cuenta también con un espacio para desarrollar su importante labor. «Todo lo que aquí ocurra –continuó– debe alimentarse de Cristo Eucaristía, de los sacramentos y de la Palabra De Dios». Finalmente, animó a los fieles a seguir anunciando el evangelio de Cristo y congregando a los vecinos a la vida de la Iglesia: «junto a este espacio físico se os da una feligresía, un territorio misionero donde anunciar a Cristo con la satisfacción del que lleva un tesoro en vasija de barro».









Tras la conclusión de la homilía, llegó el momento de la consagración del templo, para lo cuál, primeramente colocó bajo el altar las reliquias de San Manuel González y de San Enrique de Ossó y, a continuación, ungió con el Santo Crisma, en primer lugar, el altar y, seguidamente, las paredes, haciendo la señal de la cruz en los azulejos dispuestos en los laterales del templo. A continuación, se incensó el altar y a los fieles, pidiendo al Señor que la vida de la comunidad, consagrada al Señor, sea agradable a Dios como el aroma del incienso que se eleva al cielo.

Fue el momento, entonces, de revestir el altar, para lo cual dos mujeres de la parroquia limpiaron con suma delicadeza el altar donde, desde ese momento, se ofrecerá el Santo Sacrificio, y lo revistieron con los manteles blancos. También los seminaristas concluyeron este momento adornando el altar con flores y colocando las velas y el Crucifijo de altar, tras lo cuál, al canto «Señor, tú eres nuestra luz», se encendieron las velas y se iluminó el altar y todo el templo, acompañado de la explosión de júbilo del pueblo. D. Santiago continuó con la plegaria Eucarística y la consagración, por primera vez, del Cuerpo y Sangre de Cristo.

El párroco, Andrés Vázquez, ha destacado que «este sueño de ver el templo ya construido ha sido posible gracias a la ilusión y empeño de la comunidad parroquial, que ahora podrá seguir creciendo y ser atendida en un espacio más amplio que da mejor respuesta a las situaciones pastorales de hoy».

 

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“El camino de la Cuaresma: prepararnos a la luz del Bautismo, a la luz de la fe”

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Homilía en la Eucaristía de clausura de la Jornada “24 horas para el Señor”, celebrada en la S.I Catedral el 26 de marzo de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor;

queridos sacerdotes concelebrantes;

queridos hermanos y amigos:

En el Evangelio de hoy vemos el proceso de un hombre que pasa de la ceguera a la luz. Pero no es tanto el milagro, ni principalmente el milagro físico, sino que pasa de no conocer a Jesús a conocerLe y a creer en Él.

En ese sentido, es un proceso similar al del domingo pasado con la samaritana. También la samaritana no conocía a Jesús y Jesús sale a su encuentro. En ese encuentro le revela quién es Él y cómo es la salvación del mundo en la imagen del agua viva: “Sí tú supieras quién es el que te pide de beber, tú le pedirías de beber a él y él te daría un agua que salta hasta la vida eterna” (que quien la bebe, no vuelve a tener sed). No era también la sed física la que articulaba el diálogo de Jesús con la samaritana, como no es la ceguera física la que articula la historia de este ciego de nacimiento, que, sin embargo, gracias a Jesús, y de una manera paradójica puesto que Jesús hace barro, no es barro lo que parece que le ayuda a uno a ver, como en nuestra vida a veces son las circunstancias más adversas en las que nosotros pensamos, en nuestro juicio humano, que son menos adecuadas para reconocer a Jesús, para hacer posible que nuestra vida sea una vida traspasada por el amor a Jesús y la presencia viva y salvadora de Cristo, mediante su Espíritu en nosotros. Lo mismo: el barro que Jesús hizo, que no es algo que fuera característico de sus milagros, no era algo que favoreciese la visión y, sin embargo, fue la ocasión de que aquel hombre viese; pero no sólo viese con una visión que no había tenido desde su nacimiento, sino que pudiese ver con la mirada de la fe y reconocer en Jesús aquel que le había dado la vista, aquel que es la luz del mundo.

Nosotros estábamos representados en la imagen de la samaritana. Nosotros estamos hoy representados en la imagen del ciego de nacimiento. Quiera Dios que nos reconozcamos como ciegos, porque desde esa ceguera Él nos puede conducir a la luz. Porque desde esa ceguera, podemos suplicarLe con esa oración, que el Señor escucha siempre, que es la de “Señor. Ven. Danos tu Espíritu. Que podamos ser transformados con ese Espíritu en una Iglesia viva que te comunica a los hombres, te llena de gozo y de alegría, porque te ha reconocido”. Si nos reconocemos como ciegos, ya es una gracia de Dios. Y si nos reconocemos como ciegos y suplicamos la luz, el Señor jamás nos negará esa gracia. Ese don del Espíritu Santo que nos permite reconocer a Jesús como Señor: “Nadie puede decir ‘Jesús es Señor’, sino en el Espíritu Santo”. Por eso, la súplica de la Iglesia permanece en todos los tiempos del año litúrgico, de una manera más específica en el tiempo del Adviento, o en el tiempo de la Cuaresma de otro modo; es “ven, Señor, Jesús” o “ven, Espíritu Santo, ven a nuestras vidas. Llénalas, transfórmalas, haz que te podamos reconocer en todas las circunstancias de la vida. Haz que no deseemos otra cosa que el bien que Tú eres y que, deseando ese bien, que nuestras vidas crezcan a la medida de tu Hijo Jesucristo”.

El camino de la Cuaresma es ese. Es prepararnos a la luz del Bautismo, a la luz de la fe. Yo sé que en nuestra Tradición de piedad, fácilmente, incluso en esta Catedral, en la imagen que está en la cumbre del pináculo que cubre el Sagrario, la fe aparece como ciega, como con los ojos vendados; pero esa no es una imagen verdadera de la fe. Lo que es ciego es vivir sin fe. Lo que nos hace ciegos es vivir sin fe. Lo que pone de manifiesto nuestra ceguera es cuando esperamos la felicidad y la alegría de realidades que no son el Señor. Es curioso que la Encíclica sobre la fe del Papa Benedicto se llamase “La luz de la fe”. Tener fe es desconocer a Dios. Y en ese conocimiento entra la participación de la vida eterna. Recordáis las palabras de San Juan: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo”. No es un conocimiento teórico. No es un conocimiento de saber cosas acerca de Jesús. Es el conocimiento que tiene un amigo de su amigo; que tiene una esposa de su marido; que tiene un padre de un hijo; un hijo de un padre y esa es la vida eterna. Para acceder a ella, nos disponemos en esta Pascua. Disponiendo, trabajando, haciendo un trabajo que es preparar nuestros corazones a vivir en la novedad de Cristo vivo y resucitado. Preparar nuestros corazones para que Cristo sea lo más querido en nuestra vida. Más que la salud, más que la familia, más que los éxitos profesionales, más que ninguna otra cosa. Porque si Te tenemos a Ti, Señor, lo tenemos todo en Ti. Somos ricos y, sin Ti, podemos tener el mundo entero, pero no seremos más que unos miserables, unos pobres miserables. El Señor escuche nuestra súplica y nuestra oración.

Después de estas “24 horas con el Señor”, que se terminan con esta Eucaristía, que el Señor nos disponga a recibir Su Gracia, a recibir Su amor y a que nos abra los ojos para descubrir que Él es el bien que necesitamos; el bien que nuestra vida anhela; el bien que ya hemos recibido pero que queremos vivir cada vez con más plenitud. El bien que hace de nosotros hombres de paz en un mundo de violencia. No nos olvidamos de que con estas 24 horas hemos puesto un énfasis especial en la súplica por la paz. No es a lo mejor mucho lo que nosotros podemos hacer por la paz entre Rusia y Ucrania, pero sí que podemos hacer por la paz en nuestro corazón. Sí que podemos pedirLe al Señor la paz de nuestro corazón, la luz de la fe.

Que esa luz de la fe resplandezca en nosotros y otros hombres puedan acercarse y conocer al Señor a través de la luz que llevamos encendida cada uno de nosotros en nuestra vida. En nuestra vida diaria, en nuestros gestos cotidianos, en nuestras relaciones de vecindad, de familia, de trabajo, de todo tipo… Quiera el Señor disponer nuestros corazones de tal manera que, efectivamente, podamos celebrar los Misterios pascuales, es decir, la plena unión de Cristo con la naturaleza humana, con un amor más fuerte y más grande y más poderoso que el pecado y que la muerte, de forma que la naturaleza humana podamos vivir unidos a su naturaleza divina, podamos vivir como seres divinos, como hijos de Dios, como hombres y mujeres traspasados por Él, por el amor infinito de Dios, y que ese amor pueda ser reconocido en nosotros, en nuestra vida.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

26 de marzo de 2022
S.I Catedral de Granada

Escuchar homilía

https://www.archidiocesisgranada.es/media/com_podcastmanager/26.03.2022._Homilia_Eucaristia_24_horas_para_el_Senor.mp3

COPE ALMERIA. ESPEJO DE LA IGLESIA: Laicos de parroquia, identidad y misión

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Las Hermandades de Berja comprometidas con la acción caritativa-social

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El viernes 25, solemnidad de la Encarnación, en un acto sencillo y emotivo, al terminar el séptimo día de la novena a la Stma. Virgen de Gádor, la junta de Hermanadas de Berja, entregaron al Rvdo. D. Antonio Manuel Hernández Belmonte, párroco de la Puebla de Vícar y presidente de la Asociación de voluntariado y cooperación esXti, un donativo de 2.400 euros para ayudar en la labor y acción caritativa-social que esta asociación realiza a favor de las personas más desfavorecidas y descartadas de nuestra sociedad, sobre todo en sus proyectos más recientes en Nicaragua.

Un compromiso solidario y eclesial que brota del corazón mismo del mandato del amor que Dios nos pide a favor de los más necesitados y pobres. Un compromiso que las Cofradías y Hermandades de penitencia y de gloria de la Ciudad de Berja tienen muy claro a la hora de actuar y luchar por la igualdad y la justicia.

El sacerdote Antonio Hernández, que presidió la novena a la Virgen de Gádor, agradeció profundamente este gesto de generosidad y que hará tanto bien a las personas, sobre todo niños, a los que irá destinado este dinero solidario.

«El que es generoso no debe pedir cuentas de la conducta, sino sólo mejorar la condición de pobreza y satisfacer la necesidad. El pobre sólo tiene una defensa: su pobreza y la condición de necesidad en la que se encuentra. No le pidas nada más; pero aunque fuese el hombre más malvado del mundo, si le falta el alimento necesario, librémosle del hambre. […] El hombre misericordioso es un puerto para quien está en necesidad: el puerto acoge y libera del peligro a todos los náufragos; sean ellos malvados, buenos, o sean como sean aquellos que se encuentren en peligro, el puerto los protege dentro de su bahía. Por tanto, también tú, cuando veas en tierra a un hombre que ha sufrido el naufragio de la pobreza, no juzgues, no pidas cuentas de su conducta, sino libéralo de la desgracia»
(san Juan Crisóstomo. Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 5).

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Católicos, evangélicos y musulmanes, unidos por la paz en Cieza

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La comunidad parroquial del Cristo del Consuelo de Cieza participó anoche en una oración ecuménica por la paz. En el parque que hay junto al templo parroquial, católicos, evangelistas y musulmanes unieron su oración para pedir a Dios por la paz.

Desde la parroquia aseguran que el trabajo sinodal desarrollado estos meses les ha servido para acercarse a la comunidad musulmana, presente en el barrio, y también a la comunidad evangélica.

«Fue un encuentro fraterno, donde conocernos y preocuparnos unos de otros. La oración consistió en la lectura de un manifiesto y la petición de la paz, con la intervención de cada comunidad, con rezos y lecturas del Corán y la Biblia», aseguran desde la parroquia.

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