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Tres pregones escritos

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Tres pregones escritos y más dos años han tenido que pasar para que Javier González de Lara se subiera este sábado al escenario del Teatro Cervantes a pregonar la Semana Santa.

El presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), patrono de la Fundación Victoria y pregonero de la Semana Santa de Málaga 2022, Javier González de Lara, comenzaba a su pregón diciendo: «“I invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria”, dice el Salmo 50. Angustia y gloria. Muerte y vida. Huerto, Monte Calvario y Sepulcro vacío. Entrada triunfal en Jerusalén, soledad y abandono en Getsemaní, muerte en la Cruz y Resurrección como triunfo final. Esta es también nuestra vida, trenzada de momentos de tristeza y de dicha, de tiempos de cruz y de fiesta, experiencias de muerte y de luz deslumbrante».

Un pregón que se puede descargar íntegramente Aquí

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Concluye el Curso Diocesano de Lectores que quedó interrumpido por la pandemia

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La Delegación Diocesana de Liturgia imparte el segundo y último año del Curso Diocesano de Lectores que comenzó en 2019, y en el que participaron 94 feligreses de parroquias y comunidades de la Diócesis de Málaga. La cita es el 30 de abril a las 10.30 horas en Casa Diocesana de Málaga.

Desde la Delegación de Liturgia aclaran que «no es un curso nuevo sino la finalización de aquel que empezaron muchos feligreses de nuestras comunidades que en su día fueron presentados para ello.  Este curso es la oportunidad de terminarlo y recibir el correspondiente diploma, que quedó a la espera debido a la interrupción larga con motivo de la pandemia».

«El objetivo es responder a las necesidades formativas específicas de los que prestan este servicio de la Palabra, según las diferentes celebraciones de los sacramentos y sacramentales de la Iglesia», recuerda el delegado, Alejandro Pérez Verdugo. 

Para este curso no es necesario inscribirse, al ser continuación del anterior, pero sí se invita a los párrocos, religiosos/as y capellanes a avisar a los participantes para que puedan aprovecharlo hasta el final. 

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Comentario al evangelio del Domingo de Ramos, por Francisco Jiménez

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Francisco J. Jiménez, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo de Ramos, Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22,14–23,56).

“Contra el poder que siempre miente en nombre de la verdad. Contra el poder que nos convierte en extraños” suena la canción de Pedro Guerra. Al escucharla, recuerdo que Jesús dio su vida para hacernos libres de todo aquello que nos distancia del Padre, que es lo mismo que nos aleja de nosotros mismos. En la última cena, quiso compartir el momento más importante de su vida con las personas en quienes confía y, sin embargo, entre sus amigos, Judas le traiciona porque se siente decepcionado, porque piensa que el cambio debe darse por encima de las personas; Pedro no es capaz, a la primera dificultad que surge, de ser coherente con lo que piensa y siente, y el resto buscan su espacio de poder… A su vez, los Sumos Sacerdotes lo condenan porque ven amenazados sus privilegios y Pilatos, aunque lo ve inocente, ve peligrar su espacio de poder si lo deja libre.

Y Jesús solo nos recuerda que se trata de construir comunidad, de situarnos junto al otro y posibilitar un encuentro sincero y auténtico, de facilitar un modelo de relación que huya de todo poder, de todo aquello que nos sitúe por encima de los demás, ya sea el poder político de Pilatos, el poder religioso de los Sumos Sacerdotes, o aquellos espacios de poder cotidianos que hacen que nos sintamos superiores a quienes nos rodean.

Jesús tan solo cambió la perspectiva desde la que relacionarnos con los demás. Tan solo…

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«Contemplando la imagen de la Virgen, Ovando cae en una tumba abierta en la Basílica de la Victoria»

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NoticiaVictoria, Gloria a Ti

Antonio Márquez junto a Salvador Marín // E. LLAMAS

Publicado: 04/04/2022: 86

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Salvador Marín Hueso, filólogo, escritor y poeta, es el invitado esta semana en el podcast VICTORIA, GLORIA A TI, para presentar la figura de Juan de la Victoria Ovando, ilustre malagueño de 1624, cuya vida estuvo marcada por la Virgen de la Victoria. Aquí pueden escuchar el podcast.

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LOS JINETES DE LA CUARESMA, la oración

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 04/04/2022: 35

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La oración es otro de los pilares de la Cuaresma y en él se centran los jinetes esta semana: Santiago Bremermann, diácono diocesano; Cristina Sánchez Lamarca, Hija de la Caridad; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Aquí puedes escuchar el podcast.

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Fallece el sacerdote Manuel Martín de Vargas

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En la madrugada de hoy, 3 de abril, ha fallecido el sacerdote diocesano Manuel Martín de Vargas, a los 95 años de edad, tras unos días en los que su salud había empeorado gravemente. Martín de Vargas residía, junto a otros hermanos sacerdotes mayores, en la Casa Sacerdotal de Santa Teresa de Jornet de las HH. de los Ancianos Desamparados en Huelva. Sus restos mortales están en el Tanatorio Servisa de Huelva, mientras que el entierro tendrá lugar mañana lunes, 4 de abril, a las 10.00 h. en la Mayor de San Pedro de Huelva, lugar parroquia en la que ha desarrollado su servicio ministerial en los últimos años como adscrito. La celebración será presidida por nuestro obispo, Santiago Gómez Sierra.

Nació en Isla Cristina, el 27 de enero 1927, hijo de Manuel y de María. Estudió y se licenció en Derecho Civil, ejerciendo la abogacía y habiendo realizado estudios del Cuerpo Técnico de Administración del Estado. Lo que entonces se llamaba una vocación tardía le cambió la vida, y dejó su seguridad profesional, ya que era uno de los mejores abogados de Huelva, para seguir al Señor en el sacerdocio al que fue llamado.

Hizo sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Huelva y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que se licenció en Sagrada Teología junto a su compañero, el Siervo de Dios Francisco Girón Fernández, vocación tardía y proveniente del mundo del Derecho como él. También se formó durante un tiempo en Lyón (Francia), con los Sacerdotes del Prado, asociación a la que perteneció. Recibió la ordenación presbiteral el 11 de julio de 1965, cuando contaba con 38 años de edad, por el Venerable Siervo de Dios José María García Lahiguera.

Su primer destino pastoral lo tuvo como coadjutor de la Parroquia de la Purísima Concepción, de Huelva y como Responsable de Vocaciones Juveniles. Después vino su etapa en el arciprestazgo de la Mina, como párroco de La Naya y Las Delgadas, donde al mismo tiempo trabajó manualmente en la construcción como peón de albañil, conforme a la espiritualidad del Prado, para la evangelización de los pobres, y con autorización del Obispo. Como cura obrero, trabajó en la fundición de cobre de Atlantic Copper. Hasta 1980 tuvo otros cargos pastorales, como Vicario Episcopal de la Zona Sur y coadjutor de la parroquia onubense de San Pablo. En el citado año marchó a Chimbote (Perú), en cuya diócesis ejerció su ministerio hasta 1985, en que fue nombrado párroco de San Francisco de Asís, en la barriada de Pérez Cubillas y administrador parroquial de San Rafael Arcángel. Entre 1987 y 1989 volvió a la diócesis de Chimbote, hasta 1989 en que fue nombrado como párroco de Aljaraque, volviendo de nuevo a Chimbote entre 1990 y 1993. Vuelto de nuevo a la Diócesis, entre 1993 y 1999 fue Delegado Diocesano de Cáritas, miembro del Consejo de Presbiterio y párroco de Encinasola. Entre 1999 y 2001 prestó sus servicios ministeriales en la diócesis cubana de Santa Clara. Una vez que regresó definitivamente a Huelva, a partir de 2001 fue Director del Secretariado de Misiones, miembro del Consejo Pastoral Diocesano, Consiliario de la Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos de Huelva, así como vicario parroquial de las de Ntra. Sra. de los Dolores y de Ntra. Sra. del Carmen de Huelva.

Ya retirado, colaboró con la Parroquia Mayor de San Pedro, y, cuando la edad y la enfermedad hicieron mella en su vida, se trasladó a la Residencia de Santa Teresa Jornet, de las HH. de los Ancianos Desamparados. Allí ha sido llamado por el mismo Señor al que siguió un día en el sacerdocio. Ante Él habrá presentado sus manos, las mismas que un día fueron consagradas para hacer presente sacramentalmente a Cristo y para tocar sus llagas en las de los pobres. Que Él lo juzgue con misericordia y premie su generosidad y su fidelidad a la llamada, cuando dejándolo todo lo siguió. Descanse en paz.

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Fallece el sacerdote diocesano Manuel Martín de Vargas

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En la madrugada de hoy, 3 de abril, ha fallecido el sacerdote diocesano Manuel Martín de Vargas, a los 95 años de edad, tras unos días en los que su salud había empeorado gravemente. Martín de Vargas residía, junto a otros hermanos sacerdotes mayores, en la Casa Sacerdotal de Santa Teresa de Jornet de las HH. de los Ancianos Desamparados en Huelva. Sus restos mortales están en el Tanatorio Servisa de Huelva, mientras que el entierro tendrá lugar mañana lunes, 4 de abril, a las 10.00 h. en la Mayor de San Pedro de Huelva, lugar parroquia en la que ha desarrollado su servicio ministerial en los últimos años como adscrito. La celebración será presidida por nuestro obispo, Santiago Gómez Sierra.

Nació en Isla Cristina, el 27 de enero 1927, hijo de Manuel y de María. Estudió y se licenció en Derecho Civil, ejerciendo la abogacía y habiendo realizado estudios del Cuerpo Técnico de Administración del Estado. Lo que entonces se llamaba una vocación tardía le cambió la vida, y dejó su seguridad profesional, ya que era uno de los mejores abogados de Huelva, para seguir al Señor en el sacerdocio al que fue llamado.

Hizo sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Huelva y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que se licenció en Sagrada Teología junto a su compañero, el Siervo de Dios Francisco Girón Fernández, vocación tardía y proveniente del mundo del Derecho como él. También se formó durante un tiempo en Lyón (Francia), con los Sacerdotes del Prado, asociación a la que perteneció. Recibió la ordenación presbiteral el 11 de julio de 1965, cuando contaba con 38 años de edad, por el Venerable Siervo de Dios José María García Lahiguera.

Su primer destino pastoral lo tuvo como coadjutor de la Parroquia de la Purísima Concepción, de Huelva y como Responsable de Vocaciones Juveniles. Después vino su etapa en el arciprestazgo de la Mina, como párroco de La Naya y Las Delgadas, donde al mismo tiempo trabajó manualmente en la construcción como peón de albañil, conforme a la espiritualidad del Prado, para la evangelización de los pobres, y con autorización del Obispo. Como cura obrero, trabajó en la fundición de cobre de Atlantic Copper. Hasta 1980 tuvo otros cargos pastorales, como Vicario Episcopal de la Zona Sur y coadjutor de la parroquia onubense de San Pablo. En el citado año marchó a Chimbote (Perú), en cuya diócesis ejerció su ministerio hasta 1985, en que fue nombrado párroco de San Francisco de Asís, en la barriada de Pérez Cubillas y administrador parroquial de San Rafael Arcángel. Entre 1987 y 1989 volvió a la diócesis de Chimbote, hasta 1989 en que fue nombrado como párroco de Aljaraque, volviendo de nuevo a Chimbote entre 1990 y 1993. Vuelto de nuevo a la Diócesis, entre 1993 y 1999 fue Delegado Diocesano de Cáritas, miembro del Consejo de Presbiterio y párroco de Encinasola. Entre 1999 y 2001 prestó sus servicios ministeriales en la diócesis cubana de Santa Clara. Una vez que regresó definitivamente a Huelva, a partir de 2001 fue Director del Secretariado de Misiones, miembro del Consejo Pastoral Diocesano, Consiliario de la Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos de Huelva, así como vicario parroquial de las de Ntra. Sra. de los Dolores y de Ntra. Sra. del Carmen de Huelva.

Ya retirado, colaboró con la Parroquia Mayor de San Pedro, y, cuando la edad y la enfermedad hicieron mella en su vida, se trasladó a la Residencia de Santa Teresa Jornet, de las HH. de los Ancianos Desamparados. Allí ha sido llamado por el mismo Señor al que siguió un día en el sacerdocio. Ante Él habrá presentado sus manos, las mismas que un día fueron consagradas para hacer presente sacramentalmente a Cristo y para tocar sus llagas en las de los pobres. Que Él lo juzgue con misericordia y premie su generosidad y su fidelidad a la llamada, cuando dejándolo todo lo siguió. Descanse en paz.

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“Tú eres, Señor, quien llenas de contenido nuestra vida”

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Homilía en la Eucaristía del V Domingo de Cuaresma, el 3 de abril de 2022, en la S.I Catedral. Ese día, nuestro arzobispo D. Javier festejó su 50 aniversario de ordenación sacerdotal.

Si el Evangelio que acabamos de leer fuera sólo un relato de algo que sucedió en Betania, a las afueras de Jerusalén, hace veinte siglos, podríamos tener todo el derecho del mundo a preguntarnos si algo así es posible; si algo así puede haber sucedido; si Jesús verdaderamente es el Señor de la vida y de la muerte.

Dejadme deciros que todos tenemos experiencia de vidas que no son vidas, de vidas que están tan marcadas por el sufrimiento, por las heridas que los seres humanos nos hacemos unos a otros, hasta sin darnos cuenta, hasta sin querer muchas veces, y que realmente no son vidas, porque es como si toda la promesa que cuando éramos niños hemos tenido siempre de que la vida es una promesa de alegría y de felicidad se hubieran frustrado una detrás de otra. Conocemos vidas que son así hasta que no pensamos apenas en ello, pero el número de los suicidios crece sin cesar en nuestra sociedad y nos extrañamos de ello. Pero no tendría que extrañarnos. En una sociedad que no conoce a Cristo con bastante frecuencia la muerte es un consuelo en relación con la vida. Es un alivio de unas vidas que no son vidas y que, a veces, son verdaderos infiernos en muchos sentidos.

En ese sentido, no somos conscientes quienes somos cristianos de quienes hemos recibido el don de la fe sin haberlo merecido, pero lo tenemos de cómo el encuentro con Jesucristo es verdaderamente el paso de la muerte a la vida. El padre del hijo pródigo, cuando su hermano protesta de que van a montar una fiesta porque el hijo ha vuelto dice “deberías alegrarte, porque este hermano tuyo, este hijo mío, estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”. Eso es verdad de todos nosotros. Y si de verdad hemos conocido a Jesucristo, nos damos cuenta de que una vida sin Él no sería nada porque tendría que ser la fatiga constante de estar generando, produciendo, fabricando una alegría que no brota del fondo de nuestro corazón; que no deja de ser un artificio, algo irreal, que no nace de nuestras entrañas, que nace como deseo, pero que la vida no para de frustrar.

Una vez, otra vez, otra vez, las películas románticas terminan con que el chico y la chica, si se quieren, se dan un beso final y después vivieron felices y ya está. No dice nada de lo que sucedió después y lo que sucede después a veces es verdaderamente doloroso. En todo caso, siempre exigente, de una salida de uno mismo que sin la Gracia de Dios es verdaderamente difícil, no que no se pueda dar, claro que se dan, pero que se dan amores que se parecen al amor de Dios fuera del cristianismo y en otras culturas. Pero también es verdad que lo más normal es que el hombre no sea capaz de salir de sí mismo. Que la mujer no sea tampoco capaz de salir de sí misma y de situarse de forma que se establezca una verdadera comunión de corazones, de pensamiento, de deseo, de caminar juntos hacia lo que sabemos que es la vida eterna. Y la vida eterna es Jesucristo. Cuando Jesús -lo dijo expresamente en el Evangelio de San Juan- lo dice hoy: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. En otra ocasión: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. La vida es como la meta. Tú eres, Señor, la vida de nuestra vida y sin Ti podemos engañarnos, podemos distraernos, muy fácilmente nos distraemos con la belleza o con las ocupaciones de las tareas de este mundo. Y no caemos en la cuenta de que Tú eres quien llenas de contenido nuestra vida; que llenas de alegría y de paz nuestro vivir.

Y no porque a una manera mágica nos hayas convertido en personas sin defectos, en personas sin límites, sin torpezas, sin conflictos. No. Sino porque Tu Presencia es capaz de regenerar una y un millón de veces nuestro propio corazón y mil millones de veces, si hiciera falta, porque Tú eres el Camino, es decir, el que nos conduce a la vida. Pero Tú eres la Verdad. Y la Verdad más profunda de Dios que Tú nos has revelado es justamente que Tú eres. Esa Verdad es Tu amor infinito por nosotros; Tu amor que no se cansa; Tu amor que no se fatiga; Tu amor que no nos echa para atrás a pesar de nuestras torpezas y de nuestros pecados. Señor, Te damos gracias.

Yo creo que es una sabiduría inmensa que la Iglesia nos proponga esto justo antes de la Semana Santa, porque lo que sucede en la Semana Santa no es algo tampoco que sucedió hace 2000 años y que nos mueve a compasión, pues el dolor de Jesús o el dolor de su Madre es la revelación de la profundidad sin fondo de la Gracia y del Amor divinos. Es la revelación del triunfo de Dios sobre el mal que se echa sobre sus espaldas todo el mal del mundo, todo el mal de la historia humana. Y fijaros que para nosotros, en estas semanas, en este tiempo, la figura del mal de la historia ha dejado de ser una cosa abstracta. Cuando antes, a veces hablábamos del mal, nos parecía que el mal era cuando discutíamos sobre el que la tortilla de patata tenía que tener cebolla o no tenía que tener cebolla, y nos peleábamos por eso. Ahora nos damos cuenta, están siendo desplazados millones de hermanos nuestros, vemos las fotografías de sus cadáveres, vemos su rostro en el rostro de esas madres y de esos niños desplazados que han perdido a su familia o que han perdido su hogar, su casa, que no tienen a veces ni agua para beber, ni instrumentos con los que curar sus heridas, del cuerpo y las heridas más profundas a veces o casi siempre, o siempre las heridas más profundas del alma, que son más profundas que las del cuerpo.

Sólo el amor de Jesucristo es capaz de curar. Sólo el encuentro con Jesucristo es capaz de hacernos afirmar que, por muy fuerte que sea el mal del mundo, por muy repugnante que nos parezca el amor de Dios, no se va a retirar de la humanidad y no se va a retirar de nosotros, haciendo posible si abrimos nuestro corazón al Señor, que también en nuestro corazón nazca una semilla de vida, que a lo mejor no llega mas que a las personas que constituimos nuestra pequeña familia, o a nuestros compañeros del colegio y hasta nuestros amigos del barrio de la urbanización o del pueblo entero. Pero que donde hay un pequeño, por muy pequeño que sea, un pequeño gesto de amor verdadero allí está Dios. Y la única medicina que este mundo necesita se llama Dios. Y Dios ha venido a nosotros en Jesucristo y ha venido entre nosotros y a estar con nosotros y a compartir nuestra condición humana hasta la muerte, para que nosotros conozcamos, conozcamos el amor sin límites de Dios y podamos vivir la vida con esperanza, con alegría. No porque no veamos el mal. No porque tengamos que apartar nuestra mirada de la muerte y no pensar en ella. No. Podemos mirar a la muerte de frente, porque el Señor, Dios, en Su Hijo Jesucristo ha vencido a la muerte, ha vencido al mal, ha abrazado a la humanidad entera, nos abraza a cada uno.

Mis queridos hermanos, vamos a darLe gracias al Señor por ese amor que vamos a vivir y que vamos a celebrar en la Semana Santa, también con los recorridos de nuestras Imágenes, por nuestras calles, las Imágenes de la Pasión y de las Imágenes del Domingo de Resurrección de la Pascua. Pero espero que no sea sólo el paseo de esas Imágenes, sino que nuestro corazón se abra al amor infinito que esas Imágenes expresan, de forma que en nuestro corazón nazca una pequeña semilla de amor que pueda difundirse alrededor nuestro. Y estaremos así haciendo presente a Dios, porque Él ha querido quedarse con nosotros. Estar en nosotros, vivir en nosotros. La vida, ahora mismo, para este mundo, lo sois vosotros, somos nosotros. Y la gente se da cuenta que hay una alegría diferente, que hay un cariño diferente, que hay una capacidad de perdón diferente, que hay un modo de hacer las cosas hasta las más pequeñas, que es diferente, no porque ya están, no porque las hagamos mejor, porque acabamos, sino porque hay un amor que se manifiesta también en la tortilla de patatas y en cosas muy pequeñas y en el modo de tratar a un cliente en el mostrador y en todo, en nuestra manera de mirar a los seres humanos, en el cariño con que podemos mirar a todos, porque todos son imagen y semejanza de Dios y todos están llamados a ser hijos de Dios, a vivir como hijos de Dios. Y nuestra mirada, nuestro trato puede hacer que esa muerte se transforme en vida. Somos portadores de Cristo allí donde estamos.

Que el Señor nos conceda vivir esto, gozarlo, comunicarlo lo mejor que sepamos.

Palabras de D. Javier Martínez antes de la bendición final

No tenía la menor idea de que esta carta había llegado. Pensaba deciros que cincuenta años de sacerdocio son cincuenta años de paciencia del Señor y que al mismo tiempo de un privilegio muy grande, y ese privilegio de servir de la manera que permite mi torpeza y mis limitaciones, mi pequeñez, al pueblo que el Señor me ha confiado, a quien siempre he querido con toda mi alma y quiero con toda mi alma, seguro de que la misericordia de Dios nos haga estar juntos en la vida eterna. Y que con un deseo muy grande de que esa certeza podamos verla realizada todos. Y digo todos, porque si nos faltase alguien, no sería la vida eterna, no sería el Cielo. Decía el Papa que pidáis, que pida por él. Lo hacemos todos los días.

Cuando pedimos por el Papa, pedimos por la Iglesia. Cuando pedís por el obispo, no pedís por Javier Martínez, porque Javier Martínez está vinculado con un anillo que no es muy llamativo, pero que es grueso y desde hace 36 años. a la Iglesia que el Señor me ha confiado. Entonces, pedir por el obispo es pedir por las necesidades de esta Iglesia, y yo sé que esa oración la escucha el Señor, la escucha siempre.

(…) Y quiero daros las gracias también de una manera muy, muy especial a todos aquellos que están viviendo en estas semanas el derroche de generosidad y de caridad y de fraternidad con nuestros hermanos de Ucrania. Ayer volvían a salir dos autobuses de Granada y a recoger 84 u 85 ucranianos más. Yo creo que entre lo cargados que van los autobuses que han salido, los dos trailers con 24 toneladas cada uno y otro que saldrá dentro de unos días, llevamos cerca de las mil toneladas de donativos granadinos de material médico, de suturas, de pinzas porque nos decían que los médicos estaban recogiendo la metralla de los cuerpos, sacándola con las manos y que estaba la gente muriendo en los hospitales por falta de cosas elementales. Entonces, medicinas, material, material médico, mantas, sacos de dormir siguen siendo cosas muy importantes porque aquí hace frío y sigue haciendo muchísimo frío. Y es una riada de gente que va a los campos de refugiados, casi todo madres con niños que yo no puedo más que dar las gracias y ver lo que ha sucedido en parroquias como Virgen de Gracia, Santa María Micaela, el Santo Ángel Custodio, por supuesto, pero también San Miguel en el Zaidín y luego en otras parroquias donde se han ido reuniendo cosas y se han ido llevando al seminario. Y ver eso y cómo se movilizan personas, creyentes y no creyentes, católicos y no católicos, y trabajando juntos y unidos por amor a nuestros hermanos que sufren, pues es de los espectáculos más bellos que puede uno ver en esta vida. Y como decía uno de nuestros contactos en Varsovia, “los milagros de la guerra”. Porque os aseguro que lo que está pasando aquí es un milagro, muchos milagros simultáneamente y todos pequeñitos, pero ninguno lo podríamos hacer seres humanos, ni proyectos humanos, ni cálculos humanos, ni nada. Ha sido un desbordarse de ese amor. Os decía yo que es siempre participación y signo, pero más que signo la participación misma del amor infinito de Dios.

Que el Señor os bendiga a todos, a todos los que habéis participado en eso, a todos los que oráis y oramos juntos por eso.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

3 de abril de 2022
Catedral de Granada

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Ayuda a Ucrania de la diócesis de Granada y Nota sobre la objeción de conciencia, en Iglesia Noticia

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Ayuda a Ucrania de la diócesis de Granada y Nota sobre la objeción de conciencia, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 3 de abril de 2022, a las 09:45 horas.

Repasamos la última hora sobre la ayuda que la diócesis de Granada está brindando a las víctimas de la guerra en Ucrania. Para ello hablamos con una de las representantes del arzobispado que nos da a conocer los detalles y todo lo que aún siguen necesitando los refugiados ucranianos.

Recordamos a su vez la “Nota sobre la objeción de conciencia” publicada recientemente por los obispos españoles, de especial actualidad, y les informamos sobre la Solemne Veneración extraordinaria al Cristo de los Favores que tendrá lugar el próximo 8 de abril.

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