El próximo lunes, 14 de septiembre, la Iglesia celebra la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, Titular de la Catedral de Cádiz. Con tal motivo, a las 09.30 horas el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, presidirá la ceremonia, concelebrada junto a miembros del Cabildo Catedral, en el Coro de la seo gaditana.
Durante todo el día estarán encendidas 12 velas que indican las 12 cruces donde fue ungida por el Santo Crisma la Catedral de Cádiz, en 1838 por el obispo Fray Domingo de Silos Moreno.
Esta fiesta, de gran tradición litúrgica, ya se celebraba en Jerusalén en el siglo V. Según las crónicas , la Santa Cruz fue hallada por Santa Helena el 14 de septiembre del año 320, y en la misma fecha, del año 335, fue bendecida y dedicada a la basílica de la Santa Resurrección, también conocida como el Santo Sepulcro, en Jerusalén. Más tarde en 1262, el día 14 de septiembre, Alfonso X el Sabio, Rey de Castilla y León, entró en Cádiz devolviéndola a la cristiandad. Como recuerdo de este hecho, mandó a construir una iglesia en honor de la Santa Cruz, que el Papa Urbano IV elevó a Catedral cuando trasladó la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz.
Fray Eugenio Ruiz O.P., falleció ayer en Jerez de la Frontera. El dominico desempeñó durante muchos años diversas tareas pastorales en la diócesis de Málaga.
//pasoyesperanza.es
Nacido en 1945, se ordenó el año 1969. Entre otros servicios desarrollados en Málaga, desempeñó el de vicario parroquial de Santo Domingo, donde ejerció como director espiritual de la Archicofradía de la Esperanza y rector de su Basílica entre los años 1990 y 2012, cuando pasó a ser párroco de San José Obrero, en la barriada malagueña de Carranque. También fue director espiritual de la Congregación de Mena, miembro del Consejo del Presbiterio y presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) en Málaga durante ocho años.
Fray Eugenio Ruiz O.P., falleció ayer en Jerez de la Frontera. El dominico desempeñó durante muchos años diversas tareas pastorales en la diócesis de Málaga.
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Nacido en 1945, se ordenó el año 1969. Entre otros servicios desarrollados en Málaga, desempeñó el de vicario parroquial de Santo Domingo, donde ejerció como director espiritual de la Archicofradía de la Esperanza y rector de su Basílica entre los años 1990 y 2012, cuando pasó a ser párroco de San José Obrero, en la barriada malagueña de Carranque. También fue director espiritual de la Congregación de Mena, miembro del Consejo del Presbiterio y presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) en Málaga durante ocho años.
El 13 de septiembre de 2025, la Iglesia de Málaga recibía a un nuevo pastor, D. José Antonio Satué. A punto de cumplirse sus primeros doce meses en Málaga, el Obispo es entrevistado por distintas personas de esta porción de la Iglesia universal a la que guía y acompaña.
Clausura del Jubileo de la Esperanza en la Catedral de Málaga
Una niña, un joven, un matrimonio, una religiosa, un sacerdote, una mujer que ha sido víctima de trata, una cofrade de la provincia… Al cumplirse su primer año como pastor de esta diócesis, representantes de distintos perfiles de la Iglesia de Málaga entrevistan a D. José Antonio Satué sobre la familia, la religiosidad popular, la dignidad de la mujer y la vida diaria de un obispo, entre otros temas.
Rosario Ortiz, religiosa de la Presentación:
¿Cómo podemos colaborar los religiosos y religiosas de la diócesis de Málaga para construir una diócesis unida, profundamente evangélica y eclesial?
La vida consagrada, con toda su diversidad, es un regalo precioso para la Iglesia y, por supuesto, también para nuestra Diócesis de Málaga. Su gran aportación consiste en vivir el propio carisma: misionero, educativo, sanitario, social o contemplativo… Vivir el carisma con las puertas abiertas, sin encerrarse, caminando junto a las parroquias, sintiéndose parte activa de la Diócesis y abrazando su Proyecto Pastoral.
Joanna, víctima de trata del programa Vive y Camina de Adoratrices Málaga:
¿Cómo puede la Iglesia de Málaga sensibilizar sobre la dignidad de la mujer?
La Iglesia ha hecho y sigue haciendo mucho en este ámbito. Un ejemplo muy concreto es el carisma de las Adoratrices, entregadas a acompañar y ayudar a mujeres que han sufrido prostitución, explotación o violencia.
Pero también hemos de reconocer que nos queda mucho camino por recorrer. A mí, personalmente, me entristece cuando en determinados cultos, claustros o espacios de responsabilidad de la Iglesia compruebo que la presencia de mujeres es todavía muy escasa.
A estas alturas, ya deberíamos comprender que la participación más activa de las mujeres en la vida de la Iglesia y en sus órganos de decisión no es una concesión ni un brindis a la modernidad; no perjudica a los varones, es una riqueza para todos.
Carlos Domínguez y Pepa Muñoz, matrimonio de la parroquia de San Miguel (Málaga):
Desde su experiencia, ¿cuáles son los principales desafíos que encuentran hoy las familias de nuestra diócesis y qué orientación o ayuda requieren?
Cada familia tiene su propia historia, pero hoy muchas se enfrentan a dificultades muy concretas: la vivienda, la conciliación, la educación de los hijos, la transmisión de la fe, la atención a los mayores o, sencillamente, el desgaste de las relaciones.
Por eso la Iglesia tiene que estar cerca, escuchar y acompañar. Las familias agradecen espacios donde compartir sus dificultades y sus esperanzas, formación para afrontar los retos de la vida familiar y apoyo profesional cuando llegan las crisis.
¡Ojalá sepamos valorar cada vez más la importancia de la familia y acompañarla con más cercanía y mejores recursos!
Trini Martín, hermana mayor de la cofradía de la Soledad (Vélez):
Tras este primer año entre nosotros, ¿cómo valora la acción evangelizadora de las cofradías?
Valoro muy positivamente la acción evangelizadora de las cofradías. En Málaga y en Melilla tenemos una riqueza enorme de religiosidad popular y, detrás de cada hermandad, hay muchas personas, familias y jóvenes que se forman, viven y comparten su fe. Además, realizan una labor social y caritativa que muchas veces apenas se conoce.
¡Ojalá sepamos seguir animando a las hermandades a participar cada vez más en la vida de las parroquias, del Apostolado Seglar, la Pastoral Juvenil y las distintas iniciativas de la Diócesis! Estoy convencido de que, caminando juntos, tenemos muchísimo que aportar.
Ana Villalón, joven de la parroquia de la Victoria (Málaga):
¿Donde está el límite entre hacer un Dios a tu medida y contextualizarlo en la sociedad actual?
No es fácil responder a esta pregunta, Ana, pero se me ocurren dos criterios que pueden ayudarnos.
El primero: si nuestra fe nunca nos incomoda, no nos mueve, no nos cuestiona ni nos invita a cambiar, probablemente nos hemos fabricado un Dios a nuestra medida. La fe en Cristo siempre nos reta.
Y el segundo: la fe tiene que tocar tierra. Si no nos ayuda a vivir y a comprometernos en nuestra familia, en el trabajo, con nuestros amigos y en la sociedad en la que estamos, corremos el riesgo de convertirla en algo demasiado teórico.
No se trata de cambiar a Dios para adaptarlo a nuestro mundo, sino de descubrir cómo vivir el Evangelio aquí y ahora.
Antonio Aguilera, sacerdote diocesano desde hace 51 años:
¿Cómo nos ha encontrado al clero y qué nos aconseja para ser buenos servidores de la gente que el Señor pone en nuestro camino?
El clero de Málaga, como sucede en todas las diócesis, es diverso, pero, en líneas generales, los sacerdotes y diáconos están bien formados, son disponibles y viven con generosidad su entrega al ministerio. En ellos se percibe la impronta de san Manuel González, que pedía al Espíritu Santo «el gozo de servir a la Madre Iglesia de balde y con todo lo nuestro».
Pero tampoco podemos negar que existen dificultades, cansancios, momentos de desánimo e incluso cierta tendencia a acomodarnos. Todos estamos llamados a seguir avanzando en el camino de la santidad, a renovar cada día nuestro «sí» al Señor. Como decía el papa León: «Queridos sacerdotes, entréguense totalmente a Él, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que Él lo ama».
¿Cómo hacerlo? Superando la tentación a encerrarnos en nosotros mismos y en grupos excluyentes; cultivando las «cuatro cercanías» del sacerdote, que nos enseñó el papa Francisco: cercanía a Dios, al obispo, a los propios compañeros sacerdotes y al pueblo de Dios.
Victoria Pacheco Villasclaras,de 11 años (Nerja):
¿Qué es lo que más le gusta de ser obispo y qué es lo más difícil?
Esta pregunta es fácil. Lo que más me gusta es visitar las parroquias y encontrarme con la gente. Lo que más pereza me da es el “papeleo” que exige la gestión de la Diócesis.
“Iglesia en Córdoba” recuerda que la diócesis de Córdoba está convocada a conocer el plan pastoral 2026-2030 que presentará el obispo en el marco de la Asamblea Diocesana. El encuentro acogerá este documento que orienta y guía la acción de una diócesis
El plazo para matricularse en los centros de estudios teológicos diocesanos estará abierto hasta el día 27, y el del Instituto Teológico de Murcia, durante todo el mes.
Ya está abierto el plazo para matricularse en los centros de estudios teológicos diocesanos, ubicados en Murcia, en la calle de la Gloria: el Instituto Teológico San Fulgencio, el Instituto de Ciencias Religiosas San Fulgencio y el Instituto de Ciencias Religiosas San Dámaso (a distancia). Una oportunidad para formarse que no es solo para seminaristas o religiosos, sino para todos.
En estos centros, concretamente, se oferta el Bachiller en Teología (los estudios teológicos que capacitan al estudiante en las distintas ramas de la Teología y para ser investigador); los estudios de Ciencias Religiosas (ideados para obtener una fundamentación teológica básica con rango universitario, con menos carga lectiva y más concentración horaria); además de la DECA, tanto para Infantil y Primaria como para Educación Secundaria, que capacita para impartir la asignatura de Religión Católica.
El director del Instituto Teológico San Fulgencio y del Instituto de Ciencias Religiosas San Fulgencio, Juan Carlos García Domene, subraya que el fin de estudiar Teología es, en última instancia, «fundamentar la fe: comprender el porqué de la fe y conocer mejor los fundamentos históricos de nuestras creencias, la Cristología, la Eclesiología…», además de introducirse en el Derecho Canónico, la Teología Pastoral, la Teología Espiritual, y otras materias interesantes para profundizar en la fe y en la vida de la Iglesia. Hay opciones presenciales y a distancia, y también está la posibilidad de cursar asignaturas sueltas, según lo permita la propia situación. «Nadie que estudie una sola asignatura de Teología va a quedar defraudado».
Las clases comenzarán en los centros de estudios diocesanos el lunes 21 de septiembre, después del acto de apertura del curso, que será el viernes 18. La matrícula, sin embargo, puede realizarse hasta el 27 de septiembre. En la web institutosanfulgencio.es está disponible la información sobre cómo matricularse, además de sobre los horarios y las distintas opciones formativas.
El ITM, también con sus puertas abiertas
El Instituto Teológico de Murcia (ITM), OFM, agregado a la Universidad Antonianum de Roma y ubicado en la plaza Beato Andrés Hibernón de Murcia, junto a la iglesia de la Merced, también tiene sus puertas abiertas para quien quiera matricularse este nuevo curso.
Su director, Miguel Ángel Escribano, OFM, explica que este centro franciscano ofrece los estudios de Bachiller en Teología y la licenciatura en Teología Fundamental, además de la DECA para impartir la asignatura de Religión Católica. También cuenta con dos másteres oficiales en colaboración con la Universidad de Murcia: un Máster Universitario en Orientación, Asesoramiento y Mediación Familiar; y un Máster Universitario en Teología, de carácter online, que es «el único máster en Teología que existe en España cuya titulación la expide una universidad civil» y que tiene una «gran respuesta», tanto a nivel nacional como en otros países, especialmente de Hispanoamérica.
El ITM ofrece además dos líneas de doctorado, una en la Universidad de Murcia y otra en la Universidad Antonianum de Roma; y pone a disposición de quien lo desee su Escuela de Iniciación Teológica, una «formación para catequistas y personas mayores que desean profundizar en la fe sin seguir un currículo académico, simplemente para formarse».
El plazo de matriculación en el Instituto Teológico de Murcia permanecerá abierto todo el mes de septiembre. El inicio de las clases tendrá lugar el lunes 5 de octubre, después de la fiesta de San Francisco de Asís; y el acto oficial de inauguración del curso académico, el 13 de octubre.
Toda la información para realizar la matrícula está disponible en la web itmfranciscano.org, donde también pueden consultarse los detalles de la oferta académica del ITM, horarios y teléfono de contacto.
Más sobre por qué estudiar Teología en la revista diocesana Nuestra Iglesia de este viernes.
Ha fallecido, en el Hospital Universitario de Guadalajara, después de una larga enfermedad, D. Santiago Santaolalla Martínez, hijo de Antonio y María Victoria, sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, que, durante dos décadas sirvió a la Iglesia en nuestra diócesis de Huelva. El Señor lo ha llamado a su presencia tras un período en el que ha sido purificado como el oro en el crisol, sostenido por su fe en Jesucristo y con entrega generosa a la voluntad de Dios. Hoy, 11 de septiembre, en la Colegiata de la Asunción, de su ciudad natal de Pastrana, se celebrarán las Exequias.
Don Santiago, o “Santi”, como era conocido cariñosamente, era Párroco de la Parroquia de la Beata María de Jesús, de Guadalajara, desde 2018, y Consiliario de Manos Unidas. Había nacido el 7 de octubre de 1968 en la ciudad de Pastrana (Guadalajara). Habiendo sentido la llamada del Señor al sacerdocio, ingresó en el Seminario Diocesano de Sigüenza, obteniendo el grado de Bachiller en Teología. En dicha ciudad episcopal de Sigüenza, el 31 de mayo de 1993, recibió el Orden del presbiterado.
Después de servir en cargos pastorales en su diócesis, en 1997 vino a la diócesis de Huelva, durante el pontificado de Monseñor Ignacio Noguer Carmona. Desde el año 1997, hasta 2016, fue Párroco de El Cerro de Andévalo y Administrador Parroquial de Valdelamusa y Mina San Telmo. En estas parroquias ejerció su ministerio con celo pastoral, donde se caracterizó por su cercanía y amabilidad, siendo muy apreciado por los feligreses, que hoy lloran su muerte.
Monseñor José Vilaplana Blasco le encargó algunas otras responsabilidades pastorales, como Miembro del Consejo Presbiteral, entre 2007 y 2013, y 2016 y 2018; Arcipreste del Andévalo, de 2007 a 2011, y de 2012 a 2016; Párroco de Santa Bárbara de Casa por un breve tiempo; Vicario Episcopal para la Transmisión de la Fe, y Miembro del Consejo Pastoral Diocesano, entre 2016 y 2018. La última parroquia a la que sirvió en nuestra diócesis fue la de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio de Las Colonias, de Huelva, entre 2016 y 2018, año, este último, en el que por razones familiares hubo de regresar a su diócesis de Sigüenza-Guadalajara.
La diócesis de Huelva, su Clero y sus Fieles, así como las parroquias a las que sirvió tan generosamente: El Cerro de Andévalo, Valdelamusa, Mina de San Telmo, Santa Bárbara de Casa y la de Nuestra Señora de los Dolores, de Huelva, sienten la pérdida de este sacerdote de Jesucristo que, durante dos décadas, caminó con nosotros en esta Iglesia de Huelva. Es un momento para dar gracias a Dios por el testimonio de su entrega y dedicación, de su amor a la Iglesia.
Y es también el momento de encomendar su alma al Señor. Don Santiago esperó en Cristo Resucitado. Nuestra oración por él sube hasta el cielo, para que Dios le muestre, ya sin velos, su rostro amoroso y misericordioso. María, a la que invocó como Señora de los Dolores, del Andévalo, de Albricias y del Carmen, y San Benito Abad, San Telmo y Santa Bárbara, lo acompañen junto con los demás santos y ángeles, para que lo introduzcan en la ciudad santa de la Jerusalén celestial. Descanse en paz.
Con motivo de los terremotos que obligaron a su cierre, la parroquia continuó la vida pastoral y las celebraciones litúrgicas desde una capilla habilitada en sus salones, sosteniendo a los vecinos en la esperanza ante el temor e incertidumbre.
La parroquia del Corpus Christi, en el barrio del Zaidín, que tuvo que cerrar tras los terremotos en agosto, vuelve a abrir este sábado día 12, fiesta litúrgica del Dulce Nombre de María. Será con la Eucaristía de las 20 horas.
La parroquia realizará la limpieza profunda del templo mañana viernes y el mismo sábado, una vez se han atendido las obras de urgencia, “sobre todo para volver a abrir el templo”, y poder volver a celebrar la Eucaristía en él. Dos años después de trabajos de arreglos y pintura y de haber “dejado preciosa la parroquia”, las paredes del templo han vuelto a pintarse.
MISA DE CAMPAÑA Y MENSAJE DE ESPERANZA La reapertura se produce tras las recientes fiestas del barrio, que, ante lo sucedido, optó por continuar adelante con ellas. Unas fiestas en las que se hizo presente, este año con más intensidad, la Eucaristía de campaña celebrada en el parque Carlos Cano, en la que se rezó especialmente por las personas más damnificadas y dando gracias a Dios por no lamentar daños personales.
Ya estaba prevista antes de los terremotos, pero, a consecuencia de ellos, el barrio acogía la Santa Misa con más anhelo ante el miedo e incertidumbre tras lo vivido cuando la tierra tembló.
Para sostener la esperanza entre los fieles, D. Vicente entonces recordaba ese origen humilde del barrio que levantó una parroquia, “que no tenía nada, ni siquiera templo y que terminó siendo el centro neurálgico del barrio”, junto con D. Juan, “el sacerdote que la llevó a cabo”. Es una parroquia nacida y construida “desde la nada”, con la implicación de sus vecinos “buscando por todas partes.
“Hemos partido de ahí y ya sabemos que la vida no es fácil y que vienen momentos en los que te lo distorsiona todo. Pero, en esos momentos, como lo hemos hecho siempre, como este barrio lo ha hecho siempre, unidos y juntos, podemos salir adelante. Y las cosas materiales son cosas materiales, y si se pueden reconstruir o rehacer, vamos a ello”. Un mensaje de esperanza de D. Vicente Guerrero que proclamaba en esa misa de campaña y que hoy continúa repitiendo, ante el devenir de cada día y la incertidumbre de la serie sísmica.
LA VIDA PARROQUIAL NO SE PARA Pese a su cierre temporal, la vida parroquial continuó adelante. Por eso, lo primero que hizo D. Vicente al comunicar este cierre fue habilitar una capilla en los salones, donde no ha faltado la Eucaristía, que ha sostenido a los vecinos en sus momentos más inciertos y de más temor.
D. Vicente aún recuerda el impacto de primer terremoto con el que se abrieron grietas en la cúpula y sus arcos, llevando a su cierre desde ese mismo momento. La tristeza apareció entre los fieles, unida a la comprensión de esta medida, dado que es la primera iglesia que se hizo en el barrio, “en la que la mayoría de vecinos se han bautizado, han hecho su Primera Comunión o se han casado”. “Al verla cerrada era para ellos una inmensa tristeza”, señala el párroco.
Las puertas físicas del templo se cerraron, pero no la vida parroquial y comunitaria, ya que continuó con su ritmo normal de celebraciones, despacho, desde los salones donde se instaló una pequeña capilla, porque “la parroquia nunca cierra”. Esta medida, la de continuar con su funcionamiento normal, supuso un soplo de tranquilidad entre los fieles. Porque “el edificio sigue siendo un edificio y la parroquia, que es todas las personas que la componen, es mucho más grande”, subraya D. Vicente.
A la misa de reapertura del sábado día 12, a las 20 horas, continuarán las celebraciones habituales desde el propio templo: de lunes a sábado a las 9:30 horas y 20 horas, y los domingos, además de ese horario, también a las 12 horas.
FOTOS: Hermandad Trabajo y Luz (Zaidín), en la misa de campaña durante las fiestas del barrio.