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MISA CRISMAL: “Sacerdotes dando su vida 24 horas sobre 24”

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Mañana de Miércoles Santo. Día de comunión, espacio de fraternidad sacerdotal, pórtico de los días grandes de la Iglesia. Se celebra la Misa Crismal, la eucaristía en la que el obispo, su presbiterio, los religiosos y religiosas y el pueblo fiel unen su canto y alabanza a Dios en torno a los Santos Óleos. Es la primera vez que nuestro obispo D. Antonio preside esta celebración, expresión de la comunión diocesana y de la fraternidad presbiteral.

En su homilía, D. Antonio dijo a los sacerdotes presentes: “El sacerdocio de Cristo no puede ser comprendido como una dignidad, una promoción o un puesto de poder. Ni siquiera un ámbito para estar por encima de los demás. Y muchas veces hay sacerdotes que actúan así, con poder y autoritarismo, olvidando que han sido creados bajo el cimiento del lavatorio de los pies”. Necesitamos “un sacerdocio nuevo: que consiste en comprender a los débiles, ayudarles, descender a la fosa de los afligidos para rescatarlos, acercarse a los que carecen de esperanza para levantarlos”.

Una vez concluida la homilía, llegaba el momento de la renovación de las promesas sacerdotales en el que los presbíteros recuerdan y actualizan su servicio y entrega a la iglesia y al mundo a través del ministerio sacerdotal.

En el ofertorio, los diáconos permanentes ofrecían los Santos Óleos. Después de la comunión, D. Antonio pronunció la bendición sobre estos aceites tan “especiales” que serán repartidos por todas las parroquias para que sirvan de fortaleza y bendición a los enfermos, los catecúmenos y los bautizados y confirmados.

Al finalizar la Santa Misa, los sacerdotes se desplazaron a la casa sacerdotal para compartir una sencilla y fraterna comida.

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HOMILÍA D. ANTONIO EN LA MISA CRISMAL

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Isaías 61, 1-9 Cambiaré el luto por el óleo de la alegría y os daré un perfume de fiesta; Salmo 88 Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán; Apocalipsis 1, 4b-8  Por su sangre hizo de nosotros un reino de sacerdotes; San Lucas 4, 16-21 Hoy se cumple este pasaje que acabáis de oír

Queridos hermanos del presbiterio, diáconos permanentes, vida consagrada, seminaristas, hermanas y hermanos todos de esta Iglesia del Señor que camina en Almería.

Me gustaría hablaros al corazón y que todos hiciéramos un esfuerzo para entrar en el misterio y nos colocáramos en el momento de la Última Cena, cuando el Señor en ese gran momento de intimidad con sus amigos, cuando tan sólo le quedaban unas horas de estar en este mundo y anticipa el Sacrificio: esto es mi Cuerpo, esta es la Sangre de la Nueva Alianza; y lo articula entre el mandamiento del Amor y el Lavatorio de los pies. Nada es casual. ¡Qué pedagogía la de Cristo! Tres momentos inseparables que se apoyan uno en el otro y adquieren así su sentido completo.

Me gustaría hablaros al corazón y que todos hiciéramos un esfuerzo para entrar en el misterio y nos colocáramos en el momento de la Última Cena, cuando el Señor en ese gran momento de intimidad con sus amigos, cuando tan sólo le quedaban unas horas de estar en este mundo y anticipa el Sacrificio

Vivamos este acontecimiento desde una actitud de adoración y de confianza.

En este marco, en el ámbito del amor y del servicio, instituye el Señor la Eucaristía, de la todos tanto dependemos. Es el signo de la Nueva Alianza. La historia de la Salvación está plagada de alianzas: con Noé, Isaac, Jacob, Moisés… todas exigían su sacrificio. Normalmente un cordero.  Sacrificio no es una palabra negativa y mal vista, como solemos entenderla hoy casi todos. Sacrificio significa: hacer sagrado. Es decir que en la Alianza Dios nos pone a su nivel, y eso exige renunciar a todo lo que nos separe de él. En esta alianza definitiva, Jesús mismo es el sacrificio: “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Y para que ni sus discípulos, ni nosotros hoy, equivoquemos su entrega sacrificial con otra cosa, tomó un trozo de pan y un cáliz lleno de vino… Las palabras pronunciadas por Jesús son anticipación de su muerte: “Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros”. “Esta es mi sangre, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”. Estas palabras convierten el hecho de la muerte en un suceso de amor.

Dejadme que os traiga a cuento una reflexión sensible que leí hace años: si tomas una forma sin consagrar en tus manos y contemplas ese trozo de pan y piensas ¿cómo podrá ver el Señor este trozo de pan? ¿Creéis vosotros que lo verá igual que un guijarro del río o un corderito? No. De ninguna manera, pues el trozo de pan es el resultado de una historia. Para que pueda tenerlo en mis manos fue necesario el trabajo del labrador, el sembrador, el segador, sin hablar de los que fabricaron los instrumentos de labranza y siega… después el molinero, el panadero y todos los artesanos y artesanas, después el vendedor y las monjas que hicieron las formas… Este pan somos la humanidad misma y Cristo se encarna de nuevo en nuestro trabajo para quedarse entre nosotros y ser alimento. (cfr. François Varillon, Joie de croire… Paris 1981 p. 279-294) ¿Hay expresión más grande que este sacramento?

Si nos comiésemos este pan sin consagrar la historia de la humanidad quedaría sin salida, permanecería tan solo humana… volveríamos a producir más pan… y moriríamos. Pero si llevamos este pan al altar, Cristo hace de él su propio Cuerpo y “cristifica” el trabajo y al mismo hombre y se abre la puerta de la humanidad hacia Dios, y comiendo su Cuerpo nos hacemos como él, portadores de eternidad. Como María puso su cuerpo para engendrar a Cristo, así nosotros ponemos toda nuestra vida para esta nueva y diaria encarnación: la presencia de Dios en medio de su pueblo. Esto, que os digo, es para todos los bautizados en Cristo, sacerdotes en él.

Y nosotros, los presbíteros, los que hemos sido llamados para este ministerio, seguimos poniendo nuestras pobres y pecadoras manos para tan gran misterio de redención. ¡Nos hacemos sacerdotes en Cristo! ¡Ofrecemos nuestra vida y el trabajo de las gentes! ¡Nos hacemos en Cristo alimento! Esclavos, servidores de todos, portadores, “cristóforos” de la humanidad hacia Dios. Y de esto, todos un poco.

Y nosotros, los presbíteros, los que hemos sido llamados para este ministerio, seguimos poniendo nuestras pobres y pecadoras manos para tan gran misterio de redención.

El sacerdocio de Cristo no puede ser comprendido como una dignidad, una promoción o un puesto de poder. Ni siquiera un ámbito para estar por encima de los demás. Y muchas veces hay sacerdotes que actúan así, con poder y autoritarismo, olvidando que han sido creados bajo el cimiento del lavatorio de los pies. El que quiera ser el primero que sea el servidor de todos.  El sacerdocio de Cristo implica, como dice el autor de la Carta a los Hebreos, asemejarse en todo a sus hermanos, a fin de ser misericordioso. No sigue el camino de la ambición, del lujo, de la soberbia y del poder. Jesús ha seguido el camino de la humillación, de la pobreza, del sufrimiento y de la muerte, como hemos escuchado en Isaías. Ha asumido nuestra naturaleza frágil y débil, de carne y de sangre, y ha afrontado la muerte.

El sacerdocio de Cristo no puede ser comprendido como una dignidad, una promoción o un puesto de poder. Ni siquiera un ámbito para estar por encima de los demás. Y muchas veces hay sacerdotes que actúan así, con poder y autoritarismo, olvidando que han sido creados bajo el cimiento del lavatorio de los pies.

Este es un sacerdocio nuevo: comprender a los débiles, ayudarles, descender a la fosa de los afligidos para rescatarlos, acercarse a los que carecen de esperanza para levantarlos, revelar el nombre y la gracia de Dios a cuantos andan en las tinieblas del mundo. Nadie puede decir “esto es mi cuerpo” y “éste es el cáliz de mi sangre” si no es en el nombre y en la persona de Cristo, único sumo sacerdote de la nueva y eterna Alianza (cf Hb 8-9).

Cristo ha tomado sobre sí nuestro destino: que incluye la muerte y el sufrimiento como consecuencia del pecado, y lleva a término nuestra vocación: amar para ser coronados de gloria y de honor. Pero no nos equivoquemos, su gloria no es la gloria de un rey o guerrero que ha vencido a su enemigo, o la de un ambicioso que ha cumplido sus proyectos: es la gloria del amor, de la misericordia, que restablece la comunión de los hombres con Dios y nos busca, y nos habla a cada uno por nuestro nombre, con nuestra propia originalidad.  ¡Él es el buen Pastor! Cuánto me duele cuando personas de una parroquia vienen a quejarse de su cura por soberbia, por imposición de su voluntad, por confundir autoridad, que nace del lavatorio de los pies, con autoritarismo. No seamos de este mundo, sed como el buen pastor que sacrifica su vida, 24 horas sobre 24, por sus ovejas. Desechad de vuestra boca y de vuestro corazón la expresión: el párroco soy yo. No debemos ser como los déspotas ilustrados. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo. Se nos va pegando el lodo de la historia. No sea así entre vosotros.

Cuánto me duele cuando personas de una parroquia vienen a quejarse de su cura por soberbia, por imposición de su voluntad, por confundir autoridad, que nace del lavatorio de los pies, con autoritarismo.

Os invito a pedir a Dios la gracia de seguir también todos nosotros el dinamismo de ese sacerdocio. Ser compasivos con nuestros hermanos exige de nosotros vivir el sacerdocio según el Espíritu de Cristo, no según el espíritu de este mundo. Exige de cada uno de nosotros saber llevar a la humanidad hacia Dios, y muchas actitudes personales les pueden separar. Nuestro sacerdocio no es un oficio puramente temporal. Es para siempre. Pues el dinamismo del amor no se puede entender de otra manera. Todo pasará, el amor no pasa nunca.  El sacerdocio, como decía san Agustín, es amoris officium, es el oficio del buen pastor, que da la vida por las ovejas (Jn 10, 14-15).

Pidamos a María, Madre de la Iglesia, que interceda por todos nosotros para que nos presentemos con Cristo como ofrenda agradable a los ojos de Dios y descienda sobre nosotros la gracia que todo lo transforma, que todo lo eleva, que todo lo perfecciona y que todo lo glorifica. ¡Ánimo y adelante!

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Via Crucis de la Pasión del Señor

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Via Crucis de la Pasión del Señor

Este número especial de Semana Santa de nuestro semanario Fiesta contiene el rezo del Via Crucis organizado por la Santa Sede. En ella se encuentran las meditaciones de toda una serie de familias que atraviesan sus particulares dificultades.

Recomendamos también el interesante artículo sobre las diferencias entre las Pascua judía y la Pascua católica, muy propicio para la vivencia del Triduo Pascual y que podrán encontrar en nuestra sección de Cultura.

Además de ello incluimos la reflexión sobrecogedora sobre la Pasión del Señor del Papa Francisco durante el pasado domingo de Ramos y damos a conocer la vida de

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La diócesis se dispone a celebrar el Triduo Pascual

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Las parroquias de las cuatro islas que componen la Diócesis Nivariense se disponen a acoger las más importantes celebraciones del Año Cristiano.

La tarde de este próximo Jueves Santo se inicia el conocido Triduo Pascual. El obispo Bernardo Álvarez presidirá este día del Amor Fraterno en la Santa Iglesia Catedral, a las 18:00 horas. Al término de la Eucaristía se realizará la Reserva del Santísimo en el Monumento.

Los cultos del Viernes Santo se celebrarán en el primer templo de la diócesis a las 12 del mediodía. Y la celebración más importante de la Iglesia, la Vigilia Pascual será a las diez de la noche del próximo sábado.

Ya el Domingo de Resurrección, el solemne pontifical del día con la bendición papal, lo presidirá el prelado Nivariense a las 12, seguido de la procesión con Jesús Sacramentado hasta el templo lagunero de Nuestra Señora de La Concepción.


Aquella misma memorable Cena

En la tarde del Jueves Santo se presentan tres secuencias que, aunque distantes en el tiempo, están condensadas en la última cena del Señor con sus apóstoles. El rito de la cena pascual hebrea era memorial (recuerdo actual y actualizante) de la salvación obrada por Dios en el éxodo. Aquella cena era un anuncio –«tipo»– de la nueva instituida por Cristo precisamente en el contexto celebrativo de la antigua. Sin embargo, el episodio del cenáculo no queda cerrado en sí mismo o en referencia a un pasado salvador; se proyecta al futuro pues allí el Señor anticipa ritualmente los sucesos del Calvario. Desde esta manera, el mismo Cristo que entrega su cuerpo sacrificado por la salvación del mundo, entrega a la Iglesia la prolongación en el tiempo de este sacrificio «hasta que vuelva».

El lavatorio de los pies, históricamente no siempre realizado dentro de la Misa y a los fieles laicos, reproduce, a su modo, la misma dinámica de entrega de Jesús en la cruz: «dramatiza» su absoluto abajamiento y recuerda su «mandatum» de amor fraterno. Hay que hacer notar que, en otras liturgias, este rito tiene sentido bautismal pues representa la purificación con el agua del nuevo nacimiento.

La reserva y adoración del Santísimo ha de ser concebida especialmente desde la perspectiva sacrificial de la Eucaristía. Quien está en el sagrario es quien se entregó en la cruz y quien sigue haciéndolo en cada celebración. Por eso, en los tiempos de oración posteriores, se recomienda la meditación de los capítulos 13-17 de San Juan.

La muerte victoriosa del Señor

La entrega de Cristo a la voluntad del Padre que cumplió en toda su vida llega a su máxima expresión en la cruz alcanzando la vida nueva para todos; esto es lo que se conmemora con la impresionante «Celebración de la Pasión del Señor» cargada de emoción contenida en la tarde del Viernes Santo. Todos los ritos de este día han de ser contemplados desde la cruz y la pasión: pasión proclamada (las lecturas de la palabra de Dios que llegan a su culmen en la pasión según San Juan), pasión invocada (la solemne oración universal que manifiesta la universalidad de la salvación), pasión adorada (adoración de la Santa Cruz), pasión comulgada (Sagrada Comunión con el Cuerpo del Señor consagrado el Jueves Santo). Es el día de la cruz por excelencia; ella es el leño nuevo que, en contraposición a aquel del paraíso, es causa de salvación y derrota del mal, de modo que «donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido». Los cantos que señala el Misal ofrecen una maravillosa meditación exaltando el signo e instrumento de la salvación y la pregunta desgarrada y sin respuesta que Cristo dirige a los hombres desde la cruz: «¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho, en qué te he ofendido? Respóndeme».

Un gran silencio envuelve la tierra

El Sábado Santo es la celebración del tiempo detenido, del silencio y de la espera. Es el día en que la Iglesia entera contiene la respiración ante la contemplación de Cristo depositado en el sepulcro. Este silencio es roto únicamente por la celebración de la Liturgia de las Horas que muestra progresivamente el dolor de la Iglesia, el descanso del Señor, su descenso al lugar de los muertos y la espera de la victoria.

Triunfante se levanta

La celebración anual de la Pascua comienza con la «Vigilia Pascual» una vez que ha llegado la noche; no se trata del último acto del Sábado Santo, sino que es ya la celebración del Domingo de Pascua. La Iglesia entera se reúne en oración prolongada durante la noche en la espera de la resurrección del Señor, de ahí el carácter vigiliar por el que se distingue esta celebración. Su riqueza lírica, simbólica, ritual, oracional y sacramental trata de mostrar y celebrar desde las más variadas perspectivas el gran misterio de la Resurrección de Cristo presente en la vida de los hombres: la luz que vence las tinieblas de la muerte (lucernario), la unidad de toda la historia salvífica en Cristo y su misterio pascual (extensa liturgia de la palabra), la pascua del cristiano por medio del bautismo y la confirmación (liturgia bautismal) y, finalmente, la celebración de la Eucaristía, momento culminante de la Vigilia, sacramento pascual por excelencia, memorial de la muerte y resurrección del Señor, plenitud de la Iniciación Cristiana, anticipo de la Pascua eterna. La Misa del día de Pascua es continuación y prolongación diurna de los contenidos festejados en la gran noche. El Triduo Pascual y la Semana Santa están llegando su fin, se abre ahora un precioso espacio para meditar sobre la Pascua de Cristo y la Pascua de la Iglesia.

Luis García Gutiérrez,
Director de Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia

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“Hay mucha voluntad y solidaridad entre la gente de Granada, se implican mucho”

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“Hay mucha voluntad y solidaridad entre la gente de Granada, se implican mucho”

D. Alfonso Marín, Delegado Episcopal de Cáritas Granada nos habla de la Campaña del Amor Fraterno se celebra anualmente en nuestra diócesis de Granada para sensibilizar sobre la solidaridad necesidad de estar siempre cerca de las personas más vulnerables. Este año el lema es “No nos cansemos de hacer el bien”, inspirado en el Mensaje cuaresmal del Papa Francisco.

D. Alfonso, ¿por qué estas palabras del Papa para la campaña de este año?

Desde Cáritas diocesana de Granada nos han parecido muy oportunas estas palabras del Papa referidas al tiempo cuaresmal. Llevamos tanto estrés por diversas circunstancias, primer la crisis económica, después la pandemia y ahora aparece un nuevo escenario con la guerra de Ucrania, por ello debemos pedirle fuerzas al Señor para no cansarnos de hacer el bien.

Las colectas del Jueves Santo irán destinadas a esta campaña. Se celebra en ese día para inspirarse en el ejemplo del Evangelio, el lavatorio de pies, una llamada al amor, a servir y amar a los demás.

¿Cómo es la participación de los granadinos en este Día del Amor Fraterno?

El día del amor fraterno se celebra en las parroquias especialmente y la solidaridad va incluso en aumento. La gente está muy sensibilizada con el sufrimiento especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. Es cierto que los cristianos dan mucho, son muchos frentes y es necesaria la perseverancia.

También son parte indispensable los voluntarios a los que me gustaría darles las gracias por su implicación, y entrega detectando necesidades, acompañando y escuchando a los necesitados. Es un milagro poder contar con personas implicadas a ese nivel.

El año pasado la Campaña del Amor Fraterno recaudó más de 46.000 euros en nuestra diócesis para los diferentes proyectos que desempeña Cáritas diocesana. ¿Cuáles son ahora mismo las principales necesidades que atendéis?

Sobretodo ayudar a las familias en cuanto a los suministros por el encarecimiento de la energía, también los alquileres de vivienda que cada vez son más difíciles. Asimismo, cabe destacar la brecha digital que ha incidido tanto en la educación desde la pandemia, quien no tiene internet, dispositivos adecuados, se ha vuelto una necesidad. La alimentación también sigue siendo una demanda.

Desde la mirada de un sacerdote, ¿cómo vive el contacto con tantas circunstancias adversas?

Hay pobrezas de distintos tipos. A veces no es solo lo material, se demanda también la figura del sacerdote para dar consuelo y aliento. A mi la entrega de los voluntarios me inspira como sacerdote a seguir dando mi vida. Es muy bonito cuando se ve que hay personas que después de pasar por Cáritas empiezan a ir a la parroquia y a formar parte de la comunidad de fieles.

¿Cómo invitaría a las personas a vivir y colaborar con esta jornada del amor fraterno?

La mejor manera de invitar a colaborar es agradecer la colaboración ya prestada hasta hoy. Hay mucha voluntad entre los granadinos, Granada es muy solidaria, la gente se implica mucho.

En épocas de dificultad es cuando más se nota la ayuda. Eso siempre nos sorprende porque hay necesidades que se están prolongada mucho tiempo, y eso supone un esfuerzo. Como dice el Papa: “Nos salvamos juntos, nos salvamos con dios que es quien nos da fuerza. La oración riega y la caridad fecunda”.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Un preso será indultado en Granada este Viernes Santo

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El pergamino del indulto con el lazo blanco.

El Viernes Santo Granada asistirá al acto de indulto de uno de sus presos. Así se hará siguiendo la histórica tradición de la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento. El acto tendrá lugar a las 18:15 horas en la iglesia del Monasterio de San Jerónimo.

Fue en tiempos de Alfonso XIII cuando la Hermandad de Nuestra Señora Soledad y Descendimiento del Señor recibió de la reina María Eugenia la gracia de poder indultar a un preso de la ciudad en el día de Viernes Santo. Un privilegio concedido como acto de reparación al indulto de Poncio Pilato a Barrabás en lugar de a Jesucristo en Jerusalén.

La Soledad y Descendimiento recuperó esta tradición a comienzos de este siglo, adaptado al nuevo ordenamiento jurídico. El protocolo se inicia a comienzos de septiembre u octubre. El Centro de Inserción Social (CIS), junto a los funcionarios de prisiones de Granada, proponen una terna de tres presos susceptibles de recibir una rebaja de la condena. Esta terna pasa por la audiencia provincial y se decide entonces el indulto a uno de ellos, que es firmado por el Consejo de ministros.

La hermandad dirige una carta al CIS, que le pregunta al preso si quiere procesionar como nazareno el Viernes Santo. “Son personas que no tienen grandes delitos y lo ha hecho con una necesidad económica muchas veces. No son delitos de sangre o de violencia doméstica. Suelen corresponder con el tráfico de drogas. En este caso es una apropiación indebida”, explica el Hermano Mayor de la Soledad y Descendimiento, Enrique Crespo.

Durante el acto el preso, una mujer en este caso, se presentará vestida de nazareno en el monasterio de San Jerónimo. Allí escuchará por boca de las autoridades civiles el protocolo del indulto. El pergamino que contiene el indulto tiene atado un lazo negro, que se cambia por un lazo blanco una vez firmado.

Después de este gesto el indultado sale con su pergamino y participa en la salida procesional de la hermandad, que le aguardará a las 18:30 horas a la salida del monasterio.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Ucrania sigue necesitando ayuda

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Al inicio de la Cuaresma, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, invitó a toda la Diócesis a colaborar con el pueblo ucraniano a través de una limosna cuaresmal. Para ese fin, el Obispado de Cartagena habilitó un número de cuenta en el que, hasta el momento, se han recibido unos 114.000 euros.

Mons. Lorca agradece la generosidad de quienes, desde cualquier rincón de la Región de Murcia, están colaborando económicamente con esta causa y anima a seguir haciéndolo. «Nuestros hermanos siguen necesitando de nuestra ayuda y nuestra oración», dice el obispo.

Quienes quieran aportar su ayuda económica para Ucrania pueden hacerlo en la cuenta habilitada por el Obispado: ES86 0049 6660 7629 1614 2967. Además, si quienes realizan un donativo desean tener descuentos fiscales en la Declaración de la Renta deberán indicar sus datos al realizar la transferencia o enviar un correo a admon@diocesisdecartagena.org adjuntando el resguardo del ingreso e indicando sus datos personales (nombre, apellidos y DNI).

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Cáritas Tenerife acompaña a unas 600 familias afectadas por la erupción del volcán Cumbre Vieja

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El organismo de la Iglesia nivariense recibe los 10.640 euros recaudados como acción de gracias por el ministerio pastoral de monseñor Amadeo Rodríguez al frente de la Diócesis de Jaén.

Cáritas ha acompañado a unas 600 familias afectadas por la erupción del volcán Cumbre Vieja. Así lo informa Cáritas Diocesana de Tenerife, que cifra en más de 1.700 personas las que han recibido algún tipo de ayuda por parte de este organismo de la Iglesia. De ellas, 380 corresponden a menores de edad. En su mayoría, llegan a Cáritas derivadas por los Servicios Sociales de los principales ayuntamientos afectados (El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte), tras la pérdida de sus viviendas o el desalojo a consecuencia de la erupción volcánica.

Según los datos facilitados por Cáritas Diocesana de Tenerife, se acompaña a una treintena de personas que fueron realojadas en distintos espacios parroquiales cedidos por la diócesis nivariense, muchas de las cuales estaban residiendo en lugares inapropiados como garajes, pajeros o, incluso, vehículos particulares. Por este motivo, con las numerosas aportaciones solidarias recibidas, Cáritas Diocesana de Tenerife habilitó y acondicionó casas y salones parroquiales en varios municipios de la isla, llevando a cabo reformas de albañilería, pintura, equipamiento y mobiliario, entre otras.

En la misma línea, a las personas afectadas se les continúa dando respuesta en las necesidades propias de la emergencia, ofreciendo apoyo económico a través de tarjetas de alimentación y tarjetas solidarias bancarias, para poder sufragar otros gastos básicos, como gasolina y medicamentos. En total, hasta finales del pasado marzo, Cáritas Diocesana de Tenerife ha invertido cerca de 600.000 euros en llevar a cabo estas actuaciones. Además, el resto del dinero de las donaciones que se siguen recibiendo (unos 5 millones de euros) se está gestionando en distintos proyectos de reconstrucción y apoyo a las zonas y personas afectadas, presupuestados para los próximos cinco años. Con las donaciones económicas recibidas en la Campaña de Solidaridad, Cáritas Diocesana de Tenerife ha concedido ayudas de emergencia y ayudas al alquiler a familias damnificadas por esta grave tragedia natural, que afectó directamente a más de 7.000 personas y que provocó la destrucción de 3.000 edificaciones.

También en materia de vivienda, la entidad eclesial sigue planificando e implementando acciones a medio y largo plazo, entre ellas la concesión de ayudas económicas para el apoyo en enseres, mobiliario y electrodomésticos de las viviendas que se vieron afectadas por las coladas volcánicas, que todavía no se encuentran en condiciones adecuadas de habitabilidad. Mientras, a nivel interno se están coordinando las acciones con las Cáritas Arciprestales de Los Llanos y de Santa Cruz de la Palma y el voluntariado para una atención específica e integral a las familias afectadas por el volcán.

Paralelamente, se siguen llevando a cabo distintas acciones de sensibilización y rendición de cuentas en centros escolares, empresas, congregaciones religiosas, parroquias, fundaciones, etcétera, dando a conocer las actuaciones que está desarrollando la institución con las personas damnificadas.

Solidaridad jiennense
Cáritas Diocesana de Jaén se sumó a la campaña de solidaridad con los palmeros dando difusión a los distintos canales de donación activados desde este organismo de la Iglesia en Tenerife, así como derivando los donativos llegados a través de sus cuentas. También hay que sumar el gesto del obispo emérito de Jaén, monseñor Amadeo Rodríguez. El pasado noviembre, el entonces administrador apostólico de la Diócesis de Jaén decidió que la colecta de la eucaristía de acción de gracias por su ministerio episcopal como obispo de Jaén se destinase a apoyar a los afectados por la erupción del volcán de La Palma. A lo recaudado en esta colecta se sumarían las aportaciones realizada como regalo al futuro obispo emérito. Para ello se habilitaron unas cuentas bancarias del Obispado para que, quien así lo deseara, pudiera hacer el ingreso de la cantidad que considerase adecuada. En total, lo ingresado gracias a este gesto de monseñor Amadeo Rodríguez asciende a 10.640 euros, que ya han sido transferidos a Cáritas Diocesana de Tenerife.

Cáritas Diocesana de Jaén

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La Resurrección y el Triunfo saldrá dando gracias a Dios en Pascua

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La Resurrección y el Triunfo saldrá dando gracias a Dios en Pascua

La Hermandad de Nuestro Señor de la Resurrección y Santa María del Triunfo saldrá dando gracias a Dios, conscientes de haber pasado dos años difíciles. Los titulares ya se alzan sobre sus respectivos tronos desde el pasado lunes en la parroquia de San Miguel Arcángel.

A la Resurrección y el Triunfo no se le ahorra la cruz. La misma cruz de todas las cofradías que han vivido dos años sin poder salir con sus pasos a las calles de la ciudad a causa de la pandemia, y que han perdido también a muchos de sus hermanos por el camino.

Esta hermandad del Zaidín sufrió ese mismo dolor, aunque ya anticipaba la esperanza hace un año, durante la celebración de la Pascua. “El año pasado tuvimos una Misa del domingo de Resurrección muy especial, aunque fuese duro. Desde ese domingo hasta la gente ha ido concienciándose de que hemos pasado un momento muy grave con la pandemia, pero que tenemos mucha suerte” dice Eva Valladares, Hermana Mayor de la cofradía. “Para nosotros la salida va a ser una acción de gracias al Señor que nos ha permitido volver a la calle con nuestros titulares”.

La cofradía de la Resurrección y el Triunfo reconoce que a primeros de marzo, cuando comenzó el reparto de papeletas de sitio, la cosa estaba aún muy fría. Como era de esperar los fieles se mostraban aún algo reticentes ante una Semana Santa en la que todavía podía esperarse un repunte de la pandemia. Lo cierto es que, finalmente, esta hermandad zaidinera saldrá con todo el cortejo de enseres cubiertos, con muchos hermanos de luz y camareras.

SALIDA PROCESIONAL

Esta semana la hermandad llevará a cabo los retranqueos de sus tronos, para comprobar que todo está en su sitio para la salida del próximo Domingo de Pascua. Ese mismo día saldrá desde la parroquia San Miguel por la calle Primavera, siguiendo por Andrés Segovia, Poeta Manuel de Góngora, Puente Romano, Plaza del Humilladero, Carrera de la Virgen hasta la Puerta Basílica de las Angustias, a la que se estima llegará hacia las 12:05 horas.

Desde allí seguirá atravesando la Plaza del Campillo y Plaza de Mariana Pineda, desde donde comenzará el recorrido por la carrera oficial, llegando a la S.I. Catedral hacia las 14 horas. Tras el rezo solemne junto al arzobispo y fieles del templo catedralicio, el cortejo iniciará su camino de regreso hacia su sede canónica, que se estima será hacia las 17 horas.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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La Cruz de Caravaca vuelve este año a visitar los hogares de enfermos e impedidos

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Uno de los momentos más emocionantes de las fiestas caravaqueñas en honor a la Santísima y Vera Cruz es cuando el Lignum Crucis visita las casas de enfermos e impedidos, en las mañanas del 4 y 5 de mayo. La pandemia por coronavirus suspendió también este rito que permite que los ancianos y enfermos, que no pueden durante el año subir al santuario, reciban en sus casas la visita de su patrona.

Este año se retoma la celebración de las fiestas en honor a la Vera Cruz de Caravaca, del 1 al 5 de mayo, fiestas de moros, cristianos y Caballos del Vino que giran en torno a la devoción de un pueblo hacia el madero en el que murió Cristo. Una vez al año, la Vera Cruz abandona su santuario para bajar a la ciudad que la custodia y venera. En torno a ella se realizan diferentes ritos y celebraciones litúrgicas, acompañadas de las procesiones y desfiles de moros y cristianos, y del festejo de los Caballos del Vino.

Uno de esos ritos es la Cruz de Impedidos, la visita que la patrona realiza a los hogares de quienes, por ancianidad o enfermedad, no pueden salir de sus casas. Desde la Cofradía de la Vera Cruz animan a quienes quieran recibir en su casa la visita de la Sagrada Reliquia a que formulen dicha solicitud antes del 26 de abril, indicando su nombre, dirección y teléfono.

Para realizar la visita a los hogares, la Cofradía de la Vera Cruz extremará las precauciones, reduciendo al máximo el aforo en cada una de las visitas, así lo explica el vocal responsable de Liturgia y Celebraciones, Juan Fernández: «Los sacerdotes que portarán la Cruz entrarán en las casas para dar la bendición a los enfermos y a los familiares que los acompañan, aunque no se podrá besar la Sagrada Reliquia. Se ruega igualmente que no haya demasiadas personas en la habitación de los enfermos para evitar las aglomeraciones».

Además, desde la Cofradía de la Vera Cruz se informa a los hermanos cofrades que deseen imponerse la cruz, el próximo 1 de mayo, que deben pasar por la oficina de la cofradía antes del 28 de abril, para formular dicha petición, abonar su importe y retirar la correspondiente tarjeta que deberán entregar durante el acto de imposición en la Misa de ese día.

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