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Dios y el silencio VI. El encuentro entre Dios y el hombre en el silencio

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1.- El Ruido y el alejamiento de Dios.

Vivimos en un tiempo sin consagración, en una era en la que el ruido producido por  la hipercomunicación  ha desacralizado y profanado el mundo afirma el filósofo Byung Chul-Han[1]. Lo sagrado está ligado al silencio porque el silencio nos permite escuchar, es en esa escucha donde se manifiesta la gran presencia del ser. El alejamiento del mundo del silencio  significa el alejamiento de Dios.

Algunos  quisieran distinguir la voz de Dios en el conjunto de voces que le llegan por la multitud de redes a las que están conectados y sienten que Dios calla. Por paradójico que parezca  estos  no escuchan la voz de Dios al no escuchar su silencio. Para escuchar la voz de Dios hay que empezar escuchando  el silencio de Dios. Aquí  se plantea un problema ¿cómo distinguir el silencio elocuente de quien se expresa a través de él y el silencio de lo inexistente? Al hablar del silencio Bindenman se pregunta  si el silencio es una ausencia o una presencia, un vacío o una plenitud, un espacio negativo o positivo, algo o nada, preludio o final[2]. El silencio no es el preludio  de la nada sino  el velo que cubre el rostro de la presencia originaria   fundamento primero y el sentido último de la realidad. Se trata de  un silencio elocuente que brota de la conciencia del misterio de nuestra existencia, de nuestra contingencia y de nuestros límites. Es señal o huella que no se resuelve en explicaciones aptas para el entendimiento. En el silencio se trasciende la lógica y la racionalidad traspasa la realidad, lo que nos permite experimentar el Misterio en el que somos, nos movemos y existimos, como dice san Pablo[3]. La escucha de ese silencio en la interioridad del alma nos abre a la fuente del ser y de la vida.

El ruido incapacita para oír el silencio, lo que termina borrando la memoria que teníamos sobre el sentido originario de la realidad, de la relación entre el tiempo y lo eterno,  y lo visible con lo invisible. El ruido invade nuestra intimidad imposibilitando percibir el Misterio que nos rodea y nos penetra. Alejarse del silencio es alejarse de Dios.

2.- El Dios que se oculta y se revela en el silencio.

La revelación y ocultamiento de Dios van de la mano, dada la infinitud de Dios y la finitud del hombre. Es el Misterio de Dios, Deus Absconditus que nunca puede ser plenamente Deus Revelatus.  La experiencia del silencio de Dios es la consecuencia inevitable de la existencia de un espacio de libertad para el ser humano, de lo contrario su presencia se impondría.  Simon Weil  afirmaba que solamente ocultándose ha podido Dios crear. De otro modo, solo él existiría[4]. Esto es lo que permite que siempre exista la posibilidad racional de entender al mundo sin Dios precisamente porque Dios es Dios y el hombre es el hombre. Pero Dios no calla, o si se me permite utilizar el recurso de la paradoja, Dios cuando calla habla. Hay una presencia  de Dios oída en la quietud de la noche oscura audible cuando nos lavamos los oídos en el silencio.

Si somos capaces  de contemplar la realidad que nos circunda con mirada limpia y escuchamos la voz de la conciencia. Si logramos ir más allá de los  ruidos internos y de los exteriores del mundo,  podremos percibir, en el silencio,  una soledad habitada por una presencia que no es otra que lo divino que intuimos en lo más íntimo del alma. El silencio es la retirada a ese lugar original y resonante.

Esto puede acontecer porque en el recogimiento y el silencio  nuestro yo deja de ejercer su poder omnímodo permitiendo que Dios se nos presente como música callada o soledad sonora en el decir de San Juan de la Cruz. En el asombro el ser humano se hace consciente que   dentro de sí hay algo que le supera.   Las grandes tradiciones espirituales nos muestran que al adelgazarse nuestras facultades  se hace transparente, en el hondón de nuestro ser, una presencia que lo habita.  Se  trata de una presencia elusiva, pero fundante e inconfundible, que se experimenta como un misterio mayor que nosotros  mismos[5].

3.- Buscar a Dios y buscarse  en Dios.

La razón ni es tan poderosa como pensaba la modernidad ni tan débil como piensan los posmodernos. Hoy el problema no está tanto en el ejercicio tiránico de la diosa razón sino en una razón que ha olvidado volar[6]. De hecho el ejercicio más puro de la razón es el de llevar al pensamiento hasta sus límites, hasta el terreno del misterio en el que se intuyen las verdades indemostrables. Como nos enseña Simone Weil  por medio de la inteligencia sabemos   que lo que la inteligencia no capta es más real que lo que capta[7]. En ese límite en el  cual se abisma la inteligencia la razón apunta hacia Dios pero no puede definirlo, a lo sumo puede decir no es eso, ni aquello ni lo otro. Decimos que es infinito, absoluto, omnipotente u omnisciente creyendo definir algo pero con ello simplemente afirmamos  que no tiene límites ni de espacio  ni de tiempo  ni de poder ni de conocimiento.

Hemos de ir más allá de nuestros conceptos y nuestras palabras para que en silencio podamos escuchar  y acoger la comunicación de Dios. Sin el silencio la palabra sería meramente humana (un reflejo de nosotros mismos) y Dios una pura proyección de nuestros miedos, necesidades o deseos como han afirmado los críticos de la religión. Lo que  podemos conocer de Dios, salvo que Él se revele, es que no es lo que las cosas o nosotros somos. Lo único de lo que podemos estar completamente seguros es  que no hay nada real que se le parezca. Por eso ante Dios deben enmudecer nuestros conceptos y poner el alma en disposición de escuchar una voz que  el lenguaje no puede expresar.  Como afirma Steiner  solo lo que está más allá de la palabra del hombre nos habla elocuentemente de Dios[8]. Es el silencio  el que nos pone en situación de  espera de la posible interpelación por lo totalmente Otro. Sin este silencio el hombre no puede acercarse al Misterio de Dios.

A Dios no se le conoce sino que se le reconoce porque siempre está ahí. Por eso decía Pascal que el que busca a Dios ya lo ha encontrado. Solo busca el que  siente la ausencia de algo y el que no tiene a Dios en sí mismo no puede sentir su ausencia[9]. El que experimenta la ausencia de Dios descubre que está perdido, desasido,  a la deriva. De hecho al buscar a Dios está buscándose a sí mismo. Por eso no solo buscamos a Dios, sino que sobre todo nos buscamos en Dios. El silencio al alejarnos de la mundanidad y al volvernos sobre nosotros mismos nos permite contemplar a Dios en nuestra propia existencia y a nuestra  existencia en Dios.  El que se busca en Dios es un oyente del silencio que se deja transfigurar por él y al sentir la presencia de Dios descubre  el fundamento y sentido de su existir[10].

4.- El silencio y el diálogo con Dios.

Cuando emprendemos el camino que nos lleva hacia el interior los ruidos personales (problemas, preocupaciones,  ideologías, proyectos, miedos…) son un obstáculo. Nuestros ruidos necesitan disolverse en silencio. Sin  la oscuridad voluntaria de la inteligencia nuestro yo sigue incólume y no podemos intuir  la presencia divina que nos habita. Kierkegaard lo expresaba diciendo que la presencia ante Dios hace que el lenguaje enmudezca silencioso[11]. En el encuentro con Dios, el silencio disuelve las palabras hasta que el lenguaje  se desvanece, queda  solo la escucha.  El silencio al acallar el yo nos introduce en la dimensión más profunda de nuestro ser, en la esfera de lo sagrado. Es en esta esfera donde acontece el diálogo con Dios en la oración. En la oración nuestra palabra  desaparece en el silencio[12]. Nosotros escuchamos pero Dios también escucha. La oración presupone el encuentro de dos silencios, nuestro silencio que invita a oír a Dios, a atenderlo y escucharlo, y el silencio de Dios que deja hablar, ambos son la condición indispensable del diálogo con lo divino.

Es en la oración dónde se refleja, de la mejor manera, este aparecer y desaparecer del lenguaje, ese encuentro donde la palabra comienza con el silencio. Ese  silencio  que viene de Dios acogido en nuestro propio silencio tiene un alcance metafísico porque  nos ofrece la posibilidad para experimentar y comprender que nuestro mundo se asienta en Dios que lo fundamenta, lo sostiene y lo impele. Desde ese encuentro puede surgir un lenguaje con sentido donde lo inefable (in-hablable porque está más allá del alcance de nuestro lenguaje) puede hacerse palabra.  El silencio se convierte  entonces en palabra divina cuyo reflejo se encuentra en la palabra humana. Por esa Palabra absoluta la palabra humana no se desvanece en el aire[13].

5.- El regalo del silencio.

El silencio es el ámbito natural en el cual se realiza la naturaleza de la fe. La esfera de la fe y la del silencio se pertenecen una a la otra[14]. Fe y silencio pertenecen al conocimiento y a la relación con Dios en el tiempo.  Sin ese silencio  Dios no se oye pues lo que predomina es nuestro discurso, nuestra razón. Es el silencio el que nos dispone a escuchar la divinidad al darnos acceso al interior y al más allá permitiéndonos captar el enlace entre el tiempo y lo eterno, entre lo visible y lo invisible.

El verdadero silencio no es opresivo sino elevador, no roba sino que regala. Sin el silencio se pierde la posibilidad  de que el espíritu logre la calma contemplativa. Hundiéndose en el ruido olvida lo divino que lo habita,  lo sostiene y lo impele, cayendo en una espiral autodestructiva donde el ser humano se consume en la hiperactividad, el hedonismo fútil, la adoración de falsos ídolos,  el consumismo, etc., donde, parafraseando a Rousseau, el hombre puede llegar a conocer lo que valen todas las cosas sin conocer el valor de nada. Se trata de ese hombre que vive en la superficialidad  sin tener conciencia clara de su espiritualidad. Kierkegaard definía esta situación como la enfermedad mortal y aconsejaba:

El mundo está enfermo, la sociedad actual está enferma, y si fuera un médico y alguien me pidiera un remedio, o un tratamiento  para afrontar la enfermedad yo le diría ¡crea el silencio! ¡lleva a los hombres hacia el silencio! El mundo de Dios no se puede oír en el mundo ruidoso de hoy…Por lo tanto ¡crea el silencio! [15]

Necesitamos crear ese silencio, un   silencio contemplativo, un  silencio que redima al posibilitarnos  escuchar a Dios porque escuchar a Dios es regresar a Él lo que permitirá que  a pesar de las caídas, las crisis, las dificultades o las muertes todo pueda empezar otra vez,  pues solo en Él  todo puede ser re-creado[16].

Juan Jesús Cañete
Sacerdote y profesor de Filosofía

 

 

 

[1] Byung Chul-Han, No cosas: quiebras del mundo de hoy, Taurus, Madrid 2021.

[2] S. L. Bindenman, Silence in Philosophy, Literature and Arte, Brill Rodopi, Boston 2017, p.1.

[3] Hechos de los Apóstoles 17,28.

[4]  Simon Weil, La Gravedad y la Gracia, Trotta, Madrid 1994  p.86.

[5] Von Balthasar afirmaba que “El hombre es un ser con un misterio en el corazón, que es mayor que él mismo”  H.  V. Balthasar, La oración contemplativa, Encuentro 1985, p 16

[6] Para un análisis de este tema puede leerse la encíclica  Fides et Ratio de san Juan Pablo II.

[7] Simon Weil, La Gravedad y la Gracia, Trotta 1994  p. 163

[8]  G. Steiner, Lenguaje y silencio. Ensayos sobre el lenguaje, la literatura y lo inhumano, Gedisa, Barcelona 2003, p. 56.

[9]  S. Weil, La Gravedad y la Gracia, p. 76.

[10]  M. de Unamuno,  Diario Íntimo, Alianza, Madrid, 1970.

[11] Søren Kierkegaard, Temor y temblor, Técnos, Madrid 1998, p. 165.).

[12] PICARD, 1964: 231-232 afirma que La oración puede ser de nunca acabar, pero la palabra de la oración siempre desaparece en el silencio.

[13] Grab K. Moral Philosophy and the Art of silence (Tesis doctoral Loyola University, Chicago 2014 en http://ecom-non/luciedu/luc_dios).

[14] M. Picard, El mundo del silencio,  Monte Ávila Editores, Caracas 1971 p. 228.

[15] S. Kierkegaard, La enfermedad mortal (o de la desesperación y el pecado), Ediciones Guadarrama, Madrid 1969,

[16]  En las palabras de Picard:  Escuchar a Dios significa regresar a Dios y este regresar es signo de que todo puede “empezar otra vez; de que todo puede ser re-creado” M. Picard, El mundo del silencio,  Monte Ávila Editores, Caracas 1971 p. 84.

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Jornadas de formación de Vida Ascendente de Andalucía oriental y Murcia

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Recientemente, se han celebrado en el Centro de Espiritualidad de Guadix las jornadas de formación que anualmente organiza Vida Ascendente.

Tres días con un apretado programa, impregnados de una alegría desbordante, por el reencuentro después de dos años, y la felicidad del tiempo pascual.

Se abrieron las Jornadas, a las que asistieron una treintena de personas, con la intervención del Presidente Nacional D. Álvaro Medina del Campo sobre: “Vida Ascendente, ayer, hoy y mañana”, en la que recordó el origen del movimiento, como ha resistido y se ha mantenido activo durante la pandemia y el futuro esperanzador que se verá reforzado con la Pastoral del Mayor, que acaba de aprobar la Conferencia Episcopal Española.

El tradicional retiro espiritual, dirigido por el consiliario de Jaén D. Facundo López Sanjuán, que tuvo como idea central el comentario al texto “Id a Galilea; allí le veréis” (Mt 28,7), nos hizo reflexionar con la idea de volver a nuestros orígenes espirituales, al primer encuentro con Jesús, a pasar el desierto y encontrarnos con Él resucitado, que debe ser el fundamento de nuestra vida.

D. Manuel García, sacerdote granadino, disertó sobre: “El discernimiento en tiempos difíciles”. Puesto que discernir es encontrar la voluntad de Dios para hacerla en nuestras vidas, afirmó que es necesario hacer un viaje interior para nuestro propio conocimiento, conocer a Dios a través de su Palabra y escucharle también interpretando los signos de los tiempos.

D. Juan Manuel Bajo, consiliario de Tortosa, desarrolló el tema: “Eutanasia, reflejo de la cultura del descarte”. En su intervención explicó la ley, la postura de la Iglesia en ese tema, el riesgo de que se practique la eutanasia encubierta y el derecho de toda persona a una muerte digna, sin dolor, con cuidados paliativos.

Presentó el testamento vital, y la posibilidad que tenemos todos de hacerlo y registrarlo, para evitar que otros decidan por nosotros en el momento final.

Dª Esperanza Rosales Hurtado, voluntaria de “Manos Unidas” de Torreperogil, presentó la ponencia “Promotores de una ecología humana integral”, comentando la encíclica “Laudato Si’”. El consumismo, la sobreexplotación de la tierra, la falta de calidad del trabajo, la desertización, el cambio climático y tantos males que hoy aquejan al mundo tienen su origen en el mal uso que hacemos los hombres de ese gran regalo de Dios: La Tierra. Animó a los presentes a trabajar por mejorar nuestra conciencia ecológica, teniendo muy presente que el bien más preciado de la naturaleza es el propio hombre, que sufre, de manera especial en los más pobres, todas las agresiones y deterioros que ocasionamos a nuestro planeta.

Finalizaron las jornadas con una Eucaristía concelebrada por D. José Francisco Serrano, Vicario General de Guadix (en representación del sr. Obispo que se encontraba fuera de la diócesis y no pudo acompañarnos como suele hacer todos los años) y los consiliarios de varias diócesis.

Damos gracias a Dios por estas jornadas y encuentros donde compartimos mayores de toda Andalucía Oriental y Murcia nuestras experiencias y nuestra amistad.

Vida Ascendente Jaén

 

 

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Todo previsto para vivir desde Huelva el X Encuentro Mundial de las Familias

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Del 22 al 26 de junio de 2022, tendrá lugar en Roma el X Encuentro Mundial de las Familias, presidido por el papa Francisco y que llevará por lema «El amor familiar: vocación y camino de santidad». Simultáneamente, las diócesis del mundo celebrarán este encuentro uniéndose al Papa en un acontecimiento común.

Nuestra diócesis, a través de la Delegación Diocesana para la Familia y Vida, ha organizado un programa con actividades repartidas en distintas localizaciones, según las vicarías territoriales, «del mismo modo que el Papa ha descentralizado este encuentro para dar la oportunidad de que sean muchas las familias que participen, también en nuestra diócesis lo hemos querido hacer así para facilitar esta participación», según explica el delegado, José Antonio García Morales. Este programa se iniciará un día antes del encuentro en Roma con un Rosario por la Familia en el Santuario de Ntra. Sra. de la Cinta, patrona de Huelva.

Este encuentro es la culminación del Año Extraordinario Familia Amoris Laetitia que se viene celebrando desde el 19 de marzo de 2021 con ocasión del quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia sobre la belleza y la alegría del amor familiar.

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Dos cursillistas representan a Granada en la Ultreya de Cursillos de Cristiandad

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Carima e Isabel con el consiliario nacional del MCC, Mons. José Ángel Saiz.

Dos representantes de nuestra diócesis de Granada participaron en la Ultreya de Cursillos de Cristiandad. Los cursillistas de todas las partes de España se encontraron entre el 30 de abril y el 1 de mayo en la ciudad de Toledo. Hasta la fecha solo se habían celebrado en España siete Ultreyas nacionales, siendo esta la octava.

Este encuentro nacional, conocido como Utreya, llevaba sin celebrarse casi quince años. Esta palabra latina que da título a estos encuentros significa “¡sigue adelante!”, y solían pronunicarla los peregrinos al cruzarse a lo largo del camino.

Isabel y Carmina fueron las dos representantes de la diócesis de Granada que acudieron a este encuentro nacional. Se trataba de una reunión general de todo el Movimiento de Cursillos de Cristiandad que había de suponer una ayuda a profundizar en su experiencia cristiana. Lo hacían con el deseo de “Volver a Galilea”, que era el lema de esta Ultreya, con una clara vocación a fomentar esa Iglesia en salida.

“El Movimiento está enfocado a los alejados y lo que pretende siempre es crear nuevos liderazgos, precisamente en esas personas alejadas, para fermentar los ambientes”, explica Isabel Pereira, costarricense residente en Granada que lleva 25 años vinculada a los Cursillos de Cristiandad. “Es una experiencia maravillosa. El vivir la unidad y el ver que la metodología del movimiento es la misma en todo el mundo, da cuenta de una realidad eclesial muy robusta”.

Entre momentos de oración, encuentros y charlas, las dos cursillistas granadinas afirmaron sentirse muy sorprendidas al vivir una experiencia de Iglesia viva. “Yo vengo una situación algo traumática en la Iglesia, que me hizo daño por cosas familiares, y me tuve que ir del grupo donde estuve durante 35 años. Fui a caer en Cursillos, de una forma providencial”, explica Carmina, la otra participante en este encuentro. “El estar en la Ultreya ha sido como el redescubrir una Iglesia que me acoge a mí, que vengo herida de mi pasado. Ha sido encontrar la Iglesia viva. Para mí ha sido asombroso y sorprendente”.

Alentadas por el mensaje del presidente nacional de Cursillos, Álvaro Martínez Moreno, que les animó a ser valientes y testimoniar su esperanza y alegría cristianas, ambas cursillistas regresaron con el corazón dispuesto a regresar a su Galilea particular.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas 

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El 8 de mayo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas este año bajo el lema, «Deja tu huella, sé testigo». Una campaña que difunden de manera conjunta la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Obras Misionales Pontificias Pontificias (OMP) y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS) para dar voz a personas, que con su “sí” al Señor en diversos caminos vocacionales han dejado huella en otros.

La Iglesia en España celebra estas dos Jornadas vocacionales de forma conjunta:

• La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, de carácter universal, pretende suscitar en todos los jóvenes la pregunta por su vocación, y que la comunidad cristiana promueva las vocaciones cristianas con la oración y el acompañamiento.

• La Jornada de Vocaciones Nativas que busca sostener las vocaciones de especial consagración que surgen en los territorios de Misión, para que ninguna de ellas se quede frustrada por falta de recursos. Para ello, además de la oración, promueve la colaboración económica.

Objetivos: vocación, oración y colaboración económica

  • Vocación: suscitar en todos los jóvenes la pregunta sobre su vocación, en línea con la exhortación apostólica postsinodal Christus vivit.
  • Oración: invitar a toda la comunidad cristiana a sentirse corresponsable y orar por las vocaciones que la Iglesia necesita en nuestro contexto y en todo el mundo.
  • Colaboración económica: a través de la colecta en las misas de este 8 de mayo, de las «becas de estudio» y de otros donativos, sostener a las vocaciones nativas de las Iglesias jóvenes.

Y a ti… ¿quién te ha dejado huella? Y tú, ¿qué huella puedes dejar?

El lema de estas jornadas es «Deja tu huella, sé testigo». En el contexto del Año Santo Compostelano, y ante la Peregrinación Europea de Jóvenes prevista para agosto, resuena con fuerza lo que el papa Francisco dijo a los jóvenes en la JMJ de Cracovia (2016): «Jesús te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque tu historia y la historia de tantos».

Por eso, la campaña recoge testimonios de varias personas cuya vida ha estado marcada por la huella que les han dejado otros y que han dicho «sí» al Señor desde distintos caminos vocacionales.

Entre estos testimonios están dos seminaristas ruandeses de etnias enfrentadas que fueron enviados por su obispo a estudiar juntos al seminario de Madrid, dando un testimonio inmenso de perdón sobrenatural. Una Hija de Cristo Rey, que en clase y acompañando espiritualmente, muestra a sus alumnos un Dios vivo que actúa en la vida cotidiana. Un matrimonio cristiano que adoptó a una niña que huía de la guerra desde África, y que hoy les agradece todo lo que es.

Algunos datos

  • Seminaristas diocesanos
    Según los datos ofrecidos por la CEE en el pasado Día del Seminario, en el curso 2021-2022 hay en España 1.028 seminaristas mayores y 811 seminaristas menores. En 2021 se ordenaron 125 sacerdotes diocesanos, y 19 seminaristas menores pasaron al seminario mayor.
  • Religiosos y religiosas
    Según los datos ofrecidos por CONFER (septiembre 2021), en España hay 35.507 miembros de institutos religiosos y sociedades de vida apostólica (el 76% mujeres). Estos pertenecen a 408 congregaciones. Entre ellos hay 639 junioras y 281 juniores. Aparte, en la actualidad hay en España 179 novicias y 65 novicios.
  • Seglares consagrados
    Según los datos ofrecidos por CEDIS (enero 2022), en nuestro país hay en la actualidad 2.478 integrantes en los Institutos Seculares. De estos institutos, 26 son de fundación española, mientras que otros 14, fundados fuera de nuestras fronteras, cuentan con miembros en nuestro país. Su carisma es vivir en medio del mundo como cualquier seglar, pero plenamente consagrados a Cristo.

En nuestra diócesis

Durante toda esta semana y hasta el próximo domingo, las parroquias y centros educativos de nuestra diócesis están acogiendo testimonios misioneros. Asimismo, el sábado, 7 de mayo, a las 20.00 horas, se celebrará una eucaristía en la Iglesia de Santiago (Cádiz). Posteriormente, a las 20.45, habrá una Vigilia de Oración, para terminar a las 22.00 horas con un encuentro en el patio del Seminario San Bartolomé.

Por otro lado, se puede colaborar con las Vocaciones Nativas a través de las colectas de las misas del próximo domingo, 8 de mayo. También, mediante la cuenta Banco Santander: ES24 0075 3030 00 0602016529 y en www.vocacionesnativas.es 

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La diócesis envía la síntesis de los trabajos sinodales a la Secretaría del Sínodo de la Conferencia Episcopal

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El equipo responsable de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos de nuestra diócesis enviaba el resultado de los trabajos sinodales tras haber sido incorporadas las últimas correcciones tras el encuentro conclusivo que tuvo lugar en el Seminario el pasado 26 de marzo.

En palabras del P. Emilio Rodríguez, vicario general y coordinador de la fase diocesana en Huelva, valora muy positivamente este recorrido que ha sido «una concreción preciosa de la comunión del Pueblo de Dios; comunión que está mucho más allá de una reunión asamblearia, porque nos hemos reunido en el Señor, nos hemos reunido en el Espíritu que sigue hablando a la Iglesia”. Esta síntesis se ha ajustado al formulario que la propia Secretaría del Sínodo de la Conferencia Episcopal había enviado y se sumará a las aportaciones del resto de diócesis españolas para elaborar un documento común que será presentado en una asamblea nacional que tendrá lugar el próximo 11 de junio en las instalaciones de la Fundación San Pablo de Madrid.

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Homilía de mons. José Ángel Saiz en la VIII Ultreya Nacional

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Homilía de mons. José Ángel Saiz en la VIII Ultreya Nacional

 

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses en la VIII Ultreya Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de España. Toledo,

1 de mayo de 2022

¡De Colores! Un saludo afectuoso y cordial a todos los presentes en esta celebración, queridos hermanos y hermanas, venidos a Toledo para participar en la VIII Ultreya Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de España. Saludo a los sacerdotes concelebrantes, a los diáconos; saludo al Presidente y al Secretariado Nacional; a los presidentes y secretariados diocesanos, a todos los cursillistas y participantes en esta Ultreya, peregrinos y apóstoles que ofrecéis vuestro testimonio de Cristo en medio del mundo, que colaboráis en la misión evangelizadora de la Iglesia, que os ponéis al servicio de la pastoral diocesana en cada porción del pueblo de Dios. Saludo también a todas las personas que seguís esta celebración a través de los Medios de Comunicación Social.

En comunión con toda la Iglesia universal, extendida de oriente a occidente, celebramos el tercer domingo de Pascua, y a la vez, con esta celebración culmina nuestra VIII Ultreya Nacional. El evangelio que hemos escuchado narra la aparición del Señor resucitado en la orilla del lago de Tiberíades, y termina con la confirmación de Pedro en su ministerio de pastor y primado. Todos los elementos anteriores vienen a ser como un preludio: la pesca fracasada, y posteriormente, la pesca milagrosa, tras la cual Pedro se arroja al agua para llegar nadando hasta el Señor; los compañeros, que remolcan la red con la multitud de peces; y finalmente Pedro, que arrastra hasta la orilla la red repleta.

Jesús les distribuye el pan y el pescado, y después tiene lugar el examen de amor. Pedro tenía en su interior una pena grande, porque había negado por tres veces a su Maestro. Jesús, al terminar la comida, le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro, que ya no quiere comparaciones con nadie, contesta: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”. Jesús le vuelve a preguntar y Pedro vuelve a responder lo mismo. A la tercera vez, Pedro se pone triste, porque ya no se fía de sí mismo, y teme equivocarse de nuevo, y contesta confiando en el saber de Jesús: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras”. Hay una profunda unidad entre ministerio y amor, que queda sellada con este anuncio de la muerte en cruz de Pedro, de su imitación del camino de Cristo hasta el final.

Esto sucedió en Galilea, cuando Jesús se apareció a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Recordemos que el Evangelio de la resurrección de Jesucristo comienza con las mujeres que se dirigen hacia el sepulcro, temprano, en la mañana del día después del sábado. Se dirigen a la tumba, pero la encuentran abierta y vacía. Un ángel les dice que no teman, y les manda llevar la noticia a los discípulos: que Jesús ha resucitado de entre los muertos y va por delante de ellos a Galilea. Las mujeres se marchan a toda prisa y, durante el camino, Jesús les sale al encuentro y les dice: «No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (Mt 28, 10).

Volver a Galilea. Galilea fue para los apóstoles es el lugar de la primera llamada, donde todo empezó. Jesús pasó por la orilla del lago, pasó por sus vidas, se encontró con ellos, los llamó, y ellos lo dejaron todo y lo siguieron (cf. Mt 4,18-22). Allí tuvo lugar la predicación, los milagros, el germen de la nueva comunidad. Ahora, hay que recordarlo todo, contemplarlo a partir del final, es decir, del misterio pascual, de la muerte y resurrección del Señor.

En esa VIII Ultreya Nacional es preciso que cada uno haga memoria de su Galilea particular, de su primer encuentro con el Señor. Volver a Galilea significa, en primer lugar, volver a nuestro bautismo, al momento en que fuimos constituidos hijos de Dios, miembros de Cristo, templos del Espíritu Santo; volver al momento en que comenzamos a vivir en gracia y recibimos una llamada a la santidad y al apostolado. Volver a Galilea significa también volver a nuestro primer Cursillo, a la experiencia de aquel encuentro personal con el Señor que reavivó y explicitó la llamada bautismal, que nos llamó a seguirlo y a participar en su misión. No evocamos un recuerdo nostálgico del pasado, sino la vida nueva y el impulso apostólico que produjo el encuentro con el Señor.

Volver a Galilea es volver a los orígenes y al corazón del MCC y seguir acogiendo con temor y temblor el carisma que nos ha sido entregado con una finalidad específica: hacer presente el amor de Dios a todos los hombres, facilitar que las personas se encuentren con Cristo, y vivan como hijos de Dios, y colaboren en la transformación del mundo; porque a partir del encuentro con el Señor, con uno mismo y con los demás, brota una nueva vida que tiene su raíz principalmente en Jesucristo, la gracia, la respuesta de fe y la Iglesia.

Volver a Galilea es vivir inmersos en la Santísima Trinidad, en la gracia de Cristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo; es tener conciencia clara de estar salvados por pura gracia, de la importancia de la dimensión comunitaria y eclesial, y de la llamada a la santidad. El MCC surgió en el contexto de la peregrinación de los Jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela del año 1948. Aquella peregrinación tenía como lema: «¡A Santiago, santos!». Este lema fue el horizonte y la motivación principal en la vida de aquellos jóvenes, y será la inspiración de Mons. Hervás, don Sebastián Gayá y Eduardo Bonnín para desarrollar la preparación espiritual de la peregrinación y su continuidad. Bueno es recordar que los procesos de beatificación de Eduardo Bonnín y de Sebastián Gayá están incoados.

Volver a Galilea significa vivir intensa y fielmente los elementos más genuinos de nuestro carisma, método y espiritualidad: el sentido peregrinante, el ponerse en camino confiando en Dios y en los hermanos; un apostolado y una espiritualidad kerigmáticos, porque el Espíritu Santo nos impulsa a dar testimonio de Jesús, con oración, con entusiasmo, con coraje, buscando la conversión propia y de los demás; vivir la amistad desde Cristo, fuente de nuestras relaciones interpersonales, en comunidad, como dinamismo para el apostolado; vivir la alegría en el Señor, desde el amor, en el sufrimiento y en la prueba, siendo mensajeros de la alegría; vivir en comunión y sinodalidad, en unidad profunda de vida, porque de otro modo, nuestro testimonio no es creíble.

Volver a Galilea significa realizar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que Dios nos ha encargado en el mundo, en la Iglesia, y en el MCC. Llevar a cabo nuestra misión desde la entrega y la actitud de servicio, nunca desde la actitud de dominio. Con actitud de precursor, como Juan Bautista. En las relaciones con los demás, conscientes de que ellos tendrán que crecer y nosotros deberemos menguar; también respecto a Jesús en nosotros, para que Él crezca y desarrolle todo lo bueno que hay en cada uno. La actitud de precursor requiere una gran dosis de humildad, y tiene tres tiempos: preparar el camino, señalar y desaparecer.

Volver a Galilea significa hacer que María ocupe un lugar importante en nuestro corazón, en nuestra vida. Porque ella es Madre de Dios y madre nuestra, peregrina en la fe, mediadora de todas las gracias; la Madre y Maestra que nos enseña a vivir firmes en la fe, constantes en el amor y el servicio, la Madre de la Iglesia evangelizadora que inspira nuestra actividad apostólica. La Madre que nos enseña y nos ayuda a ser profundamente contemplativos, y a la vez entregados con generosidad a la misión evangelizadora.

Volvamos a Galilea. Allí nos espera el Señor para renovar nuestra fe, esperanza y amor; para reavivar nuestra llamada, nuestra amistad con él, y nuestro envío misionero como apóstoles, como testigos suyos en la sociedad del siglo XXI, tan necesitada de alegría y esperanza, tan sedienta de fe y amor. Volvamos sin miedo, de la mano de María, con el aliento de san Pablo, en compañía de los hermanos, con la fuerza del Espíritu Santo. Así sea. ¡De Colores!

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

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El Día de la Madre, un día para celebrar, un día para pensar

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El primero de mayo es un día muy especial, un día de celebraciones. Así este día celebramos el Día de la Madre, pero también le dedicamos este día a San José Obrero y además es la Fiesta del Trabajo o Día Internacional de los Trabajadores. Esta contribución la dedicaremos al Día de la Madre por el papel que tienen las madres en todas las sociedades. La siguiente contribución lo será para la figura de San José y su relación con el día dedicado al trabajo. El Papa Pío IX declaró, el 8 de diciembre de 1954, que en esta fecha se celebrara el Día de la Madre, en el día de la Inmaculada Concepción. De acuerdo con Wikipedia, la enciclopedia abierta, esta conmemoración donde se recuerda a las madres del mundo aparece en diferentes países en días distintos. En España, el Día de la Madre se celebra el primer domingo del mes de mayo desde el año 1965. La fecha que más se repite en el mundo es el 8 de diciembre, coincidiendo en algunos países con el Día de la Mujer, el 8 de marzo. De acuerdo con la fuente citada, la celebración de este día es muy antigua y siempre con connotaciones religiosas, pero su origen contemporáneo se remonta a 1865, cuando la activista defensora de los derechos de las mujeres y poeta Julia Ward Howe organizó manifestaciones pacíficas con participación de madres de familia. Evidentemente en esta fecha celebramos el papel de la mujer, pero también es una jornada reivindicativa de derechos, tanto como la del 8 de marzo.

Las mujeres que son madres y se insertan en el mercado laboral lo hacen en condiciones más adversas que los hombres, pues tienen que combinar la atención a los hijos y los quehaceres domésticos con sus actividades laborales. Las facilidades de conciliación en España son muy bajas. Existen muchas madres separadas, y también solteras, que tienen que compaginar sus tareas de protección y cuidados con su trabajo, imprescindible porque muchas veces su sueldo es el único que, de forma continua y segura, entra en el hogar. Además estas madres que educan y cuidan a sus hijos e hijas en soledad tienen que cubrir además la parte académica, lo cual no siempre es fácil por tiempo, medios y formación. Su esfuerzo es muy loable y debe ser reconocido, por eso hacemos a esta situación una referencia especial en este texto. Pero a nivel de familia completa su trabajo es esencial y, a veces poco reconocido. En las familias de todo tipo el papel de madre es esencial. Las abuelas son también madres y las madrinas muchas veces son madres fundamentales; también las hermanas mayores. Cuando el tiempo del confinamiento por la pandemia las madres cargaron con un trabajo extra de mantenimiento de la logística de los hogares asumiendo riesgos y esfuerzos mayores. En este Día de la Madre celebremos su presencia, alegrémonos de su compañía, es un día de fiesta en este sentido, un día gozoso. Las madres son también esposas, compañeras, cuando se mantiene la familia completa, agradezcamos desde el corazón su trabajo y dedicación. Pero no olvidemos a esas madres que cargan de forma especial con la familia. Recordemos también a las mujeres del mundo consagrado, también son madres y actúan como madres en sus congregaciones y con la ciudadanía, muchas veces con colectivos desfavorecidos. No perdamos de vista el ámbito laboral de la mujer en España, sueldos más bajos y casi ausencia de la debida conciliación. No queremos olvidar aquí a las madres maltratadas, más en los tiempos del confinamiento por la COVID-19. Tampoco queremos olvidar a las madres que sufren en ese mundo profundamente injusto.

La guerra de Ucrania nos ha mostrado imágenes que no pensábamos veríamos más en Europa, demasiado sufrimiento. Pero no es solo el desgraciado y extremo caso de Ucrania debido a una visión de la geopolítica a escala global alejada del bien común y la fraternidad universal, por la que clama el Papa Francisco. Pensemos en las madres de la franja de Gaza donde habitan casi millón y medio de palestinos, unos 365 km2 que representan, según algunos observadores, la mayor cárcel al aire libre del mundo, madres sufrientes desde hace muchos años. Un problema lejano en el tiempo aparentemente sin solución. Provenientes del territorio del Sahel, madres muertas con sus hijos en el Mediterráneo. No olvidemos, al menos la ciudadanía, a las madres saharauis de los campos de refugiados argelinos de Tinduf, Bojador, El Aaiún y algunos más, con cerca de 200.000 personas. Sería largo relatar los puntos de conflicto en el mundo donde hay madres que no pueden celebrar el Día de la Madre y no queremos extendernos en ello más allá de mostrar algunos ejemplos, pero no queremos olvidar Afganistán, Yemen, Etiopía y otros lugares. O la situación de la mujer-madre en países donde no se respetan los derechos humanos. Parece que en mundo hay quizás dieciséis conflictos abiertos ante el olvido internacional. En este Día de la Madre queremos recordar a todas las madres que sufren en ellos sin olvidar a las madres que sufren en España, por falta de conciliación, abusos, acosos, violencia machista o falta de recursos.

Los cristianos tenemos un ejemplo de madre, una figura esencial, la madre de Jesús de Nazaret, cuya actitud debería ser un ejemplo permanente. Un ejemplo no solo para los cristianos. Queremos en este día, en el texto presente, hacer una referencia especial a la madre de todos los cristianos y madre de la Iglesia. La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, de acuerdo con la revista Iglesia en Sevilla (293, 1-7 de mayo de 2022), ha incluido cursos de formación específica sobre la Virgen María, un modelo de madre. Un modelo de madre del que podemos encontrar innumerables ejemplos en los Evangelios. En 2022 se ha publicado un libro que merece la pena ser leído, La Virgen María. Un bosquejo de su vida, escrito por José Miguel Ibáñez Langlois. Se muestran diferentes pasajes de la vida de María, especialmente como madre, en un lenguaje cercano que nos aproxima a su personalidad y papel en la vida de Jesús. El Evangelio de Lucas (Lc, 2, 51) nos muestra una frase que siempre nos gustó referida a María: “Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón”. Entre los doce y los treinta años no sabemos nada de la vida de Jesús, al menos registrado en los Evangelios Canónicos, pero con seguridad el papel de María fue esencial como madre, como lo fue, constatado en los Evangelios,  desde el nacimiento hasta la infancia de Jesús, y posteriormente en los años de vida pública que culminan con el sepulcro vacio. Es fascinante pensar en el papel de madre de María en los años de vida oculta de Jesús. Creo que los cristianos debemos pensar en el papel de María como madre. Celebremos el Día de la Madre, alegrémonos por tener a nuestras madres cerca, tengámoslas cerca si ya partieron, y pidamos, si sólo podemos pedir en la oración porque no tenemos poder político, financiero económico, que finalice el sufrimiento injusto de las madres del mundo.

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Este sábado será muy vocacional en la diócesis de Guadix

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Este sábado será muy vocacional en la diócesis de Guadix

En víspera de la Jornada de Oración por las Vocaciones, que es el domingo 8 de mayo, la delegación de Pastoral Vocacional ha preparado un sábado muy vocacional en la diócesis accitana. Se han convocado dos actos abiertos a los chicos y chicas de la diócesis: una convivencia vocacional por la mañana, en Huéscar, de 10´00 a 14´00 horas, y una vigilia de oración, por la tarde, en Guadix, de 20´00 a 23´00 horas.

La mañana del sábado 7 de mayo, los jóvenes de la zona de Huéscar están convocados a vivir una mañana de convivencia. Bajo el lema “no tengas miedo a soñar cosas grandes”, esta convivencia, abierta a los niños, adolescentes y jóvenes, servirá para jugar, aprender, celebrar, compartir,… Tendrá lugar en la Casa de la Iglesia, de Huéscar, desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde.
Y, al final del día, en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, de Guadix, junto al Seminario, habrá un concierto-adoración, convocado y organizado tanto por la pastoral vocacional como por la pastoral juvenil, el Seminario, las religiosas Hijas de la Sagrada Familia y las religiosas Obreras del Sagrado Corazón. Comenzará a las 8 de la tarde y se prolongará hasta las 11 de la noche. Antes, a las 7 de la tarde, habrá celebración de la Eucaristía.
Sin duda, el encuentro vocacional y el concierto-adoración harán que ese sábado 7 de mayo sea un día muy vocacional.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de Mcs. Guadix

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Los niños de catequesis, con flores a María, en Caniles

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Los niños de catequesis, con flores a María, en Caniles

Durante todo el mes de mayo, la hermandad parroquial de las hijas de María, de Caniles, se dedicaba hace años a traer flores a la Virgen cada día. Se rezaba el rosario antes de la Eucaristía, después había una oración y meditación sobre la Virgen y, al cantar “venid y vamos todos con flores a María” las niñas dejaban sus flores a los pies de la imagen. Esta tradición con el tiempo se fue perdiendo, hasta desaparecer.

Este año, el párroco convocó a las catequistas de la parroquia y a las hijas de María para volver a recuperar esta tradición, en la que se podría contar con la participación de todos los niños y niñas de la catequesis, desde primero de Primaria hasta primero de la ESO .
Y el primer domingo de mayo, el día 1, los niños trajeron las primeras flores a la Virgen. Y así será durante todo el mes de mayo: “con flores a María”.
Rafael Tenorio
Párroco de Caniles

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