El pasado viernes, 20 de mayo , en la Catedral de Jaén, recibieron el Sacramento de la Confirmación 110 adolescentes y dos adultos de la Parroquia de San Pedro Poveda de Jaén, de manos del Vicario General, D. Juan Ignacio Damas López.
Con motivo del Sacramento de la Confirmación, la Parroquia ha invitado a realizar un donativo para las Cáritas de Jaén. Han respondido 73 familias aportando la cantidad de 2.177 € para ayudar a otras familias necesitadas de la ciudad.
Aquí os dejamos las fotos y el vídeo de la celebración.
El pasado sábado día 28 de mayo, se celebró la Asamblea General Ordinaria de la Confederación Española de Religiosos de Jaén (Confer), en la que participaron 20 religiosos y religiosas y que contó con la asistencia de Monseñor Sebastián Chico Martínez. Así, el Obispo quiso estar presente para animar a los religiosos y religiosas en su labor de fortalecer los lazos de fraternidad y de misión entre todos los institutos y congregaciones presentes en la Diócesis de Jaén.
En la Asamblea se eligió a la nueva Junta Directiva y se programaron algunas de las actividades que se irán desarrollando a lo largo del año Pastoral. Actividades de tipo formativo, celebrativo, vocacional e, incluso, se pensó en alguna de tipo convivencia. La nueva Junta Directiva se reunirá en breve para hacer la planificación definitiva de todas estas propuestas.
El ambiente fue cordial y participativo, pues después de estos dos últimos años, donde no ha sido posible la celebración de la Asamblea anual, eran numerosos los temas a tratar y necesaria la coordinación a todos los niveles.
¡Ojalá que la ilusión puesta en la Asamblea dé sus frutos a lo largo del año pastoral! ¡Y que Dios ayude a ser fieles a los compromisos contraídos!
La Pastoral Juvenil, la Pastoral Universitaria y Cáritas Diocesana se han unido este verano para organizar un campo de trabajo dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años.
Según explican fuentes de la Pastoral Juvenil, “las vacaciones de verano son el tiempo favorable para descansar, desconectar de la rutina, estar con los amigos y la familia. Es el mejor momento para viajar, para hacer nuevas amistades y retomar todo aquello que las obligaciones cotidianas no te han permitido durante el resto del año. Pero estos meses son también la gran oportunidad para dejar huella allí donde más lo necesitan”.
Por eso, este año se ha preparado un campo de trabajo que se desarrollará en la misma Archidiócesis. Bajo el lema ‘Dejando Huella’, la iniciativa se desarrollará entre el 10 y el 17 de julio y consistirá en el acompañamiento de distintos colectivos vulnerables que actualmente son atendidos en diversos proyectos de Cáritas Sevilla.
Al respecto, recuerdan que “un campo de trabajo es un espacio que busca profundizar en la fe de los jóvenes a través de una acción social de voluntariado y de la propia convivencia con otros jóvenes”, por eso, además de colaborar con proyectos solidarios, también habrá tiempo de convivencia, de oración y de formación.
La sede del campo de trabajo será la Casa de Cursillos de Cristiandad en San Juan de Aznalfarache. Desde allí, los jóvenes que participen se desplazarán en pequeños grupos para colaborar en instituciones de la Iglesia de Sevilla que desarrollan sus acciones en ámbitos muy distintitos: infancia, migración, mayores…
Para sufragar los costes de hospedaje, comida, desplazamientos y seguros, se solicita una colaboración de 120 euros. Si bien, “si tienes dificultades, no dudes en preguntarnos por nuestras becas”, señalan desde la Pastoral Juvenil.
Las inscripciones –que deben realizarse a través del siguiente enlace– estarán abiertas hasta el 26 de junio o hasta que se cubran todas las plazas.
«Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita» es el lema y la invitación de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida para el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar que la Iglesia en España celebra el día de Pentescontés, este año el 5 de junio. Un día, como recuerdan los obispos de esta Comisión en su mensaje, para destacar «el papel fundamental que tiene el laicado en la corresponsabilidad eclesial y en la misión evangelizadora, junto con los pastores y la Vida Consagrada».
En nuestra diócesis, con este motivo, la Delegación Diocesana para el Apostolado de los Laicos organiza la Vigilia de Pentecostés que tendrá lugar el sábado, 4 de junio, en el Seminario Diocesano, a partir de las 21.00 h. Esta vigilia será presidida por el vicario general de la diócesis, el padre Emilio Rodríguez. Antes, a las 19.30 h., está prevista la charla a cargo de la bachiller en Teología y profesora de Religión Católica, María Jesús Arija, titulada ‘Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita’, lema de la jornada.
El mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida gira en torno al Sínodo de los obispos. Ya el lema, explican, «invita a seguir construyendo juntos el gran reto y desafío pastoral de la sinodalidad, que nos propone el papa Francisco con este proceso sinodal que está llevando a cabo la Iglesia universal y nuestras iglesias particulares, congregaciones, asociaciones y movimientos laicales». Un proceso que para la Iglesia que peregrina en España está siendo “un tiempo de gracia” y una oportunidad “para crecer en comunión, participación y misión”.
La sinodalidad, recuerdan, expresa la naturaleza de la Iglesia y es su ADN, por eso, aunque hemos llegado al final de esta primera etapa sinodal, invitan a dar continuidad a este proceso para que «sigamos construyendo juntos. Sigamos creyendo que los sueños se construyen juntos, desde la fraternidad, la comunión eclesial». Y puntualizan, «la sinodalidad consiste en ir creando un “nosotros” eclesial compartido, es decir, que todos sintamos como propia la biografía de la Iglesia».
Recuperar el sacramento del bautismo y la escucha como método del proceso sinodal
Los obispos continúan su mensaje invitando a recuperar el sacramento del bautismo «como fundamento teológico de esta eclesiología de comunión». En el bautismo, explican, «se encuentra la base para una nueva concepción del laico en la Iglesia, como miembro de pleno derecho. Desde aquí se entiende que la vocación laical no es una vocación residual, por defecto, ni hay que considerar al laico como un cristiano de segunda, ni un actor de reparto, sino protagonista de la misión evangelizadora de la Iglesia, junto a los pastores y la vida consagrada».
Por eso, advierten que «una Iglesia sinodal es aquella en la que la Iglesia reconozca a los laicos y los laicos se reconozcan Iglesia, evitando caer en el clericalismo, que es uno de los problemas más serios que existe en nuestra Iglesia actual». Y proponen «promover espacios en los que todos nos sintamos protagonistas de la vida de la Iglesia y de su vocación misionera». Para lo que es fundamental que «se favorezca el diálogo profundo y la escucha mutua, acogiendo también con respeto y cariño aquellas palabras de las personas que no piensan como nosotros».
Así, la escucha sería el método del proceso sinodal y «una de las claves para poder compartir ideas y proyectos, sueños sobre una Iglesia que vamos construyendo entre todos y que deseamos que sea Iglesia de puertas abiertas, que la habita el Señor y donde se cuidan con esmero las relaciones fraternas».
Nadie se salva solo, nadie se salva sin Dios
Además de la importancia del Sínodo dentro de la Iglesia, los obispos destacan su papel en el diálogo con la sociedad contemporánea, especialmente con los más pobres y sufrientes. «En estos tiempos, marcados aún por la pandemia y por el drama de la guerra, por la inestabilidad económica, recibimos una llamada urgente a descubrir que nadie se salva solo, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia, pero sobre todo que nadie se salva sin Dios», afirman.
El Espíritu Santo nos necesita
En la última parte del mensaje, se centran en el papel fundamental del Espíritu Santo en este proceso, pues «es muy importante que no olvidemos que el proceso sinodal es ante todo un proceso espiritual y está orientado al discernimiento. Se trata de preguntarnos cada uno y juntos, en comunidad o en grupos, hacia dónde nos quiere llevar el Espíritu Santo en estos momentos actuales de la historia«.
«Estamos -continúan- ante una posibilidad de cambio profundo, en autenticidad y coherencia, ante un decisivo impulso evangelizador. Se trata ciertamente de una respuesta imprevista que es el Espíritu quien guía y es una aventura para vivir en comunidad. La tarea es enorme, sus contornos no están totalmente definidos; no conocemos por dónde y cómo discurrirá este camino. No sabemos qué nos aguarda. Solo que debemos ponernos en camino porque el Espíritu Santo nos necesita, nos llama a escuchar, discernir y seguir construyendo juntos un Pueblo de Dios en salida, que anuncie el Evangelio con alegría y sea fuente de esperanza en el momento actual».
Con estas palabras del Papa Francisco, Cristina Inogés Sanz, laica teóloga, miembro de la Comisión metodológica del Sínodo de los Obispos de Roma, ha hablado hoy a los sacerdotes en la última de las sesiones de formación permanente del clero de este curso.
Con rotundidad y claridad, Cristina ha interpelado a todos sobre la realidad del Sínodo no como momento puntual sino como actitud eclesial y proceso que supone una reforma en la Iglesia en la que palabras como “comunidad”, “comunión”, “corresponsabilidad”, “escuchar”, “acompañar”, resuenan con fuerza.
Analizando por qué nos cuesta ser sinodales ha hablado del clericalismo que sigue imperando en muchas de nuestras relaciones eclesiales, de la necesidad de mayor formación de los laicos, de desarrollar una teología del bautismo adecuada, de la importancia de los consejos parroquiales de pastoral y de asuntos económicos. Una interesante reflexión que ha abierto horizontes una vez que han finalizado los trabajos de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos que serán presentados el próximo sábado en la Vigilia diocesana de Pentecostés.
La Fundación San Pablo Andalucía CEU celebra este año el XXV aniversario de su presencia en Sevilla, adonde llegó de la mano del entonces arzobispo, monseñor Amigo Vallejo, para hacerse cargo de la Escuela Universitaria de Magisterio Cardenal Spínola.
Con este motivo, el 6 de junio tendrá lugar en la Catedral de Sevilla una Eucaristía que presidirá el arzobispo, monseñor Saiz Meneses, en el curso de la cual un grupo de alumnos de la institución recibirá el sacramento de la Confirmación.
El seminarista de Arjonilla, Fernando Ruano Segado, será admitido a las sagradas órdenes en su parroquia, de Ntra. Sra. de la Encarnación. La celebración de este rito tendrá lugar, en la víspera del Corpus Christi, durante la celebración eucarística, que presidirá el Obispo de la Diócesis, Don Sebastián Chico Martínez, el sábado 18 de junio a las 20 horas.
El seminarista estará acompañado de su familia, sus compañeros y formadores del Seminario y de los miembros de su comunidad parroquial, así como sus amigos. Fernando pide a los fieles de la Iglesia de Jaén que se unan en oración para que este camino de entrega al Señor dé sus frutos en su persona en el camino hacia el sacerdocio.
Gabriel Robles Ojeda es músico, catedrático de Lenguaje Musical y durante más de 30 años, profesor en el Conservatorio Superior de Málaga. Aunque ya se encuentra jubilado, no ha dejado de componer. Entre las piezas musicales de su autoría encontramos marchas de procesión, oraciones musicalizadas y obras clásicas. Uno de sus últimos trabajos ha sido poder servir al realce musical de la procesión del Corpus Christi en la capital.
¿En qué ha consistido su trabajo? He adaptado instrumentalmente obras eucarísticas para ser interpretadas por la Banda de Música Municipal en la procesión del Corpus Christi, de modo que junto al Coro y al pueblo, vayan acompañando de forma afinada el recorrido del Santísimo Sacramento por las calles de la capital.
¿Cuáles son esas obras? Hace tres años hicimos la primera parte, logrando un notable éxito, y este año aporto otras cuatro. Así, he adaptado cantos como los conocidos «Una espiga dorada por el sol», «Véante mis ojos», «El Señor es mi luz», «Donde hay caridad», «Comiendo del mismo pan», «Vienen con alegría» o la compuesta por Mons. Marco Frisina, «Pan de vida nueva», cuya armonía he respetado pero que también ha sido adaptada a banda y que es una de las que se estrenan este año. Antonio del Pino, organista segundo de la Catedral y director del Coro de la Catedral, quien fue alumno mío, me pasó las piezas y con ello me puse a trabajar. La Banda Municipal acoge con agrado este tipo de iniciativas, y así fue, hicieron las pruebas y se vio en la procesión del 2019 que el resultado fue muy bueno. Tanto los sacerdotes como los fieles quedaron encantados.
¿Cómo ayudan estas adaptaciones a que los fieles participen con sus cantos en la alabanza al Señor Sacramentado? La idea es que la solemnidad de la fiesta pueda armonizarse con esa participación y que el público, además, escuche unos cantos bien realizados.
En otras ciudades le han pedido estas instrumentaciones ¿verdad? Así es. Lo han hecho desde Huelva y Cádiz, por ejemplo. Y está abierto a que cualquier otra ciudad o institución que desee las partituras, que he escrito sin ánimo de lucro, pueda disponer de ellas. Mi deseo es que sean útiles.
¿Cómo de especial es esta fiesta del Corpus Christi para usted? Muy importante. Desde pequeñito siempre he oído que es uno de esos jueves que brillan más que el sol, junto al Jueves Santo y la Ascensión. Y así es, un día muy importante.
Es feligrés de la parroquia de las Angustias, en el barrio de El Palo ¿cómo vive su fe en dicha comunidad? Sí, allí vivo mi fe. Soy lector; me he formado además para ello en los cursos que ofrece la Delegación Diocesana de Liturgia y ahora estoy haciendo el de Ministro de la Comunión. He dirigido la cáritas parroquial durante diez años y aunque ya voy siendo mayor, ayudo en lo que me es posible.
D. Jesús Catalá, Obispo de Málaga, ha publicado un mensaje, en las redes sociales de la Diócesis, invitando a todos los fieles a vivir en profundidad la Solemnidad de Pentecostés y a participar en el Festival del Espíritu, el próximo domingo, 5 de junio, a las 20.30 horas, en la explanada del Santuario de la Victoria.
Encarni Llamas Fortes
Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.
El 31 de mayo, la ciudad de Málaga celebra a su patrón, el Santo Cristo de la Salud, patrón también del ayuntamiento de la ciudad y especial protector contra las enfermedades, que se venera en la iglesia del mismo nombre, en calle Compañía.
El grupo de devotos del Santo Cristo de la Salud celebra hoy su solemne función votiva a las 20.00 horas en la iglesia del Santo Cristo de la Salud, en calle Compañía, presidida por el párroco de los Santos Mártires, Felipe Reina. La iglesia permanece abierta, de forma extraordinaria, de 10.00 h. a 13.00 h. de la mañana y de 17.30 h. a 21.00 h.
Como explica el periodista y cofrade Jesús Hinojosa,´«la historia de esta imagen se remonta al siglo XVII, cuando el escultor José Micael y Alfaro la realiza en torno a 1633 para una hermandad existente en el convento de la Trinidad. Una serie de vicisitudes provocan que la talla pase a manos de particulares y que, en el transcurso de una mudanza, quedara detenida la carreta de bueyes que la transportaba ante el edificio de lo que entonces era el Ayuntamiento de Málaga, en la fachada oeste de la hoy plaza de la Constitución. Ese acontecimiento sucedió el 31 de mayo de 1649, cuando la ciudad sufría una de las pestes más devastadoras de los siglos pasados, que provocó la muerte a la cuarta parte de la población».
A dicha imagen fue atribuida la pronta remisión de la epidemia, como explica Hinojosa, marcando una indeleble huella en la religiosidad popular de la ciudad: «El Cristo fue introducido en la casa consistorial, donde llegó a ser venerado por mucho tiempo en una capilla, y la remisión de la enfermedad fue pronto atribuida a la aparición de su imagen. De ahí que fuera considerado desde entonces patrono de Málaga. Su advocación, la Salud, y las curaciones milagrosas que se le atribuyeron incrementaron su fama hasta el punto de que fue una de las principales devociones de la Málaga del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Numerosos grabados, pinturas y reproducciones en esculturas que han llegado hasta nuestros días atestiguan la importancia que tuvo».
En pleno siglo XXI, con una pandemia que ha azotado con dureza a nuestra sociedad, el cariño a este Cristo crece y son muchos los malagueños que lo visitan en su templo. Un grupo de devotos sostiene hoy en día la devoción a esta imagen, cuidando los cultos en su honor y difundiendo su figura y su historia, como prueba la edición de un libro sobre su historia titulado ‘El Santo Cristo de la Salud. Patrón y protector de Málaga’, coordinado por el historiador del arte Francisco Jesús Flores Matute y editado por la Fundación Málaga.