
Artículos relacionados:
La entrada Revista Iglesia al Día Junio 2022 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

La entrada Revista Iglesia al Día Junio 2022 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

La entrada Revista Iglesia al Día Mayo de 2022 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

La entrada Misión Parroquial: Parroquia San Antonio de Padua (El Polvorín) 13-26 de Junio aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

La entrada El Órgano en las Catedrales: Mar Vaqué órgano 10 de Junio 2022 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.
Juan Ortega Álvaro, Delegado Diocesano de Enseñanza de Asidonia-Jerez nos cuenta su testimonio del trabajo realizado en la fase diocesana del Sínodo.
“Es importante la escucha, el diálogo y la colaboración entre todos”, con estas palabras Juan Ortega Álvaro, Delegado Diocesano de Enseñanza nos muestra la importancia del trabajo del Sínodo en la fase diocesana donde hemos podido comprobar la importancia de caminar juntos como Iglesia. Asimismo, Ortega Álvaro recuerda como han participado todos los profesores y colegios católicos siendo la voz de la Delegación muy amplia.
La Delegación de Enseñanza de Asidonia-Jerez valora muy positivamente el trabajo realizado por la Diócesis tras presentarse el documento/síntesis final de la fase diocesana del Sínodo. Asimismo, destaca la importancia de saber que todos debemos participar en la Iglesia con nuestra misión y no solo los sacerdotes y obispos.
Queridos hermanos:
La festividad de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, aquí solemnidad, que se celebra en las diócesis españolas desde 1973. Es fruto de la doctrina del Concilio Vaticano II sobre el sacerdocio de Cristo, que se manifiesta en la Iglesia en el doble sacerdocio, el ministerial y el de los fieles, que se distinguen no por una diferencia de grado, sino de esencia.
Entre nosotros con resonancias muy particulares. El venerable José María García Lahiguera, segundo obispo de Huelva, en 1950, con la cofundadora las Oblatas de Cristo Sacerdote Sierva de Dios Mª del Carmen Hidalgo de Caviedes, en audiencia con Pío XII le habían solicitado celebrar esta fiesta en el aniversario de su congregación; y se lo concedió. En 1954 y con el apoyo de la Congregación de Presbíteros Naturales de Madrid se recabaron adhesiones de obispos y sacerdotes para la aprobación de esta fiesta en toda la Iglesia. En 1962 don José María escribió a la Comisión de Liturgia del Concilio Vaticano II para solicitar que se debatiera la propuesta en el aula conciliar. Y el 25 de octubre de 1965 él mismo tuvo una intervención ante los obispos de todo el mundo sobre la institución de la fiesta de Cristo Sacerdote y su significado teológico y espiritual.
En 1971, con firma del cardenal Tabera, prefecto de la Congregación del Culto Divino, llegó la aprobación de los textos litúrgicos enviados por las Oblatas de Cristo Sacerdote como textos oficiales para las naciones que lo soliciten. Después de mucha insistencia en el seno de la Conferencia Episcopal Española, don José María logró que en 1973 llegara la aprobación de la inserción de la fiesta en el calendario litúrgico nacional, cada jueves posterior a Pentecostés, y en 1974 se celebró por primera vez en España; insistió para que se celebrara también en naciones hispanoamericanas. En 1984 pidió a Juan Pablo II que la fiesta se estableciera para la Iglesia universal, quien encomendó la propuesta a la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino.
Evangelio: Jn 17, 1-2.9.14-26
A los discursos de despedida sigue la oración sacerdotal de Jesús. En ella ejercita la función de intercesor ante el Padre en favor de los suyos: Te ruego por ellos (v. 9), también por los que crean en mí por la palabra de ellos (v. 20b). Intercesión de Jesucristo como quehacer realizado en la tierra y ahora en el cielo.
En la oración de Jesús el tratamiento de Dios como Padre ocupa el centro de la oración: Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo (v 1b), Padre, este es mi desea (v 24a); Padre justo (v 25a). Lo decisivo es la relación divina de Jesús, que se manifiesta en la invocación a Dios como Padre. A esa relación divina somos incorporados: como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros (v 21).
Así descubrimos que en Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, persona y misión coinciden. La identidad de su persona se manifiesta en su ser Hijo que, desde toda la eternidad, está ante el Padre en actitud de sumisión amorosa a su voluntad. Y su ministerio consiste ante todo en orar, es decir, en vivir plenamente su relación filial con el Padre, para entregarse luego a los hombres en la ofrenda total que lo llevará a la cruz.
Los sacerdotes, que estamos llamados a representar a Cristo, debemos tender a esta identificación existencial con Cristo. Este es el fundamento de la invitación a poner la oración en el centro de nuestra vida y de nuestro ministerio.
Los sacerdotes estamos fácilmente tentados por un peligroso activismo. No se entra en sí mismo. Necesitamos la reflexión, la oración, la unión con Dios. Necesitamos sentirnos amados y elegidos de Dios, estar unidos a Dios, vivir en la presencia de Dios.
La lectio divina que se prolonga en la oración es el único camino para que el sacerdote crezca en esta intimidad con Cristo. La eucaristía diaria nos permitirá asimilar el yo personal al de Jesús Sacerdote, de modo que podamos imitarlo en la auto-donación más completa. Esta fidelidad a la oración es incluso una estricta obligación contraída con la Iglesia, cuando se trata del rezo diario del oficio divino. Además, la Iglesia ha precisado varios puntos importantes para nuestra vida espiritual: la oración mental diaria, la visita al Santísimo Sacramento, el rosario y el examen de conciencia.
Si descuidamos tales prescripciones, fácilmente, padeceremos la inestabilidad exterior, al empobrecimiento interior, y expuestos e indefensos a las tentaciones (placer, tener y poder) y al desaliento.
La oración permite superar la tensión inherente a la vida sacerdotal entre el ministerio y la vida espiritual. La única manera de vivir serenamente esta tensión es rezar más para que la oración se convierta efectivamente en el alma del ministerio. Sólo así el sacerdote puede santificarse en su ministerio.
Otra consideración podemos extraer de la oración sacerdotal de Jesús. También en esta oración se manifiesta que la clave más profunda de la comunidad cristiana es la unidad: no solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado (v 21).
La vocación sacerdotal es una llamada que se sitúa en esa unidad de la Iglesia. Por eso ser fieles a la llamada del Señor implica realizar las virtudes necesarias exigidas por la unidad, y eso también requiere construir esta unidad de la Iglesia”.
Para todo esto el sacerdote necesita especialmente algunas virtudes como la humildad, la mansedumbre, la magnanimidad, y la capacidad de aceptar al otro. Estas virtudes las calificaba Benedicto XVI como virtudes de la unidad:
De aquí se deduce un importante trabajo en nuestro ministerio: debemos hacer lo posible por una renovación catequética, para que crezca la unidad en la verdad; en el contexto de tantas ideas confusas que hoy se lanzan en los medios de comunicación y en las redes, pero también en medio del profundo desconocimiento de la fe que hay en la calle.
La unidad de la fe es también la unidad de la esperanza, puesto que Dios es de verdad el Omnipotente. Ciertamente, en la historia Dios se ha autoimpuesto un límite a su omnipotencia, al querer nuestra libertad. Pero al final lo que vence es el amor, no el mal sino el bien. Y de ahí la esperanza.
Dios nos concede sus dones, gracias y carismas para la edificación de la Iglesia, entre otros, el don del sacerdocio, con las gracias que implica. Y todos esos dones son para contribuir a la formación de Cristo en nosotros, y esa voluntad divina no se malogrará.
Todo ello desemboca en la unidad del amor, es ese vivir la verdad en la caridad, de que habla San Pablo (cf. Ef. 4, 16). Hoy se sospecha del concepto de verdad porque se asocia con la imposición y la violencia, y para evitar el peligro de la imposición se niega la verdad. Pero para nosotros esto no es así. La verdad la conocemos en Cristo y en su Cuerpo y nos muestra qué es verdad. En Él conocemos la verdad, Él es la Verdad, y conocemos que Dios es amor. La caridad y verdad se revelan en la persona de Cristo. Y si no hay caridad, tampoco conocemos ni vivimos realmente en la verdad.
Cuando tenemos que ejercer el ministerio de la Palabra en este contexto de relativismo, que reacciona de manera rabiosa contra cualquier afirmación de la verdad, tenemos que extremar la presentación de la verdad de Dios y del hombre que hemos conocido en Jesús en la más exquisita caridad, si no también nosotros caeríamos en transformar la verdad que salva en una arma de confrontación.
El sacerdote está, en definitiva, al servicio de la unidad de la fe, de la esperanza y del amor. Sencillamente, al servicio de la vida cristiana en el mundo.
Que la Virgen Santísima, nuestra Madre del cielo, interceda por nosotros.
La entrada Homilía en la Solemnidad de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote se publicó primero en Diócesis de Huelva.
En la mañana de hoy, jueves 9 de junio, Mons. Santiago Gómez ha presidido la celebración de esta fieta que en nuestra diócesis tiene carácter de solemnidad. Y ha sido en el monasterio de Nuestra Señora de la Cinta de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, junto al santuario de la Patrona de Huelva. A esta celebración ha asistido una representación del clero onubense, la comunidad del Seminario Diocesano y un grupo de laicos vinculados a la comunidad de oblatas que celebraba, además, su día grande.
En su homilía, el Obispo de Huelva ha invitado a los sacerdotes a ser hombres de oración como «fundamento de la identificación con Cristo Sacerdote; identificación a la que estamos llamados existencialmente». D. Santiago iniciaba sus palabras recordando el origen de esta fiesta introducida en España en 1973 con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, con el patrocinio del papa San Pablo VI, y gracias a la intervención del venerable José María García Lahiguera, segundo obispo de la Diócesis de Huelva.






Esta festividad tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que se realiza en la Iglesia desde siempre, pero que en algunas localidades y diócesis españolas, como la nuestra, cobró una forma particular al dedicársele un día del año en particular. Después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote ha venido recibiendo un impulso creciente por parte de la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, congregación femenina de vida contemplativa cuyo carisma consiste en pedir por la fidelidad de los sacerdotes y por el aumento de las vocaciones sacerdotales y que llevan, desde sus orígenes, presente en Huelva.
La Santa Misa, que cuenta con textos propios al igual que el Oficio, aprobados en 1971 por San Pablo VI, ha sido animada por el canto gregoriano de las hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote y los seminaristas que han entonado el «Tuyo soy» en el momento de la comunión.
Más información: Homilía de Mons. Santiago Gómez Sierra (09.06.2022)
La entrada Llamados a identificarse con Cristo Sacerdote se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Los mayores que residen en Fuente de la Peña han recibido hoy la visita del Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, que ha tenido que ser pospuesta en el tiempo en diversas ocasiones a causa de la COVID.
En la puerta ha sido recibido por el director de esta residencia, Luciano Paredes; los capellanes de la residencia, D. Raúl Contreras y D. Jesús Castro, y una comitiva de residentes que han querido dar la bienvenida al Prelado jiennense.
Después de conocer el funcionamiento de esta residencia, ha subido hasta el gran salón donde lo aguardaban la mayoría de los internos. Antes, ha visitado al Santísimo en la preciosa capilla con la que cuenta este hogar para personas mayores.
Ya con los mayores se ha entablado una conversación muy distendida y amable. Por parte del centro ha hablado el director, quien ha contado que esta residencia diseñada y gestionada por personas mayores en régimen de Cooperativa, cuenta en la actualidad con 160 residentes y con un centenar de trabajadores. Ha insistido en la necesidad de los mayores de acompañamiento espiritual y religioso, y que en este sentido se hace todo lo posible para que lo tengan. Por su parte, los capellanes han explicado su atención espiritual en el centro y la gran participación de los mayores en todo lo que se organiza en este sentido.
Loli Paredes ha tomado la palabra en nombre de sus compañeros y ha explicado a Don Sebastián cómo se encuentran y como viven su día a día en este centro, en un entorno natural privilegiado y en la misma ciudad de Jaén. Del mismo modo, les ha relatado todas la actividades que hacen, en las que ocupan un lugar preferente las de carácter religioso, no en vano, en el mes de mayo celebraron una romería en honor a María.
Por su parte el Obispo ha dado las gracias por “haberme invitado a esta casa”. En el día de Cristo Sumo y eterno Sacerdote, les ha recordado que todos “estamos unidos a Cristo sacerdote y podemos ofrecer a Dios nuestra vida, nuestra ancianidad nuestros dolores a Él”, para añadir, “qué bonito es saber que podemos ofrecerlo todo al Señor y que Él lo transforme en fruto para el mundo”.
Del mismo modo, ha querido dar las gracias a Dios “por vuestra vida, por lo que sois”. Después ha confesado que tras seis meses en esta tierra “que es un primor”, “estoy totalmente enamorado de ella y eso es gracias a vosotros que previamente la habéis ido labrando, construyendo y ahora seguimos vuestras huellas. No cabe otra cosa que daros las gracias en nombre de la Iglesia y en nombre de Dios”.
En este sentido, Don Sebastián ha animado a los mayores a “no mirar solo al pasado, sino al futuro. Hay que seguir rezando por vuestros hijos, vuestros nietos que son el futuro y que vosotros habéis lanzado hacia adelante”.
Por último les ha dado las gracias por la forma de “cómo vivís la fe, de cómo amáis al Señor y a la Virgen. En esta casa Dios tiene un gran lugar”.
Una de las residentes en nombre de toda la comunidad ha hecho entrega al Prelado jiennense de una bella imagen de San José durmiendo, una de las grandes devociones del Papa Francisco, para que “bajo ella ponga usted sus preocupaciones y problemas para que el patriarca San José sea intercesor ante el Hijo”.
Después ha visitado algunas habitaciones y las zonas comunes de la residencia. También se ha encontrado con algunos de los residentes más dependientes, con los que también ha tenido gestos de cariño y de encuentro.
Don Sebastián antes de despedirse ha prometido volver para participar en cualquier celebración a la que lo inviten.
Galería fotográfica: «Visita a la residencia Fuente de la Peña»

Monseñor Demetrio Fernández ha celebrado el retiro del mes de junio con los sacerdotes de la Diócesis en el Seminario de Santa María de los Ángeles de Hornachuelos este jueves, 26 de junio. La cita ha coincidido con la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.
El Obispo consagró el altar y bendijo la recién estrenada capilla del Seminario el pasado Domingo de Ramos. En dicha capilla ha tenido lugar el retiro con los sacerdotes, que posteriormente han compartido el almuerzo.
La entrada Retiro de sacerdotes con el Obispo apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis
La vida en el planeta favorece a la propia vida, somos un planeta donde la evolución de la vida tiene que ver con los cambios ambientales que genera la propia vida y facilitan su evolución y diversificación desde el inicio de la Creación. El ficus de la Parroquia de San Jacinto es actualmente objeto de noticia y polémica en relación con su posible tala. Su origen se remonta a 1913, cuando la Orden Dominica lo trae de Puerto Rico, con lo cual, tiene unos 120 años, uno de los árboles de mayor edad de la ciudad y que debería formar parte del Catálogo de Árboles Monumentales de Sevilla.
El ejemplar de Ficus macrophylla tiene un valor patrimonial muy importante, un valor histórico, pero también ecológico. El árbol en cuestión genera importantes servicios ecosistémicos, de nuevo surge la idea de una vida soportada por la propia vida. Forma parte de la memoria paisajística del barrio, facilita biofilia, fomenta biodiversidad (es receptor de especies de aves diurnas y nocturnas), genera oxígeno, secuestra dióxido de carbono, elimina partículas nocivas de la atmósfera del barrio, absorbe óxidos de nitrógeno, minimiza la generación de ozono troposférico, disminuye el efecto de isla térmica. Vemos que este monumental ejemplar tiene un importante papel en el barrio y la ciudad, generando un medio ambiente mejor para todos. Por lo tanto, se deben hacer todos los esfuerzos precisos para su conservación sin que genere ningún problema.
El problema emana de una petición de tala del árbol tras no llegar a un acuerdo de mantenimiento entre la Orden Dominica y el ayuntamiento de Sevilla. Desde el ayuntamiento se argumentó que no está en suelo de propiedad municipal y, por ello, no corresponde el mantenimiento al ayuntamiento. Los dominicos dicen que no lo pueden mantener, con lo cual, piden al ayuntamiento que lo haga. Un árbol de estas características necesita mantenimiento y vigilancia, es cierto, pero hay que tener en cuenta los servicios que presta a la ciudad. Todos los árboles monumentales necesitan un plan especial de mantenimiento que se debe abordar, porque forman parte del patrimonio natural de la ciudad. En teoría, su tala disminuye la calidad del barrio y puede incrementar determinadas patologías en la ciudadanía debido a la perdida de limpiador natural de la atmósfera del barrio. Este ejemplar no tiene mantenimiento ni vigilancia, aparentemente, desde 2012. En 2021 ocasionó un grave percance por rotura y caída de una rama, con heridos. Esto no debe suceder. Por ello, resulta esencial que se llegue a un acuerdo satisfactorio entre la parroquia y el ayuntamiento que conduzca a su permanencia y correcto mantenimiento por el bien del barrio y de todas las personas que acuden a la parroquia, ya que su tala sería un hecho ecológico y socialmente grave que Sevilla no debe propiciar.