La LXXX Asamblea General de Cáritas Española, que ha coincidido con la conmemoración del 75 Aniversario de su creación, ha recogido la memoria agradecida de una dilatada y luminosa trayectoria de lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, familias y comunidades más pobres y excluidas. A la vez declaraba que debido a la evolución de esta sociedad, que se encuentra en cambio constante y acelerado, urge desarrollar la “nueva imaginación de la caridad”. Es una de las líneas de fuerza que hemos de trabajar a lo largo del nuevo curso, que será muy intenso, en el marco de la dimensión social de la evangelización, en la que el papa Francisco ha insistido tanto a lo largo de su pontificado, sobre todo en el capítulo cuarto de la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
El vínculo entre el anuncio del Evangelio y la promoción de la vida humana en todas sus expresiones es grande. Una promoción integral de cada persona es lo que hace que la religión no pueda quedar reducida a un hecho privado, sin incidencia en la vida pública y social. Una fe auténtica contiene siempre el deseo profundo de cambiar el mundo, de colaborar para resolver las causas de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, y se traduce en los gestos cotidianos de solidaridad hacia las personas que cada día pasan a nuestro lado. La acción caritativa y social de la Iglesia es una dimensión constitutiva de la evangelización. Para la Iglesia, la caridad no es una actividad de asistencia social, de suplencia, que se puede realizar o delegar en otros. La acción caritativa y social pertenece a su naturaleza y es manifestación de su propia esencia.
Por eso, el servicio de la caridad es una manera privilegiada de evangelizar. “¡Mirad cómo se aman! Mirad cómo están dispuestos a morir el uno por el otro”. Estas palabras que al final del siglo II ponía Tertuliano en boca de los paganos que admiraban el modo en que se querían los cristianos entre sí, debemos llevarlas a cumplimiento también hoy en día. Pese a los cambios y transformaciones sociales y culturales que vive nuestro mundo, el testimonio del amor gratuito, del servicio desinteresado, es una forma privilegiada de evangelizar. Conviene recordar que no hay verdadero anuncio de Jesucristo si no somos transparencia y testimonio de su amor fiel, al estilo del Buen Samaritano, es decir, mirando con atención solidaria a los malheridos y marginados del borde del camino, acogiendo, curando y ofreciendo el calor de una comunidad que les ayude a salir de su situación.
Cuando se ejerce la caridad con espíritu evangélico, el propio servicio es un auténtico anuncio del Evangelio, un camino de encuentro con Jesucristo; y para aquellas personas que se hallan en situación de búsqueda espiritual, se convierte también en camino de descubrimiento y encuentro con el Señor. El ejercicio de la caridad es uno de los signos de credibilidad de la Iglesia y no pocos hermanos que se acercan a nuestras comunidades desde la indiferencia, el agnosticismo o la increencia, a través de la acción caritativa y social llegan a descubrir lo que significa la alegría de creer y configurar su vida con Jesucristo en el seno de la Iglesia. Muchas de las acciones que se realizan en el servicio de la caridad y la forma misma de realizarlas tienen en sí mismas un carácter evangelizador.
Vivimos un momento privilegiado, un verdadero momento del Espíritu, para que el ejercicio de la caridad nos evangelice y nos haga ser cada día más evangelizadores. Vivámoslo con corazón agradecido y generoso y hagamos de nuestra vida, como María, un canto al Señor que en nuestra debilidad ha manifestado su fuerza evangelizadora y liberadora en favor de los más pobres y oprimidos.
+José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla







No se puede entender la población de Rus, ciudad cercana a las localidades de Úbeda y Baeza y muy próxima a Linares, sin los acontecimientos que se viven en torno al penúltimo domingo del mes de septiembre cuando se celebran las conocidas “las Fiestas de Mozos”
Desde estas líneas queremos agradecer la presencia, en este día, junto a nosotros del Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, quien ha venido acompañado de D. Bartolomé López Gutiérrez, Vicario Episcopal Territorial de los Arciprestazgos de Baeza, Úbeda y Cazorla; también ha concelebrado, D. Juan José, misionero claretiano de Rus. Destacar cómo el Obispo se ha informado y bastante bien de las tradiciones de este singular pueblo, y de una muy profunda y sentida homilía llegando al corazón de todos los que han podido participar en esta Eucaristía, tanto en el templo parroquial como a través de los medios de comunicación.
Tras la celebración Eucarística, y como en cada día de Corpus, el Santísimo Sacramento ha salido en procesión por las calles de nuestra localidad engalanada como el mismo día del Corpus y bendiciendo a cada uno de los lugareños.





Poco a poco comienza el curso a tomar sus riendas y empezamos a arrancar motores de la mejor forma: con ilusión y con un horizonte lleno de sorpresas para los jóvenes de la Diócesis. Ellos serán protagonistas este año con un curso dedicado en nuestro plan pastoral diocesano como «Año de la Juventud», en el contexto de la reciente PEJ´22, celebrada este verano pasado en Santiago de Compostela, en la que muchos jóvenes diocesanos han participado, y con vistas a la preparación y participación de la gran cita de los jóvenes con el Papa el próximo verano en la JMJ Lisboa 2023.


El pasado miércoles, 14 de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Cruz, fue un día grande para Villacarrillo. Tras los tres días de Triduo preparatorio para la Fiesta Mayor en torno a nuestros Patronos, el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, presidía la festividad en honor al Santísimo Cristo de la Veracruz y Nuestra Señora del Rosario. Junto a él concelebraron la Eucaristía D. Manuel Luis Anguita Blanca, Vicario Territorial de nuestra zona; D. Andrés Nájera, párroco de la Asunción; D. Antonio Garrido, párroco de San Francisco y Mogón; D. Valentín Umoh, vicario parroquial de Iznatoraf; el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova; y los sacerdotes de nuestra localidad que residen en otras diócesis, desempeñando su ministerio, D. Víctor Mosquera, D. Fernando Gallego; D. Juan Parral. Asimismo, asistieron autoridades civiles y militares y representación de las demás cofradías y grupos parroquiales de ambas parroquias de Villacarrillo, unidos todos en torno a nuestros patronos.

