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Beato Gaspar de Bono

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Beato Gaspar de Bono

El 14 de julio es el día del beato Gaspar de Bono. Un presbítero de la Orden de los Mínimos que abandonó las armas de un príncipe terreno para militar a las órdenes de Cristo Rey en el s XVI. Fue regidor de la provincia hispana de dicha Orden.

Fueron sus padres modestos artesanos: Juan, francés, e Isabel, de la villa de Cervera, en el antiguo reino valenciano, en cuya capital se establecieron como tejedores de lino. En Valencia, como en todas las partes de la cristiandad europea, se mezclaban en extraña proporción la fe viva y la gloriosa piedad medieval con las pecaminosas corrientes derivadas del Humanismo y del Renacimiento.

La palpitación que despertó en todas partes San Vicente Ferrer en el paso del siglo XIV al XV quedó también de manera poderosa en su patria chica. Concretamente la adivinamos en los infantiles entretenimientos de Gaspar. No sólo se complacía en cantar la salve, vestir de flores arrayanes una cruz y dar otras muestras de su piedad, sino que en plena calle organizaba procesiones con sus amiguitos, para remedar las de los disciplinantes, al menos en el canto doloroso del estribillo vicentino «¡Señor, verdadero Dios, misericordia!», llevando luces de candelillas y cantando las letanías. Pusiéronle sus padres a los diez años en casa de un rico mercader, pero a Gaspar no le llenaba aquel oficio, cuando empezó a sentir el anhelo de cosas más altas: quería ser sacerdote. Y no vio otro camino posible ni mejor que el claustro. Y hasta le pareció fácil, porque otro criado mayor de la misma casa, que andaba con idénticos proyectos y sabía el latín, se ofreció a enseñarle esta lengua. Gaspar entraba de allí a poco en el convento de dominicos de la ciudad. Bien es verdad que, recapacitando la mucha pobreza de su casa, tuvo que desandar el noble camino y volver al antiguo empleo.

Llegó de esta manera hasta los veinte años, y, aunque su dueño le quería bien y le ayudaba a sustentar a sus ancianos padres, Gaspar, en busca de más propicia fortuna, se alistó en el ejército de Carlos V. Quizá le moviese a ello un sentimiento de inferioridad que le apartaba de buscar el anhelado sacerdocio, pues era balbuciente y tartamudo. En el ejercicio de las armas transcurrieron ocho o diez años, sin ascenso ni esperanzas de prosperidad. No tenemos noticias de encuentros, batallas, sitios, asalto y defensa de fortalezas en las que tomara parte señalada. ¿Fueron para él aquellos años completamente grises? Más adelante dirá que, hallándose en este género de vida (más apto para la distracción que para las virtudes), se complacía en repetir, a tiempo y a destiempo, la jaculatoria tan valenciana: «Jesús, María, José»; asimismo profesaba devoción a San Valero (titular de una de las parroquias de Valencia) porque fue tartamudo; rezaba diariamente el oficio, rosario y letanía de Nuestra Señora; frecuentaba templos y lugares píos, y «de mi pobreza —añade— no dejaba de dar limosna a los pobres, aunque faltase a mi sustento». Indudablemente, era también militar a lo divino y en estos campos de la vida interior debería desplegar sus dotes y recursos de combate y estrategia, buscando la santidad a toda costa, con brillante éxito y guiando a otros.

La ocasión para cambiar de banderas le llegó por el duro camino del fracaso material. Sucedió que él, con algunas unidades de su escuadrón de caballería, tuvo que hostigar al enemigo sólo con finalidad de descubierta: mas éste respondió con tan fiero empuje que Gaspar y los suyos retrocedieron en confuso desorden. El mismo Gaspar cayó en un pozo seco, quedando oprimido por su cabalgadura; los enemigos vinieron sobre él, y, después de abrirle la cabeza a golpes de pica o alabarda, le dejaron por muerto. En aquella terrible angustia invocó a sus santos patronos y a la Virgen de los Desamparados, prometiendo ingresar en la Orden de San Francisco de Paula si salía con vida. Pudo cumplir el voto. Experimentado ya en la pobreza y en los trabajos de ella, no le resultaba áspero seguir las reglas del severo instituto: perpetua abstinencia de carnes, de huevos y lacticinios, coro a medianoche y otras penitencias.

En aquel santo retiro la virtud de Gaspar comenzó a ser notable. Su mismo apellido, Bono, se prestaba a inocentes juegos de palabras que ponían a prueba su humildad, y él se precavía contra la vanagloria diciendo: «Sólo de bueno tengo el nombre, porque de palabra, obra y pensamiento soy malo». La Orden de los mínimos, fundada hacia 1460, es decir, en unos momentos en que la sociedad cristiana comenzaba a sentir deseos vivos de restauración y de apostolado reformatorio, no encarna aquel espíritu nuevo. Los seguidores de San Francisco de Paula se mantienen dentro del molde de las Ordenes mendicantes, según la estructura medieval. Forman un frente silencioso, aunque no menos heroico, donde la humildad puede tener menos quiebras. De aquí que la tendencia apostólica, la salvación del prójimo, no encaje en la espiritualidad del Beato Gaspar Bono como fin primordial, si no es dentro de los muros del cenobio. Mandará al hermano limosnero que le cuente los pecados y públicos desórdenes de que haya tenido noticia por las calles, a fin de aplacar a la justicia divina con oraciones y penitencias, pero no irá a buscar a los pecadores.

Esta es su espiritualidad genuina: imitar al Poverello de Asís con una tendencia más rigurosa que las ramas franciscanas. Gaspar Bono será luz y sal de la tierra, pero sin salir apenas al mundo, en el silencio del claustro. Emulando la increíble abstinencia de San Francisco de Paula, no perdonaba a su cuerpo ni cuando los graves accidentes de su enfermedad reclamaron la presencia del médico. Este, viendo la mucha debilidad del santo religioso, le ordenaba comiese carne. Respondía el padre Gaspar: «Ya veo que tiene razón que regale mi cuerpo. Yo le prometo de regalarle como conviene.» Sin duda que la respuesta encerraba doble sentido. Lo que se siguió fue que se estuvo encerrado por espacio de tres días y sólo una vez al día se alimentaba con hierbas, pan y agua. Instábale el hermano Roque a que tomase otras viandas. A lo cual solía decir: «No trate, hermano Roque, de esto, por caridad, porque para regalar a la señora del alma conviene maltratar al vil esclavo del cuerpo, que, en sintiendo el regalo, luego, como bestia fiera, se envanece para destruir el alma, cuanto más que a esta bestiaza la trato mejor que merece.

Si pasaba junto a los muros de la catedral de Valencia, no podía menos de entrar a postrarse en la capilla de San Francisco de Borja, donde se veneraba una imagen de Santa Inés, pintura sobre tabla de Juan de Juanes, que aún se conserva. Allí, escribe un biógrafo, hacía tan fervorosa oración que bien lo manifestaba su alegre y festivo semblante. Al salir decía al religioso compañero: «Hermano, ¿no ve en el retablo de Santa Inés, cómo aquel santo clérigo (el Venerable Agnesio) pone un anillo en el dedo de la Santa? Pues sepa que es voz pública que le fue tan devoto que un día mereció que se le apareciese la Santa, y, después de haber pasado entre los dos una plática dulcísima, le admitió por su esposo espiritual, y él le dio por arras aquel anillo.»

Siempre conservó las tradicionales devociones que aprendió de sus padres. Los frailes le veían cantar de rodillas y de memoria los gozos de San Vicente Ferrer en su lengua materna.

En el alma del Beato Gaspar se funden admirablemente los ideales propios de aquellos siglos, cuando los hombres cifraban su ambición en una de estas dos arduas metas: ser guerrero o ser monje; triunfador terreno o santo. También para la generación presente tiene una enseñanza el Beato Gaspar, puesto que en él se cumple la bella sentencia de San Francisco de Sales: «Todos nosotros podemos alcanzar la santidad y la virtud cristiana, cualesquiera que sean nuestra profesión o posición social», según ha vuelto a recordar el papa Juan XXIII en la canonización de otro santo de extracción humilde a los ojos de los hombres: Carlos de Sezze, franciscano.

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Los Kairós de Mengíbar clausuran el curso

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Los grupos Kairós de las parroquias de Mengíbar concluían el curso con una celebración y una convivencia. A lo largo del año, este grupo cristiano de adolescentes han vivido  muchas experiencias: actividades, juegos, reuniones, convivencias… A través de ellos han ido aprendiendo unos de los otros, han puesto en práctica nuestros conocimientos personales, pero sobre todo han conocido los valores que nos enseña Jesús, los valores del buen cristiano.
«Estos valores son los que han permitido que a partir de ahora demos comienzo a una nueva etapa, una nueva historia en la que unir ambas parroquias, San Pedro y La Inmaculada, en una sola. De este modo podremos reafirmarnos, y decir juntos que estamos unidos en la fe», explican los Kairós.
Este vínculo que se ha formado ha sido posible gracias al verdadero protagonista de nuestra historia, el que nos da toda la energía para seguir creciendo y alcanzar la meta que marcamos en el inicio de curso: Jesús. Él es el eje de nuestras reuniones, el que permite que en cada una de ellas reflexionemos, aprendamos y vayamos avanzando como comunidad cristiana.
Por esto, queremos darte gracias Señor, por hacernos partícipes de tu oración y dejarnos compartir tantos momentos, por permanecer siempre a nuestro lado, y por llenarnos de ilusión en cada una de nuestras vivencias.
Gracias Padre, por todo lo que nos has regalado durante este curso.

Kairós Mengíbar

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El atrio de los gentiles en las librerías: ¿Dios? En el ágora del siglo XXI [1]

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En el año 2008 Benedicto XVI, en el Collège des Bernardins de París, decía que para muchos Dios se había convertido en el gran Desconocido pero que tras las numerosas imágenes de los dioses que se había creado el hombre estaba escondida la pregunta acerca del Dios desconocido. Él insistía en que buscar a Dios y dejarse encontrar por Él era tan necesario hoy como en tiempos pasados. Eludir la cuestión de Dios sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves.

Estas ideas inspiraron el proyecto que llevaría a generar este Atrio de los Gentiles y en el que aquellos que piensan en Dios como algo extraño y que tienen dificultades para concebir un Dios personal, pudieran acercarse a su manera y entrar en contacto con el Misterio y con los creyentes. Hace años el cardenal Carlo María Martini había afirmado que el mundo de hoy no se dividía entre creyentes y no creyentes, sino entre pensantes y no pensantes. Creyentes pensantes, creyentes no pensantes; no creyentes pensantes, no creyentes no pensantes. El entendimiento solo podría darse entre los creyentes pensantes y los no creyentes pensantes; la distinción estriba entre la seriedad y la profundidad de la fe. Una de las claves del proyecto del Atrio de los Gentiles reside en que no está destinado ni a dogmáticos ni a fundamentalistas sean ateos o supuestas personas de fe. En el fondo el creyente no deja de ser un escéptico que busca razones para creer, y el ateo es un creyente que busca razones para no creer. De hecho cuando comenzamos a dialogar con personas no creyentes nos damos cuenta de que la dicotomía radical entre creyentes y no creyentes no es tal, la línea es mucho más sutil.

El creyente es uno que está creyendo, no uno que creyó una verdad, la aceptó y con eso puede vivir el resto de su vida. En primer lugar hemos de tener en cuenta que aquel que cree en Dios nunca dejará de estar en busca pues a Dios no se le puede poseer, y en segundo lugar que no existe nadie que no crea en nada, el no creyente cree también en muchas cosas, de hecho todos creemos en algo o en alguien. La cuestión no es tanto Dios sí o Dios no, sino Quién o Qué es Dios, y en la respuesta a esta cuestión, lo sepamos o no, nos jugamos toda nuestra existencia.

Estas fueron las claves que culminaron en la publicación del libro ¿Dios? En el ágora del siglo XXI. Un libro que no pretende entrar en estériles disputas académicas ni en llegar a acuerdos que nos dejen a medio camino, sino generar espacios de diálogo, de reflexión y de encuentro. En una sociedad que expresa su malestar con expresiones que se repiten sin descanso como “relativismo”, “crisis de la verdad”, “hundimiento ético”, sociedad que ha generado una ausencia de referencias y sentimiento de vacío, este libro quiere volver a situar los grandes interrogantes en el centro de la existencia humana propiciando un diálogo sobre la cuestión del sentido último de la existencia, el origen de todo, el destino final del universo, sobre la vida y la muerte, el bien y el mal, la esperanza y la desesperanza, sobre el cristianismo y las religiones , sobre el silencio , la trascendencia y la fe. En definitiva se pretende poner sobre el tapete es la cuestión de Dios, para que la piense aquel que dice creer y aquel que dice no creer.

A lo largo de las páginas de este libro uno podrá experimentar, como dijera San Agustín, que a Dios se le busca para encontrarlo y se le encuentra para seguir buscándolo. Que uno no termina nunca de abarcar a Dios; como ese niño que con un balde trataba de meter el mar en un agujero, uno tampoco podrá meter a Dios en su cabeza. Si lo anterior es cierto no lo es menos que Dios tiene cabida en el corazón del hombre. Si tu razón llega a considerar la viabilidad racional de la existencia de Dios y tu voluntad quiere que exista, es muy posible que puedas vivir una mística de ojos abiertos como decía J. B. Metz. Esa manera de mirar y vivir te permitirá experimentar a Dios en la naturaleza que te circunda, en el encuentro con los otros o en la celda interior de tu alma.
Exploremos las razones de todo tipo que nos llevan a creer o no creer y reflexionemos sobre nuestras propias dudas. Así descubriremos que la existencia de Dios se presenta con una extraña evidencia pues dado que Dios existe-yo existo. Quizás para comprender esto último tendrás que leer este libro.

Juan Jesús Cañete Olmedo
Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía

 

[1] Juan Jesús Cañete Olmedo, ¿Dios? En el agota del siglo XXI, PPC, Madrid 2022.

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«En las familias cristianas los matrimonios debemos implicarnos de una forma mucho más activa en la iglesia para ser modelo ante los hijos, la familia y la sociedad»

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Recientemente hemos conocido vuestro nombramiento como nuevos delegados diocesanos para la Familia y Vida. ¿Cómo recibís este encargo del Obispo? 

Para empezar, con gran asombro y una sensación de vértigo enorme. Nuestro nombramiento, al día siguiente de reunirnos con el Sr. obispo de Huelva, Don Santiago Gómez Sierra, hemos de decir y reconocer que nos ha quitado el sueño varias noches. Una vez meditada en nuestros corazones y en nuestro matrimonio, en estos escasos 15 días, la tarea encomendada la asumimos con mucha ilusión y muchas ganas de trabajar en la misma.

La Delegación Diocesana para la Familia y Vida tiene un largo recorrido con formación, encuentros y recursos consolidados. ¿Qué líneas tendrán continuidad y cuáles serán vuestras prioridades de cara al próximo curso?

Nosotros queremos dar continuidad a todas las líneas de acción que muy amablemente han elaborado y nos han cedido José Antonio y Pepa, los delegados salientes de esta pastoral. Nuestra mayor preocupación ahora mismo se centra en la búsqueda de un equipo de personas que posibiliten continuar con los frentes abiertos pues nuestra situación personal, familiar, laboral y geográfica hacen imposible que la Delegación funcione como lo venía haciendo hasta ahora.

Partiendo de la propuesta del Sr. Obispo y del Consejo Episcopal para esta Delegación Diocesana para la Familia y Defensa de la Vida nuestras líneas son:

Continuar con renovado impulso la necesaria actividad pastoral ordinaria (Aula de Familia, Servicio de Orientación Familiar, Atención Pastoral a la Casa Familia Oasis y Programa de Familia de Caritas Diocesana)

Seguir con las líneas de acción coincidentes con las señaladas por la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la C.E.E (adhesión al nuevo Directorio Nacional de Pastoral Familiar, Testamento Vital)

Comenzar nuevas líneas de acción (promoción grupos de novios y jóvenes matrimonios, potenciar la pastoral de acompañamiento de los matrimonios, intensificar el acompañamiento de las parejas en crisis, compartir iniciativas con los Colegios Católicos y otras Delegaciones y Secretariado de la Pastoral de los Mayores)

Celebraciones al ritmo del Calendario Litúrgico relacionadas con nuestra delegación (Día de los abuelos, de la Sagrada Familia, de la vida Ascendente, jornada por la vida, Pascua de la Familia y Semana de la Familia.

El aborto, la eutanasia, el vínculo matrimonial o la educación de los hijos son constantes preocupaciones de las familias cristianas. Desde hace años, la Delegación Diocesana para la Familia y Vida viene acompañando estas inquietudes y así seguirá siendo…

Por supuesto que estos temas en una sociedad como la actual, en la que los cristianos nadamos contracorriente, tendrán un protagonismo y una relevancia enormes en nuestra Delegación, intentando servir de soporte y ayuda a las familias que lo necesiten o soliciten.

El próximo 24 de julio celebraremos la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, instaurada por el Papa Francisco. ¿Cómo crecer en el cuidado y en la acogida de la ancianidad como tesoro para la familia y para la Iglesia?

Está entre nuestras prioridades, prestarles una atención espiritual y un acompañamiento en su soledad, enfermedad y ancianidad. También queremos hacer presente esta Delegación en las Residencias de ancianos, Centros de día, Hogares del pensionista, Cáritas y otras instituciones. Nos preocupa de un modo especial, en un mundo muy digitalizado, el analfabetismo que estas personas manifiestan a la hora de realizar cualquier tipo de gestión o trámite administrativo. Para ello queremos implicarnos y contar con la ayuda de nuestros jóvenes.

Se acaba de clausurar el X Encuentro Mundial de las Familias y el Año Familia Amoris Laetitia. ¿Qué ecos o impulso creéis que tendrán estos acontecimientos en el devenir de la delegación?

Somos conscientes de que ambos acontecimientos están ya dando sus frutos.Para no ir más lejos, en nuestro caso particular y gracias al retiro de Proyecto Amor Conyugal, que hicimos en febrero en Córdoba, alentados por nuestros sacerdotes Don Francisco Miguel Valencia y José Antonio Castilla nuestra vida matrimonial y familiar y nuestro compromiso e implicación con la iglesia han dado un giro de 180 grados.

¿Qué importancia tiene la implicación de las familias en la vida de la Iglesia?

Consideramos que en las familias cristianas los matrimonios debemos implicarnos de una forma mucho más activa en la iglesia para ser modelo ante los hijos, la familia y la sociedad.

Un mensaje a las familias católicas de la diócesis.

La familia católica, núcleo de nuestra sociedad y nuestro mundo, debe ser la fuente principal del amor y el testigo más fiel de Dios. Sin ello y sin unos valores y unas virtudes acordes con el mensaje evangélico de Cristo, difícilmente conseguiremos los cambios que todos anhelamos. Es fundamental que, como decía San Juan Pablo II, «no tengamos miedo» y demos un paso al frente en nuestras parroquias y en nuestra diócesis y nos animemos a ser católicos activos, cada uno en función de los dones recibidos del Señor.

La entrada «En las familias cristianas los matrimonios debemos implicarnos de una forma mucho más activa en la iglesia para ser modelo ante los hijos, la familia y la sociedad» se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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S.M. el Rey recibe en audiencia al Consejo General de Cáritas Española con motivo de su 75 aniversario

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El presidente de Cáritas agradece el “apoyo incondicional, la colaboración estrecha y la cercanía permanente” de la Casa Real

Su Majestad el Rey ha recibido este miércoles en audiencia al Consejo General de Cáritas Española, con motivo del 75 aniversario de su fundación. Durante el encuentro, celebrado en el Palacio de la Zarzuela, su presidente Manuel Bretón, agradeció a Don Felipe “el apoyo incondicional, la colaboración estrecha y la cercanía permanente” de la Casa de Su Majestad el Rey a la labor de Cáritas Española.

En representación de toda la Confederación, Bretón trasladó a S.M. el Rey “el afecto de los más de 75.000 voluntarios, los 5.500 trabajadores contratados y los casi tres millones de personas con las que Cáritas ha logrado construir nuevas oportunidades dentro y fuera de España en coordinación con todas las Cáritas hermanas del mundo”.

“La esperanza, el tesón, la fe y el apoyo incondicional de las instituciones, donantes privados y empresas de nuestro país han sido un gran aliciente para intentar estar a la altura de la confianza depositada en Cáritas, como Iglesia en su acción socio caritativa”, añadió.

En la audiencia estuvieron presentes el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social y obispo responsable de Cáritas, monseñor Jesús Fernández; el vicepresidente Enrique Carrero; la secretaria general, Natalia Peiro; el delegado episcopal Vicente Martín, y los presidentes de las Cáritas regionales de Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia.

Junto a ellos se encontraban también los consejeros por designación episcopal, el secretario general de Confer, la presidenta de la Asociación San Vicente de Paúl y los directores de la Cáritas Castrense y de las diocesanas de Barcelona, Madrid, Burgos y Málaga, además de los responsables de las áreas de Cooperación, Comunicación, Administración, Acción Social, Desarrollo Institucional y los miembros del Gabinete de presidencia.

Cáritas Española es la confederación oficial de entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica. Instituida en 1947 por la Conferencia Episcopal Española, tiene por objeto la realización de la acción caritativa y social, a través de sus miembros confederados.

Las 70 Cáritas Diocesanas repartidas por toda España promueven el desarrollo integral de las personas y los pueblos, especialmente de los más pobres y excluidos. Desarrolla su acción gracias a la financiación pública y privada, transformando estas aportaciones en las cifras más valiosas, aquellas que hablan de desarrollo, justicia y esperanza.

Durante el año 2021, Cáritas invirtió un total de 403.158.987 euros, de los cuales el 69% procedió de aportaciones privadas de donantes, participantes, empresas, instituciones, entidades de economía social y herencias y legados, mientras que el 31% restante resultó de aportaciones de las administraciones públicas.

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“Soy manso y humilde de corazón”

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“Soy manso y humilde de corazón”

Evangelio de hoy, jueves 14 de julio de 2022.

– Is 26, 7-9. 12. 16-19
– Sal 101
– Mt 11, 28-30

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

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Capítulo General de las Esclavas del Divino Corazón

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Homilía pronunciada por Mons. Jesús Catalá el 14 de julio de 2022 en la Eucaristía celebrada en Málaga con motivo del Capítulo General de las Esclavas del Divino Corazón

CAPÍTULO GENERAL DE LAS ESCLAVAS DEL DIVINO CORAZÓN

(Málaga, 14 julio 2022)

Lecturas: Is 26, 7-9.12.16-19; Sal 101, 13-19.21; Mt 11, 28-30.

1.- Con esta celebración eucarística comenzáis hoy los trabajos del XXI Capítulo General de vuestra congregación, que habéis iniciado con una peregrinación a los lugares de vuestro origen congregacional.

El 12 de julio estuvisteis en Coria (Cáceres), lugar de vuestra fundación hace 137 años. ¡Enhorabuena! Y allí tuvo inicio oficial el presente Capítulo. 

Ayer visitasteis Sevilla, donde se encuentran los sepulcros de vuestros fundadores. Y hoy las capitulares, venidas de cuatro continentes diferentes, os disponéis a afrontar las sesiones de reflexión, oración y convivencia del presente Capítulo General; vais a realizar “los trabajos” del Capítulo. 

2.- Volver a las raíces se hace necesario para no perder la identidad; nuestra sociedad se está debilitando, porque está perdiendo su historia, sus raíces. Vosotras debéis mantener fidelidad al carisma fundacional. 

Conviene recordar algunos rasgos de vuestros fundadores, aunque conozcáis bien sus vidas, porque ello nos ayuda a repasar la historia vocacional de cada una. 

El beato Marcelo Espínola desarrolló sus actividades pastorales en Huelva, Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, siendo ordenado sacerdote en 1864 y consagrado obispo en 1881. Tuvo gran dedicación a los pobres; ésta debe ser una característica de vuestro carisma. 

Siendo obispo de Coria fundó en 1885 la congregación de las Esclavas del Divino Corazón, junto con la sierva de Dios, Celia Méndez. 

En 1885 D. Marcelo fue nombrado obispo de Málaga, impulsando la atención a los desfavorecidos y la defensa de los derechos de los trabajadores. En aquel momento era muy importante la justicia social, siendo papa León XIII, que publicó la primera encíclica sobre la doctrina social de la Iglesia (Rerum novarum). 

En 1896 fue nombrado arzobispo de Sevilla, donde fundó «El Correo de Andalucía», que nació con el objetivo de «defender la verdad y la justicia». Murió en 1906; y fue proclamado beato por Juan Pablo II en 1987 en Roma, donde un servidor estaba presente cuando trabajé en la Secretaría del Sínodo de los Obispos.

En octubre de 2020 fue publicado el decreto de reconocimiento de venerable y de virtudes heroicas de la sierva de Dios María Teresa del Corazón de Jesús (en el siglo: Celia Méndez y Delgado), cofundadora de vuestra congregación, que nació en 1844 en Fuentes de Andalucía y falleció en Sevilla en 1908.

3.- Pensad ahora en los principales hitos de la llamada de Dios en vuestra vida. Dadle gracias por dicha elección y por la respuesta que habéis realizado. Vuestros fundadores, sobre todo el Beato Marcelo, al ser sacerdote, fue respondiendo con obediencia a las responsabilidades que la Iglesia le confiaba. Él no fue donde quiso; como nos pasa también a nosotros, que debemos obedecer a los superiores. Podemos preguntarnos si hemos sido fieles y hemos respondido, sin protestar ni murmurar, a las tareas que mi congregación ha solicitado mi servicio. 

Agradecemos a Dios a los diversos hitos de nuestra historia vocacional. La celebración del Capítulo es otro hito, porque habéis sido elegidas para esta misión y habéis respondido a esa llamada; ahora hay que poner la carne en el asador, para que el Capítulo saque los mejores frutos que las hermanas de vuestra congregación esperan.

4.- Vuestra congregación nace con el espíritu de sus fundadores: una profunda vida de oración y un vivo celo apostólico, uniendo de manera armónica contemplación y acción; se entiende que cada una lo hace con la armonía que puede. Y como núcleo de esta espiritualidad el Corazón de Jesucristo, unido a la devoción a la Virgen María, primera y gran Esclava del Señor. 

Vuestros fundadores escucharon la llamada de Dios, procuraron ser fieles a la voluntad de Dios, respondieron a los retos eclesiales que se les presentaban, afrontaron la realidad de su tiempo; y en su camino de santidad también experimentaron dudas, incertidumbres y obstáculos. Si encontráis estas cosas, no os asustéis.

Ahora toca a vosotras mantener el carisma fundacional que habéis heredado, porque es una herencia y un regalo del Señor, que debéis adaptar a los tiempos actuales. 

Pedimos al Señor que el Capítulo general os mueva a amar, a ofrecer vuestra vida, a buscar la voluntad de Dios tal como vuestros fundadores lo hicieron, y a encarnar el verdadero carisma de Esclavas del Divino Corazón. 

5.- Las lecturas de hoy nos ofrecen unas pistas para la acción apostólica que nos pide la Iglesia. 

El profeta Isaías nos invita a caminar por la senda del justo, porque es recta a los ojos de Dios (cf. Is 26, 7); se trata de la senda del juicio de Dios (cf. Is 26, 8), que es luz para quien lo acoge (cf. Is 26, 9). Caminar en la senda del Señor y en la senda del justo, es caminar a los ojos del Señor.

Me ha gustado el símbolo que habéis escogido para este Capítulo: las zapatillas del beato Espínola. La idea es muy bonita: hay que descalzarse en señal de respeto, delicadeza y servicio ante ciertas cosas, ante el misterio, ante la otra persona, que representa a Cristo. Pero hay que calzarse para caminar. 

Necesitamos contemplar nuestra misión a la luz de Cristo, porque es Él quien da fuerza y vigor a todas nuestras empresas. Necesitamos hacer discernimiento desde la escucha mutua y, juntos, escuchar al Espíritu, realizando el camino sinodal, al que nos ha invitado el papa Francisco. Estamos en camino y necesitamos calzarnos.

6.- Para todo ese camino y para llevar adelante la misión que el Señor os confía, Él mismo os ofrece su amor y su corazón. 

Hoy os renueva su invitación: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). Tal vez el activismo frenético, que a veces nos toca vivir, os haya cansado y necesitéis reposar en el Corazón de Cristo. ¡Acudid a Él! No solo porque es manso y humilde, sino porque os entrega su corazón. ¡Descansad en Él! Aunque tenéis que afrontar los “trabajos” del Capítulo, no os apuréis. ¡Descansad en el Señor! Y dejad al Espíritu que actúe, dejándole protagonismo.

Hemos de aprender del Maestro: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11, 29). 

El Señor nos anima tomar su yugo, «porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11, 30). Algunas estructuras que nos hemos fabricado son quizás demasiado pesadas y difíciles de mantener. 

Incluso es posible que alguna de ellas no sirva ya para el objetivo primordial de nuestra misión o para la que fue creada; y en ese caso hemos de desprendernos, para ir más ligeros de equipaje y llevar mejor la carga que el Señor nos confía. 

Pedimos al Espíritu que os ilumine en los trabajos del presente Capítulo general.

Y que la Santísima Virgen María, la primera y mejor esclava del Señor, nos acompañe en el camino y nos cuide con solicitud maternal. Amén. 

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Un millar de laicos se reunirá en Barcelona para “anunciar a Jesucristo con obras y palabras”

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Un centenar de malagueños de diferentes parroquias de la diócesis participan en el Encuentro de Laicos de Parroquias y IV Asamblea de Acción Católica General. Se celebrará en Barcelona, del 21 al 24 de julio con la presencia del cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española y D. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y secretario general de la CEE, entre otros obispos.

El Encuentro tendrá lugar en el Colegio La Salle Bonanova de Barcelona, y en él profundizarán y compartirán la llamada de toda la Iglesia a ponernos en clave de Misión y ser la Iglesia en salida que nos pide el Papa Francisco.

Desde la Diócesis de Málaga participarán en el encuentro 92 personas entre niños, jóvenes y adultos que acuden a Barcelona con gran ilusión para trasladar la realidad de nuestro laicado, y recoger los frutos del trabajo a desarrollar con el objetivo de revitalizar el compromiso evangelizador de la Acción Católica General en la diócesis.

Las personas participantes son laicos de parroquia de todas las edades: niños, jóvenes y adultos, y trabajarán los contenidos a través de dinámicas centradas en el anuncio del Jesucristo, el testimonio evangelizador y la presencia pública de los cristianos, además de celebrar la Eucaristía en lugares muy significativos de la ciudad como la Sagrada Familia o la Basílica de Santa María del Mar, que acogerá la celebración de clausura y el acto de envío.

El Encuentro de laicos de Parroquia de Barcelona quiere ser expresión viva de la sinodalidad, para así descubrir los retos que la Iglesia, y por tanto la Acción Católica General, debe afrontar y dar respuesta para que el Reino de Dios se haga presente en nuestra sociedad.

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Un millar de laicos se reunirán en Barcelona para “anunciar a Jesucristo con obras y palabras”

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Un centenar de malagueños de diferentes parroquias de la diócesis participan en el Encuentro de Laicos de Parroquias y IV Asamblea de Acción Católica General. Se celebrará en Barcelona, del 21 al 24 de julio con la presencia del cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española y D. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y secretario general de la CEE, entre otros obispos.

El Encuentro tendrá lugar en el Colegio La Salle Bonanova de Barcelona, y en él profundizarán y compartirán la llamada de toda la Iglesia a ponernos en clave de Misión y ser la Iglesia en salida que nos pide el Papa Francisco.

Desde la Diócesis de Málaga participarán en el encuentro 92 personas entre niños, jóvenes y adultos que acuden a Barcelona con gran ilusión para trasladar la realidad de nuestro laicado, y recoger los frutos del trabajo a desarrollar con el objetivo de revitalizar el compromiso evangelizador de la Acción Católica General en la diócesis.

Las personas participantes son laicos de parroquia de todas las edades: niños, jóvenes y adultos, y trabajarán los contenidos a través de dinámicas centradas en el anuncio del Jesucristo, el testimonio evangelizador y la presencia pública de los cristianos, además de celebrar la Eucaristía en lugares muy significativos de la ciudad como la Sagrada Familia o la Basílica de Santa María del Mar, que acogerá la celebración de clausura y el acto de envío.

El Encuentro de laicos de Parroquia de Barcelona quiere ser expresión viva de la sinodalidad, para así descubrir los retos que la Iglesia, y por tanto la Acción Católica General, debe afrontar y dar respuesta para que el Reino de Dios se haga presente en nuestra sociedad.

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«Ha sido una experiencia de Iglesia Universal que nos ha llenado el corazón»

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Rosa Bejarano y Ramón Acosta, delegados de Pastoral Familiar, en el X Encuentro Mundial de las Familias, en Roma

Publicado: 14/07/2022: 26

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Roma

Los delegados de Pastoral Familiar, Ramón Acosta y Rosa Bejarano participaron en el X Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar en Roma y, a su regreso, compartieron la experiencia con los oyentes de COPE Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast en el que cuentan los proyectos y experiencias que, en esos días, conocieron y vivieron.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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