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“Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones”

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“Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones”

Evangelio de hoy, sábado 16 de julio de 2022.

– Miq 2, 1-5
– Sal 9
– Mt 12, 14-21

Al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».

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Nuestra Señora del Carmen

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Nuestra Señora del Carmen

virgen-del-carmenEl Carmelo es una cadena montañosa de Israel que, partiendo de la región de Samaria, acaba por hundirse en el Mar Mediterráneo, cerca del puerto de Haifa. Esta altura tiene un encanto peculiar. Es diferente del Monte Nebo, en Jordania, del macizo del Sinaí y del Monte de los Olivos en Jerusalén.

Todas las montañas palestinas tienen sus recuerdos teofánicos (es decir de las manifestaciones de Dios), que las convierten en cumbres sagradas y místicas. Pero ninguna tan sugestiva como el Monte Carmelo. ¿Por qué San Juan de la Cruz lo tomó como el símbolo de la ascensión mística? Seguramente se le sugirió el nombre de su propia Orden Carmelitana. Pero sin duda había alguna intención más profunda que la hacía simpatizar con el misterio de la sagrada montaña del profeta Elías.

Una tradición piadosa sostiene que, desde los días de los profetas Elías y Eliseo, hubo en aquella zona hombres de oración que vivían en soledad la búsqueda de Dios. En el período de los Cruzados surgió entre los cristianos el deseo de vivir sobre aquella montaña de vida de entrega al Señor. Así surgió en el Carmelo la vida carmelita. El convento del Monte Carmelo tiene un nombre evocador: «Stella Maris» (Estrella del Mar). Es un hermoso edificio cuadrangular a 500 metros de altura sobre el nivel del Mar Mediterráno en la ciudad de Haifa.

El centro del convento lo ocupa el santuario de la Virgen del Carmen. En el altar mayor de esta hermosa iglesia en cruz griega se venera la estatua de la Virgen del Carmen, obra de un escultor italiano en 1836.

Debajo del altar se ve la gruta del profeta Elías. Según la tradición, éste era el lugar donde se refugiaba el profeta. Una estatua recuerda al celoso defensor de la religión de Yahwéh.

Nos cuentan los Padres Carmelitas que no ha sido fácil la permanencia católica sobre esta montaña. Bien es verdad que, en la época de los Cruzados, el patriarca latino de Jerusalén, San Alberto, pudo dar a los ermitaños del Monte Carmelo una regla religiosa el año 1212. Se cuenta que el carmelita San Simón Stock pasó por aquí antes de su célebre visión del escapulario carmelita.

También subió en peregrinación a esta santa montaña el rey San Luis de Francia en el año 1254 en acción de gracias por haberse salvado de un naufragio. Con la caída de la ciudad de San Juan de Acre en 1291 vino la persecusión árabe que causó el martirio de no pocos religiosos. Después de una larga interrupción de la vida monacal en la montaña que dio ocasión para la expansión del ideal carmelitano por el Occidente, regresaron los religiosos del Carmen al Monte Carmelo por el siglo XVII.

La estrella del Mar

Los marineros antes de la edad de la electrónica confiaban su rumbo a las estrellas. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar

Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir la que desde tiempos remotos allí se le venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Llegaron incluso a llamárseles: «Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo». En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella a Cristo.

El Escapulario Carmelita

Nuestra Señora del Monte CarmeloLos signos en la vida humana y cristiana Vivimos en un mundo con cantidad de realidades tomadas como símbolo: el rayo de luz, la llama de fuego, el agua que brota… En la vida de cada día existe también gestos que expresan y simbolizan valores más profundos: como el compartir la comida (signo de amistad), el ponerse en fila para una manifestación (signo de solidariedad), el estar todos en pie (respeto).

Como hombres tenemos necesidad de signos o símbolos que nos ayuden a entender y vivir.

Como cristianos tenemos a Jesús, el gran don y al mismo tiempo signo eterno del amor del Padre. El estableció la Iglesia, ella misma como signo e instrumento de su amor. E incluso utilizó pan, vino, agua para remontarnos a realidades superiores que no vemos ni tocamos: constituyó signos capaces para dárnoslas verdaderamente, es decir los Sacramentos.

En la celebración de los Sacramentos los símbolos (agua, aceite, pan, imposición de las manos, anillos) expresan y operan una comunicación con Dios, que se hace presente a través de tales cosas concretas y cotidianas.

Además de los signos litúrgicos, existen en la Iglesia otros signos, ligados a un acontecimiento, a una tradición, a una persona.

UNO DE ESTOS ES EL ESCAPULARIO DEL CARMEN.

Origen del Escapulario

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Confraternidades.

Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espíritu y apostolado. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario.

Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.

Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.

El «Escapulario» en su origen era un delantal que los monjes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, comlos verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.

El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

Nuestra Señora del monte CarmeloEl Escapulario, signo mariano

El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la orden Carmelita, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña

A vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida; A escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz; A orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos; A vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos. Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oraciòn Pone delante el ejemplo delos santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas. Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.

En síntesis y en concreto el escapulario del Carmen NO ES Ni un objeto para una protección mágica (un amuleto) Ni una garantía automática de salvación Ni una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, al revés! ES Un signo «fuerte» aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos, ya que representa nuestro compromiso de seguir a Jesús como María: * abiertos a Dios y a su voluntad * guiados por la fe, por la esperanza y por el amor * cercanos al prójimo necesitado * orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias * un signo que introduce en la familia del Carmelo * un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección de María Santísima.

Normas prácticas * El Escapulario lo impone una vez para siempre, un religioso carmelita u otro sacerdote autorizado. * Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia. * El Escapulario es para los cristianos auténticos que viven conforme a las exigencias evangélicas, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoción a la Santísima Virgen (expresada con el rezo cotidiano de al menos tres Ave Marías).

Imposición del escapulario: fórmula Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, que te comprometes a imitare. Este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu entrega al servicio del prójimo y a la imitación de María. Llévalo como signo de su protección y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo. Estáte dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a comprometerte en el trabajo por la construcción de un mundo que responda al plan de fraternidad, justicia y paz de Cristo.

http://www.santopedia.com/santoral/16-de-julio

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El Carmelo hace presente la fraternidad en un mundo roto

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La imagen de la Virgen del Carmen bendiciendo las aguas de nuestros pueblos y ciudades ha vuelto a ser una realidad este año tras el fin de las restricciones por la pandemia. Una devoción tan popular que, como señala el carmelita descalzo José Manuel Fernández, «llega hasta los lugares en los que no ha habido nunca presencia de nuestra orden». Y es que, desde tiempo inmemorial, la “Estrella de los Mares” ha contado con el cariño del pueblo pues ha visto en ella la figura de la madre que ampara y protege a sus hijos. Ella es «el faro que nos orienta hacia puerto seguro, hacia su hijo Jesucristo», afirma el religioso.

La devoción a la Virgen del Carmen hunde sus raíces en la Palestina del siglo XII, cuando un grupo de cruzados se estableció en el Monte Carmelo con el deseo de imitar al profeta Elías. Aquellos primeros ermitaños fueron el germen de los carmelitas que, con su forma de vida, continúan haciendo presente la buena noticia en el mundo

La familia carmelitana cuenta en Málaga con la primera rama, conocida como Carmelitas de la Antigua Observancia. Los varones tienen una comunidad en Antequera, donde regentan el colegio Ntra. Sra. del Carmen, y además hay dos monasterios femeninos de vida contemplativa, uno en Antequera y otro en Cañete la Real. De la rama de los Carmelitas Descalzos, la diócesis cuenta con la comunidad de frailes de la parroquia de Stella Maris, en el centro de la capital, y con cinco monasterios femeninos de vida contemplativa: en Málaga, Torremolinos, Antequera, Ronda y Vélez-Málaga. Además, también hay presencia de la Orden Carmelita Seglar y de otras congregaciones religiosas vinculadas a la familia como las Carmelitas Misioneras, que están en Montemar, donde tienen una residencia de ancianos y una casa de hermanas mayores; y las Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús, que cuentan con una residencia en Churriana y el colegio “Madre Asunción”, en el Limonar.

Asimismo, como recuerda el carmelita descalzo José Manuel Fernández, «no hay que olvidar dentro de la familia al gran número de hermandades del Carmen que hay diseminadas por toda la costa malagueña».

Para este religioso, que es además vicario para la Vida Consagrada, «el Carmelo tiene mucho que aportar al mundo en crisis que nos ha tocado vivir. El mensaje principal, en la línea en la que está insistiendo el Papa, es que la fraternidad es posible y necesaria. Nosotros nos entregamos a Dios, pero lo hacemos en comunidades fraternas. Aquí cada uno tiene sus particularidades, somos diferentes, pero somos capaces de caminar juntos realmente. Por tanto, hacemos presente que, cuando contamos con Dios, cuando lo ponemos a Él en el centro de nuestra vida es posible esa fraternidad de la que nos habla Francisco en Fratelli tutti. No hay que olvidar que ese es el deseo de Jesús cuando reza para que todos seamos uno».

¿Y de dónde el tirón popular de Santa María del Monte Carmelo? Para Fernández, «es clave la devoción al escapulario (piezas de tela del hábito carmelita unidas por cordones que simbolizan el manto de la Virgen bajo el que se ampara quien lo cuelga sobre sus hombros). Esta devoción ha hecho que la gente haya visto siempre a María como alguien muy cercano y la haya invocado en los momentos de dificultad. No es que Jesucristo no sea cercano, sino que María, como figura maternal, tiene un plus. Y es que no hay nada como el cariño de una madre».

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Carta del Señor Obispo con motivo de la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

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Carta del Señor Obispo con motivo de la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

 

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Catequesis Jornada Mundia de los abuelos y de los mayores

Oración Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores

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Solidaridad, cooperación, caridad internacional

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Solidaridad, cooperación, caridad internacional

En el semanario Fiesta digital les hablamos de la presentación de la Memoria Anual 2021 de Manos Unidas, el año más difícil de su historia con la recaudación de 50,8 millones de euros para hacer frente a las desigualdades agravadas por la pandemia.

Además de la actualidad de las Iglesias de Granada y de Guadix, en “Cultura” les ofrecemos una entrevista al poeta y activista norteamerica Wendell Berry, y en “Testimonio” les damos a conocer la vida de Lázaro Devasahayam, que se convertirá en el primer laico santo de origen hindú.

En “Voz del Papa” les acercamos el Mensaje dirigido por el Santo Padre a los jóvenes europeos participantes de la Conferencia Europea de la Juventud celebrada en Praga del 11 al 13 de julio de 2022.

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Entrevista a una joven granadina que peregrina a pie hasta Jerusalén

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Entrevista a una joven granadina que peregrina a pie hasta Jerusalén

En el programa del 15 de julio, emitido en COPE Granada y COPE Motril, inicio de tiempo de descanso estival para algunos, entrevistamos a Carlota Valenzuela, una joven granadina que está en peregrinación a pie desde Galicia a Jerusalén. Conectamos con ella desde Bolonia donde se encuentra, en esta peregrinación que inició como “una llamada del Señor” y que comenzó en el mes de enero.

También hablamos de Ucrania y los refugiados en nuestra diócesis que aprenden español en la parroquia Virgen de Gracia, con el Grupo Emaús Granada.

El Espejo, que dirige y presenta Paqui Pallarés, se emite los viernes, a partir de las 13:35 horas, en COPE Granada (87.6 FM) y COPE Motril (95.2 FM). Posteriormente, puede volver a escucharse el programa en cope.es/granada, cope.es/motril y en www.archidiocesisgranada.es (o pinchando en este enlace)

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El Programa “Ayuda a Ucrania” del Arzobispado de Granada, galardonado por su labor social

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El Programa “Ayuda a Ucrania” del Arzobispado de Granada, galardonado por su labor social

La Autoridad Portuaria de Motril y el Real Club Náutico le otorgan el Premio Sirenita 2022, junto a otros cinco galardonados, que recibirán el reconocimiento en una ceremonia que tendrá lugar el 26 de agosto en la localidad de la costa granadina.

La Autoridad Portuaria de Motril y el Real Club Náutico han galardonado con su Premio Sirenita 2022 al Arzobispado de Granada, por su Programa “Ayuda a Ucrania, puesto en marcha a principios del mes de marzo, para traer refugiados ucranianos que huyen de la guerra de Rusia y enviar material de ayuda humanitaria.

La entrega del galardón tendrá lugar el 26 de agosto en Motril, en una ceremonia en la que también recibirán el galardón otros cinco premiados.

De la Archidiócesis de Granada, la Autoridad Portuaria de Motril y el Real Club Náutico han valorado “la labor social con los colectivos más desfavorecidos y el programa de ayuda a Ucrania que se puso en marcha en marzo pasado”.

“AYUDA A UCRANIA”
El Programa “Ayuda a Ucrania” se puso en marcha a principios del mes de marzo, cuando el arzobispo D. Javier Martínez anunció en rueda de prensa su deseo desde la Diócesis de ayudar a los ucranianos, cuyo país fue invadido por Rusia. Esta iniciativa desarrollada por el arzobispado ha contado con la generosidad y solidaridad de los granadinos, que hicieron aportaciones de material sanitario y de higiene básica, alimentos no perecederos y donativos, para enviar hasta la frontera con Polonia y desde allí a Ucrania. También la acogida de refugiados en la diócesis, a través de las casas parroquiales y de particulares que ofrecieron sus viviendas para esta acogida. Los refugiados fueron trasladados desde la frontera con Polonia hasta Granada en autobuses, también en coches particulares que se unieron a la iniciativa al inicio.

Hasta el momento, se han enviado 5 trailers de ayuda humanitaria, lo que equivale a 100 toneladas, entre alimentos, medicinas y productos de higiene. El último de ellos se envió el 13 de junio. Fueron traídas 240 personas de Ucrania, especialmente mujeres y niños.

Las donaciones de comida, alimentos, medicinas e incluso ropa se recibe en el Seminario Mayor. En un principio, se instalaron distintos puntos en las parroquias de la provincia para la acogida de esta ayuda humanitaria, y actualmente está centralizada en el Seminario Mayor.

El Arzobispado, dentro de este Programa “Ayuda a Ucrania”, ha puesto también en marcha el ropero solidario, inaugurado el 24 de mayo y ubicado en la calle Pedro Antonio de Alarcón, 40, en Granada. Los granadinos puede donar su ropa y ésta se entrega a los refugiados ucranianos, que acuden al citado ropero a elegir la ropa que necesitan.

El Programa cuenta con un equipo de responsables y de voluntarios, que trabajan de manera coordinada para ser eficaces en la gestión de ayuda, recogida y envío de material, así como de atención a los ucranianos.

El Programa “Ayuda a Ucrania” del Arzobispado ha trabajado en la búsqueda de ayudas y contribuciones de entidades y corporaciones, todo ello para potenciar la ayuda humanitaria y la atención de los refugiados traídos a nuestra diócesis. Asimismo, el Arzobispado agradece a los granadinos sus contribuciones y su generosidad.

Actualmente, el Arzobispado continúa trabajando en el cuidado y atención a los refugiados que se encuentran en nuestra diócesis. El envío de ayuda humanitaria se retomará una vez se dispongan de nuevas donaciones para completar un trailer y enviarlo a Ucrania. El último trailer enviado con 18 toneladas de material humanitario fue el 13 de junio.

OTROS GALARDONADOS
En su edición de este año, también han sido galardonados con el Premio Sirenita 2022 la consejera de Fomento en funciones, Marifrán Carazo y la VI Compañía de la Guardia Civil de Motril, por “la trayectoria social, profesional y la defensa de la seguridad pública de personas y colectivos”.

La Asociación de Clubes Náuticos de Andalucía (ACNA), la psicóloga del deporte Toñi Martos Moreno y la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Motril, “por su aportación a las tradiciones de Semana Santa y difundirlas fuera de su ámbito”, completan las seis personas e instituciones galardonadas. Igualmente se ha acordado una mención especial para la autora de la escultura de la Sirenita y al Bar el Ramblero.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

 

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El ‘Cristo de la llamada’, el cuadro del sacerdote Leandro Fernández para la PEJ22

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Ya está en Santiago de Compostela la obra pictórica que el sacerdote de la Diócesis de Cartagena Leandro Fernández ha pintado con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ22), que tendrá lugar del 3 al 7 de agosto en esta ciudad gallega y en la que está previsto que participen más de diez mil peregrinos.

La pintura Cristo de la llamada se ubicará en un espacio donde se recibirá a los jóvenes a su llegada, con una catequesis que invitará a los participantes a pensar sobre su relación con Cristo, sobre su vocación cristiana. «Es una invitación a volver a los orígenes del Evangelio para salir al encuentro con Cristo que viene a nuestra vida manifestando su amor», argumenta Leandro Fernández sobre su creación.

En la ilustración aparece la figura de Jesucristo Resucitado con los brazos abiertos y yagas en sus manos, con una mirada profunda invitando a la conversión. En medio de la representación está el corazón de Jesús ardiente, con corona de espinas, rodeado de un círculo, «haciendo alusión a la Eucaristía», explica el autor. La imagen se sitúa sobre un fondo de varios tonos azules y amarillos que simbolizan el mar de Galilea y su orilla, lugar donde transcurrieron algunos de los grandes acontecimientos de la vida de Jesucristo ligados a sus enseñanzas. Aquel lugar en el que Jesús «miró a sus primeros discípulos, en la pesca, y los llamó a su seguimiento; fue donde realizó muchos milagros y afirmó a Pedro en el primado; se apareció a sus discípulos resucitado; y también fue donde Jesús anduvo sobre el mar».

Se trata de una obra pictórica sobre madera sin imprimación que, por su tamaño, ha sido creada en dos paneles que se unen. Esta división también tiene un significado especial ya que representa «como Cristo se fragmenta por nosotros, se rompe y se entrega al igual que el pan en la Eucaristía». Mediante la utilización de una técnica mixta, con el uso de diferentes tipos de pinturas como rotuladores, óleo, acrílico, lápices o spray, entre otras, el artista pretende que se convierta «en una puerta que nos introduzca dentro del misterio del corazón de Cristo, donde poder acercarnos a su amor, contemplándolo con los ojos de nuestro corazón». Destaca el sacerdote que todo el misterio expresado en este cuadro se encierra en la Eucaristía, siendo una invitación a su seguimiento «para que nuestra vida se transforme y podamos ser pescadores de hombres».

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El obispo de Cartagena concede un Tiempo Jubilar a la parroquia de San José de Puerto de Mazarrón

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En 2023 se cumplirán 25 años desde que fuera consagrado el nuevo templo parroquial de San José en Puerto de Mazarrón y, además, será el 75 aniversario de la bendición del monumento al Corazón de Jesús que hay en esta localidad costera. Dos efemérides por las que, junto a otras razones, el sacerdote de esta parroquia, Juan José Noguera, solicitó al obispo de Cartagena la concesión de un jubilar.

A comienzos de este mes, Mons. José Manuel Lorca Planes concedió un Tiempo Jubilar con carácter diocesano a la parroquia de San José de Puerto de Mazarrón, otorgando también una serie de días jubilares coincidiendo con otras fiestas importantes para la comunidad parroquial: 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar; 27 de noviembre, fiesta de la Medalla Milagrosa; 19 de marzo de 2023, solemnidad de san José, patrón del municipio, y celebración del 25 aniversario del templo; 31 de marzo de 2023, Viernes de Dolores, con la convocatoria de todas las cofradías y pregón de Semana Santa; 16 de junio de 2023, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en el 75 aniversario del monumento; y el 16 de julio de 2023, fiesta de la Virgen del Carmen, patrona de Puerto de Mazarrón.

Así mismo, el obispo ha invitado al párroco a «preparar un plan de pastoral para que sea un tiempo verdaderamente de gracia, celebración y júbilo para esta comunidad parroquial», explica Noguera. En este municipio, destaca el sacerdote, «no solo los fieles que residen en esta población durante todo el año tienen especial devoción por el Corazón de Jesús», sino también aquellos que se trasladan a este lugar durante los periodos vacacionales.

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“Hay que entender el mundo como una liturgia cósmica”

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“Hay que entender el mundo como una liturgia cósmica”

Para Miguel Escobar, profesor doctor en filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos, tenemos que recuperar la conciencia de que estamos hechos de barro. Este dato fundamenta su contribución en el IX Simposio Internacional del Instituto Edith Stein “Más allá de la fe secular”. Es especialmente crítico con la racionalidad moderna que fomenta un desarraigo de nuestra propia humanidad.

Usted ha hablado sobre la importancia de echar raíces en la tierra, la comunidad y la Iglesia frente a lo que usted denomina un “paradigma tecno-científico”.

Lo primero que habría que hacer con ese paradigma tecno-científico al que me refiero es superarlo. El paradigma tecno-científico precisamente tiene lugar debido a que el ser humano a lo largo de la modernidad se ha llegado a entender no como parte del cosmos, sino desde fuera del cosmos. Se ha salido de la Tierra, se ha salido del mundo, ha mirado el mundo de frente y por tanto lo ha mirado como un objeto de dominio

¿Cómo propone superar este paradigma?

Primero, pretendo redescubrir la humanidad a partir de la Tierra. En segundo lugar, redescubrir la comunidad a partir de la Tierra, para terminar redescubriendo a la propia Iglesia desde la Tierra. Se trata de proponer la propia la humanidad frente a un paradigma moderno como el de Descartes, que entiende al ser humano como una especie de alma separada del cuerpo y separada del mundo.

Propongo volver a un paradigma antropológico como el de Hildegarda de Bingen, una doctora de la Iglesia s. XII, precisamente porque ella no entiende al ser humano como algo fuera de la creación sino como un ser que está en el centro de la Creación y que es atravesado por todas las fuerzas cósmicas, este hecho de la Tierra y está en la Tierra.

¿En qué momento podemos ver que hoy nos estamos separando, en nuestra conciencia, de ese ser parte del cosmos?

Es un proceso que yo creo que se inicia en el siglo XII, con la racionalidad liberal y la aparición de las escuelas catedralicias, que luego se toman forma con autores como Descartes, Kant y con la ciencia moderna. Creo que ahora es un hecho muy visible, precisamente porque nuestro mundo es un mundo caracterizado por la falta de solidez. Recordemos al sociólogo polaco Zygmunt Bauman que caracteriza a nuestro mundo como una modernidad líquida. Hay falta de solidez. Parece que más que vivir en la tierra, estamos hoy preparando el terreno para habitar el metaverso. Parece claro que la tendencia es cada vez más a abandonar la Tierra en pos de un mundo abstracto y digital. Un mundo que el hombre ha creado aparte de este mundo.

¿Cómo hemos podido perder nuestra conciencia de pertenencia al cosmos?

Cuando uno le pregunta a un niño de dónde viene la leche, lo primero que piensa es que viene del supermercado. Nuestro propio ritmo de vida es un ritmo acelerado, con un flujo de información y bombardeo de datos que hace que el tiempo sea concebido como una sucesión de presentes efímeros que se siguen, que se precipitan hacia ninguna parte. Se trata de una desnaturalización del ritmo de nuestra vida, pues estamos hechos para el ritmo de la de la Tierra, de los ciclos cósmicos, de la siembra y la cosecha, de la sucesión de las estaciones, del día y la noche.

¿Cómo podemos recuperar un poco este sentido de la pertenencia cósmica un poco al modo de Hildegarda?

Creo que yo en este sentido soy un poco radical. Me parece que hay que irse de la ciudad, hay que ir al campo, a la tierra y echar raíces, arraigar en la tierra. Un ejemplo claro es el paradigma del arquetipo del granjero, que es el garante de un ecosistema. Se trata de ir a la tierra, echar raíces y luego, sobre todo, tener paciencia, porque al final uno no termina de arraigar del todo si no es con mucho tiempo. A partir de la tercera, de la cuarta generación que viva en la tierra, ya podríamos estar entrando en esa comunión con la Tierra, que nos va a permitir conocernos mejor y crear comunidades locales sanas, basadas en la necesidad, redescubriendo incluso que la Iglesia misma es cósmica.

¿No es esto como un rechazo de la civilización o una huida del mundo?

Yo creo que precisamente el mundo moderno es quien presenta ese rechazo del mundo. A mi parecer tenemos que reconectar con la Tierra, reconectar con nosotros mismos, reconectar con Dios y no se trata de rechazar como tal el mundo moderno, sino de reconectar con lo que el mundo moderno se empeña en rechazar.

Una de las cosas que has descatado es que la comunidad eclesial no solamente es algo humano, sino que como Máximo el Confesor reclama, es una inmensa liturgia cósmica…

En la Mistagogia de Máximo el Confesor este plantea una eclesiología muy interesante, típica por cierto de la patrística bizantina tardía, entendiendo que la Iglesia tiene un límite universal. Se podría entender que el propio cosmos, la Tierra, es el lugar en el que el ser humano fructifica y se desarrolla. Es un lugar eclesial, el cosmos mismo ya es católico.

Decían los padres del desierto, la espiritualidad bizantina y también eslava, que el corazón del hombre late con el nombre de Jesús. A partir de la lectura de autores como Máximo el Confesor, uno se da cuenta de que el nombre de Jesús no sólo late en el corazón del hombre, sino que late en el corazón de lo real, en el corazón de los seres creados. De alguna manera cada ser existe en tanto que en su corazón, por así decirlo, late el nombre de Jesús. La actividad esencial del ser creado es entonces la alabanza. Es en este sentido como creo que hay que entender el mundo como liturgia cósmica. Todo el mundo, todo el universo, en tanto que existe, está inserto en un cuadro doxológico de alabanza.

¿Cómo podemos entonces los cristianos participar de esta recuperación de la comunidad eclesial sin dejar de estar en contacto con el mundo?

Yo creo que lo primero que hay que hacer es ir a la tierra. No necesariamente todos tenemos que ser granjeros. Me baso en ese sentido en Wendell Berry que dice que, igual que nosotros compartimos una mentalidad industrial pero no todos nos dedicamos a la industria, de la misma manera, aunque no todos nos dediquemos a la agricultura, la ganadería, sí que podemos compartir una mentalidad agraria que precisamente se sustraiga a ese ritmo antinatural de la modernidad.

Frente a esa tendencia de nuestro mundo moderno hacia ese mundo abstracto, a estar más en la nube que en la tierra, creo que no está de más obsesionarse un poco con la Tierra. Apagar el router de vez en cuando y volvernos a encontrar con nosotros mismos en la Tierra, como seres humanos. Creo que eso es precisamente lo que lo que tenemos que hacer, intentar mantenernos con los pies en la tierra y tratar de sustraernos al ritmo del mundo moderno. No para huir del mundo, al contrario, sino para reconectar realmente con la Tierra. De esa manera vamos a poder reconectar con nosotros mismos y con comunidades basadas precisamente en la necesidad de la Tierra, redescubriendo cómo esos ciclos cósmicos no constituyen sino una respiración que es una alabanza continua al Creador.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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