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La Pastoral Penitenciaria se prepara para celebrar la fiesta de Ntra. Sra. de la Merced

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El próximo viernes 23 de septiembre se celebrará una misa solemne en el Centro Penitenciario Tenerife II con motivo de la festividad de la patrona de los presos, Nuestra Señora de la Merced. El día litúrgico es el 24 de septiembre, pero por motivos pastorales se adelanta para ese viernes.

La misa será presidida por el obispo Nivariense y en ella participarán los internos, capellanes que desarrollan su servicio en el centro, voluntarios y personal de la cárcel.

Según indicó el delegado de Pastoral Penitenciaria, Domingo Marrero se trata de una celebración que cada año se vive con mucho gozo y alegría. “Es un día para reunirnos en torno a la madre de Jesús y madre nuestra, que nos ampara y que se convierte, con ese bonito nombre de la merced, en dadora de gracia y de regalos para nuestra vida”.

Por otro lado, Marrero apuntó que ya han comenzado los encuentros de la Pastoral Penitenciaria para organizar el curso. Asimismo, en breve, un grupo de voluntarios de nuestra diócesis participará en un congreso nacional en Madrid de Pastoral Penitenciaria que se recupera tras tres años sin poder celebrarse.

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Visita de Salus Infirmorum a Mons. Rafael Zornoza

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Ayer la Presidenta de la Asociación Privada de Fieles Ntra Sra. Salus Infirmorum de Cádiz y Ceuta, Dª Isabel L. Lepiani Díaz visitó al Obispo diocesano haciéndole entrega de las memorias del curso pasado 2021/2022 así como el plan de Pastoral para el presente curso 2022/2023.
En su visita al prelado fue acompañada por el Vicepresidente, D. Francisco G. Conde Mora, así como por los representantes de pastoral de las obras educativas de Salus Infirmorum Dª María José Carranza Naval, responsable de Pastoral del Grado de Enfermería de Salus Infrmorum (Adscrito UCA) y Dª Ana Belén García Berguillos, responsable de la Pastoral del Centro de Estudios María de Madariaga ( Ciclos Formativos Salus Infirmorum).
Desde sus orígenes, Salus Infirmorum se ha destacado por transmitir a su alumnado una excelente formación científico-técnica, ética y moral, basada en el Humanismo Cristiano.

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Jornada mundial del Migrante y Refugiado se celebra este domingo 25 de septiembre

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Mensaje de los Obispos Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados

A pesar de las oscuridades y las malas noticias que nos invaden, la fe nos dice que hay esperanza, que tenemos un futuro que tiene el don de comenzar a realizarse ya en nuestro presente. Por eso podemos proclamar que «noso- tros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia» (2 Pe 3, 13).

Aun así, parece un atrevimiento hablar de futuro en medio de las rupturas de nuestra época, y de las heridas que provoca la emergente epidemia de desesperanza que cala tanto en nuestras vidas como en cada espacio social. Pero la fe nos fortalece y nos coloca en otro camino. Aprendemos a avanzar como pueblo de Dios en medio de la historia concreta en la que el Señor nos ha colocado para ser su sal y su luz en medio de tantas vicisitudes y retos. Él nos confía su misión.

Con esta convicción la Iglesia, en cada lugar, se pone al servicio del reino de Dios sabiendo que nuestra tarea no es pesimista ni alienante, pues es Cristo mismo quien actúa. Él es quien está presente, nos ama, anima y marcha por delante y cuenta con nosotros «y con él los llamados, elegidos y fieles» (Ap 17, 14)

Como una gran primavera, el futuro florece en cada momento y echa raíces en la siembra que hacemos hoy, en un mundo globalizado, regado con los flujos migratorios e interco- nectado. Construirlo es una tarea apremiante, siempre que comencemos aprendiendo a leer y desvelar el paso de Dios por la historia del presente. Así nos pondremos a trabajar en su dirección y no en la nuestra.

La resurrección de Cristo es meta y, al mismo tiempo, semilla que impulsa este futuro; y aunque a veces experi- mentamos oscuridades, vemos cómo se talan los brotes a nuestro alrededor, o la desesperanza llama a nuestros corazones, la vida del resucitado siempre resurge porque es la que fluye siempre, como savia nueva, en el interior de cada acontecimiento, pero no olvidamos que en forma de semilla. Por eso este futuro siempre, a pesar de los inviernos, brota exultante desde la humildad, y necesita centinelas atentos que señalen y desvelen los signos de

esta fuerza tenue y sencilla de la resurrección. Las migra- ciones, los movimientos humanos, la vida de los refugiados son hoy lugares privilegiados desde donde Dios nos habla.

La construcción del futuro no es una idea desencarnada. Dios tiene en cuenta nuestro barro y nuestra pobreza. Es más, es por medio de ellas desde donde enriquece al mundo (cf. 2 Cor 8, 9), por lo que no nos escandaliza que nunca el reino de Dios tenga nombre de éxito o de victoria inme- diata, porque sabemos que «llevamos este tesoro en reci- pientes de barro» (2 Cor 4, 7). La esperanza de este futuro cuenta con la sencillez del evangelio, con la pedagogía de la resurrección y con la mirada de María que sabe cantar las maravillas del Señor en medio de la sencillez y la cotidianeidad de un mundo plural y multicultural.

Nuestra sociedad globalizada, tras el trauma de estos años de COVID, crisis, flujos migratorios cruentos o guerras cercanas y lejanas, tiene el reto de empujar con esperanza el futuro. Los creyentes tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes. Por ello no podremos dejar que el futuro se construya solo o que otros lo edifiquen. Si no nos movemos o nos quedamos mirando a nosotros mismos y nuestras organizaciones acabaremos llegando a donde no debemos.

Necesitamos sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador. Para hacerlo posible Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movi- miento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos.

Hoy se pone en cuestión el derecho a huir de guerras, hambrunas, de construir una vida familiar en entornos seguros, de buscar una vida digna. Es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios, teniendo en cuenta que lo hacemos en medio de una cultura a veces miope y entretenida en sus pequeños espacios, poniendo fronteras y muros, o agrandando las rupturas que descomponen el plan de Dios.page2image15377984

Nos cuesta hablar con los que no piensan como nosotros, tenemos mil parámetros diversos y pocos puntos de conexión. La mirada de Dios nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitali- zarla allí donde se pone en cuestión. Es el punto de encuentro para dialogar con otras visiones, y una plataforma desde donde podremos ayudar a que nuestros hermanos descubran aquello que les hace realmente felices y para lo que hemos sido creados. No hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo.

Este es el paradigma donde nos sitúa la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que este año pretende fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia. Desde él recibimos nuevas y viejas llamadas:

1. En un mundo cruzado por los flujos migratorios, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios. Eso significa que «ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales» (FT, n. 171), y , por lo tanto, exige «reconocer y respetar no sólo los derechos individuales, sino también los derechos sociales y los derechos de los pueblos» (FT, n. 126).

No hay futuro sin la justicia. La urgencia de la justicia se da en un mundo dividido y lleno de brechas que se pueden sanar y reconciliar, y nunca convertir en rentas para provechos electorales y para alcanzar el poder.

Ante el fenómeno migratorio pensamos en el desarrollo de la justicia que no solo se piensa localmente o desde un entorno concreto, sino que aspira a ser patrimonio de toda la humanidad. Planteamos una justicia global que tenga en cuenta las genera- ciones futuras, el medio ambiente y los compromisos de todos los pueblos de la tierra.

Jesús nos pide incluir a todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas» (Jornada Mundial de las Personas Migrantes y Refugiadas 2022). Ahora se abre la tarea de seguir impulsando espacios y actitudes los desarrollen.

2. No hay futuro sin atender a quienes forman parte de él , pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su propia construcción.

La realidad de la migración, como signo de nuestro tiempo, nos dice que el anuncio de la esperanza y la construcción del

futuro no puede darse sin poner a los migrantes como cons- tructores y parte de la construcción. No se trata de ponernos “nosotros” delante y “ellos” detrás, sino, como dice el papa, construir juntos cada día un “nosotros más grande”.

La Iglesia quiere poner a cada migrante en el centro para escuchar su grito y con él construir el futuro que Dios sueña.

Lo que este futuro no tolera es ser construido “para los migrantes” sin la luz y la sal de los migrantes. No podemos olvidar a nadie si queremos vivir la catolicidad del pueblo de Dios.

3. Un futuro con la sabiduría del migrante. El futuro de todos se construye, además, aprendiendo a descubrir el tesoro que nos traen los migrantes y refugiados.

Como signo de nuestro tiempo nos aportan claves fundamentales para entender el plan de Dios ante el futuro. Su trabajo, su juventud, su sacrificio y su amor a la vida son solo algunas de las grandes bocanadas de aire fresco que traen. Con ellos, y escuchando su experiencia, podremos recuperar y recrear elementos fundamentales de la fraternidad a la que se nos convoca en medio de la diversidad, al tiempo podremos recuperar dimensiones nuevas sobre la forma de ser cristianos hoy. «La presencia de la personas migradas y refugiadas, como en general, la de personas vulnerables representa hoy en día una invitación a recuperar dimensiones esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad que corren el riesgo de adormecerse con nuestro estilo de vida lleno de comodidades» (Francisco, Jornada Mundial de las Personas Migrantes y Refugiadas 2019). Esto nos estimula a profundizar en nuestras propias convicciones y a reconocer la riqueza de quien llega.

4. El futuro se construye también preparando a nuestras comu- nidades para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno.

Un futuro “con todos” se forja incorporando la experiencia y la novedad del migrado que ya vive entre ellas, y del migrante que llama a las puertas. Se presenta el reto de seguir construyendo comunidades hospitalarias en todos los aspectos, no delegando ni encapsulando la atención al migrante como un aspecto periférico de la pastoral, sino injertándola en la catequesis, en la predicación, en la oración, en la gestión.

Así, las comunidades que palpitan desde la hospitalidad siembran ese futuro. Se revitalizan con esta sabia nueva de la migración que nos llega y se convierten en un signo autentico de anuncio renovado del evangelio. La fraternidad es posible si generamos comunidades significativas que vivan en su seno la armonía que regala la fe.

Pero es un camino complicado. Los migrantes a menudo no son vistos desde la clave de la dignidad o de su huma- nidad; hay otras claves en nuestra sociedad que les señalan y les contemplan como estorbo, invasores o ciudadanos de segunda. Son planteamientos dañinos que cruzan la vida ideológica, política o cultural, y que se cuelan en la vida de la fe. «Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y estas actitudes, haciendo prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color o religión, y la ley suprema del amor fraterno» (FT, n. 39).

Por tanto, estaremos atentos a detectar, educar y evangelizar todo sesgo que nos repliegue en nosotros mismos y difunda en nuestros entornos mentalidades lejanas al Evangelio recibido.

La Iglesia en la vida de sus comunidades quiere ponerse al servicio de quien quiera construir este futuro y convocar a nuestra sociedad a caminar hacia la fraternidad universal a ritmo de “amabilidad social” contando con el don de los migrantes y refugiados.

La aspiración es llenar de esperanza nuestro mundo desde el realismo del evangelio. Eso supone aportar un tono nuevo a las relaciones sociales y al modo de edificar el proyecto de futuro, impidiendo que la división o la ideologi- zación destruya puentes e invisibilice a los más vulnerables.

Esta es una jornada que puede impulsar la necesidad de sacar a la luz tantas realidades vulnerables e invisibilizadas, para rezar por ellos, que afrontan mil dificultades, sufren y lloran en medio de tantas injusticias. Y una ocasión para sensibilizar a nuestras comunidades de las lágrimas de los migrantes, pero también para descubrir el don de Dios que esconde su incorporación a nuestras sociedades y la oportunidad que su presencia nos está dando para recuperar nuestra humanidad y nuestra esperanza.

Ahora animamos en cada espacio a responder y plasmar: ¿cómo podemos construir un futuro donde todos quepan y podamos vivir en paz y fraternidad?

Revista sobre Migraciones donde se trata la Jornada Mundial

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Agotadas hasta noviembre las entradas para la visita cultural al Palacio Arzobispal de Sevilla

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Agotadas hasta noviembre las entradas para la visita cultural al Palacio Arzobispal de Sevilla

El próximo sábado se reanudan las visitas culturales en el Palacio Arzobispal de Sevilla, con novedades en la distribución de la colección pictórica a lo largo del recorrido. Y lo hace con el cartel de ‘No hay billetes’ para la jornada inaugural y las dos del mes de octubre. Por tanto, desde hoy se ponen a la venta en la Librería Diocesana (el único punto de venta autorizado) las entradas para las visitas del próximo mes de noviembre.

Esta circunstancia refuerza la positiva impresión que dejó esta iniciativa cultural entre los sevillanos y turistas, que suman la visita al Palacio Arzobispal, que contiene la tercera pinacoteca de la ciudad, a los itinerarios culturales en Sevilla.

Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural, ha destacado que para esta reapertura de las visitas se ha llevado a cabo una reordenación de la colección pictórica “con el objetivo de poner en valor la historia y patrimonio del palacio Arzobispal”. Babío subraya que “se ha buscado una mayor coherencia histórica y artística en el recorrido por el Palacio”, y se han agrupado las obras más importantes por autores y localizaciones. “No se trata de una visita meramente cultural, ya que lo que buscamos es exponer el contexto catequético de unas obras de arte con un marcado marchamo evangelizador”, añade.

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La Hermandad de las Angustias se prepara para la salida procesional de la patrona el 25 de septiembre

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La Hermandad de las Angustias se prepara para la salida procesional de la patrona el 25 de septiembre

La procesión efectuará su salida, el próximo domingo, 25 de septiembre, desde la basílica a las 18:30 horas realizando su recorrido habitual por las calles del centro de Granada.

En la jornada del 25 de septiembre la Madre de Granada volverá a las calles de la ciudad después de dos años sin efectuar su tradicional salida a causa de la pandemia. Por ello, el próximo domingo, la patrona volverá a cruzar la puerta de entrada de su Basílica para salir al encuentro de sus miles de fieles y devotos.

El cortejo efectuará su salida a las 18:30 horas y este año está previsto que todos los que participen en la procesión, incluidos los miembros de la Hermandad y las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, pueden esperar la salida de la Sagrada imagen para verla de frente e incluyéndose en el cortejo una vez que la patrona esté en la calle.

“Este año la procesión va a ser muy especial, en años anteriores sabemos que muchos granadinos han venido a visitar a la Virgen pero ella no ha podido devolverles el saludo saliendo al encuentro del pueblo en la calle”, destaca D. Jesús Vázquez, nuevo Decano del Cuerpo de Caballeros Horquilleros de la Hermandad de las Angustias dedicado a portar las andas al hombre de la Virgen en cualquiera de sus salidas procesionales, siendo el cuerpo más antiguo de la corporación.

En esta ocasión, un total de 400 horquilleros portarán por turnos a la Virgen de las Angustias que este año recupera su recorrido habitual que discurrirá por las siguientes calles: Carrera de la Virgen, plaza del Campillo, plaza Mariana Pineda, Ángel Ganivet, Reyes Católicos, Gran Vía, Cárcel Baja, Pie de la Torre, Pasiegas, Marqués de Gerona, Alhóndiga, Puerta Real y Acera del Darro para volver de regreso.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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22 de septiembre: Misa de apertura del nuevo curso pastoral en la Catedral

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La Santa Iglesia Catedral de Huelva acogerá este jueves, 22 de septiembre, a las 20.00 horas, la Misa de apertura del nuevo curso pastoral a la que están invitados todos los fieles de la Iglesia y, en especial, los responsables de las delegaciones, secretariados y otras instituciones diocesanas.

En esta Misa, que será presidida por el obispo, Mons. Santiago Gómez, abrirá de modo oficial el nuevo curso pastoral 2022-2023 cuyas líneas de acción estarán iluminadas por las nuevas Orientaciones Pastorales Diocesanas. Esta celebración coincide con la llamada Missio –envío– que el Obispo hace a los profesores de Religión Católica que, con esta celebración, culminarán su particular encuentro de inicio de curso.

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“Le pedimos al Señor que renueve en nosotros el don del Espíritu”

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Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía de invocación del Espíritu Santo para inaugurar el nuevo curso académico 2022-2023 de la Facultad de Teología de Granada, de la Universidad Loyola de Andalucía.

Querida Iglesia del Señor, reunida aquí para celebrar el comienzo de curso en la Facultad de Teología de la Universidad Loyola;

muy querido padre Villagrán;

queridos sacerdotes concelebrantes;

director del Instituto de Teología Lumen Gentium;

hermanos sacerdotes, religiosos, autoridades académicas de la Universidad de Loyola, hermanos y amigos:

Es un tópico, yo lo repito todos los años, pero es un lujo disponer de un lugar en una diócesis en el que su misión es precisamente el saber acerca de Dios y, por lo tanto, ahondar en el misterio y en el centro de lo que constituye el Acontecimiento cristiano. El Acontecimiento de Cristo, que es el único nombre que se nos ha dado en el Cielo por el que podamos ser salvos; y, por lo tanto, aquel a donde tenemos que orientar nuestros ojos y nuestra mirada si queremos alcanzar una vida que todos los hombres anhelan, que cada uno de nosotros anhelamos en el fondo de nuestro corazón, pero que es inalcanzable sin la Presencia de Cristo y sin la Gracia del don de su Espíritu.

Es curioso que la Lectura de San Pablo que hemos leído nos recuerde que nadie puede decir “Jesús es el Señor” si no es en el Espíritu Santo. Es decir, hasta para la confesión de lo que es el núcleo esencial de la fe, el núcleo esencial de nuestra confesión cristiana, “Jesús es el Señor”, fue posiblemente el símbolo de la fe más primitiva y en los inicios de la Iglesia. Necesitamos el don de Su Espíritu.

Pero el Evangelio nos pone de manifiesto que el don de ese Espíritu, y es la primera manifestación del Espíritu, el primer don que Jesús hace de Su Espíritu después de Su Resurrección, como primer fruto del Misterio pascual, sea el perdón de los pecados. No me quiero yo fijar en la potestad del perdón que les da a los Doce en ese momento. Pero sí en el hecho de que la primera manifestación de la Vida Divina después de la Encarnación y por el don del Espíritu Santo es justamente la misericordia divina. Y quiero subrayar este dato porque me parece que vivimos -no es ninguna idea original, lo han repetido los últimos papas hasta la saciedad, y por lo tanto somos conscientes todos de ello si tenemos los ojos abiertos al mundo que nos rodea, a nuestras propias familias, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros colegas, a todas partes-; el mundo en el que estamos es un mundo tan, tan inestable y no sólo económicamente, sino todavía mucho más culturalmente, socialmente, políticamente. Tan, tan absolutamente en un equilibrio inestable que necesita alguna referencia, que el mundo mismo es incapaz de dar. Y eso, pues, abre de nuevo los corazones al Misterio de Dios; al Misterio, el que San Pablo decía “escondido en los siglos, pero revelado; revelado en fe en Cristo”. Es decir, si queréis, al amor infinito de Dios, revelado en Cristo. Un amor que se extiende a todos los hombres, un amor que se extiende a todas las circunstancias de nuestras vidas y de la vida de todos los hombres, y también a todas las naciones, a todas las culturas, a todas las personas, porque es, sencillamente, un amor infinito.

Que la primera manifestación de la Vida divina, comunicada por Cristo a los hombres, sea justamente, tenga que ver con el perdón de los pecados, también es una llamada de corrección a nosotros mismos que en la vida de la Iglesia no es precisamente algo que subrayemos de una manera quizá suficientemente adecuada, porque no somos suficientemente conscientes quizá de la desesperanza, de la soledad, de la necesidad de ser perdonados que todos tenemos en el fondo de nuestro corazón y que todos los hombres anhelan. El perdón de los pecados es, de alguna manera, la vida nueva en Cristo y el paso de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad gloriosa de los hijos de Dios, porque hemos sido redimidos, porque hemos experimentado la misericordia infinita de Dios en Cristo. Podemos vivir con esa libertad gloriosa de los hijos de Dios y veréis lo que hemos llamado en tantas ocasiones el apostolado para la evangelización. Otros términos que fácilmente reducimos en el contexto cultural en que vivimos las versiones diferentes de la propaganda o de la extensión de una determinada ideología. No es adecuado. La Iglesia crece siendo ella misma. La Iglesia crece viviendo. La Iglesia no crece, diríamos, tratando de convencer al mundo de nada. Viviendo ella y dando con sencillez el testimonio de su vida, eso hace crecer la Iglesia. Eso hace crecer en el mundo la caridad divina, que es la forma humana de la Presencia de Cristo.

Que el Señor en nuestro estudio de la teología nos haga conscientes de esa centralidad de Cristo y de ese significado humano profundo que tiene Cristo y la Presencia y la Redención de Cristo para todas las actividades, para todos los saberes, para todas las obras que los hombres hacemos, para todas las dimensiones de nuestro vivir humano. Sería con una buena tarea, un buen trabajo de una facultad de Teología en estas décadas iniciales del siglo XXI.

Y, por último, está la dimensión universal, el Pentecostés. Recuerda el Evangelista San Lucas el mapa del mundo conocido en torno a Jerusalén o desde la perspectiva de Judea en aquel momento. Pero es obvio que su significado es que el significado del Acontecimiento de Cristo y del don del Espíritu está llamado a extenderse a todos los hombres. Pero, de nuevo, no entenderse como una ideología, no como un ideario. Dejadme decirlo de otra manera: El Señor no ha venido a fundar un “conventículo” o una confesión en el sentido que tienen la palabra confesión o el “confesionalismo” en los siglos modernos. El Señor ha venido a dar esperanza a los hombres, vengan de la cultura que vengan, estén en las condiciones que estén, sea su tradición la que sea. Todos los seres humanos, todas las culturas, todos tienen, todos tenemos, necesidad del Evangelio, y no una, sino muchas veces, porque aún habiendo el Evangelio una vez nuestras vidas vuelven a dejarse arrastrar por el mundo en el que vivimos fácilmente y por la mentalidad del mundo en que vivimos. Y los hombres tienen necesidad de esa novedad de Cristo; esa novedad que es la misericordia, de esa novedad que es la libertad. Lo que yo he llamado, siguiendo a San Pablo, la libertad gloriosa de los hijos de Dios. La primacía del amor, que sólo puede darla, sólo puede vivirla quien ha sido previamente amado y perdonado por el Señor. Pero que es esa dimensión universal la que en este mundo, además, donde en el mundo del capitalismo global… alguien me decía, no hace mucho, que sólo en Granada hay personas censadas de casi 200 países que viven regularmente en Granada, siendo un municipio pequeño de no más de 250.000 habitantes. Significa que el mundo está en todas partes y el mundo con toda su diversidad y con toda su homogeneidad. También creada por él, por el capitalismo. Pero está en todas partes. Pero todos los hombres tenemos necesidad de Cristo, del anuncio de Cristo. Y no del anuncio como discurso, sino del testimonio de Cristo; del testimonio de una forma de vivir nueva, que cumple los anhelos de la vida humana en lo más hondo en todas sus dimensiones. Esa necesidad la tenemos. De hecho, hay una complicidad profunda, muy profunda, entre el corazón de todo hombre y el Evangelio, porque nuestro corazón -y repito, da lo mismo aquí la cultura de la que podamos provenir o las circunstancias, en los casos en los que nos hallemos-, el corazón está hecho para una plenitud que sólo Cristo es capaz de dar. Él, por Quien y para Quien todo ha sido creado y en Quien todo tiene su consistencia.

La realidad creada, nuestras propias vidas, nuestro propio corazón, no encuentra su consistencia al margen de Cristo. Al contrario, si se licúa, por usar una palabra seguramente conocida y usada en el mundo en el que estamos, nos disolvemos, nos perdemos, literalmente, nos perdemos al margen de Cristo. Y se pierden las ciencias y se pierde la unidad de la existencia humana y se pierde la unidad del saber y las universidades se atomizan al mismo ritmo, o a un ritmo diferente, pero de la misma manera que se atomiza la sociedad. Y una sociedad atomizada es una realidad infinitamente manipulable e infinitamente reducida a ser instrumento de los poderes del mundo. No queremos ser eso.

Le pedimos al Señor que renueve en nosotros el don del Espíritu. Que el año pueda servir justamente para que el don del Espíritu nos dé un conocimiento, nos lleve, no a toda la verdad sobre el ADN, sobre los átomos o sobre las realidades subatómicas o sobre las galaxias; pero que nos dé todo el conocimiento, toda la sabiduría que necesitamos para saber quiénes somos, por qué estamos aquí, para qué estamos aquí, cuál es la meta de nuestra vida. Y a la luz de eso podamos orientar nuestra actividad y dar luz a los hombres que buscan también esa luz para sus vidas y para la vida de nuestra sociedad que la necesita.

Le damos gracias al Señor por el curso que comienza y Le suplicamos justamente esto tan sencillo: Señor, danos esto que habéis cantado en la primera canción, danos tu espíritu y sácanos de nuestra pobreza, para que con tu luz podamos enriquecernos nosotros y enriquecer a los demás con la riqueza del amor de Dios, que es una abundancia inagotable, una riqueza inagotable; y una riqueza que no es como las de este mundo, que son siempre fragmentarias y limitadas, sino una riqueza que, justamente porque es la de un amor infinito, podemos coger todos toda la que necesitemos y no le quitamos nada a nadie, porque permanece inalterable a pesar de todo lo que yo haya podido retirar, o coger, o sacar de ese océano de tu amor, que ninguno de nosotros, ninguna criatura, puede agotar.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

21 de septiembre de 2022
Monasterio de la Cartuja (Granada)

Escuchar homilía

Simposio sobre los orígenes cofrades de Granada

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Ilustración de varios penitentes de las primeras cofradías de penitencia granadinas.

El colegio mayor Santa Cruz la Real albergará un simposio sobre los orígenes cofrades de Granada. Este viernes 23 de septiembre a las 18 horas se expondrán los avances histórico-artísticos y documentales fruto de la investigación que se está llevando a cabo desde la Fundación Centro de Estudios Andaluces y el Instituto Universitario de Historia Simancas.

En este simposio se presentarán documentos significativos encontrados gracias a la investigación sobre los orígenes de las hermandades y cofradías de Granada. Será una jornada técnica que hará especial mención a la Hermandad de la Soledad, a pocas semanas de la celebración de su coronación pontificia, y la de las Angustias, que ahora celebra su mes de cultos.

Varios profesores de historia de la Universidad de Granada hablarán en este simposio de varios documentos que desvelan algunos aspectos sorprendentes de la historia cofrade granadina. Unos fueron hallados por la profesora Mª Luisa García Valverde en el archivo de la Catedral. Documentos del último tercio del s. XVI que esclarecen cómo era la Semana Santa de entonces con una precisión notable.

El jefe de sección del Archivo General de Simancas en Valladolid, Francisco Javier Crespo, compartirá por su parte los avances de este gran proyecto de investigación que promueve una generación de catálogos de documentos sobre el mundo cofrade granadino, impulsando también el estudio antropológico de la Semana Santa de Granada, así como todo el ámbito artístico y musical.

El catedrático de Historia, Miguel Luis López Guadalupe, intervendrá para arrojar algo más de luz sobre la historia de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, después de haber estudiado la solicitud al Consejo de Castilla para la erección de la ermita y hospital de la Hermandad de la Virgen de las Angustias.

Un encuentro que servirá para dar a conocer este amplio estudio sobre la historia cofrade granadina, con investigadores implicados desde Valladolid y Granada.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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Nuevo curso sobre “La protección de los menores en la Iglesia”

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La Diócesis pone en marcha esta iniciativa que se llevará a cabo desde el 27 de septiembre hasta el 21 de marzo

FOTO: Archivo

“La protección de los menores en la Iglesia” es el nuevo curso de formación que ha puesto en marcha la diócesis de Córdoba para sacerdotes, religiosos, educadores, catequistas, monitores de ocio y tiempo libre y demás agentes de pastoral que están en contacto con menores. El curso está previsto que comience el 27 de septiembre y termine el 21 de marzo, las clases serán presenciales en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez, para los residentes en Córdoba, y online para los residentes en la provincia.

El objetivo del curso es conseguir que la iglesia diocesana sea un espacio seguro en el que la dignidad de los menores y personas vulnerables está siempre protegida.

Aquellas personas que lo deseen pueden inscribirse durante el mes de septiembre en la secretaría del ISCCRR Beata Victoria Díez, en la Avda. del Brillante, 21, de lunes a jueves, de 17:30 a 20:30 horas; en el teléfono 957761041 o en el correo electrónico isccrr@gmail.com El precio por persona es de 60 euros.

Los profesores que impartirán la formación han cursado con éxito el Curso para la Protección del Menor del Instituto de Antropología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

CURSO PROTECCIÓN MENOR 2022-2023

La entrada Nuevo curso sobre “La protección de los menores en la Iglesia” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada a favor de los seminaristas en el mundo

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Campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada a favor de los seminaristas en el mundo

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) está llevando a cabo una campaña para sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de apoyar a seminaristas de los cinco continentes, especialmente en países del Tercer Mundo o donde la Iglesia sufre persecución. Con este motivo, ha comunicado que apoyan de alguna manera a uno de cada ocho seminaristas en el mundo, financiando 600 proyectos de los que se benefician 13.400 futuros sacerdotes. Esta ayuda se concreta en becas de estudio, manutención, transporte y mejora del estado de los seminarios.

La gran mayoría de estos seminaristas apoyados por ACN se encuentran en África (7.654), Iberoamérica (2.461) y en Europa del Este (1.498). Allí y en países de Asia (1.724) y de Oriente Medio (14) las dificultades son muchísimas y los recursos, tremendamente escasos. Los jóvenes responden con generosidad a su llamada, pero la mayoría no cuenta con los medios necesarios para costear su formación.

Gracias a los benefactores de ACN, cada año se financian unos 600 proyectos para dar respuesta a esta necesidad, por un coste total de unos 8 millones de euros. El objetivo es que miles de vocaciones que surgen en Iglesias pequeñas, muy necesitadas, que sufren en muchos casos discriminación, y que necesitan la ayuda del exterior, no se pierdan por falta de recursos materiales.

Presentación en Sevilla

Esta campaña se trasladará este fin de semana a las parroquias, con una información testimonial por parte de miembros de esta institución pontificia. En el caso de la Archidiócesis de Sevilla, la Parroquia de San José y Santa María, en la barriada de Sevilla Este, es la elegida para dar a conocer los detalles de esta campaña. Ana González, representante de ACN en Sevilla, compartirá sus vivencias entre los católicos de Líbano en las misas que se celebrarán el sábado 24 y domingo 25 de septiembre.

 

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