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Hay otra perspectiva ante los bienes de este mundo

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Vuelve Jesús en el evangelio de este domingo a plantearnos nuestra postura ante los bienes de este mundo, las riquezas, las cualidades, el tiempo, etc. Y lo hace con una parábola: había un hombre rico, Epulón, que banqueteaba continuamente, es decir, se daba a lo que el mundo llama buena vida, no le faltaba de nada, tenía poder, prestigio, placeres a su alcance. Era feliz con la felicidad que el mundo ofrece. Era feliz con esa felicidad a la que tantas veces aspiramos: tener, disfrutar, aplausos, pasarlo bien, gozar de buena salud, tener satisfechas todas las necesidades, los gustos y los placeres.

Por contraste, junto a este rico, había un pobre hombre llamado Lázaro, que no tenía nada. Ni tenía salud, ni fama, ni siquiera lo necesario para vivir, ni comida, ni placeres. Comía las migajas que sobraban del rico, los perros le lamían sus llagas, era una persona desechada, marginada, excluida socialmente. Como las tenemos hoy a nuestro alrededor.

A simple vista, parece que el uno no tiene que ver con el otro. Pero la riqueza, la abundancia del uno repercutía negativamente en la pobreza y las carencias del otro. El rico es el rico a costa del pobre, porque tiene lo suyo y lo ajeno. Y el pobre es el pobre por culpa del rico, que no se inclina ni se acerca al pobre para ayudarle. El mundo está mal repartido, pero eso no es fruto del azar ni de la casualidad. Ese mal reparto viene del egoísmo que alimenta la injusticia y retiene para sí lo suyo y lo ajeno, en una espiral creciente que hace que los ricos sean cada vez más ricos, a costa de que los pobres sean cada vez más pobres.

Traducido a nuestro mundo, constatamos que la inmensa mayoría de las riquezas de este mundo está en manos de una minoría. El 80 % de los bienes materiales de todo el mundo está en manos del 20 % de la población mundial. Nosotros nos encontramos en ese 20 % privilegiado, sin que hayamos hecho nada. No somos culpables de la situación, pero somos responsables de cambiar esta situación por un mundo más justo y mejor repartido.

Murieron los dos, como tenemos que morirnos todos. Y el pobre fue derecho al seno de Abrahám, mientras que el rico fue al infierno, a un lugar lejos de Dios. He aquí el mensaje que Jesús nos quiere transmitir en este evangelio. Las cosas no deben valorarse solamente con la perspectiva de este mundo, hay otra perspectiva para enfocar correctamente este asunto. Es la perspectiva de la otra vida, del más allá, a la luz del cual entendemos nuestra vida cotidiana aquí en la tierra.

Los pobres tienen más facilidad para confiar en Dios, para esperar en él; y de esta manera, las calamidades de este mundo que pasa pueden merecer una situación eterna de felicidad, si se viven confiados en Dios. Los ricos, por el contrario, recibieron ya aquí su felicidad, renunciando a una felicidad eterna, porque no contaban con esa otra perspectiva de la que nos habla Jesús este domingo.

Cuando Jesús entró en este mundo injusto y pecador, adoptó una forma de vivir austera y sobria. Más aún, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. El cambio que Jesús propone es una verdadera revolución subversiva desde el amor, es decir, que invierte los valores que el mundo valora por otra perspectiva de los bienes de este mundo. Su misma vida es ya un mensaje claro. Y tantos santos que le han seguido nos actualizan esa misma postura. San Vicente de Paúl recogió a los pobres de París en un san Lázaro, que evocaba este pasaje evangélico.

Los bienes de este mundo no son malos, son incluso necesarios para vivir. Pero son un peligro y el corazón humano pecador se deja llevar torcidamente de sus ansias y pone el corazón en estos bienes, olvidándose de la felicidad eterna, y del justo reparto de tales bienes. ¿En qué gastas tu dinero, aun siendo tuyo? ¿Hasta dónde eres capaz de compartir lo que tienes con los demás que no tienen? La otra perspectiva que Jesús nos enseña hoy nos hace pensar sobre el uso de los bienes de este mundo.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

ES BENIGNO

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Mi amigo Javier es médico patólogo. Como es una especialidad poco conocida, me cuenta entre risas que cuando le preguntan a qué se dedica, y citando a Woody Allen, responde que su oficio es decir las palabras más bellas del mundo que no son un «te quiero», sino «es benigno». Y pensando en cuáles serían las palabras más bonitas que nos pueden decir, yo os propongo CUENTA CONMIGO.

En este mundo “postmoderno y líquido”, como describen los sociólogos, parece que la fidelidad, la promesa definitiva, la palabra dada son valores en baja. Cambiamos de amigos, de casa, de ciudad, de pareja con tanta facilidad que se nos ha olvidado que incumplir las promesas debería ser algo extraordinario. Podemos evolucionar, pero no defraudar sin considerar las consecuencias de no cumplir nuestra palabra.

Dicen que las personas valen lo que valen sus promesas. Y es cierto que todos anhelamos personas que estén ahí en todo momento, contra viento y marea, cumpliendo el “pacto” de fidelidad que suponen las palabras CUENTA CONMIGO. Los psicólogos afirman que los niños necesitan para su maduración personal la certeza de que sus padres no les abandonarán nunca. Y yo me atrevería a afirmar que también en la madurez nuestra felicidad radica en contar con personas que nos brinden ese espacio tranquilizador y estable que trae la confianza en la mutua promesa.

Jesús fue un hombre de Palabra. De hecho, Juan llega a decir que es LA PALABRA (Jn 1,14). Aquel que siempre cumplió su promesa, que estuvo hasta el final (y más allá). El modelo de fidelidad, constancia y estabilidad. Es cierto que a nosotros nos queda mucho camino. La fidelidad no se vive de modo perfecto. Siempre requiere aprendizaje y conversión.

Así que ahora, Señor, cierro los ojos. Y te digo: “CUENTA CONMIGO”. Con mi pequeñez y mis aciertos. Así para siempre. Pongo ahora en tu presencia mis nombres, aquellos que de verdad me importan y me comprometo a estar ahí, cumpliendo mis promesas. Y a pesar de nuestras equivocaciones y debilidades, llegar a descubrir que cuando las palabras son inquebrantables y fieles, escuchar “CUENTA CONMIGO” llega a ser incluso más bonito que ES BENIGNO.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

 

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La Iglesia en Sevilla celebra la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

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La Iglesia en Sevilla celebra la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

El domingo 25 de septiembre la Iglesia celebrará la 108º Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, una ocasión que quiere ser, no solo, “una llamada a la reflexión y al compromiso de las comunidades cristianas ante el fenómeno migratorio, sino también, un momento de celebración, encuentro y fraternidad entre todos”. Así lo ha manifestado, el sacerdote Salvador Diánez, vicario episcopal de Pastoral Social y delegado diocesano de Migraciones.

Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiados, Diánez presidirá una Eucaristía en la Parroquia Beato Marcelo Espínola y Ntra. Sra. de la Antigua de Sevilla el domingo 25 de septiembre a las once de la mañana.

Construir el futuro

´Construir el futuro con los migrantes y los refugiados´ es el lema pontificio de la jornada en la que el Santo Padre insta a “reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación”. Durante su mensaje, el papa Francisco valora el fenómeno migratorio desde una visión profética de Isaías, “en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos”.

En este sentido, Diánez ha pedido reflexionar sobre el conflicto armado que ha provocado cinco millones de exiliados ucranianos y ocho millones de desplazados en el interior del país. “Nuevos rostros, nombres e historias que sumar a los más de 82 millones de refugiados a consecuencia de las guerras y persecuciones. Cifras que suman un total de 280 millones de migrantes que, sin adquirir el estatus de protección internacional, también se han visto a dejar su tierra por diferentes razones económicas, sociales o políticas no menos justificables”.

El vicario episcopal de Pastoral Social insiste que “como seguidores de Jesucristo, no podemos quedar impasible ante el dolor del hermano y tratar de hacer realidad ese futuro construido por todos, sin dejar a nadie en el camino. Por ello, construir el futuro con los migrantes y los refugiados, significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de construcción de una ciudadanía abierta al estilo del Reino de Dios”.

En esta línea, “a la Delegación Diocesana de Migraciones nos corresponde dinamizar este sector pastoral, ofreciendo acompañamiento a los migrantes, impulsando la acción de las parroquias y brindando criterios de actuación, en estrecha colaboración con Cáritas Diocesana y las Cáritas parroquiales”.

Hermano migrante, no estás solo

Durante la pandemia, esta pastoral puso en marcha el programa ‘Hermano migrante, no estás solo’, con la colaboración de Cáritas Diocesana. El objetivo prioritario de este proyecto es la sensibilización en las comunidades parroquiales, de forma que el inmigrante sea integrado “como uno más. Asimismo, la defensa de la dignidad, los derechos fundamentales y el ejercicio de la misión profética, denunciando posibles injusticias”.

Así, “llamativamente, de los casi dos millones de habitantes que tiene censados Sevilla, solo un cuatro por ciento son personas que han llegado procedentes de otros países. El grupo mayoritario lo ha hecho desde el norte de África”, informan desde la Delegación de Migraciones.

Ante esta situación, la Iglesia cuenta – añade Diánez – con recursos humanos y materiales para garantizar la ayuda que este contingente precisa. “Un apoyo que no se queda en la bolsa de comida, sino que va más allá de lo meramente asistencial, abarcando el asesoramiento jurídico, la formación y, por supuesto, el acompañamiento espiritual de los inmigrantes católicos, sobre todo los de procedencia americana”.

Iniciativa Popular Parlamentaria

A propósito de esta jornada, desde la Pastoral de Migraciones de Sevilla han recordado la Iniciativa Popular Parlamentaria que demanda la modificación de la disposición transitoria sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, respaldada por la Conferencia Episcopal a través del Departamento de Migraciones, Cáritas Española, y un numeroso grupo de entidades cristianas.

La solicitud primordial hecha al Gobierno “es que, en el plazo de seis meses, ponga en marcha un procedimiento para la regularización de los extranjeros que se encuentren en territorio español antes del día 1 de noviembre de 2021. La iniciativa pretende ser una respuesta a muchas personas y familias de inmigrantes que se encuentran en situación administrativa irregular y lo que ello conlleva de vulnerabilidad y privación de derechos”.

Aquellas parroquias que quieran disponer de una hoja de firmas pueden solicitarla al correo: aarredondo@caritas-sevilla.org.

 

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25 de septiembre, Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

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25 de septiembre, Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lema, “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”.

Una Jornada, explica el papa Francisco en su mensaje para este año, para recordar que la presencia de los migrantes y refugiados es una ocasión de crecimiento cultural y espiritual para todos.

“Gracias a ellos –destaca el Santo Padre- tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un <nosotros> más grande”.
Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado

El departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, ha editado los materiales para facilitar la celebración de esta Jornada.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana firman el mensaje para esta Jornada en el que plantean el reto de empujar con esperanza, fortalecida por la fe, al futuro a pesar de las malas noticias que nos invaden. “Los creyentes -afirman- tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes”.

Mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios

Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador. Para hacerlo posible “Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos”.

Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

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Fallece Mons. Antonio Ceballos, obispo emérito de Cádiz y Ceuta

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Fallece Mons. Antonio Ceballos, obispo emérito de Cádiz y Ceuta

La Archidiócesis de Granada se une al dolor por la pérdida y reza por su descanso eterno.

En la tarde del miércoles 21 de septiembre, ha fallecido Mons. Antonio Ceballos Atienza, obispo emérito de Cádiz-Ceuta en la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Jaén capital, donde residía desde que fue declarado emérito en octubre de 2011.

Mons. Ceballos Atienza, natural de Alcalá la Real, y de 87 años de edad, ha fallecido por causas naturales, tras varios años con un delicado estado de salud.
Horarios de la capilla ardiente, funeral y entierro

La capilla ardiente se instalará en la Casa de la Iglesia de Jaén (seminario diocesano), donde se podrá velar el cuerpo, entre las 10 y las 12 horas de esta noche y desde las 8 a las 10:30 de la mañana de este jueves. La catedral de Jaén acogerá, a las 11 horas, de este jueves, una misa por el eterno descanso de su alma, que presidirá el obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico.

Posteriormente el cuerpo será trasladado a Cádiz y se instalará de nuevo, la capilla ardiente en la Iglesia de Santiago (Seminario diocesano de San Bartolomé). El viernes, 23 de septiembre, a las 12 horas, en la catedral de Cádiz, se oficiará su entierro y sus restos serán depositados como era su deseo, en el primer Templo de la capital gaditana.

Mons. Antonio Ceballos, obispo emérito de Cádiz y Ceuta desde 2011

Mons. Ceballos nació el 31 de julio de 1935 en Alcalá la Real (Jaén). Cursó las Humanidades y los estudios eclesiásticos respectivamente en los seminarios diocesano menor y mayor de Jaén. Posteriormente obtuvo el Doctorado en la Facultad de Teología de Granada. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1962.

Fue ordenado obispo en la catedral de Ciudad Rodrigo y tomó posesión de esta diócesis el 25 de marzo de 1988. El 10 de diciembre de 1993 fue nombrado obispo de Cádiz y Ceuta, y administrador diocesano de la diócesis de Ciudad Rodrigo, hasta que tomó posesión canónica de la nueva diócesis el 29 de enero de 1994. El martes 30 de agosto de 2011, la Santa Sede hizo público que el Papa Benedicto XVI aceptaba la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

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Trece jóvenes ingresan en el Seminario este domingo

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Trece jóvenes ingresan en el Seminario este domingo

El Seminario Metropolitano acoge el domingo, 25 de septiembre, la toma de cruces de trece nuevos seminaristas. Una ceremonia por la que estos jóvenes pasan a formar parte de la comunidad formativa del Seminario y a partir de la cual se consideran formalmente como seminaristas.

De los treces chicos, siete se formarán en el Seminario diocesano: Pablo Bernáldez (22 años), de la Parroquia de San Francisco Javier, de Sevilla; Evaristo Bobillo (38), de la Parroquia de Santa María la Blanca, de Los Palacios y Villafranca; Adrián Carballo (30), de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, en Gines; Francisco Chernichero (18), de la Parroquia de San Juan Bautista, de Las Cabezas de San Juan; Ailton De Brito (22), de la diócesis de Mindelo (Cabo Verde); Javier Juárez, de la Parroquia de Santa María Magdalena, en Sevilla; y Antonio Miguel Roldán (26 años), de la Parroquia de San José, de San José de la Rinconada.

Los seis restantes pertenecen al Seminario Redemptoris Mater, gestionado por el Camino Neocatecumenal bajo la autoridad del arzobispo y cuya formación teológica comparte con los seminaristas diocesanos. Ellos son: Marco Collesei, de la Parroquia de San Gregorio Mártir, en la Diócesis de Vicenza (Italia); Pablo Franco, de la Parroquia de la Sagrada Familia (Sevilla); Giovanny Isaac Mojica, de la Parroquia San Gabriel Arcángel, proveniente de la Diócesis de Santo Domingo, en República Dominicana; Pedro Muñoz, de la Parroquia de San Francisco y San Eulogio, de Córdoba; César Ariel Santiago, de la Parroquia San José de la Montaña, en la diócesis de Santiago (República Dominicana); y, finalmente, Andrés Urtasun, de la Parroquia de San Nicolás, de la archidiócesis de Pamplona-Tudela.

La Eucaristía será presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, quien también dará entrega de las cruces a los candidatos. Estas, de madera, llevan grabada la leyenda “Sé fiel”, como un signo de la actitud fundamental que debe marcar toda la vida del seminarista y del futuro presbítero.

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«Conocí a Dios tal cual es: misericordioso y a la vez justo; un Dios muy alegre, con un sentido del humor impresionante»

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Vladimir Revutskyy Matsevko será ordenado sacerdote el próximo domingo 25 de septiembre a las 20:00 horas, en la iglesia de Santiago el Mayor de Murcia.

Vladimir, de 31 años, nació en Ucrania, donde vivió hasta trasladarse a Murcia con sus padres, que habían emigrado en busca de una vida mejor. Para entonces tenía 9 años, y en esa época, que recuerda con cariño, había una comunidad ucraniana en la parroquia del Carmen que celebraba la Misa según el rito oriental. En esas celebraciones, Vladimir era monaguillo; aunque lo fue solo hasta los 12 años. «Lo pasaba muy bien, pero no tenía fe», recuerda. Su adolescencia, entonces en ciernes, iba a ser difícil.

Un verano, mientras visitaban a su familia en Ucrania, su padre sufrió un accidente de coche, donde también murió su tío, y quedó ingresado en el hospital. Vladimir, que tuvo que regresar a España, perdió el interés por los estudios. Repitió varios cursos de la ESO hasta abandonar el colegio y se desvió por otros caminos, con compañías que no le hacían bien. «Todo eso me iba matando, me iba alejando, primero de Dios; y luego de mí mismo, de mi familia… de toda la realidad», explica Vladimir. Empezó a trabajar, y vivía pendiente de cuidar a su padre, del pago de la hipoteca de la casa familiar y otras responsabilidades. Comenzó varios grados formativos, pero, como le ocurría en todas las facetas de su vida, no encontraba en ellos lo que buscaba.

Estaba, además, muy lejos de Dios. «No conocía prácticamente nada de la Iglesia, pero tenía el corazón roto, y no sabía por qué. Había una herida dentro de mí que no sabía cómo sanar», explica. Tenía demasiadas cosas en el corazón; demasiadas puertas abiertas que podían conducirle al mal, que luego tuvo que cerrar.

A los 21 años, uno de sus primos lo invitó a un retiro de la Renovación Carismática ucraniana de la Iglesia bizantina. Vladimir, sin saber en qué consistía, aceptó. La cantidad de jóvenes que vio allí le impactó, y también el estilo de música de alabanza. El quinto día de esa experiencia, el 1 de julio de 2012, fue para él un «segundo bautismo»; el momento en que «volvió a la vida». Ese día, una de las oraciones que realizaron culminó con una imposición de manos donde, de rodillas y con los ojos cerrados, sintió una fuerza grandísima que bajaba sobre él. Cuando abrió los ojos, el sacerdote le dijo: «Bienvenido a la familia», y Vladimir cayó en la cuenta: estaba dentro de la Iglesia. «Mi vida cambió completamente. Entendí cuánto Dios me amaba y conocí a Dios tal cual es: misericordioso y a la vez justo; un Dios alegre, muy alegre, con un sentido del humor impresionante; y conocí a una Iglesia muy viva», cuenta con entusiasmo. «Se me abrieron los ojos de par en par. Vi a Cristo sin verlo, lo toqué sin tocarlo», rememora emocionado.

Después de esa experiencia, viajó de nuevo a Ucrania para, mientras cuidaba a su abuela paterna, seguir formándose en la Iglesia; y al regresar a Murcia, dio con la comunidad de la Renovación Carismática de la iglesia de Pasos de Santiago, donde pudo vivir su fe. «Nunca pensaba en el sacerdocio», recuerda Vladimir. De hecho, entre los 21 y 24 años tuvo una novia, y estaba dedicado a estudiar un módulo de Técnico de Emergencias Sanitarias. Aun así, muchos comenzaron a decirle que sería cura. Él lo rechazaba; llegaba incluso a resultarle incómodo.

Cuando su novia y él rompieron, Vladimir pidió a Dios que, si quería que entrara al seminario, pudiera verlo claro, y el momento llegó: un día, haciendo oración en su casa, sintió una paz inmensa y todos sus miedos desaparecieron. «Entendí que Dios me estaba llamando al sacerdocio, y sentí paz y alegría», recuerda. Aunque su familia no terminó de entenderlo, él sabía cuál era su camino. Tenía decidido, además, optar por el celibato; aunque el rito greco-católico le habría permitido casarse. Entró al Seminario San Fulgencio en 2016 y, pese a la dureza del primer año por el cambio de vida que suponía, perseveró. Y mereció la pena: «No cambiaría ningún día de los seis años de seminario».

A su tiempo, llegó la ordenación diaconal. Recibió la noticia mientras estaba en aislamiento, pasando el covid-19; y fue para él una alegría. Como diácono, tuvo como destino la Basílica de la Purísima en Yecla. «A veces salía al altar con temblor de pies, pero a la vez seguro, porque sabía que Dios me asistía… Entiendo que tanto el diaconado como el don del sacerdocio no es algo mío, sino algo prestado. Por eso intento hacerlo todo como Jesús lo haría».

El domingo 25 de septiembre, a las 20:00 horas, recibirá el Orden Sacerdotal en la parroquia de Santiago el Mayor de Murcia. No imagina cómo puede ser ese día, aunque sí sabe qué llegará después: «Entiendo que mi Padre, Dios, me ha hecho un regalo grandísimo: una vida, otra oportunidad; y si él se deleita en mi Ordenación, yo seré feliz. Esa es mi paz».

Su primer destino como sacerdote será, curiosamente, la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen, donde fue monaguillo en su infancia y será ahora vicario parroquial. «Dios lo tenía todo planeado», concluye.

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Ha fallecido Mons. Antonio Ceballos Atienza, obispo emérito de Cádiz y Ceuta

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Su cuerpo será velado primero en Jaén y después en Cádiz, en la Iglesia de Santiago (Seminario diocesano de San Bartolomé). El viernes, 23 de septiembre, a las 12 horas, en la Catedral de Cádiz, se oficiará su entierro y  sus restos serán depositados como era su deseo, en el primer Templo de la capital gaditana

 

En la tarde del miércoles 21 de septiembre, ha fallecido Don Antonio Ceballos Atienza, Obispo emérito de Cádiz y Ceuta en la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Jaén capital, donde residía desde que fue declarado emérito en octubre de 2011.

Monseñor Ceballos Atienza, natural de Alcalá la Real, y de 87 años de edad, ha fallecido por causas naturales, tras varios años con un delicado estado de salud.

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha mostrado su pesar por “el fallecimiento de este hombre de Dios que tanto trabajó por la Iglesia en España desde sus distintas responsabilidades, en especial por la de Jaén donde desempeñó distintos e importantes cargos pastorales”. A la vez, que ha pedido una oración por el eterno descanso de su alma y ha agradecido a Dios “una vida de entrega al servicio de la Iglesia”.

La capilla ardiente se ha instalado primero en la Casa de la Iglesia de Jaén (Seminario diocesano), donde se pudo velar el cuerpo hasta las 10:30 de la mañana del jueves. Allí le han dado el último adiós a este obispo tan querido entre los jiennenses y los sacerdotes con los que compartió ministerio. La Catedral de Jaén acogerá, a las 11 horas, de este jueves, una misa por el eterno descanso de su alma, que presidirá el Obispo de Jaén.

Posteriormente, el cuerpo será trasladado hasta el Seminario de Cádiz donde se instalará, de nuevo, la capilla ardiente. El viernes, 23 de septiembre, a las 12 horas, en la Catedral de Cádiz, se oficiará su entierro y  sus restos serán depositados, como era su deseo, en el primer Templo de la capital gaditana.

Los últimos años en los que ha permanecido en Jaén, después de que el Papa aceptara su renuncia, por edad, Monseñor Ceballos ha participado en numerosas celebraciones diocesanas, como las Misas Crismales; la apertura del proceso de beatificación de los mártires, ordenaciones sacerdotales, la presentación del Plan de Pastoral… hasta que su deterioro físico se lo impidió.

 

Biografía

Nació el 31 de julio de 1935 en Alcalá la Real (Jaén). Cursó las Humanidades y los Estudios eclesiásticos respectivamente en los Seminarios Diocesano Menor y Mayor de Jaén. Posteriormente obtuvo el Doctorado en la Facultad de Teología de Granada. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1962.

Cargos pastorales

Ha desempeñado, entre otros, los cargos de Vicario Cooperador en la Parroquia de Jódar (1962) y Profesor del Seminario Menor y Mayor.

Por otro lado, fue Director espiritual del Seminario Mayor de Jaén en Granada y Delegado del Clero en 1967. En 1972 fue Rector del Seminario Mayor de Jaén y Profesor de Teología y en 1977 Delegado del Clero y de Vocaciones. También fue Párroco de la Parroquia de San Bartolomé en Jaén (1972) y Canónigo de la Catedral desde 1982. Fue ordenado Obispo en la Catedral de Ciudad Rodrigo y tomó posesión de aquella Diócesis el 25 de marzo de 1988.

En 1991 visitó un buen número de Seminarios Mayores españoles como Visitador Apostólico, delegado por la Santa Sede.

El 10 de diciembre de 1993 fue nombrado Obispo de Cádiz y Ceuta, y Administrador Diocesano de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, hasta que tomó posesión canónica de la nueva Diócesis el 29 de Enero de 1994. El martes 30 de agosto de 2011, la Santa Sede hizo público que el Papa Benedicto XVI aceptaba la renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de Cádiz y Ceuta que, Mons. D. Antonio Ceballos Atienza, le había presentado en conformidad con el canon 401, párrafo 1 del Código de Derecho Canónico.

 

Palabras de Mons. Rafael Zornoza, Obispo de Cádiz y Ceuta, ante el fallecimiento de Mons. Antonio Ceballos

Estamos viviendo un momento de profundo dolor por la noticia del fallecimiento de nuestro querido D. Antonio Ceballos, Obispo emérito de Cádiz y Ceuta. Sabíamos que estaba delicado y perdiendo salud, pero se ha precipitado su muerte de modo inesperado.

Ha sido un hombre muy humilde y enormemente bondadoso que ha dejado un rastro de vida evangélica y de pastor bueno, entregado a todos y muy orante. Ha sido muy querido en Jaén, su tierra, pero también en Ciudad Rodrigo, su primera sede episcopal y en Cádiz y Ceuta, donde ejerció desde el año 1993 al 2011, cuando el Santo Padre aceptó su renuncia por edad. Su pastoreo fue decisivo en la aplicación de la renovación del Concilio Vaticano II  y en una orientación de la vida pastoral que afrontaba ya un cambio cultural que llega hasta hoy. El Sínodo Diocesano del año 2000 convocado por el dejó una impronta y unas directrices de trabajo que están aún presentes.

Pido a todos los fieles que nos unamos en una oración por su eterno descanso y demos gracias por su entrega como pastor de la diócesis durante tantos años que el Señor recompensará con creces.

+Rafael, Obispo de Cádiz y Ceuta

Entrevista a d. Ramón González, rector del Seminario Redemptoris Mater: “En Sevilla estamos viviendo un auge de vocaciones, pero somos la excepción”

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Entrevista a d. Ramón González, rector del Seminario Redemptoris Mater: “En Sevilla estamos viviendo un auge de vocaciones, pero somos la excepción”

El Seminario Redemptoris Mater está en plena mudanza porque desde este curso tendrá su casa en el antiguo Seminario Menor de Sevilla, bajo el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache. Ramón González es el rector de este Seminario diocesano misionero desde su fundación, hace ya diez años, y confiesa sentirse muy agradecido al arzobispo y a la Archidiócesis por esta nueva etapa.

¿Le sorprendió que monseñor Saiz le ofreciera el antiguo Seminario Menor como sede para el Redemptoris Mater?

Realmente no, porque él mismo pudo ver durante su visita al inicio de su pontificado que los pisos en lo que vivíamos no eran indicados para la vida de un Seminario: allí no teníamos espacio al aire libre para meditar o pasear; tampoco podíamos realizar la Liturgia de las Horas cantada porque teníamos vecinos a los que podíamos importunar.

Así que, en su primera visita le mostramos nuestras dificultades y él se lo tomo como una prioridad. Y esta solución de mudarnos al antiguo Seminario Menor ha sido muy buena.

Actualmente, ¿con cuántos seminaristas cuenta?

Por ahora somos once, pero estimamos que en pocos días nos informarán de nuevos ingresos.

En cuanto al perfil de los chicos, pertenecen a cinco nacionalidades diferentes. En general son jóvenes maduros –excepto uno, que ingresó como seminarista recién terminado el Bachillerato. La mayoría habían terminado sus estudios superiores cuando decidieron dar el paso y seguir su vocación.

Y, como es natural, todos vienen de familias del Camino Neocatecumenal.

No en vano, la formación de estos seminarios se ha encargado al Camino.

Exacto, pero no hay que olvidar que ante todo somos un Seminario diocesano misionero. Es decir que, según nuestros estatutos, firmados por monseñor Asenjo el 11 de abril de 2012, estamos bajo la autoridad del obispo diocesano y profesamos total obediencia a él.

De este modo, aunque tengamos vocación a la misión ad gentes, nos ponemos a disposición del obispo del lugar para servir en la diócesis cuanto tiempo sea requerido.

¿Cómo describiría este momento en relación a las vocaciones?

A nivel diocesano podemos decir que hay un auge de vocaciones, sin embargo, no podemos generalizar. Más bien, se trata de una situación de crisis. Ejemplo de ello son los seminarios que han tenido que cerrar en muchas diócesis del norte de España y fundar un Seminario interdiocesano para agrupar a los seminaristas de varias regiones.

Sin embargo, no debemos perder la esperanza y en Sevilla la cosa no va mal, siendo el tercer Seminario en número de vocaciones del país.

Frente a esta “situación de crisis”, como ha dicho, ¿qué podemos hacer para que los jóvenes no hagan oídos sordos a la llamada de Dios?

Para que surjan las vocaciones debemos hacer bien el camino, porque cuando uno renueva todo el contenido del bautismo, paso por paso, redescubre el significado del Evangelio, lo acepta y empieza a vivirlo. De ahí surgen necesariamente las vocaciones. No hay varitas mágicas ni fórmulas infalibles, sino vivir bien la renovación del bautismo. Y al mismo tiempo vivir esa experiencia en un ambiente misionero y evangelizador.

También son muy positivos los encuentros vocacionales que incluyan una predicación fuerte con una presentación atractiva en la que se evidencie la urgencia que hay por evangelizar y responder a los sufrimientos de la gente. Los jóvenes necesitan espacios en los que puedan ser removidos interiormente en su pereza, su burguesía y liberarse de la presión social que les causa sobre todo internet. Estamos hablando que la mayoría de los jóvenes católico reciben apenas quince minutos de predicación a la semana, durante la homilía dominical, frente a horas y horas de mensajes que reciben por internet y los medios audiovisuales con mensajes e ideologías que cuestionan continuamente nuestras creencias y valores. Por eso, todo lo que hagamos por ellos, por facilitarles espacio de encuentro con el Señor y la Virgen, es poco.

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Visita Pastoral a la parroquia de San Miguel (Antequera)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada en la parroquia de San Miguel de Antequera durante su Visita Pastoral

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL

(Antequera, 22 septiembre 2022)

Lecturas: Ecl 1, 2-11; Sal 89, 3-6.12-14.17; Lc 9, 7-9.

1.- Caducidad de las cosas

La Palabra de Dios nos hace ver las cosas caducas y efímeras. Sobre la caducidad de la vida dice el autor del Eclesiastés: «¡Vanidad de vanidades! –dice Qohélet–. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!» (Ecl 1, 2). «Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol» (Ecl 1, 9).

Si nos apegamos a lo que cambia y fenece no encontramos la felicidad verdadera. Si pusiéramos nuestra felicidad en una flor, que en un día o dos se marchita, quedaríamos sin la ilusión de la flor. Si nos apegamos a las cosas caducas, nuestra vida no tiene sentido. Se trata de una sabiduría, una enseñanza, un saber, un estilo que del cristiano: saber dónde tiene que poner el corazón.

En el encuentro previo a esta Eucaristía decíamos que nuestra sociedad pone el corazón en otras cosas, no en Dios; y así le va, porque no encuentra el sentido verdadero de su vida.

2.- Caducidad del tiempo

Dice también el autor del Salmo que hemos leído: «Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna» (Sal 89, 4).

Dios está por encima del tiempo. Nosotros vivimos en las coordenadas del tiempo y espacio; en un momento concreto de la historia y en un lugar determinado del mundo. No tenemos la posibilidad de la ubicuidad, ni la de estar en dos épocas distintas al mismo tiempo, el éste también es caduco.

Hay que aprender la sabiduría de Dios para valorar y querer lo que sea eterno; porque estamos llamados a la eternidad. La vida temporal termina. Hay gente que piensa que se debe disfrutar aquí, porque cuando se muere temporalmente, no existe nada más.

3.- La vida eterna, presente en la vida temporal

Los cristianos tenemos la certeza de la fe de que después de esta vida temporal hay otra vida, eterna. Es como abrir una puerta y pasar desde esta vida a la otra. Con la salvedad de que esa otra vida ya está presente en este mundo. La vida eterna no solo se vive cuando acaba la terrena, sino que la vida eterna ha entrado en la historia y se ha hecho presente. ¿Os parece una contradicción?

Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, entró en la historia al hacerse hombre y tomar carne humana. Por tanto, la vida eterna ha entrado ya en este mundo. Cuando celebramos el misterio Pascual el Eterno entra en la historia.

Voy a definirlo de una manera poética. Cada celebración eucarística es como un momento de cielo, como un tiempo de eternidad, como un cachito de cielo. Cada vez que celebramos la Eucaristía, misterio pascual de Cristo resucitado, celebramos un momento de eternidad.

¿Cuántos de vosotros, en algún momento de vuestra vida, habéis dicho: «Ojalá este momento se perpetuara» siempre? Habéis saboreado la felicidad y habéis deseado que ese momento fuera eterno. ¿Lo habéis vivido alguna vez? Levantad la mano los que lo habéis vivido. (Un grupo numeroso de fieles levanta la mano). Me alegro mucho y ojalá lo viváis más veces. En la celebración del misterio pascual Dios nos transforma y nos hace partícipes de su vida eterna.

Siendo caduco el tiempo, podemos tocar la eternidad con la mano, según nos dice la fe. Y estos momentos de eternidad no debemos perderlos, porque nos ayudan a vivir los tiempos terrenos, más limitados.

4.- Dios es nuestra fortaleza

Con el Salmo hemos cantado que Dios es nuestra fortaleza: «Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo» (Sal 89, 14). Le pedimos al Señor que haga prósperas las obras de nuestras manos.

Es necesario agarrarse a Cristo, Señor que da sentido a nuestra vida y nos ayuda a pasar las tempestades, tentaciones y crisis. Estamos en un momento de muchas crisis, ¿verdad? Crisis de salud pandémica, crisis económica, crisis de inflación, crisis de falta de paz, crisis de guerras. Estamos siendo zarandeados por tantos vientos contrarios ¿Dónde podemos cogernos para no perder el equilibrio, para no perder el sentido de la vida, para no perder el horizonte al que estamos llamados? ¡A Cristo! Celebrar la Eucaristía nos centra, da sentido, nos da equilibrio e impide que nos balanceemos o que caigamos.

5.- El testimonio de Juan Bautista

Retomo el diálogo que hemos tenido antes de la Eucaristía, en el que os decía que nos toca ser hoy testigos de Cristo y pregoneros de su Evangelio en nuestro mundo, que no busca a Dios.

¿Qué hizo Juan Bautista? Arriesgó su vida por hablar como precursor de quien venía detrás, Cristo. Arriesgó su vida y la perdió; lo decapitaron por decir la verdad a Herodes, por no callarse, por denunciar injusticias.

No decimos ahora que salgamos a la calle para hacer manifestaciones, como hacen los grupos políticos. Pero los cristianos hemos de ser capaces de decir la verdad y denunciar las injusticias; y, además, procurar vivir personalmente sin esas injusticias.

Si Juan Bautista fue capaz de dar la vida por señalar al precursor y por decir la verdad, nosotros estamos invitados también a hacerlo.

6.- La Visita pastoral

Termino recordando el objetivo de la Visita pastoral: que renovemos nuestra fe, que nos rejuvenezcamos, que revisemos cómo celebramos y vivimos la fe, y cómo damos testimonio de la misma.

Como todo eso no se puede hacer en una tarde, os invito a que, a partir de mañana, todos los miembros de la comunidad seáis capaces de dialogar, junto al párroco D. Tomás a la cabeza, para plantearse cómo podemos celebrar mejor la fe, cómo podemos ser mejores testigos en la sociedad, y qué podemos deberíamos hacer cada uno.

¡Buen ánimo! Estoy muy contento de hacer esta visita. Ya tenía ganas de celebrar en esta hermosa parroquia de San Miguel en Antequera. Aunque había venido otras veces, aún no había celebrado aquí la Eucaristía.

La Visita pastoral obliga a ir a todas las parroquias, aunque ya las hubiera visitado otras veces. El domingo próximo tenemos prevista la visita a la parroquia de San Juan.

7.- Vale la pena ser cristiano

¡Buen ánimo de nuevo! Vale la pena y es una maravilla ser cristiano. El diácono permanente que me acompaña, D. José, sabe que repito muchas veces que, si la gente supiera la verdad de qué es ser cristiano y de qué es la Iglesia, se pegaría codazos para entrar. Pero, por desgracia, algunos creen que somos retrógrados y tontos, porque no saben la verdad y están equivocados; tienen una imagen falsa de la Iglesia, que no corresponde a verdad.

Vamos a pedirle a San Miguel, como intercesor y titular vuestro, y a la Virgen Santísima, bajo la advocación que cada uno tenga devoción, (Remedios, Dolores, Mercedes, Rocío), que nos acompañe en esta vida y que nos lleve de la mano hasta llegar a la eternidad. Que así sea.

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