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El Centro de Magisterio de Antequera abre el curso con todas las plazas cubiertas

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El Centro de Magisterio «María Inmaculada», adscrito a la Universidad de Málaga ha celebrado la apertura del curso 2022-2023 el lunes 3 de octubre. Este año arranca con todas las plazas de primer curso ocupadas. 

El acto contó con la presidencia del rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez, y la presencia del Obispo, D. Jesús Catalá; el alcalde de Antequera, Manuel Barón, y otras autoridades eclesiásticas y civiles. La conferencia fue dictada por el maestro y dibujante Patxi Velasco Fano. Este curso se ha recuperado la presencia de toda la comunidad educativa en la apertura, incluidos los padres de los alumnos, tras el paréntesis de la pandemia.

El Centro Adscrito de Magisterio María Inmaculada de Antequera (CAMMIA), una institución universitaria cuya titularidad ostentan la Diócesis de Málaga y las instituciones religiosas de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones y los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Hermanos de La Salle). Además de una enseñanza de calidad, probada a lo largo de la historia, esto dota al centro de una impronta propia, caracterizada por poner al alumno en el centro del proceso formativo, ofreciéndole un clima de familia arraigado en los valores de Jesús de Nazaret. «Son muchos los maestros que se han formado aquí, alcanzando una preparación profesional y una formación humana y ética inspirada en los principios del humanismo cristiano», afirma Sor Piedad Ríos, jefa de estudios y directora.

Más de cincuenta años lleva el Centro Adscrito “María Inmaculada” formando maestros. Fue en el año 1966 cuando se aprobó oficialmente la Escuela de Magisterio de la Iglesia en Antequera, convirtiéndose en un centro pionero en esta materia. Cuando en 1970 las enseñanzas de Magisterio adquieren rango universitario, el centro se adscribe a la Universidad de Málaga. Esta historia, rica en experiencia, lo han convertido en una institución de referencia en la que estudian, cada año, más de 500 futuros profesionales de la educación. Sus titulaciones, oficiales y homologadas por la Universidad de Málaga, han propiciado que más de 50 promociones de maestros y maestras de Educación Infantil y Primaria de todas las provincias andaluzas se hayan graduado tras pasar por sus aulas. Pero, además, como centro de la Iglesia Católica, sus alumnos pueden recibir la DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica), título que, previo envío del Obispo diocesano, les capacita para impartir clases de Religión Católica en Educación Infantil y Primaria en cualquier centro y que obtiene el 80% de los graduados en dicho centro.

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«La música es la banda sonora que nos acompaña siempre»

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NoticiaPodcasts diocesanos

Publicado: 03/10/2022: 36

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CECO

Este jueves, 6 de octubre, a las 19.00 horas, tiene lugar en el salón de actos de la ONCE, en calle Cuarteles, un recital poético de oración dirigido por el padre carmelita Rafael León, cantautor con discapacidad visual, invitado por CECO (Ciegos Católicos) de Málaga. En este podcast pueden conocer la vida de entrega de este religioso que invita a todos a participar en el recital.

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Las Prioridades Pastorales llegan a todos los rincones de la diócesis

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El sábado 1 de octubre se presentaron en Melilla las Prioridades Pastorales Diocesanas y el sábado anterior se hizo, simultáneamente, en diferentes zonas de la diócesis, con el objetivo de facilitar su máxima difusión. Ofrecemos una crónica gráfica llegada desde los diversos puntos.

Así explica el vicario para el Evangelización, Javier Guerrero, el objetivo y la importancia de las Prioridades Pastorales Diocesanas.

Estas son las tres prioridades. El texto completo lo pueden descargar aquí:

PRIMERA PRIORIDAD: Caminar juntos después del Congreso. Primer anuncio y acompañamiento. Profundizar en el primer anuncio, unido al acompañamiento como método necesario para la educación en la fe de los fieles.

SEGUNDA PRIORIDAD: Ser cristianos en el espacio público. Renovación de la pastoral familiar. Se continúa también trabajando el testimonio en el espacio público, ahondando en la pastoral familiar.

TERCERA PRIORIDAD: Parroquia: conversión, corresponsabilidad y misión. La parroquia desde su misión en la Iglesia y la sociedad, en camino hacia la conversión misionera.

A las presetnaciones acudieron los miembros de los consejos parroquiales, los sacerdotes, los responsables de las diversas instituciones diocesanas, los religiosos y religiosas y cuantos fieles desearon conocer de primera mano las líneas que guiarán la vida de la Iglesia de Málaga en los próximos meses. 

En Málaga capital, la presentación corrió a cargo del Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, en la Catedral de Málaga, el sábado 24 de septiembre, a las 11.00 horas. 

El Sr. Obispo, presentando las Prioridades Pastorales Diocesanas a los fieles congregados en la Catedral // E. LLAMAS

El Sr. Obispo, presentando las Prioridades Pastorales Diocesanas a los fieles congregados en la Catedral // E. LLAMAS

En Melilla, la presentación tuvo lugar en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, a las 11 horas del sábado 1 de octubre y estuvieron dirigidas por el vicario territorial, Eduardo Resa. 

Presentación de las Prioridades Pastorales Diocesanas en Melilla // V. HUGO

Presentación de las Prioridades Pastorales Diocesanas en Melilla // V. HUGO

Para los arciprestazgos de Antequera y Archidona-Campillos, la presentación tuvo lugar en la parroquia de San Sebastián, en Antequera, el sábado 24 de septiembre, a las 11.00 horas, dirigidas por el consiliario de Pastoral Familiar, Guillermo Tejero, y el director del Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo, Pedro Leiva.

Para los arciprestazgos de Axarquía Interior y Axarquía Costa, la presentación tuvo lugar en la parroquia de San Andrés Apóstol, en Torre del Mar, el 24 de septiembre, a las 11.00 horas, por el vicario para la Evangelización, Javier Guerrero.

Para los arciprestazgos de Fuengirola-Torremolinos y Marbella-Estepona, tuvo lugar en la parroquia del Santísimo Cristo del Calvario, en Marbella, el sábado 24 de septiembre, a las 10.30 horas, dirigidas por el vicario para el Laicado, Manuel Ángel Santiago.

El vicario general, Antonio Coronado, fue el responsable de la presentación en los arciprestazgos de Ronda y Serranía, en la parroquia de San Rafael, en Ronda, el 24 de septiembre, a las 11.00 horas.

Y en los arciprestazgos de Álora y Coín, el encargado de la presentación fue el vicario para la Acción Caritativa y Social, Juan Manuel Ortiz Palomo. Tuvo lugar en la parroquia de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, en Cártama Estación, el sábado 24 de septiembre, a las 10.00 horas. 

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El Sr. Obispo bendijo la imagen de la “Reina de la Familia”

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Durante la Misa de Acción de Gracias por el 50 aniversario Mons. Catalá bendijo una imagen de la “Reina de la Familia”, una talla de la Virgen con el Niño realizada expresamente para el 50 aniversario de Attendis por la escultora Maysa Valdés.

La Eucaristía, que tuvo lugar en la Catedral fue concelebrada por una veintena de sacerdotes antiguos alumnos del colegio, que hoy ejercen su ministerio en diversas ciudades españolas. Asistieron un gran número de familias, alumnos, profesores y personas que han hecho posible este proyecto a lo largo de estos 50 años.

En la homilía, el Sr. Obispo afirmó que «los padres promotores de Sierra Blanca-El Romeral deseaban una educación para sus hijos con ideario católico para formar hombres y mujeres íntegros capaces de servir a los ciudadanos y contribuir a la solución de los problemas de la sociedad», además añadió, «queridos padres y educadores tenéis una misión eclesial muy importante. Educar desde la verdadera luz del Evangelio. No renunciéis a esa tarea porque os la ha confiado el Señor».

Con esta Misa de Acción de Gracias arranca el 50 aniversario del Grupo Attendis cuya institución cuenta con 20 colegios y 13 Preschool entre Andalucía y Extremadura.

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Comentario al evangelio del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, por Francisco Jiménez

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Francisco J. Jiménez profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (Lucas 17, 11-19).

Fueron diez los que se curaron, pero tan solo uno volvió a dar gracias. Puede sorprendernos, pero creo que, realmente, no es fácil dar las gracias, quizás porque un agradecimiento sincero significa reconocer que somos interdependientes, que no somos autosuficientes y que, desde nuestra vulnerabilidad, formamos parte de una historia común. El samaritano reconoció la mano de Dios en su vida y volvió junto a Jesús, porque se sabía vulnerable.

Después de tantos siglos, vivimos en una sociedad que absolutiza la autosuficiencia. Pienso que, por lo general, nos cuesta reconocer nuestra fragilidad, la cual percibimos como debilidad, y queremos pensar que lo podemos todo, y que nuestros méritos son fruto exclusivo de nuestro esfuerzo. Muchas veces, cuando conseguimos algo, no nos damos cuenta de cuánto de lo alcanzado es gracias a quienes nos rodean, al igual que, no pocas veces, nos cuesta descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y en nuestra historia.

Dios actúa hoy a través de muchas personas que tenemos a nuestro alrededor. La fe del samaritano lo salvó, y su fe se expresó en un agradecimiento. Agradecer es descubrir al otro, es sentirnos unidos en una historia que se construye en común, porque yo soy siempre en relación con el otro. Estoy convencido de que no puedo encontrarme con Dios si no es desde una mirada agradecida hacia quienes comparten mi historia y mi camino.

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«Muchos internos de prisión encuentran en la fe la libertad de Dios»

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Con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, patrona del mundo penitenciario, el capellán del centro penitenciario de Melilla se acercó a los micrófonos de COPE Málaga para compartir el día a día de sus internos y cómo viven la fe. Aquí pueden escuchar el podcast.

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«El Seminario es toda una catequesis eucarística»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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La parroquia de la Amargura pone en marcha un curso belenístico

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NoticiaPodcasts diocesanos

Publicado: 03/10/2022: 20

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Actualidad

La parroquia de Santa María de la Amargura acoge un Curso Belenístico que se desarrolla los sábados, de 10.00 a 13.00 horas, hasta el 26 de noviembre. El responsable de dicho curso, José Fúster, lo explicó ante los micrófonos de COPE Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast.

Para más información, pueden llamar a José Fúster al 691 074 217

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«Con cuatro años, me cuidaba la Virgen de la Victoria. Sentada en el templo esperaba la salida de mi hermana del colegio»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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“La Eucaristía tiene como centro que Cristo viene a nosotros”

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Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en la S.I Catedral el 2 de octubre de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios;
hermanos y amigos, todos muy queridos;
sacerdotes concelebrantes;
querida Consejera, querida Rosa;

queridas autoridades académicas de los colegios Monaita y Monachil de Atendis:

Celebramos hoy, como todos los domingos que se llaman domingos, porque es el día del Señor (en el lenguaje latino tradicional cristiano, el “Dies Dominicus”, que es de donde viene Domingo y es el día del Señor, porque es el día que recuerda el acontecimiento central de la historia humana, sin el cual no habría historia. Literalmente, seríamos un accidente de la naturaleza, un accidente del cosmos. Y ese Acontecimiento es la Resurrección de Jesucristo. Nada puede eclipsar esa especie de agujero negro en la historia que es la Resurrección de Cristo, pero que sin la cual no existiría el arte cristiano, sin la cual no existiría realmente el sentido de la historia que hemos heredado de la Tradición y que recibe su sentido justamente del Acontecimiento de Cristo: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”).

Eso es lo que celebra el pueblo cristiano entero todos los domingos y no se convierte en una rutina, ni en una obligación rutinaria, ni en una cosa que hay que hacer, ni siquiera en un mandamiento que hay que cumplir por el hecho de que sin eso nuestras vidas, nuestra historia, nuestra vida personal, nuestra vida comunitaria, no tendría sentido y nuestra vida como nación y como sociedad de ningún tipo. Porque si la vida no tiene sentido -lo decía Dostoyevski-, “si Dios no existe, todo está permitido”. Y si todo está permitido, la vida humana es imposible; y que todo no está permitido, que la vida tiene un sentido, un significado, un horizonte, una meta. Y esa meta es el Cielo. No nos engañemos, no hay otra. Y cuando tratamos de sustituirlo por otras metas, entonces nuestras vidas pierden. Y el Cielo es un don de Dios, es una Gracia siempre como es una gracia a la Iglesia. Y como es una Gracia todo lo que sucede en la Iglesia. También los 50 años de aprendiz en Granada.

La verdad es que las Lecturas de hoy son las que nos corresponden en este domingo, que la Iglesia entera celebra, y vamos a ver celebrado los 50 años. (…) La Eucaristía tiene siempre como centro lo que tiene, que es que Cristo viene a nosotros, viene en esta Eucaristía, viene en este momento, y todo lo demás no se añade, se une a ello de una manera accidental.

Las Lecturas de hoy son fuertes, son un antídoto contra la hipocresía. Verdaderamente. Y la hipocresía no consiste sólo en esa mirada al hombre que se fija sobre todo en las apariencias, que se fija en la clase social, en el oficio social o político que tiene, en las personas, en los bienes de que disponen, en la cultura que tienen, esa mirada a lo humano es siempre una mirada del mundo poco cristiana, por decirlo suavemente. Pero la hipocresía no es sólo eso, ese fijarse en las apariencias y poner las apariencias por encima de la realidad de las personas. La hipocresía es también tratar de negociar con Dios. Lo decía el Evangelio: pensar que porque hagamos las cosas bien, Dios nos debe, por ejemplo, nos debe la salud. Eso es algo muy extendido en el pueblo cristiano, ¿como tengo yo ahora esta enfermedad, con lo bien que me he portado toda la vida, no? Cómo me pasa a mí esto, cómo puede pasarme esto si yo soy de la familia y en una familia buena, si somos una familia buena. Eso es no haber entendido que no es Dios. Eso es una forma, la forma verdaderamente profunda y grande del fariseísmo: tratar de negociar con Dios. A Dios le debemos todo lo que somos literalmente, y por eso la única actitud adecuada a una relación evangélica cristiana con Dios es la gratitud. Siempre agradecidos en cualquier circunstancia de la vida, en cualquier situación.

Eso está en el avance del cristianismo. Pero vivimos en un país que probablemente porque llevamos 20 siglos viviendo del cristianismo, se nos ha hecho tan familiar que no significa nada. En estos días que había otros obispos aquí, comentábamos cómo la fe para tantos cristianos no es más que un barniz o no es más que un algo tan, tan espontáneo a quien ha nacido en una determinada tierra, como el carnet de identidad. Pero una consecuencia de eso es que perdemos la fe y tampoco sucede nada. Y eso lo vemos todos los días en nuestra sociedad, porque como no hemos valorado lo que teníamos, como no somos conscientes del bien inmenso -por decirlo con la palabra de un Salmo “Tu Gracia vale más que la vida”- que es ser cristiano, pues perdemos la fe y es como si hubiéramos perdido, qué sé yo, un abono para el campo, el fútbol para la plaza de toros. No sucede nada en nuestra vida, no hay ninguna, ningún drama. Los ateos del siglo XIX, como Nietzsche, por ejemplo, sentían, se daban cuenta perfectamente del trauma que suponía perder a Dios. De hecho, llegó a decir que si matamos a Dios no es el más allá lo que habríamos perdido; lo que vamos a perder es el más acá y lo estamos perdiendo a pasos agigantados.

Tenemos que recuperar esa relación verdadera con Dios que hace de nosotros siervos inútiles de Dios. El Papa Benedicto XVI, en su homilía introductoria a su pontificado, lo dijo con toda claridad: un pobre trabajador en la viña del Señor. Y eso somos todos: pobres trabajadores en la viña del Señor, que damos gracias. 50 años es mucho en una vida. Es casi la mayor parte de nuestra vida útil en el sentido mundano, porque toda vida es útil desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, y después de la muerte natural siguen siendo útiles.Yo tengo una santa particular que es una niña que murió 20 minutos después de nacer. Sus padres la bautizaron, nació y se fue al Cielo. Yo les dije a los padres, que, por cierto, lo habían vivido con una fe y estaban con una fe sencilla, enorme, y estaban llenos de paz.; les les dije: “veréis, en la cola de San Juan Pablo II hay millones de personas”.

Si yo le pido a San Juan Pablo II, estoy seguro de que tardará meses en llegar la petición. Pero a esta niña le voy a pedir, porque no se va a pasar toda la eternidad haciendo cosquillas al Señor. Entonces, hay que darle tarea y yo se la doy. Tengo la foto de los padres con la niña antes de morir junto a mi ordenador y le pido a esta niña, y os aseguro que funciona maravillosamente bien. Lo digo también por dar ideas, porque seguro que en vuestras familias podéis tener santos de ese tipo a los que más que mejor no se os ha ocurrido pedir y pedirles. 50 años son mucho en la vida de una persona, son nada en la vida, en la vida de Cristo, en la vida de la Iglesia.

Damos gracias. Claro que damos gracias al Señor por todos los bienes. Yo he conocido a personas de vuestros círculos que me han dado un testimonio de santidad, de tal manera que besaría ciertamente por donde pisan. Por lo tanto, no me cuesta nada dar gracias por estos 50 años. Soy consciente de que también tenemos que pedir perdón, porque en las obras humanas siempre hay equivocaciones, siempre hay errores, porque ahí somos limitados, somos torpes. Y lo decían ayer de ti, de mí y de mi ministerio. Y lo ha dicho el Señor: somos uno cuando hemos hecho todo lo que teníamos, todo lo que se nos ha mandado. Tenemos que decir somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer, pero casi nunca hemos hecho todo lo que se nos ha mandado. Hasta cuando se dice “el justo vivirá por la fe”. La fe no es sólo una serie de creencias. Así se entendía la fe en el siglo XIX o en el XVIII. La fe es una comunión, una comunión con la Iglesia, como es con el Santo Padre y el Colegio de los Obispos que Dios nos da para nuestro tiempo, para nuestro bien, para nuestra edificación en ese amor que sólo tiene su fundamento en Cristo, en una proposición ética en Cristo, y lo demás es engañarnos o tratar de engañarnos y hacernos trampas en el solitario, lo cual es bastante, bastante necio.

Damos gracias al Señor. Claro que sí. Te pedimos que multiplique los frutos. Tenemos dos santos. Tenéis dos santos en vuestra historia. Digo tenemos porque los santos pertenecen a la Iglesia universal. No son santos particulares. Incluso mi santa, a la que yo rezo en la Eucaristía, en los difuntos y os digo su nombre: se llama Lucía. Pero los santos pertenecen a la Iglesia, pertenecen a la humanidad entera como Cristo. No son propiedad privada de nadie. Pero, sin embargo, tenemos en nuestra historia y en nuestra cercanía, un santo y un beato que es mío también. Yo sé que tienen casi tanto trabajo como Juan Pablo II.

Dios mío, te damos gracias. Claro, te damos gracias desde el fondo del alma. Pedimos perdón. Claro que pedimos perdón también desde el fondo del alma por las que hemos tenido que aprender. Aprendemos sobre la marcha los seres humanos. Aprendemos escuchando a la Iglesia y obedeciendo a la Iglesia, caminando por los caminos que la Iglesia nos propone. Y así crecemos. Crecemos como personas, crecemos como cristianos, crecemos en santidad que, al fin y al cabo, es el fin que San José María tenía siempre en el horizonte, en todas las cosas que hacía, en todo lo que buscaba. Le pedimos al Señor que cada vez más vuestros colegios den fruto de fe, de esperanza, de caridad en un mundo que lo necesita.

Estamos al final de una época. Evidentemente, es una época que destruye el humano, destruye a la familia, pero no son los últimos 20 años o los últimos 30 años. Son los últimos políticos los que han destruido la familia. Llevamos destruyéndola siglos. Yo recuerdo siempre -lo cito como ejemplo- que se estaba construyendo el Sacromonte cuando uno de los padres más famosos de lo que se llama “economía política” dijo que la economía en el mundo no podía progresar a menos que se acabase con esa institución horrible que es el matrimonio y la familia (John Locke, II tratado del Gobierno. 1660). Por lo tanto, la guerra contra la familia, o si queréis entre la economía y la familia viene de muy atrás. Por tanto, no seamos cortitos en nuestra perspectiva. Y creo que nuestro mundo está llegando al final de esa guerra y se destruyen familias ya hace mucho tiempo, hace años. Yo creo que cuando estaba yo empezando en Granada, se me decía que en España se rompía una familia cada tres minutos. Yo creo que ya no hay tantas familias como para romperlas cada tres minutos, pero se sigue rompiendo la familia. Romper la familia, romper al hombre. Y es el hombre el objetivo de destrucción y en la ley que domina nuestra cultura y nuestro mundo, que es la ley de la indiferenciación absoluta, hasta la indiferenciación entre el ser humano y el animal que se da ya en los niños de nuestros colegios, que se halla en las generaciones más jóvenes, donde no se establece prácticamente más que conferencias de grado, porque no se entiende lo que es el hombre, porque no se entiende que somos imagen de Dios. Como decía el ateo famoso Habermas, que discutió con Benedicto XVI en un diálogo y que le dijo “los ateos no sabemos lo que nos hemos perdido por haber olvidado que el hombre es imagen de Dios”. Lo dijo con esa crudeza: que se nos olvida que somos imágenes de Dios y, al final, somos un grado de desarrollo un poco más que los perritos o que las focas. No tenemos una realidad cristiana de la que Juan Pablo II dijo “no hay comunidad cristiana, no hay realidad cristiana en la Iglesia que no tenga en estos momentos como primer deber la misión”. Y la misión es comunicar la belleza de la vida que Cristo nos da, que consiste, sobre todo, en la fe, en la esperanza y el amor. Testimonios de fe, testimonios de esperanza, testimonios de amor en un mundo donde estas cosas escasean más que las joyas y, mucho más, son más valiosas que las joyas para la vida del mundo. Eso es lo que le pido yo al Señor con toda mi alma también: que podáis ser, por intercesión de la Virgen, por intercesión de san José María y del beato Álvaro del Portillo.

Que el Señor nos ayude a todos hasta que nos encontremos en el Cielo, porque en el Cielo yo espero que estemos todos y que no nos falte nada ni nadie. Y a los que consideramos hoy pecadores, como así también han sido redimidos por la preciosa Sangre de Cristo, que no puede ser inútil.

Vamos a proclamar nuestra fe. Damos gracias al Señor y Le pedimos que nos siga ayudando por los caminos de la historia con Su misericordia sin límites.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

2 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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