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“Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones”

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Homilía en Eucaristía en la apertura de curso de los Centros de Estudios Superiores de la Archidiócesis, el 3 de octubre, en el monasterio de La Cartuja.

Siempre esta Eucaristía está marcada por un gozo singular. Yo pienso en que, allá por el año 2005, prácticamente comenzábamos de cero. De cero el Seminario; de cero el Instituto de Teología; de cero el Instituto de Filosofía. Y es un gozo poder encontrarse con vosotros este primer día en que comenzamos un nuevo curso.

Todos conocéis ya a D. José María, puesto que la inmensa mayoría de vosotros estabais el sábado en la celebración de su toma de posesión. En esta primera celebración del comienzo de curso y, luego, en el acto académico que sigue, es obvio que estamos los dos juntos. Tan pronto hasta pasen estos días podremos estar uno u otro, según convenga al bien de la Iglesia, sobre todo, y luego según las posibilidades de cada uno.

Pero yo recuerdo de mis primeros años de sacerdote, que trabajábamos un grupito de sacerdotes -éramos seis o siete- con jóvenes. Nos habían encomendado comenzar la Acción Católica de jóvenes en la diócesis de Madrid en aquel momento. Yo todavía era diácono cuando empezamos aquella misión, y un comentario que hacían los jóvenes con mucha frecuencia era “parecéis una cooperativa de curas, porque hacéis un retiro, viene uno y luego otro”. Por supuesto que no teníamos ni el temperamento, ni una forma de ser ni de hablar parecidas, “pero, en el fondo, todos decís lo mismo. No hacéis más que anunciar a Jesucristo, anunciar a Jesucristo. Dale que te pego con Jesucristo y, entonces, da lo mismo el que venga”. A mí aquello me daba mucha alegría y me hizo comprobar que Dios bendice siempre la comunión. Porque, efectivamente, de ahí nació en primer lugar la Acción Católica de Jóvenes de Madrid, que hoy está muy extendida, y aquellos comienzos, sin embargo, fueron tan humildes y tan modestos como como fue la del Centro de Estudios de aquí. Y luego nació el movimiento de Comunión y Liberación. Y si bien al principio hubo alguna tensión en esa especie de fragmentación, sin embargo, luego la comunión es plena y el Señor sigue bendiciendo los campamentos que empezamos, que ahora se han multiplicado por cuatro y que siguen existiendo. De eso hace ya casi cincuenta años.

Entonces, veréis a D. José María o me veréis a mí, y nuestra única misión es tratar de acercaros a Jesucristo, cada uno como sabemos, y de la mejor manera posible. Y yo espero que seamos para vosotros un testimonio de esa unidad preciosa que –repito- no consiste en que tengamos la misma manera de pensar en todas las cosas, o que tengamos los mismos gustos -aunque algunos los tenemos-, o el mismo temperamento o la misma historia, sino en que los dos podáis reconocer el amor del Señor por vosotros. Eso lo da el Espíritu del Señor, que invocamos de manera especial en esta Eucaristía.

A mí me ha llamado durante mucho tiempo la atención la frase “nadie puede decir Jesús es el Señor si no es en el Espíritu Santo”. La frase “Jesús es el Señor” era el primer símbolo de los cristianos, el primer modo que tenían los cristianos de reconocerse unos a otros como cristianos. Y vosotros diréis: “Pues, la verdad es que nosotros decimos ‘Señor’ constantemente y llamamos a Jesús ‘el Señor‘ y no tenemos conciencia de que eso sea algo especial”. Sin embargo, poder mostrarlo, no en los actos formales y oficiales, donde probablemente ya estamos entrenados para hacerlo, sino poder mostrar en la vida cotidiana que Jesús es verdaderamente el Señor de nuestras vidas, eso solo, sólo se hace en el Espíritu Santo. Recuerdad aquella frase de “ya comáis, ya bebáis, ya durmáis, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús”. Pues, si hasta decirte “Señor” es un don del Espíritu Santo. Cuando lo decimos de una manera que sea significativa, realmente para nuestro modo de vivir. Cuánto más que el Señor sea el que informa verdaderamente, porque el Espíritu Santo no hace más que identificarnos con Cristo y hacer que nuestras vidas se parezcan a Cristo, hacer que nuestras vidas sean portadoras de Cristo, sin constituir ningún obstáculo en nuestra forma de ser, a nuestro temperamento, a los límites de nuestra historia, porque todas son limitadas, porque somos criaturas, pero que muestren el camino hacia el Señor, que muestren al Señor y eso se lo pedimos al Señor. Que sea el Señor quien está en nosotros y quien se hace presente en nosotros a la vida de los hombres en este mundo.

Nuestro mundo es un mundo muy roto. Yo creo que no se nos oculta a nadie la ruptura, la cantidad de rupturas, y no sólo en la familia, también en la familia, pero en el mundo laboral, en el “mundo, mundo”, o en la “gente, gente”, como dice uno de los locutores de COPE. La “gente, gente” vive muy malamente, y no sólo por los problemas de llegar a fin de mes y de la pandemia, sino por falta de amor. Por falta de amor, por mucho desamor, por mucho individualismo, por una atomización cada vez mayor de la sociedad. Cuesta mucho encontrar amigos verdaderos.

Si nuestra misión es llevar al Señor a la “gente, gente”. Eso es lo que el Papa Francisco habla cuando habla de “Iglesia en salida”. No se trata de cuidar pequeños conventículos de personas mayores que quedan en nuestras parroquias. Se trata de acercarnos a los que están lejos. Se trata de poder mostrar afecto y amor a los que están lejos, a los que no piensan para nada como nosotros, a los que piensan incluso de ciertos modos que la Iglesia no aceptaría o no toleraría, o no podría acoger dentro de sí, pero que no son objeto del amor infinito del Señor, que ha derramado Su sangre por todos los hombres, por toda la humanidad. Y como decía también Juan Pablo II: la humanidad no es una abstracción. La humanidad es cada hombre y cada mujer, cada persona. Entonces, nosotros queremos ser Iglesia en salida, para llevarles a Jesucristo, que sólo podremos llevar si lo tenemos nosotros, y para eso tenemos que invocar constantemente al Espíritu Santo. “Ven, Señor Jesús”. Ven a mi vida y ven a la vida de estas personas, de estos amigos, de estos que no quieren ser amigos míos, pero que yo sí deseo ser amigo suyo, sí deseo poder quererlos, sí deseo poder estar cerca de ellos, aunque ellos no quisieran estar cerca de mí, y sí que puedo orar por ellos y desear que en el Cielo estemos todos, que no nos falte nadie.

Sólo os digo que ese volcarse, esa conciencia de que somos Iglesia en salida no se contrapone a la búsqueda del Señor. De hecho, en una encíclica ya olvidada, y sin embargo preciosa, como muchas de las encíclicas de Juan Pablo II, que era sobre el Espíritu Santo, se llama “Domingo Vivificante”, decía que cuanto más la vida de la Iglesia esté centrada en el hombre concreto, en la humanidad concreta y en sus necesidades, más necesidad tiene de ser teocéntrica. Por lo tanto, no tiene eso por qué ir en detrimento de vuestros estudios de teología o de filosofía, fundamentalmente de teología. Pero la filosofía es imprescindible para que la teología no sea una forma más o menos disfrazada de pietismo que Benedicto XVI decía que no es la Tradición cristiana. De hecho, en los primeros siglos, con frecuencia el cristianismo no se presentaba como una religión, sino como una filosofía, como una respuesta a las preguntas del hombre, una forma de sabiduría, de amor a la sabiduría que se hacía plena en el Verbo. De hecho, san Justino, cuando llega a Roma, lo que pone es una escuela de filosofía para enseñar el cristianismo. Pero vivimos en una tradición que ha separado esas cosas tanto que parece que la una se contrapone a la otra. Mal. La tarea de nuestro tiempo es superar esa fractura y tratar de descubrir lo que hay de teológico en toda propuesta filosófica, hasta en las ateas. Son teologías ateas, aunque se llamen filosofías, y lo que hay de filosófico en cualquier afirmación, “Jesús es el Señor”, y en el momento en que empiezas a preguntar ¿el Señor, de qué?, ¿el Señor, cómo?, ¿hasta cuando?, ¿cómo ejerce su señorío? Pues, esas preguntas no basta responderlas con cantitos más o menos emotivos y más o menos sensibleros. Tiene uno que tener las respuestas grabadas en el corazón y en los huesos.

Esa es la tarea de vuestro estudio. No os creáis. Lo digo para que no os paséis la semana preparando la reunión de catequesis del fin de semana, sino que la semana estudiéis y luego, en la catequesis del fin de semana o en la reunión de fin de semana, con los jóvenes en las parroquias que estáis, les transmitís algo de lo que tenéis dentro, espontáneamente, sin temor y siempre para bien. Y dedicáis a organizar eso el tiempo que sea imprescindible para organizarlo, porque alguna organización tiene que tener. Y si hacéis, si estáis haciendo alguno de esos métodos de catequesis para jóvenes que se difunden hoy, pues hay que tenerlo preparado. Pero no dediquéis la semana a preparar la catequesis, que no es vuestra tarea. Me decía a mí alguien, ya fallecido, creo que ha sido un gran cristiano y que tenía mucha relación con Granada, decía que “los curas tienen que ganarse la comida y la cena, igual que cualquier trabajador. Cuando yo hablo a seminarios, yo que tenéis que trabajar las ocho horas que trabaja todo el mundo y, si no, no merecéis cenar o no merecéis comer”.

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones, llena nuestras vidas para que estemos llenos de Ti. Realmente, para que hagamos el trabajo que Tú quieres que hagamos. Se lo preguntaron los judíos al Señor una vez: “¿Cuál es el trabajo que Dios quiere?”. Y dijo, pues “que conozcáis a Dios, al único Dios verdadero y a Su enviado, Jesucristo”. Ese es el trabajo que Dios quiere: la fe en Jesucristo. Y ahondar en esa fe, ahondar en el amor a los hombres es ahondar en nuestra misión, no porque nos preparamos para ser curas, sino como cristianos. Estáis ahí religiosas, laicos. Todos estamos llamados a vivir como si no estuviéramos en el mundo. San Pablo llega a decir: “El que llora como si no llorase, el que se casa como si no se casase, el que tiene riquezas, como si no las tuviera, porque la figura de este mundo pasa. Sólo el Señor es el mismo ayer, hoy y siempre”. Sólo el Señor es la esperanza para nosotros, la esperanza del mundo.

Danos tu espíritu, Señor, para que podamos vivir así y comunicar esa realidad de que sólo Tú colmas el corazón y sólo Tú eres la esperanza de los hombres. Allá donde estemos. Dios lo quiera.

No he mencionado a María, que nos preside su imagen, como en todos los sitios en Granada. Y María es la que cumple todo lo que proponemos como vida cristiana. Su corazón, centrado en Cristo y Su corazón abierto a acoger, bajo Su protección, bajo Su manto, como hijos suyos, a todos los hombres que Jesucristo le ha dado como hijos.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

3 de octubre de 2022
Monasterio de la Cartuja (Granada)

Fechas de los encuentros de «El Reloj de la Familia»

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El Reloj de la Familia es un taller práctico para parejas o matrimonios, y también familias monoparentales. El objetivo es impulsar que cada familia tenga un proyecto. La experiencia está dividida en 8 tiempos que revisa cuestiones fundamentales de la familia como son la disponibilidad, la gratitud, el proyecto, la libertad, las decisiones, la sabiduría del fracaso, el perdón y la celebración.

El Reloj de la Familia es una iniciativa de la comunidad de vida cristiana, CVX, la cual se planteó qué podía hacer ante la crisis actual que había en las familias. La primera experiencia se realizó en Madrid en el año 2012, bajo la profesionalidad de Fernando Vidal.

A las Islas Canarias llegó en el año 2016. Este año la comunidad CVX nos ofrece de nuevo la oportunidad de participar a todos los que quieran.

Serán 4 sábados con horario de 10:00 a 14:00 horas cada uno de ellos. Las fechas son las siguientes: 15 y 29 de octubre; 12 de noviembre y 3 de diciembre.

En esta ocasión, el lugar elegido para desarrollar los encuentros será el centro parroquial de La Concepción, en La Laguna.

Para inscribirse o tener más información, se puede mandar un whatsapp al 638 585 231 o un correo electrónico a relojdelafamiliatenerife@gmail.com

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IGLESIA NOTICIA | Entrevista a Miguel Ángel Nuñez, párroco de Sta. Mª la Blanca (02-10-22)

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IGLESIA NOTICIA | Entrevista a Miguel Ángel Nuñez, párroco de Sta. Mª la Blanca (02-10-22)

Pablo Enríquez espera a los oyentes del espacio Iglesia Noticia Sevilla con una entrevista al párroco de la iglesia Santa María la Blanca, Miguel Ángel Nuñez, con motivo de la reciente inauguración de un museo parroquial.

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La romería de Valme ha sido declarada Bien de Interés Cultural

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La romería de Valme ha sido declarada Bien de Interés Cultural

Un día antes de la presentación de la programación del año jubilar, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó la inscripción de la romería de Valme en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Actividad de Interés Etnológico.

Varios son los factores que han incidido en esta catalogación, entre ellos su valor patrimonial, etnológico y devocional, así como su incidencia social más allá de la localidad de Dos Hermanas. Tras las romerías del Rocío y la Cabeza, la de Valme es la tercera que consigue esta declaración.

Romería en año jubilar

La romería se celebra desde 1894 el tercer domingo de octubre, entre la Parroquia de Santa María Magdalena y Cortijo de Cuarto. Este año, además, se vivirá en el contexto de un año jubilar concedido por la Santa Sede al conmemorarse el cincuentenario de la coronación canónica de manos del cardenal Bueno Monreal.

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La misión y la humildad: dos días en torno a P. Pío en la Merced

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En la noche del pasado jueves, 22 de septiembre, el Grupo de Oración Padre Pío de Jaén, celebró en la capilla del Santísimo de la parroquia de Ntra. Sra. de la Merced, una vigilia para recordar el 54º aniversario de la muerte de San Pío de Pietrelcina. Esta vigilia celebrada por numerosos grupos de oración en Italia, ha sido celebrada por primera vez en el grupo giennense, y probablemente también en España. A las nueve de la noche dio comienzo la vigilia que en esta ocasión estuvo dedicada a pedir por la paz, siendo el lema escogido: “Juntos para invocar la paz”. La celebración estuvo presidida por el director espiritual del grupo y párroco, D. Juan Jesús Cañete Olmedo. La vigilia dio comienzo con una monición de entrada en formato de audio, que respondía a la pregunta de ¿quién es el P. Pío? Seguidamente se expuso el Santísimo Sacramento, y se rezó la estación. Tras orar por las intenciones del Santo Padre, se celebró la liturgia de la Palabra y tras la proclamación del Santo Evangelio D. Juan Jesús realizó una breve reflexión: “Tengo que tener presente lo que celebramos, al P. Pío y tener presente al P. Pío es tener presente al Señor. Tener presente a un modelo de seguimiento de Jesús caracterizado, como muy bien se ha dicho en la monición de entrada, por la oración y el sufrimiento, pero un sufrimiento oblativo ¿Qué significa eso? Un sufrimiento por los otros, que se ofrece por los otros. Una cruz como la del Señor que se ofrece por nosotros. Los últimos papas nos embarcaron en la misión. El sentido de la Iglesia es la misión. No vivimos nuestra fe para nosotros mismos. Había un catecismo del P. Ripalda que fue muy famoso, quizás os suene, que comenzaba diciendo algo así como: “Salva tu alma”. El P. Pío te diría: “no, salva tu alma no, salvarás tu alma si te conviertes en un instrumento de salvación de las almas de los demás”. Porque si salvo yo mi alma egoístamente no entro, no me convierto en instrumento de sanación y de salvación de los demás, como hizo él. La misión, ¿por dónde empieza la misión? La misión empieza por convertirnos ¿no? Por cambiar. Padre Pío es una imagen de Jesús, una imagen viva. El Señor nos lo pone en el camino para que tengamos un modelo que podamos palpar, que podamos ver, que podamos conocer. Por lo tanto, la misión comienza con una conversión, pero en esa conversión es fundamental algo que nos enseña el P. Pío, la oración. No haremos ninguna misión en la Iglesia sino se nutre de una continua oración. Cuando él dice: “yo soy un fraile que ora”, qué sencillo ¿eh?, un fraile que ora. Me recuerda a mí ese texto de los hechos de los Apóstoles cuando Pedro dijo de Jesús que “pasó haciendo el bien”. Fijaros lo que dijo de Jesús, ósea que el hijo de Dios hecho hombre, del altísimo, dice “pasó haciendo el bien”, qué sencillo. Pero no dice todo. Un hombre, un fraile que reza. El cristiano es un hombre o una mujer que reza. Sin oración, podemos estar bautizados, pero no podemos vivir cristianamente. Nuestro espíritu se seca no podemos dar nada. La misión comienza con la oración. Este grupo del P. Pío tiene que rezar por la misión, la fuerza sale de aquí, la fuerza sale de un sagrario ¿me entendéis? Esa oración es la que nos transforma y transforma al mundo. Una religión se caracteriza por la calidad que tenga su oración y la calidad de la oración depende de la calidad del orante, que el orante se pone ante Dios. Deja que Dios hable porque a veces hablamos demasiado. Lo primero es escuchar a Dios y después le damos gracias, le pedimos y ponemos nuestra alma en sus manos. Señor hazme, haz de mi un instrumento tuyo. El P. Pío entendió eso. Desde el Padre Pío, desde toda esa comunidad que genera él, esos grupos de oración es de donde surge la fuerza, la gracia que mana para la misión. Hoy os encargo eso especialmente, la misión. Porque podemos hacer muchas cosas hermanos, pero no haremos nada si no sacamos la fuerza de Él. Nosotros vamos a poner nuestra oración continua, eso es el Padre Pío, eso es la fuerza del P. Pio. Y también nuestros dolores, nuestros sufrimientos. Poner nuestros sufrimientos y ofrecerlos por la misión que la misión es los hermanos, por la salvación de las almas, por la salvación del mundo, por eso están aquí, no para que seamos más en número sino para la salvación del mundo. Fijaros: la sanación de un mundo enfermo y la salvación de un mundo necesitado. Nuestra oración, nuestro sufrimiento y eso es lo más grande que podemos hacer, identificados con el Señor como lo hizo el P. Pío que se convierte en un auténtico modelo para nosotros”.

Tras esta bella reflexión se dio lectura al discurso pronunciado por el P. Pío, en 1966 con motivo del décimo aniversario de la inauguración del Hospital Casa Sollievo. Posteriormente, se realizó la oración de los fieles y la oración propia de los grupos de oración. Después de la bendición y reserva del Santísimo Sacramento, todos los fieles encendieron una velita para desfilar en procesión hasta el altar mayor de la parroquia, donde se situó un altar especial con la imagen de P. Pío para conmemorar su tránsito y dies natalis. Con la iglesia en penumbra, a los pies del altar se diseñó con cera el nombre de P. Pío y la Tau franciscana, y para concluir se dio lectura del testimonio del P. Pellegrino Funicelli que relata los últimos minutos de vida del santo capuchino.

Fiesta litúrgica
Al día siguiente se celebró con esplendor en la parroquia de Ntra. Sra. de la Merced, la fiesta litúrgica del Padre Pío, declarada memoria obligatoria por San Juan Pablo II en 2002, y que coincidió con el segundo día del triduo de su titular mariana. Tras el rezo del Santo Rosario, con meditaciones propias del Padre Pio, dio comienzo la Solemne Eucaristía presidida por el párroco y director espiritual D. Juan Jesús Cañete. En su homilía destacó: “Tenemos a la Virgen María, bajo la advocación de la Merced, tenemos a San Pío, Padre Pío. ¿En qué coinciden? Quisieron servir al Señor. Nosotros podemos querer servir al Señor, pero ¿qué nos impide hacerlo? Queremos servir al Señor porque lo amamos. Servir al Señor tiene escollos, dificultades. La principal dificultad que tiene seguirlo es el yo, el ego. Jesús dijo un día yo soy el camino. ¿Pero qué pasa? Queremos seguir al Señor, servir al Señor, pensando en que nosotros somos “ego sum via”[…] No el camino que es el Señor, sino el que nosotros somos el camino. Sí Señor tú quieres esto, pero mi voluntad es otra, mis intereses son otros, mis egoísmos son otros y al final en ese pulso gana el yo, pero no el yo del Señor, el yo nuestro. En esto el P. Pio y sobre todo la Santísima Virgen María nos ganan. Solo sé que soy muy poca cosa, que soy un poco de barro espiritualizado pero que, si me creo algo, si me creo Dios, no soy nada. Nos enseñan el P. Pío y la Santísima Virgen María el camino del seguimiento de Jesús: la humildad. Qué difícil es vivir el camino de la humildad. Ya no soy yo es Cristo quien vive en mí ¿Quién puede decir eso? El P. Pio lo padeció y la Santísima Virgen lo vivió. En el P. Pio fue por la gracia que lo fue transformando. […]Te doy gracias Padre porque has revelado esto a los sencillos. Decía Grignion de Monfort, uno de los grandes predicadores de la Virgen María: “la humildad es el imán de la gracia”. Y vamos a pedir en esta celebración, aprender esa humildad que María la tiene por naturaleza. No sois nadie sin Dios. La humildad es el camino de la santidad, y esta es vivir en cristiano los momentos de nuestra existencia. El P. Pío lo hizo desde su convento, orando. Nosotros lo haremos en las circunstancias cotidianas que nos ha tocado vivir. Primera enseñanza la humildad. Si nuestro ego crece nuestro espíritu decrece. Segunda enseñanza. La cruz, el camino de la cruz. Os pregunto ¿habéis vivido alguna vez agobiados? Dice el Señor, venid a mí que soy vuestro hospital de campaña. Venid a mi cuando os sintáis cansados y agobiados que yo os aliviaré. ¿Cuántas veces sintió la fuerza de Dios el P. Pío? La Virgen María constantemente. Hoy en el dies natalis del Padre Pío y en las vísperas de la Virgen de la Merced, busquemos el camino que nos lleva a la santidad. El camino de la santidad es una cuestión de matemáticas: v = V = S. Cuando “v” minúscula que es nuestra voluntad, se identifica –es igual a- “V” mayúscula, que es la Voluntad de Dios, eso da como resultado –es igual a– “S” la Santidad. Eso lo decía S. Maximiliano Kolbe, franciscano. Humildad, cruz, pero siempre desde la fe. Aprendamos del Padre Pío sigamos las enseñanzas de la Virgen María”.

Durante la comunión se repartieron decenas de hojitas que contenían la oración de postcomunión que compusiera el P. Pío: “Quédate Señor conmigo”. Finalmente, más de un centenar de fieles que se congregaron para recordar al capuchino italiano, entonaron la Salve a Nuestra Sra. de la Merced. Como obsequio de tan venturoso día, el grupo de oración entregó más de 150 rosarios y estampas conmemorativas de la fiesta del P. Pío. Durante la mañana del 23 de septiembre, los devotos del P. Pío vivimos con especial emoción la publicación del tweet del Papa Francisco: “La caridad animada por la fe tiene el poder de desarmar a las fuerzas del mal. San Pío de Pietrelcina luchó contra el mal durante toda su vida con humildad, con obediencia, con la cruz, ofreciendo el dolor por amor”.

Sergio Ramírez Pareja
Vice-jefe G. O. Padre Pío (Jaén)

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EL ESPEJO | Tertulia sobre el próximo Plan Pastoral de la Archidiócesis de Sevilla (30-09-2022)

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EL ESPEJO | Tertulia sobre el próximo Plan Pastoral de la Archidiócesis de Sevilla (30-09-2022)

La programación religiosa de COPE Sevilla cierra septiembre con un nuevo programa de El Espejo de la Iglesia, dirigido por Adrián Ríos, delegado diocesano para los Medios de Comunicación.

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Fiesta de San Francisco de Asís

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Fiesta de San Francisco de Asís

El martes, día 4 de octubre, es la fiesta de nuestro titular, San Francisco de Asís. Para celebrarlo, tenemos este programa de actividades:

· 19:00 horas: visita guiada a nuestro templo para conocer mejor su historia y valor artístico. También visitaremos la Exposición sobre San Francisco que hemos puesto en los salones parroquiales.

· 20:00 horas: exposición del Santísimo y rezaremos las vísperas.

· 20:30 horas: solemne Eucaristía para celebrar todos juntos a nuestro santo titular.

Fiesta_de_San_Francisco_de_Asis_2022

La entrada Fiesta de San Francisco de Asís apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

La Policía Local de Guadix celebró la fiesta de sus Patronos en la Catedral

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La Policía Local de Guadix celebró la fiesta de sus Patronos en la Catedral

La Catedral de Guadix volvió a acoger, un día más, la celebración de la fiesta de los Patronos de la Policía Local, los Ángeles Custodios. Fue el domingo 2 de octubre, en una celebración presidida por el obispo accitano, Mons. Francisco Jesús Orozco, a la que asistieron el alcalde de Guadix, el concejal de Seguridad Ciudadana y numerosos representantes de otras instituciones y de Cuerpos y Fuerzas de seguridad que hay en la ciudad accitana. También había numerosos fieles que quisieron acompañar a los agentes de la Policía Local de Guadix y a sus familias en este día de fiesta.

En el comienzo de la Misa, el jefe de la Policía Local, Antonio Vera, agradeció a todos su asistencia, recordó la oración al Ángel de la Guarda que todos aprendimos de pequeños y pidió a los asistentes que rezasen por ellos para que puedan cumplir lo mejor posible su tarea se servicio a la ciudadanía. También invitó a rezar y ofrecer la Misa por el agente de la Policía Local de Guadix Ramón Leyva, fallecido este año.

Mons. Orozco también agradeció a todos la asistencia y felicitó a la Policía Local en este día de fiesta, al tiempo que invitaba a todos a rezar por los policías locales de Guadix para que los Ángeles Custodios les ayuden a ser ellos también custodios de la ciudadanía. Además, les recordó en la homilía que la tarea que desempeñan no es nada fácil, dado que vivimos en un tiempo en el que se cuestiona mucho el principio de autoridad. Una tarea difícil pero necesaria para la sociedad es la que tiene encomendada la Policía Local, les vino decir el obispo, al tiempo que pedía a los Patronos su protección para ellos y para todos.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Los jóvenes TAO celebran el primer encuentro del curso

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¿Quieres ayudarnos a pintar Jaén de Colores?

Llenos de ilusión y alegría por este comienzo de curso, nuestros Jóvenes TAO tienen preparado un encuentro muy especial para ti.

El próximo 8 de octubre, en casa de Espiritualidad de San Juan de Ávila de la Yedra te guarda una nueva experiencia para compartir, disfrutar y aprender a través del testimonio, la amistad y la oración.

Más información e inscripciones en el 638 79 58 04

¡Te estamos esperando! ¡Vale la pena!

Jóvenes TAO

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La Diócesis de Asidonia-Jerez comenzó el curso pastoral 2022-2023

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Una Eucaristía en la Santa iglesia Catedral y la presentación de la nueva Curia diocesana conformaron este acto que marca el comienzo del curso.

El primer templo de la Diócesis acogió este sábado a las 10hrs la Eucaristía con motivo del inicio de curso pastoral 2022-2023. Esta Santa Misa, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ha sido un momento especial, ya que ha reunido a toda la familia diocesana junto al nuevo gobierno de la Iglesia Asidonense en la Santa Iglesia Catedral. Asimismo, en esta celebración se llevo a cabo la missio canónica de los profesores de religión y envío de estos, además de los agentes de pastoral y delegaciones. Igualmente, subrayar el rezo de todos los presentes con la oración de San Isidoro de Sevilla al Espíritu Santo, la cual se esta utilizando en la fase sinodal que nos encontramos.

Celebración de inicio de curso pastoral 2022-2023

En esta celebración de la Santa Misa, el prelado, ha recordado la importancia de la unidad para evangelizar, ya que así lo dijo Cristo, que seamos uno para que así el mundo crea. Asimismo, ha destacando nuestra reconciliación interna con el Señor, ya que así podremos conseguir esa comunión externa.

Por otro lado, Monseñor Rico Pavés, haciendo referencia a Santa Teresa del Niño Jesús, destacó la importancia de la misión, la cual debe ir acompañada de oración, intercesión de los santos y ejercicio de humildad sabiendo que solamente somos instrumentos del Señor. Asimismo, subrayo nuestro deber de conocer nuestra vocación en nuestra vida, la cual podemos descubrir a través de Cristo.

En otro orden de ideas, el Sr. Obispo, mandó un mensaje a los jóvenes para que no tengan miedo a decir sí a Cristo para cualquiera de las vocaciones que se sientan llamados, ya sea el sacerdocio o el matrimonio. Recordando que este año próximo viviremos un momento especial que será la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa.

Para terminar, el pastor diocesano, haciendo referencia al Evangelio, ha recordado que cuando tenemos miedo nuestro corazón se estrecha, por ello, debemos vencer el miedo y así dejarnos tocar por Cristo llenándonos de su amor.

Por último, tras finalizar la Eucaristía, en la Casa de la Iglesia tuvo lugar la presentación de la Curia diocesana, además de conocer a través de sus directores la Oficina de Protección del Menor y Personas Vulnerables, la Oficina del Sostenimiento de la Iglesia y Oficina de Portal de Transparencia. Este acto ha marcado el inicio del curso poniendo el acento sobre todo en la nueva estructura del gobierno diocesano que juro su cargo el pasado 17 de septiembre y entró en vigor en la festividad de Nuestra Señora de la Merced.

Presentación de la Curia diocesana

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