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Vivir unidos al corazón de Dios

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Homilía del arzobispo D. Javier Martínez en la Eucaristía del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en la S. I Catedral el 9 de octubre de 2022.

Muy querida Iglesia del Señor, Pueblo santo de Dios, Esposa amada de Jesucristo:

Sería muy fácil decir que las Lecturas de hoy son una invitación a la gratitud, a la acción de gracias. La acción de gracias y la gratitud -lo decía yo hace una semana y lo he hecho probablemente muchas veces a lo largo del ministerio de estos años- es la actitud fundamental del cristiano. El centro de la vida cristiana es la Eucaristía, que significa precisamente “acción de gracias”. Pero toda la vida cristiana es una acción de gracias. Todos hemos sido curados de la lepra, no de la lepra física. Sin duda, el Señor no ha querido y es un designio bueno librarnos de nuestra condición mortal, para que podamos esperar nuestra condición definitiva, que es el Cielo, que es la vida eterna, que es la comunión con Dios. Y así, sin velos y sin oscuridades, y con el corazón y los designios de Dios. Y eso podría decirse que son las Lecturas, a lo que nos invitan las Lecturas de hoy. El general sirio, en el siglo VII-VIII antes de Cristo, tenía la lepra y fue una criada suya…, pues le habló del profeta que había en Samaria; y él fue y le mandó una cosa que le pareció a él muy estúpida, que es que se lavara siete veces en el Jordán. Pero obedeció al profeta: se lavó y quedó curado de la lepra y expresó su gratitud diciéndole que le pidiera lo que quisiera. Y sin embargo, el profeta lo rechazó y luego le hizo otra oferta. Dijo: te quedas con esta tierra y quédate conmigo con unos animales, y así para tu servicio. En todo caso, aquel pagano, aquel sirio que no creía en Dios, creyó en Dios a raíz de aquel hecho y supo volver a agradecérselo al profeta. En el caso de los diez leprosos a los que Jesús cura, también sólo un extranjero, un samaritano, que los judíos tenían como medio paganos (no los consideraban parte del pueblo judío, no se hablaban los judíos y los samaritanos, aunque los samaritanos tenían una parte del Antiguo Testamento, pero sus diferencias eran tan grandes que no los consideraban judíos, los consideraban paganos); y es sólo el samaritano el que vuelve a dar gracias a Dios.

Pero yo quisiera fijarme en dos detalles que a veces uno, en la Lectura del Antiguo Testamento, le pedimos a Dios cosas que no nos las concede o no actuamos como aquel general sirio. En realidad, lo que le tenemos que pedir a Dios siempre es que vivamos unidos a Su corazón; que vivamos según Sus designios, que es la oración que Dios escucha siempre, que no deja nunca de escucharnos cuando se lo pedimos. Y eso a veces significa pasar por la prueba, como pasó el general sirio, de que te diga “pues, mira, es que esto es estúpido”. Dice: “Pero no hay ríos mejores en Siria que están el Éufrates y el Tigris y los ríos de Damasco. Dónde me puedo lavar mejor que en este riachuelo que es el Jordán”. Y si él hubiera accedido a ese pensamiento suyo ni hubiera sido curado y hubiera tenido motivos de dar gracias a Dios, cuando rezamos aunque sea el Padrenuestro, sobre todo cuando rezamos el Padre Nuestro o los Salmos, lo que hay que pedirLe al Señor es “Señor, que abras nuestro corazón a tus designios. Señor, que se haga Tu voluntad, porque Tu voluntad es siempre buena, y por Tu voluntad, si aprendemos a amarla, podremos darTe siempre gracias”. Suceda lo que suceda, porque todos tus designios, son para bien. Qué padre le da a su hijo una piedra cuando le pide un pescado. O le da una piedra cuando le pide un pan; o una serpiente cuando le pide un pescado. Y dice: “Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre del Cielo dará cosas buenas a quienes se lo piden”. “Dará el Espíritu Santo -dice otro de los evangelistas- a quienes se lo piden”. Al final, lo que Le pedimos al Señor es que nos dé Su Espíritu y desde Su Espíritu: que podamos afrontar todas las circunstancias de la vida.

La otra cosa que yo quisiera subrayar: los niños del Camino Neocatecumenal por las noches, antes de entrar en la segunda cosa que quiero decir, tienen una oración muy sencilla, cuando se despiden, hacen y piden por su abuela, por sus titos, por otro, por los padres, por los hermanos, por el mundo, por la paz. Pero siempre terminan la oración diciendo: “Y a mí dame la fe y el Espíritu Santo”. A mí siempre me ha conmovido oír a niños de cuatro años o de seis años o de diez, decir “dame la fe y el Espíritu Santo”. Si nos das la fe y el Espíritu Santo, terminar el día haciendo esa súplica -dame la fe y el Espíritu Santo- es una cosa grande, porque en realidad es lo que le pedimos al Señor cuando le decimos, cuando rezamos el Padrenuestro: “Sálvanos, danos la fe y el Espíritu Santo”. Danos tu Espíritu, para que podamos vivir la vida y hasta morir, la muerte, llenos de Tu Espíritu, sin verla sólo con los ojos de este mundo, sino viéndola, viendo todo lo que sucede incluso en nuestra muerte, con los ojos de Dios, que entonces la muerte deja de ser algo que pincha, que muerde, que rompe el corazón, que desespera. No, la muerte es el paso a la vida eterna, es el paso a la vida verdadera. Y lo podemos vivir. No digo sin dolor, pero hasta con alegría. Y como soy testigo de esa alegría y lo he sido muchas veces en mi vida de sacerdote, lo puedo decir: hasta con alegría.

La otra cosa que quería deciros es que San Pablo, cuando habla al final de la Lectura dice “y si nosotros somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede negarse a Sí mismo”. Dios mío, ¡qué cosa tan grande! Si nosotros descubrimos que no somos agradecidos; si nosotros descubrimos que somos pequeños, que somos torpes, que queremos hacer las cosas bien, pero luego las hacemos mal; que queremos hasta vivir para el Señor, pero luego vivimos para nosotros mismos o para nuestros caprichos, o para nuestros intereses, o para lo que sea (siempre son supuestos nuestros intereses, son nuestros caprichos, pero no en realidad para el Señor, aunque creamos en Él, aunque queramos que sea el centro y la guía y el motor y todo en nuestra vida. Y lo decimos sinceramente, pero luego somos muy torpes). Pero, gracias a Dios, Dios no nos mide por nuestra torpeza. Dios no nos mide por nuestros pecados. En las Confirmaciones, en la oración de consagración de los confirmandos, hay una cosa que se dice y que a mí siempre tengo tentación de explicarla, porque se dice “Tú que el agua y el Espíritu redimiste a estos siervos tuyos y los libraste del pecado”. Y yo lo pienso y digo: estos chicos se van a pensar que esto es mentira, porque se han peleado ayer con su madre, porque han dicho esta mañana una mentira a alguien, porque viven pensando sólo en la fiesta que van a tener el viernes, porque cometen pecados, ¿cómo puedo yo decir los libraste del pecado, los libraste del poder del pecado? Desde la Redención de Cristo, la medida de nuestro valor no son nuestras obras. Claro que quien ama a Cristo desea vivir bien, pero no es la medida de nosotros mismos nuestras obras. La medida de lo que valen nuestras vidas es la Sangre de Cristo. Por muy torpes que seamos. Porque si nosotros somos infieles, Él permanece fiel. Él permanece fiel, porque no puede negarse a Sí mismo.

¿Y quién es Él para ti? ¿Cómo se negaría Dios a Sí mismo? Dejando de querernos. Y si Dios nos quiere, Dios mío, la salvación la tenemos al alcance de la mano, la tenemos en nosotros. Está en nosotros. Y si hay algún camino para que nosotros abandonemos el mal, es el amor. El amor que Dios nos tiene, la certeza de que a pesar de todo, Tú eres siempre fiel, siempre fiel, aunque yo meto la pata. Pero Tú sigues ahí, siempre fiel, con la mano tendida siempre. Por eso es tan equivocado juzgar a los demás, porque es olvidarnos de que Dios ama con un amor infinito y que no excluye de ese amor a nadie, a nadie. Eso no hace más que incrementar los motivos que tenemos para dar gracias y vamos a proclamar nuestra fe.

Os pido perdón porque ya está más difícil estar atentos cuando tenemos… no me atrevo a decir, la música, el ruido que tenemos, sobre todo los que estáis más atrás. Pero también podéis veniros más adelante si queréis. Pero que el Señor nos haga experimentar Su amor de todo, de modo que toda nuestra vida sea alegría y júbilo, como dice también un Salmo y la alegría de que nace, de que Tu amor no tiene fin.

Palabras finales antes de la bendición final

Perdonad que interrumpa vuestra acción de gracias, pero sólo dos minutos. Hace apenas diez, veinte, treinta años, quizá el cristianismo se presentaba como algo contrario a la razón, lo contrario a la inteligencia humana, contrario a casi hasta el estado humano como tal. Eso ya no funciona y me parece que no hace falta mucho razonamiento para sencillamente comparar lo que se está celebrando fuera en la Plaza de las Pasiegas. Y cuando yo era adolescente me gustaban los Beatles. Quiero decir que no tengo nada contra la música, contra la música moderna buena, que también la hay, incluso rock&roll bueno, que también lo hay. Y lo que se celebra en el interior de esta Catedral para poder decir que el cristianismo está por lo humano, defiende lo humano, defiende la razón, es el espacio: la Iglesia, a pesar de todos nuestros errores, nuestras equivocaciones y nuestras meteduras de pata, también en esto. Pero está llamada a salvar en este mundo en el que estamos, el valor de la inteligencia, el valor del bien y del bien supremo que es el Amor, pero el amor verdadero, no el amor instintivo, no cualquier cosa; y la belleza. La belleza es patrimonio de lo cristiano y lo tenemos que volver a descubrir quienes lo somos. No se puede creer en Jesucristo sin amar la belleza de una belleza en la que tendemos siempre a superarnos (…).

(…) Nosotros tenemos que pedirLe al Señor, ¿por qué los jóvenes se juntan ahí? ¿Y qué tenemos que hacer nosotros para poder atraer a los jóvenes a la buena belleza, a la verdad del amor verdadero, a la verdad de lo bello, que atrae y seduce y atrapa el corazón, y no sólo a lo que promueve los instintos y los instintos más bajos.

(…)

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

9 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Mons. Gil Tamayo: “Que la religiosidad popular nos llene de caridad cristiana”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo en la Eucaristía tras la procesión con el Santísimo Cristo de la Buena Muerte en la parroquia de San Juan de Letrán el 9 de octubre de 2022.

Queridos Francisco y D. Antonio Jesús;
querido Hermano Mayor y Junta de gobierno de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Muerte y de la Virgen del Amor y del Trabajo (qué nombre más bonito tenéis, el de esta Virgen);
queridos hermanos y hermanas;

Me da mucha alegría poder acompañaros tras mi llegada a Granada, en este traslado y en esta celebración en este domingo, y haberlo hecho y haber contemplado esas edificaciones nuevas, con esa inculturación y bendecir con esa encarnación del que habla el Papa, que es la religiosidad popular de la fe cristiana en las nuevas generaciones, en los pueblos vecinos, en la gente que hereda la fe de sus mayores y que la hace propia como su manera de vivir cristiana.

Esto da una inmensa alegría y es, al mismo tiempo, en este mundo nuestro tan preocupado por medios de vida… La verdad es que tenemos que estar preocupados porque hay mucha gente que lo pasa mal, hay mucha desigualdad; porque hay mucha gente que vive en la pobreza y está a nuestro lado. Pero sabemos que todo no son medios de vida. No basta con tener la cartilla bien o tener una buena colocación -que hay que buscarlo para todo el mundo, un trabajo digno y estable. También hay que buscar las razones por las que vivir, porque el ser humano es el ser que busca el sentido.

No basta con hacer, sino por qué hago las cosas. ¿Merece la pena la entrega por los hijos, la entrega por la familia, el esfuerzo, el trabajo…? El ser humano busca las razones por las que vivir y ahí entra la fe. Esa fe que hoy Jesús alaba en este samaritano que vuelve a dar gracias. “Tu fe te ha salvado”. Esa fe en un pueblo se manifiesta en su religiosidad popular. Es una fe heredada de los mayores, pero que hemos de asumir, que hemos de vivir, que hemos de trasladar a la vida. Hoy Jesús echa de menos a los otros nueve leprosos que no vuelven. Somos también nosotros muchas veces así. Vamos a Cristo, vamos a la Virgen Santísima a pedirle que nos ayude, que nos hagan salir. Tiene una dificultad, una enfermedad, un contratiempo, tiene una situación difícil, pero luego qué poquitas veces damos gracias. Y Jesús nos echa de menos.

Hemos visto en la Primera Lectura que Naamán el sirio es curado de la lepra. Y nosotros somos curados de tantas lepras que no son físicas, gracias a Dios, pero sí son de egoísmos, de tantas y tantas carencias que tenemos, que el Señor nos cura y nos ayuda y, sobre todo, que nos da la salvación. ¡Tenemos que volver a Dios! Tenemos que poner a Dios en el centro de nuestra vida, en esas razones por las que vivir. Y Dios no puede ser quitado. Y la religiosidad popular contribuye a que Dios no sea quitado del medio. Hoy, en esta sociedad nuestra, que Dios parece un sin-papeles, que hay mucha gente que se avergüenza de ser cristiano, o lo esconde, donde da avergüenza rezar. En cambio, para hacer el mal cuánta publicidad, cuánta manifestación muchas veces. En cambio, qué poco suena la gente buena, la gente que se desvive por los hijos, la gente que tiene fe. Pues, tenemos que pedirLe al Señor que nuestra fe sea más grande, que nuestra fe sea más viva, que nuestra fe sea formada, que nuestra fe se manifieste en nuestra vida, que no se nos quede simplemente en la cabeza o en la procesión. Sí, Cristo, que ahora viene a su Iglesia, donde quiere estar es en el corazón de cada uno de nosotros. Ese saludo: “El Señor esté con vosotros”. ¡Claro que sí! Y está cuando vivimos en gracia, cuando vivimos como Dios manda. “Y si alguien me ama, guardará mi Palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a Él, y haremos morada en Él”, nos dice Jesús. “El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre vive, yo vivo con el Padre, el que me come vivirá por mí”. Pues, ahí es donde quiere entrar Cristo, en tu corazón. Por la Eucaristía, pon tu alma en gracia, viviendo como Dios nos pide. Es donde Dios quiere habitar mejor.

Con esta vocación tan bonita me he acordado y mucho de los que han muerto en el covid. El Cristo de la Buena Muerte es el único que les ha acompañado. ¡Han estado solos! Yo mismo estuve 33 días en el hospital en la primera ola y los médicos decían “el obispo se nos va”. Cuánta gente no pudo tener un beso, una cercanía, pero el Cristo de la Buena Muerte estaba con ellos. Y hoy, con la vuelta a su casa, que los tengáis muy presentes y tengáis muy presente a las personas, a los ancianos, a los mayores, a quien está a nuestro lado. Que no sólo nos acordemos cuando se nos van y dejen el hueco, sino que sean un acompañamiento en las familias, en el cariño de los hijos a los padres, en responder y en devolver con justicia lo que han recibido de tanto cariño de los mayores. Que acompañemos a quienes sufren. Que tengamos esa compasión, que es “padecer con” los otros, que nada ni nadie en su dolor no sea ajeno. No vivimos amontonados en la sociedad, en esta sociedad nuestra que nos divide y que nos enfrenta muchas veces en este mundo nuestro donde la guerra está a la vuelta de la esquina; en este mundo nuestro donde la gente tiene tantas dificultades para llegar a fin de mes; en este mundo nuestro donde no se ve el futuro con la clarividencia y con la claridad; en este mundo nuestro donde estamos muy divertidos, pero donde falta alegría, la alegría profunda de las razones por las que vivir de la fe.

Que la fe, que pone Jesús en nuestro corazón, nos haga ver y mirar con los ojos de Dios. La Virgen es bienaventurada. La primera bienaventuranza del Evangelio es a la Virgen; se la dirige Isabel: “Bienaventurada tú, porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor”. Y la Virgen no lo tuvo fácil. La fe de la Virgen es la fe que es lo que debe ser la nuestra. Como decía san Juan Pablo II: “La Virgen es lo que debemos ser, lo que debe ser la Iglesia”.

La fe de la Virgen es una fe que te pasa momentos difíciles. El Ángel le promete que va a ser la Madre de Dios y su Hijo nace en un establo. Le dice que es el Rey de Israel y tiene que huir de un reyezuelo, que le entró celos de un niño y provoca una matanza de los inocentes y tiene que huir, como un inmigrante, un refugiado. La fe de la Virgen ante el Hijo de Dios, que es el Salvador del mundo, vive treinta años de vida oculta del trabajo, con las manos encallecidas de Jesús y de José. La fe de la Virgen ve cómo Su hijo es tratado muchas veces. Y la fe de la Virgen está junto a la Cruz.

Por tanto, queridos hermanos y hermanas, nuestra fe nos sirve para los momentos de dificultad, pero también para los momentos de alegría, para los momentos de gozo, para los momentos de resurrección.

Queridos hermanos, que la religiosidad popular, vuestra devoción al Cristo de la Buena Muerte, nos llene de caridad cristiana. Que nuestro cariño a la Virgen, que es un cariño filial, nos ayude también a vivir con una fe imperativa, con una fe viva que no se quede sólo en una fiesta, en un paso, en una procesión, en una Semana Santa, sino en todas las semanas santas del año. Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

Eucaristía tras la procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Parroquia San Juan de Letrán (Granada)
9 de octubre de 2022

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Mons. Gil Tamayo: “La fe hay que vivirla. La fe tiene que dominar nuestra vida”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo en la toma de posesión del nuevo párroco de San Matías, D. Francisco Novo, el 9 de octubre de 2022.

Querido D. Francisco;
queridos hermanos sacerdotes concelebrantes;
señor Vicario de la ciudad, D. Francisco, D. Manuel;
queridos hermanos en el Señor:

Estamos en un acto muy solemne, en la sencillez al mismo tiempo de una comunidad cristiana. Don Francisco está tomando posesión de la parroquia. Pero yo quiero rectificar esa palabra: la parroquia toma posesión de ti. Los sacerdotes estamos expropiados, no nos pertenecemos y estamos con disponibilidad donde el Señor nos envía. Has estado antes en la parroquia de San José en el Albaicín, y en la vida irán pasando, como pasó D. Alejandro, a quien el Señor llamó en Su presencia.

El sacerdote es un mediador, es un instrumento. Es alguien -como dice la Carta a los Hebreos- tomado de entre los hombres y puesto al servicio de los hombres en las cosas que a Dios se refiere. La Iglesia, como hemos escuchado en el decreto de nombramiento, os entrega un sacerdote. Un sacerdote para que os acompañe. Un sacerdote, como dice el Papa Francisco, que ha de ir delante de todo el pueblo de Dios, guiando por el camino que Jesús nos está pidiendo en este momento, en esta hora. Aunque es una parroquia antigua, venerable, con mucha historia, que acoge en su seno esta venerable Cofradía, que vive una vida de piedad; que muchos de sus fieles son ya de edad, no es una parroquia en decadencia.

Querido D. Francisco y queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Matías, no sois administradores de decadencia. Esta parroquia no puede estar como menguando siempre con el paso del tiempo; como cayendo en una mentalidad de aguantar hasta que el último apague la luz y cierre la puerta. No podemos estar así, queridos hermanos. Tenemos que tomar de nuevo la fuerza del Espíritu Santo con un renovado ardor apostólico. Tenemos que traer mucha gente a que se encuentre con el Señor. D. Francisco irás delante guiando, animando, e irás en medio acompañando a esta gente que el Señor pone en tus manos, con sus dolores, sus sufrimientos, sus fatigas, pero también sus ilusiones y sus esperanzas. Escuchando mucho, porque Dios actúa en la gente y está en medio de la gente, en medio de su pueblo. Porque el Espíritu se mueve donde quiera y, entonces, tenemos que tener esa capacidad de escucha, porque Dios habla también a través del Pueblo santo de Dios.

Eso es la sinodalidad de la que nos habla el Papa: caminar juntos. No puede ir el cura por su cuenta, la gente por su cuenta y la cofradía por su cuenta. Todos a una, porque estamos en el mismo Pueblo de Dios, dando testimonio de Jesucristo, de quien hacemos memoria. Como nos escribía San Pablo en la Segunda Carta, en la Carta a Timoteo, “haz memoria de Jesucristo “. Él es el centro. Por lo tanto, en medio de tu pueblo, en medio de tu gente. El cura no tiene que estar aislado. El cura tiene que estar entre la gente, pero en las cosas que a Dios se refieren, no es un técnico de otras cosas. Tienes que ser un hombre de la escucha, un hombre de la compasión, un hombre de acompañamiento, un hombre que sea cercanía, que sea consuelo de Dios; que sea bálsamo de Dios para los que sufren; que comparta la alegría de quienes se alegran (que también los hay, hermanos, no todo es negro).

Huid del pesimismo, queridos hermanos. El pesimismo es muy malo, es contagioso. Y renovad la alegría, la ilusión de quien pone empeño por ser mejor en esta sociedad nuestra. Que sea una comunidad viva. Una comunidad en sus circunstancias, en su barrio, del barrio de San Matías. Eso es lo que te pide, D. Francisco: que acompañes a esta comunidad, que te santifiques en tu trabajo ministerial en medio de este pueblo santo que Dios pone en tus manos. Los sacerdotes estamos para ser usados, para servicio. Eso nos lo dice nuestro Maestro, que “no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por muchos”. Desgastarte en ese Ministerio que tiene esa dimensión de anunciadores de la Palabra y de entregado a la Palabra de Dios, que anuncies a Jesús, que des esperanza a la gente, que consueles a quien sufre, que anuncies el Evangelio con valentía. No te calles. A tiempo y a destiempo. Alimenta tu vida con la Palabra de Dios, para que puedas vivir conforme a lo que crees y a lo que enseñas. Conforma tu vida con esa Palabra.

Después, te daré las llaves de la puerta para que sea una iglesia abierta, una iglesia acogedora, no una iglesia cerrada. Esta iglesia no es un museo, no es un parque temático, no es el recuerdo de una historia gloriosa sin más. Es un presente y es un futuro. Eso tenemos que tenerlo muy en cuenta, porque si no hacemos en la iglesia un parque temático, como si fuéramos administradores no sólo de una decadencia, sino de un anacronismo. Jesucristo, a quien anunciamos y de quien vivimos, no es un personaje ilustre que se nos pierde en la noche de los tiempos; es alguien vivo: “Jesucristo, ayer, hoy siempre”. Y está vivo en el ministerio apostólico. Está vivo en el ministerio sacerdotal, de Su presencia a través de los sacerdotes, del obispo, del colegio episcopal, del Papa, a pesar de los pesares, de nuestras debilidades, somos hombres con defectos. El Señor escogió a sus apóstoles con defectos. No hizo una selección de personal por méritos. Escogió a los apóstoles cuyos defectos no nos los niega el Evangelio, y Jesús los conocía. Él nos dijo que no tienen necesidad de médicos los sanos, sino los enfermos; que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Y nos dice la Carta a los Hebreos también que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que, probado en todo igual a nosotros, tomó nuestros pecados. Él, que no tenía pecado, para salvarnos, para curarnos.

Te llevaré después al confesionario, para que administres el Sacramento del perdón. Hay que confesarse, hermanos. No somos santos. Necesitamos el perdón de Dios. Para nosotros, tener ese perdón y esa paz con la que iluminar nuestro mundo, tan enfrentado, tan polarizado de unos contra otros. Necesitamos la paz del perdón de Dios. Necesitamos los Sacramentos. Te daré las llaves del Sagrario, donde se queda Cristo, que es el principal vecino, que viene para estar con nosotros. “Dios con nosotros”, Emmanuel. En esto serás su servidor en medio de tu pueblo, Francisco. Irás detrás también, porque hay que pensar en la gente que no viene nunca o en la gente que hemos espantado, por nuestra debilidad, por nuestro escándalo, o esa gente que pasa. Hay que atraerla. No son los sacerdotes de lanzallamas, sino hermanos y que abrazan y acogen. Eso no lo puede hacer el cura solo. La comunidad cristiana no es el cura sin más. Y hay que sacar a la Iglesia también fuera, y no sólo en la Semana Santa. No sólo con el paso, sino con la propia vida del testimonio. Hay muchas maneras de estar Cristo en medio de la gente, y sobre todo Él nos ha dicho que “estoy en medio de vosotros, como el que sirve”. Luego, el ejercicio de la caridad es la presencia continuada de Cristo, especialmente en los más necesitados, en los que más sufren, en los enfermos, en esos que no salen de casa y que han de ser tus preferidos.

Esta es la labor del sacerdote y no atraer a los periódicos, no recibir el aplauso humano, y se desgastará como tantos curas de Granada. Esa es la labor de ese sucederse. Pero, queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Matías, los sacerdotes no están en el cielo sin más. Son una llamada de Dios ciertamente, pero nacen en las familias, nacen en la educación de los hijos, nacen en las familias cristianas. Y hay que rezar por las vocaciones. Tenemos 15 seminaristas en el Seminario Diocesano y 10 en el Redemptoris Mater. Como comprenderéis, en una ciudad con 60.000 universitarios, ya veis para lo que damos. ¿Y qué pasa? ¿Que Dios no sigue llamando? Sí, sigue llamando. Y hay que rezar. Hay que ofrecer el sacrificio y la enfermedad, y hay que decirle “Señor -haciendo caso a su oración- envía obreros a tu mies”.

Queridos hermanos, hoy que el Señor nos muestra la curación de estos leprosos, primero de Naamán el sirio, un hombre importante en la corte siria, que le dice a una criadita que hay un hombre santo que le puede curar en su tierra, en Israel; va queriendo ganárselo con poder y con regalos, esperando que le digan cosas difíciles. Lo único que le dice es “vete y báñate en el Jordán”. Y aquel hombre obedece. Y reconoce que quien le ha salvado es el Dios de Israel, y era un extranjero, alguien no bien visto. Vemos también que son diez leprosos. “Jesús, ten compasión de nosotros”, como muchas veces nosotros, con tantas letras que tenemos, no en el cuerpo, gracias a Dios, pero sí muchas veces en nuestros defectos, en nuestro egoísmo. Necesitamos también, como esos leprosos, acudir a Jesús, pero sólo uno vuelve. Era un samaritano, un extranjero también. ¡Qué casualidad! Jesús echa de menos a los otros, como muchas veces a nosotros, que somos muy pedigüeños: “Señor, dame esto, Señor, también lo otro. Señor, concédeme esto. Señor…”, pero luego qué poco damos gracias. Y es de bien nacidos el ser agradecidos, dice el dicho. Pues que volvamos a Jesús a dar gracias, por tantas cosas, y lo hagamos en la Eucaristía cada domingo, que es la acción de gracias por antonomasia. Eucaristía significa “acción de gracias a Dios”. Decía Santa Teresa que es el mejor momento para tratar de negocios con el Señor.

Queridos hermanos, Jesús dice una cosa muy bonita hoy. Le dice a ese leproso que vuelve a dar gracias y echa de menos a los otros, como tantas veces a cada uno de nosotros también: “Tu fe te ha salvado”. La fe nos salva. La fe hay que vivirla, hay que testimoniarla, la fe hay que hay que contagiarla, hay que transmitirla. Pero que nuestra fe sea auténtica. La fe no está en un bote y se conserva, y sólo la guardamos o la sacamos en caso de emergencia. La fe tiene que dominar nuestra vida.

Vamos a pedírselo a la Virgen, que es nuestra Madre; que la primera bienaventuranza del Evangelio se le dirige a ella, precisamente, porque ha creído: “Bienaventurada tú, porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor”.

Ahora, todos juntos vamos a confesar nuestra fe, pidiéndoLe al Señor que nos ayude a vivirla cada día.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

9 de octubre de 2022
Parroquia San Matías (Granada)

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El Nazareno, el ‘Señor de la Villa’, es ya Regidor Perpetuo de Puerto Real

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 El Nazareno, el ‘Señor de la Villa’, es ya Regidor Perpetuo de Puerto Real. Aunque su nombramiento fue aprobado en pleno el pasado Miércoles de Ceniza, el acto oficial, el día grande, se ha vivido este 8 de octubre en la Iglesia Prioral de San Sebastián.

En el principal templo de la Villa se celebró la eucaristía presidida por el Obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Rafael Zornoza, junto a toda la comunidad eclesiástica de la ciudad y representantes de todas las hermandades y cofradías de Puerto Real, así como se asociaciones parroquiales y del Consejo Local.

Con una felicitación por «este día tan importante que con tanto amor habéis preparado» comenzó el prelado su homilía, recordando también las miles de firmas que la Hermandad logró reunir para que el Ayuntamiento otorgase este reconocimiento. «Este momento marca la trayectoria de la ciudad y es un momento de acción de gracias. Esta declaración nos obliga a nosotros más que a él», dijo el Obispo. «Como sabéis, el Señor no necesita un título humano porque es Dios y lo es todo«, añadió.

Alrededor de las ocho de la tarde, el concejal Pedro Olmedo se dirigió al atril situado en el altar para dar lectura a la propuesta del pleno de la corporación en la que se aprobaba el nombramiento. Tras ello, la alcaldesa, Elena Amaya, y el Hermano Mayor del Nazareno, Carlos Canca se dirigieron al altar para que la alcaldesa colocase el bastón de mando de la Villa a los pies del Cristo, sobre un cojín rojo.

Fotografía: Miguel Gómez

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Inauguración de curso de la Pastoral Familiar y cultos a la Virgen del Rosario, en Iglesia Noticia

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Inauguración de curso de la Pastoral Familiar y cultos a la Virgen del Rosario, en Iglesia Noticia

Podcast del informativo diocesano, Iglesia Noticia, escuchado en COPE Granada y Motril este domingo 9 de octubre a las 09:45.

En “Iglesia Noticia” informamos esta semana del inicio de curso de la Pastoral Familiar de Granada. Los responsables de esta delegación se encontraron en la iglesia del Sagrario para asistir a una Misa inaugural presidida por el Arzobispo de Granada.

Repasamos la actualidad de otros acontecimientos diocesanos como la celebración de los cultos de la Archicofradía de la Virgen del Rosario, que durarán hasta el 11 de octubre, o la Eucaristía por la fiesta de los santos ángeles custodios a la que asistió el cuerpo de la Policía Nacional en el monasterio de San Jerónimo.

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Retiro espiritual de la CONFER diocesana de Guadix en el inicio del curso pastoral

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Retiro espiritual de la CONFER diocesana de Guadix en el inicio del curso pastoral

 

En la mañana del sábado 8 de octubre, tuvo lugar, en el Centro Diocesano de Espiritualidad de Guadix, el retiro espiritual con el que la CONFER diocesana de Guadix ha iniciado el nuevo curso pastoral.

El retiro ha estado dirigido por el obispo de Guadix, Don Francisco Jesús Orozco, quien en su charla meditativa ha puesto en valor la vida consagrada en la Iglesia y en nuestro tiempo, haciendo una reflexión sobres las palabras del papa Francisco acerca de la vida religiosa, de sus retos, crisis, sentido y renovación.

Después, ha habido un tiempo de oración personal durante la exposición del Santísimo y se ha terminado con la posterior celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo.

Han participado en esta media jornada de encuentro y oración las religiosas procedentes de varias de las comunidades de consagradas de vida apostólica presentes en nuestra diócesis.

Emilio José Fernández
Delegado diocesano para la Vida Consagrada

 

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Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Socorro (Casabermeja)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa durante la Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Socorro de Casabermeja

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO

(Casabermeja, 9 octubre 2022)

Lecturas: 2 Re 5,14-17; Sal 97,1-4; 2 Tm 2,8-13; Lc 17,11-19.

(Domingo Ordinario XXVIII-C)

1.- En esta celebración vamos a conferir los ministerios de Acólito y Lector a D. Juan Fernández Navarro, candidato al diaconado permanente. Nos acompaña el Rector del Seminario, quien ha acompañado al candidato en su proceso vocacional. Se encuentra también el diácono permanente, D. José Fernández Peña, que acompaña al Obispo en las Visitas pastorales a las parroquias. 

Según el libro de los Reyes, el general sirio Naamán regresó para dar gracias al profeta de Dios, haciendo una profesión de fe y exclamando: «Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel» (2 Re 5,15). 

El profeta Eliseo le había dicho que se bañara siete veces en el río Jordán; pero el mandatario sirio rechazó esta acción alegando que los ríos de su tierra eran mejores. Sin embargo, instado por sus servidores, aceptó bañarse en el Jordán. La acogida que el hombre de Dios ofreció al sirio, enfermo de lepra y enemigo de su pueblo, provocó su conversión a la fe en el Dios verdadero. 

Y Naamán desde entonces sirvió al Dios de Israel: «Tu servidor no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros dioses más que al Señor» (2 Re 5,17).

Al igual que Naamán, también nosotros hemos sido limpiados de la lepra del pecado, que nos deforma, nos desfigura; Dios nos perdona y reconstruye la imagen de Cristo recibida en el bautismo. Nosotros debemos, pues, adorar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, abandonando los otros ídolos que adora nuestra sociedad; porque, sin darnos cuenta, adoramos los mismos ídolos, pensando que ellos nos darán la felicidad.

2.- El Salmo nos ha invitado a cantar un cántico nuevo por las maravillas que hace Dios: «Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas» (Sal 97,1).

El Señor es fiel a su palabra y cumple sus promesas: «Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel» (Sal 97,3).

Dios ha hecho maravillas en nosotros, dándonos la vida, la filiación divina en el bautismo, el perdón de los pecados y la semilla de inmortalidad, para compartir con Él su vida; gracias a las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, podemos vivir más felices. Las personas que no tienen fe, esperanza y amor no pueden vivir felices.

Hay un dato preocupante sobre los suicidios. Normalmente los medios de comunicación informan todas las semanas de los accidentes mortales, pero no informan sobre los suicidios, que son tres veces más. Sin criticar a quien se quita la vida, estos datos son alarmantes. 

Por eso debemos ser agradecidos, porque Dios ha hecho maravillas en nosotros; nos ha dado la vida, el perdón, la semilla de inmortalidad para compartir su vida en la eternidad. Seamos agradecidos y exclamemos: «Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad» (Sal 97,4).

3.- San Pablo nos anima a vivir siguiendo a Jesucristo, resucitado de entre los muertos (cf. 2 Tm 2,8), por quien él lleva cadenas como un malhechor (cf. 2 Tm 2,9). Por ser testigo de Cristo, Pablo fue encadenado y llevado a Roma, donde fue decapitado.

Nuestra vida está unida a la de Cristo: «Si morimos con él, también viviremos con él; si perseveramos, también reinaremos con él» (2 Tm 2,12). 

Pero «si lo negamos, también él nos negará» (2 Tm 2,12), cuando nos presentemos al final de nuestra vida delante de Dios; porque Cristo permanece siembre fiel a su promesa (cf. 2 Tm 2,13). Somos nosotros los que cobardemente le fallamos y no lo reconocemos o no damos testimonio de Él.

El nuevo reino de Dios no atiende a criterios de raza, nacionalidad, lengua o religión para ofrecer su gratuidad y su paternidad para todo ser humano. Por eso, cuando las religiones dividen y justifican guerras y odios, entonces esas religiones han perdido su razón de ser.

Dios ofrece su reino a todas las personas de toda la historia de la humanidad. Todo ser humano es ante Dios un hijo verdadero. Este es el Dios que Jesús nos revela: Dios creador, misericordioso, de amor. 

No debe haber, pues barreras entre las personas. Hemos de acoger a todos, de modo particular al inmigrante, como decía hoy el papa Francisco en el “Angelus”; no podemos negarnos a compartir nuestros bienes.

4.- Estamos realizando la Visita pastoral a esta parroquia de Casabermeja. Tenía grandes deseos de celebrar con vosotros la Eucaristía y compartir la fe como hermanos.

Con motivo de la Visita hemos de revisar cómo celebramos y vivimos la fe y cómo damos testimonio de ella en nuestro mundo. En la revisión encontraremos cosas que cambiar o reponer. 

Como el sirio Naamán, leproso curado, que narra el evangelio de hoy (cf. Lc 17,15-16), hemos de ser agradecidos a Dios por todo lo que nos regala.

Deseo que esta comunidad parroquial mantenga su fe en Dios, viva con alegría y sea testigo valiente que anuncie el Reino de Dios.

Hoy, como hemos dicho al inicio, vamos a conferir los ministerios de Acólito y Lector a D. Juan Fernández, candidato al diaconado permanente. Agradecemos su disponibilidad a la llamada que el Señor le ha hecho para ejercer este ministerio; y su generosidad en la entrega de su vida y de su tiempo. 

Pedimos a Nuestra Señora del Socorro que siga acompañando a esta comunidad cristiana de Casabermeja y que le ayude a ser más feliz en medio de sus trabajos. Amén.

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La Vida Consagrada arranca el curso pastoral con su asamblea anual

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La vida consagrada se ha reunido hoy, 8 de octubre, en la casa sacerdotal “Maestro Ávila” para celebrar su Asamblea anual coincidiendo con el inicio de curso 2022-23. Han participado representantes de muchas de las comunidades de Almería y provincia.  Nuestro obispo Antonio ha acompañado a los presentes en toda la jornada, valorando su vida, entrega y misión. “Es una gracia el caminar juntos, compartiendo los diferentes carismas”, ha manifestado el prelado en su saludo inicial.

Durante la jornada se ha dado a conocer la Memoria de actividades realizadas y la memoria económica durante el curso 2021-22 y se ha presentado la Memoria de actividades para este curso. Además, se ha presentado la Guía de recursos sociales actualizada, de las congregaciones en Almería y se ha elegido a los miembros religiosos para formar parte del consejo pastoral de la diócesis.

También ha habido momentos de descanso en donde han podido compartir momentos más informales y saludar a todos los que presentes. Como colofón, se ha celebrado la Eucaristía en la Iglesia de las Puras, presidida por nuestro Obispo Antonio.

“Damos gracias por este día, espacio de encuentro fraterno, de reflexión, de escucha activa, de compartir inquietudes y deseos y especialmente sentir que es un tiempo privilegiado el que vivimos como pueblo de Dios que camina en la Iglesia de Almería, en sinodalidad”, expresaba al finalizar el encuentro, Juani López Martínez, religiosa adoratriz y presidenta de CONFER Almería.

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Comunicación Diocesana: Portadores de la Buena Noticia. Testigos Hoy

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Los responsables de las delegaciones diocesanas de Medios de Comunicación andaluzas se reunieron en Granada con monseñor Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix , quién presidía el encuentro como obispo delegado para este área en la Asamblea de Obispos del Sur de España. En este reportaje hacen balance del curso y comparten experiencias y proyectos que se están realizando en las diócesis andaluzas, especialmente en la comunicación audiovisual. Paqui Pallarés presentó a los participantes el canal de la televisión diocesana por internet Virgen de las Angustias, VA Televisión, un proyecto audiovisual del arzobispado granadino que ya cumple tres años de funcionamiento y que va consolidándose con contenidos de calidad y profesionales cualificados. Antonio Morero, periodista de la delegación malagueña, junto a Lola Ocaña y Jesús Bazán, representantes de Jaén y Jerez respectivamente, fueron algunos de los participantes de este encuentro. Programa «Testigos Hoy», 2 de octubre de 2022. Canal Sur Televisión Presenta y edita Susana Herrera. Coeditor Miguel Ángel Soler Blog Testigos Hoy: http://blogs.canalsur.es/testigoshoy/... facebook.com/TestigosHoy @TestigosHoy

El Obispo anuncia que va a proponer como Santuario Nacional al de la Virgen de la Cabeza

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El anuncio ha pillado por sorpresa a todos los cofrades de la Virgen de la Cabeza que participaban en la Eucaristía con motivo de la asamblea de Cofradías filiales, alrededor de 67 en toda España, se celebra durante la jornada de hoy en el Cerro del Cabezo.

Don Sebastián Chico Martínez ha querido hacer público que se van a iniciar los trámites, ante la Conferencia Episcopal Española, para que la Real Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza sea declarado como Santuario Nacional. “Voy a solicitar, como Obispo, que este Santuario sea declarado como Santuario Nacional”, ha expresado el Prelado jiennense, para ser respondido con una gran ovación por parte de los fieles congregados a los pies de la Morenita. “Estoy ya dando los primeros pasos y habrá que hacer una serie de cosas para que mis hermanos los Obispos así lo consideren y se aprueben en plenaria. Espero ser un buen embajador para obtener este gran título que Ella se merece. Considero que tenemos todas las condiciones para que la Iglesia Española nos declare como Santuario Nacional, y éste sea un nuevo regalo que le hacemos a nuestra Madre”, ha concluido el Obispo de Jaén.

Una  concesión que debe otorgar la Conferencia Episcopal siempre que el Santuario que sea propuesto cumpla con algunos requisitos, entre los que se valora que sea lugar  “al que numerosos fieles peregrinan por una razón especial de piedad». Con este nuevo  título, que se sumaría al de Real y el de Basílica, que otorgó la Santa Sede en el año 2010,  se reconocería por la Iglesia en España, el significado histórico, cultural y religioso del Santuario de la Virgen de la Cabeza. 

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