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El Obispo conoce el proyecto Amor Conyugal

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El día 3 de noviembre se presentó en nuestra Diócesis el proyecto Amor Conyugal

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, recibió, junto con los Delegados de Familia y Vida a los fundadores de este método de pastoral: José Luis Gadea y Magüi Gálvez y a un matrimonio de la diócesis, María José y Antonio.

Se trata de un método suscitado por la Santísima Virgen María que tiene sus comienzos en Málaga, en el año 2002, de la mano de José Luis y Magüi. Este matrimonio pasó de estar a punto de separarse a iniciar este proyecto que ya se ha implantado en multitud de diócesis de España

José Luis ha explicado que Amor Conyugal es un proyecto misionero de María para recuperar la belleza del matrimonio tal como Dios lo pensó. Todo ello desde la antropología cristiana, desde el significado de la persona humana, del matrimonio y de la familia en el plan de Dios.

El proyecto Amor Conyugal, según sus propios responsables, “no es un movimiento: es un método que no te exige salir de tu propia parroquia, asociación o comunidad”. Este itinerario para matrimonios está basado “en el profundo tesoro de las catequesis de san Juan Pablo II”.

Asimismo, ofrece acompañamiento personalizado para matrimonios en crisis, y organiza retiros, que según los fundadores “han supuesto un antes y un después en la vida de muchos matrimonios”. Los tres pilares de proyecto Amor Conyugal son: Formación, Oración y Amor (Vida).

Jose Luis y Magüi expusieron el proyecto y María José y Antonio comentaron su experiencia de  retiro que han vivido en Córdoba, que les ha supuesto un antes y un después en su matrimonio.  Por su parte, el Obispo jiennense ha acogido el proyecto para nuestra diócesis.

Los interesados pueden ponerse en contacto en el número de María José: 649 79 86 76

Para más información se puede visitar la página web: proyectoamorconyugal.es

Delegación de Familia y Vida

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«El voluntariado es algo que te engancha y una manera de cumplir los valores cristianos»

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En la campaña del Día de la Iglesia Diocesana de este año se nos recalca lo importante que es para el desarrollo de la Iglesia que haya personas que dediquen su tiempo y sus cualidades, además de, por su puesto, su oración y su apoyo económico. Por poner uno de los muchos ejemplos que tenemos en nuestra diócesis de personas que dedican su tiempo y sus cualidades de manera desinteresada, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Algeciras existe un grupo de voluntarios que atiende a los migrantes que llegan a nuestra tierra en busca de ayuda. Es el caso de Patricia Cuenca, profesora de Lengua en un instituto y que enseña español a los migrantes de la parroquia.

Todo surgió un día en el que Patricia acudía a misa a la parroquia y tras la eucaristía pidieron voluntarios para atender a los migrantes que necesitaban aprender español. Ella no se lo pensó y esa misma semana se presentó como voluntaria. Desde entonces, Patricia lleva un año enseñando nuestro idioma a los migrantes de la parroquia una vez a la semana por las tardes, junto a otra compañera que las imparte en horario de mañana.

Las clases se imparten en grupos reducidos de unas doce personas de distintas nacionalidades y niveles. Las clases se adaptan a las necesidades de cada uno de ellos, con la finalidad de que puedan comunicarse mejor y desenvolverse en nuestra sociedad.

Patricia reconoce que «el voluntariado es algo que engancha». «Es una satisfacción a nivel personal, donde puedes aportar tu grano de arena y cumples con los valores cristianos». Por otro lado, Patricia asegura lo agradecidas que son las personas migrantes. «Ellos aprenden y te lo agradecen infinitamente. Lo poco que puedan aprender o sacar de cada clase ellos te lo agradecen. Si los ves por la calle se paran contigo, te presentan a sus familias, les explican quién eres… y eso te llena de orgullo y de felicidad porque realmente ves que estás haciendo algo que es útil».

A veces nos quejamos de no tener tiempo en nuestras vidas para atender otros asuntos. Patricia es una muestra de que siendo mujer trabajadora y con hijos, se puede sacar tiempo para colaborar con la Iglesia. Además de atender a los migrantes, Patricia también es catequista de niños pequeños en la parroquia. «Muchas veces es cuestión de plantearnos cuáles son nuestras prioridades. A veces priorizamos nuestra comodidad y no nos fijamos en las necesidades que otras personas puedan tener. Es cuestión de organizarse y de buscar ese hueco, que luego se convierte en una prioridad, porque haces algo que te gusta y no te cuesta. Al final ese ratito que dedicas a la parroquia te aporta más que otras cosas».

Obviamente, una de las cualidades de Patricia es se le da muy bien la enseñanza de los idiomas y por eso esta ofreciendo ese servicio a la Iglesia, pero puede haber otras personas que tengan otras cualidades que también puedan ofrecer, por ejemplo una persona que sea muy «manitas» y pueda ayudar a reparar algo en la parroquia.  En este sentido, Patricia Cuenca anima a todos aquellos que se estén planteando colaborar que lo hagan y que lo hagan cuanto antes mejor. «Que vayan ya y ofrezcan su ayuda. Muchas parroquias, a lo mejor, no se atreven a pedir más para no ser pesados, porque pueda parecer que están todo el día pidiendo, y realmente hay mucha gente que podría ofrecer su ayuda y no lo hace porque o no lo sabe, o se cree que no puede ayudar en nada, y nuestras parroquias necesitan miles de manos que puedan aportar».

Patricia Cuenca no es un caso aislado, es uno de los muchos ejemplos que existen en nuestra diócesis de personas que logran una parroquia viva, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás. Un ejemplo de las muchas formas que hay de colaborar con tu parroquia: con tu oración, con tu tiempo, con tus cualidades y con tu apoyo económico. Por eso, Patricia GRACIAS POR TANTO.

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La Iglesia de Jaén organiza una semana de actividades para reflexionar sobre la pobreza

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La Iglesia de Jaén organiza, un año más, la Semana de los Pobres, en el marco de la celebración de la VI Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Papa Francisco para el domingo 13 de noviembre, con el lema “Jesucristo se hizo pobre por ustedes”. Una exposición, charlas, mesas redondas y una oración, entre otros actos, conforman el programa diseñado por la Vicaría de Caridad de la Diócesis de Jaén, que se desarrollará entre los días 7 y 13 de noviembre próximos. En la organización de las actividades han participado Cáritas Diocesana de Jaén, Manos Unidas Jaén, la Delegación de Pastoral Penitenciaria, la  Delegación de Migraciones, la Delegación de Pastoral Gitana, la Delegación de Pastoral de la Salud y el Servicio para la Difusión de la Doctrina Social de la Iglesia. Colaboran con la iniciativa la Diputación Provincial de Jaén, la Delegación de Juventud de la Diócesis de Jaén, el Ayuntamiento de Alcalá la Real y las parroquias de San Pedro Poveda y de Cristo Rey de Jaén capital.

El vicario de Caridad de la Diócesis de Jaén, Juan Raya, ha explicado que el propósito de esta nueva edición de la Semana de los Pobres es “recordar que la preocupación por los pobres, por los más débiles, es uno de los núcleos fundamentales del Evangelio”. En la misma línea, ha destacado que también se busca “mostrar la acción social de toda nuestra Iglesia de Jaén, que tiene muchas caras”. “Una preocupación muy importante que se manifiesta en pequeñas pinceladas a través de las actividades que se han programado para esta edición”, ha añadido Raya. Asimismo, ha invitado a participar en los actos, que ayudarán “a vivir la dimensión social de nuestra fe”. 

Las actividades de la Semana de los Pobres en la Diócesis de Jaén comenzarán el lunes 7, a las 13:00 horas, con la inauguración de la exposición de Manos Unidas con el título “Nuestra indiferencia los condena al olvido”. Estará ubicada en la primera planta del palacio de la Diputación Provincial de Jaén, en torno al patio. Podrá visitarse hasta el domingo 13, de lunes a viernes, en horario de 9:00 a 14:00 horas, y sábado y domingo, de 10:00 a 14:00 horas.

El martes 8, a las 20:00 horas, el salón de actos de la parroquia de Cristo Rey acogerá la mesa redonda con el título “La importancia de la dimensión social de la fe”, organizada por el Servicio para la Difusión de la Doctrina Social de la Iglesia. Intervendrán su responsable, el sacerdote Domingo Antonio Pérez; el anterior director de Cáritas Diocesana de Jaén, Rafael López-Sidro, y Rafael Claramunt, integrante del Servicio para la Difusión de la DSI. Por su parte, el miércoles 9 será el turno de los jóvenes, con una oración, a las 21:00 horas, en la Cripta de la Catedral de Jaén, organizada por la Delegación de Juventud de la Diócesis de Jaén.

La parroquia de San Pedro Poveda de la capital acogerá, el jueves 10, a las 19:30 horas, el acto “Enciende la llama”, organizado por Manos Unidas y dirigido de manera especial a niños y adolescentes. A esa misma hora, en Alcalá la Real, se ha programado una mesa redonda con el título “La inmigración. Retos y oportunidades para la Iglesia”, en el Aula Magna de Capuchinos. Organizada por la Delegación de Migraciones, intervendrán su delegado, Jesús Castro; Juan Alonso Cózar, fundador de «Proyecto Rajab» y voluntario en «Casa de la luz»; Liliana Coronado, artista y voluntaria en colectivos pro derechos humanos de las personas migradas, y Magdalena Lara, coordinadora diocesana de Trata de personas.

El viernes 11, a partir de las 20:00 horas, habrá una charla online a cargo de la responsable de Cooperación Fraterna de Cáritas Diocesana de Jaén, Sonia Quirós, con el título “Dimensión Universal de la Caridad. Mi Cáritas abierta mundo”. Para concluir la Semana de los Pobres, el domingo, a las 17:00 horas, en la Casa de la Iglesia de Jaén, tendrá lugar un retiro-meditación dirigido a profesionales sanitarios cristianos (Prosac), a cargo de María Fernández, autora del libro “Un viaje sin equipaje”. Ese mismo día, que se celebra la VI Jornada Mundial de los Pobres, desde la Vicaría de Caridad de la Diócesis de Jaén se invita a que las eucaristías de las parroquias estén dedicadas a esta jornada. Para ello, se han remitido materiales diseñados al efecto por la Conferencia Episcopal Española y Cáritas Española.

Cáritas diocesana de Jaén

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Día de la Iglesia Diocesana

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Queridos diocesanos:

En la Palabra de Dios se nos dice que el Señor nos ha regalado una gran esperanza, que no es otra que la salvación eterna. En esperanza caminamos siempre con la ayuda de Dios y cerca de los hermanos. Agradezcamos a Dios las múltiples oportunidades que nos da para vivir en esperanza, movidos por la fe, con la mirada puesta en Él y, especialmente, llamados a vivir la sinodalidad. ¡Cuánto hemos gozado en este tiempo de preparación para el Sínodo! Esta iniciativa del Santo Padre, el Papa Francisco, nos ha hecho mucho bien a todos, porque nos ha abierto muchos caminos para la comunión, la corresponsabilidad y la misión. Somos Iglesia y esto nos exige mantener viva la llama de la caridad, la atención a los necesitados y el cuidado y la preocupación por los alejados, porque el Evangelio nos urge, nos apremia a ser de Cristo, a ponerlo en el centro de nuestra vida y a alegrarnos en el servicio a los hermanos, a servir en la verdad y en el amor. El amor verdadero, tal como nos lo regala el Señor, nos lleva de su mano a la eternidad, por eso, ¿cómo olvidar a los hermanos más necesitados, miembros también de la familia de la Iglesia?

La invitación que os hago, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, no es a olvidar, sino a fortalecer, actualizar, renovar o restaurar la vida en Cristo, de Él hemos aprendido lo que significa amar de verdad, hasta dar la vida. Nuestro Señor nos ha dado ejemplo, hemos aprendido de Él el estilo, la gracia de tender la mano para ayudar, a no conformarnos con las palabras, sino ayudar con las obras. Él es la fuente de todo amor verdadero, como la vid, que fructifica con ese amor en sus discípulos, que somos los sarmientos. Pido al Señor que sepamos imitarle en la entrega, hasta la cruz.

La Iglesia muestra su esencia en la comunión, en la unidad entre todos los hermanos, a la vez que abre sus puertas e invita a entrar a todos. Nosotros, fieles cristianos, tenemos la obligación de difundir, de hacer aceptable, creíble, la verdad del amor de Cristo. Esta es la misión que se nos encomienda. En la Eucaristía es cuando más visible se hace este misterio de amor y presencia, en este sacramento tenemos muy cerca a Cristo entregado.

En este año ofrezcamos a los demás la seguridad que nos da el Señor ante las dificultades reales que están arrasando el ánimo y la vida de muchos de nuestros hermanos; con la ayuda de todos podemos levantar al caído, iluminar al que está en oscuridad, auxiliar a los necesitados, dar pan al hambriento… y mostrar el rostro de Cristo al que no lo conoce. Este es el milagro de la comunión, de la fraternidad. Mucho ánimo, ayudemos a la Iglesia, a nuestra Iglesia, en sus necesidades y ganaremos todos.

En el Señor, mis oraciones.

¡Gracias por tanto!

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Sentir y vivir nuestra Iglesia diocesana

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Antonio Gil señala en su artículo semanal de «Al Trasluz» la importancia del Día de la Iglesia Diocesana

El domingo, 6 de noviembre, celebramos el Día de la Iglesia diocesana, que ha de ser para nosotros “un día de fiesta”, girando este año la campaña en torno a la palabra “Gracias”: “Gracias por tanto”. Será bueno recordar cifras y datos de “una gran familia dentro de otra gran familia, la de los hijos de Dios”.

En España, la Iglesia católica se estructura en torno a 70 diócesis, 69 territoriales a las que hay que unir el Arzobispado Castrense. Según los datos de la última Memoria anual de actividades, la Iglesia cuenta con22.988 parroquias; 16.500 sacerdotes; 1.066 seminaristas; 35.500 religiosas y religiosos; 8.436 monjes y monjas de clausura; 10.600 misioneros y millones de laicos. De ellos, 408.722 forman parte de algunas de las 86 asociaciones y movimientos.

El Día de la Iglesia diocesana nos brinda una ocasión magnifica para recordar que, en frase de monseñor Segura, “la actividad celebrativa, pastoral, evangelizadora, educativa y cultural de la Iglesia es posible gracias a las 41 millones de horas al año que se entregan de manera generosa”. Colaboremos generosamente en esta hermosa campaña: “Con nuestra oración, con nuestro tiempo ofrecido a la parroquia, con nuestras cualidades personales, -una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado-, con nuestro apoyo económico”. «La misión de la Iglesia se lleva con la corresponsabilidad de todos», nos dice nuestro obispo, don Demetrio.

La entrada Sentir y vivir nuestra Iglesia diocesana apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Día de la Iglesia diocesana

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La Iglesia prolonga en la historia la presencia y la acción de Cristo para transformar nuestros corazones y hacer un mundo nuevo. Jesucristo fundó su Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles, y nos incorpora a ella por el bautismo, nos fortalece con la confirmación en el Espíritu Santo, nos alimenta con la Eucaristía, nos restaura con su perdón. Por medio de los sacramentos va santificando toda nuestra existencia. Y nos reúne en un solo cuerpo, donde todos los miembros son necesarios.

En este domingo, se nos invita a considerar la Iglesia diocesana, es decir, nuestra pertenencia a la Iglesia en esta diócesis concreta, la diócesis de Córdoba. Pues la Iglesia tiene esa doble dimensión: universal y particular o local. La Iglesia es una y se constituye por las Iglesias particulares. Cada Iglesia particular vive inmersa en la Iglesia universal, la única Iglesia de Cristo. Por voluntad de Cristo, al frente de su Iglesia universal ha puesto a Pedro y a sus sucesores, hoy el Papa Francisco. Y al frente de cada Iglesia particular ha puesto a un obispo en comunión con sus hermanos obispos y presididos todos por el Papa. Esta es la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Nuestra pertenencia a la Iglesia católica tiene como seña de identidad la comunión con el Papa. Si nos apartamos de esta comunión, dejamos de ser católicos.

En este año quiere subrayarse la actitud de acción de gracias por haber sido llamados a pertenecer a la Iglesia católica en este lugar concreto, en esta diócesis concreta. Aquí recibimos todos los medios de salvación y al mismo tiempo nos convertimos en miembros activos de esta parcela de la Iglesia, que es la diócesis de Córdoba.

En la campaña del Día de la Iglesia diocesana, queremos agradecer a Dios tantas colaboraciones de todos sus miembros. Siendo de origen divino, la Iglesia la construimos entre todos. Todos tenemos en ella un lugar, como todos tenemos un lugar en el corazón de Dios. Y en su etapa peregrinante a lo largo de la historia necesita continuamente de la colaboración de todos. Esa es la sinodalidad.

Damos gracias a Dios por nuestros sacerdotes, por nuestros religiosos y religiosas, por la multitud inmensa de fieles laicos, seglares en medio del mundo. Miremos a nuestros seminarios para apoyarlos en todo, pues nos garantizan la sucesión del ministerio apostólico. La Iglesia no podría subsistir sin sacerdotes, es tarea de todos procurar que en nuestra diócesis no falten ministros de los sacramentos y de la Palabra. Los religiosos y religiosas nos recuerdan constantemente los valores del Reino, la entrega plena e incondicional al Evangelio, el amor a Jesucristo por encima de todo. Cuidemos las vocaciones a la vida consagrada. Y entre la multitud inmensa de fieles laicos, cuidemos todos los carismas y estados de vida, cuidemos especialmente la familia y preparemos a nuestros jóvenes para el sacramento del matrimonio que consagra el amor humano.

Un signo muy elocuente de la Iglesia en medio del mundo hoy es la misericordia con los pobres, los descartados, los marginados, los últimos de la sociedad. Es un signo muy propio de la presencia de Jesucristo buen samaritano, que se abaja de su cabalgadura, toma sobre sus hombros al despojado de todo, incluida su dignidad humana, y lo lleva a la posada, a la comunidad cristiana, que lo acoge y lo redime. Solo el amor es capaz de curar las heridas del corazón. La Iglesia está llamada a multiplicar estos gestos en sus comunidades, parroquias, grupos. Es el signo por excelencia hoy ante un mundo que se aleja de Dios, que no cree en el amor de Dios y que necesita más que nunca de ese amor.

Gracias por tantos. Tantas personas que viven su unión con el Señor, su acercamiento a los más necesitados y dedican su tiempo a la evangelización. Gracias por nuestros sacerdotes y seminaristas, por nuestros religiosos y religiosas, gracias por tantos seglares que construyen día a día la Iglesia santa del Señor, unidos a sus pastores. Gracias Iglesia santa de Dios en Córdoba.

Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

El milagro de una gratuidad contagiosa

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El milagro de una gratuidad contagiosa

Artículo publicado en la revista Nuestra Iglesia en el Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos en la Iglesia el domingo 6 de noviembre.

Tan pronto como se tuvo noticia en la diócesis de la invasión de Ucrania por Rusia, se produjo una verdadera explosión de generosidad. Medicinas, materiales para primeros auxilios, alimentos y ropa, especialmente para bebés y niños pequeños. Del seminario salían “trailers” y auto-buses, y los autobuses volvían llenos de mujeres ucranianas con sus hijos, que dormían en una cama y se duchaban por primera vez después de varios meses, en el viaje de vuelta. Hubo ofrecimientos de hospitalidad sin condiciones. Ayuda de familias, de hombres y mujeres de todas las clases sociales. De adultos, de jóvenes, de adolescentes. De parroquias, de colegios, de personas sueltas.

En aquellas semanas se puso de manifiesto –de muchas maneras, y con la colaboración de muchas personas e instituciones, algunas de ellas no católicas y no cristianas–, la verdadera naturaleza de la Iglesia, su ser más profundo. Era una sinodalidad –un caminar juntos–, no calculada, no programada, que sacaba a la luz lo mejor de cada uno.

Hoy bastantes de esas mujeres han regresado a Ucrania, porque en las zonas en que vivían hay una relativa paz. Otras han sabido que sus familiares han muerto. Algunas han encontrado trabajo aquí, y tratamiento para sus enfermedades o para las de sus hijos. Hemos aprendido a querer a un pueblo que no conocíamos apenas. Pero, como dijo, llorando, una mujer que volvía a Ucrania a reunirse con una hija suya, muy consciente de que iba hacia la muerte: «He sido más querida en este tiempo que en toda mi vida».

REVISTA NUESTRA IGLESIA

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La familia como escuela de discernimiento vocacional, tema de las Jornadas de familia y vida

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La familia como escuela de discernimiento vocacional, tema de las Jornadas de familia y vida

La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida reúne en Madrid, el sábado 12 de noviembre, a los delegados diocesanos de esta Pastoral en torno al tema «La familia, escuela de discernimiento vocacional». El encuentro se abrirá con la presentación del presidente de la Subcomisión, Mons. José Mazuelos Pérez.

La vida como vocación al amor

Uno de los objetivos de esta jornada es profundizar en el planteamiento de la vida como vocación al amor y de la familia como lugar privilegiado para ese discernimiento. Este tema se abordará por la mañana con una ponencia del director del secretariado de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, Sergio Requena.

También se han programado dos comunicaciones en las que se va a informar sobre los Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial, para los que se están elaborando unos materiales, y sobre la Semana del matrimonio. Además, se ha reservado un tiempo para compartir experiencias, necesidades y propuestas de las delegaciones diocesanas de Familia y Vida.

Programa
Incripción

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El ITSE comienza a impartir, este fin de semana, la Escuela de Catequistas y la DECA

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El Instituto Teológico San Eufrasio (ITSE) es un centro superior de Teología, afiliado a la Facultad de Teología de Granada de la Universidad Loyola.  En la Diócesis de Jaén  ha sido constituido como el instrumento para aglutinar la formación de seminaristas, laicos, religiosos y, también, sacerdotes de nuestra Iglesia particular.

El Instituto Teológico comenzaba su andadura a final del pasado curso y ha empezado con fuerza y con nuevos proyectos en este curso 2022-2023.

 Además de ofrecer el Bachiller en Teología, ofrece otro nivel de formación, no tan exigente, pero sí muy necesario para nuestra Diócesis, enfocado especialmente a nuestros laicos. En ese sentido ya se ha puesto  en marcha el Aula de Biblia, que imparte el profesor D. Enrique Cabezudo; y las Escuelas de Fundamentos Cristianos, que están implantadas en cada uno de nuestros arciprestazgos.

Así, hoy viernes, comenzamos la Escuela de Catequistas, un área de formación que asume, también, el Instituto Teológico; y mañana, sábado, el primer módulo de la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA),  para aquellas personas que quieran formarse y poder impartir clases de Religión en los centros educativos.

Si estás interesado en formarte, si estás interesado en poder dar razón de tu fe, de tu esperanza allí donde te encuentras y, así, contribuir a la expansión del Evangelio,  participa en algunas de las ofertas formativas que ofrece el Instituto Teológico San Eufrasio. No hay mejor lugar para ello.

Más información e inscripciones en www.institutosaneufrasio.es

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Conocimientos y experiencia profesional al servicio de la Iglesia

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Este domingo se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada que pretende este año dar las gracias por tanto a quienes ponen al servicio de la Iglesia todo lo que son.

Con motivo de la celebración este domingo, 6 de noviembre, del Día de la Iglesia Diocesana, la Iglesia quiere dar las gracias por tanto, una gratitud que se extiende a todos los hombres y mujeres que, desde su vocación, son corresponsables en la evangelización, realizando cualquiera de las actividades que mantienen viva a la Iglesia.

Aportar nuestras cualidades es otra de las formas de colaborar con la Iglesia. Cuántas personas hay que, además de dedicar su oración y su tiempo, ofrecen también sus conocimientos y su experiencia profesional para ayudar a los demás. Cuando muchos quieren alejarse del ajetreo del trabajo realizando algo diferente, ellos regalan lo que saben, lo que son, para ayudar en tantas labores.

Médico en urgencias y médico en la Hospitalidad de Lourdes

Inés García Rosa tiene 36 años y pertenece a la Parroquia San Antonio de Padua de Mazarrón. Es médico y trabaja en el servicio de Urgencias del Hospital Reina Sofía de Murcia. Pero su labor como sanitaria no se queda ahí, sino que en su tiempo libre colabora en la Hospitalidad de Lourdes. Una labor que realiza todo el año, pero que cobra especial importancia los meses previos a la peregrinación a Lourdes, cuando llega el tiempo de la inscripción de los enfermos: «Los sanitarios entrevistamos a los enfermos para saber cuál es su patología y qué medicación toman. Con la historia clínica que nos facilitan los enfermos, más el material médico que aporta la Hospitalidad, los sanitarios velamos por la salud de los enfermos durante la peregrinación».

Un amplio equipo médico, compuesto por profesionales de diferentes especialidades y llegados de todos los rincones de la Región de Murcia, que velan por la salud de los enfermos pero que también realizan otras tareas: «La Virgen nos concede a los sanitarios un doble regalo: aparte de cuidar del bienestar físico de los enfermos también podemos cuidar del alma, estar cerca de ellos, ayudarlos en el aseo personal, pasear con ellos».

Tras nueve años formando parte de la Hospitalidad y disfrutando de este voluntariado junto a su familia, Inés invita a otros sanitarios a aportar su saber y experiencia al servicio de la Iglesia: «Como médico, me resulta muy gratificante poder poner mis conocimientos y mi tiempo al servicio de la gran labor social que hacemos todos los que formamos parte de la Iglesia. Por eso desde aquí invito a los sanitarios y a otras personas con otras cualidades profesionales, que crean que pueden aportar un granito de arena, a que se animen a hacer entre todos una Iglesia activa».

Un jubilado en banca que ayuda con las cuentas

A sus 60 años, José Munuera disfruta ya de su prejubilación, después de trabajar toda su vida en banca. Siempre ha estado vinculado a su parroquia, Nuestra Señora del Rosario de Santomera, de niño como monaguillo y ahora llevando las cuentas de la junta del cementerio: «Un amigo que estaba de presidente me pidió colaboración e inmediatamente le dije que sí».

José no se pensó dos veces lo de colaborar con la parroquia aportando su larga experiencia profesional y anima a otros a hacer lo mismo: «Entiendo que todos debemos dedicar algo de nuestro tiempo a colaborar con nuestra parroquia».

Profesora a tiempo completo

Cuántos docentes hay que después de una intensa jornada con niños y adolescentes, dedican la tarde a dar catequesis en su parroquia. Es el caso de María José Martínez. A sus 58 años dedica todo su tiempo libre a servir en su parroquia y en Cáritas. Esta cartagenera no solo es catequista de Primera Comunión en San Fulgencio, sino que también es voluntaria en el Comedor Solidario Jesús, Maestro y Pastor y en el Hogar Sagrada Familia.

Aunque siempre ha colaborado, desde hace tres años está absolutamente implicada en su parroquia: «Participar en la Iglesia es sumamente importante porque me siento querida por Dios y útil al poder ayudar a los demás, sobre todo a los más desfavorecidos. Eso me crea un bienestar espiritual, porque sé que estoy en el sitio donde Dios quiere que esté. Es prioritario en mi vida».

María José no solo pone al servicio sus conocimientos como profesora de Religión Católica para formar a los niños que recibirán la Primera Comunión –labor que le parece «muy gratificante»–, sino que también da clases de español en un proyecto que comenzó para ayudar a los refugiados ucranianos que llegaban a la parroquia pidiendo ayuda, y que ahora se imparte para árabes que necesitan saber el idioma.

Aprender para servir mejor a la Iglesia

Hay también quienes se han formado de una manera específica para poder servir mejor a la Iglesia. Es el caso, por ejemplo, de quienes integran la Escuela Diocesana de Tiempo Libre Javier Azagra. Un organismo diocesano que ofrece a las parroquias y otras realidades eclesiales la posibilidad de que sus agentes de pastoral, que colaboran en este ámbito, opten a la formación que se necesita para desarrollar esta labor. Una «educación en el tiempo libre» que también realizan desde la propia Escuela en la organización de los Campamentos Diocesanos de Verano (CDV) o en cualquiera de las actividades que hacen para la Diócesis.

Cuando era niño, Andrés Cantabella fue uno de esos acampados que disfrutaban de los CDV. Hoy, a sus 26 años es uno de los grandes activos de esta Escuela. Andrés estudió Trabajo Social, pero también tiene el título de Monitor de Tiempo Libre y el de Coordinador y Director de Tiempo Libre, una formación y una titulación que le permiten colaborar más activamente en su parroquia –Nuestra Señora del Socorro de La Ñora (Murcia)– y a nivel diocesano. «En el voluntariado que realizamos desde la Escuela Javier Azagra dedicamos nuestro tiempo libre al servicio de la Iglesia, de la comunidad cristiana, educando y acompañando en la fe a niños y adolescentes, mayormente, a través del tiempo libre y del ocio».

El que fuera un acampado más es hoy parte del equipo coordinador de la Escuela, encargado de la Acción Social. «Animo a colaborar en la Iglesia, a través de la Escuela u otro servicio, porque participar de manera voluntaria al servicio de la Iglesia te aporta, tanto a nivel personal, como cristiano, más de lo que tú das. Tú dedicas tiempo, pero recibes amor, cariño, y compartes tu fe, eso te satisface y te ayuda a continuar en tu camino como creyente».

De nada sirve realizar cualquier labor en la Iglesia si no se comparte lo que uno es, bien los propios conocimientos, adquiridos por el estudio o el desarrollo de una profesión, o bien las cualidades, la alegría y el entusiasmo, nuestra particular forma de hacer las cosas. En definitiva, compartir lo que uno es, donándose por completo al otro. Por todo eso: ¡gracias!

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