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Palma del Río celebra sus III migas misioneras

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La parroquia de la Asunción llevó a cabo esta iniciativa destinada a ayudar a Picota y a Bangassou

La parroquia de la Asunción de Palma del Río volvió a celebrar por tercer año sus “Migas misioneras” gracias a la ayuda de los grupos que conforman la parroquia con el objetivo de ayudar a tres tierras de misión: Picota, Gabón y Bangassou.

Por un lado, una parte de los beneficios recaudados de esta iniciativa fueron destinados a Picota para el Comedor Social “Virgen de Araceli” y a Gabón para las necesidades de su Diócesis.

Por otro lado, también se entregó un cheque de 500 euros desde la Asociación San Antonio al obispo de Bangassou para ayudar a paliar las situaciones más emergentes.

De esta forma, los fieles de Palma del Río volvieron a mostrar una vez más su lado más solidario acompañados por el párroco, Francisco Gámez.





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«La oración del fariseo y el publicano» centró el retiro de noviembre de la Fraternidad Velad y Orad

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El pasado fin de semana la «Fraternidad Velad y Orad» ha realizado su retiro mensual en la Casa de Espiritualidad Santa María de las Mogarizas (Chiclana). Abierto a todos los que quieran participar, en esta ocasión ha girado en torno a La oración del fariseo y el publicano.

Así, veinte personas de distintos lugares de nuestra diócesis han participado en este retiro. «La vida es un camino de purificación de nuestra oración que incide en nuestro ser y hacer. La oración del humilde que se reconoce pecador y desea la conversión es agradable a Dios. Vivimos las dos realidades pero el Reino de Dios opta por la oración del publicano, ahí está nuestro trabajo personal».

Entre meditaciones y contemplaciones se ha desarrollado el retiro, en un ambiente de silencio y adoración donde la exposición del Santísimo les ha acompañado siempre. Meditaciones como La oración que toca el cielo; La humildad, camino de santidad; Ser discípulo de Jesús e hijo de Dios; y Cristo humillado es ensalzado; junto con las contemplaciones No desprecies a tu hermano y sube al templo a orar; La oración del fariseo; La oración del publicano; Quien se humilla será ensalzado, les ha llenado de sabiduría espiritual, experiencia de Dios, encuentro con la Santísima Trinidad y con la Santísima Virgen en ese momento álgido de la oración comunitaria La oración humilde de los hijos de Dios. Amor, paz, presencia divina, deseo de conversión, búsqueda de Dios, humildad y pobreza evangélica como forma de vida, en un lugar apartado, en silencio y oración, a veces parecía que se tocaba el cielo.

Una vez vez más, desde la organización, se da gracias a Dios por la experiencia que han vivido, por la gracia derramada en las Eucaristías y en el Sacramento de la Reconciliación, por los espacios prolongados de adoración y por la acogida, comunión y fraternidad que han respirado en este lugar santo.

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Más de 300 jóvenes participan en la apertura del Año de la Juventud, en Andújar

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El pasado viernes, 4 de noviembre, vivimos una hermosa tarde de convivencia, fraternidad y oración. Más de 300 jóvenes de nuestra Diócesis nos dimos cita en la ciudad de Andújar, con motivo de la bajada de la Virgen de la Cabeza, Patrona de nuestra Diócesis.

Comenzábamos nuestro encuentro, en torno a las 17:30 horas, con los chicos de Andújar como anfitriones, en  la Parroquia de San Bartolomé. Ambiente muy festivo: ensayando cantos, organizando lectores y terminando de cuadrar la acogida del resto de compañeros, que llegaban en torno a las 18:00 horas.

 Una vez que estuvimos todos acreditados, esperamos, con gran júbilo, junto a la puerta de la parroquia, a nuestro querido Obispo, Don Sebastián Chico, que bendijo la nueva Cruz de los jóvenes.

Las bellas palabras de nuestro Obispo nos llevaron a realizar un signo de cariño y adoración frente a la cruz: un beso, una inclinación, arrodillándose ante ella….

Tras esta celebración cargada de sentimientos, nos pusimos en camino a modo de peregrinación con estandartes, antorchas y animados con cantos, hasta la  vecina Parroquia de San Miguel, donde celebramos la Eucaristía.

Durante su homilía Don Sebastián se dirigió a todos los jóvenes y nos dijo: “La Iglesia de Jaén os necesita. Vuestro obispo, los sacerdotes, los agentes de pastoral, vuestras familias, vuestros compañeros jóvenes… os necesitamos, como Cristo necesitó de María, de Andrés y de Juan, y de tantos otros que nos han precedido y han sido canal a través del cual nos ha llegado la Gracia que Dios nos ha regalado en Cristo. Os interpelamos con fuerza y os decimos: “¡Poneos en camino!” Como otros lo han hecho a lo largo de la historia…”. Y añadió: “Quedaos con el Señor. No tengáis miedo de acercaros a Él y escuchar cómo interpela vuestro corazón y decidle: Maestro ¿dónde vives? Es decir, quiero tener experiencia de ti, quiero intimidar contigo, quiero conocerte de verdad.” “Con paciencia, quedaos con el Señor. No ponerle tiempo. Dejad que Él marque el tiempo, que Él tome la iniciativa en vuestra vida. Y Dejad que transforme vuestro corazón… Os aseguro que sentiréis un inmenso gozo y plenitud en vuestro ser. Eso es amor”, apuntó.

Finalmente, el Pastor diocesano pidió al Señor que nos ayude y a la Virgen de la Cabeza, nos acompañe en nuestro camino. “Que el Señor os ayude en la gran aventura de vuestra vida, que os muestre su rostro y os conceda la paz de su amistad, que siempre os acompañe en el camino de ser sus testigos, juntamente con su Madre, la Santísima Virgen de la Cabeza. Ella con su constante ejemplo e intercesión os ayude a no desalentaros en los momentos de dificultad y a confiar siempre en el Señor”.  

Allí, además, destacamos el valiente «Sí» de una gran amiga, María, de la parroquia de Villargordo, que en breve parte de Misión durante tres meses a Bolivia, ofreciendo sus talentos y tiempo, de forma desinteresada, a aquellos con quienes va a encontrarse.

Posteriormente, tuvimos un bello encuentro de vigilia con el Señor. En un ambiente de profundo recogimiento pudimos reflexionar sobre aquello a lo que estamos llamados en esta vida, ese bello plan de felicidad pensado por Dios para cada uno de nosotros.

Al finalizar nos dirigimos a la iglesia de Santa María, a los pies de nuestra amada Madre, la Virgen de la Cabeza, para ofrecerle nuestras más sinceras peticiones, anhelos y gracias.

Allí  pusimos fin al encuentro, no sin antes tomarnos una instantánea para el recuerdo, así como un pequeño picoteo donde comentar los mejores momentos. Sólo nos queda agradecer y rezar para que podamos compartir más bellos momentos como éste.

 Mil gracias a la Delegación de Juventud, responsables, párrocos, voluntarios  y catequistas, por poner sus vidas al servicio de tan noble causa.

Que nuestra Madre, la Santísima Virgen de la Cabeza, interceda y nos guíe bajo la mirada misericordiosa de su divino Hijo, Jesucristo, el eternamente joven. Que este Año de la Juventud, que pudimos inaugurar junto con nuestro Obispo, esté cargado de muchos frutos de santidad en los jóvenes de la Diócesis del Santo Rostro.

Rocío Gómez Higueras.
Delegación de Juventud

Galería fotográfica: «Apertura del Año de la Juventud en Andújar»

Galería fotográfica 2: «Encuentro y Vigilia diocesana de Jóvenes»

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“¡Quítate un peso de encima por una buena causa! Dona tus céntimos”

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En España, el uso del dinero en efectivo se ha reducido de forma progresiva desde 2014, una situación que se ha visto agravada por la pandemia. En 2020, el efectivo solo fue la opción preferida para el 36% de los ciudadanos, mientras que, seis años antes, la cifra rozaba el 80%. Y de entre las distintas unidades de pago en efectivo que seguimos usando, las monedas de 1 y 2 céntimos son las que menos movimiento tienen.

Los datos avalan este hecho:

  • No son aceptadas por la mayoría de máquinas expendedoras o los parquímetros, por lo que muchas se acumulan o se pierden.
  • Suponen un gran coste de producción, superior al propio valor de la moneda. En los países miembros de la Comisión Europea se han perdido 1.400 millones de euros produciéndolas.
  • Por eso, según un sondeo del Eurobarómetro, el 65% de los europeos quieren que dejen de existir. En el caso de los españoles, hasta un 58%. De hecho, países como Italia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda o Finlandia ya suspendieron el uso de estas monedas, y para los pagos en efectivo se usan reglas de redondeo a 5 céntimos.
  • Y, a todo esto, se suma su alto coste medioambiental, puesto que, para producirlas, se usan acero, cobre, agua y productos químicos, además del gasto de plástico y papel de embalaje, lo que supone un gran coste para el medioambiente.

Ante esta perspectiva, Manos Unidas pone en marcha su campaña “¡Quítate un peso de encima por una buena causa! Dona tus céntimos”, ofreciendo la posibilidad de librarse de estas incómodas monedas con un buen fin: ayudar a financiar proyectos de desarrollo en los más de 50 países en los que la organización está presente. “Todos llevamos estas monedas en el bolsillo o en el monedero, o las vamos acumulando en botes. Ahora queremos que te “liberes de ese peso y que, al donarlas a Manos Unidas, nos ayudes a construir un mundo mejor”, explica Cecilia Pilar, presidenta de la ONGD.

Para dejar de acumular esos céntimos, con gran coste de producción, y darles este sentido solidario, Manos Unidas llevará a cabo una recogida de los mismos, a lo largo de toda España, gracias a las 72 Delegaciones que la organización tiene por todo el territorio. Los puntos de recogida se podrán encontrar, tanto en las sedes físicas de las Delegaciones, como en establecimientos colaboradores de las ciudades y pueblos dependientes de cada Delegación.

Una campaña que se pone en marcha ahora, pero que nace con la idea de tener un amplio recorrido en el tiempo para poder ofrecer a todos los ciudadanos la posibilidad de participar. Asimismo, reforzaremos la presencia de la campaña en momentos importantes para el consumo, como es el Black Friday o la Navidad, así como, en iniciativas solidarias como el Giving Tuesday.



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Celebración y formación por el Día del Catequista

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Los catequistas celebraron su día el pasado sábado con una Misa presidida por el obispo de Cartagena, además de con sesiones de formación impartidas por la artista Pati.te y por el obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla.

El Día del Catequista, celebrado el pasado sábado en la Iglesia Monasterio de los Jerónimos de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), reunió este año a más de 460 catequistas. Procedentes de Abarán, Alcantarilla, Archena, Beniel, Bullas, Caravaca de la Cruz, Cartagena, Cehegín, Ceutí, Fortuna, Fuente Álamo, Jumilla, Mazarrón, Molina de Segura, Murcia, Las Torres de Cotillas, Lorca y Totana, entre otras localidades, los catequistas acudieron a este evento anual para celebrar juntos a su patrón, asistir a las sesiones de formación y tomar impulso en esta tarea.

El evento comenzó antes a las 9:00 horas con la acogida de los participantes, que recibieron una bolsa personalizada, una carpeta, un bolígrafo y una pulsera, y pasaron a tomar asiento en la iglesia de los Jerónimos, donde participarían en la Eucaristía.

A las 10:00 horas comenzó la Santa Misa presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, que estuvo acompañado por el vicario de Lorca, Francisco Fructuoso; el delegado episcopal de Catequesis, Antonio Jiménez Amor; y otros sacerdotes, además de por varios seminaristas.

La celebración, que contó con los cantos del Secretariado Diocesano de Música, concluyó con el rito de envío del catequista, donde el obispo, en nombre de la Iglesia diocesana, envió a esta tarea a un párroco, como responsable de la catequesis impartida en las parroquias; a unos padres, como primeros catequistas en la fe de los hijos; y a catequistas de Primera Comunión, Confirmación y otros grupos de jóvenes y adultos; todos ellos en representación de los distintos agentes de pastoral que realizan esta labor.

Después de un breve descanso, el evento prosiguió con la intervención de la ilustradora católica Patricia Trigo, conocida a través de sus redes sociales como Pati.te. La artista acudió al evento desde Pamplona para compartir cómo el dibujo puede ser un medio para «acercarnos al misterio de la Trinidad y a la perfección de María Inmaculada, regalo de Dios para todos y especialmente para los catequistas», por tener en María «el mejor modelo». La ilustradora terminó su intervención con uno de sus dibujos, realizado en directo para los asistentes.

La siguiente formación fue la impartida por el obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, que centró su intervención en el eje de este Día del Catequista: la via pulchritudinis (la vía de la belleza). A partir del Salmo 44 («Recito mis versos a un rey; mi lengua es ágil pluma de escribano. Eres el más bello de los hombres»), el prelado reflexionó sobre la belleza como camino de evangelización, también en el contexto de la catequesis.

A continuación, tuvo lugar una representación teatral a cargo de los jóvenes de LifeTeen de la Parroquia San Benito de Murcia y del Grupo Joven de la Renovación Carismática de la Diócesis de Cartagena, como ejemplo de cómo expresar el amor de Dios a través de la belleza en un contexto actual.

El evento se cerró con una canción dedicada a la Virgen María preparada por los jóvenes de la Renovación Carismática, que acompañaron con su música este Día del Catequista.

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“Viene a estar con nosotros, a alentarnos en la tarea de la evangelización”

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Monseñor Demetrio Fernández ha estado realizando su Visita pastoral a la localidad de Priego de Córdoba

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, se encuentra inmerso en su Visita pastoral, en esta ocasión, al arciprestazgo de Priego de Córdoba.

En estos días, el pastor de la Diócesis ha recorrido la feligresía de la parroquia de la Asunción. Allí comenzó su andadura el miércoles, 2 de noviembre, tras ser recibido por el Alcalde de la localidad y los miembros de la corporación municipal quienes agradecieron al Obispo su presencia y reconocieron la labor que realiza la Iglesia Católica en la localidad. Seguidamente, el Obispo visitó varias empresas de la localidad y celebró la santa misa en el cementerio coincidiendo con el día de los Fieles Difuntos. Posteriormente, tuvo una reunión con el consejo económico y el consejo pastoral de la parroquia, donde el prelado reconoció la importante labor que realizan estas personas ofreciendo su tiempo a los demás.

El viernes 4, monseñor Demetrio Fernández continuó su visita durante todo el día. Comenzó en la mañana visitando a los alumnos del colegio diocesano San José, donde compartió con ellos momentos de oración, de cantos y de preguntas. Después, visitó a los enfermos de la parroquia y por la tarde, mantuvo un encuentro con los jóvenes y los miembros de las Cofradías tras celebrar la santa misa. Por un lado, los jóvenes dieron testimonio de sus vivencias en la Peregrinación diocesana a Guadalupe, entre otras actividades, y el Obispo les pidió que no dejen nunca de ser grandes amigos de Jesús; y por otro, se dirigió a las hermandades asegurándoles que “son como el adarve q sostiene la villa, las hermandades sostienen la secularización”.

Esta Visita pastoral permaneció también el fin de semana. El sábado, el Obispo visitó a los residentes de la residencia San Juan de Dios y pasó por San Francisco para rezar ante las mayores devociones de la localidad, así como por la Fundación Marmol. Por la tarde, estuvo con los miembros de todos los grupos parroquiales, las Comunidades Neocatecumenales y la Pastoral Familiar, entre otros, culminando la jornada con la celebración de la eucaristía en el Catecumenium.

Finalmente, la visita culminó la tarde del domingo con un encuentro con las familias del colegio Niceto en la parroquia y un gran momento de la Pastoral Familiar, quien presentó al prelado todas las iniciativas parroquiales puestas en marcha.

Por su parte, el Obispo agradeció durante la misa de clausura estos días intensos y la misión de la parroquia de la Asunción, de la que indicó que “es referente para otras parroquias”.



































































































 

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“Él está con nosotros. No tenemos nada que temer”

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Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada el 7 de noviembre, con motivo de la memoria de los mártires del siglo XX en España, y el traslado de los restos del beato Manuel Ruiz de Valdivia, a la parroquia de La Zubia.

Querida Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, Esposa amada de Jesús, Pueblo santo de Dios, al que todos pertenecemos, también los sacerdotes y un servidor, y formamos parte de él y eso es lo primero que somos;

muy queridos sacerdotes, que en un número tan grande y habiendo sido el beato cuya solemnidad celebramos aquí juntos, sus palabras van a ir más dirigidas a vosotros, quizá a todos, pero la finalidad de una Eucaristía siempre, antes que nada, es dar gracias a Dios:

Damos gracias a Dios por ser cristianos. Porque los mártires los hay en todos los estados de vida, en todas las vocaciones y carismas, en todas las edades, en todos los niveles culturales. Yo tengo dificultad a veces en convencer a los sacerdotes que tienen que buscar para los pueblos seglares que sean capaces de celebrar y hacer celebraciones de la Palabra, en espera del sacerdote, porque tienen que prepararlos un poquito. Y la gente se resiste un poco porque estamos muy acostumbrados a tener muchos sacerdotes en nuestra diócesis y porque les da vergüenza. Y yo les tengo que recordar, a veces, que en los primeros siglos hubo un mártir que era un niño prácticamente de 13 años, San Tarsicio, que fue martirizado porque iba a llevar la Eucaristía. Entonces, no había tantas Eucaristías como las que celebramos nosotros ahora. Y a quienes no habían podido ir porque estaban lejos, así se les llevaba la Comunión. Pero era un niño quien lo llevaba. Eso no es algo que sea esencial al ministerio sacerdotal, o que sólo lo puede hacer él. Si tenemos al Señor los que vais a comulgar, y pienso que casi todos vais a comulgar hoy, pues tenéis al Señor en vuestras venas, lleváis al Señor en vuestro cuerpo, en vuestra sangre, como lo llevó la Virgen de una manera misteriosa, pero no menos real. Eso es lo que celebramos cuando decimos “la Presencia real de Cristo en la Eucaristía”. Y no vais a poder llevar a alguien que lo necesita, que a lo mejor lleva veinte años yendo a misa, a la parroquia, y porque ahora tiene una edad que no le permite ir, de repente se queda sin el Señor y a veces tiene que morir sin haber recibido el consuelo del Señor.

Yo sé que no llegamos, pero es que nuestra vida no es un trabajo. Nuestro ministerio se inserta dentro de ese pueblo cristiano y es el pueblo cristiano entero quien recibe al Señor por nuestras manos, como decía san Juan de Ávila. Pero es el pueblo quien recibe al Señor. De las cosas a las que más me resisto como obispo es a que no me dejen dar la Comunión. Y a veces me cuesta mucho cuando las celebraciones son muy largas, he terminado con un dolor de espalda, con un dolor de brazo, de echarte para adelante o así, pero digo, Dios mío, es uno de los ejercicios de servicio que, como gesto, es parecido al lavatorio de los pies. Como gesto, pone cuál es mi situación. Yo alimento con la vida divina al Pueblo de Dios. Siembro en el Pueblo de Dios la semilla de la vida divina. ¿Qué más puedo hacer? ¿Qué cosa más importante puedo hacer? Pero esa misión que el sacerdote hace en la celebración eucarística es una misión de todo el pueblo. Todos estamos llamados a comunicar al Señor. Cierro el paréntesis sobre los ministros extraordinarios de la Eucaristía.

Nos han hablado esta mañana del martirio como el lenguaje más importante de la Iglesia, que no es sólo el dar la vida en el último momento. Primero, hay otras formas de martirio que no había en la antigüedad. En la antigüedad, te decapitan y se acabó. Hoy siguen decapitando. Hay muchos más mártires hoy que en las persecuciones romanas en nuestro siglo. Y muchos de vosotros recordaréis aquella mujer de un obrero copto al que estaban decapitando, a un montón de obreros coptos en Libia, en la playa, y, en el momento en que lo iban a decapitar, dijo “Jesús”; luego, la televisión egipcia les llamaron a entrevistar a la mujer y le preguntaron a ella: ¿Y usted siente odio por los que han decapitado a su marido? Y ella dijo: “No, cómo voy a sentir odio. Yo era simplemente la mujer de un obrero al que nadie conocía, que a mí tampoco me conocía nadie, pero soy la mujer de un mártir y no hay nada más grande en la Iglesia y en el mundo que ser mártir”. El entrevistador, el periodista de la televisión, tuvo que tragarse las lágrimas por la serenidad con que la mujer lo decía.

Dios mío, somos un pueblo llamados a dar testimonio a Jesucristo; que no es el ejemplo. Tantas veces hemos hablado del testimonio como si fuera un ejemplo. Es simplemente el dejar salir del corazón la experiencia que uno tiene de que Cristo es lo más querido en la vida. Torpes pecadores, llenos de límites; límites de nuestra forma de ser, límites creados por la historia que hemos vivido, por lo que queráis. Pero si Cristo es lo más precioso, la gente lo percibe y lo perciben en nuestros gestos. Y esos gestos se perciben porque esperamos la vida eterna, porque sabemos, tenemos la certeza de que Dios nos ha creado para Él y para la vida eterna. Por lo tanto, ni siquiera la muerte tiene el poder de destruir nuestra esperanza, o la proximidad de la muerte, o la cercanía, o el miedo a la muerte. Sí. De lo primero que nos ha liberado el Señor es del miedo a la muerte -y no de lo primero-: nos ha liberado del pecado, y del poder del pecado y del poder de la muerte, de que sean lo último en nuestra vida. Ni el pecado ni la muerte son lo último. Lo último es sólo el amor infinito del Señor. Entonces, si conocemos ese amor infinito, se tiene que notar en nuestro modo de comprar, en nuestro modo de usar el tiempo libre, en nuestro modo de vivir, en cómo me relaciono yo con la persona mayor que sube al autobús al mismo tiempo que yo y que yo puedo resistir de pie. Gestos de ese tipo; en las sonrisas.

Yo ando mucho por ahí, por las calles del centro, como es natural. Y andaba yo por unas calles de esas perdidas del Albaicín y bajaban un montón de jóvenes todos con una cara de tristeza, con una cara de amargura. (…) Yo les decía: “Hola, pandilla”, y aunque fuera sólo eso (…), yo les dije: “Tenéis unas caras muy tristes para los jóvenes que sois. ¿Es que no sabéis que vuestras vidas tienen un valor precioso? “¡Anda, va a tenerlo!”, me dijo una de ellas. Dije: “Yo te lo digo, te lo digo”. “Oye, que es cura el que lo dice”, decía otra. Aunque no sea nada más que eso lo que puedo hacer. Pero, vais al supermercado, (…) después de esperar la cola, sonreírle a la cajera. “Hija mía, qué cara de cansada tienes”. Nosotros, curas, no lo podemos a lo mejor hacer, o vuestros maridos no lo pueden hacer, pero vosotras sí que lo podéis hacer. “Tienes una cara hecha polvo que no puedes con tu alma”, o “que no se te haga muy largo”. “Que tengas una buena tarde”. Hemos llegado a un mundo en el que ni eso nos decimos. Sonreír a alguien, acercarse a alguien, siempre con gesto de Dios.

Y los cristianos convertían al mundo antiguo porque se les veía eso. Eso es lo que yo decía. Hacía referencia esta mañana a los sacerdotes a un texto de Tertuliano, y decía “¿por qué la gente se convierte?” (porque hemos nacido cristianos). Pues, se convierten porque van en un viaje y el carro es asaltado por unos bandidos y se dan cuenta de que los cristianos reaccionan de otra manera ante ese asalto de los bandidos que les ha dejado sin nada y que les han robado. Y reaccionan de otra manera. Terminan diciendo: porque hubo una peste en una ciudad y en las familias paganas al que estaba apestado lo tiraban por la ventana y lo dejaban en la calle, y salían corriendo para no contagiarse. Y los cristianos iban allí con paños y los lavaban, le espantaban las moscas y se los llevaban en una sábana y los enterraban. Y el obispo de Alejandría, que es el que lo cuenta en una carta a otro obispo, le decía “yo creía que me quedaba sin comunidad cristiana, pues se me morían todos”. Primero, porque vino la persecución y, después de la persecución de Diocleciano, creo que era, vino la peste y se me acaba la comunidad cristiana. Y sí es verdad que muchos murieron ayudando a los apestados, pero por cada uno que moría había diez que venían a decir “queremos vivir como vosotros”.

Dios mío, yo le pido al Señor…, yo estoy muy lejos de eso, muy lejos, y he sido educado en un clima, como todos nosotros, los que vivimos en países desarrollados, pero en un clima pequeño, burgués, y ya está, y estoy muy lejos. Le pido al Señor que yo comprenda que Tu Gracia vale más que la vida y sólo si eso está en mí como experiencia, que quien hace la vida bonita eres Tú y que nos permites que nos sepamos querer; que Tú nos has creado para querernos y la vida es para aprender a querernos y para querernos cada vez más y cada vez mejor. Y además, con un cariño que no es una cápsula. O sea, que no es meter a la gente dentro de un tupper, sino que es, al contrario, saltar los tuppers y poder llegar hasta los confines del mundo, que yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Damos gracias por la ayuda del beato Manuel Ruiz de Valdivia y que el Señor nos ayude a no rechazar a nadie, a no rechazar los pecadores, a no rechazar a los que no piensan o no son como nosotros, a estar dispuestos a acoger siempre con la verdad y la caridad. Y eso nos hará más la Iglesia que el mundo necesita, porque el mundo la necesita. Es verdad que el mundo se ríe de nosotros o puede reírse. Se ríe de los cristianos más que de los curas. También cuando uno en un trabajo se enteran que alguien va a misa o cosas así, los chicos te lo dicen en el colegio y se ríen de ellos y tal. Bueno, pues está muy bien, que tienen que reírse, pero siempre hay un puntito de envidia en esa risa y en esa burla. Si uno está alegre, si uno responde al mal con una sonrisa, si uno no se deja impresionar por el juicio del mundo y a mí me han dicho de todas clases por ir de clerigman, mucha gente no sabe que soy obispo, piensan que soy un cura. O cuando te metes la cruz a veces en el bolsillo para que no se moje en la sopa y luego al terminar se te olvida sacarla y la llevas en el medio, medio tapada, y te insultan por la calle, pues benditos insultos. (…)

Que el Señor nos oriente hacia el centro de la experiencia cristiana, de manera que pueda ser verdad todos los días que Tu Gracia vale más que la vida y que no nos avergonzamos de ser lo que somos para nada, sino todo lo contrario.

Le damos gracias al Señor por serlo y por tener hermanos somos hijos de una familia de santos, Dios mío, y todos los santos, que las persecuciones de nuestro mundo son como son. Él está con nosotros. No tenemos nada que temer.

Vamos a terminar la celebración de la Eucaristía con esta gratitud. Porque, teniendo al Señor, lo tenemos todo y con esta súplica al Señor, seamos más conscientes de que conTigo lo tenemos todo y no necesitamos nada más.

Llenos de confianza en el amor infinito de nuestro Padre, Te damos gracias por el nuevo beato y le pedimos que ayude, que nos ayude a nosotros en nuestras necesidades, a los fieles, a los sacerdotes, a los fieles de las parroquias donde sirvió también el nuevo beato y al mundo entero, porque el mundo entero necesita hoy de Cristo más que de nada, aunque no lo sepa.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

7 de noviembre de 2022
Parroquia en La Zubia (Granada)

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Fallece a las 77 años el sacerdote Moisés López

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Fallece a las 77 años el sacerdote Moisés López

La madrugada del pasado domingo 6 de noviembre, falleció en su domicilio, el sacerdote diocesano Moisés López Méndez, después de una larga enfermedad.

Don Moisés nació en Cañada del Rosal, Sevilla, el 27 de enero de 1945. Fue ordenado sacerdote el 10 de noviembre de 1968.  Ejerció su ministerio sacerdotal en las parroquias Santa Teresa, de Sevilla; San Blas, del Madroño; Nuestra Señora de Águila y San Luis y San Fernando, de Sevilla.

Las exequias del padre Moisés se celebraron a las 11 de la mañana en la Parroquia de Cañada del Rosal.

La Archidiócesis ruega al Señor que le conceda el descanso eterno a aquel que sirvió con generosidad a su Iglesia y a sus familiares les dé el consuelo y la esperanza en la Resurrección.

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San Carlos de Borromeo dando la comunión a los apestados de Milán

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Parroquia de San Nicolás de Bari, Sevilla

El día 4 de noviembre la Iglesia celebra la memoria de San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán que destacó sobre todo por su dedicación y entrega a los más pobres y necesitados. Así nos lo muestra esta pintura que se encuentra en la Capilla Sacramental de la Parroquia sevillana de San Nicolás de Bari.

Entre 1576 y 1578 se desató en Milán una mortal epidemia de peste que dejó numerosos muertos y que llenó los hospitales de la ciudad de enfermos y moribundos. En esta dramática situación San Carlos, que había llegado a la ciudad en 1556, se dedicó en cuerpo y alma al cuidado y asistencia de todos los apestados, a los que no sólo asistió materialmente entregando la totalidad de sus recursos, sino que organizó la asistencia espiritual de los hospitalizados, acudiendo él mismo personalmente a confesar y dar la comunión a los enfermos.
Así se ve en esta pintura que fue donada a la Hermandad Sacramental en 1778 por el canónigo Carlos Villa y que representa a San Carlos Borromeo dando la comunión a los apestados de Milán. Es obra del artista sevillano Juan de Espinal (1714-1783), y puede fecharse hacia 1760.
Con gran dramatismo, la escena nos muestra al santo arzobispo a las afueras de la ciudad en el momento de dar el viático a un enfermo que está postrado a sus pies, acompañado de varios sacerdotes y un monaguillo sosteniendo un cirio. Hay que destacar que San Carlos aparece con las características con las que tradicionalmente se le ha representado, con facciones alargadas y nariz aguileña.
Completan la composición diferentes grupos de apestados y muertos que presentan expresiones llenas de patetismo, mientras que en el paisaje del fondo se muestran cómo son enterrados los infectados fallecidos. Espinal consigue transmitir el horror y la crudeza de la situación, reforzada por la oscuridad del cielo y por los colores apagados que el autor usa en los enfermos y sólo mitigada por la presencia del santo, del que destaca el color rojo de sus vestiduras episcopales, y de la hermosa figura de la madre con el niño pequeño en sus brazos que aparece a su izquierda, que añade una nota de ternura.
Hay que señalar que el centro exacto de la composición lo ocupa la Sagrada Forma que San Carlos sostiene en su mano derecha y que se dispone a dar al enfermo, y que se recorta sobre el fondo blanco que forman las vestiduras del sacerdote que ayuda al santo arzobispo, color blanco que contrasta fuertemente con las tonalidades oscuras del resto de la obra y que expresa el consuelo y la esperanza que la Eucaristía nos da en los momentos más complejos y difíciles de nuestra vida.

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Quique y Mery desbordan con su testimonio a los jóvenes de Santa Teresa

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Los jóvenes de la Parroquia de Santa Teresa convocaron a más jóvenes a escuchar el testimonio de conversión de estos dos influencer

La Parroquia de Santa Teresa de Córdoba ha acogido este viernes el testimonio de conversión de dos jóvenes influencer , Quique y Mery. El grupo de jóvenes de la parroquia contactó con ellos y aceptaron la invitación de venir a Córdoba a compartir su experiencia como jóvenes cristianos dispuestos a dar razones de su fe en medio de la sociedad.  La masiva difusión realizada por el grupo de jóvenes de la parroquia, valiéndose de aplicaciones y redes sociales, permitió la masiva afluencia a la parroquia de jóvenes cordobeses en la tarde del viernes, 4 de noviembre.

Durante este encuentro, hubo momentos de oración con cantos ante el Santísimo que llenaron de emoción a los jóvenes, dispuestos, tras las restricciones que impuso el Covid, a volver a celebrar su fe en comunidad. El párroco de Santa Tersa, Luis Recio, impuso finalmente la bendición a los participantes en una velada que es para muchos un recuerdo vivo e inolvidable. Puedes verlos y escucharlos aquí⇓

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