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Mensaje del Papa Francisco: «Compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra»

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En la VI Jornada Mundial de los Pobres, el papa invita a contemplar la imagen de Jesús, que se hizo pobre por todo ser humano.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

VI JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
13 de noviembre de 2022

Jesucristo se hizo pobre por ustedes (cf. 2 Co 8,9)

1. “Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (cf. 2 Co 8,9). Con estas palabras el apóstol Pablo se dirige a los primeros cristianos de Corinto, para dar fundamento a su compromiso solidario con los hermanos necesitados. La Jornada Mundial de los Pobres se presenta también este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente.

Algunos meses atrás, el mundo estaba saliendo de la tempestad de la pandemia, mostrando signos de recuperación económica que traerían alivio a millones de personas empobrecidas por la pérdida del empleo. Se vislumbraba un poco de serenidad que, sin olvidar el dolor por la pérdida de los seres queridos, prometía finalmente poder regresar a las relaciones interpersonales directas, a reencontrarnos sin limitaciones o restricciones. Y es entonces que ha aparecido en el horizonte una nueva catástrofe, destinada a imponer al mundo un escenario diferente.

La guerra en Ucrania vino a agregarse a las guerras regionales que en estos años están trayendo muerte y destrucción. Pero aquí el cuadro se presenta más complejo por la directa intervención de una “superpotencia”, que pretende imponer su voluntad contra el principio de autodeterminación de los pueblos. Se repiten escenas de trágica memoria y una vez más el chantaje recíproco de algunos poderosos acalla la voz de la humanidad que invoca la paz.

2. ¡Cuántos pobres genera la insensatez de la guerra! Dondequiera que se mire, se constata cómo la violencia afecta a los indefensos y a los más débiles. Deportación de miles de personas, especialmente niños y niñas, para desarraigarlos e imponerles otra identidad. Se vuelven actuales las palabras del Salmista ante la destrucción de Jerusalén y el exilio de los jóvenes hebreos: «Junto a los ríos de Babilonia / nos sentábamos a llorar, / acordándonos de Sión. / En los sauces de las orillas / teníamos colgadas nuestras cítaras. / Allí nuestros carceleros / nos pedían cantos, / y nuestros opresores, alegría. / […] ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor / en tierra extranjera?» (Sal 137,1-4).

Son millones las mujeres, los niños, los ancianos obligados a desafiar el peligro de las bombas con tal de ponerse a salvo buscando amparo como refugiados en los países vecinos. Los que permanecen en las zonas de conflicto, conviven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo de cariño. En estas situaciones, la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes, que se suman al ya gran número de indigentes. ¿Cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad?

3. En este contexto tan contradictorio se enmarca la VI Jornada Mundial de los Pobres, con la invitación —tomada del apóstol Pablo— a tener la mirada fija en Jesús, el cual «siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (2 Co 8,9). En su visita a Jerusalén, Pablo se había encontrado con Pedro, Santiago y Juan, quienes le habían pedido que no se olvidara de los pobres. La comunidad de Jerusalén, en efecto, se encontraba en graves dificultades por la carestía que azotaba al país, y el Apóstol se había preocupado inmediatamente de organizar una gran colecta en favor de los pobres. Los cristianos de Corinto se mostraron muy sensibles y disponibles. Por indicación de Pablo, cada primer día de la semana recogían lo que habían logrado ahorrar y todos eran muy generosos.

Como si el tiempo no hubiera transcurrido desde aquel momento, también nosotros cada domingo, durante la celebración de la Santa Eucaristía, realizamos el mismo gesto, poniendo en común nuestras ofrendas para que la comunidad pueda proveer a las exigencias de los más pobres. Es un signo que los cristianos siempre han realizado con alegría y sentido de responsabilidad, para que a ninguna hermana o hermano le falte lo necesario. Lo atestigua ya san Justino, que, en el segundo siglo, explicando la celebración dominical de los cristianos al emperador Antonio Pío, escribía así: «En el día llamado “del Sol” se reúnen todos juntos, habitantes de la ciudad o del campo, y se leen las memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas según el tiempo lo permita. […] Luego se hace la fracción y distribución de los elementos consagrados a cada uno y a través de los diáconos se envía a los ausentes. Los adinerados y los que lo desean dan libremente, cada uno lo que quiere y lo que se recoge viene depositado con el sacerdote. Este socorre a los huérfanos, a las viudas, y a quien es indigente por enfermedad o por cualquier otra causa, a los encarcelados, a los extranjeros que se encuentran entre nosotros: en resumen, tiene cuidado de cualquiera que esté en necesidad» (Primera Apología, LXVII, 1-6).

4. Regresando a la comunidad de Corinto, después del entusiasmo inicial, su compromiso comenzó a disminuir y la iniciativa propuesta por el Apóstol perdió fuerza. Es este el motivo que estimula a Pablo a escribir de manera apasionada insistiendo en la colecta, «llévenla ahora a término, para que los hechos respondan, según las posibilidades de cada uno, a la decisión de la voluntad» (2 Co 8,11).

Pienso en este momento en la disponibilidad que, en los últimos años, ha movido a enteras poblaciones a abrir las puertas para acoger millones de refugiados de las guerras en Oriente Medio, en África central y ahora en Ucrania. Las familias han abierto de par en par sus casas para hacer espacio a otras familias, y las comunidades han recibido con generosidad tantas mujeres y niños para ofrecerles la debida dignidad. Sin embargo, mientras más dura el conflicto, más se agravan sus consecuencias. A los pueblos que acogen les resulta cada vez más difícil dar continuidad a la ayuda; las familias y las comunidades empiezan a sentir el peso de una situación que va más allá de la emergencia. Este es el momento de no ceder y de renovar la motivación inicial. Lo que hemos comenzado necesita ser llevado a cumplimiento con la misma responsabilidad.

5. La solidaridad, en efecto, es precisamente esto: compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra. Mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad. Por otra parte, es necesario considerar que hay países donde, en las últimas décadas, se ha producido un importante aumento del bienestar para muchas familias, que han alcanzado un estado de vida seguro. Este es un resultado positivo debido a la iniciativa privada y a leyes que han apoyado el crecimiento económico articulado con un incentivo concreto a las políticas familiares y a la responsabilidad social. El patrimonio de seguridad y estabilidad logrado pueda ahora ser compartido con aquellos que se han visto obligados a abandonar su hogar y su país para salvarse y sobrevivir. Como miembros de la sociedad civil, mantengamos vivo el llamado a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad. Y como cristianos encontremos siempre en la caridad, en la fe y en la esperanza el fundamento de nuestro ser y nuestro actuar.

6. Es interesante observar que el Apóstol no quiere obligar a los cristianos forzándolos a una obra de caridad. De hecho, escribe: «Esta no es una orden» (2 Co 8,8); más bien, pretende “manifestar la sinceridad” de su amor en la atención y solicitud por los pobres (cf. ibíd.). Como fundamento de la petición de Pablo está ciertamente la necesidad de una ayuda concreta, pero su intención va más allá. Él invita a realizar la colecta para que sea un signo del amor, tal como lo ha testimoniado el mismo Jesús. En definitiva, la generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo.

El Apóstol, en efecto, no teme afirmar que esta elección de Cristo, este “despojo” suyo, es una «gracia», más aún, «la gracia de nuestro Señor Jesucristo» (2 Co 8,9), y sólo acogiéndola podemos dar expresión concreta y coherente a nuestra fe. La enseñanza de todo el Nuevo Testamento tiene su unidad en torno a este tema, que también se refleja en las palabras del apóstol Santiago: «Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. El que oye la Palabra y no la practica, se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es. En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla» (St 1,22-25).

7. Frente a los pobres no se hace retórica, sino que se ponen manos a la obra y se practica la fe involucrándose directamente, sin delegar en nadie. A veces, en cambio, puede prevalecer una forma de relajación, lo que conduce a comportamientos incoherentes, como la indiferencia hacia los pobres. Sucede también que algunos cristianos, por un excesivo apego al dinero, se empantanan en el mal uso de los bienes y del patrimonio. Son situaciones que manifiestan una fe débil y una esperanza endeble y miope.

Sabemos que el problema no es el dinero en sí, porque este forma parte de la vida cotidiana y de las relaciones sociales de las personas. Más bien, lo que debemos reflexionar es sobre el valor que tiene el dinero para nosotros: no puede convertirse en un absoluto, como si fuera el fin principal. Tal apego impide observar con realismo la vida de cada día y nubla la mirada, impidiendo ver las necesidades de los demás. Nada más dañino le puede acontecer a un cristiano y a una comunidad que ser deslumbrados por el ídolo de la riqueza, que termina encadenando a una visión de la vida efímera y fracasada.

Por lo tanto, no se trata de tener un comportamiento asistencialista hacia los pobres, como suele suceder; es necesario, en cambio, hacer un esfuerzo para que a nadie le falte lo necesario. No es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído. Por eso, «nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos. Ésta es una excusa frecuente en ambientes académicos, empresariales o profesionales, e incluso eclesiales. […] Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 201). Es urgente encontrar nuevos caminos que puedan ir más allá del marco de aquellas políticas sociales «concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos» (Carta enc. Fratelli tutti, 169). En cambio, es necesario tender a asumir la actitud del Apóstol que podía escribir a los corintios: «No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad» (2 Co 8,13).

8. Hay una paradoja que hoy como en el pasado es difícil de aceptar, porque contrasta con la lógica humana: hay una pobreza que enriquece. Haciendo referencia a la “gracia” de Jesucristo, Pablo quiere confirmar lo que Él mismo predicó, es decir, que la verdadera riqueza no consiste en acumular «tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban» (Mt 6,19), sino en el amor recíproco que nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido. La experiencia de debilidad y limitación que hemos vivido en los últimos años, y ahora la tragedia de una guerra con repercusiones globales, nos debe enseñar algo decisivo: no estamos en el mundo para sobrevivir, sino para que a todos se les permita tener una vida digna y feliz. El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices.

La pobreza que mata es la miseria, hija de la injusticia, la explotación, la violencia y la injusta distribución de los recursos. Es una pobreza desesperada, sin futuro, porque la impone la cultura del descarte que no ofrece perspectivas ni salidas. Es la miseria que, mientras constriñe a la condición de extrema pobreza, también afecta la dimensión espiritual que, aunque a menudo sea descuidada, no por esto no existe o no cuenta. Cuando la única ley es la del cálculo de las ganancias al final del día, entonces ya no hay freno para pasar a la lógica de la explotación de las personas: los demás son sólo medios. No existen más salarios justos, horas de trabajo justas, y se crean nuevas formas de esclavitud, sufridas por personas que no tienen otra alternativa y deben aceptar esta venenosa injusticia con tal de obtener lo mínimo para su sustento.

La pobreza que libera, en cambio, es la que se nos presenta como una elección responsable para aligerar el lastre y centrarnos en lo esencial. De hecho, se puede encontrar fácilmente esa sensación de insatisfacción que muchos experimentan, porque sienten que les falta algo importante y van en su búsqueda como errantes sin una meta. Deseosos de encontrar lo que pueda satisfacerlos, tienen necesidad de orientarse hacia los pequeños, los débiles, los pobres para comprender finalmente aquello de lo que verdaderamente tenían necesidad. El encuentro con los pobres permite poner fin a tantas angustias y miedos inconsistentes, para llegar a lo que realmente importa en la vida y que nadie nos puede robar: el amor verdadero y gratuito. Los pobres, en realidad, antes que ser objeto de nuestra limosna, son sujetos que nos ayudan a liberarnos de las ataduras de la inquietud y la superficialidad.

Un padre y doctor de la Iglesia, san Juan Crisóstomo, en cuyos escritos se encuentran fuertes denuncias contra el comportamiento de los cristianos hacia los más pobres, escribió: «Si no puedes creer que la pobreza te enriquece, piensa en tu Señor y deja de dudar de esto. Si Él no hubiera sido pobre, tú no serías rico; esto es extraordinario, que de la pobreza surgió abundante riqueza. Pablo quiere decir aquí con “riquezas” el conocimiento de la piedad, la purificación de los pecados, la justicia, la santificación y otras mil cosas buenas que nos han sido dadas ahora y siempre. Todo esto lo tenemos gracias a la pobreza» (Homilías sobre la II Carta a los Corintios, 17,1).

9. El texto del Apóstol al que se refiere esta VI Jornada Mundial de los Pobres presenta la gran paradoja de la vida de fe: la pobreza de Cristo nos hace ricos. Si Pablo pudo dar esta enseñanza —y la Iglesia difundirlo y testimoniarlo a lo largo de los siglos— es porque Dios, en su Hijo Jesús, eligió y siguió este camino. Si Él se hizo pobre por nosotros, entonces nuestra misma vida se ilumina y se transforma, y ​​adquiere un valor que el mundo no conoce ni puede dar. La riqueza de Jesús es su amor, que no se cierra a nadie y va al encuentro de todos, especialmente de los que son marginados y privados de lo necesario. Por amor se despojó a sí mismo y asumió la condición humana. Por amor se hizo siervo obediente, hasta morir y morir en la cruz (cf. Flp 2,6-8). Por amor se hizo «pan de Vida» (Jn 6,35), para que a nadie le falte lo necesario y pueda encontrar el alimento que nutre para la vida eterna. También en nuestros días parece difícil, como lo fue entonces para los discípulos del Señor, aceptar esta enseñanza (cf. Jn 6,60); pero la palabra de Jesús es clara. Si queremos que la vida venza a la muerte y la dignidad sea rescatada de la injusticia, el camino es el suyo: es seguir la pobreza de Jesucristo, compartiendo la vida por amor, partiendo el pan de la propia existencia con los hermanos y hermanas, empezando por los más pequeños, los que carecen de lo necesario, para que se cree la igualdad, se libere a los pobres de la miseria y a los ricos de la vanidad, ambos sin esperanza.

10. El pasado 15 de mayo canonicé al hermano Charles de Foucauld, un hombre que, nacido rico, renunció a todo para seguir a Jesús y hacerse con Él pobre y hermano de todos. Su vida eremítica, primero en Nazaret y luego en el desierto del Sahara, hecha de silencio, oración y compartir, es un testimonio ejemplar de la pobreza cristiana. Nos hará bien meditar en estas palabras suyas: «No despreciemos a los pobres, a los pequeños, a los trabajadores; ellos no sólo son nuestros hermanos en Dios, sino que son también aquellos que del modo más perfecto imitan a Jesús en su vida exterior. Ellos nos representan perfectamente a Jesús, el Obrero de Nazaret. Son los primogénitos entre los elegidos, los primeros llamados a la cuna del Salvador. Fueron la compañía habitual de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte […]. Honrémoslos, honremos en ellos las imágenes de Jesús y de sus santos padres […]. Tomemos para nosotros [la condición] que Él tomó para sí mismo […]. No dejemos nunca de ser pobres en todo, hermanos de los pobres, compañeros de los pobres, seamos los más pobres de los pobres como Jesús, y como Él amemos a los pobres y rodeémonos de ellos» ( Comentario al Evangelio de Lucas, Meditación 263) [1]. Para el hermano Charles estas no fueron sólo palabras, sino un estilo de vida concreto, que lo llevó a compartir con Jesús el don de la vida misma.

Que esta VI Jornada Mundial de los Pobres se convierta en una oportunidad de gracia, para hacer un examen de conciencia personal y comunitario, y preguntarnos si la pobreza de Jesucristo es nuestra fiel compañera de vida.

Roma, San Juan de Letrán, 13 de junio de 2022, Memoria de san Antonio de Padua.

FRANCISCO

[1] Meditación n. 263 sobre Lc 2,8-20: C. DE FOUCAULD, La Bonté de Dieu. Méditations sur les saints Evangiles (1), Nouvelle Cité, Montrouge 1996, 214-216.

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La memoria de actividades de la Diócesis, en el programa de radio «Málaga al día»

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El magacine matinal «Málaga al día» de Canal Málaga Radio contó el pasado viernes con la presencia del ecónomo diocesano, Rafael Carmona, quien explicó los datos económicos de la memoria de actividades de la Iglesia Católica en Málaga.

El programa, presentado por las periodistas Elena Claros y Ana Oñate contó, asimismo, con la presencia del portavoz de la Diócesis de Málaga, Antonio Moreno, que desarrolló las claves de la campaña «Gracias por tanto» que lleva a cabo la Conferencia Episcopal Española en los días cercanos a la celebración del Día de la Iglesia Diocesana.

Puedes escuchar aquí la entrevista emitida el pasado viernes:

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DiócesisMálaga, en titulares

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Los redactores de la revista DiócesisMálaga presentan cada semana los titulares más destacados de la publicación a través de un vídeo. Este viernes, Ana Medina es la encargada de presentar el número de este domingo, dedicado por entero a la Jornada Mundial de los Pobres.

El vídeo puede verse en las diferentes cuentas sociales de la Diócesis Malagueña como en twitter:

En este número, se recogen las firmas del vicario para la acción social y caritativa de la Diócesis de Málaga, Juan Manuel Ortíz Palomo, y el delegado de Medios, Rafael Pérez Pallarés. También, experiencias concretas de Iglesia cercana a los pobres, como la que comparten los voluntarios de la Cáritas parroquial de Torre del Mar con las personas sin hogar, la de las religiosas auxiliares parroquiales que cumplen 25 años en Málaga y, en portada, la iniciativa puuesta en marcha por la Iglesia católica en España para poner en contacto a migrantes y refugiados que buscan empezar una nueva vida y los pueblos con necesidades demográficas. 

Pídela en tu parroquia o descárgala aquí en digital. 

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No te olvides de los pobres

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Cuentan que, cuando fue elegido el Papa 266 de la historia de la Iglesia Católica, el cardenal Hume le dijo al sucesor de Pedro: «No te olvides de los pobres». Esa petición, que se hizo a Francisco en el año 2013, mantiene permanente actualidad.

De hecho, se nos hace a todos los cristianos. ¿Queremos honrar al Señor? Honremos a los pobres. San Pablo VI llamó a los pobres «sacramento de Cristo» en una Misa ante campesinos colombianos en 1968. De hecho, el compromiso social en la Iglesia pertenece a su propia naturaleza y misión.

Todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la tierra y debemos plantearnos cómo se encarnaría el Señor, el defensor de los pobres, en nuestra sociedad, para cumplir la misma misión que cumplió. Y hacerlo a la luz de la oración, liberados de ideologías y prejuicios. 

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Godspell, un musical de ayer y hoy

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Tenía muchas ganas de ver ‘Godspell’. Y verlo bien producido. Quizá, porque es uno de los musicales que, junto a ‘Jesucristo Superstar’, marcaron a una generación de jóvenes. Generación a la que el cristianismo les decía algo y arañaba lo que fuera con tal de buscar y bucear en el mensaje de Cristo.

Hay musicales para todos los gustos y por eso ‘Godspell’ es, a mi juicio, la producción más arriesgada que el Teatro del Soho ha presentado sobre sus tablas. Por formato y mensaje. Por sus protagonistas y referencia explícita a Cristo y su evangelio. También porque no cuenta con la actuación de Antonio Banderas.

Sin embargo, la respetuosa dirección de Emilio Aragón, el extraordinario trabajo de la compañía y la producción de Banderas y Aragón son garantía de éxito. Es propuesta valiente hecha con mucho corazón y alma. Se nota. Y mucho.

Es un musical donde se percibe claramente el sello personal de Emilio Aragón. ‘Godspell’ cuenta con un mensaje y puesta en escena actualizados y también ajustados al espíritu de la época que lo vio nacer: la contracultura, el mayo francés o la guerra de Vietnam. No es fácil combinación.

Es un trabajo de alta calidad artística; un musical de difícil ejecución que se resuelve, aparentemente, de manera sencilla. Y ahí reside una de sus virtudes: hace sencillo lo difícil. En la misma línea de las parábolas que ofrece: explican el misterio del Reino de Dios con relatos asequibles a todos los públicos.

Este musical, muy cuidado en sus formas, es apto para familias. Cuidado en su sensibilidad. Y, junto al mensaje de amor y fe que presenta, la obra, escrita en 1970 por Stephen Schwartz y John-Michael Tebela, ofrece, 52 años después, al gran público, una propuesta interesante para quien desconozca el Evangelio.

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“El sueño de San Pedro Poveda fue ser sacerdote”

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La Institución Teresiana celebra 100 años de presencia en Córdoba con una conferencia impartida por el obispo de Guadix

La Institución Teresiana, una congregación cuyos miembros viven su fe promoviendo la transformación social mediante la educación y la cultura, cumple cien años de presencia en Córdoba. Con este motivo, han organizado un elenco de actividades para recordar no sólo su carisma vinculado a San Pedro Poveda, sino todo aquello que han vivido durante estas diez décadas en la ciudad. De ahí que en la tarde de este jueves, 10 de noviembre, el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, haya impartido una conferencia en el Obispado de Córdoba titulada “San Pedro Poveda, misionero apóstol de Guadix (1894-1905)”.

Ante un salón de actos repleto de asistentes, el prelado de la diócesis accitana ha recorrido la vida de San Pedro Poveda desde que decidió ingresar en el Seminario de Jaén con tan solo catorce años. El pastor de la diócesis de Guadix ha recordado cómo a pesar de los problemas económicos que sufrió en su familia, “Dios quiso hacer su obra”. “El obispo de Guadix lo conocía y le ofreció al joven Pedro Poveda una beca para que se fuera a estudiar al Seminario de San Torcuato de Guadix y allí llegó el 29 de septiembre de 1894, con diecinueve años”, ha explicado Mons. Orozco.

Su trayectoria humana, espiritual y sacerdotal también han sido puntos clave en la exposición del Obispo quien ha asegurado que “Guadix marcó toda su experiencia sacerdotal y humana”, pues fue allí donde se dedicó a una profunda vida espiritual.

Haciendo un repaso por algunos recuerdos de la vida de San Pedro Poveda, ha recalcado que fue un hombre muy piadoso, que pasaba las noches de los jueves en adoración mientras era seminarista y que llevó a cabo una gran misión popular en las Cuevas de Guadix. “San Pedro Poveda tenía claro que quería ser un cura santo y acudía a la presencia divina en sus largas noches de adoración nocturna donde Dios lo desbordaba”, ha expresado. Asimismo, ha desgranado la vida del santo en Linares y en Guadix. En esta última diócesis, realizó una ingente labor social y atendió a los pobres “como verdadera Iglesia samaritana”. Y es que, según el prelado de Guadix, “lo que más valoró San Pedro Poveda en su vida fue ser sacerdote, cumplir su sueño y su única aspiración”. “Realizó una gran labor, sostenido siempre en Jesucristo, pues desde el primer momento de su ministerio puso en el centro de su vida al Señor”, ha aclamado.

Las Teresianas en Córdoba y su trayectoria

La Institución Teresiana llegó a Córdoba en 1922 con la finalidad que en aquel momento tenía Poveda, la de dar respuesta a las necesidades de aquella época, instruyendo y formando a la mujer. En aquellos años se constituyeron las primeras academias donde se preparaba al profesorado para la enseñanza y la irradiación de un pensamiento pedagógico propio, y por supuesto, sin dejar a un lado el trabajo evangelizador.

Fue en la plaza de la Concha nº 17 donde tuvo presencia el primer centro con el nombre de Academia Internado de Enseñanzas Generales y Artísticas para la mujer, orientada a la preparación para el Bachillerato, los estudios y las oposiciones al Magisterio e incorporando un centro cultural y un internado. Más tarde, en 1931 la Academia Internado adquirió la titularidad de Colegio Privado de Enseñanza Primaria y Media, y su actividad se amplió con el paso de los años, hasta llegar 1948 donde abrió cinco grados de Primera Enseñanza en la calle Jiménez de Quesada, que en 1951 se trasladaron al Paseo de la Victoria.

También ese año se inició la actividad en el Colegio Ntra. Sra. de los Angeles, ubicado en la sierra de Córdoba, concretamente donde hoy se encuentra el colegio Bética-Mudarra. En 1957 el centro de la plaza de la Concha fue reconocido de grado superior, y pasó a llamarse Colegio Institución Teresiana hasta que se trasladó definitivamente, en el curso 1961-62, a la Sierra en la calle Vandalino. Fue ya en 1970 cuando con la Reforma Educativa, se constituyó el Colegio Bética que hoy conocemos.





















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La Jornada Mundial de los Pobres, en El Espejo

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La pobreza y la precariedad matan. Con este contundente título ha presentado en Córdoba su ponencia el profesor Sebastián Mora en el marco de las actividades organizadas en torno a la Jornada mundial de los pobres. Este doctor en sociología y licenciado en Filosofía de la Universidad Pontificia de Comillas ha sido secretario general de Cáritas Española y ha mirado muchas veces a los ojos a las personas pobres.

Celebramos la VI Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Papa Francisco al término del Año de la Misericordia. Es una jornada dedicada a la reflexión, sobre cómo consumimos, de qué bienes y servicios disfrutamos y como los compartimos. Mientras nos sentimos amenazados por la crisis global, nos urge la necesidad de tocar el dolor, la injusticia y el sufrimiento de muchas personas pobres porque como dice el Papa Francisco, hay una pobreza que humilla y mata. Y otra, la elegida de Jesús, que nos libera y nos hace felices. Hoy recorremos con el profesor de la Universidad Pontificia de Comillas, Sebastián Mora, los rasgos principales que tienen las muchas caras de la pobreza.

Puedes escucharlo en este enlace

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Jóvenes y espiritualidades centran el programa de las II Jornadas Interreligiosas

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El encuentro previsto para los días 13 y 14 de febrero plantea el objetivo de un conocimiento mutuo de las religiones sin prejuicios, según recoge el manifiesto  “Espíritu de Córdoba” que da nombre a las Jornadas

 

Representantes de la Junta Islámica de Córdoba, de la Diócesis, de la Federación de Comunidades Judías y entidades Religiosas Evangélicas participarán los días 13 y 14 de febrero en la II Jornadas Interreligiosas “Espíritu de Córdoba” que promueve y coordina el Palacio de Congresos de Córdoba. La diócesis de Córdoba forma parte de la comisión organizadora de este encuentro que tiene el cometido de acercar el conocimiento interreligioso a los participantes porque «en un mundo plural es imposible actuar como si el otro fuera un extraño»,  según el Manifiesto «Espíritu de Córdoba» firmado por los participantes de la II Jornadas Interreligiosas y la organización del evento.

Según el programa presentado hoy,  estas II Jornadas Interreligiosas están divididas en cuatro bloques dedicados a los jóvenes y la espiritualidad de cada religión. Así, con el título “Cuando Dios cambia tu vida” se desarrolla el primer bloque el día 13 de febrero seguido del segundo bloque de ese día que presenta el título “Nuestro compromiso para crear una sociedad más solidaria”; el tercero de la segunda jornada del encuentro es “Amor en tiempos de Tinder” y un cuarto bloque está dedicado a reflexionar sobre la trasmisión de la fe en cada una de las religiones bajo el título “Trasmisión dela fe: entre el proselitismo y el testimonio”.  Por último,  se desarrollará el bloque número cinco el día 14 con el título “Internet y redes sociales, ¿Barrera o puente?»

El plazo de inscripción ha quedado abierto hoy. La asistencia está abierta a todos y es gratuita.

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Más de 200 inscritos para realizar las Rutas de los Mártires

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Más de 200 inscritos para realizar las Rutas de los Mártires

La Fundación Diocesana de Enseñanza “Santos Mártires de Córdoba” llevará a cabo esta iniciativa el sábado, 12 de noviembre

«Las rutas de los Mártires” se enmarca en el programa de actividades que la Fundación Diocesana de Enseñanza está llevando a cabo en honor a sus titulares: los Santos Mártires de Córdoba. Están dirigidas al personal de la propia Fundación y se realizarán el próximo sábado, día 12 de noviembre.

Estas rutas constan de cinco itinerarios diferentes, dirigidos por un guía especializado que adentrará a los participantes en la historia y vida de estos testigos de la fe. Y lo harán recorriendo todos los lugares de referencia que hay en la ciudad y que guardan estrecha relación con el pasado histórico y religioso de cada uno de ellos.

De esta forma espiritual y cultural, se conocerá la vida y muerte de los Santos Mártires y la influencia que tienen en la historia de la ciudad. “Reviviremos la historia de cada uno de ellos, reflejada en cada uno de los lugares que se van a visitar, tomando como eje la Basílica de San Pedro, donde se custodian y veneran su reliquias,  culminando en la Catedral”, afirman los responsables de la iniciativa.

Los itinerarios de estas rutas son cinco: Paseo con los Patronos, Paseo de los Testigos, Paseo Mozárabe, Paseo de la Córdoba romana y Paseo de los mártires. Abarcan los siguientes lugares:

Ruta 1- Paseo con los Patronos: Santuario de Ntra. Sra. de la Fuensanta, Basílica de San Pedro, Retablo de los Santos Mártires de la Calle Lineros, Puente romano y Santa Iglesia Catedral.

Ruta 2-  Paseo de los Testigos: Desde  la ermita de San Zoilo, junto a San Miguel, pasando por la Basílica de San Pedro,  Iglesia de San Francisco y San Eulogio, terminando en la Santa Iglesia Catedral.

Ruta 3.- Paseo mozárabe: Desde la Iglesia del  Juramento de San Rafael, Basílica de San Pedro,  cripta de la Beata Victoria Díez,  y finalmente  la Santa Iglesia Catedral.

Ruta 4.- Paseo de la Córdoba romana: Se parte del Anfiteatro romano localizado en el Rectorado de la Universidad de Córdoba, mausoleo de la Puerta Gallegos y finalmente caminaremos hasta la Catedral.

Ruta 5.- Paseo de los Mártires: Ermita de los Santos Mártires del Río, Basílica de San Pedro, Retablo de San Acisclo y Santa Victoria de la Calle Lineros,  puente Romano, y Santa Iglesia Catedral.

El alumnado tras los pasos de los mártires

Unas rutas similares se están desarrollando durante tres semanas por el alumnado de todas las etapas de los Colegios que forman parte de la Fundación. De esta forma, profesorado y alumnado se unen en identidad y fe,  fortaleciendo la misma y haciendo visible la historia de sus titulares y la cultura cristiana de Córdoba vinculada a ellos.

Gran peregrinación de los Santos Mártires

La Fundación ha preparado como colofón a estas jornadas para conocer la vida de los Santos Mártires de Córdoba una Gran Peregrinación para el próximo día 17 de noviembre, a partir de las 17:00 horas. Será desde la Santa Iglesia Catedral hasta la parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos (La Compañía).

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Comienzan las peregrinaciones a la parroquia de San Francisco de Cabra

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El templo se encuentra celebrando un Año jubilar con motivo del 50 aniversario de su creación

Durante estos días han comenzado las peregrinaciones a la parroquia de san Francisco y san Rodrigo de Cabra con ocasión del Año jubilar concedido por la Santa Sede por el 50 aniversario de su creación.

Desde el pasado fin de semana y hasta la Pascua, distintos grupos de toda la Diócesis peregrinarán a la parroquia para el ganar el Jubileo. Los primeros en realizar esta peregrinación han sido los miembros de las cuatro Cáritas parroquiales egabrenses, así como los del Comedor Social de Cáritas.

Asimismo, está previsto para el mes de diciembre un encuentro arciprestal de coros, en el que se repartirá la Luz de Belén en diciembre, así como la peregrinación de distintas delegaciones que irán pasando por el templo jubilar.

Actividades diversas

Desde q se abrió la Puerta Santa el pasado 25 de septiembre, distintas actividades se han ido desarrollando en el templo. Entre ellas también un concurso de dibujo con el lema “Esta es mi parroquia” y un concierto para rememorar el 50 aniversario. Además, está previsto que los días 1, 2 y 3 de diciembre se celebre un Triduo que culminará el día 4 con la celebración de la eucaristía presidida por el Vicario General de la Diócesis por ser esta fecha el día de la firma del Decreto de su creación hace 50 anos.

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