El Seminario Diocesano de Huelva acoge en la mañana de hoy, 17 de noviembre, una jornada de Formación Permanente del Clero que, bajo el título «Repensar el ministerio sacerdotal en tiempos de transición pastoral», está siendo impartida por Alfonso Crespo Hidalgo, sacerdote de la Diócesis de Málaga.
El obispo diocesano ha comenzado esta semana su calendario, para este curso 2022-2023, de visitas pastorales a las parroquias de Algeciras. Así, la primera parada está siendo la Parroquia del Corpus Christi.
La visita se inició con la recepción a D. Rafael. El párroco, Antonio Garrido, junto al Consejo Pastoral Parroquial y feligreses de la parroquia comenzaron esta visita ante el Santísimo con unos minutos de oración. Tras ello, se reunió con el Consejo Pastoral, donde mostraron sus inquietudes y afanes que se presentan ante la misión evangelizadora. Asimismo, se celebró la Eucaristía de inicio de la visita pastoral y a su término Mons. Zornoza se reunió con todos los adultos que pertenecen a los grupos de formación y catequesis.
Por otro lado, el obispo diocesano ha visitado las casas de varias familias de la parroquia para compartir un tiempo con los enfermos que en ellas conviven, animarlos y fortalecerlos en su padecimiento y llevar la esperanza en Cristo. También ha tenido un encuentro con los niños de catequesis pertenecientes a la etapa del «despertar» y con sus padres. Un sencillo encuentro con los pequeños para animarles a seguir en su camino catequético y concienciar a los padres de la responsabilidad para educarlos en la fe cristiana. Además, D. Rafael se ha reunido con los catequistas de la parroquia, para conocer la realidad de la catequesis en todas sus dimensiones, proponer caminos de renovación y alentar en la tarea evangelizadora.
Durante estos días, Mons. Rafael Zornoza continuará con reuniones y visitas con los distintos estamentos, grupos y feligreses de la parroquia.
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El pasado día 10 de noviembre Manolo y Adelina Montero-Pereda, junto con el sacerdote Melitón Bruque, como “equipo eclesial” que en este momento llevamos el “servicio” de la coordinación local del Movimiento de Encuentro Matrimonial en la Diócesis de Jaén, fuimos recibidos por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez.
La reunión se desarrolló en un ambiente cordial, agradable y cercano. En la misma le dimos a conocer los orígenes de Encuentro Matrimonial, como movimiento familiar dentro de la Iglesia. Le explicamos que Encuentro Matrimonial Mundial (EM) es un movimiento católico gestionado por matrimonios, que nació en los años 60, impulsado por el espíritu del Concilio Vaticano II. A España llegó en los años 70 donde se empezaron a vivir Fines de Semana en Barcelona, Madrid, Valencia y Zaragoza. Comentamos que actualmente es un movimiento a nivel mundial, que en España está en todas las comunidades autónomas. En nuestro caso concreto trabajamos en la Diócesis de Jaén y estamos llevando la expansión a Granada, Córdoba y, desde junio, también a Canarias.
El objetivo de Encuentro Matrimonial es ofrecer propuestas para que la pareja, sacerdotes, consagrados y consagradas se afiancen en su amor y profundicen en su relación. De ahí que nuestra “espiritualidad” radique en fortalecer y vivir plenamente nuestro matrimonio. Y en el caso de los sacerdotes y consagrados-consagradas que vivan su vocación de relación con los demás y su espiritualidad.
Para conseguir este objetivo, EM ofrece la experiencia de vivir un Fin de Semana (FdS) para matrimonios y parejas, sacerdotes y consagrados-consagradas. Tras esta vivencia hay un acompañamiento en grupos de diálogo, donde se sigue profundizando vivido durante el FdS.
También EM ofrece, como un “servicio a la Iglesia” otras propuestas que van desde Un Fin de Semana (FdS) para novios que les puede ayudar en su preparación al matrimonio. Así como el proyecto de charlas en pareja que consta de seis charlas con proyecciones, testimonios y dinámicas, para reflexionar juntos sobre áreas específicas de la relación, tales como la rutina, la comunicación, la sexualidad o la influencia de los hijos. Para estas opciones le indicamos al Obispo que cuenta con EM para llevarlas a las parroquias de la Diócesis que estuvieran interesadas.
Don Sebastián nos animó a formar parte de la Pastoral familiar de la Diócesis, puesto que como movimiento familiar tenemos una “misión” dentro de la Iglesia. Asimismo, nos manifestó que su deseo es que todos los movimientos familiares de la Diócesis estemos relacionados, ya que todos tenemos el mismo fin. Nos animó a ser valientes para salir al mundo a dar testimonio de nuestra realidad matrimonial.
Ante esta inquietud le compartimos que en Encuentro Matrimonial no nos conformamos con vivir una relación rutinaria y monótona, porque creemos firmemente que el amor para toda la vida es posible y que merece la pena esforzarse por vivir ese sueño que nos unió. Y sabemos que conseguirlo está en nuestras manos.
Aprovechamos la ocasión para hacerle entrega de los libros “Alimento en el Camino” y “Matrimonio, corazón de la familia”, basados en una experiencia pastoral de Encuentro Matrimonial a la luz de Amoris Laetitia, cuyo autor es Ángel López Cantero, religioso de la congregación “Hijos de la Sagrada Familia” y miembro de Encuentro Matrimonial. Además, junto a estos libros le entregamos una Cruz con el Padre Nuestro y el anagrama de Encuentro Matrimonial.
El sábado 19 de noviembre, en la celebración de la JMJ en las Diócesis.
La Pastoral Juvenil de Granada se suma a la Jornada Mundial de la Juventud que este año se celebra en las Diócesis, coincidiendo con la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Para ello ha organizado una peregrinación, que también es convivencia, el sábado 19 de noviembre a la Abadía del Sacromonte. Está abierta a la participación de todas las personas, especialmente jóvenes, que deseen asistir.
La convocatoria juvenil comienza a las 10 horas en la Plaza de las Pasiegas, donde se inicia la peregrinación en dirección a la Abadía. Allí se realizarán talleres, juegos y se visitarán las Santas Cuevas, así como la celebración de la Eucaristía.
Es gratuita y sólo es necesario llevar la comida del día.
Llegamos así al último domingo del año litúrgico, la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, que viene a ser como el colofón del Año litúrgico. Comenzamos celebrando su nacimiento, su primera venida del cielo a la tierra y la última venida al final de los tiempos; nos hemos detenido en su misterio pascual, la pasión y muerte que culmina en la resurrección y el envío del Espíritu Santo; y concluimos el año con esta fiesta de Jesucristo Rey.
No es un reino al estilo de los reinos de este mundo. El reino de Cristo es de otro calibre. Consiste en dejar a Dios ser Dios y colaborar con él para que todo se oriente desde Dios y para Dios. A lo largo de la historia de la salvación, Dios ha ido dando pasos para instaurar su reinado en la historia de los hombres y ha encontrado continuas resistencias a este proyecto. La primera y principal es el pecado, en la ruptura con Dios y en la ruptura con los hermanos. La venida de Jesucristo ha supuesto la llegada definitiva del reino de Dios entre los hombres y con él ha comenzado esa etapa última que tiene que llegar a su consumación. Este reino de Dios lo ha instaurado Jesús mediante su entrega en obediencia de amor a su Padre y de amor por todos los hombres. Este reino de Dios lo ha recibido Jesús en su gloriosa resurrección. Celebrar a Jesucristo como Rey es acoger su misterio pascual de muerte y resurrección y poner nuestra vida en esa ofrenda de amor. “Él nos ha sacado de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo, por cuya sangre hemos recibido la redención”.
“Venga a nosotros tu reino”, pedimos en el padrenuestro, significando que estamos dispuesto a participar en ese reino y a colaborar en que ese reino se implante en todos los niveles de la vida humana, personal y social. El reino de Dios no se construye desde el poder, sino desde la humildad y el despojamiento. El reino de Dios no es una demostración de fuerza humana o una combinación de mentiras organizadas para triunfar. Es “un reino de verdad y de vida, un reino de santidad y de gracia, un reino de justicia, de amor y de paz”, rezamos en el prefacio de la fiesta. Es un reino que viene de lo alto, que es gracia, que instaura la paz duradera por el camino de la justicia incluida en la misericordia.
El evangelio de este día nos presenta la escena de la crucifixión de Jesús junto a los dos ladrones, una escena de misericordia del corazón de Cristo en ese momento supremo para él y para el buen ladrón. Uno de ellos sigue despotricando hasta la muerte, maldiciendo a Dios en medio del sufrimiento; el sufrimiento le ha rebotado contra Dios. Pero otro se siente tocado por la cercanía de Jesús y entiende su propio sufrimiento con sentido expiatorio: abierto a la gracia, descubre su realidad y confía en la misericordia de Dios en Jesucristo. “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”, le dice a Jesús. “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”, le responde Jesús.
Sea cual sea nuestra situación, el reino de Dios instaurado por Jesucristo está dirigido a los pecadores, como el buen ladrón, que confían en la misericordia de Dios. Y confían hasta el momento supremo y final. La fiesta de Jesucristo Rey del universo es una nueva oportunidad de experimentar la misericordia de Dios en el corazón de Cristo, capaz de compadecerse de nuestras debilidades y de perdonar nuestros pecados. Que el año que termina nos traiga gracias abundantes de perdón y misericordia para todos, y así vendrá a nosotros el reino de Dios.
El concierto de corales se celebrará en la Catedral de Cádiz el sábado 19 de noviembre a las 20.00 horas
El próximo 19 de noviembre se va a celebrar un concierto de música coral en la SAI Catedral de Cádiz a las 20’00 horas que tendrá un marcado carácter solidario ya que, en el descanso, se celebrará una colecta a beneficio de Cáritas Diocesana de Cádiz. Este concierto se celebra para conmemorar el 25 aniversario del primer encuentro de corales celebrado en Cádiz con motivo de la festividad de Santa Cecilia. Por cumplirse el 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la SAI Catedral de Cádiz se ha optado por celebrarlo en el primer templo diocesano.
El concierto estará a cargo del coro de cámara Nova Mvsica, de la coral Canticum Novum, del coro del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y de la orquesta de cámara Campos Andaluces que interpretarán piezas de Falla, Mozart, Bach, Haendel, Briceño y Vivaldi entre otros… Todas las agrupaciones musicales han ofrecido su colaboración de manera gratuita y han acordado que la recaudación que se obtenga en el concierto, será donada a Cáritas para apoyar su obra social a favor de su lucha contra la pobreza y la exclusión.
La entrada será gratuita y las personas asistentes podrán realizar una donación voluntaria durante el desarrollo del evento. Sin embargo, para aquellos que no puedan asistir y quieran colaborar pero no puedan asistir pueden hacer una aportación en la cuenta ES98 2103 4000 67 3300000639 o en la web www.caritas.es/cadiz. El programa que interpretarán ambos coros es un compendio de piezas de autores clásicos de diferentes épocas y estilos.
El martes 15 de noviembre, las religiosas que forman la Junta de Confer visitaron a D. Francisco Jesús Orozco en el obispado, para entregarle el Acta de Constitución de la Nueva Junta y saludarlo personalmente. Fue a las 10 de la mañana.
El objetivo de la visita era darnos a conocer y manifestarle nuestro compromiso en la animación de la Vida Consagrada en la diócesis de Guadix. Formamos un grupo heterogéneo, con presencia de siete carismas y edades distintas. D. Francisco Jesús nos animó a dar testimonio de unidad en la diversidad, y a pasar de lo particular en exclusividad, a la integración en esta gran comunidad, que es la Confer diocesana. También a fomentar los espacios de oración, formación y encuentro entre nosotros, a no acomplejarnos y salir para dar a conocer la vocación que Dios nos ha regalado y por la que nos sentimos bendecidas, amadas y enviadas. La Junta, además, compartió todo aquello en lo que ya está trabajando y los retos que tiene por delante. Como regalo del Espíritu a la Iglesia, D. Francisco Jesús nos invitó a dar a conocer nuestros fundadores y carismas, porque uno no puede amar lo que no conoce. Y solo así podrán brotar las vocaciones religiosas para la Iglesia. Terminamos contentas de que esta tarea que nos han encomendado tiene sentido y puede dar frutos de fe y comunión, si a los demás, al vernos, les brota del corazón la expresión: “mirad como se aman”. Lola Martínez Sánchez P.V.M Vicepresidenta de Confer
Pilar Osuna lleva diecisiete años impartiendo la asignatura de Religión Católica. Se ha acercado a jóvenes creyentes y no creyentes ofreciendo su conocimiento y dando a manos llenas, con gestos y con palabras, esa parte intangible que hace de la experiencia un modo de estar cerca. Y no siempre ha sido fácil. Como profesora de religión católica en uno de los institutos de Montoro, en la provincia de Córdoba, ha comprobado el rechazo en alguna reunión de claustro, pero también la cercanía de profesores que lejos de la religión han apoyado su labor. Los profesores cristianos que ha tenido cerca la han acompañado en su trabajo y juntos se han identificado como Iglesia. Ella sigue invocando la esperanza. Trescientos alumnos la eligen como docente cada año. Otras asignaturas no pasan ese filtro porque son obligatorias. Alegría y cercanía definen sus clases, quizás por eso los alumnos no creyentes la paran por el pasillo y le confían parte de sus vidas adolescentes, agitadas y cambiantes.
Trabajar con jóvenes es una vocación para esta profesora formada en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Córdoba. Hacerlo en un centro público de enseñanza la convierte en la primera trinchera de la Iglesia: “lo vivo con alegría, profundidad y responsabilidad”. Su vocación docente parte de su juventud, al encontrarse con la guía y orientación de un buen sacerdote, “a él le debo ser Iglesia, sentirme Iglesia; su testimonio de párroco bueno y entregado que me hizo plantearme que yo también quería servir así a la Iglesia”. Aquel testimonio de sacerdote joven, que hoy es el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, despertó una vocación docente, atravesada de servicio a la Iglesia que la llamaba a la misión de mostrar la Religión católica a jóvenes no siempre creyentes. Y desde entonces dedica su vida a expresar su identidad católica en un instituto público.
Un profesor de religión en pleno siglo XXI, sostiene, tiene que tener clara su identidad eclesial y vivir con coherencia esa amistad con Dios a través de los sacramentos; además, debe tener una gran formación académica. “Nadie puede trasmitir lo que no tiene”, asegura cuando le preguntan por métodos pedagógicos, tiene claro que su tesoro mayor es Jesucristo y en ofrecer la Verdad empeña tiempo y recursos. Su trabajo consiste en que los jóvenes conozcan el Evangelio “sin quitar ni un punto ni una coma”, aunque aclara que la clase no es una catequesis. Para esta trasmisión del Evangelio, Pilar se sirve de manuales que plantean unos objetivos curriculares y para eso es precisa la formación del docente. Como diplomada en Ciencias Religiosas contó con formadores religiosos y laicos que le han permitido profundizar en la fe y dar razones a los jóvenes. Ahora lo trasmite con apertura y sentido de la adaptación.
A Pilar le gusta el reto de la cercanía con el alumnado, ella tiene trescientos y algunos no son creyentes, “admiten que no tienen fe pero si quieren estar en las clases”. Ese es el punto de partida a la hora de empezar cualquier sesión y supone para ella un tiempo de acompañamiento a los alumnos, en una etapa vital llena de dudas y vacilaciones. Esta diferencia en la elección entre alumnos creyentes y no creyentes no puede rebajar en nada el contenido de la asignatura, pero llama la atención el sincretismo en una misma aula.
La asignatura de Religión Católica tiene una materia curricular amplia que también te lleva a hablar a otras religiones, de la doctrina social de la Iglesia y ella lo hace “proponiendo; no Imponiendo. Enseñando; no obligando”. Este es para ella el carácter principal del profesor del religión del siglo XXI “porque estamos inmersos en una sociedad secularizada”.
En Montoro, la localidad cordobesa donde trabaja, hay dos parroquias y Pilar tiene contacto con los dos párrocos porque considera que el eje Parroquia-Familia-Escuela vertebra el buen funcionamiento de los centros de secundaria, donde también hay niños matriculados en la asignatura de religión católica con necesidades educativas especiales. Antonio, Mari Ángeles o Manuel son los nombres de los primeros de la clase, por los que adapta métodos y cuando ellos hablan, asistidos por el monitor, “el silencio es total. Respetamos. Fundamentalmente a ellos. Son parte fundamental dentro del aula”. Para esta profesora de Religión Católica lo principal es “nuestro alumno, nuestra alumna”.
Los sacerdotes de la diócesis de Guadix volvieron a celebrar un funeral por los sacerdotes ya fallecidos, en el curso presente pero también en años anteriores. Fue el miércoles 16 de noviembre y la celebración estuvo presidida por el obispo diocesano. D. Francisco Jesús Orozco habló de la dedicación y entrega de tantos sacerdotes que gastaron su vida por sembrar el Evangelio en nuestra tierra y de cómo esa celebración es un recuerdo merecido y una oración agradecida.
Fueron muchos los sacerdotes que concelebraron, un gesto que habla bien del presbiterio diocesano, vino a decir el obispo. Al final de la celebración se rezó un responso por los sacerdotes fallecidos y, ante la tumba del último obispo enterrado en la Catedral, D. Juan García-Santacruz, se rezó un responso por él. Después, los sacerdotes se desplazaron hasta el centro Diocesano de Espiritualidad para vivir una mañana de retiro, con la mirada puesta en el Adviento que está a punto de comenzar. El sacerdote Pedro Aranda fue el encargado de dirigir este retiro espiritual, con reflexiones en torno a los primeros discursos de San Pedro y San Pablo anunciando que Jesús había resucitado y que es el Mesías esperado. Sin duda, una jornada muy completa de oración, de celebración y de fraternidad.
Pilar Osuna lleva diecisiete años impartiendo la asignatura de Religión Católica. Se ha acercado a jóvenes creyentes y no creyentes ofreciendo su conocimiento y dando a manos llenas, con gestos y con palabras, esa parte intangible que hace de la experiencia un modo de estar cerca. Y no siempre ha sido fácil. Como profesora de religión católica en uno de los institutos de Montoro, en la provincia de Córdoba, ha comprobado el rechazo en alguna reunión de claustro, pero también la cercanía de profesores que lejos de la religión han apoyado su labor. Los profesores cristianos que ha tenido cerca la han acompañado en su trabajo y juntos se han identificado como Iglesia. Ella sigue invocando la esperanza. Trescientos alumnos la eligen como docente cada año. Otras asignaturas no pasan ese filtro porque son obligatorias. Alegría y cercanía definen sus clases, quizás por eso los alumnos no creyentes la paran por el pasillo y le confían parte de sus vidas adolescentes, agitadas y cambiantes.
Trabajar con jóvenes es una vocación para esta profesora formada en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Córdoba. Hacerlo en un centro público de enseñanza la convierte en la primera trinchera de la Iglesia: “lo vivo con alegría, profundidad y responsabilidad”. Su vocación docente parte de su juventud, al encontrarse con la guía y orientación de un buen sacerdote, “a él le debo ser Iglesia, sentirme Iglesia; su testimonio de párroco bueno y entregado que me hizo plantearme que yo también quería servir así a la Iglesia”. Aquel testimonio de sacerdote joven, que hoy es el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, despertó una vocación docente, atravesada de servicio a la Iglesia que la llamaba a la misión de mostrar la Religión católica a jóvenes no siempre creyentes. Y desde entonces dedica su vida a expresar su identidad católica en un instituto público. Un profesor de religión en pleno siglo XXI, sostiene, tiene que tener clara su identidad eclesial y vivir con coherencia esa amistad con Dios a través de los sacramentos; además, debe tener una gran formación académica. “Nadie puede trasmitir lo que no tiene”, asegura cuando le preguntan por métodos pedagógicos, tiene claro que su tesoro mayor es Jesucristo y en ofrecer la Verdad empeña tiempo y recursos. Su trabajo consiste en que los jóvenes conozcan el Evangelio “sin quitar ni un punto ni una coma”, aunque aclara que la clase no es una catequesis. Para esta trasmisión del Evangelio, Pilar se sirve de manuales que plantean unos objetivos curriculares y para eso es precisa la formación del docente. Como diplomada en Ciencias Religiosas contó con formadores religiosos y laicos que le han permitido profundizar en la fe y dar razones a los jóvenes. Ahora lo trasmite con apertura y sentido de la adaptación. A Pilar le gusta el reto de la cercanía con el alumnado, ella tiene trescientos y algunos no son creyentes, “admiten que no tienen fe pero si quieren estar en las clases”. Ese es el punto de partida a la hora de empezar cualquier sesión y supone para ella un tiempo de acompañamiento a los alumnos, en una etapa vital llena de dudas y vacilaciones. Esta diferencia en la elección entre alumnos creyentes y no creyentes no puede rebajar en nada el contenido de la asignatura, pero llama la atención el sincretismo en una misma aula. La asignatura de Religión Católica tiene una materia curricular amplia que también te lleva a hablar a otras religiones, de la doctrina social de la Iglesia y ella lo hace “proponiendo; no Imponiendo. Enseñando; no obligando”. Este es para ella el carácter principal del profesor del religión del siglo XXI “porque estamos inmersos en una sociedad secularizada”. En Montoro, la localidad cordobesa donde trabaja, hay dos parroquias y Pilar tiene contacto con los dos párrocos porque considera que el eje Parroquia-Familia-Escuela vertebra el buen funcionamiento de los centros de secundaria, donde también hay niños matriculados en la asignatura de religión católica con necesidades educativas especiales. Antonio, Mari Ángeles o Manuel son los nombres de los primeros de la clase, por los que adapta métodos y cuando ellos hablan, asistidos por el monitor, “el silencio es total. Respetamos. Fundamentalmente a ellos. Son parte fundamental dentro del aula”. Para esta profesora de Religión Católica lo principal es “nuestro alumno, nuestra alumna”.