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Semblanza del P. Fortunato Alonso, OMI

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El P. Alberto Ruiz, vicario provincial de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada ha dedicado esta semblanza a la figura del P. Fortunato Alonso, fallecido a los 97 años tras más de 20 de servicio en nuestra diócesis. El próximo lunes, 9 de enero, se celebrará en la parroquia de Ntra. Sra. de la Esperanza y San Eugenio Mazenod una Eucaristía por su eterno descanso.

Afortunada consecuencia de haberte conocido

El pasado 26 de diciembre nos dejaba nuestro decano, el P. Fortunato Alonso Gutiérrez quien, a sus 97 años, entregaba su vida al Señor en la comunidad de Diego de León. Si algo podía definir a nuestro hermano, era el apelativo que él otorgaba a las personas a las que admiraba, como por ejemplo el P. Emilio Trottemenu, compañero de fatigas en Argentina y de quien siempre decía: ¡era un hombre consecuente!

Entierro del P. Fortunato Alonso

Entierro del P. Fortunato Alonso

Así era Fortunato -Fortu, como le conocían los jóvenes malagueños- un hombre consecuente con su vocación de misionero oblato, que vivió agradecido hasta el final. Mucho le gustaba compararse con Amós, cultivador de higos a quien Dios llamó de pastorcillo a pastor de un pueblo. Y es como él se sentía, llamado por gracia a guiar a la Iglesia a la que amaba profundamente.

Tanto en este amor -conocía el nombre de todos los obispos de España-, como en la firmeza de carácter, se parecía Fortunato a nuestro querido Fundador, san Eugenio de Mazenod. E, igualmente, se pareció a él en dejarse moldear por el Espíritu, hasta adquirir una tierna afabilidad en la vejez, como en servir a los pobres hasta el final. Pues, al igual que cuentan del obispo de Marsella que iba a las casas más humildes de sus feligreses para administrarles los sacramentos, así subía Fortunato las cuestas de Mangas Verdes (Málaga) para pasar tiempo con sus amados enfermos.

P. Fortunato Alonso en una celebración parroquial

P. Fortunato Alonso en una celebración parroquial

No fue fácil la vida de nuestro hermano. Desde una niñez vivida en tiempo de guerra, a un seminario donde padecieron el hambre y la escasez; desde unos tiempos convulsos en la argentina de los años 60, hasta unos tiempos difíciles en el posconcilo español; desde sus deseos de ser misionero en tierras lejanas, a tener que ejercer la autoridad como Provincial en el territorio patrio.

Pero él lo vivió todo desde la fe, que le hacía comprender la vida según el conocido Evangelio: «a vino nuevo, odres nuevos». Él mismo reconocía, en este aspecto, el bien que le hizo estar en casas de formación durante muchos años de su vida, lo que sirvió para no quedarse anquilosado en viejas costumbres y adaptarse a una época tan novedosa para todos los que la vivieron.

La división entre los oblatos de España hizo que el Superior general le trajera de vuelta de su añorada Argentina en los años setenta. A pesar del sufrimiento interior que le causó, el hombre consecuente y obediente regresó para intentar apaciguar unos ánimos caldeados política y religiosamente hablando. Con un espíritu de comunidad y de acogida mantenido hasta el final, los que estuvimos cerca de él pudimos comprobar como nunca habló mal de nadie de aquel momento. Es más, a sus labios asomaba la pregunta: ¿podría haber hecho más para que muchos de los que se secularizaron hubieran permanecido en la Congregación?

P. Fortunato Alonso junto a otros miembros de su comunidad

P. Fortunato Alonso junto a otros miembros de su comunidad

Fortunato, lector infatigable, afición que cultivó hasta el último día -se quejaba de que no veía y no podía leer días antes de fallecer-. Su terraza malagueña, donde también expresaba su devoción mariana mediante el rezo del rosario, fue testigo de su insaciable curiosidad teológica y su deseo de formarse para servir mejor a la gente sencilla.

Esa gente que tuvo la ocasión de conocerle y, por eso mismo, de quererle. Desde Málaga a Oviedo, pasando por Jaén, Madrid y Valladolid, laicos de todas las edades pudieron apreciar la entrega y cercanía un oblato que amaba a los pobres y sentía predilección por los más abandonados. Habían quedado atrás sus años a caballo por la estepa Argentina predicando misiones populares, pero su corazón le seguía impulsando, en sus largos paseos, a encontrarse con las personas de los barrios donde vivía.

Querido Fortunato: estamos seguros de que en ti se cumplen hoy las palabras de Jesús: «siervo bueno cumplidor, como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de su Señor». Muchos de nosotros estamos seguros de haber vivido con un santo de la puerta de al lado, por lo que agradecemos a nuestro Dios, parafraseando tu nombre, la afortunada consecuencia de haberte conocido. Porque tu consecuencia nos ha ayudado a crecer en el amor y en la amistad con Cristo. Él ha querido llevarte durante la octava de su nacimiento. Nosotros te despedimos agradecidos.

P. Fortunato Alonso

P. Fortunato Alonso

Aun en un día triste como éste, tu sonrisa pícara nos recuerda que no tenemos vocación de tristes. Que las dificultades no han de apagar nuestra esperanza. Que las contrariedades no han de ser excusa para no amar y perdonar. En palabras de Luis García Montero: «son las cosas que pasan, las inevitables esquinas del mundo, ayer, hoy, mañana, esas sombras que esperan muchos días a que las preguntas caigan en su tierra. En buena tierra. Porque tienen intención de germinar. Porque nunca han dejado de ser». ¡Gracias, Fortunato, por animarnos a ser buena tierra donde fructifique la Palabra hecha carne!
 

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«Bailamos y damos gracias a Dios por la vida»

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NoticiaPodcasts diocesanos

Publicado: 30/12/2022: 27

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Podcast diocesano

Los niños del Colegio Cervantes, en Málaga, visitaron el estudio de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga donde compartieron cómo celebran la Navidad y felicitaron a todos los oyentes con sus cantes más espontáneos. Aquí pueden escuchar el podcast.

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El obispo de Guadix pide a los sacerdotes, consagrados y a todo el pueblo cristiano que recen por el papa emérito

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El obispo de Guadix pide a los sacerdotes, consagrados y a todo el pueblo cristiano que recen por el papa emérito

El obispo de Guadix ha pedido a los sacerdotes, consagrados y a todo el pueblo cristiano que se unan a la petición hecha por el papa Francisco de rezar por el papa emérito Benedicto XVI, que pasa por un momento delicado de salud. Y a los sacerdotes les pide que “en cada Eucaristía se eleve una petición por esta intención “. Estas son las palabras con las que Mons. Francisco Jesús Orozco pide las oraciones por el papa emérito:

“como sabéis, el papa Francisco ha pedido a toda la Iglesia, en la audiencia general del pasado miércoles, oraciones para acompañar en estos momentos la frágil salud del papa emérito Benedicto XVI:

«Me gustaría pediros a todos una oración especial por el papa emérito Benedicto XVI que en el silencio está sosteniendo la Iglesia. Recordémoslo, está muy mal. Pidámosle al Señor que lo consuele y le sostenga en este testimonio de amor filial a la Iglesia hasta el final».

Agradecidos por el don que su ministerio petrino ha sido para la Iglesia y confiados en la oración de intercesión, pido a todos los sacerdotes que en cada Eucaristía se eleve una petición por esta intención. Asimismo, pido a todos los consagrados y fieles laicos que ofrezcan sacrificios y oraciones para acompañar este deseo del papa Francisco.

Con mi afecto y bendición

+ Francisco Jesús Orozco

Obispo de Guadix”

Benedicto XVI renunció al pontificado en febrero de 2013, por motivos de salud. Una salud que ahora, con 95 años, se resiente, aunque las oraciones por él se multiplican por todo el mundo, también en la diócesis de Guadix, como pide el obispo accitano.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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La diócesis acompaña al Obispo Emérito de Huelva en la celebración de sus bodas de oro sacerdotales

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La diócesis acompaña al Obispo Emérito de Huelva en la celebración de sus bodas de oro sacerdotales

La seo onubense ha sido el lugar que acogido en la mañana de este jueves, 29 de diciembre, la celebración de los 50 años de la ordenación sacerdotal del obispo emérito de Huelva, Mons. José Vilaplana, quien ha sido acompañado por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez; el obispo de Guadix, Francisco Jesús Orozco; el vicario general y deán de Huelva, P. Emilio Rodríguez; el vicario general de Sevilla, Teodoro León, en representación del arzobispo hispalense; el vicario general de Guadix, José Francisco Serrano; vicarios episcopales, miembros del Cabildo Catedral y del clero diocesano; miembros de la Vida Consagrada y seminaristas; autoridades civiles -encabezadas por el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz- militares y académicas; Rafael Vilaplana, hermano del Obispo Emérito; así como numerosos fieles de la diócesis.

Al inicio de la celebración, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ha dedicado unas palabras a Mons. José Vilaplana, recordando que fue el pasado 25 de mayo cuando se cumplieron los cincuenta años de la ordenación sacerdotal del Obispo Emérito de Huelva y que la celebración de hoy responde a lo que con ocasión de este aniversario escribió en su carta que, «una vez que volviera de Tierra Santa, tendríamos que celebrarlo juntos en la Santa Iglesia Catedral. Y aquí nos encontramos. No habrá mejor manera de hacerlo que con la celebración eucarística que estamos comenzando», ha afirmado Mons. Gómez Sierra. Y ha añadido que «para nosotros, ya que él pertenece a nuestra Iglesia diocesana, es un momento de gran alegría, porque podemos mostrar nuestra gratitud a Dios con él, por su sacerdocio, que es el de Cristo, y, como decía San Juan Pablo II: “nos damos cuenta de que las palabras humanas no son capaces de abarcar la magnitud del misterio que el sacerdocio tiene en sí mismo” (Don y Misterio, I)».

El Obispo de Huelva ha destacado también que «Don José se consagró a esa tarea, a imagen del Buen Pastor. El Señor nos ha regalado la persona de Don José, que ha sido obispo de esta Iglesia de Huelva durante catorce años, en los que la Diócesis ha podido experimentar en su ministerio cómo Don José reflejaba los mismos sentimientos del Corazón de Cristo (cf. Flp 2, 5), en tanto y cuanto estaba configurado con el Sumo Sacerdote, y así lo ha hecho presente anunciando su Palabra, celebrando los santos misterios y reconociéndolo en los pobres: los sencillos, los enfermos, los inmigrantes…».

A la conclusión de su intervención, Mons. Santiago Gómez ha expresado que «para mí, que soy su sucesor en la Sede onubense, y que lo quiero y admiro desde hace tiempo, para todos los miembros de esta Iglesia de Huelva, es un momento de satisfacción poder dar gracias a Dios con él. Y convertir este momento en una plegaria para que el Señor siga enviando operarios a la Viña, que nuestro Seminario siga recibiendo a aquellos que quieren seguir a Jesús en el sacerdocio, como hizo, hace ahora cincuenta años, nuestro querido Don José». Por último, se ha referido a la petición del Papa Francisco a los fieles de una oración especial por el Papa Emérito Benedicto XVI, que «está muy enfermo»: «Pidamos al Señor que lo consuele y sostenga en su testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final». Mons. Santiago Gómez ha recordado que fue Benedicto XVI quien nombró a D. José Obispo de Huelva, «por lo hoy lo tenemos especialmente presente en esta Eucaristía».

Por su parte, Mons. José Vilaplana ha comenzado su homilía agradeciendo a Mons. Santiago Gómez sus palabras y ha señalado que «esta celebración es un homenaje a Cristo, el Buen Pastor, es un homenaje al que ha dado la vida por nosotros», a «a Él, nuestro Buen Pastor, que un día se dignó a llamarme a mí, como a vosotros, para que le hiciéramos presente, como humildes transparencias en medio de nuestro mundo».

Además el Obispo Emérito ha hecho referencia a varias reflexiones de su tiempo en Tierra Santa, «donde he tenido tiempo de orar por vosotros, por toda la Iglesia». La primera de las ideas que ha desarrollado, en este sentido, la ha basado en una frase de San Agustín: «Señor, que contemple con alegría la obra realizada por ti, a pesar de mí». Así, ha señalado que «la obra es del Señor». Un sacerdote «es llamado, sostenido y ayudado por el Señor» que «se sirve de su humilde persona, por eso hay que contemplar con alegría lo que Él permite ir haciendo en su nombre y porque Él está contigo», ha destacado. Mons. Vilaplana Blasco también ha afirmado que «el ministerio que se nos encomienda es un traje que nos viene siempre grande, pero del que el Señor se sirve para mostrar su rostro de Pastor al Pueblo Santo de Dios; a pesar de nuestras limitaciones, defectos, pecados, errores, fallos… esto es siempre mirado con misericordia y bondad por el Señor».

En segundo lugar, ha respondido a una pregunta que «uno se hace cuando es emérito», como es «¿Y qué ha sido de verdad mi vida?». D. José Vilaplana ha recordado que un día escribió en un cuaderno: «Mi vida ha sido un pobre comentario a las palabras de Jesús Yo soy el Buen Pastor«. Y ha añadido que «Es Él el protagonista, Él es el texto principal; lo nuestro es un humilde comentario y del comentario se puede prescindir». En esta línea ha expresado que a través de todas las actividades que desarrolla, «todo en la vida de un sacerdote acaba siendo lo que hace un humilde comentario sobre un texto importante: señalar lo importante, acercarlo».

En tercer lugar, Mons. José Vilaplana ha compartido la reflexión a la pregunta: «¿Y ahora qué?», una cuestión cuya respuesta ha dicho encontrarla en el Cura de Ars, que tiene una carta que expresa que «la tarea del hombre en la Tierra es orar y amar». De esta manera, ha indicado que «unas veces el amor se traduce con una actividad frenética», pero «ahora es el momento de manifestar el amor, que no se tiene que apagar, en una oración perseverante, en una vida más pacífica, en un saber gastar tiempo con quien esté delante de ti; amar de otra manera, pero seguir amando y seguir orando por la Iglesia».

La celebración ha sido acompañada en música y canto por la Coral Polifónica de la Santa Iglesia Catedral, dirigida por Sergio Lazo.

Más información

El Obispo Emérito de Huelva recibe el Premio Iberoamericano a la Solidaridad

La Casa de Iberoamérica de Huelva ha reconocido en la VI edición de sus premios al obispo emérito de Huelva, Mons. José Vilaplana, el Premio Iberoamericano de Huelva a la Solidaridad «por su gran labor» relacionada con la inmigración y por su integración social en Huelva durante su episcopado.

La entrega se realizó el pasado martes, 27 de diciembre, en el Salón de Plenos de la Diputación de Huelva. El obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, así como algunos miembros del Consejo Episcopal, acompañaron a Mons. José Vilaplana en este acto.

Posteriormente, Mons. José Vilaplana y Mons. Santiago Gómez acudieron al Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Cinta para orar ante la Patrona de Huelva.

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Hogar de Nazaret recuerda a su fundadora en el V aniversario de su fallecimiento

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El 23 de diciembre, monseñor Demetrio Fernández presidió la Misa por Mª del Prado Almagro

La parroquia de San Miguel de Córdoba acogió el pasado día 23 de diciembre, una misa en recuerdo a la fundadora de Hogar de Nazaret, María del Prado Almagro, en el V aniversario de su fallecimiento, a la que asistieron numerosos fieles, acompañados por sacerdotes de la diócesis cercanos al Hogar de Nazaret. También acudieron los Hogares de Sevilla, Madrid y Toledo, encabezados por la su Directora General, la Hna. Consuelo Csanady, y la Superiora de la Rama Femenina, la Hna. Marielo Llamas.

La eucaristía fue presidida por el obispo de Córdoba, quien resaltó algunas de las virtudes de la fundadora como son el amor a la Iglesia, el servicio a los demás y su vida de oración. Además, desarrolló el itinerario de la fundadora de Hogar de Nazaret, recordando que desde su infancia ya estuvo al servicio de la Iglesia, en particular en los niños y jóvenes. En este itinerario, también recordó a D. Gaspar Bustos, que no pudo asistir a la celebración por su delicada situación de salud. D. Gaspar fue el que, como dijo monseñor Demetrio Fernández, captó el espíritu de Mª del Prado y le ayudó a encauzarlo y darle forma.

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Los niños de Puerta Verde disfrutan de la Navidad

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Los pequeños han visitado las instalaciones de “Chiquilandia” junto al párroco para compartir un día de convivencia

El campamento de la parroquia de Santa Luisa de Marillac “Puerta Verde” se encuentra a pleno rendimiento estos días de Navidad atendiendo a los niños del barrio del Sector Sur de Córdoba. Monitores y el párroco, Miguel David Pozo, han diseñado un programa de actividades para disfrutar de estos días junto a los pequeños, a quienes esta semana han llevado a las instalaciones de “Chiquilandia” para que pudieran compartir una jornada de diversión y convivencia en las atracciones infantiles.












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Celebración por el Día de la Toma de Granada y en la solemnidad de Nuestra Señora Auxilio de los cristianos el próximo 2 de enero

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Celebración por el Día de la Toma de Granada y en la solemnidad de Nuestra Señora Auxilio de los cristianos el próximo 2 de enero

Será a las 12 horas en la Catedral. Podrá seguirse en directo en la televisión diocesana vatelevision.com.

El próximo lunes, 2 de enero, se celebra el Día de la Toma de la ciudad, un acontecimiento destacado en la historia de Granada cuando los Reyes Católicos tomaron la ciudad el 2 de enero de 1492, acontecimiento considerado por los monarcas como una respuesta al voto piadoso que los Reyes Católicos realizaron a la Inmaculada Concepción.

La Eucaristía comenzará a las 12 horas en la Catedral después de que sean portados desde la Capilla Real la corona de la Reina Isabel y la espada del Rey Fernando con la presencia de las autoridades civiles, los miembros del Cabildo de la Catedral, y la presencia de los canónigos de la Capilla Real.

Después de la celebración, el cortejo volverá a la Capilla Real donde tendrá lugar la tradicional Tremolación del estandarte por parte de las autoridades civiles y también tendrá lugar la visita a las tumbas de los monarcas católicos.

LA GRANADA CRISTIANA Y SANTA MARÍA, AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

Esta celebración va unida también a la solemnidad de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos. El calendario propio de la Diócesis de Granada pone esta memoria en honor de la Virgen María recordando esa fecha tan relevante en la que a las tres de la tarde hacían su entrada en Granada los Reyes Católicos.

En las actas de erección de las catedrales de Granada, Guadix y Málaga, el 21 de mayo de 1492, se ordenó que todos los miércoles del año, un canónigo, celebre la misa «de la exaltación de la fe, en la rendición de la ciudad de Granada».

Se desconoce cuándo se le dio el título de María Auxilio de los cristianos, pero, sin duda alguna, está relacionado con la Batalla de Lepanto. El 7 de octubre de 1571 la santa liga derrotaba a las tropas turcas de Alí Baja y, desde entonces, en las letanías de la Virgen María se incluyó el título Auxilio de los Cristianos.

Uno de los primeros elementos para recristianizar la ciudad de Granada fue la fundación del Convento de Santa Cruz la Real y de la Archicofradía del Rosario, el 5 de abril de 1492.

La Granada que había sido cristianizada en el siglo I por San Cecilio vivió así un nuevo impulso evangelizador a partir de la Toma por los Reyes Católicos bajo la protección de María Santísima, devoción presente hasta hoy en el corazón de Granada.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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Clausura del Año Jubilar con motivo de los 400 años del fallecimiento de San Francisco de Sales

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Clausura del Año Jubilar con motivo de los 400 años del fallecimiento de San Francisco de Sales

La familia visitandina clausuró en la tarde de ayer, 28 de diciembre, el Año Jubilar en homenaje a su fundador, San Francisco de Sales, con la celebración de la Eucaristía en el Monasterio de la Visitación y la posterior consagración al Sagrado Corazón de Jesús de cuatro nuevos miembros de la Guardia de Honor.

El Convento de la Visitación congregó ayer a los miembros de la familia salesa de Granada para dar gracias a Dios por este tiempo de gracia que la congregación ha vivido con la celebración del Año Jubilar con motivo del IV Centenario del fallecimiento de su fundador, San Francisco de Sales.

Un tiempo de júbilo y alegría que ha sido también continuación de otro Año Jubilar importante para la Orden que se celebró el 2020 con motivo del centenario de la canonización de Santa Margarita María de Alacoque, religiosa visitandina.

En esta ocasión, la Eucaristía estuvo presidida por D. Francisco Tejerizo, Vicario territorial de la zona I y concelebrada por D. Francisco Mingorance, Consiliario de la Guardia de Honor.

D. Francisco Tejerizo se dirigió al inicio de la celebración a la Guardia de Honor: “Que vuestra oración sostenga la vida de la Iglesia y de vuestro instituto centrado en el amor de Dios y en la Eucaristía. El Papa Francisco ha hablado hoy de San Francisco de Sales. Todos los que pertenecéis a esta familia es un signo de la Navidad del Señor dentro de esta octava”.

CONSAGRADOS AL SAGRADO CORAZÓN

Al término de la celebración en la que los presentes pudieron recibir la indulgencia plenaria tuvo lugar también la consagración al Sagrado Corazón de Jesús de cuatro nuevos miembros de la Guardia de Honor que fueron recibidos por su presidenta, Ana Jiménez, y por el resto de hermanos y fieles presentes.

“Acudió mucha gente a la celebración solemne y a la vez sencilla. Para mí D. Francisco Tejerizo dio una gran catequesis para vivir la navidad profundamente. Después de acoger con alegría a los nuevos miembros de nuestra Guardia de Honor tuvimos un chocolate caliente solidario con las hermanas que fue una oportunidad estupenda para encontrarnos con ellas y vivir juntos la alegría de la Navidad”, comenta Ana Jiménez.

GUARDIA DE HONOR

En el seno de la Orden de la Visitación nació en 1863 la Asociación Eucarística Guardia de Honor del Sagrado Corazón (Hora de Presencia al Corazón de Jesús) con el fin de responder a la queja de Jesucristo :“Busqué quien me consolara y no lo hallé”.

De este modo, los asociados de hora en hora, continúan la misión de la primera Guardia de Honor del Calvario (María, Juan y María Magdalena) comprometiéndose a dedicar una hora de su día a ofrecer al Corazón de Jesús todo lo que haga durante ese tiempo, sin cambiar su ocupación diaria: trabajo, estudio, deporte, oración u otras actividades.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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La Iglesia Asidonense se une en oración por el Papa emérito Benedicto XVI

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Tras la petición realizada en el día de ayer por el Papa Francisco para que recemos por la salud del Papa emérito Benedicto XVI, pedimos a todos los fieles, seglares, personas consagradas y sacerdotes de la Diócesis que unamos nuestra oración a la de toda la Iglesia por esta intención, tanto a nivel personal como en la oración comunitaria de las parroquias, monasterios, comunidades monásticas y movimientos eclesiales. Recemos por el Papa emérito Benedicto XVI para que experimente el consuelo de Dios en su enfermedad

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Santa María Madre de Dios, en el año nuevo

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Estrenar nuevo año llena el corazón de esperanza y gratitud. De gratitud por lo recibido, que es mucho y de esperanza por lo prometido que es más todavía. Vivimos en la historia, en la sucesión de los días y los años hasta llegar a la meta, que es el encuentro definitivo con el Señor. Estrenar un año nuevo es una oportunidad de empezar de nuevo, de renovarnos acogiendo el don de Dios, que supone esta nueva etapa de nuestra vida. Feliz año nuevo a todos, es decir, que este nuevo año nos ayude a seguir creciendo en el amor a Dios y a los demás.

El día de año nuevo coincide con la octava de Navidad, a los ocho días del nacimiento del Señor, cuando celebramos la fiesta más importante de María Santísima: Santa María Madre de Dios. Este es el punto clave de su figura y de la misión que Dios le ha encomendado, ser la Madre de Dios (Theotokos), tal como lo ha definido el concilio de Éfeso (a. 431). Para ser Madre de Dios, Dios la hizo purísima, librándola de todo pecado, incluso del pecado original, preparando así para su Hijo una digna morada. Y porque es la Madre de Dios, su cuerpo no ha conocido la corrupción del sepulcro, sino que ha sido elevada en cuerpo y alma a los cielos, en el misterio de la Asunción.

María es Madre de Dios, porque le ha dado al Hijo su cuerpo humano. A ese cuerpo tomado de María, Dios unió el alma humana creada para Jesús. De María ha tomado Jesús su carne y su sangre, que un día entregará por nosotros y por nuestra salvación, crucificado en la Cruz. Cuerpo y sangre de Jesús que se nos da como alimento en la Eucaristía. El misterio de la encarnación ocupa el centro del misterio cristiano, y ahí está María dando carne a este misterio. El misterio de la encarnación se ha realizado físicamente en el vientre virginal de María.

María es, por tanto, virgen y madre. Su virginidad es sobreabundancia de vida, es fecundidad superlativa, es transparencia de la vida de Dios para toda la humanidad. Su virginidad no es una merma, una tara, una falta de algo. Su virginidad es una participación de la virginidad del Padre, que engendra virginalmente a su Hijo en la eternidad. Y de ello es un eco la virginidad de María, que engendra a su Hijo sin concurso de varón, porque ella tiene plenitud de vida que le viene de Dios, del Espíritu Santo.

Se trata de una maternidad misteriosa, que tiene su última explicación en la virginidad. Y se trata de una virginidad misteriosa, porque tiene una fecundidad incluso física en el Hijo de sus entrañas hecho hombre. “En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad, milagrosamente conservada; Madre de Dios intercede por nosotros”, rezamos en la antífona de vísperas de esta fiesta. Esa virginidad es por tanto alusiva a la plena fecundidad de Dios, que arde sin consumirse. Verdaderamente es un milagro el de ser madre sin dejar de ser virgen.

Y en este primer día del de año celebramos la Jornada mundial de la Paz, que tiene como lema para este año: “Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el Covid-19 para trazar juntos caminos de paz”. Necesitamos más que nunca crear juntos caminos de paz. La paz es un don de Dios, que hemos de pedir todos los días; y pidiéndola a Dios, comprometernos en construirla entre todos. Se necesita un cambio de corazón para ser constructores de paz. Las situaciones de guerra por todo el mundo, la tercera guerra mundial de la que habla Francisco, los egoísmos exacerbados en la prepotencia, en el consumismo, en la injusticia tienen que ser transformados en una solidaridad y fraternidad que brota de un Padre común, que nos hace hermanos.

Feliz año nuevo 2023, que nos traiga la paz a todos los niveles de nuestra vida.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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