El Obispo fue el encargado de bendecir esta pieza realizada por el orfebre sevillano José Manuel Bernet
La Virgen de la Alegría, titular mariana de la hermandad del Resucitado de Córdoba, ya luce su nueva corona, que fue bendecida en la tarde del pasado sábado, 3 de diciembre, por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en el transcurso de una ceremonia celebrada en la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas donde intervino en la parte musical el coro de cámara de la Catedral de Córdoba.
Tras la celebración, el hermano mayor de la corporación del Domingo de Resurrección, Francisco Mora y el vestidor de la imagen, Eduardo Heredia, subieron al altar donde estaba colocada la Virgen y procedieron a la imposición de la corona entre el aplauso de los asistentes.
La nueva corona ha sido diseñada y ejecutada por el orfebre sevillano José Manuel Bernet. Se trata de una pieza realizada en plata de ley, labrada a doble cara y terminada en plata sobredorada excepto la coronilla inferior que está en contacto con la Virgen que es de oro. La corona, rematada por la paloma del Espíritu Santo, lleva esmaltes y aguamarinas repartidas por todo el conjunto.
En la segunda parte del programa ‘El Espejo de la Iglesia‘, Adrián Ríos, delegado diocesano de Medios de Comunicación, contará con la presencia de Manuel Jiménez Povedano, delegado de Pastoral Juvenil, que abordará la celebración de la Vigilia de la Inmaculada esta semana, y adelantará alguna información sobre la JMJ de Lisboa en agosto.
El delegado de Medios de Comunicación, Adrián Ríos, este viernes en El Espejo de la Iglesia expone el plan formativo de esta Delegación diocesana para el presente curso. Una formación que presentaba el pasado lunes el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, durante un encuentro con más de 120 comunicadores de la Iglesia diocesana.
Para hablar de ello y de la creación de la nueva red de comunicadores eclesiales, Ríos entrevista a Ernesto Holgado y Ana Capote, ambos colaboradores de esta Delegación y coordinadores del proyecto.
El pasado sábado, día 3 de diciembre tenía lugar en el Seminario Diocesano el primer ENCUENTRO DE MONAGUILLOS después de la pandemia del Covid, contando con una treintena de niños y niñas de toda la diócesis.
Comenzando a las 10:30h, fue una jornada donde pudieron disfrutar de diferentes juegos, aprender el “oficio” de Monaguillo a través de distintas dinámicas y conocerse entre ellos. Nuestro obispo D. Antonio participó virtualmente a través de un video con unas palabras de ánimo.
Los niños y niñas que participaron salieron muy contentos con el compromiso de ayudar en sus parroquias de origen y con muchas ganas de que se organice el siguiente encuentro.
El día 5 de diciembre es el Día internacional de los voluntarios y con esta ocasión la Delegación diocesana de Manos Unidas Almería busca incorporar nuevos voluntarios en distintas áreas de trabajo de sensibilización. ¿Nos ayudas? ¿Te gustaría poner tus habilidades y capacidades al servicio del bien común? Son algunas de las preguntas que nos hacen a todos los católicos de Almería desde esta ONG católica de Desarrollo.
¿Dónde puedo echar una mano? En parroquias, colegios, redes sociales, gestión de la Delegación, acompañamiento a nuevos voluntarios, eventos solidarios…y aportando tus iniciativas.
¿Cómo contactar? Llama al 950 27 67 80 o envía un correo electrónico a almeria@manosunidas.org
Más información: https://www.manosunidas.org/hazte-voluntario- manos-unidas
Porque ser voluntario en Manos Unidas significa, en definitiva:
Formar parte de una organización que fundaron un grupo de mujeres valientes hace 63 años.
Unirte a un grupo de personas, de todas las edades, empeñadas en cambiar el mundo.
Aunar fuerzas para acabar con el hambre y la pobreza.
Ayudar a que toda España conozca y use nuestros materiales de sensibilización.
Ser parte del proceso necesario para que los proyectos en el Sur sean un éxito.
Participar en campañas de incidencia.
Participar en la organización de eventos solidarios.
Amplificar el eco de nuestras informaciones en las redes sociales.
Mejorar el planeta en el que vivimos con acciones en pro de la Casa Común.
Ayudar a transformar la sociedad desde valores como la dignidad de la persona, la solidaridad, la lucha contra la desigualdad o el bien común.
La Iglesia celebra el viernes 30 de diciembre la Jornada de la Sagrada Familia este año con el lema, “La familia, cuna de la vocación al amor”.
Los obispos sitúan a la familia como lugar privilegiado de acogida y discernimiento de la vocación al amor “en estos momentos en los que atravesamos un invierno vocacional” al sacerdocio, a la vida consagrada y al matrimonio cristiano. Ante esta situación, “no queremos instalarnos en una queja estéril que contempla pasivamente este ocaso de las vocaciones” porque “estamos convencidos de que la felicidad de cada persona pasa por el descubrimiento y vivencia en plenitud de la vocación que Dios ha soñado para ella desde toda la eternidad”.
Para descubrir esa vocación, entienden que es fundamental el papel de la familia en la formación de sus hijos y señalan que ninguna institución puede suplir su labor en la educación, «especialmente en lo que se refiere a la formación de la conciencia. Cualquier intromisión en este ámbito sagrado debe ser denunciada porque vulnera el derecho que tienen los padres de trasmitir a sus hijos una educación conforme a sus valores y creencias”.
Diez pautas a la luz de la exhortación Christus vivit
Así, y cogiendo como base la exhortación del papa Francisco Christus vivit, ofrecen diez pautas “para el discernimiento de la vocación y reflexionar sobre la educación en familia para facilitar a los hijos el proceso de discernimiento de la vocación”.
La familia es el ámbito privilegiado para escuchar la llamada del Señor y para aprender a responderle con generosidad, porque –explican- “es el ámbito en que uno es amado por sí mismo, no por lo que produce o por lo que tiene”.
Señalan como “un aspecto esencial“ la educación en la fe. En familia es donde mejor se aprende la relación con Jesucristo vivo, “el miembro más importante de la familia, a quien se consultan los temas importantes, se le confían todas las situaciones, a quien se le pide perdón cuando hemos fallado”. Por eso animan a rezar en familia y a participar en los sacramentos.
Invitan a cuidar la formación en las virtudes “para que los llamados puedan dar su sí generoso al Señor y mantenerse fieles a este sí”. Entre estas virtudes, destacan la fortaleza, “para poder ir contracorriente frente a la sociedad del bienestar”. En esta formación se incluye “la afectividad y la sexualidad en el ámbito más amplio del amor verdadero”.
Frente al zapping constante, navegar en dos o tres pantallas simultáneamente e interactuar al mismo tiempo en diferentes escenarios virtuales, exhortan a vivir la experiencia de encuentro con Cristo, “escuchar su Palabra y a reconocer su voz por medio del discernimiento”, abierto a la posibilidad de consagrarse a Dios en el sacerdocio o en la vida consagrada.
También aconsejan a los padres tener muy presente en la formación de sus hijos que “no somos dueños del don sino sus administradores cuidadosos”.
Los padres deben enseñar a sus hijos, precisan, “a reconocerse como don” y acompañarlos en el discernimiento, “pero no tomar las decisiones por ellos”.
Una clave muy importante que debe tenerse presente es considerar la vida como ofrenda. Inculcar que “yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo”.
Forjar a los hijos en la caridad es otra de las pautas que señalan los obispos porque “la familia no es una célula aislada en sí misma, a la que no importa lo que sucede alrededor. Esta dimensión caritativa empieza en la familia ampliada, cuidando especialmente a los abuelos y a los mayores, pero debe estar abierta a las necesidades de los demás”.
Como no se puede amar lo que no se conoce, otra propuesta es fomentar el conocimiento de las diversas vocacionese instaurar una cultura vocacional. Lamentan que familias cristianas “se opongan a la vocación de sus hijos al sacerdocio o a la vida consagrada o que les pidan que prioricen su futuro profesional, postergando la llamada del Señor”. En cuanto a la vocación al matrimonio, “no hay nada más estimulante para los hijos que ver a los propios padres vivir el matrimonio y la familia como una misión, con felicidad y paciencia, a pesar de las dificultades, los momentos tristes y las pruebas».
Además, indican, como Iglesia, “tenemos la misión de acompañar a las familias que viven en nuestras comunidades”. Acercarse “a las familias que viven la marginación y la pobreza; tener muy presentes a las familias migrantes; no dejar a un lado a las familias que han sufrido la separación y el divorcio”.
Los obispos concluyen su mensaje pidiendo a la Sagrada Familia de Nazaret “impulso misionero para mostrar la belleza de la vocación del amor a la que todos y cada uno hemos sido llamados”.
La Eucaristía tuvo lugar en la mañana del 4 de diciembre y contó con los cantos de la tuna en homenaje a la Inmaculada Concepción ante la presencia de los miembros del profesorado y alumnos de la facultad de Farmacia.
En la mañana del domingo, día 4, el Monasterio de la Cartuja acogió la Eucaristía con los miembros del profesorado y alumnado de la facultad de Farmacia para homenajear a su patrona, La Inmaculada Concepción.
La Misa estuvo presidida por D. Ildefonso Fernández-Figares, Delegado de la Pastoral Universitaria, que en su homilía dedicó una reflexión al dogma mariano que profesado en la Solemnidad de la Inmaculada que la Iglesia celebra el próximo 8 de diciembre.
“El Adviento es un tiempo bonito y sencillo, nos prepara a la primera de la Pascua del año litúrgico, la Pascua de Navidad, es el paso de Dios que se hace hombre, asume nuestra naturaleza humana. El amor de Dios encarnado, Cristo nace para dar la vida por nosotros. Es necesario entrar en nosotros mismos, para viendo a Jesús salir de nosotros hacia Dios. El Adviento nos prepara para un nacimiento, la alegre esperanza de una vida nueva que viene. Es necesario preparar el corazón y no dejar que este tiempo pase de largo”, destacó el delegado de Pastoral Universitaria.
Al término de la celebración la tuna interpretó varios cantos dirigidos a la Virgen como culminación de este momento mariano entregado también una ofrenda floral a la patrona de España que se colocó en el altar.
María José Aguilar Secretariado de Medios de Comunicación Social
El pasado sábado, la diócesis de Almería vivió un día eminentemente vocacional. Si por la mañana era el turno de los monaguillos en el Seminario, la pastoral vocacional celebraba, en la Parroquia de San Agustín, una vigilia vocacional para rezar juntos por las vocaciones al sacerdocio, la vida consagrada y el matrimonio cristiano.
Seminaristas, sacerdotes, religiosos y laicos participaron en esta vigilia, contando con el testimonio de uno de los seminaristas, José Antonio, originario de Macael, de primer curso, que pudo compartir su experiencia de la llamada del Señor a todos los asistentes.
Esta es la primera de una serie de vigilias que tendrán lugar en la diócesis durante este curso, con la misión de promocionar la oración por las vocaciones a todos los estados de la vida cristiana.
“Os esperamos en la próxima vigilia, que tendrá lugar en Huércal Overa, el próximo 21 de enero en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción”, nos proponen a todos los católicos desde el equipo diocesano de animación vocacional.
Un año más, y al inicio del Adviento, se ha instalado en los bajos de la Catedral el Belén Napolitano de la Fundación Caja Rural. Una acción que se enmarca en el Área Cultural de Fundación Caja Rural de Jaén y quiere contribuir al desarrollo cultural y a nuevas opciones de ocio familiares y de jóvenes. Un acto en el que junto al Prelado jiennense, acudió el l Gerente de la Fundación, D. Luis Jesús García-Lomas y la responsable del Área de Cultura, Dª Pilar Rodrigo.
El Obispo de Jaén bendecía, este viernes, el precioso Nacimiento, que de estilo napolitano, está inspirado en la ciudad de Jaén, con la representación de lugares tan emblemáticos como La Puerta del Ángel, el Pilar de Arrabalejo, el Convento de Santa Clara o un molino de aceite. Además, los pastores lucen los trajes típicos de chirris y pastiras.
Después de asperjar el agua bendita, Monseñor Chico Martínez expresó que “con esta bendición renovamos, un año más de este gran misterio, el gran misterio de nuestra humanidad, que es el contemplar cómo Dios inicia este obra de salvación hacia la humanidad mediante algo tan sorprendente como es la encarnación del propio Dios– para continuar diciendo- Dios se hace como nosotros, acoge esa carne en el seno de la Santísima Virgen María y cómo la Santísima Trinidad urde un plan para salvarnos”.
En este sentido, el Obispo de Jaén quiso recordar que “El Señor se hace uno más de nosotros, para que lo podamos mirar los ojos, para que lo podamos tocar, para que nos podamos acercar… Es un Dios tan cercano, que se hace uno más entre nosotros, se hace humano. La fe de ese gran amor encarnado y que aquí queda representado en este hermoso misterio y que ahora pues vamos a bendecir”.
Para concluir, el Prelado quiso subrayar la importancia de la esperanza, que no es otra que el mismo Jesucristo, “cuando surge la verdadera esperanza en una persona, al final genera paz en la persona y esa paz en la persona pues ayuda a que se generen esas semillas que van creciendo y que pueden hacer que este mundo sea un mundo más justo y que al final florezca la paz en el mundo entero. Ahora mismo necesitamos vivir de una forma intensa la paz, por esta guerra que estamos viendo tan cerquita y que, de una manera o de otra, nos está tocando al mundo entero”.
Año tras año se va enriqueciendo este Belén Napolitano, con nuevas figuras que llenan de vida la escenografía de la ciudad del Nacimiento. Este año se han añadido nuevas figuras de puestos de ventas de gallinas y huevos, vendedores de botellas de vidrios, así como un dromedario que embellece el séquito de los Reyes Magos.
Horario
El Belén se podrá visitar, hasta el próximo 8 de enero incluido, en horario de mañana de 11:00 a 14:00 horas y de tarde de 17:00 a 20:30 horas. Nochebuena y Nochevieja sólo mañanas. Navidad, Año Nuevo y Reyes cerrado.
La celebración tuvo lugar el 2 de diciembre con la presencia de nuestro Arzobispo coadjutor, D. José María Gil Tamayo.
La comunidad parroquial de San Gabriel, en Loja, acompañó con cercanía al grupo de 13 nuevos confirmados formado en su mayoría por jóvenes y un adulto que recibieron de manos de nuestro Arzobispo coadjutor, con D. José María Gil Tamayo, y concelebrada por D. Juan Carlos Moreno, párroco de San Gabriel.
“Ha sido una alegría celebrar la confirmación de este grupo, un momento esperado ya que la pandemia retrasó el momento y es un grupo que ha tenido que sortear dificultades y enfermedad. Todos los desafíos han ayudado a consolidar los vínculos como grupo y también con Dios”, destaca el sacerdote diocesano.
Antes de la bendición y la unción con el Santo Óleo de los catecúmenos acompañados por sus padrinos y madrinas de Confirmación, D. José María dedicó unas palabras durante su homilía ha reflexionar sobre la riqueza del Espíritu Santo en la vida cristiana: “ El Espíritu es fuente de alegría y fortaleza para construir un mundo nuevo. Con su ayuda es posible tener una “fe recia para tiempos recios” como decía Santa Teresa”, destacó el Arzobispo coadjutor.
Los fieles de la párroco recibieron con alegría la presencia de D. José María que pudo compartir un saludo y momento de cercanía con ellos al término de la celebración.
María José Aguilar Secretariado de Medios de Comunicación Social