Susana del Cid García es trabajadora social en el centro de las Hermanas Hospitalarias de Málaga y, en este podcast, comparte la historia de una institución que nació hace 138 años, para atender a las mujeres con enfermedad mental que se encontraban abandonadas. Aquí la entrevista completa, guiada por el delegado de Medios de Comunicación, Rafael Pérez.
Encarni Llamas Fortes
Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.
El canónigo Antonio Gómez López pasó el domingo 11 de diciembre a la casa del Padre. Tras ser velado en la capilla 8 del cementerio de San Gabriel (Parcemasa), la Misa exequial fue el lunes a las 11 de la mañana en la Capilla 2 del cementerio y estuvo presidida por el vicario general Antonio Coronado.
El Señor ha llamado a vivir definitivamente junto a sí a nuestro hermano sacerdote Antonio Gómez López. Estamos en días de esperanza, días de Adviento, y para Antonio el Señor esa esperanza la ha transformado en presencia real de nuestro hermano ante el Padre Dios: ya no espera, ya vive. Nos duele su ausencia, claro, pero nos satisface mucho su vida entregada, como buen sacerdote, siempre al evangelio y al servicio de los demás; y nos satisface, además, que su vida entre nosotros concluyera ayer.
Sí, porque justamente era ayer un día muy especial en la andadura del Adviento: ayer, Domingo Gaudete, Domingo de la Alegría. Pablo escribió a los filipenses “Gaudete in Domino semper, iterum dico, gaudete. Dominus prope est”. [Estad siempre alegres, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca.] (Flp 4,4.5).
“Estad alegres” por la razón fundamental de que “El Señor está cerca”. Pues el Señor está cerca de Antonio hoy, y Antonio está cerca del Señor: Él lo ha llamado junto a sí.
Antonio nació el 1 de agosto de 1933 en Tarancón (Cuenca); con 89 años ha fallecido. Sus padres, Julián Gómez García y Margarita López Ruiz, tuvieron tres hijos: Ramón, Josefa y Antonio. Julián, el padre, era invidente y administrativo en la ONCE: por razón laboral vino a trabajar a Málaga, y aquí ya hicieron su vida.
Además de trabajador en la ONCE, Julián, invidente, tocaba muy bien el piano. Y de hecho fue profesor de piano durante varios años en nuestro Seminario.
En nuestro Seminario ingresó Antonio de niño, donde cursó los estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote, en la capilla del Buen Pastor, el 25 de febrero de 1956. Muy cariñosamente, y como muy buen amigo, lo recuerdan otros sacerdotes, seminaristas por entonces: Ildefonso López Lozano, Francisco García Mota y otros varios.
Sus primeros pasos como sacerdote fueron en las parroquias de Algarrobo y Sayalonga, de 1956 a 1963; Riogordo fue su siguiente parroquia, 1963 a 1965.
Vino luego a Málaga ciudad, primero como vicario parroquial del Corpus Christi, más tarde con el mismo servicio en la parroquia de S. Pablo. Y ya canónigo desde 2004, Capellán a la vez durante unos años de la iglesia del Sagrario.
Muy relacionado Antonio ya siempre en Málaga con la enseñanza, como profesor en varios institutos y colegios (Vicente Espinel, Cánovas del Castillo, León XIII, Gamarra) y, finalmente, de 1984 a 1998, profesor en la Facultad de Ciencias de la Educación.
Su implicación y su interés por el campo de la enseñanza hizo que tuviera las tareas de Director del Secretariado del Patronato Diocesano (1986-1989) y posteriormente, largo tiempo, Vice-Delegado Diocesano de Enseñanza.
Otras misiones pastorales que se le encomendaron fueron Delegado Diocesano de Cursillos de Cristiandad, Director Espiritual de la Adoración Nocturna, Consejero espiritual de la Cofradía de la Expiración, Capellán de Religiosas de María Inmaculada, Capellán del Sanatorio de las Hermanas Hospitalarias (donde tanto lo han querido y tan bien lo han cuidado en estos últimos años, ya débil y enfermo).
Mucha atención dedicó –siempre atento a las enfermedades de ellos– a sus hermanos, a Ramón y su esposa, y especialmente a su hermana, Josefa, invidente y enferma mental de nacimiento. Entre sus notas escritas hay una que dice: “Ninguna anécdota importante que resaltar ni de mi tiempo de Seminario, ni en mi vida sacerdotal. Solamente que desde 1963 he atendido mucho a mis padres y hermana y que, después que mis padres fallecieron, me he dedicado mucho a atender a mi hermana, ingresada desde la muerte de nuestra madre en el Complejo Asistencial de las Hermanas Hospitalarias”.
Muchas gracias hemos de dar a Dios por Antonio Y muchas gracias a toda la gente que a Antonio ha ayudado; concretamente a Encarnita y a todo el personal del Sanatorio de las Hermanas Hospitalarias: a las hermanas y al personal laboral. Y agradecemos también su buen hacer, por supuesto, a todos los que le ayudaron, tanto en la Residencia Sacerdotal como en la Residencia del Buen Samaritano, gente que se esforzó en todo momento por ayudar a Antonio.
Pues, agradecidos al Padre Dios por este hermano nuestro querido, profesamos en estos momentos las palabras del mismo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá (Jn 15, 25). Antonio vive en el Señor.
Un coloquio entre una médico y un escritor sobre la espiritualidad del trabajo, y la bendición por parte de Monseñor Rico Pavés de un cuadro de la Virgen de Guadalupe y el fundador del Opus Dei colocados en la Santa Iglesia Catedral.
Vídeo-resumen de los actos llevados a cabo con motivo del cincuentenario de la presencia de San Josemaría Escrivá
La doctora Alba María Sillero cuenta que, cuando era médico residente de primer año, recibió en urgencias a una paciente y, después de auscultarla, le recetó analgésicos para el fuerte dolor que sentía en un hombro. Por prudencia consultó a otro médico y éste, después de valorar el caso, decidió que la paciente debía quedar ingresada. Horas más tarde, las pruebas revelaron un diagnóstico fatal: tenía un cáncer avanzado y grave.
La doctora hubo de atender a la paciente y a su familia al día siguiente y durante las semanas posteriores. Apurada por su diagnóstico precoz, recapacitó sobre el mejor modo de atenderles, para lo cual recordó consejos propios de su profesión y algunas enseñanzas de san Josemaría aplicables a su trabajo: acabar bien cada tarea, tratar con amor a todas las personas, rezar por los pacientes y sus familiares, llevarles calor y consuelo en horas difíciles… Así trató de hacerlo, llegando a expresarle a aquella paciente que rezaba por ella y su curación. Sin embargo, fruto de la agresividad de la enfermedad, la paciente falleció al cabo de varias semanas.
Tres años más tarde, en el mismo hospital donde continuaba trabajando, otra paciente se le acercó de repente, le preguntó que si se acordaba de ella y se identificó como hija de aquella señora enferma de cáncer: “Tú atendiste a mi madre cuando fue ingresada. Quiero darte las gracias por cómo le cuidaste, porque murió muy tranquila sabiendo que tú rezabas por ella. Dios actúa a través de ti”.
Alba Sillero es médico especializada en cuidados paliativos y Enrique García Máiquez es poeta y articulista. Ambos entablaron el 30 de noviembre una conversación pública en el salón de actos de la Fundación Cajasol, en Jerez, sobre “El influjo de la espiritualidad del trabajo según san Josemaría”, moderados por el periodista y mediacoach Eugenio Camacho. El motivo que les reunió fue la conmemoración de los 50 años de las tertulias de san Josemaría en la casa de retiros Pozoalbero, situada a las afueras de la ciudad.
Para la doctora, “aprender a santificar el trabajo cambió la perspectiva de mi vida y de mis ocupaciones. Yo venía construyendo una vida independiente de Dios porque pensaba que no tenía cabida en mi tarea como médico, pero una amiga me explicó que se puede santificar el trabajo, que podía encontrar a Dios en mi trabajo y en mi vida ordinaria”. Alba concluye que ahora su trabajo tiene más sentido si cabe, “porque con una óptica cristiana puedo ayudar a muchos pacientes dándoles los cuidados que necesitan y llevándoles el consuelo de Dios al final de sus vidas. Este modo de hacer cambia a la gente, aunque tú no quieras y aunque no lo pretendas”.
Por su parte, Enrique García Máiquez es poeta, profesor de instituto, crítico literario y articulista en varios medios de comunicación. En su intervención destacó y explicó algunas enseñanzas aprendidas de san Josemaría que influyen en el modo de afrontar su trabajo.
Destacó entre todas ellas la necesaria profesionalidad que ha de tener el trabajo para que resulte agradable a Dios; la unidad de vida que debe presidir todos los quehaceres; la libertad personal y la consecuente responsabilidad con la que cada cual ha de tomar sus decisiones; el examen de conciencia que le hace recapacitar sobre su modo de vivir y trabajar; el aprovechamiento del tiempo para gloria de Dios, y el respeto por todas las personas por muy distantes que estén respecto de las posiciones de uno.
El evento, que congregó a casi doscientas personas, contó también con la proyección del reportaje “La huella de un santo. Catequesis de san Josemaría en Andalucía”, editado por la productora Betafilms.
Bendición del cuadro de la Virgen de Guadalupe y san Josemaría
Dos días más tarde, el Obispo de Asidonia-Jerez, D. José Rico Pavés, presidió en la Santa Iglesia Catedral la Eucaristía al final de la cual fueron bendecidos dos cuadros: uno de la Virgen de Guadalupe, y otro de san Josemaría.
Ambos cuadros son obra del pintor mexicano afincado en Valencia, José Antonio Ochoa. El cuadro representa a san Josemaría de pie rezando el rosario, y los cuadros han quedado ubicados en la capilla dedicada a san Juan Pablo II, justo a la entrada de la capilla del Santísimo.
En su homilía, D. José Rico Pavés comentó el tiempo litúrgico de Adviento como preparación para la venida del Señor, que es justamente lo que buscó san Josemaría con su vida y su labor pastoral: “promover un encuentro personal con Jesucristo, enseñar a muchas personas a encontrar a Jesucristo en su trabajo y en su vida ordinaria. El pintor ha recogido al pie del cuadro una frase de san Josemaría que busca reflejar este empeño del santo por conocer y dar a conocer a Jesucristo: “¡Que yo vea con tus ojos, Cristo mío!”.
Los seminaristas menores prepararon un almuerzo y una jornada de convivencia junto al pastor de la Diócesis
Como viene siendo tradicional, un año más, en el mes de diciembre, el obispo de Córdoba acudió al Seminario Menor para compartir un almuerzo y una jornada de convivencia con los familiares de los seminaristas menores. Un encuentro en el que todos tuvieron la oportunidad de dialogar con el pastor de la Diócesis, que estuvo acompañado por el rector del Seminario “San Pelagio”.
Asimismo, monseñor Demetrio Fernández tiene previsto almorzar también con las familias de los seminaristas mayores el próximo domingo, 18 de diciembre.
Mañana comienza la estancia en Calasparra de la imagen de la Virgen de la Esperanza, que permanecerá en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced hasta el domingo 18, día de su onomástica.
Con motivo de la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de la Esperanza, que se celebra el 18 de diciembre, la patrona de Calasparra permanecerá desde mañana en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced de esta localidad, donde tendrá lugar un quinario en su honor, además de la Eucaristía solemne el día de su onomástica.
El quinario tendrá lugar del 13 al 17 de diciembre, en horario de mañana y tarde, a las 11:25 y las 18:25 horas. Se realizará el rezo del Santo Rosario, seguido del ejercicio del quinario y de la celebración de la Eucaristía, que será presidida por sacerdotes del Arciprestazgo Caravaca Urbano. La Misa solemne del día 18 será a las 9:00, 11:00 y 19:00 horas. Terminadas las celebraciones, la imagen de la Virgen será trasladada de nuevo al Santuario de la Esperanza, donde es venerada por fieles y peregrinos.
Es tradición que Calasparra celebre a su patrona el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, por ser el día en que suelen celebrarse las advocaciones de la Virgen que son encontradas o aparecidas. Sin embargo, desde los años de pandemia, la patrona de Calasparra visita el pueblo también en diciembre para celebrar su fiesta litúrgica. «Es una manera de acercar la imagen de la Virgen a los vecinos en pleno tiempo de Adviento, en especial a las personas mayores y a los enfermos», explica el sacerdote José Manuel Martínez Rosique, rector del Santuario de la Esperanza.
Nuestra Señora de la Esperanza: una advocación muy relacionada con el Adviento
El Santuario de la Esperanza alberga dos imágenes de esta advocación mariana, conocidas popularmente como la Pequeñica y la Grande. Cuenta una leyenda popular que la primera fue encontrada por un pastor en la cueva de la Fuensanta de Calasparra, donde hoy se ubica el Santuario de la Esperanza. Como fue imposible transportarla por su enorme y repentino peso, el pueblo entendió que la Virgen quería ser venerada en esa gruta, y permanece allí desde entonces. La segunda imagen, llamada la Grande, es una talla de vestir que fue donada en 1617.
Ambas imágenes responden a una misma advocación, la de Nuestra Señora de la Esperanza, que celebra su fiesta litúrgica en pleno tiempo de Adviento: «Como María esperó el alumbramiento de su Hijo, también nosotros, en este tiempo de Adviento, nos preparamos con ella para que Jesús nazca esta Navidad y todos los días a través de nuestras palabras, nuestras obras, nuestro testimonio», dice José Manuel Martínez. La espera de María, además, alienta «la esperanza de todo cristiano, porque nosotros también confiamos y esperamos que las promesas de Dios en Cristo se cumplan en nuestra vida». Una espera que se refleja en la iconografía de las imágenes custodiadas en este santuario: la Pequeñica aparece encinta y con las manos abiertas, expectante por la llegada del Hijo de Dios; y la imagen grande también mantiene sus brazos abiertos.
Esta advocación, explica José Manuel Martínez, despierta una gran devoción entre quienes acuden al Santuario de la Esperanza, uno de los más visitados de España: «El pueblo de Calasparra y los peregrinos tienen una gran devoción a las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza. Muestra de ello son los muchos exvotos, las plegarias y oraciones, la cantidad de bendiciones que se dan después de las misas… Vienen cientos, miles de peregrinos a pedir ante la imagen de la Virgen que medie ante su Hijo».
La Pastoral de Migraciones celebrará un Círculo de Silencio el próximo viernes 16 de diciembre a las seis de la tarde, en Plaza Nueva, con motivo del Día Internacional de las Personas Migrantes, “para recordar que nadie puede quedar descartado de la construcción de nuestros barrios y ciudades, porque todas las vidas importan, por igual, independientemente de donde se proceda”, expresan fuentes de esta pastoral.
La Eucaristía tuvo lugar el 11 de diciembre y estuvo presidida por el Vicario General de nuestra Archidiócesis, D. Francisco Javier Espigares, en el domingo Gaudete.
La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Vélez de Benaudalla celebró el pasado 11 de diciembre, la confirmación de un grupo de 13 fieles en el marco del Domingo Gaudete, un día de especial exaltación del don de la alegría.
“Fue una celebración muy emotiva. Todo reflejó la alegría del Señor que llega pronto y también la celebración del sacramento”, asegura D. José Antonio Dumont, párroco de Ntra. Sra. del Rosario.
Entre los nuevos confirmandos había niños, jóvenes y adultos, que acompañados por sus catequistas, padrinos, madrinas y familiares recibieron la bendición y unción con el Santo Óleo de manos del Vicario General.
Durante su homilía, D. Francisco Javier Espigares reflexionó con los catecúmenos sobre como la efusión del espíritu da plenitud a la vida cristiana, haciéndola más firme y cimentada en el amor. “Recordó también las consecuencias y la falsa felicidad que nos viene de una vida sin Dios, invitándonos a acoger a Emmanuel, “Dios con nosotros”, anticipando la plenitud de vida que nos regala”, comenta el párroco.
“La celebración supuso para la comunidad cristiana de Vélez un momento de crecimiento y deseo de hacer más fraterna la vida y desarrollo del día a día de todos, con el acento siempre hacernos más humildes y sencillos, atentos a las necesidades de los demás” agregó.
María José Aguilar Secretariado de Medios de Comunicación Social
La Fundación Pontificia insta a encender una vela por los cristianos de Oriente Medio
Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha impulsado una campaña para esta Navidad en la que pide a los fieles encender una vela por los cristianos perseguidos de Oriente Medio. Se trata de una iniciativa de oración, ayuda y solidaridad por todos aquellos que sufren conflictos y tensiones en otras partes del mundo.
La Fundación Pontificia ACN invita a personas de todo el mundo a responder al grito de paz encendiendo una vela, con el fin de infundir esperanza durante el tiempo de Adviento.
Las calles de Montilla acogerán el próximo jueves, 15 de diciembre, un recorrido literario musical
Los días previos a la Navidad, las calles se inundan de luz y color para anunciar el nacimiento del Niño Dios. Son días de alegría que en Montilla han querido manifestar con una iniciativa denominada “San Juan de Ávila y la Navidad”.
Se trata de un recorrido literario musicalizado por las calles de Montilla previsto para el próximo jueves, 15 de diciembre, a partir de las 17:30 horas.
Los participantes recorrerán la parroquia de Santiago, la Basílica de San Juan de Ávila, la casa del Maestro y el convento de Santa Clara con las “más bellas frases navideñas de San Juan de Ávila”.
La lectura de las frases correrá a cargo de Juan Carlos Cáliz y Luisa Hidalgo, del grupo de teatro “Madre Encarnación”, mientras que la música será interpretada por alumnos y profesores del Conservatorio Elemental de Música Luis Bedmar Encinas.
El pasado jueves, se celebró, de una manera solemne, como cada año desde 1854, el dogma de la Inmaculada Concepción de María, en las Catedrales de Jaén y Baeza, con dos Eucaristías presididas por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.
En Jaén, la conmemoración daba comienzo, a las 12 del mediodía, con una procesión claustral. El Prelado jiennense y los canónigos cerraban un cortejo ataviados con la capa pluvial azul, propia de esta solemnidad. La imagen de la Concebida, obra anónima de la Escuela Napolitana del siglo XVIII, fue portada en andas por los miembros de la Cofradía de la Buena Muerte.
El Seminario, en el día de su patrona quiso hacerse presente en la Eucaristía, al igual que los miembros del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, quienes tienen, también, a la Inmaculada como patrona.
Las lecturas estuvieron participadas por los miembros de la junta de Gobierno de la Hermandad de la Buena Muerte. El vicedeán de las Catedrales, D. José López Chica proclamó el Evangelio de Lucas, de la Anunciación, propio de este día.
Homilía
El Obispo quiso saludar, al inicio de su predicación al Rector del Seminario y a los que se forman como futuros sacerdotes; a los miembros del Cabildo catedralicio y a los representantes del Colegio de Farmacéuticos. A todos los felicitó por este día.
Después, quiso recordar que “la conmemoración de la Inmaculada Concepción de la Virgen María es una fiesta sorprendente y llena de sugerencias. Dios no descansa en su voluntad de acercamiento a esta maravillosa y frágil creatura que somos los hombres”.
Recordando la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción, por Pío IX, el Prelado jiennense expresó: “Por eso veneramos la concepción de María como un momento de gracia, como el inicio de la gran aurora, como el primer momento de la nueva humanidad, renovada, santificada, embellecida por la presencia y la acción poderosa de Dios en Cristo y por Cristo”.
Monseñor Chico Martínez quiso profundizar en el misterio divino de la concepción sin mácula de la Madre de Dios y, en ese sentido afirmó que “La Virgen María, es la primera creatura que comienza su existencia con el alma centrada en Dios, sin desconfianzas de ninguna clase, sin falsos atractivos por los bienes temporales. Con el corazón espontáneamente centrado en el Dios de la esperanza y de la salvación”– a la vez que señaló el vínculo con Jesús, que va mucho más allá de su maternidad- “María está pensada y querida por Dios como Madre de su Hijo, unida a Él por el amor más grande que se puede pensar; amor a la vez de sus entrañas de madre y de su corazón de esclava del Señor. María es siempre y totalmente de Jesús y para Jesús”.
Después interpeló a los fieles congregados para saber qué era lo que pedía María a los cristianos de hoy: “Podemos preguntarnos: ¿qué quiere? ¿qué pide? ¿qué espera la Virgen Inmaculada de los fieles cristianos de este siglo XXI, en la Iglesia y en las calles de Jaén?
Hoy como siempre, María nos dice “Haced lo que Él os diga”. No tengáis otro maestro, no creáis a nadie más, no pongáis en nadie más vuestra esperanza”.
Sus últimas palabras estuvieron dirigidas a los seminaristas, que junto al día de San José, el de la Inmaculada es otra fecha importante para ellos. Don Sebastián les dio gracias a Dios “por vuestra respuesta, por vuestra valentía ante la llamada que Dios os ha hecho, por vuestra docilidad ante su palabra, y la generosidad que ya estás dando en vuestra preparación para ser un día sacerdotes y servir como pastores a su rebaño, el santo pueblo de Dios. Os animo a seguir perseverando en el empeño de responder cada día a su voluntad. Contad con nuestra cercanía, con nuestro apoyo, con nuestra oración. Pero, especialmente, contad con la intercesión y la protección de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción”.
La oración de los fieles y las ofrendas estuvieron presentadas por los miembros del Colegio de Farmacéuticos, a los que el Prelado se refirió con gran cariño.
Con la bendición con el Santo Rostro y la indulgencia plenaria concluyó la celebración Eucarística.
Baeza
En Baeza, cuna inmaculista, en las vísperas de esta solemnidad, la Hermandad de “Las Escuelas”, se reunió en el triunfo de la Inmaculada Concepción que Baeza dedicará hace siglos a María Santísima, para saludarla, rezarle y realizar ofrenda floral a sus plantas, culminando con repique general de campanas desde la antigua universidad.
En el día de la Inmaculada Concepción, los repiques generales de las campanas de los templos de la ciudad, anunciarían este día grande junto a los cohetes que estallaban en el cielo baezano. El momento central llegaría a las 19 horas en el templo mayor baezano, con la celebración de la Solemne Fiesta Mayor en honor a la Inmaculada Concepción de María, siendo presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Sebastián Chico Martínez, Obispo de Jaén y concelebrando el Ilmo. Vicario Territorial, el Vice Deán y Excmo. Cabildo Catedral y clero de la ciudad. Del mismo modo, también quiso estar presente la Corporación Municipal con su alcaldesa, Dª Lola Marín, a la cabeza.
Comenzó esta celebración con la procesión de la Inmaculada Concepción por las naves del templo, portada por los hermanos de “las Escuelas”. Como en tantas celebraciones solemnes, también estuvieron presentes las banderas de ANE, ANFE, Medalla Milagrosa y Santa María del Alcázar. La capilla musical estuvo a cargo de D. Francisco Lázaro Perales y D. Sebastián Cabrera Checa.
En su homilía, el Obispo de Jaén recordó que “María es la semilla de la Iglesia, y la Iglesia entera está cumplida en su santa y radiante humanidad”. Animó a los fieles a pedir “que esta Iglesia nuestra de Jaén, que nuestras parroquias, que cada uno de nosotros seamos de verdad miembros de esta Iglesia de María, la Iglesia de los Apóstoles y de los mártires, la Iglesia de los santos, la Iglesia de las familias unidas y comprometidas, familias santas, la Iglesia de los jóvenes soñadores y generosos capaces de dejarlo todo para entregarse al amor, al seguimiento de Jesús y al servicio de su Reino”. Para concluir orando al Padre para que “Ella sea la Puerta santa, la Maestra sabia, la Madre amorosa que nos acerque a Jesucristo y nos ayude a vivir en el círculo de sus discípulos más cercanos y de sus servidores más generosos”. De igual manera, Monseñor Chico Martínez, destacó las virtudes de la llena de gracia, poniendo a María como intercesora y modelo de santidad, obediencia y amor a Dios. Fue una celebración piadosa y de amor a María Santísima, quedando para el recuerdo de los baezanos las últimas palabras de Monseñor Chico Martínez quien confesó que “Que sepáis, que me voy a tomar todo el interés posible para que ese expediente prospere, tomadlo también vosotros, haced todo lo que podáis, porque ese expediente lleva el nombre de Alcázar”. Una intensa ovación irrumpió en el templo tras estas palabras de Monseñor Chico Martínez.
Finalizada la celebración, el Obispo de Jaén, conoció y saludó en la sacristía del templo a los miembros de la renovada Junta Administrativa de la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, con quienes intercambió unas palabras sobre el templo mayor de la ciudad y las inquietudes de los mismos de cara al futuro.