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¿Quieres venir a la JMJ de Lisboa de 2023? Ya puedes hacer la inscripción

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PINCHA EN EL ENLACE SIGUIENTE PARA REALIZAR LA INSCRIPCIÓN – Inscripción Individual JMJ Lisboa 2023 – Inscripciones JMJ (pjasidonia.org)

El próximo mes de Agosto de 2023 tendrá lugar la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, y la Diócesis de Asidonia-Jerez estará allí comenzando esta experiencia desde el día 31 de julio para así participar del encuentro con todos los peregrinos de la Iglesia española que vayan a la JMJ. Una actividad de la Iglesia Católica para los jóvenes cuyo regreso será el día 6 de Agosto.

INFORMACIÓN PARA PODER PARTICIPAR

La edad establecida para participar es de 16 años (nacidos en 2007) a 35 años (nacidos en 1988). Fuera de este rango de edad solo podrán asistir a la JMJ los responsables de los distintos grupos.

El coste total de la participación será de 350 euros por participante. En este importe está incluido el traslado a Lisboa, alojamiento, comida durante las jornadas, Kit del peregrino, seguro y los transportes internos.

La Pastoral Juvenil de nuestra diócesis participará con el resto de diócesis, movimientos y realidades que lo hagan conjuntamente con la Pastoral de Juventud de la Conferencia Episcopal Española. Esto, también implica que la negociación con la Organización de la JMJ se hace directamente con ellos y, en la medida de lo posible, nos facilitará la participación en las jornadas.

Para ello, aunque se opte por realizar los pagos poco a poco, la inscripción y el primer pago debe realizarse antes del 25 de enero para poder participar con ellos.

Quien decida inscribirse fuera de estos plazos, podrá hacerlo pero deberá asumir que quedará a criterio de la propia organización los lugares de alojamiento y demás cuestiones relativas a su participación.

Los plazos de pago serán los siguientes:

  • 25 de Enero — 125 euros
  • 25 de Abril — 115 euros
  • 30 de Junio — 110 euros
  • También existe la posibilidad de hacer el pago completo desde el inicio de las inscripciones.
    • Si alguno tiene dificultad económica para hacer el pago antes de las fechas indicadas o quiere participar y tiene dificultades, podemos buscarle quién lo beque. Debe escribirnos al correo pjasidonia@gmail.com y le daremos facilidades.

En caso de los menores de edad, la inscripción deberá realizarla un adulto.

Si alguien tiene alguna dificultad económica puede ponerse en contacto con la Pastoral Juvenil de la Diócesis.

Si algún grupo quiere participar en los Días en las Diócesis, puede ponerse en contacto con nosotros en pjasidonia@gmail.com y gestionaremos su participación en los mismos.

*para los menores de edad se os hará llegar un formulario para la autorización.

* Hasta el 20 de abril se devuelve el 100% del importe abonado.

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Enciende tu luz por Siria

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Enciende tu luz por Siria

En el semanario Fiesta digital les hablamos de la campaña de Navidad de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que se titula: “Guerra olvidada. Enciende tu luz por Siria”, para sostener los más de 130 proyectos de emergencia y subsistencia de los cristianos en este país donde las Iglesias locales piden ayuda de manera urgente.

Junto a la actualidad de las Iglesia de Granada y Guadix, les acercamos en “Cultura” la nota que la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura ha hecho pública el 14 de diciembre sobre la ordenación académica de la clase de Religión Católica una vez conocida casi toda la normativa autonómica en desarrollo de la LOMLOE.

Asimismo, en “Testimonio” les hablamos de la mártir Isabel Cristina Mrad Campos asesinada en 1982, en Barbacena (Brasil) por odio a la fe y por defender su castidad a los 20 años.

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Las contemplativas reciben la visita de Don Sebastián

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Estos días previos a la conmemoración del nacimiento del Mesías, el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, está recorriendo las distintas comunidades de vida contemplativa repartida por toda la Diócesis para desearles a las consagradas una Feliz Navidad.

El Prelado jiennense ha visitado ya las comunidades de Jaén capital, de Torredonjimeno, Alcalá la Real, Martos, Alcaudete; así como las Dominicas de Villanueva; a las Hermanas de la Cruz de Villacarrillo y Torreperogil y a las Carmelitas de Beas de Segura. Durante los próximos días también se dirigirá a los conventos de Linares, Baeza, Úbeda y Andújar, para compartir con las religiosas la esperanza y la alegría del Niño que nace.

En estos encuentros, Don Sebastián es acogido con mucho cariño por las comunidades religiosas. Éstas les informan de su situación, les cuentan su día a día, comparten con el Prelado sus ilusiones, sus anhelos y preocupaciones y rezan juntos. En estos días de Adviento, el canto de villancicos es algo común a todas las visitas. También las contemplativas que dedican parta de su tiempo a hacer dulces típicos navideños, ofrecen al Obispo sus productos para que los deguste. Del mismo modo, Don Sebastián disfruta con el montaje de los Nacimientos que las religiosas lucen en la clausura de sus monasterios.

Estas mujeres de vida de contemplación y oración, que viven retiradas del mundo, están recibiendo con ilusión al Obispo diocesano por el que rezan cada día,  así como por la santidad de la Iglesia de Jaén.

Galería fotográfica: «El Obispo visita los conventos de clausura- Adviento 2022»

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El Obispo felicita la Navidad a los jiennenses

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El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha querido, en su segunda navidad en Jaén, enviar un mensaje de felicitación todos los jiennenses. En él explica que en un abrir y cerrar de ojos “hemos ido pasando las páginas del calendario 2022 y de nuevo nos encontramos en el final del Adviento y con la mirada y el corazón presto a contemplar el gran misterio de la humanidad: Dios entra en la Historia del Hombre y lo hace desde la pequeñez de un recién nacido”.

Asimismo, Monseñor Chico Martínez ha querido hacer memoria agradecida “de todo lo bueno que juntos, como miembros de la Iglesia que peregrina en Jaén, hemos vivido en este año, que está a punto de finalizar. Un tiempo que comenzamos aprendiendo a caminar juntos, en sinodalidad; y que concluye con el verdadero propósito de que nuestra Iglesia particular sea objeto de una verdadera conversión personal y pastoral que nos acerque a nuestros orígenes, a la de los primeros cristianos a los de la Iglesia con la que soñó Jesús”. “Un año en el que los jóvenes de nuestra Diócesis están recobrando un protagonismo que nunca debieron perder”.

En su mensaje de Navidad, el Prelado también ha querido tener presentes a los mayores, a los enfermos y a sus familias. A los que pasan estos días en un hospital o a los que tienen que afrontar el dolor de una pérdida. “Jesucristo sea para todos, consuelo y esperanza”, continúa.

Además, el Obispo hace una invitación a vivir estos días de preparación a la Navidad “con actitud de apertura al misterio de la redención. Con talante de acogida a los que sufren, y poniendo en el centro de nuestra vida y de nuestro corazón a un niño que llega al mundo para transformarlo a través de la humildad y el amor”. Para añadir: “Que María sea nuestra guía en este camino, Ella que llevó en su bendito vientre al Salvador de mundo, sea el modelo al que imitar y de la que aprender a aceptar la voluntad de Dios”.

Y culmina: “Os deseo una feliz navidad y que el 2023 sea un año colmado de paz para vosotros, vuestras familias y toda la humanidad”.

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Doscientas piezas explican en Córdoba la era cristiana

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“Cambio de era. Córdoba y el mediterráneo cristiano” abre sus puertas hasta marzo en tres sedes: C3A, Sala Vimcorsa y Mezquita–Catedral de Córdoba

La exposición “Cambio de era. Córdoba y el Mediterráneo” representa una oportunidad para descubrir la época que construyó los cimientos de la Europa medieval, según describe la organización de esta muestra impulsada por el Ayuntamiento de Córdoba, en colaboración con  la Junta de Andalucía y el Cabildo Catedral de Córdoba. En el acto de presentación, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández ha reconocido lo acertado del título de la muestra porque “Jesucristo y el cristianismo ha supuesto un cambio de era, de manera que contamos los años después de él. Esa es la verdadera era, la cristiana, en la cual nos encontramos”

Por su parte, el alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha reconocido el apoyo del Obispado de Córdoba y el Cabildo Catedral en la configuración de esta exposición, sobre la que se empezó a trabajar en el año 2020. Para Bellido esta exposición viene a “devolvernos la memoria” de lo que ha representado Córdoba en la historia y a consolidar a la ciudad como destino cultural europeo.

De diciembre a marzo, Córdoba contará con esta exposición que ofrece una visión innovadora del proceso de cristianización, acotado cronológicamente entre el final del Imperio Romano hasta la llegada del Islam. En tres sedes diferentes –C3A, Sala Vimcorsa y Mezquita Catedral de Córdoba- se reparten de 200 obras únicas procedentes de 48 instituciones españolas e internacionales, entre las que figuran los Museos Vaticanos o el Museo Nacional de Cartago, entre otros, que se reúnen por primera vez para dar luz a uno de los períodos menos conocidos del mundo mediterráneo. La presentación de piezas a través de las nuevas tecnologías (vídeos inmersivos, códigos QR, proyecciones gráficas animadas), permiten una visita de gran valor pedagógico y sumergen al visitante en un tiempo de trasformaciones  culturales y políticas en la que Córdoba tuvo un papel destacado.

Estos son los horarios de visita de la exposición “Cambio de Era. Córdoba y el Mediterráneo Cristiano”

Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A)

C/ Carmen Olmedo Checa s/n, 14009 Córdoba.

Horario de apertura previsto: de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas

Días de apertura excepcional: los lunes 26/12/2022, 02/01/2023 y 27/02/2023

Días de cierre excepcional: los domingos 25/12/2022 y 01/01/2023

Sala exposiciones Vimcorsa

C/ Ángel Saavedra, 9, 14003, Córdoba.

Horario de apertura previsto: de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas

Días de apertura excepcional: los lunes 26/12/2022, 02/01/2023 y 27/02/2023

Días de cierre excepcional: los domingos 25/12/2022 y 01/01/2023

Mezquita- Catedral

C. Cardenal Herrero, 1, 14003 Córdoba

De lunes a sábado:

De 8:30 a 9:30 horas (Gratuita)

De 10 a 18 horas (entrada ordinaria)

Domingos:

De 8:30 a 11:30 horas (entrada ordinaria)

De 15 a 18 horas (entrada ordinaria)

Horarios especiales:

Día 21 de diciembre de 2022: De 10 a 14:30 horas

Día 24 de diciembre de 2022: De 8:30 a 10 y de 11:30 a 14 horas

Día 25 de diciembre de 2022: De 9 a 11:30 horas

Día 31 de diciembre de 2022: De 10 a 14 horas

Día 1 de enero de 2023: De 9 a 11:30 horas

Día 6 de enero de 2023: De 8:30 a 11:30 horas


























 

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Abiertos a la Palabra de Dios

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En este cuarto domingo de Adviento tenemos ya delante de nuestros ojos el testimonio de fe más grande que se puede uno imaginar, el de María y el de José, los dos jóvenes elegidos por Dios para la entrada en el mundo de Jesús, el Hijo de Dios. El Señor se hace hombre y así cumple todas las promesas, inaugurando el tiempo de la salvación; en este tiempo vivimos nosotros y terminará al final de la historia. Las lecturas nos ofrecen la profecía de Isaías, cuando el profeta dice que «la virgen dará a luz un hijo, y este hijo será el Emmanuel, el Dios-con-nosotros».

La figura de María es muy importante en el Adviento, porque nos acerca a celebrar con fe y con profundidad la Navidad. En este domingo se resaltan especialmente las personas elegidas por el Señor para cumplir su voluntad salvadora, para abrir el tiempo de la salvación, tiempo de justicia, verdad y paz. En primer lugar, consideramos a la Madre del Señor, a la Virgen María, y nos gozamos con ella, y aprendemos de ella a acoger al Salvador con fe y con amor, abriendo nuestra existencia a su gracia. Al lado de la Virgen está también José, su esposo. Un joven humilde, trabajador de pueblo, que nos da un ejemplo de actitud abierta hacia Dios y sus planes.

José ya conoce el misterio sucedido y sabe que el hijo que va a tener María es obra de Dios, por eso, en su humildad, no quiere usurpar para sí una paternidad que ya sabe que es del Espíritu y se quiso retirar. La razón era sencilla, su incomprensión primera fue que no comprendía que él pudiera caber en los planes de Dios. Pero el ángel del Señor le ofreció confianza y le aseguró que él entraba en los planes de Dios: iba a ser esposo de María y por eso haría que el Mesías viniera según la dinastía de David. José aceptó los planes de Dios como tantos otros en la historia que se han fiado de Dios. José aceptó lo que se le encomendó y vivió la Navidad desde una ejemplar actitud de creyente.

María y José son un verdadero modelo para todos nosotros, abiertos a la Palabra de Dios, obedientes desde su vida de cada día a la misión que Dios les ha confiado. De los dos podemos decir que sus respuestas van a la par, que son oyentes fieles de la voz de Dios y a ambos les aplicamos la misma definición que dijo Isabel a su prima María: «Dichosa tú, que has creído».

Y esa es también la llamada más importante que nos hace el Evangelio este domingo, a las puertas de la Navidad. Una llamada a creer en la Palabra del Señor, en las promesas del Señor. Él viene, él está aquí, y nos asegura su fuerza de salvación. Él, que viene para hacerse uno de los nuestros, solo nos pide que humildemente, con el corazón limpio, sepamos escucharlo para descubrir cada uno cuál es la voluntad de Dios en nuestra vida, cuál es el camino que cada día debemos emprender, como José, como María.

Que esta Navidad, en la que gozosamente celebramos que Dios se ha hecho de nuestra familia, que ilumina toda nuestra existencia, y que nos pide una acogida de fe y de amor, la vivamos con alegría.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

“Cristo con su Nacimiento ha encendido la luz de nuestro mundo”

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Alocución del arzobispo coadjutor en la acogida de la Luz de la Paz de Belén, en la Catedral, traída por los Scouts Católicos desde la Gruta, organizada por la Pastoral juvenil.

Queridos niños;
queridos padres;
queridos jóvenes y queridos abuelos, porque veo también muchos abuelos:

Es para mí una gran alegría. Estoy realmente impresionado por este acto en que dais la entrada prácticamente a la Navidad. Con este acto en el que nos traen la luz, gracias a los que los Scouts católicos de Granada y la Pastoral Juvenil de Granada nos vienen a traer la luz y tiene mucha significación.

Cuando nos bautizaron de pequeños a nuestros padrinos le dieron una luz, una vela.
A lo mejor en vuestras casas la conserváis todavía y luego la sacáis en la Primera Comunión. Pues, esa luz se les dijo: “Recibís la luz de Cristo”. Y se encendió el cirio que representaba a Cristo. Cristo con su Nacimiento ha encendido la luz de nuestro mundo. Y me alegra mucho que podáis tener esta luz traída desde Belén.

Que pongáis al frente vuestras lámparas, sobre todo los más pequeños, y ponerla junto al Belén en casa, para que vuestras casas sean siempre hogares, no pensiones: hogares luminosos y alegres en medio de este mundo dividido, donde tanta gente va a lo suyo, donde tanta desunión se palpa. Y nos acordemos esta Navidad también, queridos niños, de aquellos niños que están en otros países del mundo y que están en medio de guerras o no tienen trabajo y viven en tiendas de campaña, en campos de refugiados. Todos esos niños que están sufriendo y que están sufriendo como Jesús y Jesús en ellos; y abráis vuestro corazón con la oración que Dios escucha, principalmente la de los niños y la de los enfermos.

Que llevéis esa luz, también de cariño. Porque esta luz nos hace darnos cuenta de que no estamos solos, de que a nuestro alrededor hay hermanos, nuestros padres, nuestros abuelos y nuestros amigos. La luz nos muestra el rostro de los demás y en esta Navidad tenemos que acercarnos a ellos, no pensar sólo en nosotros egoístamente. Que la Navidad también, que esta luz simboliza, nos haga también llevar con la luz, calor: calor de hogar. Decía san Juan Pablo II que la familia es el único lugar del mundo donde se nos quiere por lo que somos, no por lo que tenemos. Por desgracia, en nuestro mundo hay tantas divisiones, tanta polarización, tanto enfrentamiento, guerras. En nuestro mundo, hay muchas familias divididas, rotas. Pues, que pongamos la luz y el calor, el cariño de Cristo en nuestro hogar. Que Le pidáis al Señor, queridos niños, que vuestra familia no se rompa, que el amor entre vuestros padres y entre vuestros hermanos y vosotros permanezca siempre. Pero sólo hay una forma de que permanezca siempre: cuando estamos encendidos de la luz de Cristo. Porque, si no, nos buscamos a nosotros mismos. Vuestro hogar, vuestra familia, junto al Belén, junto al buen signo cristiano. Qué alegría me da que visite toda la diócesis y esta luz a toda la diócesis, para manifestar ante los granadinos que Cristo sigue vivo.

Que esa costumbre de poner el Belén, que esa costumbre de poner al Niño Dios en los balcones, nos está recordando que la Navidad tiene su sentido, precisamente por el Nacimiento de Cristo. Hoy, cuando la gente, cuando algunos quisieran borrar todo, toda imagen cristiana y parece que en lo público, pues sólo se pueden poner ramas de árbol y cosas así, o piñas que parecen las fiestas de invierno, la fiesta de la exaltación forestal; pues, que los más pequeños, los cristianos de Granada, digan que somos cristianos y que el origen de todo esto está en alguien que nos ama tanto que, siendo Dios, se hizo uno de nosotros para hacernos felices y que si nos encendemos ahí, Jesús nos ha dicho: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Y nos ha dicho también a los cristianos: “Vosotros sois la luz del mundo. No se enciende una luz para esconderla, sino para que alumbre a todos los de la casa. Alumbre vuestra luz a los hombres y vean vuestras buenas obras”. Los cristianos no podemos encerrarnos. No podemos avergonzarnos de nuestra fe. No podemos escondernos. Tenemos que respetar las convicciones y las creencias de los demás, pero sin avergonzarnos y sin acomplejarnos de las nuestras. Y que oportunidad más maravillosa.

Queridos hermanos y hermanas de Granada, queridos familias, queridos niños y jóvenes, que esta Navidad manifestemos con sencillez nuestro espíritu cristiano, incluso de forma material, con este sencillo gesto o con el gesto del Nacimiento de Belén en nuestras casas y en nuestros balcones, la imagen de Cristo Niño. Y pidamos por todos los niños del mundo, por favor. Y pidamos por los padres. Y pidamos por las familias. Y pidamos por los niños enfermos en los hospitales, por quienes están más enfermos todavía. Tenemos que pedir más, para que Jesús sea su consuelo y que recibáis también en esa luz que lleváis vosotros también el calor. Que os sintáis queridos, especialmente, porque os queremos de verdad.

Que la Virgen, la Virgen María, que cuidó la luz de Belén, Jesucristo, también nos cuide a nosotros, junto con San José. Y así, cuidando vuestros familiares, cuidará Granada, cuidará nuestra Iglesia. Por tanto, queridos jóvenes, que la luz de Cristo alumbre vuestras vidas, vuestros hogares y esta Navidad os haga muy felices a todos. Gracias.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor

16 de diciembre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Bendición de madres embarazadas y con niños pequeños para celebrar la Fiesta de la Sagrada Familia

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En el marco de la fiesta de la Sagrada Familia, el viernes 30 de diciembre, a las 19:00 h., en la Catedral de La Laguna se celebrará una Eucaristía en la que se bendecirá a las madres embarazadas y con niños pequeños.

La delegación de Familia y Vida impulsa esta celebración con el deseo de seguir defendiendo y respetando la vida en todas sus fases.

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Mensaje del Santo Padre para la celebración de la 56 Jornada Mundial de la Paz

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Nadie puede salvarse solo.
Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz

«Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 5,1-2).

1. Con estas palabras, el apóstol Pablo invitaba a la comunidad de Tesalónica, mientras esperaban su encuentro con el Señor, a permanecer firme, con los pies y el corazón bien plantados en la tierra, con capacidad de una mirada atenta a la realidad y a los acontecimientos de la historia. Por eso, aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos y nos sintamos empujados al túnel oscuro y difícil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompaña con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, orienta nuestro camino. Con este ánimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: «No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (5,6). Es una invitación a permanecer despiertos, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignación, a no ceder a la distracción, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas más oscuras.

2.  El COVID-19 nos arrastró en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, revolucionando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros.

El mundo sanitario, inmerso en una vorágine de desafíos inesperados y en una situación que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista científico, se movilizó para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; al igual que las autoridades políticas, que tuvieron que tomar medidas drásticas en materia de organización y gestión de la emergencia.

Junto con las manifestaciones físicas, el COVID-19 ha provocado —también con efectos a largo plazo— un malestar generalizado que ha calado en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad.

Además, no podemos olvidar cómo la pandemia ha tocado la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Ha amenazado la seguridad laboral de muchos y ha agravado la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dejó sin empleo y sin ningún apoyo durante todo el confinamiento.

Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustración y violencia de todo tipo. En este sentido, la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias.

3. Transcurridos tres años, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al “día del Señor”. Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?

Ciertamente, después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo. Por tanto, es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso, la tecnología y los efectos de la globalización no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginación alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras.

Si, por un lado, la pandemia sacó todo esto a relucir, por otro, hemos logrado hacer descubrimientos positivos: un beneficioso retorno a la humildad; una reducción de ciertas pretensiones consumistas; un renovado sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás y a sus necesidades; así como un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que se han entregado para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia.

De esta experiencia ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra “juntos” en el centro. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la  solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se han unido para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales.

4. Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había sido superado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables. La guerra en Ucrania se cobra víctimas inocentes y propaga la inseguridad, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada hacia todo el mundo; también afecta a quienes, incluso a miles de kilómetros de distancia, sufren sus efectos colaterales —basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible—.

Ciertamente, esta no es la era post-COVID que esperábamos o preveíamos. De hecho, esta guerra, junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas. Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, aún no se han encontrado soluciones adecuadas para la guerra. Ciertamente, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf. Evangelio de Marcos 7,17-23).

5. ¿Qué se nos pide, entonces, que hagamos? En primer lugar, dejarnos cambiar el corazón por la emergencia que hemos vivido, es decir, permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico. Ya no podemos pensar sólo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal. No podemos buscar sólo protegernos a nosotros mismos; es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común.

Para lograr esto y vivir mejor después de la emergencia del COVID-19, no podemos ignorar un hecho fundamental: las diversas crisis morales, sociales, políticas y económicas que padecemos están todas interconectadas, y lo que consideramos como problemas autónomos son en realidad uno la causa o consecuencia de los otros. Así pues, estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.

Al compartir estas reflexiones, espero que en el nuevo año podamos caminar juntos, atesorando lo que la historia puede enseñarnos. Expreso mis mejores votos a los jefes de Estado y de gobierno, a los directores de las organizaciones internacionales y a los líderes de las diferentes religiones. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero.

Vaticano, 8 de diciembre de 2022

Francisco

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“Iglesia en Córdoba” profundiza en la figura del Hermano Bonifacio

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“Iglesia en Córdoba” profundiza en la figura del Hermano Bonifacio

Conocedores del religioso relatan cómo era esta persona en una semana en la que el obispo de Córdoba abre su causa de beatificación y comienza así la recogida de las pruebas que avalen la existencia de la fama de vida y virtudes atribuida al siervo de Dios Hno. Bonifacio

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios verá cumplido su sueño este domingo, 18 de diciembre, cuando el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, proceda a la Sesión de Apertura de la Investigación Jurídica Diocesana de la causa de beatificación del Hermano Bonifacio Bonillo, en la Capilla del Hospital San Juan de Dios de Córdoba.

“Iglesia en Córdoba” hace un repaso por la figura de este religioso junto a las noticias que conforman la vida de la Diócesis.

Adjuntamos la revista íntegra.

iec814 con revista Tu Seminario

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