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Monseñor José Rico Pavés en la celebración de la Natividad de Nuestros Señor Jesucristo : “Ser verdaderos adoradores es inclinarnos ante el Señor reconociendo en Él al verbo que se ha hecho carne”

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La Santa Iglesia Catedral acogió en la jornada del 25 de diciembre la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.

Eucaristía Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

El primer templo de la Diócesis acogió en la jornada del 25 de diciembre la celebración de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Tras la tradicional Misa del Gallo del 24 de diciembre, presidida también por el prelado, vivíamos la fiesta del nacimiento del Salvador que ha nacido en el mundo para entregarse por amor por todos nosotros.

En la homilía, Monseñor José Rico Pavés, ha recordado que se nos invita en estas fechas a acercarnos a Jesús recién nacido para reconocer en Él al hijo de Dios hecho hombre y así postrarnos ante Él y adorarlo. Asimismo, teniendo en cuenta la lecturas que la liturgia nos trae, ha mencionado que para adorarlo debemos buscar a Dios en la belleza de este mundo y así custodiarla para ser con nuestros contemporáneos testigos de esta.

Por otro lado, el prelado, ha destacado que adorar es valorar lo que realmente merece la pena y reconocer que nuestro corazón esta hecho para la vida eterna. Es decir, ante la situación dramática del nacimiento del Salvador debemos ser consciente que Él ha venido a cambiarlo todo y llenar nuestro corazón de su amor y así poder transmitirlo a los demás.

En otro orden de ideas, ha subrayado que adorar significa el prestar oído a lo que el Señor nos comunica, apartando de nosotros el ruido externo que quiere que nos escuchemos lo que el Salvador quiere para nosotros.

Por último, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, al finalizar la Eucaristía ha cogido la imagen del niño Jesús para así todos los presentes puedan adorarlo y postrarse ante Él.

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Ha fallecido el sacerdote y canónigo Francisco Domingo Lorén, a los 88 años de edad

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Ha fallecido el sacerdote y canónigo Francisco Domingo Lorén, a los 88 años de edad

 

El entierro será el martes 27 de diciembre, a las 11 de la mañana , en la Catedral de Guadix

 

En la mañana del lunes 26 de diciembre ha fallecido el sacerdote Francisco Domingo Lorén. Natural de Guadix, tenía 88 años y, en la actualidad, se encontraba ya retirado, por edad. El entierro será el martes 27 de diciembre, a las 11 de la mañana, en la Catedral de Guadix y su cuerpo está siendo velado en el Tanatorio de Santa Teresa Jornet.
D. Francisco Domingo ha estado ejerciendo su ministerio pastoral hasta los 81 años. Una enfermedad hizo que en 2015 tuviese que retirarse de su servicio en las parroquias. Hasta esa fecha, ha sido párroco de Cuevas del Campo, Hernán Valle, la Estación de Guadix, Orce, Cúllar y sus anejos, Huéscar, Cogollos y Albuñán.
En su larga trayectoria sacerdotal, además, ha sido arcipreste en varias ocasiones, miembro del Colegio de Consultores y delegado para el Clero. Además, desde 1997 era canónigo de la Catedral de Guadix, donde se celebrarán las exequias.
En todas las parroquias por donde ha pasado, D, Francisco Domingo ha dejado un buen sabor y mucho Evangelio. Hombre cercano, afable, bromista y muy entregado, los feligreses de las parroquias donde ha estado lo recuerdan con cariño.
Las exequias serán en la catedral accitana, a las 11 de la mañana, y estarán presididas por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, y concelebradas pro sacerdotes de la diócesis.
Descanse en paz, el sacerdote D. Francisco Domingo Lorén, fallecido el 26 de diciembre a los 88 años de edad.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

 

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Representación iconográfica de la Virgen con el Niño en los Archivos Catedral y Arzobispal de Sevilla

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El próximo 1 de enero comenzamos el año celebrando la Solemnidad de María Madre de Dios, una de las fiestas marianas más antiguas de la Iglesia. Los Archivos Arzobispal y Catedral de Sevilla conservan en sus fondos interesantes representaciones -grabados y dibujos- que reflejan la devoción a la Virgen, protectora e intercesora, representada en su acogimiento maternal.

Este grabado de la Virgen de la Hiniesta con el Niño, conservada en el Fondo Arzobispal, encabeza un impreso de 1756 para consagración de festivos en la parroquia de San Julián de Sevilla. Se trata de una advocación que durante siglos fue, junto al Cristo de San Agustín, la gran devoción de la ciudad. Presente en Sevilla desde finales del siglo XIV, ha participado desde antiguo en numerosas procesiones y rogativas por el pueblo ante pestes y calamidades. Su especial relación con Sevilla explica su nombramiento como patrona y alcaldesa del ayuntamiento desde 1649, motivo por el que la imagen aparece portando el bastón de mando de la ciudad. La iconografía muestra a ambas figuras coronadas y con el escudo de los Tous de Monsalve en el centro de la media luna a los pies de la Virgen, pues cuenta la tradición que en el s. XIV Mosén Per de Tous encontró la imagen y la trajo de vuelta a la ciudad desde Cataluña, donde había sido escondida para salvarla de la invasión musulmana entre unas retamas en el bosque, de las que tomó su título.

El dibujo de Virgen con niño que aparece en el libro de reglas de la Hermandad del Socorro de la parroquia de San Roque de Sevilla muestra a su titular vistiendo traje de reina con el niño en su regazo, ambos coronados, en una composición redondeada en su base, siguiendo el estilo de pintura barroca sevillana del XVIII, al que pertenecen las reglas.

El libro de asiento de hermanos de la Congregación del Rosario del Sagrario de la Catedral, perteneciente al Fondo Capitular y datado en 1686, conserva un interesante grabado superpuesto y coloreado de su titular con el niño coronados y sujetando el rosario como proclamación de los beneficios espirituales que ello comporta. Ambos aparecen rodeados de ángeles niños y extensa leyenda de alabanza. Se trata de una hermandad surgida en torno a la devoción a la Virgen del Rosario con sede en el Sagrario de la Catedral siendo éste su primer libro de actas y de asiento de hermanos conocido.

La devoción a la Virgen de la Cinta en España se remonta al s. XI -cruzándola de norte a sur desde Tortosa a Huelva-, siendo de ésta última su patrona. Este grabado la representa con sus atributos habituales: una granada en su mano derecha como simbolización de sus virtudes y el Niño en su brazo izquierdo, ambos coronados y con delicada expresión. La túnica de María se ciñe con la correa o cinta que le da nombre. El grabado está firmado por Roncales, calcógrafo sevillano de temática religiosa de fines del s. XVIII.

El grabado calcográfico de la Virgen de la Antigua conservado en el Fondo Capitular reproduce la imagen pictórica original del s. XV de la Catedral de Sevilla. La Virgen aparece con su Hijo cubierta por velo y ostentando en su mano derecha una rosa. El Niño sostiene un pájaro en su mano izquierda. A los pies y a escala muy reducida, aparece la figura arrodillada de una donante, identificada como Dª Leonor de Alburquerque, consorte de don Fernando de Antequera, rey de Aragón entre 1410 y 1416. Sobre la cabeza de la Virgen, dos ángeles sostienen una corona y por encima de ésta, cenefa, anagrama, corona y cartela con inscripciones latinas de alabanza. Su iconografía se expandió ampliamente por América tras la llegada de los conquistadores.

Pero si alguna devoción destaca y se celebra de forma especial en Sevilla es la dedicada a la patrona de la archidiócesis, la Virgen de los Reyes. Esta portada perteneciente al libro de las Fundaciones de La Capilla Real del siglo XVIII de Rodríguez de Quesada, responde a la ensoñación que se dice tuvo San Fernando antes de la toma de la ciudad. Representa a la Virgen sobre una nube con ángeles, con su Hijo en brazos y San Fernando a sus pies, desde una visión historicista y fabulada, en torno a agosto de 1247 cuando puso cerco y asedio a la ciudad de Sevilla desde el campo de Tablada, donde estableció su campamento. Al fondo se ve la ciudad amurallada, destacando la Giralda y el Giraldillo sobre el cuerpo de campanas. La intervención divina de la Virgen en la reconquista de la ciudad es representada en primer plano, con escudo y lema. Pronto la ciudad acabaría bajo la Corona de Castilla.

Todos estos grabados e ilustraciones de los siglos XVII y XVIII tenían un fuerte carácter didáctico y devocional, con la intención última de difundir, catequizar y agradecer favores recibidos a modo de ofrenda a las imágenes que representan.

 

Nuria Mª Prados Torres

Técnico Archivos Catedral y Arzobispal de Sevilla.

Institución Colombina

 

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“Crăciun fericit”: el obispo celebra la Navidad con la comunidad rumana

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Nuestro obispo D. Antonio ha querido estar presente en la celebración de la Navidad de la comunidad greco-católica rumana que reside en nuestra diócesis. El P. Boros, responsable de esta comunidad rodeado de fieles mayores y niños acogió con mucho calor al obispo diocesano que les animó a seguir siendo fieles a la fe heredada de sus abuelos.

Después del saludo inicial, la comunidad rumana cantó villancicos populares de su país y los más pequeños recitaron poesías navideñas en rumano.

Sin duda, un reflejo de la pluralidad de expresiones de fe que conviven en nuestra diócesis y que se hacen fiesta por la llegada del Salvador.

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Cáritas Parroquial de Caniles se llena de actividades en esta campaña de Navidad 2022

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Cáritas Parroquial de Caniles se llena de actividades en esta campaña de Navidad 2022

La Caritas de la parroquia de Santa María y San Pedro, de Caniles, junto a su párroco, Rafael Tenorio, se ha movilizado para recoger alimentos y donativos en esta campaña de Navidad 2022. Durante todo el tiempo de Adviento se han recogido alimentos y donativos para ayudar a los más necesitados.

También, desde el banco de alimentos de Baza, han recogido alimentos perecederos y productos de primera necesidad. Gracias a ellos se ha podido repartir carne, frutas y verduras a las familias más necesitadas de nuestra parroquia.
Desde aquí agradecemos al colegio Juan XXIII, a su director junto al profesorado y los alumnos por ayudarnos también en la recogida de alimentos y productos de limpieza.
Además, el voluntariado de Caritas parroquial de Caniles representó también una obra teatral navideña en la Residencia la Torre, para acompañar a los mayores.

Rafael Tenorio
Párroco de Caniles

Caniles Cáritas campaña Navidad 22

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San Esteban

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San EstebanFiesta de san Esteban, protomártir, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que lo veía sentado en la gloria a la derecha del Padre, siendo lapidado mientras oraba por los perseguidores (s. I).

http://www.santopedia.com/santoral/26-de-diciembre

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Los jiennenses rememoran el nacimiento del Mesías con gozo en el alma

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Como los pastores en la primera Nochebuena, al escuchar el anuncio del ángel, así acudieron hasta la Catedral cientos de jiennenses, al filo de la medianoche, para celebrar la tradicional Misa del Gallo.

La celebración, presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, estuvo concelebrada por el Vicedeán, D. José López Chica; el Rector del Seminario; D. Juan Francisco Ortiz; miembros del Cabildo Catedral y acolitada por algunos seminaristas y los colaboradores del primer Templo de Jaén.

El canónigo, D. Alfonso Medina y su coro pusieron la nota musical en la noche en la que Dios se hace hombre para redimir al género humano.

Homilía

Monseñor Chico Martínez comenzó su prédica recordando la Buena Noticia que esta noche santa se rememora: “¡Os ha nacido el Salvador! Con este anuncio del Ángel, también yo, esta noche os quiero saludar a todos los que venís a celebrar su nacimiento”. Para continuar aseverando, “Sobre nosotros se ha abierto el cielo y se nos ha anunciado: “que somos amados por Dios y que nos ofrece su paz”. Por nuestra parte, hemos de abrir los ojos, abrir el corazón, para que la alegría, la luz, y la paz que nos anuncian los ángeles, lleguen a nuestra vida”.

El Obispo de Jaén continuó su homilía subrayando el verdadero sentido de la Navidad, que, alejado de todo lo superfluo, reside en que Dios se encarna para redimir al género humano. “Si olvidamos lo esencial: la encarnación de Dios, desvirtuamos la Navidad y la vaciamos de sentido. La Navidad, antes que nada, es un hecho real. Un día determinado, en un lugar concreto, el Hijo de Dios nació en medio de la humanidad. Nosotros cada año queremos recordar intensamente aquel acontecimiento; queremos vivirlo en su integridad; queremos ver la luz de la Estrella; queremos escuchar las palabras de los ángeles; queremos adorar a este Niño, recién nacido, como los pastores de Belén, con conocimiento, con piedad y con profundo agradecimiento”.

Para concluir, el Prelado del Santo Reino quiso incidir en la vivencia de una Navidad auténtica. “El alcance de la Navidad es universal. Con su nacimiento, Dios quiere cambiar el corazón de todos los hombres; quiere una Iglesia de cristianos coherentes y santos; pero, Dios quiere más, quiere que la sociedad entera, que toda la humanidad aprendan a vivir como una misma gran familia en paz. La Navidad tiene que brillar ante los hombres como una gran luz. Dios quiere que todos vivamos en la alegría de su amor. No habrá paz en la tierra, mientras Dios no sea glorificado. Y no será glorificado mientras no reconozcamos con gratitud que la salvación nació en Belén”.

Al finalizar la celebración eucarística, y después de dos años sin poder venerarse al Niño Dios a causa de las restricciones impuestas por la pandemia, el Obispo acercó al precioso Niño Jesús a los fieles que quisieron postrarse ante él, mientras se entonaban villancicos.

Navidad

En el día de la Navidad, fueron, también muchos los jiennenses los que quisieron participar de la Eucaristía, que del mismo modo, presidió el Obispo de Jaén. La Escolanía de la Catedral, con sus voces blancas, solemnizó la celebración, que también contó con la participación de los miembros de la Junta de Gobierno de La Buena Muerte.

Al igual que en la Nochebuena, el Niño Jesús fue ofrecido al pueblo fiel por el Obispo para su veneración.

Galería fotográfica: «Misa del Gallo y Misa de Navidad 2022»

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Mons. Santiago Gómez: «La luz de Belén nunca se ha apagado. Ha iluminado a hombres y mujeres a lo largo de los siglos»

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Mons. Santiago Gómez: «La luz de Belén nunca se ha apagado. Ha iluminado a hombres y mujeres a lo largo de los siglos»

En la mañana de este 25 de diciembre, a las 12.00 horas, comenzaba la Santa Misa Estacional en la seo onubense, adornada especialmente con motivos navideños, entre los que destaca un hermoso nacimiento.

Santa Misa Estacional de Medianoche

También a las 12 de la noche la seo onubense acogía la Santa Misa Estacional de Medianoche, la tradicional «Misa del Gallo», presidida por Mons. Gómez Sierra, quien destacaba en su homilía de esta celebración del «nacimiento de nuestro Redentor Jesucristo en el establo de Belén» que «Dios es tan poderoso en su amor que puede venir a nuestro encuentro como Niño indefenso, para que podamos amarlo, estar con Él y llegar a ser semejantes a Él. Esto es la Navidad».

En referencia a la lectura del libro de Isaías –“el pueblo que camina en tinieblas vio una luz grande” (Is 9,1)- ha señalado que «la luz impregna la liturgia de esta noche santa. Es la irrupción de la luz divina en el mundo lleno de oscuridad y problemas». De esta manera, «la luz nos indica el camino, en contraste con la oscuridad de la mentira, la ignorancia y la confusión».

Asimismo ha recordado que a unos pastores “la gloria del Señor los envolvió de claridad”, cuando un ángel del Señor en medio de la noche se presentó para anunciarles la gran noticia: “os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. En este sentido, ha subrayado que «la luz de Belén nunca se ha apagado. Ha iluminado a hombres y mujeres a lo largo de los siglos. Donde ha brotado la fe en aquel Niño, ha florecido la caridad, la bondad, la atención a los demás, sobre todo, a los pobres y enfermos y el perdón».

Mons. Santiago Gómez ha expresado que el Padre nos ofrece a este Niño, a su Hijo, “que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa” (Tit 2,12). El Obispo de Huelva ha pedido al Señor que nos conceda que «viviendo así seamos portadores de la luz de tu gloria, manifestada en Belén».

De interés:

Al inicio de la Misa del Gallo se canta la Calenda. Se trata de un pregón que se entona con solemnidad y recoge un compendio de la historia de la humanidad que espera la salvación realizada en Cristo. Como un último grito del Adviento se contemplan la creación, la alianza y la promesa de salvación que, tras el diluvio, se concreta en la llamada al patriarca Abraham y el éxodo del Pueblo acaudillado por Moisés. El texto litúrgico incorpora la vocación de todos los pueblos con una interesante referencia al calendario de los griegos y romanos, culturas en la que se acogió históricamente el acontecimiento de la Encarnación.

“Octava Calenda de Enero. Luna segunda. Habiendo transcurrido innumerables años desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra y formó al hombre a su imagen; pasados siglos y siglos desde que, tras el diluvio, el Altísimo puso en las nubes su arco como signo de alianza y paz; en el siglo veintiuno desde que Abraham, nuestro padre en la fe, salió de Ur de los Caldeos; transcurridos trece siglos desde que el Pueblo de Israel fue guiado por Moisés para salir de Egipto; cerca del año mil desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana de la profecía de Daniel; en la centésima nonagésima cuarta Olimpíada; en el año setecientos cincuenta y dos desde la fundación de Roma; en el año cuadragésimo segundo del imperio del César Octaviano Augusto, estando todo el mundo en paz, Jesucristo, eterno Dios e Hijo del Eterno Padre, queriendo santificar el mundo por su advenimiento, fue concebido por obra del Espíritu Santo, y transcurridos nueve meses después de ser engendrado, en Belén de Judea nació de la Virgen María hecho hombre. La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo según la carne”.

Navidad 2022: celebraciones en la Santa Iglesia Catedral presididas por el Obispo

La entrada Mons. Santiago Gómez: «La luz de Belén nunca se ha apagado. Ha iluminado a hombres y mujeres a lo largo de los siglos» se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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“Cristo es la vocación suprema del hombre”

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Homilía del arzobispo coadjutor en la Eucaristía de la Natividad del Señor, en la S.I Catedral, el 25 de diciembre de 2022.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos hermanos y hermanas:

Os reitero mi felicitación navideña y la de Don Javier.

Estamos celebrando este día solemne, esta Eucaristía, el día del Nacimiento del Señor. El pregón del inicio nos ha puesto, como lo hacía en la Misa de medianoche, con la Lectura del Evangelio de San Lucas, las coordenadas espacio temporales del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Nos relataba minuciosamente San Lucas, como lo hace también San Mateo, el Nacimiento del Señor y las circunstancias que lo rodean. En cambio, hoy, la Palabra de Dios nos trae el prólogo del Evangelio de San Juan. Y hemos escuchado también unos párrafos de la Carta a los Hebreos. Nos dan el significado teológico de esta celebración, de este Acontecimiento: que Dios se ha hecho hombre. Esa es la gran noticia: que el Verbo se ha hecho carne. El Verbo, que, como nos ha dicho el evangelista Juan, “el Verbo era Dios”. El Verbo es Dios. Es la Palabra eterna de Dios. La que está junto a Dios, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas. Es el Hijo de Dios que ha venido a Su casa, aunque no lo hayamos recibido; que se ha hecho carne, que se ha hecho uno de nosotros, que ha compartido nuestra existencia. Este es el gran Misterio de la Navidad y es el gran Misterio del Cristianismo: la Encarnación del Hijo de Dios. Que Jesús de Nazaret, el hijo de María, el que trabajó con sus manos, el que nació en la pobreza de Belén acunado en un pesebre, aquél que tuvo que huir porque un “reyezuelo” de la tierra le entra celos de un niño y como un desterrado más, como un exiliado, tiene que buscar refugio en Egipto. Aquél, que pasa 30 años de vida oculta en el trabajo sencillo de Nazaret, como un artesano, hasta el punto de ser conocido como el artesano, el carpintero; aquél que anduvo por nuestros caminos haciendo el bien, como nos dice el propio Evangelio, y curando a los oprimidos por el mal, anunciando el Reino de Dios, curando a los enfermos, devolviendo la vista a los ciegos, haciendo oír a los sordos, haciendo hablar a los mudos, proclamando el año de gracia del Señor, anunciando el Evangelio a los pobres, como ya había predicho el profeta Isaías; aquél que era el esperado de las naciones, el Salvador de los hombres, y por eso lleva el nombre de Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.

Ese Jesús es el que después se deja coser en una cruz. Es el que el que en su humanidad nos salva a todos. Esa humanidad que se ha unido a la naturaleza divina en la persona del Verbo de Dios que se ha hecho hombre. Este es el gran Misterio cristiano. Por eso, la oración colecta de esta fiesta nos lo resume y expresa la intención que hemos de pedir para este día de alegría. Le hemos dicho, “Dios que has hecho maravillas, cosas admirables en el hombre creado a Tu imagen y semejanza, y todavía más admirablemente lo has restaurado, haz que compartamos la divinidad de Aquél que se ha dignado a compartir nuestra humanidad”. En definitiva, a ese Dios que ama tanto al hombre, que nos ha hecho a imagen y semejanza suya, con una dignidad inalienable, con una dignidad inexorable. Ese Dios es un Dios que es Amor, y así lo confesamos, nos ha enviado a Su Hijo Jesucristo y nos ha restaurado después del pecado, llevando a plenitud el querer de Dios, haciéndonos hijos e hijas de Dios. Esto es lo que celebramos en este tiempo.

Ese maravilloso intercambio que nos salva es el gran regalo de Dios, que Su Hijo Jesucristo, Dios, nadie lo ha visto nunca -nos ha dicho el Evangelista Juan, pero Su Hijo nos lo ha revelado. Por eso, el autor de la Carta a los Hebreos nos dice que Dios habló de distintas maneras, de muchas maneras, antiguamente a nuestros padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablando por su Hijo Jesucristo. Por eso, cuando el apóstol Tomás va y le dice a Jesús: “Muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús dice: “Tanto tiempo con vosotros y aún no me conocéis. El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre”. Jesús es el Rostro de Dios. Jesús es el que nos muestra a Dios. Jesús es Dios con nosotros. Por eso, el texto que hemos escuchado del prólogo de San Juan termina ensalzando al Verbo, a ese Verbo que ha tomado nuestra carne, que ha sufrido, que se ha convertido en el siervo de Yahvé, que ha cargado con nuestros pecados siendo inocente. Ese Hijo de Dios sin mancilla, que ha cargado con nuestras culpas y se ha dejado coger en una cruz, y ha sufrido y nos ha redimido de nuestros pecados, nuestras culpas cayeron sobre Él. Ese Dios es nuestro Dios. Es un Dios que es Misericordia. Es un Dios que es Perdón. Es un Dios que va perdonando. Es un Dios que sale al paso del sufrimiento humano, que cubre a los enfermos. Es un Dios que manda decirle a Juan: “Los pobres son evangelizados, los enfermos, los sordos, los mudos, los paralíticos son curados. Dichoso el que no se escandaliza de Mí”.

Queridos hermanos, éste es el Dios cristiano. No es un Dios “mete-miedo”, no es un Dios que va con un lanzallamas para condenarnos. Es un Dios que nos abraza. Es un Dios que nos perdona. Es un Dios que es amigo del hombre. Es un Dios que se ha hecho uno de nosotros, que nos entiende, que sabe de nuestros sufrimientos, de nuestros dolores, de nuestras alegrías y de nuestros gozos. Es un Dios al que podemos dirigirnos en una oración confiada. Es un Dios que nos perdona no sólo siete, sino 70 veces siete. Es un Dios que nos abraza en Sus Sacramentos, en Su perdón. Es un Dios que se queda con nosotros en la Eucaristía, perpetuando Su Presencia, real y verdadera con Su Cuerpo, con Su Sangre, con Su alma, con Su divinidad. Por eso, cómo no va a ser la Navidad un día y las fiestas de alegría, si es la solución del hombre; si es cumplir el viejo sueño del hombre de querer ser como Dios. Pero, porque Dios se ha hecho hombre, porque Dios se ha hecho uno de nosotros.

Mis queridos hermanos, por eso queda ensalzada la dignidad humana, hasta tal punto que todo ser humano, especialmente aquél que se ve más desfigurado en su condición, o pisoteado en sus derechos, o debilitado en su naturaleza por la enfermedad, por el dolor, por el sufrimiento, expresa el rostro de Cristo. Y Cristo continúa en esos hermanos nuestros, “porque cualquier cosa que hagáis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

Mis queridos hermanos, nadie ha ensalzado tanto, nadie contribuye tanto a la dignidad del ser humano como el Cristianismo. Por eso, cuando vemos tambalear derechos humanos fundamentales como el derecho a la vida; cuando vemos el atropello de la muerte de inocentes en el vientre de su madre o la celebración de enfermos terminales en el suicidio asistido; cuando vemos los atropellos a la dignidad de la persona en tanto escenarios o fronteras donde son expulsados, donde no son acogidos aquellos que buscan una mayor dignidad para su vida, o los de su familia, o para sus propias existencia, salvarla; cuando vemos los atropellos de las guerras, cómo no vamos a clamar por la dignidad del ser humano, cómo no vamos a hacer como cristianos, aparte de como personas deseosas del don de la paz que nunca nos llega y que hemos de seguir pidiendo, cómo no vamos a clamar por el ser humano.

Queridos hermanos, se impone una ecología de lo humano cuando se defienden los animales y hemos visto la aprobación de una ley en nuestro Parlamento, en el Congreso de los Diputados, en defensa del bienestar animal, que se tenían que incluir los perros de caza cuando se está atropellando los derechos fundamentales de los concebidos y no nacidos. ¿Qué civilización estamos construyendo? ¿Qué perversión de una cultura y una civilización que tiene sus raíces cristianas? Estamos dejando y estamos perdiendo y asistiendo impasibles, de brazos cruzados, a un diseño de lo humano que contraviene la gramática de la propia naturaleza y el orden creado por Dios en su dignidad. Son capas de derechos sobrevenidos que no son otra cosa que expresión de voluntades colectivas legitimados por mayorías sin sentido, que expresan y están preñadas de ideología.

Queridos amigos, Jesucristo le muestra al hombre lo que debe ser el hombre. Jesucristo nos muestra la grandeza del humano, porque Él ha tomado nuestra condición. Y la defensa que hace el Cristianismo no es sólo por una postulación religiosa, es por una apelación al sentido natural de la naturaleza, del orden inscrito por Dios en el ser humano y dignificado por la concepción cristiana de la vida.

Queridos hermanos, la Navidad tiene consecuencias más allá de una pura celebración y son consecuencias para un orden de vida. Son consecuencias para una civilización. Son consecuencias para establecer un orden social justo donde los pobres, los necesitados, los más desvalidos, sean los primeros.

Queridos hermanos, la Navidad nos ha cambiado y por eso no podemos callar en la proclamación de la dignidad del hombre, en la proclamación de la grandeza del ser humano querido por Dios y llamado a la santidad. Por eso, qué razón la oración colecta: “Haznos partícipes de Tu divinidad, de Aquél que se ha dignado compartir nuestra humanidad”. Nadie como el Cristianismo favorece la dignidad del ser humano. No callemos, no guardemos nuestras convicciones sólo para uso privado, dejando a merced de quienes no piensan o van en contra, dejando el diseño de nuestra sociedad a expensas de ideologías de moda. Reivindiquemos con respeto exquisito, eso sí, a las conciencias de los demás, pero sin renunciar a las propias. Manifestemos que Cristo le dice al hombre lo que debe ser el hombre; que Cristo es la vocación suprema del hombre. En definitiva, que el Verbo se ha hecho carne, para que nosotros nos hagamos más divinos y nos hagamos más grande.

Que Santa María, que mostró a Jesús a los pastores, que mostró a Jesús a los Magos, que mostró a Jesús a quienes se acercaba a la pobreza de Belén, nos muestre también a nosotros en nuestra pobreza, a Jesús, para que sepamos cumplir lo que Ella nos mandó: “Haced lo que Él os diga”.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor

25 de diciembre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Los internos de Botafuegos celebraron el Nacimiento de Jesús junto al obispo diocesano

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El Mons. Rafael Zornoza, un año más, presidió la Celebración del Nacimiento de Jesús en el Centro Penitenciaria de Botafuegos-Algeciras.

Jesús nació en los márgenes de la sociedad  (en un portal) y junto a los marginados (los pastores). Los privados de libertad, hoy podrían ser esos pastores y el centro penitenciario ese portal y esa noche. Ellos no pueden estar con sus familias en estas fechas, solos, como los pastores, a pesar de su tristeza son los primeros testigos de la venida de Jesús. D. Rafael le hizo sentir el amor de Dios que se hace ternura y luz por nosotros.

Al final de la celebración los internos recibieron el Evangelio de Cada día, un pequeño belén de gomaeva elaborado por los voluntarios, y algunos polvorones.

Previamente Mons. Zornoza visitó algunos de los belenes del centro Penitenciario elaborados por los internos y bendijo y puso la figurita del niño Dios. Uno de ellos fruto de un taller que pastoral penitenciaria ha realizado con la asociación belenista de Algeciras, “Oro, incienso y Mirra”. Los voluntarios han elaborado otros, destacamos el del módulo 6, realizado por Carmen y Mª Luisa, todo de papel y cartón cortado, pintado y pegado con mimo por los internos. También hicieron adornos para el árbol con deseos y palabras que cada interno escribió.

Esta Eucaristía es la cumbre de otras actividades del Adviento, como una Jornada de Evangelización de Renovación Carismática, que tendrá continuidad con un “Seminario de vida en el Espíritu”; el acto penitencial, en el que colaboraron el P. Paco García, Trinitario y el P. Antonio Aguilar, párroco de Fascinas. Tuvieron un concierto flamenco de Navidad con Naomi Santos y Andrés Santos a la guitarra, que hizo vivir la alegría de estas fiestas. También en Adviento recibieron el Icono de Siria y rezaron por los cristianos perseguidos. Aún quedan algunas celebraciones como la de Epifanía en la que los Reyes traerán presentes para los hijos de las internas indigentes y esperan que también para los internos, este acto lo está preparando la Hermandad Trinitaria del Tres Caídas.

«Tengamos presentes en Navidad a los privados de libertad, a sus familias, también a los funcionarios que por su trabajo no podrán cenar con los suyos, para que renazca en todos la paz, la luz y el amor».

P. Sergio García Pérez
Capellán de Botafuegos y Delegado Diocesano de Pastoral Penitenciaria

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