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Visitas culturales al Palacio Arzobispal

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Visitas culturales al Palacio Arzobispal

El próximo 14 de enero se retoman las visitas culturales al Palacio Arzobispal de Sevilla, una de las principales pinacotecas de la ciudad.

Como hasta ahora, el Palacio se abrirá dos sábados al mes con cuatro turnos por jornada. Cada grupo constará de treinta personas que realizarán un recorrido catequético y artístico guiado por las dependencias nobles de un edificio que data de mediados del siglo XVI y está considerado Monumento Histórico Artístico desde el año 1969.

Las entradas podrán adquirirse directamente en la Librería Diocesana al precio único de seis euros por visitante, poniéndose a la venta desde el primer día hábil del mes anterior (es decir, a partir del 3 de enero podrán comprarse los tickets para las visitas del mes de febrero).

Más información en el correo electrónico visitas@archisevilla.org o en el teléfono 954505534.

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La Iglesia celebra la Jornada de la Sagrada Familia bajo el lema ‘La familia, cuna de la vocación al amor’

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La Iglesia celebra la Jornada de la Sagrada Familia bajo el lema ‘La familia, cuna de la vocación al amor’

La Delegación diocesana de Familia y Vida invita a celebrar un año más la Jornada de la Sagrada Familia, que tendrá lugar el próximo viernes, 30 de diciembre, bajo el lema ‘La familia, cuna de la vocación al amor’.

Con este lema, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida -encargada de elaborar los materiales- ha querido destacar, por un lado, la cuna como espacio seguro que representa a la familia, “el lugar donde aprendemos a amar y ser amados”, explican los delegados de la Pastoral Familiar en Sevilla, Rafael Muñoz y Carmen Rodríguez. “Amamos porque hemos sido amados, en primer lugar, por Aquel que nació y nos mostró su amor desde una cuna de madera entre pajas, y luego en nuestra familia, que nos ha hecho descubrir la importancia del amor en nuestra vida”. En esta línea, proponen contemplar al Niño Dios, “hecho hombre, en una cuna” y dar gracias “por ese amor que hemos recibido de nuestras familias y que nos ayuda a descubrir cuál es la vocación a la que el Señor nos llama”.

Precisamente, este es el segundo acento que ponen los obispos españoles en esta jornada, situando a la familia como lugar privilegiado de acogida y discernimiento de la vocación al amor. En su mensaje lamentan que “atravesemos un invierno vocacional”, tanto al sacerdocio y la vida consagrada, como al matrimonio cristiano. Sin embargo, advierten, “no queremos instalarnos en una queja estéril”, porque “estamos convencidos de que la felicidad de cada persona pasa por el descubrimiento y vivencia en plenitud de la vocación que Dios ha soñado para ella desde toda la eternidad”.

Para descubrir esa vocación, entienden que es fundamental el papel de la familia en la formación de sus hijos y apuntan que ninguna institución puede suplir su labor, “especialmente en lo que se refiere a la formación de la conciencia”.

Diez claves de la Christus vivit para la familia de hoy

La subcomisión incluye en su mensaje diez pautas a la luz de la exhortación del papa Francisco Christus vivit para el discernimiento de la vocación en el seno de la familia.

En primer lugar, defienden que la familia es “el ámbito privilegiado para escuchar la llamada del Señor y para aprender a responderle con generosidad”. Igualmente, “un aspecto esencial es la educación en la fe los hijos”. No en vano, “en familia es donde mejor pueden aprender de manera sencilla y espontánea esa relación con Jesucristo vivo”. En este sentido, recomiendan la oración en familia, así como la participación frecuente en los sacramentos.

Del mismo modo, escriben en su mensaje, “se debe cuidar la formación en las virtudes para que los llamados puedan dar su sí generoso al Señor y mantenerse fieles a este sí. Esta formación también incluye la afectividad y la sexualidad en el ámbito más amplio del amor verdadero”. No obstante, matizan los obispos, “los padres deben tener muy presente en la formación de sus hijos que ‘no son dueños del don, sino sus administradores cuidadosos’”. Así, “deben enseñarlos a reconocerse como don, lo que reclama de ellos hacer una verdadera ofrenda de los hijos, renunciando a la posesión”, es decir, “los padres deben acompañar a los hijos en este discernimiento, pero no tomar las decisiones por ellos”. También señalan como clave importante “considerar la vida como ofrenda”, inspirando a los hijos a entregar su vida en el servicio.

Finalmente, proponen fomentar el conocimiento de las diversas vocaciones e instaurar una cultura vocacional, así como acercarse “a las familias que viven la marginación y la pobreza; tener muy presentes a las familias migrantes; y no dejar a un lado a las familias que han sufrido la separación y el divorcio”.

Como en años anteriores, también se ha preparado un subsidio litúrgico, una estampa y un folleto para orar en familia esta Navidad, descargable en la web de la Archidiócesis de Sevilla.

 

 

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Hoy abre en Guadix el nuevo Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral

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Hoy abre en Guadix el nuevo Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral

Bendecido ya, la inauguración oficial será en marzo de 2023, pero desde esta mañana ya se podrá visitar y hoy, además, en jornada de puertas abiertas

La ciudad de Guadix contará desde este martes 27 de diciembre con un nuevo espacio museístico, dedicado a Torcuato Ruiz del Peral. Está ubicado en la iglesia de San Francisco, que ya de por sí es objeto de visita, dado que tiene uno de los mejores artesonados mudéjares de la provincia. Desde ahora, contará, además, con las imágenes que en su día esculpiera el artista Torcuato Ruiz del Peral para esta iglesia y que, gracias a la pericia de las monjas que utilizaban la iglesia en el siglo pasado, se pudieron conservar. Las religiosas escondieron las mejores imágenes en un falso techo cuando conocieron los destrozos que se hacían en la Guerra Civil. Y hoy, gracias a ellas, las podemos disfrutar. Unas imágenes que se han conservado hasta ahora en el Museo de la Catedral y que vuelven al lugar para el que fueron creadas en el siglo XVIII.

El miércoles 21 de diciembre tuvo lugar la bendición de las instalaciones. Fue el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, quien las bendijo, en presencia de los sacerdotes de la diócesis, para los que hubo un primer pase de presentación. Este martes quedará abierto al público, aunque la inauguración oficial será en marzo de 2023, con asistencia de todas las autoridades y las instituciones que han contribuido a esta magnífica realidad. El horario de visita en estos primeros días es de 11 de la mañana a 2 de la tarde. La entrada tendrá un precio de 5 €, pero este martes 27 de diciembre es jornada de puertas abiertas.

Lo que se abre en Guadix es más que un museo. Es un Centro de Interpretación, dedicado todo él a un artista: Torcuato Ruiz del Peral, al que Guadix le debe este reconocimiento. No solo se podrá contemplar parte de la obra de este escultor, sino que se podrá contextualizar su vida y su obra con más flexibilidad que la que ofrece un museo. Es el único Centro de Interpretación dedicado a un artista de estas características que hay en Andalucía, al estilo del que ya existe en Murcia dedicado a Salzillo, dijo Antonio Fajardo, delegado diocesano de Patrimonio y autor de esta nueva oferta cultural.

En el Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral hay algunas imágenes de este magnífico escultor. También hay otras obras que se hicieron para esta iglesia y que forman parte del contexto en el que vivió Ruiz del Peral. Y todo esto se ve reforzado con pantallas que ofrecen detalles y ayudan a comprender la genialidad del artista. Así, por ejemplo, en el retablo se combinan la madera y el dorado con el vídeo, el pasado con el presente.

Los primeros que han conocido el nuevo centro han sido los sacerdotes, que asistieron a la bendición dado que celebraban ese día su convivencia de Navidad. Esta mañana quedará abierto al público, como una más de las ofertas que hace la diócesis a la cultura y a la comarca accitana, que se suma a los que ya existen: el Museo de la Catedral, el Museo del Hospital Real, la visita turística de la Catedral, la visita turística del Palacio Episcopal, la subida a la Torre de la Catedral, el santuario de Face Retama y ahora este Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral. Con ello, la diócesis ofrece lo que tiene, su patrimonio, como incentivo para visitar una comarca, dinamizando el turismo y, por tanto, ayudando a la frágil economía de la zona norte de la provincia granadina.

Torcuato Ruiz del Peral, nació en Exfiliana, en 1708 y murió en Granada, en 1773. Es considerado el último gran representante de la escultura barroca granadina, uno de los artistas más interesantes del tardobarroco español y discípulo del gran maestro escultor Diego de Mora.

El Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral ha sido posible gracias al esfuerzo realizado por el Obispado de Guadix, que ha contado con la ayuda del GDR de Guadix, mediante recursos procedentes del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural de la Unión Europea (FEADER) y de la Junta de Andalucía. Estos fondos han servido para la adecuación del templo al nuevo uso, restaurando algunas partes del edificio que lo necesitaban y construyendo el nuevo espacio museístico que dotará a la ciudad de Guadix de un atractivo más y, por tanto, de fuente de riqueza para todos.

Este nuevo Centro supone una oferta cultural única en Andalucía, digno de ser visitado, un regalo de Navidad para Guadix y para toda la comarca.

 

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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San Juan evangelista y apóstol

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San Juan evangelista y apóstolSan Juan Evangelista, a quien se distingue como “el discípulo amado de Jesús” y a quien a menudo le llaman “el divino” (es decir, el “Teólogo”) sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea “hijos del trueno” (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como “el discípulo a quien Jesús amaba”, y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

San Juan Apóstol con JesúsJuan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel “otro discípulo” que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. “Mujer, he ahí a tu hijo”, murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. “He ahí a tu madre”, le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

Gran testigo de la Gloria del Maestro

Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos “vieron y creyeron” que Jesús había resucitado.

A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:

«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21) Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: “No morirá”. (Jn 21,23).

Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» (Hechos 4:19-20)

Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que “parecían ser los pilares” de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.

Efeso

San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.

Maravillosas revelaciones celestiales

Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. “Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre”. Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, “está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente”. La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.

Predicando la Verdad y el amor

Los más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión, según San Ireneo, cuando Juan iba a los baños públicos, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: “¡Vámonos hermanos y a toda prisa, no sea que los baños en donde está Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!”.

Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. “En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados”. De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hospedó en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos. Transcurrió algún tiempo, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: “Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia”. El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: “¡Pobre joven! Ha muerto”. “¿De qué murió, preguntó San Juan. “Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón” , fue la respuesta. Al oír estas palabras, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida. Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. “¡Para esto he venido!”, gritó San Juan. “¡Llevadme con vosotros!” Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir, lleno de vergüenza, pero Juan le gritó para detenerle: “¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía”. El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y, de pronto, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle, según dice Clemente de Alejandría, una segunda oportunidad. Por su parte, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.

Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: “Hijitos míos, amaos entre vosotros . . .” Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: “Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante”.

San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.

Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del año 600 P.C.), la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: “La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua”. Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.

La frase “Asunción de San Juan”, resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas “Actas de San Juan”. La errónea creencia de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Éfeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo “no moriría”, tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban allí.

El “Acta Johannis”, que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agustín y Toribio de Astorga, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abdías, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.

San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro. Por algo Jesús le llamaba “hijo del trueno”. Quizás antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.

http://www.santopedia.com/santos/san-juan-evangelista-y-apostol

 

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Ha fallecido, a los 97 años, el padre Fortunato Alonso Gutiérrez (O.M.I.)

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Ha fallecido el Misionero Oblato de Maria Inmaculada P. Fortunato Alonso Gutiérrez, que ha estado cerca de 20 años en nuestra Diócesis sirviendo en la parroquia de Ntra. Sra. de la Esperanza y San Eugenio Mazenod.

Nacido en 1925 en la localidad leonesa de La Puerta Raño, fue ordenado el día de la Encarnación del Señor del año 1950, en Madrid.

Su entierro ha renido lugar este martes, día 27 de enero, en la capital de España.

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Encuentro fraterno en Ronda en torno al sacerdote diocesano Antonio Gamboa

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El templo de Santa María la Mayor de Ronda acoge un encuentro fraterno en torno a la figura de D. Antonio Gamboa, sacerdote diocesano que fuera párroco de dicha parroquia, y cuya fama de santidad ha propiciado la aprobación, por parte del Obispo de Málaga, de una oración para pedir de forma privada su intercesión.

En Ronda, en la iglesia de Santa María la Mayor, se recordó el 26 de diciembre la figura de D. Antonio Gamboa. En esta cita, se ha querido recordar la memoria de este sacerdote diocesano conocido por su entrega a la Iglesia y a los más necesitados. En el encuentro estuvieron presentes numerosos fieles y representantes de las cofradías de la ciudad, así como de otros organismos locales. El párroco, Francisco Sánchez Sánchez, realizó un repaso por su biografía a base de retazos de su vida. El sacerdote rondeño Salvador Aguilera se centró en su fama de santidad, dando prueba de su testimonio de fe, esperanza y caridad a lo largo de su vida. En el diálogo posterior, quienes han querido, han podido compartir la experiencia de Dios que tuvieron en torno a su figura, especialmente tan cerca de los más necesitados, muy presente en su apostolado.  El Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, ha aprobado recientemente una oración privada para pedir su intercesión.

D. ANTONIO GAMBOA

Antonio Gamboa López nació el 10 de abril de 1912 en Coín (Málaga). Gran admirador del obispo san Manuel González, entra en el Seminario diocesano y es ordenado presbítero el 3 de julio de 1949. Tras unos meses de ministerio en Ubrique (Cádiz), tiene como destino Ronda, donde va como coadjutor de la parroquia de santa Cecilia y donde, en 1952, es nombrado párroco de santa María la Mayor hasta 1989. En 1955 es nombrado «hijo adoptivo» de Ronda. Su celo apostólico le llevó a entregar su vida por la Iglesia, su tarea y, especialmente, el cuidado de las personas que no tenían lo necesario para vivir. Su ardor evangelizador fue reflejado en obras como «Olimpiada del espíritu para jóvenes inquietos» (1986) y «A propósito de las obras de misericordia» (2001).

Fundó, en favor de la juventud, el «Centro Obrero Católico» y ejerció como capellán en la Residencia de las Madres de los Desamparados y san José de la Montaña de Arriate, donde vivió con gran austeridad, dedicando su tiempo a la oración y a la contemplación. Falleció el 21 de octubre de 2004.

Se puede ver el encuentro íntegro en torno a su figura en este vídeo:

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Jóvenes de Antequera y su comarca celebran juntos la Navidad

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Los jóvenes de Antequera y su comarca se reúnen en Navidad en la parroquia de Santiago Apóstol para vivir la fiesta del nacimiento del Hijo de Dios. Celebran la Eucaristía juntos en torno a la Luz de la Paz de Belén.

El pasado 23 de diciembre, los jóvenes de Antequera y comarca se reunieron en la parroquia de Santiago Apóstol de la ciudad para preparar el Nacimiento de Jesús. Celebraron la Eucaristía, presidida por el párroco de Bobadilla, Bobadilla-Estación y Cartaojal, Carlos Julián Román, en la que se ofreció a cada uno la Luz de la Paz de Belén para llevar a sus hogares en estos días tan significativos. La celebración estuvo acompañada por las voces del Coro de la Hermandad del Rocío de la ciudad.
Para terminar la velada, disfrutaron de un compartir fraterno. Como explica el sacerdote, «fue una velada sencilla, pero llena de significado, a la vez que entrañable, en la que los jóvenes, además de compartir la fe en familia, pudieron tener un rato de expansión y convivencia».

La Luz de la Paz de Belén 

El proyecto de reparto de la Luz de la Paz de Belén por el mundo es una iniciativa de Scouts y Guías de Austria que, con la colaboración de Scouts de diferentes países de Europa y otros continentes, reparten la Luz de la Paz encendida cada año por un niño o niña austriaco en la cueva del Nacimiento de Jesús en Belén.

La distribución de la Luz de la Paz a todos los países participantes se realiza desde Viena. Allí, unas semanas antes de Navidad, se reparte la Luz a todas las delegaciones asistentes para que la hagan llegar a sus respectivos países con un mensaje de Paz, Amor y Esperanza.

Posteriormente, los Scouts y las Guías la distribuyen por parroquias, hogares particulares, hospitales, residencias de ancianos, prisiones y otras asociaciones de sus respectivos pueblos y ciudades.

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Salvador Aguilera acerca la figura del apóstol y evangelista san Juan

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El sacerdote rondeño Salvador Aguilera, oficial de la Santa Sede, ha dado una charla formativa en el Convento de Santo Domingo organizada por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Ronda sobre san Juan, el discípulo amado

«San Juan, el discípulo amado. Perspectivas litúrgicas e iconográficas del santo apóstol y evangelista» es el nombre de la conferencia impartida por el sacerdote Salvador Aguilera, quien trabaja en el Dicasterio para el Culto Divino de la Santa Sede y es licenciado en Teología Litúrgica y Liturgias Orientales. 

La charla tuvo lugar el 27 de diciembre a las 20.30 horas y contó con una numerosa afluencia de público. 

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Andalucía celebra la Navidad con una sola voz

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Esta semana el Espejo Andalucía amplió su horario para celebrar la Navidad juntas las 10 diócesis que forman parte de la Comunidad Autónoma.

Tras el mensaje de Navidad de D. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, obispo de Guadix y responsable de Comunicación de las Diócesis del Sur, cada diócesis ofreció una crónica de algunos de los proyectos sociales que están al lado de los más necesitados en su Iglesia local. La Casa del Sagrado Corazón, Cottolengo de Málaga, y Colichet, la casa de acoida a personas con sida, que acaba de cumoplir 30 años protagonizaron la crónica de la Diócesis de Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast completo. 

Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: El Espejo Andalucía. Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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Adiós querido “Chache”, en la muerte de D. Francisco Domingo Lorén

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Adiós querido “Chache”, en la muerte de D. Francisco Domingo Lorén

Don Francisco Domingo Lorén ha pasado a la casa del Padre eterno el día del mártir san Esteban. Desde Roma me acabo de enterar y tengo un gran dolor.

Don Juan García-Santacruz, que fue obispo de Guadix, me decía que si había visitado a “mi chache”, así es como él entendía la relación mía con Don Francisco. Hermanos en el presbiterio y en la fe, pero como familia en la vida de cada día. Y es que, como se sabe, “chache” se utiliza para referirse a alguien con el que existe una relación de afecto. Normalmente se utiliza en el ámbito familiar o de amistad y además la palabra tiene un trasfondo cariñoso.

Don Francisco provocó mi vocación que otros supieron descubrir. Siempre había querido parecerme un poco a él, aunque hemos sido muy distintos en todo, pero muy unidos en el sacerdocio y en la vida.

Don Francisco fue el sacerdote de mi infancia, cuando inicié mi camino como monaguillo. Siempre ha estado presente en la vida de toda mi familia y en la vida del pueblo de Cúllar (Baza) en todos los años que estuvo allí. Un sacerdote pastor con un gran sentido del humor que te hacía sentirte bien en su compañía. Amaba a los sacerdotes y a la diócesis. Al final de su ministerio sacerdotal en la diócesis de Guadix compartimos pastoral en el Arciprestazgo del Marquesado y después fui su sustituto en los pueblos que él pastoreo, donde sé de buena fe, que ha dejado una gran huella como sacerdote donde ha podido escuchar y ayudar a bastante gente.

Cuando la enfermedad lo apartó de la pastoral, todas las semanas lo encontraba para conversar y compartir con él y su familia la vida y la pastoral. Asistíamos juntos a los acontecimientos de la diócesis. Lo llevo en mi corazón y desde Roma seguíamos manteniendo bastante comunicación hasta hace dos o tres días que estuvimos hablando por teléfono.

Estoy seguro que estará gozando el reino de Dios en el que tanto ha creído y tanto ha predicado. El amor de Dios ha sido uno de sus temas favoritos y también ha intentado ponerlo en práctica con limitaciones, naturalmente, pero con gran responsabilidad.

Me faltan tantas palabras para expresar lo que siento, pero sé que mucha gente podrá completarlas porque en muchos ha dejado una gran huella y testimonio del Dios Padre que tanto nos ama.

 

José Mª Tortosa Alarcón
Párroco de Santa María del Soccorso en Roma

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