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El Obispo asistirá al funeral de Benedicto XVI en el Vaticano

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Monseñor Demetrio Fernández asistirá el día 5 de enero al funeral presidido por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro

El Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, asistirá el próximo día 5 de enero, a partir de las 9:30 horas, al funeral del Papa Benedicto XVI, que se celebrará en la basílica de San Pedro y será oficiado por el Papa Francisco. Será un funeral solemne, pero también sobrio para respetar la voluntad del Papa emérito, que pidió una despedida sencilla, según informaron fuentes vaticanas.

El día 5 de enero se congregarán en la Basílica de San Pedro obispos llegados de todas partes del mundo. Está previsto la asistencia de unas 60.000 personas a la Plaza de San Pedro para despedir al Papa Emérito, que murió el día 31 de diciembre de 2022 a los 95 años de edad.

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El Obispo preside la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, en la Catedral de Jaén

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El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, presidía esta mañana, en la Catedral de Jaén,  la Eucaristía en la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.

La Santa Misa, en este día de Año Nuevo, en el que también se celebra la Jornada Mundial de la Paz, ha comenzado a las 12 horas y ha estado concelebrada por los Canónigos D. Juan Francisco Ortiz y D. Juan García Carrillo. El Evangelio lo ha proclamado D. Juan Francisco Ortiz.

Homilía
Don Sebastián ha comenzado su homilía explicando que  este primer día del año, está lleno de sugerencias. “Hoy culminamos la octava de la Navidad. Por lo que, nuestras mentes y nuestros corazones están todavía conmovidos y prendidos de la maravilla que estamos contemplado en el Misterio de Belén: en el silencio de la noche, bajo la mirada asombrada de las estrellas, nació Jesús, el Hijo de Dios, Salvador, Redentor de toda la humanidad. Pero, en este día comenzamos un año nuevo, el 2023, desde el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Realidad que nos hace sentir de un modo especial la novedad y la responsabilidad del don de la vida”.  Y es por ello que el Pastor diocesano ha subrayado que, a pesar de las dificultades, vivir es siempre hermoso y un don. “El hecho de comenzar un nuevo año pone ante nosotros la consideración de los retos, los riesgos y las exigencias de la vida. La vida no es fácil y los tiempos que estamos viviendo están siendo complicados. Puede haber problemas mundiales, nacionales, locales, o quizás familiares, que de una manera u otra nos afectan a todos. Sin embargo, por otra parte, vivir es siempre hermoso y un don”.

Sin embargo, el Obispo ha insistido en que, a pesar de todas las efemérides que hoy se celebran (la octava de Navidad, la circuncisión y la imposición del nombre de Jesús, la maternidad divina de María, la Jornada Mundial por la Paz y el comienzo del año) sin duda, la maternidad divina de María era la celebración más relevante. “Hoy de una manera especial, la Iglesia nos invita a poner nuestros ojos en la Virgen María, con el título más antiguo y más importante, el de Madre de Dios, como si la liturgia nos invitara a contemplar el misterio de la humanidad con los ojos de la Virgen María, con los ojos de su alma, los ojos de su piedad y de su amor, deslumbrados y atónitos por el misterio de Aquel hijo que Dios le había confiado. En la plenitud de los tiempos nació de María el Hijo de Dios”.  Y ha añadido: “Iniciemos este año contemplando a la Santísima Virgen María. Ella nos ofrece permanentemente la salvación de su Hijo Jesucristo. Los Jienenses queremos mucho a la Madre de Dios, todos nuestros pueblos tienen su patrona, sus ermitas, sus fiestas y romerías. Nuestra Diócesis tiene como Patrona a la Santísima Virgen de la Cabeza. Pero, querer de verdad a la Virgen María es querer vivir como Ella cerca de Jesús, escuchar su palabra, imitar su piedad, continuar sus buenas obras”.

Posteriormente, Don Sebastián, haciendo referencia al mensaje del Papa Francisco en la Jornada Mundial por la Paz ha explicado que se centra en dos temas que están ensombreciendo a nuestro mundo: la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania. En este sentido, el Obispo ha querido manifestar que “la paz tiene que empezar por uno mismo. La paz nace de las disposiciones interiores de nuestro corazón. Para conseguir la paz harán falta muchas cosas, pero nada será suficiente si no dejamos que Dios cambie nuestros corazones”. Para continuar: “Así, queridos hermanos, deseemos comenzar y vivir el nuevo año 2023. Con estos sentimientos y deseos nos acogemos a la intercesión de la Virgen María, Madre de Dios, para que Ella nos enseñe y nos ayude a acercarnos a Jesús, Príncipe de la Paz, con un alma abierta y un corazón dócil”.

El Pastor diocesano culminaba su predicación dando gracias a Dios por el don que ha supuesto para la Iglesia el episcopado del Papa emérito Benedicto XVI y pidiendo al Señor, por intercesión de su Madre, Santa María Madre de Dios, por su eterno descanso.

Asimismo, antes de finalizar la celebración Don Sebastián ha recordar que el próximo miércoles, 4 de diciembre, los jóvenes, y todos los fieles diocesanos que lo deseen, están llamado a participar en una vigilia de oración, que se celebrará en la Catedral de Jaén, a las 21 horas, enmarcada dentro de la oración ‘Face to Face’. Será una celebración de acción de gracias y petición por Benedicto XVI y que estará presidida por nuestro Obispo. Y, posteriormente, el próximo lunes9 de enero, a las 19 horas, la Catedral de Jaén acogerá la Misa funeral por el eterno descanso del alma del Papa emérito, a la que, también, están invitados todos los fieles.

Finalmente, la Santa Misa de este 1 de enero ha culminado cantando villancico y venerando la imagen del Niño Jesús.

Galería fotográfica: «Solemnidad de Santa María, Madre de Dios»

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“Benedicto XVI nos ha dado un gran testimonio de humildad y silencio”

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En la solemnidad de Santa María Madre de Dios, Jornada Mundial de la paz, el Obispo ha pedido construir una ciudad con Dios y ha evocado la figura del Papa Emérito

En la primera eucaristía del año presidida por el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha evocado la figura de Benedicto XVI que ya terminó el curso de su vida en la tierra. Al recordar su figura, el prelado ha exclamado «!Cuánto bien nos ha hecho, ni siquiera se puede cuantificar¡» y ha matizado que su legado queda patente tras una «vida entregada a Jesucristo y a su Iglesia como joven teólogo, profesor, perito en el Concilio Vaticano II y después Arzobispo».

De su etapa como prefecto para la Congregación de la Doctrina de la fe, el Obispo ha resaltado su papel en el pontificado del Papa san Juan Pablo II y ha subrayado «el gran testimonio de humildad y silencio» de una vida entregada a Dios y a su Iglesia. Además, ha recordado como el Papa Francisco al pedir oraciones ante el agravamiento de su estado de salud, resaltó días antes de su muerte como «ha sostenido a la Iglesia con su silencio y su oración». Al final de su homilía, ha pedido a Dios que «le conceda ver cara a cara a quien tanto ha amado y servido durante su vida».

Solemnidad de Santa María Madre de la Iglesia 

En la solemnidad de Santa María Madre de Dios, Jornada Mundial de la paz, el Obispo ha pedido construir una ciudad con Dios. El drama del ateísmo contemporáneo, ha explicado, es el del intento de construir una sociedad sin Dios, que podría construyendo una sociedad en contra del hombre.

En este primer día del año 2023, se celebra la fiesta principal de la Virgen a lo largo de todo el año litúrgico, por lo que el Obispo ha pedido que acudamos a a Ella «como Madre de Dios», el título con que el concilio de Éfeso en el año 431 definió a María Santísima. En este primer día del año, el Obispo ha invitado a la oración del santo Rosario, que «es la oración en la que se encuentra la paz del alma y se puede pedir por la paz del mundo».

A la celebración se ha unido monseñor Ángel Rubio, obispo emérito de Segovia, que ha concelebrado con el obispo de Córdoba, la eucaristía junto a miembros del Cabildo Catedral.













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La Catedral acogerá el día 7 el funeral por Benedicto XVI

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El Obispo de Córdoba presidirá el sábado la Misa funeral a las 12:00h por el eterno descanso del Papa Emérito

El Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, convoca a todos los sacerdotes de la Diócesis a la Misa Funeral por el Papa Benedicto XVI en la Santa Iglesia Catedral a las 12:00h del día 7 de enero. En esta celebración pueden participar los fieles cordobeses que quieran rezar por el Papa Emérito en el templo principal de la Diócesis .

 

 

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“¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!”

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En su testamento espiritual, el Papa Benedicto XVI expresa su gratitud a Dios y a su familia y pide perdón a quienes se hayan sentido agraviados

Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás, hacia las décadas que he vivido, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. Ante todo, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me ha dado la vida y me ha guiado en diversos momentos de confusión; siempre me ha levantado cuando empezaba a resbalar y siempre me ha devuelto la luz de su semblante. En retrospectiva, veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y agotadores de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guio bien.

Doy las gracias a mis padres, que me dieron la vida en una época difícil y que, a costa de grandes sacrificios, con su amor prepararon para mí un magnífico hogar que, como una luz clara, ilumina todos mis días hasta el día de hoy. La clara fe de mi padre nos enseñó a nosotros los hijos a creer, y como señal siempre se ha mantenido firme en medio de todos mis logros científicos; la profunda devoción y la gran bondad de mi madre son un legado que nunca podré agradecerle lo suficiente. Mi hermana me ha asistido durante décadas desinteresadamente y con afectuoso cuidado; mi hermano, con la claridad de su juicio, su vigorosa resolución y la serenidad de su corazón, me ha allanado siempre el camino; sin su constante precederme y acompañarme, no habría podido encontrar la senda correcta.

De corazón doy gracias a Dios por los muchos amigos, hombres y mujeres, que siempre ha puesto a mi lado; por los colaboradores en todas las etapas de mi camino; por los profesores y alumnos que me ha dado. Con gratitud los encomiendo todos a Su bondad. Y quiero dar gracias al Señor por mi hermosa patria en los Prealpes bávaros, en la que siempre he visto brillar el esplendor del Creador mismo. Doy las gracias al pueblo de mi patria porque en él he experimentado una y otra vez la belleza de la fe. Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y les ruego, queridos compatriotas: no se dejen apartar de la fe. Y, por último, doy gracias a Dios por toda la belleza que he podido experimentar en todas las etapas de mi viaje, pero especialmente en Roma y en Italia, que se ha convertido en mi segunda patria.

A todos aquellos a los que he agraviado de alguna manera, les pido perdón de todo corazón.

Lo que antes dije a mis compatriotas, lo digo ahora a todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! A menudo parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- fuera capaz de ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica. He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he visto cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas que sólo parecen ser competencia de la ciencia. Desde hace sesenta años acompaño el camino de la teología, especialmente de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones, he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista. He visto y veo cómo de la confusión de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo.

Por último, pido humildemente: recen por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados y defectos, me reciba en la morada eterna. A todos los que me han sido confiados, van mis oraciones de todo corazón, día a día.

Benedicto PP XVI

 

 

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Canal Sur Televisión arranca el año desde la Catedral de Sevilla

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Canal Sur Televisión arranca el año desde la Catedral de Sevilla

Canal Sur Televisión retransmitió la Misa del 1 de enero desde la Catedral de Sevilla. Una Eucaristía que presidió Teodoro León, deán del Cabildo y que puede verse en la web de Canal Sur.
En la previa de la Misa se ofrece una aproximación a la historia, patrimonio y momento actual del templo metropolitano hispalense, con testimonios de los canónigos Francisco Ortiz y Antero Pascual, así como de Raquel Liñán, responsable de Comunicación.

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Calendario de Jornadas y Colectas de la Iglesia en España para 2023

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Calendario de Jornadas y Colectas de la Iglesia en España para 2023

La LXXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, aprobó el calendario de jornadas y colectas para el 2023.

 

– 1 de enero de 2023 (solemnidad de Santa María, Madre de Dios): JORNADA POR LA PAZ (mundial y pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 6 de enero de 2023 (solemnidad de la Epifanía del Señor): COLECTA DEL CATEQUISTA NATIVO (pontificia: Congregación para la Evangelización de los Pueblos) y COLECTA DEL IEME (de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, monición justificativa de la colecta y colecta.

– 15 de enero de 2023 (segundo domingo del tiempo ordinario): JORNADA Y COLECTA DE LA INFANCIA MISIONERA (mundial y pontificia: OMP). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal y colecta.

– 18-25 de enero de 2023: OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (mundial y pontificia). El domingo que cae dentro del octavario se puede celebrar la misa con el formulario «Por la unidad de los cristianos» (cf. OGMR, 373) con las lecturas del domingo.

– 22 de enero de 2023 (tercer domingo del tiempo ordinario): DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS (mundial y pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 2 de febrero de 2023 (fiesta de la Presentación del Señor): JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA (mundial y pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 11 de febrero de 2023 (memoria de la bienaventurada Virgen María de Lourdes): JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO (pontificia y dependiente de la CEE, obligatoria). Celebración de la liturgia del día (aunque por utilidad pastoral, a juicio del rector de la iglesia o del sacerdote celebrante, se puede usar el formulario «Por los enfermos», cf. OGMR, 376), alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 12 de febrero de 2023 (segundo domingo de febrero): COLECTA DE LA CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO (dependiente de la CEE, obligatoria). Celebración de la liturgia del día, monición justificativa de la colecta y colecta.

– 5 de marzo de 2023 (primer domingo de marzo): DÍA Y COLECTA DE HISPANOAMÉRICA (dependiente de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal, colecta.

– 19/20 de marzo de 2023 (solemnidad de san José o domingo más próximo): DÍA Y COLECTA DEL SEMINARIO. Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal, colecta.

– 25 de marzo de 2023 (solemnidad de la Anunciación del Señor): JORNADA POR LA VIDA (dependiente de la CEE). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 7 de abril de 2023 (Viernes Santo): COLECTA POR LOS SANTOS LUGARES (pontificia). Celebración de la liturgia del día, monición justificativa de la colecta y colecta.

– 30 de abril de 2023 (Domingo IV de Pascua): JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES (pontificia) y JORNADA Y COLECTA DE VOCACIONES NATIVAS (pontificia: OMP). Ambas jornadas unen su celebración en este día por acuerdo de la CCXXXV Comisión Permanente de la CEE (25-26 de junio de 2015). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intenciones en la oración universal.

– 21 de mayo de 2023 (solemnidad de la Ascensión del Señor): JORNADA MUNDIAL Y COLECTA DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES (pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración de los fieles, colecta.

– 28 de mayo de 2023 (solemnidad de Pentecostés): DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR (dependiente de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 4 de junio de 2023 (solemnidad de la Santísima Trinidad): JORNADA PRO ORANTIBUS (dependiente de la CEE, obligatoria). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 11 de junio de 2023 (solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo): DÍA Y COLECTA DE LA CARIDAD (dependiente de la CEE, obligatoria). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal, colecta.

– 29 de junio de 2023 (solemnidad de los santos Pedro y Pablo): COLECTA DEL ÓBOLO DE SAN PEDRO (pontificia). Celebración de la liturgia del día, monición justificativa de la colecta y colecta.

– 2 de julio de 2023 (primer domingo de julio): JORNADA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRÁFICO (dependiente de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 26 de julio de 2023 (memoria de santos Joaquín y Ana): JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y PERSONAS MAYORES (pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 17 de septiembre de 2023 (tercer domingo de septiembre): JORNADA MUNDIAL DEL TURISMO (pontificia y dependiente de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 24 de septiembre de 2023 (último domingo de septiembre): JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO (pontificia). Celebración de la liturgia del día (por mandato o con permiso del Ordinario del lugar puede usarse el formulario «Por los prófugos y los exiliados», cf. OGMR, 373), alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 22 de octubre de 2023 (penúltimo domingo de octubre): JORNADA MUNDIAL Y COLECTA POR LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS (pontificia: OMP). Celebración de la liturgia del día (puede usarse el formulario «Por la evangelización de los pueblos», cf. OGMR, 373), alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal, colecta.

– 12 de noviembre de 2023 (Domingo XXXII del tiempo ordinario): DÍA Y COLECTA DE LA IGLESIA DIOCESANA (dependiente de la CEE, optativa). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal, colecta.

– 19 de noviembre de 2023 (Domingo XXXIII del tiempo ordinario): JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES (pontificia). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

– 31 de diciembre de 2023 (Domingo dentro de la Octava de la Natividad del Señor, fiesta de la Sagrada Familia): JORNADA DE LA SAGRADA FAMILIA (pontificia y dependiente de la CEE). Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la oración universal.

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Fiestas de precepto y movibles en 2023

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Fiestas de precepto y movibles en 2023

La Conferencia Episcopal Española ha indicado los días de precepto del año 2023, es decir, aquellas solemnidades de la Iglesia en que hay obligación de participar en la Santa Misa (además de los domingos).

1 de enero: Santa María, Madre de Dios.

6 de enero: Epifanía del Señor.

19 de marzo: San José, esposo de la Virgen María.

25 de julio: Santiago, apóstol.

15 de agosto: Asunción de la bienaventurada Virgen María.

1 de noviembre: Todos los Santos.

8 de diciembre: Inmaculada Concepción.

25 de diciembre: Natividad del Señor.

Las fechas en 2023 de las distintas celebraciones litúrgicas movibles son las siguientes:

Bautismo del Señor: 8 de enero.

Miércoles de Ceniza: 22 de febrero.

Domingo de Resurrección: 9 de abril.

Ascensión del Señor: 21 de mayo.

Domingo de Pentecostés: 28 de mayo.

Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote: 1 de junio.

Santísima Trinidad: 4 de junio.

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: 11 de junio.

Sagrado Corazón de Jesús: 16 de junio.

Jesucristo, Rey del Universo: 26 de noviembre.

Domingo primero de Adviento: 3 de noviembre.

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“Que este año esté lleno de la protección de Dios”

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 Homilía de D. José María, arzobispo coadjutor, en la Eucaristía de la Solemnidad de María, Madre de Dios, en la S.I Catedral de Granada, el 1 de enero de 2023.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos hermanos (reitero en nombre propio y el de D. Javier la felicitación del Año Nuevo):

Podemos invocar también sobre nosotros la bendición que hemos escuchado tomado del Libro de los Números: “Que el Señor nos bendiga, nos proteja, ilumine Su rostro sobre nosotros y nos conceda la paz”. Pero antes, permitidme, un recuerdo especial para el Papa Benedicto. Tendremos, como sabéis, el día 3, pasado mañana, en esta Iglesia Catedral, el funeral a las siete y media de la tarde, por el Papa Benedicto XVI.

La Carta a los Hebreos nos dice: “Acordaos de vuestros dirigentes que os expusieron la Palabra de Dios. Fijaos en el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre”. Pues, nosotros nos acordamos del Papa Benedicto en estos días, especialmente a pesar de su retiro como Papa emérito en los últimos casi diez años. Le recordamos su paso al servicio de la Iglesia, un paso fecundo, un paso poniendo al servicio del Pueblo de Dios su gran inteligencia como un maestro de la fe, como teólogo, con un magisterio extensísimo, fecundo y uno de los grandes intelectuales, y maestros y sabios. Hemos tenido un Papa sabio. Su magisterio, que ya en tiempos de Juan Pablo II, como Prefecto de la fe, servía al Papa y servía a la Iglesia. Y antes, como teólogo y como teólogo destacado en el Concilio Vaticano II y, después, su rico magisterio en sus tres encíclicas y, sobre todo, en sus homilías y en su libro “Jesús de Nazaret”, donde nos pone la centralidad de Cristo de nuevo ante nosotros. Seguro que ya el Señor le ha recibido y le ha dado el premio reservado a los pastores buenos y fieles, y pedimos por él en estos días, especialmente.

Y comenzamos, queridos hermanos, un nuevo año. Ese es otro motivo. Nuestra vida está en las manos de Dios. Le pedimos su bendición para todos nuestros asuntos. Nos deseamos unos a otros felicidad. Y podemos preguntarnos, ¿qué es la felicidad? Porque el hombre está hecho para ser feliz. Lo decíamos en el Catecismo, al menos los que somos más mayores. ¿Para qué ha creado Dios al hombre? Dios ha creado al hombre para que sea feliz. Dios no nos ha creado para machacarnos, para fastidiarnos la vida. Dios no es una broma. Dios quiere la felicidad de sus hijos. Dios nos ha creado para que seamos felices, pero somos felices en la medida en que hacemos el bien. En la medida, si queréis, que amamos y somos amados. Por lo tanto, este año nuevo que comienza vamos a pedirLe al Señor esa felicidad de amar y sentirse amado; esa felicidad que está en vivir como Dios nos pide; esa felicidad que nos hace, y también celebra la Iglesia cada primero de año instituido por el Papa San Pablo VI, la Jornada Mundial de la Paz. Y este año el Papa Francisco ha querido que reflexionemos sobre las consecuencias de la pandemia en nuestro mundo, en nosotros. Él dice que de una crisis uno no sale igual, o sale mejor o sale peor, pero no sale igual. Y esa pregunta en su Mensaje para este año: ¿cómo estamos?, ¿vuelven a ser las cosas igual? Que si tal número de visitantes, que si la economía alcanza los índices de antes de la pandemia, que si tenemos el mismo nivel de vida. Pero no, no es igual. Sobre todo los que lo hemos padecido de manera grave, porque nos hemos dado cuenta, y el Papa insiste en ello, en que somos dependientes de Dios y de los demás, en que no las tenemos todos consigo, en que por mucho que tengamos confianza en el progreso, en los avances, estamos en las manos de Dios y en las manos de los demás. Y en las manos de Dios, que es el Señor y dueño de la vida, Señor de la Historia, Jesucristo, ayer, hoy y siempre. Un Dios que es Misericordia, que es Perdón, que es Amor.

Estamos en Sus manos y Él nos dice, Jesús en el Evangelio, que nos fijemos desde los lirios del campo, que ni Salomón se vistió como ellos, y de los pájaros que ni siembran ni siegan. Y Dios los alimenta. “Y cuánto más valéis vosotros, hombres de poca fe”. Estamos en las manos de Dios. Y ese sentido de providencia tenemos que incorporarlo a nuestra vida. Ese sentido de providencia tenemos que incorporarlo al comenzar un año. Señor, ponemos este año en Tus manos. Y dependencia también de los demás. Y eso nos lleve, dice el Papa, a buscar una fraternidad humana de verdad, porque eso es el fundamento de la paz, que es la justicia, pero es sentirnos como hermanos, sentirnos como hermanos de verdad. No perdamos el sentido de fraternidad. Julián Marías, un filósofo español, escribió hace muchos años un artículo donde decía que cuando se limitan la natalidad, cuando en las familias sólo hay un hijo, ¿qué experiencia de fraternidad va a tener?, ¿qué experiencia de fraternidad va a tener si no tiene hermanos, si no hay horizontalidad en su vida y en su afectividad, en el sentido de una fraternidad?

Queridos hermanos, vivamos la fraternidad, sintamos a los demás. Es este mundo nuestro de competencias, en este mundo nuestro de guerras. Y el Papa se fija especialmente en la guerra de Ucrania. Ya casi un año, sin parar, ni en Navidad, ni en Año Nuevo. Y esto ocurre en nuestro mundo. No es una noticia de un país que está… y hay más guerras y más conflictos, y hay gente atravesando fronteras, perseguidos, y hay 400 millones de cristianos que viven en países donde hay persecución religiosa.

Luego, queridos hermanos, necesitamos seguir pidiendo por el don de la paz. Pero no puede haber paz si no hay ese sentido de fraternidad. Y no puede haber paz sin justicia. Y no puede haber paz si no lo hay en el interior de nuestras conciencias, en nuestras familias, en nuestros hogares. Y estamos viendo esas noticias tristes, horrorosas, de la violencia contra la mujer, impropias de seres humanos, impropias de un país civilizado.

Tenemos que recuperar el sentido de la paz, de la concordia. Pero sólo podemos hacerlo cuando hay unas bases, cuando hay un sentido ético, cuando hay un sentido moral profundo. No cuando cada uno vamos a lo nuestro. Cuando hay un sentido de fraternidad que se ve en el otro, un semejante con igual dignidad, sobre todo un hijo y una hija de Dios, como hoy nos ha recordado la Carta a los Gálatas, que es el gran regalo que nos hace Jesús con Su Nacimiento. Nos ha dicho la Carta a los Gálatas que cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, de María Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiésemos la adopción como hijos. Ese maravilloso intercambio. Dios se hace uno de nosotros para hacernos a nosotros eternos. Y ese es el gran regalo de la Navidad. Ese es el gran regalo del Misterio cristiano. Nuestra dignidad ha quedado enaltecida por Jesucristo; por Dios, que se ha hecho uno de nosotros, ha quedado enaltecida. Luego, ¿qué más motivos para la paz, para la convivencia, para la fraternidad, para vivir esta paz con los demás?

Y empezar un Año Nuevo es darLe gracias a Dios por todo lo que nos ha concedido el año anterior. Seguro que hay muchas cosas maravillosas, entre otras, el don de la vida, que estrenamos cada mañana. Tantas cosas maravillosas: en la familia, en nuestros hogares, en nuestra sociedad, en poder vivir con una holgura. Tantas cosas. DarLe gracias a Dios. Acostumbrarnos a darLe gracias a Dios: “Gracias, Señor, por un año más”. Y al mismo tiempo, una petición de perdón: “Perdóname, Señor, por lo que ya Te haya ofendido este año, por lo que Te haya ofendido y haya ofendido a mis hermanos”. Y también, una petición al comenzar el año: “Ayúdame, ayúdame a vivir como Tú me pides. Ayúdame a vivir como Dios manda. A enderezar mi vida y el caminar en la historia de cada uno de nosotros, por los senderos que Dios espera y donde Dios nos espera”.

Queridos hermanos, vamos de paso, vamos caminantes, somos peregrinos, somos “viatoris” (parroquia viene de “parrochae”, que significa pueblo que camina). Nosotros somos caminantes, en nuestra hora en la historia. Los años con todo lo que echemos de fiesta, los años van pasando, o nosotros mejor por ellos. Pero que demos fruto. Que el Señor nos ha dado unos talentos. No nos escondamos. Pongámonos al servicio de Dios y de los demás. Nadie se ha quedado sin los talentos, sin las cosas buenas que Dios nos ha dado, sin las virtudes, sin las capacidades. Pongámoslas al servicio de Dios y de los demás, y haremos un mundo también más pacífico. Y en este día del comienzo del año, la Iglesia lo empieza con esta Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Es madre de la humanidad de Cristo. Pero la humanidad de Cristo está unida de forma inseparable a Su naturaleza divina, en la persona del Verbo de Dios, que se ha hecho hombre en las entrañas virginales de María. Por eso, María es invocada como Madre de Dios. El Concilio de Éfeso la proclama así. Y después sacaban a hombros a los Padres del Concilio del siglo V con esa oración que hemos incorporado al Avemaría: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

Que Santa María nos proteja. Acudamos a la Virgen, que Ella nos acompañe en nuestro caminar. El Concilio nos dice, cuando habla de María, en el capítulo 8 de la Lumen Gentium, que María, que está en los cielos en cuerpo y alma, no se ha olvidado de sus hijos que todavía peregrinan, que somos tú y yo, que vamos por la historia, que vamos por los años que van sucediéndose.

Ella nos acompaña. Ella nos protege. Ella nos cuida. Ella hace de Madre nuestra, porque lo es. Porque la hemos recibido de Jesús en la cruz. En Juan Evangelista: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre”. Y la maternidad de María se extiende sobre nosotros. Por eso, acudimos con confianza. Por eso, la devoción a la Virgen forma parte de la entraña del pueblo cristiano; y qué decir de Granada, de su devoción a la Virgen de las Angustias, que tiene ante Sí a Cristo.

Ella es intercesora nuestra. Acudamos a la Virgen. Pidámosle ayuda. Recémosle a la Virgen. No pase ningún día sin que nuestra oración… fomentemos en nuestros hogares. Enseñemos a los pequeños el amor y el cariño a la Virgen. Vivamos las devociones marianas, entre ellos el Santo Rosario, que es el Evangelio de los sencillos, que va recorriendo los Misterios de la vida de Cristo, de manos de María, como nos decía el Papa san Juan XXIII.

Queridos amigos, que este año esté lleno de la protección de Dios, de sus bendiciones, del don de la paz.

Que el Señor nos conceda salud. Que el Señor proteja a nuestro pueblo, dé prosperidad a nuestra ciudad y a nuestra España.

Que el Señor nos ayude y nos proteja. Cure a los enfermos. Proteja a los niños y a todos nos ayude con la fuerza divina.

Que Santa María interceda por nosotros. Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

1 de enero de 2023
S.I Catedral de Granada

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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz

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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz

 “Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el Covid para trazar juntos caminos de paz” es el título del mensaje del papa Francisco para la 56 Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero.

La Santa Sede ha hecho pública la reflexión que gira en torno a dos temas: la pandemia del Covid y la guerra en Ucrania.

La pandemia nos sumió en medio de la noche, escribe el Pontífice, “desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros”.  Además, “no podemos olvidar cómo la pandemia tocó la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Amenazó la seguridad laboral de muchos y agravó la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres”.

En este sentido, “la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias”. Por ello, “transcurridos tres años ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al día del Señor”, afirma el Santo Padre.

¿Qué hemos aprendido de esta situación pandémica?

“Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?”

“Seguramente -escribe el papa Francisco- después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana”.

De esta experiencia “ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra ´juntos’ en el centro”.

En esta línea, “¿qué se nos pide, entonces, que hagamos? En primer lugar, dejarnos cambiar el corazón por la emergencia que hemos vivido, es decir, permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico. Ya no podemos pensar solo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un nosotros abierto a la fraternidad universal”.

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