Inicio Blog Página 3284

Bajo tu amparo nos acogemos | Carta dominical del Arzobispo de Sevilla (01-01-2023)

0

Comenzamos un año nuevo bajo la mirada maternal de María. Su maternidad divina es un misterio y un acontecimiento histórico: Jesucristo, Persona Divina, nació de María Virgen, la cual es, en el sentido más pleno, su madre. Se trata del misterio más antiguo y fundamental en lo que concierne a la persona y a la función de María en la Historia de la Salvación. El Padre eterno dispuso que el Verbo se encarnase y se hiciese hombre en el seno de una mujer por la acción del Espíritu Santo. Y esa mujer es María. Con este proceder Dios manifiesta que no actúa sin los seres humanos, sino con su colaboración. María tiene un lugar determinado en el plan de salvación de Dios, que envía a su Hijo al mundo para conducir a la plenitud de vida a la humanidad. Como señala san Pablo VI: «El Misterio de Cristo está marcado, por designio divino, de participación  humana. Ha querido tener una Madre; ha querido encarnarse mediante el misterio vital de una Señora, de la Señora bendita entre todas».

Y María, Madre de Cristo, es también Madre nuestra. La maternidad espiritual de María se fundamenta sobre todo en las palabras que Jesús dirige tanto a ella como a Juan antes de morir: «Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19, 26-27). Según san Juan Pablo II, estas palabras constituyen una «escena de revelación», ya que por un lado expresan los sentimientos de Cristo en su agonía y a la vez contienen un profundo significado para la fe y la espiritualidad cristiana. El Señor establece unas relaciones nuevas entre María y los cristianos. Más allá de la preocupación de un hijo por la situación en que quedará su madre, la entrega recíproca que hace Jesús constituye el hecho más importante para comprender el papel de la Virgen María en la economía de la salvación. El encargo principal no es confiar su madre a Juan, sino confiar el discípulo a María, asignándole una nueva misión materna.

Así lo recoge la oración más antigua que se conoce a María: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no desoigas la oración de tus hijos necesitados, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita». Edgar Lobel, papirólogo de la Universidad de Oxford, descubrió en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco un papiro que contenía el texto en griego de esta oración. Hoy en día continuamos rezando esta plegaria. Resulta conmovedor saber que nuestros hermanos de Egipto se dirigen a María con esta oración aproximadamente desde el año 250, que es la fecha en la que Edgar Lobel dató el papiro.

Hoy celebramos la 56ª Jornada Mundial de la Paz. El mensaje del papa Francisco destaca que “nadie puede salvarse solo”, y nos exhorta a “recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz”.  No estamos solos, porque María Santísima nos guía en el camino, nos enseña a confiar en el Señor, a dejar que nos cambie el corazón y podamos aprender algunas lecciones de este tiempo de pandemia que tanto nos ha hecho sufrir, para que seamos más humildes y permitamos que Dios transforme nuestros criterios habituales de pensamiento y acción a la luz del Evangelio. No podemos conformarnos con defender los propios intereses, es preciso trabajar por el bien común, con sentido comunitario, porque estamos llamados a formar la familia de los hijos de Dios, que viven como hermanos, que cuidan la casa común, que conviven en paz. María, Madre de Dios y Madre nuestra, es la madre que nos congrega en la unidad. Bajo su amparo nos acogemos y comenzamos el nuevo año con esperanza renovada.

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Ver este artículo en la web de la diócesis

Casa diocesana de la familia, un espacio para “encontrar y hacer crecer la familia en Granada”

0

Ubicada en la calle Gracia, 48, donde también están otras Delegaciones como la de Enseñanza o el Tribunal Eclesiástico.

Entrevista a su Responsable, D. Antonio Luis Martín, nombrado por nuestro arzobispo D. Javier Martínez para esta responsabilidad. D. Antonio Luis, que es también Consiliario de Pastoral Familiar, nos habla sobre la Casa de la familia, ubicada en la calle Gracia, 48 y a la que alude como “una riqueza para toda la Diócesis”, y el trabajo actual y futuro de esta Delegación.

– Qué es la Casa diocesana de la familia. De qué se trata.
Es una riqueza para toda la diócesis. Se trata de poder poner un espacio, adecuado y digno, para poder atender todas las realidades familiares que hay en nuestra diócesis, tanto los proyectos que tiene la Delegación como ese espacio abierto a todas las parroquias, movimientos, realidades eclesiales, para que se puedan encontrar y hacer crecer la familia en Granada también.

– Cuánto tiempo lleváis con este proyecto.
Casi desde que comenzó la pandemia. Nos pilló la pandemia y nos tuvimos que parar ahí. Casi tres años. Encontramos ideas y tanto D. Javier como nosotros vimos la necesidad de buscar un lugar adecuado para estar ubicada, tener un sitio físico donde poder atender a las personas, puesto que estábamos dispersos en distintos lugares. Y en esos tres años y pico se han dado los pasos; la búsqueda de un arquitecto, un proyecto de obra, una empresa, la adecuación de obra real y ya estamos acabando, falta la colocación del mobiliario y poco más.

– ¿Hay otras casas diocesanas de la familia en otros lugares?
En algunos lugares, no en la mayoría. Físicamente no hemos visitado ningún sitio donde sea Casa diocesana de la familia.

– Como Responsable de la Casa diocesana de la familia, cuáles van a ser tus cometidos.
La cuestión de la responsabilidad ha llegado como caída del Cielo, en el sentido que D. Javier dijo “que la Casa tenga una atención continua y haya una gestión lo más adecuada posible. Mi trabajo será en comunión y en trabajo común con la secretaria, Ruth Castellano, y de manera directa con los Delegados, César y Sole. El cometido físico de la Casa es que haya una organización donde todos los espacios estén disponibles, abiertos; donde poder cubrir cuantas necesidades surjan; poder poner un poco de orden, en el sentido de darle a todos los espacios una posibilidad de ser ofrecidos a cualquier realidad que se nos presente.

– El trabajo de la Pastoral Familiar ha ido creciendo en estos últimos años. Cuáles son los proyectos en los que especialmente estáis volcados desde la Pastoral.
No trabajamos solos. Todos los movimientos familiaristas de la Diócesis participan de ella. Nos ofrecen sus actividades y nosotros les ofrecemos las que tenemos. Hacemos celebraciones o cuestiones juntos. Partiendo de ahí, después, cuantas parroquias nos han pedido ayuda o colaboración lo hemos hecho en todos los arciprestazgos que así nos lo han solicitado. Y como proyectos concretos dentro de la Delegación, el más antiguo es Proyecto Raquel, que se creó hace unos siete años, para la atención de personas, tanto hombres como mujeres, que vivieron un aborto provocado en un momento de su vida. A continuación, vino Proyecto Ángel, que es para la atención de embarazadas que tienen dificultades ya sean familiares, ya sean laborales, ya sea de inserción y se les apoya en todo momento. También el “Curso amor humano”, que ya vamos por la tercera promoción; la gestión de todos los cursos prematrimoniales de la Diócesis, cómo gestionarlos y ofrecerlos a todas las parroquias, lo mismo que ellos lo ofrecen a la Delegación. Y ahora, lo último que, de alguna manera, hemos hecho más hincapié ha sido con la propuesta del Papa Francisco que ha hecho sobre la apuesta del matrimonio. El año pasado, en la semana del matrimonio, se vivió con intensidad aquí en la Diócesis y este año también se quiere vivir. Y lo que está por salir en estos momentos es una colaboración con la Delegación de Pastoral de salud en un proyecto que es para “escuchar en el duelo”. Lo estamos haciendo en conjunto, porque la Delegación de Pastoral de salud está teniendo bastante demanda sobre esa temática. Es una riqueza. Hay unas 28 personas que se están terminando de formar y preparar aquí en Granada para ofrecer un espacio de escucha a cuantas personas necesiten una ayuda en un duelo, sea de lo que sea.

– En el contexto en el que vivimos, cuáles son los retos inmediatos que sentís tenéis en la Pastoral Familiar.
Retos realmente hay bastantes. Lo que ocurre es que a nosotros nunca nos gusta ir por delante, hacer propuestas nosotros porque se nos vengan a la cabeza. Lo que hacemos es dar respuesta a necesidades que nos van llegando. Hay necesidades que nos han llegado y aún no hemos podido dar respuesta. Por ejemplo, los matrimonios que, en algún momento de su vida, se rompieron: se divorciaron o se separaron. Hay personas que quieren seguir viviendo su fe como un matrimonio, porque eso no significa que no lo sean. Ese tema lo tenemos pendiente. Nos hemos visto con distintas realidades que están trabajando eso, nos ha parecido bien y le estamos dando vueltas, porque también es algo que siempre compartimos con el arzobispo. También tenemos el tema de la educación en la afectividad. En la diócesis ya está implantado el Teen Star. Cómo poder enfocar bien una vida desde la afectividad. Para eso también queremos seguir generando cultura de un amor verdadero y vamos también haciendo algunas actividades. Y también la atención a los ancianos, que viven en casas y que no viven en casas; los abuelos que tienen familia y los abuelos que no tienen familia. De alguna manera, cómo poder volcarnos y tender una mano a esa realidad, que quizás sea más un trabajo con las residencias y las familias que quieran. No sabemos aún bien cómo, pero esa llamada la tenemos ahí.

– Un último mensaje…
Quiero dar las gracias a todas las personas que han colaborado económicamente y con su esfuerzo para que ya esto sea hoy una realidad. El obispado, desde el primer momento, apostó por esta realidad, y lo ha hecho incluso económicamente. Pero también han sido más de 125 familias se hicieron socios y han ido colaborando mensualmente. Y también decir que cerca de 28-30 parroquias también se sumaron a colaborar con esta realidad diocesana, para que fuese un bien para toda la Diócesis de Granada. Gracias a todos de corazón, en nombre de la Delegación de Pastoral Familiar.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

Ver este artículo en la web de la diócesis

Celebración del Nacimiento del Señor en la parroquia de la Asunción de Villacarrillo

0

Tras un intenso Adviento en el que las catequistas de la parroquia de la Asunción han puesto la mirada en el Plan Pastoral de este año, realizando actividades conjuntas todos los grupos teniendo en cuenta la conversión pastoral y el Primer Anuncio, llegó por fin el momento culmen que tanto esperábamos: la Misa Familiar del día de Nochebuena. El templo parroquial lucía espectacular, engalanado para la venida del Salvador con los adornos navideños preparados en las catequesis de Adviento, además del monumental Belén montado en la capilla de nuestra patrona la Virgen del Rosario.

A las seis de la tarde, el grupo de catequistas y niños de la parroquia, acompañados de sus padres se congregaron en la Plaza de la Constitución felicitando la Navidad como sembradores de estrellas, dirigiéndose desde allí al templo entonado villancicos para comenzar la Eucaristía.

En la celebración participaron niños, padres y catequistas, tanto en las lecturas como en las ofrendas que se prepararon en las sesiones previas de catequesis. El grupo de catequistas quiso en este día anunciar la venida del Salvador de un modo diferente y ofrecer al niño Jesús tanto su compromiso como el de catecúmenos y sus familias, de llevar a Cristo a todos los rincones y ámbitos de sus vidas: anunciar la venida de Cristo Salvador en el trabajo, la familia, los amigos, las redes sociales…. En definitiva, ser portadores del Primer Anuncio a aquellos que aun no conocen a Cristo. Para ello prepararon un panel representando a nuestro pueblo, Villacarrillo, con la Iglesia de la Asunción como centro, del que todos hemos de salir anunciando el kerigma.

Ya en la medianoche nos volvimos a congregar en el templo de la Asunción para la celebración de la tradicional Misa del Gallo, en la que el Coro Parroquial colaboró en la liturgia de la celebración con sus cantos navideños.

Ha sido ésta una especial celebración de la Navidad, en la que los fieles de la Asunción de Villacarrillo hemos tenido el mejor regalo: adorar, bendecir, y dar gloria a Dios que se hace carne para estar entre nosotros.

Parroquia de la Asunción de Villacarrillo

Ver este artículo en la web de la diócesis

Santa María Madre de Dios, en el año nuevo

0

Estrenar nuevo año llena el corazón de esperanza y gratitud. De gratitud por lo recibido, que es mucho y de esperanza por lo prometido que es más todavía. Vivimos en la historia, en la sucesión de los días y los años hasta llegar a la meta, que es el encuentro definitivo con el Señor. Estrenar un año nuevo es una oportunidad de empezar de nuevo, de renovarnos acogiendo el don de Dios, que supone esta nueva etapa de nuestra vida. Feliz año nuevo a todos, es decir, que este nuevo año nos ayude a seguir creciendo en el amor a Dios y a los demás.

El día de año nuevo coincide con la octava de Navidad, a los ocho días del nacimiento del Señor, cuando celebramos la fiesta más importante de María Santísima: Santa María Madre de Dios. Este es el punto clave de su figura y de la misión que Dios le ha encomendado, ser la Madre de Dios (Theotokos), tal como lo ha definido el concilio de Éfeso (a. 431). Para ser Madre de Dios, Dios la hizo purísima, librándola de todo pecado, incluso del pecado original, preparando así para su Hijo una digna morada. Y porque es la Madre de Dios, su cuerpo no ha conocido la corrupción del sepulcro, sino que ha sido elevada en cuerpo y alma a los cielos, en el misterio de la Asunción.

María es Madre de Dios, porque le ha dado al Hijo su cuerpo humano. A ese cuerpo tomado de María, Dios unió el alma humana creada para Jesús. De María ha tomado Jesús su carne y su sangre, que un día entregará por nosotros y por nuestra salvación, crucificado en la Cruz. Cuerpo y sangre de Jesús que se nos da como alimento en la Eucaristía. El misterio de la encarnación ocupa el centro del misterio cristiano, y ahí está María dando carne a este misterio. El misterio de la encarnación se ha realizado físicamente en el vientre virginal de María.

María es, por tanto, virgen y madre. Su virginidad es sobreabundancia de vida, es fecundidad superlativa, es transparencia de la vida de Dios para toda la humanidad. Su virginidad no es una merma, una tara, una falta de algo. Su virginidad es una participación de la virginidad del Padre, que engendra virginalmente a su Hijo en la eternidad. Y de ello es un eco la virginidad de María, que engendra a su Hijo sin concurso de varón, porque ella tiene plenitud de vida que le viene de Dios, del Espíritu Santo.

Se trata de una maternidad misteriosa, que tiene su última explicación en la virginidad. Y se trata de una virginidad misteriosa, porque tiene una fecundidad incluso física en el Hijo de sus entrañas hecho hombre. “En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad, milagrosamente conservada; Madre de Dios intercede por nosotros”, rezamos en la antífona de vísperas de esta fiesta. Esa virginidad es por tanto alusiva a la plena fecundidad de Dios, que arde sin consumirse. Verdaderamente es un milagro el de ser madre sin dejar de ser virgen.

Y en este primer día del de año celebramos la Jornada mundial de la Paz, que tiene como lema para este año: “Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el Covid-19 para trazar juntos caminos de paz”. Necesitamos más que nunca crear juntos caminos de paz. La paz es un don de Dios, que hemos de pedir todos los días; y pidiéndola a Dios, comprometernos en construirla entre todos. Se necesita un cambio de corazón para ser constructores de paz. Las situaciones de guerra por todo el mundo, la tercera guerra mundial de la que habla Francisco, los egoísmos exacerbados en la prepotencia, en el consumismo, en la injusticia tienen que ser transformados en una solidaridad y fraternidad que brota de un Padre común, que nos hace hermanos.

Feliz año nuevo 2023, que nos traiga la paz a todos los niveles de nuestra vida.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

Eucaristía con la Pastoral Familiar de Granada, para festejar la Sagrada Familia

0

Eucaristía con la Pastoral Familiar de Granada, para festejar la Sagrada Familia

El viernes 30 de diciembre, a las 20 horas, en la iglesia parroquial del Sagrario Catedral.

Con el lema “La familia, cuna de la vocación al amor”, un año más se cierra el año en la Iglesia con la festividad de la Sagrada Familia, que nos recuerda la familia de Nazaret con María, José y el Niño Jesús nacido en la Gruta de Belén. La Jornada de la Sagrada Familia se celebra el 30 de diciembre.

La Archidiócesis de Granada también se suma a esta celebración ese día 30 con la Eucaristía en la iglesia parroquial del Sagrario Catedral a las 20 horas. Junto a los fieles que deseen sumarse, en esta Eucaristía participarán los miembros de la Pastoral Familiar, que hace unos días también conmemoraban los santos inocentes –que recuerda a los recién nacidos asesinados por el rey Herodes- en la vigilia el pasado 27 de diciembre.

Precisamente, con motivo de esta Jornada, los obispos de la Subcomisión de Familia y vida de la Conferencia Episcopal Española han difundido un Mensaje en el que hablan de la familia como lugar privilegiado de acogida y discernimiento de la vocación al amor “en estos momentos en los que atravesamos un invierno vocacional” al sacerdocio, a la vida consagrada y al matrimonio cristiano.

LEER MENSAJE DE LOS OBISPOS

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

1 de enero de 2023, Jornada Mundial de la Paz

0

El papa Francisco ha emitido su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz centrado en dos temas: la pandemia y la guerra en Ucrania

«Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz» es el título del Mensaje del papa Francisco para la 56 Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2023.

La Santa Sede hizo público el viernes, 16 de diciembre, este Mensaje que gira en torno a dos temas: la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania.

«Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz»
(texto íntegro)

«Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 5,1-2). 

1. Con estas palabras, el apóstol Pablo invitaba a la comunidad de Tesalónica, que esperaba el encuentro con el Señor, a permanecer firme, con los pies y el corazón bien plantados en la tierra, capaz de una mirada atenta a la realidad y a las vicisitudes de la historia. Por eso, aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos y nos sintamos empujados al túnel oscuro y difícil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompaña con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, guía nuestro camino. Con este ánimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: «No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (5,6). Es una invitación a mantenerse alerta, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignación, a no ceder a la distracción, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas más oscuras.  

2.  El COVID-19 nos sumió en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros.

Empujado dentro de una vorágine de desafíos inesperados y en una situación que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista científico, el mundo sanitario se movilizó para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; del mismo modo, las autoridades políticas tuvieron que tomar medidas drásticas en materia de organización y gestión de la emergencia.

Junto con las manifestaciones físicas, el COVID-19 provocó —también con efectos a largo plazo— un malestar generalizado que caló en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad.

Además, no podemos olvidar cómo la pandemia tocó la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Amenazó la seguridad laboral de muchos y agravó la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dejó sin empleo y sin ningún apoyo durante todo el confinamiento.

Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustración y violencia de todo tipo. En este sentido, la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias.

3. Transcurridos tres años, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al “día del Señor”. Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?   

Seguramente, después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo. Por tanto, es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso, la tecnología y los efectos de la globalización no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginación alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras.

Si, por un lado, la pandemia sacó a relucir todo esto, por otro, hemos logrado hacer descubrimientos positivos: un beneficioso retorno a la humildad; una reducción de ciertas pretensiones consumistas; un renovado sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás y a sus necesidades; así como un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que no escatimaron esfuerzos para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia.

De esta experiencia ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra “juntos” en el centro. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la  solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales.

4. Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había pasado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables. La guerra en Ucrania se cobra víctimas inocentes y propaga la inseguridad, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada en todo el mundo; también afecta a quienes, incluso a miles de kilómetros de distancia, sufren sus efectos colaterales —basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible—.

Ciertamente, esta no es la era post-COVID que esperábamos o preveíamos. De hecho, esta guerra, junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas. Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, aún no se han hallado soluciones eficaces para poner fin a la guerra. En efecto, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf. Evangelio según san Marcos 7,17-23).

5. ¿Qué se nos pide, entonces, que hagamos? En primer lugar, dejarnos cambiar el corazón por la emergencia que hemos vivido, es decir, permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico. Ya no podemos pensar sólo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal. No podemos buscar sólo protegernos a nosotros mismos; es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común.

Para lograr esto y vivir mejor después de la emergencia del COVID-19, no podemos ignorar un hecho fundamental: las diversas crisis morales, sociales, políticas y económicas que padecemos están todas interconectadas, y lo que consideramos como problemas autónomos son en realidad uno la causa o consecuencia de los otros. Así pues, estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.

Al compartir estas reflexiones, espero que en el nuevo año podamos caminar juntos, aprovechando lo que la historia puede enseñarnos. Expreso mis mejores votos a los jefes de Estado y de gobierno, a los directores de las organizaciones internacionales y a los líderes de las diferentes religiones. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero.  

Vaticano, 8 de diciembre de 2022 

La entrada 1 de enero de 2023, Jornada Mundial de la Paz apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Don Sebastián finaliza su visita a los conventos y monasterios de clausura

0

Desde hace unas semanas el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, ha estado recorriendo los conventos y monasterios de la Diócesis para desearles a las consagradas una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

El Prelado jiennense ha terminado visitando los conventos y monasterios de clausura de Baeza, Úbeda, Andújar y Linares. Así, ha visitado a las Agustinas Recoletas, las Clarisas de San Antonio y las Clarisas de Santa Catalina de Baeza; a las Clarisas y las Carmelitas de Úbeda; a las Mínimas y las Trinitarias de Andújar; y a las Hermanas de la Cruz y las Carmelitas de Linares.

En sus visitas Don Sebastián ha podido conocer el día a día de los monasterios, el estado de salud de las consagradas y ha charlado sobre distintos asuntos con ellas. También, en esta época de Navidad ha podido compartir villancicos y degustar los dulces que con tanto esmero preparan algunas de las comunidades, desde la clausura. Del mismo modo, el Prelado jiennense ha podido ver los  hermosos Nacimientos que han montado las propias monjas.  

El Pastor diocesano ha querido recordar a las contemplativas que son un gran tesoro que enriquece nuestra Diócesis. A la vez que ha pedido que sigan rezando por toda la Iglesia del Santo Reino y, especialmente, por las vocaciones.

Galería fotográfica: «Visita por los conventos y monasterios de clausura»

Ver este artículo en la web de la diócesis

Seis meses más para cerrar el año

0

Seis meses más para cerrar el año

“Iglesia en Córdoba” despide el año con la segunda parte de su anuario en el que recogen los acontecimientos más destacados del mes de julio al mes de diciembre de 2022

La edición digital de la revista “Iglesia en Córdoba” finaliza el año 2022 con la segunda parte de su anuario, los últimos seis meses del año donde se recogen las noticias que han marcado la actualidad diocesana.

Asimismo, hace un recorrido por las noticias de los últimos días.

Adjuntamos la revista íntegra. 

iec816

La entrada Seis meses más para cerrar el año apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Tierra de Todos recibe «Las Uvas de Radio Cádiz» por su apoyo continuo a los migrantes y a las personas desfavorecidas

0

El obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, acompañado por el director del Secretariado Diocesano de Migraciones, P. Sante Zanetti, y el agente de la Pastoral de Migraciones y responsable del servicio de acogida, Carlos Carvajal, recogieron este galardón que reconoce a profesionales, colectivos y entidades gaditanas por su contribución, con su trabajo y su vocación, a posicionar a la provincia como referencia en ámbitos como la innovación, el turismo, el deporte, la ciencia, la solidaridad, la gastronomía o el mundo cofrade.

En esta primera edición de Las Uvas de Radio Cádiz, se entregaron doce uvas, más una especial a la trayectoria, con el objetivo de reconocer a gaditanos por su acción, por su labor para hacer mejor la sociedad y llevar la marca y la imagen de Cádiz por el mundo.

Así, la Fundación Centro Tierra de Todos recibió la “Uva Solidaria” por su misión de apoyo continuo a migrantes y personas desfavorecidas de Cádiz y por mantener el legado de Gabriel Delgado.

Mons. Zornoza agradeció a la Cadena Ser este reconocimiento a la labor que realiza la diócesis de Cádiz y Ceuta con la personas migrantes y los más desfavorecidos. Asimismo, agradeció el recuerdo del padre Gabriel Delgado, “un pionero cuando el fenómeno de las migraciones era todavía pequeño y más o menos esporádico”.

En cuanto a la labor de la Iglesia, el obispo diocesano destacó que “Cádiz, por esta obra solidaria y caritativa en la que se ha volcado la Iglesia y toda la sociedad es muy reconocida dentro y fuera de España”.

Por otro lado, entre el resto de galardonados, la “Uva Cofrade” recayó en el Consejo Local de Hermandades y Cofradías por la magnífica organización de la procesión Magna, un evento multitudinario y de enorme trascendencia para la provincia.

Las Uvas 2022 de Radio Cádiz:

Uva del CarnavalMiguel Ángel Puchi por su dilatada y premiada trayectoria en la historia reciente de la chirigota y por su enorme ejemplo de superación

Uva Cofrade al Consejo Local de Hermandades por la magnífica organización de la procesión Magna, un evento multitudinario y de enorme trascendencia para la provincia.

Uva del Deporte al Cádiz Genuine por su trabajo en defensa de la integración y el compañerismo, acompañado de éxitos deportivos.

Uva de la Cultura (ex-aequo) para el Festival de Música Española de Cádiz y el Festival Cádiz en Danza por dos décadas de esfuerzo incansable por situar a Cádiz como capital cultural.

Uva Artística para María Moreno, por convertirse en un referente del baile flamenco en el mundo y por ser emblema de Cádiz.

Uva Solidaria para Tierra de Todos por su misión de apoyo continuo a migrantes y personas desfavorecidas de Cádiz y por mantener el legado de Gabriel Delgado.

Uva de la Innovación para la Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Cádiz por haber cumplido quince años fomentando el emprendimiento y el talento empresarial en Cádiz.

Uva de la Ciencia para Patricia González-Rodríguez por liderar investigaciones para tratar el Párkinson y por su encendida defensa de la ciencia.

Uva Gastronómica a Código de Barra por su apuesta por la gastronomía de calidad en la ciudad de Cádiz y su reconocimiento con la primera estrella Michelín de la capital gaditana.

Uva del Turismo para la Asociación de Empresas Turísticas de Cádiz (AETC) por su decidido afán de aunar voluntades y promocionar la diversidad y calidad del turismo en la provincia de Cádiz.

Uva a la Iniciativa Ciudadana a la plataforma Valcárcel Universitaria por haber promovido la recuperación de un edificio público y fomentado la unión entre las administraciones.

Uva Cádiz por el mundo para Chiqui Esteban, por su excelente progresión profesional que le ha llevado a ser reconocido internacionalmente con más de 150 galardones y estar en la cúspide de la infografía en el mundo.

Uva a la Trayectoria para Pelayo García Borbolla por haber cuidado la tradición del Bar Terraza, abierto por sus padres en 1953, por haber potenciado y mimado un emblema de la hostelería en Cádiz, por su incansable trabajo de cuidado y atención a su clientela.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Campo-Cámara recibió la visita pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco

0

Campo-Cámara recibió la visita pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco

La parroquia de Campo-Cámara recibió la vista pastoral del obispo el martes 27 de diciembre. En principio, iba a durar todo el día, pero tuvo que ser reducida a solo la tarde dado que el obispo tuvo que presidir las exequias del sacerdote Francisco Domingo Lorén. Pero fue una tarde muy intensa y enriquecedora. D. Francisco Jesús Orozco, acompañado del vicario general, llegó a la iglesia sobre a las cuatro menos diez, lo que hizo que no hubiese tanta gente como después, en el cementerio, nos juntamos.

A partir de la oración que se realizó en la iglesia, nos trasladamos al cementerio parroquial, donde se recordó a todos los difuntos, que nos trasmitieron la fe, con un recuerdo especial a Josefa Mari, catequista y animadora de la parroquia durante mucho tiempo y que falleció hace dos años. Como nos dijo el obispo, “ellos cuidan de nosotros”. Bajamos a ver la ermita de San Roque, que se encuentra en un estado de ruina, pero estamos recaudando para que esta primavera comencemos su rehabilitación. Su importancia está en ser el primer templo donde nació Campo-Cámara. La ermita fue construida en torno a los años 1650 a 1700, aunque no hay mucha documentación.
Después, nos trasladamos a visitar la almazara Valles-Opere, una empresa tradicional, donde la calidad de sus aceites ha tenido reconocimientos durante varios años. Su aceite verde y el ecológico son garantía de calidad, como se lo fueron explicando al obispo durante el paseo por la almazara. Desde ahí visitamos a Ramón Salarich, padre e hijo, ya que el padre le ha pasado el relevo a su hijo para que continúe con la tradición artística que el padre inicio hace muchos años. Muchas de sus obran son bien conocidas por toda España. Ramón padre le dijo al obispo cómo fueron sus inicios en el pueblo y cómo el sobreesfuerzo que supone estar en un lugar apartado de la ciudad queda compensado por la calidad de vida que se obtiene.
Conoció a una pareja de enfermos, Antonio y Clemencia, que mantienen viva la llama de su amor y ternura, además de su fe, desde hace mucho tiempo. Son un matrimonio que cada domingo acudían a la celebración de la Eucaristía en la iglesia y que ahora, en su casa, reciben la visita del cura y de las ministras extraordinarias de la comunión.
Degustó la bebida “gloria” que se hace por la zona, en casa de Maruja , que junto a su prima Loli le explicó al obispo las tradiciones y costumbres del pueblo, además de pedirle ayuda para la rehabilitación de la ermita de San Roque. Es un templo muy importante para nuestro pueblo, le dijeron.
Terminamos con la Misa estacional, donde diez personas de la parroquia fueron confirmadas. El obispo les pidió valentía para vivir su compromiso cristiano con el mundo. Les recordó cómo con la oración y la Eucaristía la vida se ve de otra forma, además de animarlos a participar de las jornadas de la juventud de Lisboa. Al final, tres feligresas de la parroquia recibieron el nombramiento de ministras extraordinarias de la comunión, recordando su compromiso con la Eucaristía.
La visita terminó con un agradecimiento mutuo del obispo a Campo-Cámara y de Campo-Cámara a él. Como recuerdo, el obispo recibió un escudo de su episcopado realizado con esmero y experiencia artística por Ramón Salarich hijo, al que no le falta ningún detalle.
La verdad es que ha sido una grata visita pastoral para Campo-Cámara.

Salvador Cifuentes
Párroco de Campo-Cámara

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.