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El arzobispo participa en el funeral por Benedicto XVI

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El arzobispo participa en el funeral por Benedicto XVI

Esta mañana se ha celebrado en la plaza de San Pedro (Vaticano) el funeral por el papa emérito Benedicto XVI, fallecido el pasado 31 de diciembre a los 95 años de edad. Entre los participantes en esta Eucaristía, que ha presidido el papa Francisco, se encontraba una delegación de la Archidiócesis de Sevilla, encabezada por su arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

El arzobispo ha estado acompañado por el vicario general, Teodoro León; y el secretario general y canciller, Isacio Siguero. Previamente, la tarde de ayer visitaron la capilla ardiente que se instaló en el interior de la basílica vaticana, y tuvieron la oportunidad de saludar, entre otros, al secretario personal de Benedicto XVI, monseñ0r Georg Gänswein, así como a los miembros de la delegación oficial española, que encabezó la reina Sofía y en la que se encontraban presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan José Omella; el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá.

La presencia de sevillanos en la capilla ardiente se completó con los sacerdotes sevillanos que realizan estudios en centros pontificios de la capital romana, prestan servicios en la Curia vaticana o han viajado ex profeso para participar en este histórico acontecimiento. Igualmente, visitaron la capilla ardiente miembros de la vida consagrada, entre ellos las religiosas de la comunidad de la Compañía de la Cruz en Roma.

Misa en Sevilla

El próximo martes, 10 de enero, la Catedral de Sevilla acogerá a las ocho de la tarde la misa por el eterno descanso del sucesor número 265 del apóstol San Pedro. Será presidida por el arzobispo y con celebrada por el arzobispo emérito, monseñor Juan José Asenjo, así como por sacerdotes diocesanos. Las puertas de la seo hispalense abrirán una hora antes para el acceso de los fieles.

 

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La ONG Policía Solidaria reparte juguetes y alegría para los niños de Ucrania en nuestra diócesis

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La ONG Policía Solidaria reparte juguetes y alegría para los niños de Ucrania en nuestra diócesis

A lo largo de esta mañana, 5 de enero, el ropero solidario, ubicado en la calle Pedro Antonio de Alarcón, se ha convertido en una “juguetería” donde de niños ucranianos acompañados por sus familias han recibido llenos de alegría regalos navideños donados por la ONG Policía Solidaria.

En esta Navidad, la ONG Policía Solidaria ha realizado una donación de juguetes para niños de 0 a 11 años para el programa diocesano “Ayuda a Ucrania” que han sido repartidos a lo largo de toda la mañana.

De esta forma, los niños llenos de ilusión y expectación han recibido según su edad varios juguetes y regalos entre los que había juegos educativos, peluches, coches y muñecas, entre otros.

Con el agradecimiento de las familias, han sido los voluntarios de la ONG y del programa “Ayuda a Ucrania” los encargados de repartir estos regalos para los más pequeños cuyas familias residen en nuestra diócesis después del estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania en febrero de 2022.

La ONG Policía Solidaria surgió hace más de un década y fue creada por Sindicato Unificado de Policía (SUP) como consecuencia de un sentimiento social para dar respuestas a los problemas sociales con acciones conjuntas y colaboraciones estratégicas.

Esta donación navideña se suma así otras acciones previas ya realizadas para colaborar con el programa “Ayuda a Ucrania” como la entrega a comienzos del mes de diciembre de alimentos también para ser repartidos uniéndose así a la sensibilidad de los granadinos con el sufrimiento de las víctimas de esta guerra en Europa, motivo por el cual el Arzobispado de Granada puso en marcha el pasado mes de marzo el programa de ayuda a la acogida de refugiados ucranianos.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Adiós al humilde servidor de la verdad

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La revista de la diócesis de Córdoba presenta esta semana un especial con la muerte del Papa emérito Benedicto XVI y cómo se ha vivido la noticia en la diócesis de Córdoba

 

 

 

 

“Iglesia en Córdoba” recoge nuevamente la actualidad de la Diócesis con una edición especial en la que incluye un amplio reportaje centrado en el fallecimiento del Papa emérito Benedicto XVI y cómo se ha vivido en Córdoba estos días tras conocer la noticia.

Asimismo, presenta la nueva Capilla de Adoración Perpetua inaugurada en Lucena, en la parroquia de la Sagrada Familia, abierta los 365 días del año para adorar a Jesús Sacramentado, junto a otras noticias de actualidad.

Adjuntamos la revista íntegra.

La entrada Adiós al humilde servidor de la verdad apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

I encuentro de jóvenes cofrades de Torreperogil

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Organizado por las Vocalías de Juventud de todas las Cofradías y Grupos Parroquiales de nuestro pueblo, Torreperogil, tuvimos este fantástico encuentro de jóvenes el pasado 30 de diciembre.

Tras la acogida comenzamos con la oración ante la imagen del Niño Jesús rezando por la paz.

A continuación, dos jóvenes de Úbeda, Gabriel y Virginia, nos dieron su testimonio y experiencia de cómo trabajan los jóvenes cofrades en la ciudad vecina y cómo participan en diversas actividades en el ámbito cofrade, parroquial y diocesano. Nos ha animado también a participar en Misa Joven de Úbeda y en la JMJ de Lisboa.

Seguidamente, hemos tenido un momento lúdico con juegos y yincana y un pequeño ágape.

Ha sido un encuentro de convivencia y alegría que queremos mantener en el tiempo creando un verdadero movimiento cofrade y juvenil en nuestro pueblo.

D. Facundo, el párroco, ha mostrado su satisfacción y agradecimiento a los chicos y a los vocales de las cofradías por la organización y ha pedido que se sigan realizando este tipo de encuentros que nos permitan conocernos y trabajar juntos.

Vocalías de Juventud de Torreperogil

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Primera parada de los Magos de Oriente en Jaén, la Catedral

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En el día de la ilusión, previo a la Epifanía, los Magos de Oriente han adorado al Niño Dios, a su llegada a Jaén.

Cientos de niños aguardaban la llegada de Sus Majestades en los alrededores de la Catedral de la Asunción. En la puerta del Perdón los esperaba el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, y el alcalde de la ciudad, D. Julio Millán ha presentado al Prelado a Melchor Gaspar y Baltasar.

Un acto, ya tradicional, con el que da comienzo una jornada maratoniana para estos Magos que culminará esta noche, después de la cabalgata, con la entrega de los ansiados regalos para todos los niños y niñas.

Al llegar hasta el presbiterio, el Obispo del Santo Reino ha ofrecido al Niño Jesús a los tres Reyes, quienes, al igual que recoge el Evangelio de Mateo, postrándose, le adoraron.

A continuación, ha tomado la palabra el Prelado jiennense, para darles la bienvenida y, a modo de misiva, pedir él, también sus deseos para esta noche mágica. “Llegáis desde Oriente y lo hacéis siguiendo a una estrella que brilla de una forma especial en el firmamento y que os ha guiado hasta aquí. Vuestro destino es ese Niño Jesús, al que acabáis de adorar y que en su pequeñez encierra el mayor de los misterios, el más grande de los regalos de Dios a la humanidad. Venís a entregar vuestros presentes: oro, incienso y mirra; y este Pequeño os ha hecho el mayor de los regalos a vosotros y a todos los seres humanos. Dios mismo se hace hombre, se encarna, se inserta entre nosotros, en nuestra historia y lo hace con una misión: hacernos descubrir que todo hombre y mujer, de todo tiempo y de toda condición tiene esperanza, tiene vida eterna y que estamos creados para el amor”, ha señalado Don Sebastián.

Para, después, pedir, a modo de regalo el fin de la violencia y la guerra en todos los lugares del mundo. “Sé que en muchos lugares los niños no piensan en juguetes porque viven en medio de una guerra, como en Ucrania, en Yemen, en Etiopía o en Haití. Allí os han pedido poder vivir en paz. Yo me uno a ese deseo y en mi particular carta os pido por el cese de las armas. Por un mundo sin guerras, en el que las sonrisas y la ilusión regresen al corazón de tantos pequeños que están viendo una infancia marcada por el sufrimiento y el horror de la guerra, de la pobreza, del desarraigo y en muchos casos de la huída hacia otros países”.

El Obispo, de igual manera, ha querido tener presente a las familias jiennenses que pasan dificultades: “quiero que tengáis presentes, de un modo especial, a las familias que sufren, a las que les falta el trabajo, a las que pasan apuros económicos, a las que, aún trabajando, les es imposible hacer frente a todos los pagos. Ellas también necesitan un empujón, la esperanza de saber que todo irá a mejor, que este año mejorará su situación”, y ha querido pedir don de la salud para los niños enfermos que pasan estas fechas en los hospitales, o las personas mayores o que viven en soledad, “Que esa mirra que llevasteis al Niño Jesús en la primera Navidad sea ahora bálsamo para su alma. Que encuentren en el Niño de Belén la esperanza, el consuelo y el amor que solo se halla en Dios”.

Para finalizar, Monseñor Chico Martínez, les ha deseado una feliz jornada de trabajo, en la que ningún niño se quede sin regalos.

La Escolanía de la Catedral ha concluido el acto con un pequeño concierto de villancicos.

Después, los Magos de Oriente se han desplazado hasta el Sagrario donde han recibido a los niños y niñas de Jaén que en persona les han pedido aquello que ya plasmaron en sus cartas.

Galería fotográfica: «Recepción de SS. MM. los Magos de Oriente 2023»

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La Catedral de Cádiz acogerá este sábado una misa funeral por el eterno descanso de Benedicto XVI

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El Sr. Obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, presidirá la ceremonia en la seo gaditana, este sábado, 7 de enero, a las 11.30 horas.

A la misa funeral por el que hasta el pasado sábado era el Papa emérito, Benedicto XVI, están invitados todos los sacerdotes y miembros de la vida consagrada y, sobre todo, los fieles de toda la diócesis.

Mons. Zornoza anima a todos los fieles diocesanos a participar en esta ceremonia, unidos a toda la Iglesia que, en estos días, celebra misas por Benedicto XVI. Será un momento de oración sentida por el Papa emérito fallecido, pero también una expresión de eclesialidad, rezando con toda la Iglesia por el que fue sucesor de Pedro de 2005 a 2013.

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Homilía del Papa Francisco en el funeral de Benedicto XVI

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«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46). Son las últimas palabras que el Señor pronunció en la cruz; su último suspiro —podríamos decir— capaz de confirmar lo que selló toda su vida: un continuo entregarse en las manos de su Padre. Manos de perdón y de compasión, de curación y de misericordia, manos de unción y bendición que lo impulsaron a entregarse también en las manos de sus hermanos.

El Señor, abierto a las historias que encontraba en el camino, se dejó cincelar por la voluntad de Dios, cargando sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: «Aquí están mis manos» (Jn 20,27), le dijo a Tomás, y lo dice a cada uno de nosotros. Mira mis manos. Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él (cf. 1 Jn 4,16).[1]

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» es la invitación y el programa de vida que inspira y quiere moldear como un alfarero (cf. Is 29,16) el corazón del pastor, hasta que latan en él los mismos sentimientos de Cristo Jesús (cf. Flp 2, 5).

Entrega agradecida de servicio al Señor y a su Pueblo, que nace por haber acogido un don totalmente gratuito: “Tú me perteneces… tú les perteneces”, susurra el Señor; “tú estás bajo la protección de mis manos, bajo la protección de mi corazón. Permanece en el hueco de mis manos y dame las tuyas”.[2] Es la condescendencia de Dios y su cercanía, capaz de ponerse en las manos frágiles de sus discípulos para alimentar a su pueblo y decir con Él: tomen y coman, tomen y beban, esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes (cf. Lc 22,19).

Entrega orante que se forja y acrisola silenciosamente entre las encrucijadas y contradicciones que el pastor debe afrontar (cf. 1 P 1,6-7) y la confiada invitación a apacentar el rebaño (cf. Jn 21,17). Como el Maestro, lleva sobre sus hombros el cansancio de la intercesión y el desgaste de la unción por su pueblo, especialmente allí donde la bondad está en lucha y sus hermanos ven peligrar su dignidad (cf. Hb 5,7-9). En este encuentro de intercesión donde el Señor va gestando esa mansedumbre capaz de comprender, recibir, esperar y apostar más allá de las incomprensiones que esto puede generar. Fecundidad invisible e inaferrable, que nace de saber en qué manos se ha puesto la confianza (cf. 2 Tm 1,12). Confianza orante y adoradora, capaz de interpretar las acciones del pastor y ajustar su corazón y sus decisiones a los tiempos de Dios (cf. Jn 21,18): «Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia».[3]

Y también en la entrega sostenida por la consolación del Espíritu, que lo espera siempre en la misión: en la búsqueda apasionada por comunicar la hermosura y la alegría el Evangelio (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 57), en el testimonio fecundo de aquellos que, como María, permanecen de muchas maneras al pie de la cruz, en esa dolorosa pero recia paz que no agrede ni avasalla; y en la obstinada pero paciente esperanza en que el Señor cumplirá su promesa, como lo había prometido a nuestros padres y a su descendencia por siempre (cf. Lc 1,54-55).

También nosotros, aferrados a las últimas palabras del Señor y al testimonio que marcó su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su lámpara encendida con el aceite del Evangelio, que él esparció y testimonió durante su vida (cf. Mt 25,6-7).

San Gregorio Magno, al finalizar la Regla pastoral, invitaba y exhortaba a un amigo a ofrecerle esta compañía espiritual, y dice así: «En medio de las tempestades de mi vida, me alienta la confianza de que tú me mantendrás a flote en la tabla de tus oraciones, y que, si el peso de mis faltas me abaja y humilla, tú me prestarás el auxilio de tus méritos para levantarme». Es la conciencia del Pastor que no puede llevar solo lo que, en realidad, nunca podría soportar solo y, por eso, es capaz de abandonarse a la oración y al cuidado del pueblo que le fue confiado.[4] Es el Pueblo fiel de Dios que, reunido, acompaña y confía la vida de quien fuera su pastor.

Como las mujeres del Evangelio en el sepulcro, estamos aquí con el perfume de la gratitud y el ungüento de la esperanza para demostrarle, una vez más, ese amor que no se pierde; queremos hacerlo con la misma unción, sabiduría, delicadeza y entrega que él supo esparcir a lo largo de los años. Queremos decir juntos: “Padre, en tus manos encomendamos su espíritu”.

Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz.

[1] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1.

[2] Cf. Íd., Homilía en la Misa Crismal, 13 de abril de 2006.

[3] Íd., Homilía en la Misa de inicio del pontificado, 24 de abril de 2005.

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Benedicto XVI y la fe de los sencillos

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​En su primera visita a España como Sucesor de Pedro, con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Valencia en junio de 2006, Benedicto XVI se dirigió a los obispos de la Conferencia Episcopal Española refiriéndose a la fe de los sencillos. Lo hacía recordando las recientes orientaciones del episcopado español que señalaban planteamientos teológicos deficientes detrás de la secularización que afecta también a la vida interna de la Iglesia. El Papa se mostraba conocedor de la Iglesia en España y alentaba a los pastores a ofrecer orientaciones para ayudar a los fieles: «Conozco y aliento el impulso que estáis dando a la acción pastoral, en un tiempo de rápida secularización, que a veces afecta incluso a la vida interna de las comunidades cristianas… Movidos por vuestra solicitud pastoral y el espíritu de plena comunión en el anuncio del Evangelio, habéis orientado la conciencia cristiana de vuestros fieles sobre diversos aspectos de la realidad ante la cual se encuentran y que en ocasiones perturban la vida eclesial y la fe de los sencillos» (8.7.2006).

​Siendo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger ya había empleado la misma expresión, señalando las causas de la crisis de la teología y sus consecuencias para la fe: «Las preguntas por la exégesis y por los límites y posibilidad de nuestra razón, es decir, por las premisas filosóficas de la fe, me parece que indican de hecho el punto crucial de la crisis de la teología contemporánea, por la que la fe –y, cada vez más, también la fe de los sencillos- entra en crisis» (Conferencia inaugural del Año Académico, Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, 25.11.1996).

​En la Encíclica Lumen fidei (“La luz de la fe”) del Papa Francisco, redactada casi por completo por Benedicto XVI durante el Año de la fe en que presentó la renuncia, encontramos de nuevo la expresión al recordar la misión pastoral de la teología: «La teología participa en la forma eclesial de la fe; su luz es la luz del sujeto creyente que es la Iglesia. Esto requiere que la teología esté al servicio de la fe de los cristianos, se ocupe humildemente de custodiar y profundizar la fe de todos, especialmente la de los sencillos» (LF 36).

​La publicación póstuma del Testamento vital de Benedicto XVI, fechado el 29 de agosto de 2006, ha puesto de nuevo en evidencia la sencillez de su fe y su preocupación por la fe de los sencillos. No en vano, la palabra “fe” es la más repetida en el Testamento, seguida de la palabra “gracias”. El teólogo erudito y profesor brillante, el sacerdote piadoso y obispo bueno, el defensor atento de la fe y colaborador leal deun Papa Santo y Magno, el que se sabe “humilde trabajador de la viña del Señor” al ser elegido Sucesor de Pedro, cuando hace balance de su vida, expresa agradecimiento y petición de perdón, fortaleza y confianza. ¿Acaso no son esos los rasgos que distinguen la fe de los sencillos?

​El agradecimiento se dirige en primer lugar a Dios, Dador de todo bien, por haberle dado la vida y haberle guiado con la luz de su semblante. Agradecimiento, además, a sus padres por haber preparado para la familia un magnífico hogar, cuya luz clara le ha iluminado todos los días de su vida. Agradecimiento y reconocimiento a su hermana y hermano. Agradecimiento a Dios por los amigos, los colaboradores, los profesores y alumnos. Agradecimiento alCreador por su hermosa patria en los Pre-Alpes bávaros y por toda la belleza que ha podido experimentar en todas las etapas de su vida, especialmente en su segunda patria, Roma e Italia… La fe sencilla rebosa agradecimiento. Quien tiene la dicha de conducirse en este mundo con la luz de la fe no puede menos que reconocer la mano providente y amorosa de Dios en todos los acontecimientos de la vida, y expresar gratitud, siempre y por todo. Tal es la dinámica que hace crecer la fe, tal como explicó Benedicto XVI al convocar el Año de la fe: «La fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios» (Carta Porta fidei [11.10.2011] 7).

​La petición de perdón «de todo corazón… a los que he agraviado de alguna manera» brota espontánea de quien ha cultivado la humildad en el trato cercano y amoroso con la Verdad que hace libres. «El creyente no es arrogante; al contrario, la Verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos» (LF 34). Por eso, con la humildad de la fe sencilla, el Testamento de Benedicto XVI nos deja dos exhortaciones de profética actualidad. La primera dirigida a sus compatriotas alemanes: «Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y les ruego, queridos compatriotas: no se dejen apartar de la fe». La segunda, a todos los que en la Iglesia le fueron confiados a su pastoreo: «¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!».

​Para no ceder a la confusión que perturba la fe, el Señor ha regalado a su Iglesia, en una nueva etapa evangelizadora,la enseñanza lúcida de Joseph Ratzinger, como regaló la aportación refulgente de los Padres de la Iglesia en la antigüedad cristiana. Frente a la presunción falsamente científica que se jacta de desacreditar la fe católica, Benedicto nos ha dejado la firme sencillez de su testimonio: «A menudo parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- fuera capaz de ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica. He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he visto cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido», dejando a la vista, una y otra vez lo razonable de la fe.

​Como la altura extraordinaria de algunas cordilleras solo se percibe desde la distancia, así también el legado intelectualde Benedicto XVI se descubrirá cada vez mayor con la distancia del tiempo. Volveremos a leer sus escritos y percibiremos asombrados su actualidad imperecedera. Observaremos entonces que su lucidez reside precisamente en su sencillez. Y es que la fe sencilla de Benedicto XVI nace de su humildad y confianza. Si creer es ver con los ojos de Jesucristo, la mirada de la fe requiere recorrer su mismo camino de abajamiento con su misma actitud de confianza. En el centro de la fe del Papa Benedicto reconocemos el encuentro vivo con el Señor en su Iglesia. Una Iglesia viva y joven porque en Ella está Cristo vivo, verdaderamente resucitado, como proclamó con insistencia en la Misa con la que inauguraba su misión como Sucesor de Pedro.

​En esa ocasión, al evocar el significado de los dos signos con los que se representa litúrgicamente el ministerio petrino(el palio y el anillo), Benedicto XVI se presentó como servidor de la alegría: «Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él. La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo» (Homilía en la Misa de inicio del ministerio petrino, 24.4.2005). La petición del Cardenal Ratzinger en la Homilía de la Misa pro eligendo Pontifice, fue atendida en su persona: «En este momento, pidamos sobre todo con insistencia al Señor que, después del gran don del Papa Juan Pablo II, nos dé de nuevo un pastor según su corazón, un pastor que nos guíe al conocimiento de Cristo, a su amor, a la verdadera alegría» (18.4.2005).

​En la alegría serena de Benedicto XVI hemos visto resplandecer el gozo de Jesús en el Espíritu cuando proclamaba: Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos (Lc 10, 21). La sabiduría del Cardenal Ratzinger no fue la de los sabios de este mundo –aun cuando nunca rehusó el diálogo con ellos-, sino la de quien se sabía«débil siervo de Dios», sostenido, protegido y guiado por la multitud de los santos. Esa sabiduría de los sencillos fueelegida por el Señor para confirmar en la fe a sus hermanos. En Benedicto XVI, Dios regaló a su Iglesia un servidor sencillo de nuestra alegría, que supo exponer con el lenguaje evangélico de la sencillez la grandeza inefable de la Revelación divina.

​La dedicación teológica de Joseph Ratzinger, suministerio episcopal y servicio eclesial al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la entrega personal y el legado magisterial de Benedicto XVI han sido, son y serán para muchas generaciones un testimonio admirable y luminoso de lo que significa ocuparse «humildemente de custodiar y profundizar la fe de todos, especialmente la de los sencillos».

+ José Rico Pavés

(último obispo nombrado para España por Benedicto XVI)

Obispo de Asidonia-Jerez

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6 de enero, Día del catequista nativo: “Sinodalidad: participación y corresponsabilidad”

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6 de enero, Día del catequista nativo: “Sinodalidad: participación y corresponsabilidad”

El jueves 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, la Iglesia celebra el Día del Catequista Nativo y del Instituto Español de Misiones Extrajeras (IEME) este año con el lema, “Sinodalidad: participación y corresponsabilidad”.

El IEME ha editado un tríptico en el que ofrece materiales litúrgicos para la celebración de la eucaristía de este Día; presenta los datos económicos de las dos últimas campañas; explica el sentido del lema y del cartel; y recuerda su misión como sacerdotes diocesanos asociados para la misión.

Como cada año, en este tríptico, hay un espacio reservado para los protagonistas del Día, los catequistas nativos. En esta edición nos presentan a Erika Curi Delgado, de 18 años, y que desde el año pasado es catequista en la parroquia de san José Nazareno, una parroquia de los suburbios de Lima (Perú).

DIA DEL CATEQUISTA NATIVO, «SINODALIDAD: PARTICIPACIÓN Y CORRESPONSABILIDAD»

El lema de este año -“Sinodalidad: participación y corresponsabilidad”- «está en la línea de la reflexión eclesial que el papa Francisco ha propuesto a todos los bautizados«, explican en el tríptico: Sinodalidad como dimensión constitutiva de la vida de la Iglesia. Es un “caminar juntos”, es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Participación como nuevo impulso misionero que involucra a todo el Pueblo de Dios. Y corresponsabilidad como redescubrimiento de la eclesiología del Pueblo de Dios, que destaca la común dignidad y misión de todos los bautizados: discípulos misioneros (Aparecida, 2007).

En efecto, puntualizan, «la sinodalidad, el talante sinodal, el carácter o el estilo de vida sinodal, implica una participación y una corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios en la vida y misión de la Iglesia».

¿QUÉ ES EL IEME?

El Día del Catequista Nativo y del Instituto Español de Misiones Extrajeras es también una oportunidad para recordar que el IEME es una «pequeña familia» que facilita a los sacerdotes diocesanos españoles llevar a cabo el mandato de Jesús de “id por todo el mundo”.

Desde el año 1919 más de 500 sacerdotes «han llevado a cabo su sueño», con el empeño de poder llegar a las aldeas más lejanas de la selva de África, a los rincones más escondidos de los grandes suburbios de América Latina, al corazón de las ajetreadas ciudades de Asia siendo portadores de esta gran noticia: Dios está entre nosotros.

MÁS DE 41.100 EUROS RECAUDADOS EN 2022 EN LAS DIÓCESIS

El IEME, también con motivo de esta jornada, presenta los datos provisionales de recaudación de la campaña 2022. Con los datos recopilados hasta la fecha, las diócesis españolas recaudaron 41.135,09.

Todas las aportaciones, además de las del año 2021, se pueden consultar en el tríptico informativo.

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Conmemoración del III centenario de la proclamación de san Antonio de Padua, patrono de Cogollos Vega

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Conmemoración del III centenario de la proclamación de san Antonio de Padua, patrono de Cogollos Vega

La proclamación tuvo lugar en el año 1723.

Se cumplen ahora trescientos años de la proclamación de san Antonio de Padua como patrón de la localidad granadina de Cogollos Vega, que tuvo lugar en 1723. El documento de proclamación, conservado en el Archivo parroquial de esta Parroquia, pone de manifiesto, con todo detalle, la profunda huella que supuso este acontecimiento para Cogollos Vega, y que se viene prolongando a lo largo de los tres últimos siglos. Este hecho tuvo también, en su momento, gran interés para los pueblos vecinos y para la ciudad de Granada. La Comunidad parroquial de Cogollos, la Hermandad de san Antonio y el párroco, Manuel García Hernández, tienen el gusto de hacer partícipe de la celebración de este centenario a la Diócesis, al Arciprestazgo de la Alfaguara y a los pueblos acogidos bajo el patrocinio de san Antonio.

La inauguración de este año antoniano de 2023, tendrá lugar el día 15 del presente mes de enero, domingo, en la iglesia parroquial Ntra. Sra. de la Anunciación de Cogollos Vega, de acuerdo con el programa que se detalla en el cartel adjunto. A lo largo de todo este año se celebrarán distintos tipos de eventos que culminarán el día 13 de junio, festividad del santo. No obstante, el fruto más valioso que podremos sacar de este aniversario sería revitalizar nuestra experiencia del Evangelio, que san Antonio vivió como opción radical de vida; es la mejor manera de honrarlo. Su profundo conocimiento y vivencia de las Sagradas Escrituras le valió el ser proclamado doctor de la Iglesia, en 1946, con el sobrenombre de “doctor evangélico”.

Manuel García Hernández
Párroco de Cogollos Vega y Nívar

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