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Jornada Mundial del Enfermo 2023 y celebraciones en honor al beato Fray Leopoldo en Iglesia Noticia

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Jornada Mundial del Enfermo 2023 y celebraciones en honor al beato Fray Leopoldo en Iglesia Noticia

En “Iglesia Noticia”, emitido el 5 de febrero de 2023, les hablamos de la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo el próximo 11 de febrero con una Eucaristía convocada por la Pastoral de salud y la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes, que tendrá lugar en la parroquia de San Agustín.

Asimismo, les informamos de la conmemoración de la festividad del beato Fray Leopoldo de Alpandeire el 9 de febrero en la parroquia de la Inmaculada y de las celebraciones en nuestra diócesis en honor a su patrón san Cecilio, entre otros temas de actualidad.

Incluimos el mensaje del arzobispo D. José María Gil Tamayo tras asumir la sede episcopal de Granada, al aceptarse la renuncia por parte de la Santa Sede presentada por Mons. Javier Martínez al cumplir los 75 años de edad.

El programa informativo «Iglesia Noticia» se emite los domingos de 9:45 a 10 horas, y puede escucharse posteriormente en www.archidiocesisgranada.es y en cope.es/granada

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Frenar la desigualdad está en tus manos. Carta del Obispo

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Queridos diocesanos:

De nuevo, Manos Unidas nos llama a participar en la “lucha contra el hambre en el mundo”. Desde hace 63 años, esta Asociación de la Iglesia Católica en España, trabaja por concienciarnos sobre el grave problema de la pobreza y miseria en que viven millones de personas en todo el mundo y, a su vez, recauda fondos para llevar adelante -en los países más pobres- proyectos de promoción humana en orden al desarrollo integral de las personas más necesitadas.

Los datos de la pobreza en el mundo son demoledores. Según la FAO, 800 millones de personas pasan hambre en el mundo y 2.300 millones no tienen acceso a una alimentación adecuada. Se estima que, cada 9 segundos, muere una persona de hambre en el mundo.

La clave de esta situación está en la desigualdad. Mientras una parte de la humanidad vive en la opulencia, otra –la mayoría- ve su propia dignidad pisoteada y sus derechos fundamentales ignorados y violados. El resultado son millones de personas viviendo en situación límite.

Este año 2023, con el lema “Frenar la desigualdad está en tus manos”, se nos quiere hacer ver que la superación del hambre y la miseria  en el mundo depende de cada uno de nosotros. Sobre el tema en cuestión puede encontrarse amplia información en la Web: https://www.manosunidas.org/

Es verdad que, individualmente, no es mucho lo que podemos hacer. Pero, si nos unimos con otros y participamos en esta lucha, apoyando a instituciones como Manos Unidas, muchas personas podrán salir adelante y llevar una vida digna. Siempre es verdad aquello de: “muchos pocos, hacen mucho”.

Como nos dicen desde Manos Unidas: “Necesitamos tus manos. Todas las manos suman, todas cuentan y todas pueden ayudar para hacer de este mundo un lugar más humano, equitativo y justo para todos. Combatir la desigualdad no es un reto imposible. Es hora de actuar”.

Como cristianos, no podemos olvidar las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt. 25, 35-36.40). No podemos ser indiferentes ante nuestros hermanos necesitados. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado (cf. Rom. 5,5) y es ese amor es el que nos impulsa a ser instrumentos de Dios en favor de los demás.

En cualquier momento podemos colaborar, bien como voluntarios en Manos Unidas o en otras instituciones que luchan contra el hambre en el mundo. También, como viene ocurriendo desde hace 63 años, el segundo fin de semana de febrero, en todas las parroquias se hace la colecta para ayudar a los proyectos que Manos Unidas realiza en los países más pobres del planeta. Proyectos orientados a la producción de alimentos, a la salud, a la promoción del empleo, a la formación de las personas, a la protección de las personas más vulnerables…

También se nos invita a que el viernes día 10 de febrero, o cualquier otro día que elijamos, pongamos en práctica el “Día de ayuno voluntario”. Una expresión mediante la cual se nos invita a llevar una vida más austera, a no gastar en cosas superfluas, y a destinar lo que ahorramos para ayudar a quienes carecen de lo necesario para vivir.

Manos Unidas trabaja todo el año contra el hambre en el mundo. En cualquier momento podemos unir nuestras manos con otros y luchar contra el hambre, la pobreza y la desigualdad. Podemos hacerlo directamente en: [bizum 33439]. El trabajo por la justicia nos incumbe a todos. Sí, “Frenar la desigualdad está en tus manos”.

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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«Caminando en esperanza», Mensaje del obispo de Guadix para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2023

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«Caminando en esperanza», Mensaje del obispo de Guadix para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2023

 

«Caminando en esperanza»

 MENSAJE CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA 2023

Queridos todos:

Coincidiendo con la Fiesta de la Presentación del Señor en el templo, el próximo día 2 de febrero, la Iglesia celebra la XXVII Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Es una ocasión para unirnos todos los cristianos en oración por los consagrados al Señor y para agradecer la vocación y misión de quienes entregan su vida a Dios desde su consagración apostólica y contemplativa, componiendo un rico y bello mosaico de carismas que engrandecen a la Iglesia. En nuestra Diócesis, los consagrados son un regalo precioso del Señor que nos ayudan a caminar en esperanza.

Los consagrados han escuchado la llamada del Maestro para seguirle e imitarlo en su vida pobre, obediente y casta. Viviendo en pobreza están, como Cristo, junto a los pobres. Se entregan al Señor virginalmente y son libres para amar a todos. En el ejercicio de la obediencia nos enseñan a buscar siempre la voluntad del Señor. Todo para ser sólo de Cristo, siendo testimonio de esta pertenencia profética para el mundo, que vislumbra la Vida nueva del cielo.

Desde octubre del año 2021, a propuesta del Papa Francisco, la Iglesia universal sigue embarcada y avanzando en la preparación del Sínodo de los Obispos, en su XVI Asamblea General Ordinaria, que tendrá lugar en el próximo mes de octubre. En este contexto sinodal y en un espíritu de encuentro, diálogo y comunión de todos los bautizados, la Conferencia Episcopal Española nos propone como lema para esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada: “Caminando en esperanza”.

El término “camino” es muy empleado en la Sagrada Escritura para referirse de manera simbólica al proceso espiritual que experimenta nuestra vocación y misión como testigos de Cristo Resucitado, que es el Camino. Comienza con nuestro bautismo y se irá desarrollando a lo largo de toda nuestra vida. En un momento concreto hemos experimentado la llamada de Señor y su envío para una determinada misión. Pero la vocación y la misión recibidas exigen una respuesta diaria y una renovación continua. El camino se hace caminando, actualizándolo y renovándolo día a día.

El camino en el proceso vocacional y misionero pasa por diferentes etapas y atraviesa gran variedad de circunstancias, que nos ayudan a crecer y a madurar. Algunas de ellas conllevan cansancios, temores, dudas, sufrimientos, los bien conocidos y llamados momentos de crisis. Es ahí donde podemos tener la tentación de detenernos, de abandonar o de retroceder, como lo sucedió al pueblo de Dios en su travesía por el desierto durante cuarenta años (Números 14, 2). Pero los desiertos particulares son parte del camino, como humanidad a la que pertenecemos y como personas que somos. Los últimos sucesos acaecidos a nivel mundial lo ratifican: la pandemia, la guerra de Ucrania, la crisis energética o la crisis económica, y otras heridas personales y sociales que arrastramos del pasado y que nos quieren secuestrar en el pesimismo y la negatividad. La experiencia personal de la muerte de un ser querido, la enfermedad, el fracaso, la crisis de vocaciones, el alejamiento de Dios de la sociedad, el envejecimiento de nuestras comunidades u otras vivencias, nos pueden sumergir en un periodo de confusión y de tristeza. Ante tantas preguntas en medio de la crisis, la fe nos muestra una misma respuesta, el único camino resucitado: la Esperanza. Queridos consagrados, no os dejéis nunca secuestrar por la desesperanza.

Para no dejar de caminar necesitamos la Esperanza, virtud teologal esencial junto a la fe y a la caridad, imprescindible en quien desea no frenarse ni detenerse en las dificultades, para seguir sin dejar de caminar con firmeza y paciencia. La esperanza nos levanta de la comodidad del presente, nos rescata de la nostalgia del pasado, nos da la fuerza para afrontar el futuro, volcándonos en nuevos proyectos, en la búsqueda de soluciones ante los problemas y retos en la construcción de una Iglesia que brille cada vez más con la luz de Cristo: “La esperanza es otra cosa, no es optimismo. La esperanza es un don, es un regalo del Espíritu Santo y por esto Pablo dirá: ‘Nunca defrauda’. La esperanza nunca defrauda, ¿por qué? Porque es un don que nos ha dado el Espíritu Santo” (Papa Francisco, homilía en la Casa Santa Marta, 9-9- 2013).

Como nos insinúa el Papa, la Esperanza es algo más que una simple actitud ante la vida, o una especie de valor y buen ánimo que se cultiva en el corazón para sobrellevar las vicisitudes y tribulaciones que puedan presentarse en el camino. Para San Pablo, la Esperanza de los creyentes es una persona, es Cristo: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza, …” (1 Timoteo 1, 1).

El cartel de esta jornada nos muestra la fotografía de un rosetón o vidriera que representa a la Iglesia y en la que aparecen un grupo de consagrados, vestidos de diferentes maneras, expresando la variedad de los carismas y misiones. Esta variedad de vocaciones, formas de vida, pensamientos, procedencias, etc. podrían suponer, de entrada, un conflicto. Sin embargo, la pluralidad, cuando se deja traspasar por la luz del Espíritu Santo, se convierte en la unidad que ilumina las vidas de los demás, a través de las buenas obras. Los consagrados están llamados a iluminar con esperanza el camino de todo cristiano y a mostrarnos una nueva manera de hacer ese camino de la fe: camino de comunión en la riqueza de la diversidad, verdadera esperanza en un mundo y en unos tiempos en los que necesitamos verdaderos testigos de comunión y de esperanza.

Demos gracias a Dios por la luz que nos llega a través del testimonio de los consagrados que se entregan y se vuelcan en la oración y en el arte de enseñarnos a caminar con esperanza , a través de sus trabajos y servicios en la caridad a los mayores y enfermos, a los niños y jóvenes que se forman en colegios y universidades, a los emigrantes y transeúntes, familias y personas vulnerables, indicándonos con sus vidas que el mundo querido por Cristo es posible.

En nuestra oración y agradecimiento, de una manera muy especial, tengamos presentes a todas las familias de consagrados que el Señor ha regalado a la Iglesia y, particularmente, a los que hacen su camino con nosotros y trabajan en nuestra diócesis de Guadix. Agradezco a la Presidenta de Cónfer y a su equipo su trabajo para fomentar la unidad, la comunión en la diversidad de carismas, trabajando juntos en nuestra diócesis. Pidamos por sus necesidades, para que nunca pierdan la esperanza y sepan ser luz firme en medio de nuestro mundo. La Iglesia y el mundo os necesitan. Oremos por los jóvenes para que se dejen enamorar por el Señor y quieran consagrar su esperanza al Dios de la Vida. Quiero dar la bienvenida a las nuevas congregaciones religiosas que están presentes en nuestro territorio diocesano; y animo a todas las comunidades y a los consagrados a no dejar de caminar juntos con esperanza, sembrando con su fidelidad sendas seguras de dignidad y amor al Señor en nuestra Iglesia diocesana de Guadix.

¡Felicidades, queridos consagrados! Con mi afecto y bendición

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

 

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Los niños ayudan a los misioneros desde la parroquia del Sagrario, en Guadix

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Los niños ayudan a los misioneros desde la parroquia del Sagrario, en Guadix

El pasado 15 de enero, la Iglesia celebraba el día de la Infancia Misionera con el lema «Uno para todos y todos para Él». Después de las vacaciones navideñas en la Parroquia del Sagrario, junto al grupo de catequistas, nos pusimos manos a la obra para sensibilizar y colaborar en esta campaña.

Se trabajaron los temas en el grupo y se colaboró con una pequeña aportación por parte de cada uno de los niños, recortando, coloreando y construyendo la tradicional hucha para hacer una cuestación solidaria en sus familias.
Después, lo presentamos ante el altar de la Parroquia, como ofrenda que hacemos a Dios para que llegue a aquellos niños que no tienen lo necesario para vivir. Es una pequeña aportación y un trabajo de sensibilización importante para buscar un mundo más sensible a las necesidades de los demás.
Alfonso J. García Martos
Vicario Parroquial

 

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Don Sebastián bendice una imagen de la Virgen de la Cabeza en la parroquia de Las Casillas

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Una mañana de sábado dedicado por completo a la Virgen. Porque como cada sábado en la Iglesia, la Madre anuncia, el domingo. Una mañana de sol y de luz en la Sierra de la Caracolera de Martos.

Nuestro Obispo, Don  Sebastián, llegaba a las 12 del mediodía a la Parroquia de San José, en la localidad de Las Casillas

Recibido por varios sacerdotes y fieles del pueblo, el Obispo estuvo hablando y saludando al pueblo antes de entrar al Templo parroquial. Sorprendido por la belleza de la Casa parroquial recién pintada y la fachada del Templo.

Después de rezar ante el Sagrario, valoró mucho la limpieza, el orden y la belleza de la remodelación de los espacios celebrativos del presbiterio: Mesa de altar, ambón, credencia, sede y Sagrario.

La celebración de la Santa Misa comenzó a las 12,30h con los cantos del coro Parroquial de S. José, que han cantado a la Virgen de la Cabeza por Sevillanas y fandangos.

El Obispo manifestó su alegría y emoción al ser esta la primera imagen de la Santísima Virgen de la Cabeza que ha bendecido para el culto público y la veneración de los fieles.

En su homilia, sentida, cercana y ungida ha recordado como, «… la Virgen siempre nos lleva, a su Hijo Jesús, nuestro Señor”; Y desde la Palabra de Dios nos ha invitado “a ser sal  y luz de la tierra”. En este sentido, les ha dicho a los fieles congregados, “y si algún día se apaga la luz de nuestra vida, la Virgen siempre tiene la fuerza y el poder de volvernos a encender con el fuego del Espíritu Santo «.

El rito de la bendición ha sido solemne y emotivo, y ha emocionado a los Casilleros.  Bendecida la Imagen, se la incensado y encendido las velas, como signo de que ya se puede venerar y rezar públicamente a la Imagen.

Ha sido el escultor D. Antonio Parras, el encargado de encender las velas que iluminan la talla que ha salido de sus manos, como don y regalo para, el pueblo de Dios.

El Himno de la Morenita una vez, impuestas las coronas, ha  resonando con fuerza en el Templo Parroquial.

Y por supuesto los ¡vivas a la Virgen de la Cabeza!, continuos y sentidos.

La Santa Misa se ha celebrado en un ambiente muy piadoso y ungido, un recogimiento

que caracteriza a la buena gente  del Pantano.

Al terminar la Santa Misa el Obispo ha, saludado a todos los feligreses en la puerta del Templo

y ha conversado con muchos.

Antes de despedirse de esta comunidad, Don Sebastián ha visitado a una enferma de la parroquia que está postrada en la cama y al terminar la actividad pastoral ha comidos con  los siete sacerdotes concelebrantes y con los dos seminaristas que han participado.

Ha sido una comida en la Casa Parroquial como hermanos y amigos, como auténtica familia. El Obispo ha recibido varios, regalos sencillos pero con inmenso cariño.

La Santísima Virgen de la Cabeza ha quedado entronizada en una hornacina del Templo Parroquial.

Miguel José Cano
Párroco de Las Casillas

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Vera recupera parte de su legado cristiano.

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La reapertura de la Ermita de san Ramón ha supuesto un momento inolvidable para la Parroquia de Vera y la Archicofradía de Jesús. Después de casi dos años de obra la ermita vuelve a recuperar su esplendor gracias a la colaboración de instituciones públicas y privadas. Sin embargo, lo más importante, ha sido el enorme esfuerzo llevado a cabo por los cofrades de esta agrupación de fieles que se cuenta entre las más antiguas de la diócesis.

Desde 1730 la Archicofradía es la encargada de velar por el patrimonio y el mantenimiento de este edificio, emblema de la población levantisca. En el interior de este templo se llevan a cabo la mayoría de los actos de culto de esta hermandad siendo también uno de los focos centrales de la piedad popular veratense. Así lo hizo notar Don Antonio, el Obispo Diocesano, que quiso unirse a esta jornada festiva presidiendo la misa en la tarde del viernes tres de febrero. “Lo importante – señaló el Obispo- es mantener vivo el edificio que es la comunidad cristiana que se reúne en esta casa de oración”.

Después de la misa, concelebrada por el párroco y los distintos sacerdotes que en los últimos años han estado vinculados a la hermandad, tuvo lugar un ágape para los hermanos de la cofradía. El cariño con el que se ha trabajado en esta rehabilitación es inmenso y ha enriquecido uno de los tesoros más grandes que la piedad popular tiene en nuestra provincia. Desde ahora Vera vuelve a contar con uno de sus pulmones de espiritualidad.

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PALABRA DE VIDA. Monseñor José Rico Pavés : “La clave del testimonio cristiano no reside en alardear de las buenas obras que hayamos podido hacer, sino en llegar a ser con nuestra vida transparencia del mismo Cristo”

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El simbolismo de la luz nos acompaña con especial intensidad en esta semana. Al comienzo del mes de febrero, el día 2, cuarenta días después de haber celebrado la Navidad, la Iglesia nos invita a revivir la presentación de Jesús Niño en el Templo. José y María acuden al templo de Jerusalén para consagrar a Jesús y ofrecer la ofrenda que prescribe la Ley. Al entrar, los recibe elanciano Simeón, quien, exultante de gozo, llama al Niño Jesús “luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. En la Fiesta de la Presentación del Señor celebramos la Jornada de la vida consagrada, ocasión para dar gracias a Dios por las personas consagradas, cuya vida entregada al Señor en la Iglesia está llamada a sertestimonio de la luz de Cristo para que el mundo camine con esperanza.

​Al llegar después al Domingo, la Liturgia nos regala la palabra de Jesucristo que proclama que somos sal de la tierra y luz del mundo. La condición de discípulo de Cristo no se puede esconder ni disimular. Vivimos tiempos en los que muchos consideran que la fe debe vivirse en el ámbito privado de la conciencia y no debe traducirse en decisiones públicas. Jesucristo, sin embargo, proclama que somos sal y luz para que comprendamos que carece de sentido decirse cristianos y no vivir, también en el orden público, como tales. La luz que recibimos del Señor exige ser irradiada de forma que llegue a todos. Si olvidamos que solo Cristo puede colmar los anhelos más auténticos del ser humano, cederemos al engaño del mundo y taparemos por fuera lo que decimos creer por dentro. Por el contrario, si somos conscientes de que estamos llamados a comunicar a los demás la luz que recibimos del Señor, no la nuestra, comprobaremos entonces que no hay tarea que más dignifique al ser humano, de toda raza, lengua y condición, que evangelizar.

La clave del testimonio cristiano no reside en alardear de las buenas obras que hayamos podido hacer, sino en llegar a ser con nuestra vida transparencia del mismo Cristo. Para ser sal de la tierra y luz del mundo es entonces imprescindible cuidar la motivación de nuestras acciones: hacer el bien a todos y en todo, para que viendo nuestras buenas obras den gloria a nuestro Padre del Cielo.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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Disponible la aportación de la Conferencia Episcopal Española a la etapa europea del Sínodo sobre Sinodalidad

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Disponible la aportación de la Conferencia Episcopal Española a la etapa europea del Sínodo sobre Sinodalidad

Del 5 al 9 de febrero va a tener lugar en Praga la Asamblea continental europea del Sínodo 2021-2024. En este encuentro se va a presentar la Síntesis definitiva de la propuesta de la Iglesia en España para esta asamblea continental.

Este texto recoge las aportaciones que han enviado las diócesis, movimientos, congregaciones y distintos grupos en relación al documento enviado por la Secretaría del Sínodo el pasado mes de septiembre. Además, se han incorporado las sugerencias que salieron del encuentro del pasado sábado, 28 de enero, en la sede de la CEE.

La entrada Disponible la aportación de la Conferencia Episcopal Española a la etapa europea del Sínodo sobre Sinodalidad se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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4 DE FEBRERO: Católicos, judíos y musulmanes celebran la Jornada de la Fraternidad Humana

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El 4 de febrero se celebra la Jornada Internacional de la Fraternidad Humana. Una celebración que se incluyó en el calendario de la ONU desde que el Papa Francisco y el Gran Imán Al-Tayyeb firmaran de manera conjunta el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz mundial y la Convivencia común en 2019.

Al acercarse esta fecha, desde la Delegación diocesana  para el diálogo interreligioso nos hacen llegar la reflexión de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales donde nos animan «a tener en cuenta esta jornada, que nos ofrece una buena ocasión para subrayar la importancia del diálogo interreligioso en la vida de la Iglesia». Con este fin, ofrecen algunas sugerencias que se pueden desarrollar en las distintas diócesis a lo largo del mes de febrero. Entre ellas, orar por la fraternidad entre las religiones, en las misas del día 4 de febrero o en el domingo más cercano, «para que cese todo tipo de violencia en nombre de Dios, la persecución por motivos religiosos, y los fieles de todas las religiones seamos instrumentos de paz en nuestra sociedad».

Como afirma, en una carta enviada a todas las diócesis españolas, el presidente de la Subcomisión, Francisco Conesa, «son muchas las jornadas y celebraciones a las que somos convocados a lo largo del año, pero también creo que vale la pena apostar por el diálogo entre las religiones, y subrayar su servicio de la convivencia y de la paz. Cuando escribo estas líneas estamos aún conmocionados por el atentado sucedido en Algeciras, donde ha sido asesinado el sacristán de La Palma. Junto a nuestra repulsa firme y nuestra oración hemos de manifestar con claridad que entre las religiones es posible un camino de paz y que “la violencia no encuentra fundamento en las convicciones religiosas fundamentales sino en sus deformaciones” (Fratelli tutti, 282)». La Subcomisión para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso ha recibido numerosas muestras de apoyo ante el atentado en Algeciras que puede leer aquí.

Además, el 16 de febrero en Madrid, la Subcomisión para Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, junto al Foro Omnes, organizará un coloquio entre Mons. Francisco Conesa, presidente de la Subcomisión; Mohamed Ajana, secretario de la Comisión Islámica de España y el Gran Rabino de España, Moshé Bendahán, con motivo de la Jornada Internacional de la Fraternidad Humana.

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Jornada Diocesana de Pastoral de la Salud (Casa Diocesana)

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Homilía del Sr. Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía con motivo de la Jornada Diocesana de Pastoral de la Salud celebrada en Casa Diocesana Málaga.

JORNADA DIOCESANA DE PASTORAL DE LA SALUD

(Casa Diocesana, 4 febrero 2023)

Lecturas: Is 53, 1-12; Sal 102, 1-8.10; Lc 1, 39-56.

1.- El lema de la campaña del enfermo propuesto para este año por el Departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española reza así: «Déjate cautivar por su rostro desgastado», inspirado en el Salmo 71: «No me rechaces ahora en la vejez (…), no me abandones» (v. 9), invitándonos a reflexionar sobre el tema del acompañamiento a los mayores; porque el cuidado de las personas enfermas es más necesario aún si se suma el peso de los años; son como dos pesos, la enfermedad y los años.

El papa Juan Pablo II decía: “Es necesario cultivar en sí mismo esta sensibilidad del corazón, que testimonia la compasión hacia el que sufre. A veces esta compasión es la única o principal manifestación de nuestro amor y de nuestra solidaridad hacia el hombre que sufre” (Salvifici doloris, 28).

Como sabéis, hay mucho abandono. Cuando visito residencias de mayores algún residente te dice que tiene varios hijos, pero ninguno de ellos va a visitarlo. El Señor os tiene a vosotros; nos tiene a nosotros como la prolongación de su presencia, como sus brazos.

2.- El sufrimiento pertenece al misterio del ser humano; pero hemos de distinguir entre la existencia del sufrimiento y su sentido; el sufrimiento existe, pero qué sentido le damos. El sentido del sufrimiento es, a la vez, sobrenatural y humano; sobrenatural, porque se arraiga en el misterio divino de la redención del mundo. Cristo sufrió y por ello dio sentido al mismo sufrimiento: la redención humana y la salvación. Y el sufrimiento tiene sentido humano, porque en él el hombre se encuentra a sí mismo, su propia humanidad, su propia dignidad y su propia misión (cf. Salvifici doloris, 31).

El sufrimiento, por tanto, aunque nos proporcione dolor, que a veces rechazamos, nos ofrece un sentido redentor a nuestra vida y a nuestra misión. 

3.- La Jornada Mundial del Enfermo busca sensibilizar a todos, personas e instituciones, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos y ancianos.

Debemos promover todos los fieles el gran valor del voluntariado, la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y de quienes trabajan en este campo; y animar a una mejor asistencia religiosa a los enfermos.

Como nos recuerda el papa Francisco: “La enfermedad forma parte de nuestra experiencia humana. Pero, si se vive en el aislamiento y en el abandono, si no va acompañada del cuidado y de la compasión, puede llegar a ser inhumana” (Mensaje para la XXXI Jornada Mundial del Enfermo-2023).

Se nos invita a caminar juntos en la enfermedad según el estilo de Dios, que es cercanía, compasión y ternura.

4.- La figura del Siervo de Yahveh, que nos ha ofrecido el profeta Isaías en la lectura de hoy, nos invita a contemplar a Cristo, que ha cargado sobre sus espaldas todas nuestras miserias y pecados. Por ello vemos su rostro desfigurado, «despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros, despreciado y desestimado» (Is 53, 3).

El Hijo de Dios se hace cargo de la miseria de la humanidad, de su sufrimiento y de su pecado. Contemplarlo a Él nos consuela y nos anima a aceptar el sufrimiento y a cuidar a otros hermanos nuestros enfermos y necesitados. ¡Dejémonos cautivar por los rostros desgastados, que son rostros de Cristo! El papa Francisco habla a menudo de la carne sufriente de Cristo; el enfermo y el anciano son carne sufriente de Cristo, al que nos acercamos.

Cristo «soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado» (Is 53, 4); pero sus cicatrices nos han curado (cf. Is 53, 5). Y nosotros podemos ayudar a cicatrizar las heridas de los demás.

5.- “Todos somos frágiles y vulnerables; todos necesitamos esa atención compasiva, que sabe detenerse, acercarse, curar y levantar. La situación de los enfermos es, por tanto, una llamada que interrumpe la indiferencia y frena el paso de quienes avanzan como si no tuvieran hermanas y hermanos” (Papa Francisco, Mensaje…, 2023). ¡Detengamos a contemplar esos rostros!

En esta Jornada el Señor nos invita a promover una actitud de estima hacia los mayores, para que sean valorados por su aportación a la Iglesia y a la sociedad. No son solo cristianos pasivos, que reciben, sino cristianos activos que dan, que actúan, que enriquecen, aportando a la Iglesia y a la sociedad, aunque ésta los desprecie, porque no rinden económicamente; pero un ser humano puede rendir de muchas maneras, aportando bienes espirituales y humanos, que no se pagan con dinero.

Ellos forman parte del pueblo de Dios; no sólo como objeto de atención caritativa, sino como agentes de evangelización y de apostolado. Muchas veces salimos enriquecidos de una visita a un enfermo, porque nos transmite alegría, paz e ilusión.

6.- Debemos respetarles en su dignidad de hijos de Dios y amarles por ser personas. Es necesario también que cuidemos su vida espiritual, ayudándoles a crecer en santidad y ofreciéndoles los sacramentos que les fortalecen y les confieren la gracia divina (la penitencia, la eucaristía y la unción de los enfermos). Os pido que ayudéis fraternalmente a los párrocos a que cuiden de los enfermos e impedidos; porque algunos de ellos se quejan de que no reciben el sacramento de la penitencia.

“Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor. No es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede “a un costado de la vida”. Esto nos debe indignar, hasta hacernos bajar de nuestra serenidad para alterarnos por el sufrimiento humano. Eso es dignidad” (Papa Francisco, Fratelli tutti, 68).

7.- La liturgia de hoy nos ha ofrecido, según el evangelio de Lucas, la Visitación. La Virgen María fue a cuidar a su prima Isabel, anciana que estaba avanzada en su maternidad.

La presencia de María con su Hijo Jesús en sus entrañas produce alegría en su prima y le otorga la gracia del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 41). La presencia de Cristo es sanante y salva.

María cuidó a una mujer anciana, necesitada de ayuda por el nacimiento de su hijo; y ésta, agradecida, exclama: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!» (Lc 1, 42); así agradece Isabel a su prima el cuidado que le ofrece y la visita que le hace.

María es bendita por su maternidad; pero es bendecida por su actitud generosa de atención y cuidado a los demás.

Le pedimos a Ella en este sábado que nos cuide, nos acompañe e interceda por nosotros, para que también sepamos cuidar de los ancianos, de los enfermos y de los necesitados. Amén.

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