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Premio Signis en el 26ª edición del Festival de Málaga

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El Festival de Málaga ha vuelto a tener, entre sus galardones, el Premio Signis, otorgado por la Organización Católica para los Medios de Comunicación del mismo nombre.

La Organización Católica para los Medios de Comunicación SIGNIS a través de su jurado integrado por Jesús de la Llave, Lourdes Porras, Wolfgang Martin Hamdorf y el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, ha decidido otorgar el Premio Signis en la 26ª edición del Festival de Málaga a la película «El Castigo” de Matías Bize.

El Jurado quiere destacar en su conjunto la interpretación, el guión y la dirección de esta obra por «tratarse de una propuesta artística muy arriesgada y de gran calidad técnica. Esta coproducción chileno-argentina afronta la cuestión de la maternidad y los complejos matices de la estructura familiar, sin proporcionar soluciones fáciles. A tiempo real y en un inusual microcosmos, el espectador es testigo de un proceso de catarsis familiar», afirman en el acta del premio.

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«Siempre en nosotros»

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Después de bendecir la mesa, Manuel mira la comida cabizbajo y con la mirada perdida.
En sus ojos llorosos y en su decaído rostro, se observa una tristeza reprimida.

Su padre le pregunta si todo iba bien.
Manuel, gimoteando le dice a su padre:
-Papá, me siento en un pozo sin fondo desde que nos dejó mamá.
Juan, su padre, de inmediato, se sentó al lado de su hijo y le cogió de sus frías manos.
-Hijo, mamá está siempre en nosotros. Ella es la luz de nuestra oscuridad, ella es nuestro camino, está en nuestro corazón, no se ha ido, permanece en nuestro amor. Cuando estemos mal, ella será la luz que debemos seguir para estar siempre mejor y ser felices.
Padre e hijo se unieron en un profundo abrazo.

José Luis Dago

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Comentario al evangelio del domingo V de Cuaresma, por Alejandro Pérez Verdugo

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El profesor de los Centros Teológicos Alejandro Pérez Verdugo ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, V de Cuaresma, 26 de marzo de 2023.

Tras presentarnos la Palabra de Dios a Jesús como fuente de “agua viva” que sacia nuestra sed y “luz del mundo” que alumbra nuestra oscuridad, este domingo lo presenta como “resurrección y vida”.

Dios liberó del sepulcro del exilio a Israel. Le devolvió la vida en medio de la desesperanza. Dios escucha el grito de Israel y Jesús se compadece de las hermanas de Lázaro. Comparte el dolor con ellas y llora por su amigo. Jesús humano y divino que vence a la muerte. Del sepulcro surge la vida y Él es vida para quien le acepta como el Hijo de Dios. Resurrección del último día sí y también vida verdadera ahora. Pero ¿no nos sorprende que a los vivos se nos ofrezca la vida? No. Si nos examinamos vemos que la necesitamos porque, en medio de la vida, hay muerte provocada por el pecado. Si no miramos en lo hondo de nuestra vida con sinceridad, será imposible seguir a Jesús hasta la Pascua; podremos acompañarlo por fuera, pero el interior irá por otro lado.

Dejemos que Cristo nos grite como a Lázaro: “sal fuera” de tus egoísmos, incoherencias, comodidades y placeres, insolidaridades e insultos, caprichos y aparentar… Cristo viene a sacarnos de la muerte de nuestros sepulcros; entonces Cuaresma será seguir a Jesús por dentro y fuera hasta la Pascua, anticipada en la Eucaristía, que es muerte y resurrección, agua viva para el camino, luz para nuestros nuevos ojos y vida para tener un corazón nuevo.

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Julio Salcedo: «Las imágenes de la Última Cena estuvieron en la Basílica de la Victoria»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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Espejo Andalucía, 17 de marzo de 2023

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Las Jornadas de Vicarios organizadas por la Conferencia Episcopal y celebradas en Casa Diocesana Málaga, entre los temas de esta semana.

Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: El Espejo Andalucía.

Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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«Las personas con síndrome de Down son un tesoro. Solo hay que pararse y saber mirar»

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Aurora Villalobos es médico internista. Está casada y es madre de dos niñas.

Por más que intentemos imaginarlo, hasta que una mujer no está embarazada no descubre el sentimiento de la maternidad, ¿cómo recuerdas aquellos primeros momentos?

Desde el primer momento que supe que estaba embarazada sentí muchísima alegría y muchísima ilusión. Sobre todo, me sentí muy agradecida por sentir el milagro de la vida y el regalo de la maternidad. Siempre sentí que estaba haciendo algo que era muy importante y tenía muchas ganas, desde el principio, de conocerle, verle su carita, y abrazar su cuerpo. Quería hacerlo muy bien desde el comienzo porque ya lo quería desde el minuto cero.

¿Te sentiste madre desde el primer momento que supiste que estabas embarazada?

Yo me he sentido madre desde pequeña, siempre he tenido esa vocación de ser madre y formar una familia. Pero en el momento en el que estás embarazada sabes que tu vida nunca va a ser igual, y lo asumes con mucha alegría, y a la vez con mucha responsabilidad, porque desde aquel primer momento sentí que tenía que cuidarme lo mejor posible para protegerle. Entiendes que se puede dar la vida por un hijo y eres consciente de cuánto te ha querido tu madre. Pensaba que mientras yo estuviera a su lado nada malo podría pasarle a mis hijas. Mi madre siempre me lo decía, pero no lo entiendes en profundidad hasta ese momento, y estás deseando entregarle ese amor a esa persona que todavía no has visto pero tienes tantas ganas de conocer.

¿Cuáles fueron los momentos más importantes de tu embarazo?

Hay muchos momentos, pero el primer día que te enteras de que estás embarazada es una alegría muy diferente, que no puedes comparar a ninguna otra que te pase en la vida. También dan alegría los pequeños momentos en los que vas notando cambios y te vas empezando a creer, de verdad, que estás embarazada.

¿Qué es lo que más recuerdas de aquella época?

Disfruté mucho los momentos con los que preparas con tanta ilusión los detalles para la llegada de tu hijo a casa y todo va cambiando. Y por supuesto, cuando ves su carita por primera vez y abrazas ese cuerpecito. Y ese momento en que lo abrazas por primera vez, es el momento en el que conoces el amor sin límites. En ese momento tan íntimo, descubres que Dios nos hace el mayor regalo de la vida.

Inés nació hace 12 años con síndrome de Down. ¿Qué significa para ti su vida? Y ¿cómo han cambiado las vuestras desde que ella llegó al mundo? 

La llegada de Inés inundó de amor nuestra vida. Siempre agradeceré, y todavía me emociono al recordarlo, cuando Carmen Linares, la directora del Centro de Atención Temprana Dulce Nombre de Maria en ese momento, vino a casa a conocer a Inés cuando nació y me dijo: «Cuánto te debe querer Dios para haberte regalado a esta hija».

Después llegó mi hija Eugenia, que completó la familia con su dulzura, su amabilidad, serenidad, prudencia, bondad, y alegría. Se quieren, se protegen, se respetan y se apoyan muchísimo. Adolfo, mi marido, desde el primer momento que nació Inés y supimos que tenía síndrome de Down ha sabido centrarse en lo positivo y siempre aportando alegría y optimismo. Me siento muy orgullosa de la familia que hemos formado.

¿Cómo es Inés?

Inés es ternura y bondad infinita, ella nos recuerda que las cosas sencillas son las que realmente importan. Su mirada es siempre limpia y transparente, y su sonrisa ilumina. Ella solo ve las cosas bonitas que pasan en la vida, aprecia cada minuto y agradece cada detalle. Le encanta disfrutar de la vida. Es pura inocencia y entrega absoluta, y sus abrazos, que son tan de verdad, te calientan y reconfortan hasta el alma. Mi madre siempre dice que ella es el pegamento de la familia, porque le encantan las reuniones familiares, estar con sus abuelo, tío y primos. Igual que mi hija Eugenia, que desde que es pequeña está feliz con su hermana. Ella siempre dice que su familia es la mejor del mundo y su hermana la mejor del mundo. Estamos muy agradecidos de tener a Inés con nosotros, nos da muchísima alegría y nos hace ver las cosas de otra manera.

¿Crees que la sociedad está preparada para cubrir las necesidades de los niños con síndrome de Down?

Hay muchísimas personas que nos ofrecen su apoyo y cariño incondicional, todo el personal del colegio, sus compañeros de clase, la Asociación síndrome de Down… y tantas personas que nos ayudan cada día a las que estamos inmensamente agradecidos. Yo creo que la sociedad hoy día en general tiene mucha prisa y poca paciencia. No es que las personas no estén preparadas, es que no tienen tiempo para darse cuenta. Si fueran capaces de parar, enseguida verían el tesoro que nos ofrecen las personas con síndrome de Down: amabilidad, sencillez, inocencia, ternura, agradecimiento, compresión y calma, porque ellos viven el momento y no esperan nada a cambio. No hacen cálculos, te entregan su sonrisa y su abrazo sincero, disfrutan de la vida, libres de presiones y prejuicios y no juzgan a nadie. Solo dan amor y cariño sin medida. Tenemos mucho que aprender de ellos. Solo hay que pararse y saber mirar.  

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El Sr. Obispo visita la parroquia de El Salvador, en Nerja

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La parroquia de El Salvador, en Nerja, recibió el 16 de marzo al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo de Axarquía Costa. 

Eran las 5 de la tarde cuando el Consejo Pastoral Parroquial, un grupo de feligreses, el alcalde de la localidad y la Corporación Municipal recibían el Sr. Obispo. Tras la acogida, el prelado malacitano pasó al interior del templo para dedicar un momento a la oración y se asomó al Balcón de Europa, «acompañado por un gran número de personas para contemplar el enclave paradisiaco de nuestro pueblo», explica el párroco, Antonio Carrasco.

 

Dos mujeres enfermas de la parroquia lo esperaban también en sus hogares para rezar con él, recibir el sacramento de la Eucaristía y su bendición.

 

Sobre las seis y cuarto de la tarde comenzaba la Asamblea Parroquial, «en la que los feligreses mostraron las dudas e inquietudes sobre temas de actualidad eclesiales, a las que el Sr. Obispo respondió con cercanía y claridad», añade el párroco.

Después llegó el momento de la celebración de la Eucaristía, en la quer participaron «miembros de todos los grupos de la parroquia, varios centenares de feligreses y una masiva cantidad de niños y niñas de Iniciación Cristiana. Tras ella concluyó la Visita Pastoral con un ágape compartido con don Jesús, los sacerdotes concelebrantes, diáconos y el Consejo Pastoral. Una tarde de acción de gracais a Dios», concluye Antonio Carrasco. 

 

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«Necesitamos sacerdotes que sean buenos pastores»

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NoticiaSeminario

El Sr. Obispo junto a seminaristas y formadores en el Día del Seminario, en la Catedral // E. LLAMAS

Publicado: 20/03/2023: 37

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Seminario

El Día del Seminario, en la fiesta de san José, el Sr. Obispo presidió en la Catedral la Eucaristía en la participaron seminaristas, familiares y amigos. En su homilía animaba al pueblo de Dios a pedir al Señor «sacerdotes que sean buenos pastores». Días antes, durante la Campaña Vocacional, el rector Juan Manuel Ortiz Palomo y el viecerrector Fernando Luque participaron en el programa El Espejo de COPE Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast completo.

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Cristo, Luz del mundo

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Homilía del arzobispo D. José María, en la Eucaristía en el IV Domingo de Cuaresma, Domingo Laetare, celebrada en la S.I Catedral el 19 de marzo de 2023.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
querido diácono;
queridos hermanos y hermanas:

Estamos ya en el cuarto domingo de Cuaresma, este tiempo que nos va aproximando hacia las fiestas pascuales. Ese tiempo de preparación para los catecúmenos que van a recibir el Bautismo de adultos. Así era en la primitiva comunidad cristiana y que nos sirve a nosotros para rememorar nuestro propio Bautismo, y para ponernos a punto en nuestra vida de fe, en nuestra vida cristiana, apartando de nosotros todo lo que nos aparta de Dios y que nos aparta de los demás. En definitiva, es una especie de ITV de nuestra fe cristiana, de nuestra vivencia cristiana.

Este tiempo de Cuaresma es un tiempo santo, que tiene como un trípode, desde el principio, lo veíamos así: la oración, la limosna y el ayuno, como expresión de nuestra religiosidad, de nuestra piedad. Acordamos que el primer domingo era el domingo de las tentaciones, para que tomáramos conciencia y tomaran conciencia los neófitos, los que iban a ser bautizados; tomaran conciencia los catecúmenos de que la vida cristiana es lucha. Es una lucha hasta el final de nuestra vida por ser fieles a Jesús siguiendo su camino. Y le pedimos en el Padrenuestro que no nos deje caer en la tentación y nos libre del mal.

El segundo domingo para que viéramos, y los catecúmenos vieran, que no todo es una lucha, sino también se nos anticipa ya el Cielo. Se nos da la Salvación y ya estamos pregustando los dones del más allá, del Encuentro con Cristo. Veíamos la escena de la transfiguración del Señor en el Monte Tabor.

El tercer domingo veíamos ese diálogo de Jesús con la samaritana. Jesús que nos sale al encuentro. Jesús, en quien se cumplen la Ley y los profetas, viene a saciarnos ese deseo de Dios, ese deseo del agua pura que sólo puede darnos y que es el Espíritu Santo.

Y hoy, en este cuarto domingo, en este tiempo que nos va aproximando hacia la Pascua, ¿qué se nos presenta? Se nos presenta Cristo como Luz del mundo. En esa escena del ciego de nacimiento. El Evangelio de San Juan nos dice en su primer final: “Todas estas muchas cosas hizo Jesús y si se escribieran, no habría libros en el mundo, para contar todos los milagros que hizo”. Dice así el evangelista: “Éstas han sido escritas, para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”. Cualquier signo, cualquier milagro de Jesús, nace de la fe y nos lleva a la fe, y por eso termina con esta confesión de fe. Es el ciego que se encuentra con Jesús. Jesús pone barro sobre sus ojos. Y a ese ciego le manda que vaya a lavarse en la piscina de Siloé, que significa “enviado”. Como hemos visto, empieza esa diatriba de Jesús con los judíos y de los judíos con este, que, en este caso, con el ciego de nacimiento, no se lo creen. Y malintencionados tratan de que el ciego reniegue de quien ha le hecho el milagro. Y el ciego, con un gran sentido común que le va aproximando a la fe, hasta que al final hace una confesión de fe en toda regla -yo creo-, nos muestra cómo nadie que tenga mala condición puede hacer un milagro. Al contrario, si no fuera de Dios… Y se encuentra Jesús con este hombre, y viene primero el milagro material, pero después viene el milagro de la fe. ¿Tú crees en el Hijo del hombre?, le pregunta Jesús. Y dice: “¿Quién es, Señor, para que crea en Él?”. “Lo estas viendo y oyendo, el que te habla”. Y el ciego dice: “Creo”.

A esto quiere llevarnos el Evangelio a nosotros este domingo: a la fe que es luz. Y por eso San Pablo, en la Carta a los Efesios, nos ha presentado esa enseñanza de que la fe ilumina nuestra vida, de que somos hijos de la luz. Acordaros que en las ceremonias del bautismo y en la noche pascual se nos entrega el cirio. Un cirio que se prende del cirio pascual. Cuando fuimos bautizados, el sacerdote al entregar el cirio dijo: “Recibid la Luz de Cristo. Que vuestro hijo camine siempre como hijo de la luz”. Jesús nos ha dicho: “Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue a mí no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. El propio prólogo del Evangelio de San Juan nos dice que el Verbo es la Luz; que Dios es la Luz. La Luz que ilumina nuestras vidas. Y esa luz nos llega por la fe, queridos hermanos. Nos llega por Cristo. Cristo nos ha encendido, nos ha iluminado y no podemos ser hijos de las tinieblas y las tinieblas en el lenguaje bíblico es el pecado. Las tinieblas es el desconocimiento de Dios. Las tinieblas es, al mismo tiempo, la falta de percepción de los otros. Es la soledad más absoluta y el egoísmo, y en definitiva, es también la mentira. Con las tinieblas no vamos a ninguna parte, al contrario, nos perdemos hasta nosotros mismos. El Príncipe de las tinieblas se le llama “el Maligno”.

En cambio, Cristo es la Luz. Ahora tenemos que preguntarnos: ¿Estamos iluminados por Cristo?, ¿realmente, la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro sendero? La fe en Cristo nos lleva a iluminar nuestra vida, ¿o la tenemos escondida como Jesús recrimina en el Evangelio: que no se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino para que alumbre a todos los de la casa? “Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y den gloria a vuestro Padre del Cielo”. Preguntémonos en este domingo: “Señor, ¿yo estoy encendido o soy un cristiano apagado?, ¿o soy un cristiano sin luz o con luz intermitente?, sólo a temporadas”. A la fe se la representa muchas veces con una mujer con los ojos vendados. El Papa, el beato Juan Pablo I, no estaba de acuerdo y llegó a escribir y decir que la fe no va con los ojos cerrados; que la fe, al contrario, nos ilumina la vida. Con la fe vemos de manera distinta. Vemos de manera distinta a Dios, vemos de manera distinta nuestra situación personal, lo que nos ocurre. Vemos de manera distinta a los demás. La fe es mirar la vida, mirar a Dios, mirar la existencia de los demás con los ojos de Dios. Y es descubrir una nueva dimensión que nos hace salir de la superficialidad. Y ésa es la mirada de Dios, que se nos traslada a nosotros con su luz. Y es una mirada que mira al corazón. Como hoy en la Primera Lectura, cuando el profeta va en busca de David y le son presentados los hijos de Jesé y ya cree que han terminado todos, y dice: “Falta uno. Pues, tráelo”. Y nos dice el profeta que Dios no mira las apariencias, mira el corazón. Pues, con la fe, con la luz de Dios, vemos de manera distinta.

En este domingo vamos a pedir “Señor, auméntanos la fe”. Danos esa fe viva, esa fe contagiosa, esa fe alegre, esa fe que me haga ver la existencia con tus ojos; que detrás de las circunstancias de cada día, incluso de la enfermedad y del dolor, yo sepa descubrirTe que estabas a mi lado y yo sepa descubrir también en los demás Tu Rostro, especialmente en quien más sufre, en quien está más necesitado. La fe nos ilumina el camino y pasaremos un día de este caminar por la historia personal de cada uno. Pasaremos a esa luz plena, a esa visión de Dios y de Su Gloria. Pero que el Señor nos dé su luz: “El Señor es mi luz y mi salvación”, reza el Salmo. Que, realmente, sea para nosotros, cristianos, luz.

Pero, queridos amigos, no podemos quedarnos con una luz propia. Tenemos que encender con la noche pascual, encender también a los demás. Y ese es nuestro ejemplo. Eso es el apostolado. Eso es la evangelización. Llevar la luz de Cristo a los otros y nuestro mundo, por desgracia, está muy a oscuras. Hay muchas zonas de nuestra sociedad a oscuras, en la familia, en la vida social, en nuestra nación, en nuestra ciudad. Y necesitamos con nuestro ejemplo, con nuestras palabras, con nuestra coherencia cristiana, encender esa luz, para que ese Cristo ilumine nuestro mundo. Él que nos ha dicho que quien Le sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

La advocación de María, como Nuestra Señora de la Luz, nos ayude también a nosotros a vivir iluminados, como hijos de esa Madre, como hijos de Dios, como discípulos de Cristo.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

S. I Catedral de Granada
19 de marzo de 2023

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La Hermandad del Calvario pone fin a su Año Jubilar

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El obispo de Córdoba clausuró ayer este tiempo de gracia celebrando la santa misa en la parroquia de San Lorenzo

El sábado 18 de marzo, la hermandad del Calvario llevó a cabo un vía crucis por las calles de su feligresía. La salida del templo de San Lorenzo se produjo a las 18:30 horas y rememoró los primitivos vía crucis que la cofradía realizaba en el calvario del Marrubial hace tres siglos. La imagen llevó el acompañamiento de un coro de voces del Orfeón Cajasur.

Jesús del Calvario, San Juan de Letrán, Padres de Gracia, Horno del Agua y Queso para regresar por Frailes y Jesús del Calvario fue el itinerario que siguieron los fieles hasta llegar a la última estación del vía crucis que la rezó el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en la plaza de San Lorenzo. Al término del rezo, en torno a las ocho de la tarde, dio comienzo la solemne misa pontifical de acción de gracias y cierre de su Año Jubilar, presidida por el prelado. Al final de la celebración, coincidiendo con el Día del Seminario, dos seminaristas dieron testimonio sobre su vocación e invitaron a los fieles a ayudar al Seminario no sólo con su oración, sino también económicamente. También el Obispo incidió en la importancia del fomentar las vocaciones al sacerdocio entre los fieles indicando que un gran número de seminaristas salen del mundo cofrade.

La Hermandad de Jesús del Calvario inauguró el 14 de marzo de 2022 un tiempo de gracia que se concedió a la corporación con ocasión del 300 aniversario de su fundación. Una efeméride que trajo consigo la apertura de la puerta santa a cargo del obispo de Córdoba y un elenco de actos que se han prolongado hasta este sábado, 18 de marzo.












































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