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El Papa nombra tres obispos de diócesis andaluzas

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En la mañana del sábado 1 de abril, la Conferencia Episcopal ha hecho publico el nombramiento de tres nuevos obispos, procedentes de dos diócesis andaluzas: Córdoba y Sevilla. En concreto, se ha hecho saber que el Papa Francisco ha nombrado obispo de Alcalá de Henares al sacerdote cordobés D. Antonio Prieto Lucena, actual vicario general de la diócesis de Córdoba, y a los sacerdotes sevillanos D. Teodoro León Muñoz y D. Ramón Darío Valdivia Jiménez como obispos auxiliares de la archidiócesis de Sevilla. D. Teodoro León es el actual vicario general de Sevilla y secretario de la Asamblea de Obispos del Sur de España, y D. Ramón Darío Valdivia es vicario episcopal de Sevilla I. En esta misma mañana, también se ha hecho público el nombramiento del obispo auxiliar de la archidiócesis de Santiago de Compostela, D. Francisco José Prieto, como obispo de esa archidiócesis.

 

D. Antonio Prieto, vicario general de Córdoba desde 2018

El obispo electo de Alcalá de Henares nació en La Rambla (Córdoba) el 13 de enero de 1974. Estudió dos cursos de la licenciatura de Medicina y Cirugía en la Universidad de Córdoba (1994-1996) antes de ingresar, en septiembre de 1996, en el seminario conciliar “San Pelagio” de Córdoba. Fue ordenado sacerdote el 2 de julio de 2000. Es licenciado en Teología del Matrimonio y la Familia en el Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de la Universidad Lateranense (2002) y doctor en Teología Moral en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid (2006).

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Córdoba, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicerrector (2004-2007) y rector (2007-2018) del seminario conciliar “San Pelagio”; consiliario de la delegación diocesana de Familia y Vida (2004-2015); adscrito a la parroquia de San Isidro Labrador de El Higuerón (2004-2005) y a la parroquia-basílica de San Pedro (2005-2007); director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” (2005-2007); delegado diocesano de Pastoral Vocacional (2007-2018); director del Servicio diocesano de Publicaciones (2012-2015); y director del Secretariado diocesano para la Doctrina de la Fe (2015-2023).

En el campo de la docencia, ha sido profesor de Teología Moral y Dogmática en el Instituto de Estudios Teológicos “San Pelagio” de Córdoba; en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” de Córdoba; en el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de Madrid; en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid; y en el Instituto para la Consulta y Especialización Bioética de Córdoba.

Ha sido miembro del Consejo Presbiteral (2004-2023), del Colegio de Consultores (2012-2023) y del equipo de la delegación diocesana para el Clero (2015-2018). En el año 2012 fue nombrado miembro de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe de la CEE.

En la actualidad, y desde el 2018, es vicario general y moderador de la Curia, párroco in solidum de la parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba y vicepresidente de la Fundación diocesana Santos Mártires de Córdoba. Desde el año 2016 era canónigo de la Catedral y es canónigo Magistral desde 2020.

 

D. Teodoro León Muñoz, vicario general de Sevilla desde 2010

El sacerdote Teodoro León nació en Puertollano (Ciudad Real) el 27 de noviembre de 1964. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1991. Es bachiller en Teología por la Universidad de Pamplona (1993); licenciado (1997) y doctor (2000) en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Sevilla, donde ha desempeñado los siguientes cargos: sacerdote encargado de las parroquias de Nuestra Señora de las Veredas y de San Pablo en los Poblados del Bajo Guadalquivir (1992); párroco de las parroquias de Nuestra Señora de las Veredas, de Nuestra Señora del Carmen y de Iglesia Sagrado Corazón (1992-1995); vicario parroquial de la parroquia de San Isidoro de Sevilla (2000-2004); profesor de Teología y Derecho Canónico en el Centro de Estudios Teológicos (2000-2012); fiscal y defensor del vínculo del Tribunal Interdiocesano de Segunda Instancia de Sevilla (2000-2008); vicesecretario general y vicecanciller de la diócesis (2002-2005); canónigo Capellán Real de la catedral (2002-2013); delegado episcopal de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías (2005-2009); y vicepresidente y después presidente del Tribunal Interdiocesano de Segunda Instancia de Sevilla (2008-2010).

Ha sido director espiritual de la Adoración Nocturna Española (2015-2018).

En la actualidad es director del Secretariado de Asuntos Jurídicos (desde 2003); delegado episcopal para las Causas de los Santos (desde 2005); vicario general y moderador de curia (desde 2010); y delegado de Protección de Datos (desde 2019). Desde el año 2013 es deán-presidente del Cabildo Catedral. Es miembro de los Consejos Presbiteral, Episcopal, de Asuntos Económicos y de Consultores y del Consejo Diocesano de Pastoral.

Además, es secretario general de la Asamblea de los Obispos del Sur y de la Provincia Eclesiástica de Sevilla (desde 2017) y delegado episcopal de la Oficina conjunta con las diócesis de Huelva y Cádiz-Ceuta para posibles abusos sexuales a menores y personas vulnerables.

 

 D. Ramón Darío Valdivia Jiménez, vicario episcopal zona Sevilla I desde 2022

El sacerdote Ramón Darío Valdivia nació en Osuna (Sevilla) el 16 de diciembre de 1974. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla (1997). Bachiller en Teología en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Fue ordenado sacerdote el 14 de septiembre de 2003.

Además, es licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (2006) y doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (2008). Es doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla (2020).

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Sevilla, donde ha desempeñado los siguientes cargos: coadjutor y después párroco en la parroquia de Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Spínola de Dos Hermanas (2003-2004); capellán del hospital del Tomillar (2003-2004); párroco de Santa María de la Asunción de Mairena del Alcor (2008-2010); vicerrector del seminario metropolitano de Sevilla (2010-2015); y director de la formación de los aspirantes y candidatos al diaconado permanente (2011-2015).

En el campo de la docencia, ha sido director del Centro de Estudios Teológicos de Sevilla (2010-2016). En este mismo Centro y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Isidoro y San Leandro ha sido profesor de Filosofía y Teología. Impartió clases en la Escuela de Doctorado CEU-CEINDO -sección Derecho-. Ha sido miembro del Consejo Científico Asesor de la Revista Isidorianum (2019-2022).

En la actualidad es párroco en la parroquia de San Roque, en Sevilla (desde 2015); canónigo de la catedral (desde 2020); miembro del Colegio Consultores (desde 2021) y vicario episcopal Zona Sevilla 1 (desde 2022).

 

D. Antonio Prieto, nuevo obispo de Alcalá

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Os anuncio a todos con gozo esta gran noticia: el Santo Padre Francisco ha nombrado a D. Antonio Prieto Lucena, nuestro vicario general de Córdoba, nuevo obispo de Alcalá de Henares, que estaba vacante por la jubilación de su anterior obispo Mons. Juan Antonio Reig Plá. Hecha pública la noticia por parte de la Santa Sede el 1 de abril, os anuncio también que su consagración episcopal tendrá lugar en Alcalá de Henares el sábado 10 de junio de 2023 por la mañana.

Enhorabuena a D. Antonio. Ha servido como sacerdote a la diócesis de Córdoba durante 22 años y toda la diócesis de Córdoba valora sus muchas cualidades con las que seguirá sirviendo a la Iglesia en otro lugar. El Papa se ha fijado en él, y eso nos alegra inmensamente. Pero, junto a nuestra alegría, nos viene el dolor de la separación y de su ausencia, que notaremos mucho en Córdoba.

Enhorabuena a la diócesis de Córdoba, que en los últimos años ha dado a la Iglesia cuatro excelentes  obispos de entre sus mejores sacerdotes: D. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, D. Santiago Gómez, obispo de Huelva, D. Francisco-Jesús Orozco, obispo de Guadix y ahora D. Antonio Prieto, obispo de Alcalá. Eso es fruto de muchas respuestas a la gracia de Dios: sus padres y familia, sus profesores y formadores en el Seminario, sus compañeros, tantos buenos amigos, su misma generosidad. Sin caer en la autocomplacencia, seamos agradecidos a Dios, que nos ha bendecido con tantas bendiciones. Por citar a una persona, permitidme que cite aquí con gratitud a D. Gaspar, el padre espiritual del Seminario, que tanto bien nos ha hecho a todos. Y sintámonos todos impulsados de nuevo a la santidad en la vocación a la que cada uno ha sido llamado. Nuestra respuesta a la gracia será la mejor aportación a la edificación de la Iglesia y a la construcción de un mundo nuevo.

Jesucristo le hace partícipe de su sacerdocio en plenitud, del  que ya participaba en su medida como presbítero. El obispo, además de celebrar todos los sacramentos que ya celebraba como presbítero, es el que puede ordenar nuevos presbíteros y nuevos obispos, garantizando así la sucesión apostólica que viene ininterrumpidamente desde los Apóstoles hasta hoy. De esta manera, la presencia eucarística de Cristo en su Iglesia queda garantizada hasta el final de los tiempos.

El obispo es también el maestro auténtico de la fe. En comunión con los demás obispos y bajo la autoridad del Sucesor de Pedro, el obispo en su diócesis enseña el Evangelio y su aplicación a nuestro tiempo. Él no enseña su propia doctrina, sino la doctrina evangélica, y lo hace con la autoridad que Cristo le confía para bien del santo Pueblo de Dios.

El obispo en su diócesis es principio y fundamento de la unidad de la Iglesia. Su servicio a la Iglesia consiste en convocar en la unidad a todos los carismas, a todos los grupos, a todas las sensibilidades, para edificar el único Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, la Esposa santa del Señor. Y ser así referente de unidad para toda la familia humana. Al mismo tiempo, él distribuye los distintos servicios y ministerios en su diócesis y preside en la caridad a toda la comunidad diocesana, a la que conduce como buen pastor, haciendo presente al único pastor, Jesucristo nuestro Señor. La comunión con el obispo por parte de los sacerdotes, los consagrados y los fieles laicos es signo de pertenencia a la Iglesia.

La tarea del obispo no es mandar, sino servir con la autoridad de Cristo. Y ese servicio le lleva a dar la vida por el pueblo que se le confía. Para D. Antonio es un paso más en la entrega de su vida, hasta gastarse por la Iglesia. Pedimos que sea un obispo santo.

Pidamos al Señor por los católicos de la diócesis de Alcalá, a los que D. Antonio tiene que servir, gastando su vida para que ellos tengan vida eterna. Precisamente ese es su lema episcopal, “para que tengan vida”, palabras de Jesús en su discurso del buen pastor: Yo he venido para que tengan vida, y la tengan abundante (Jn 10,10). D. Antonio ha estudiado y trabajado especialmente en el campo de la familia y la vida, y quiere hacer de su servicio episcopal un servicio a la vida en todas sus dimensiones. Es un obispo pro-vida, enhorabuena. Que el Señor prepare su corazón y por medio del sacramento del Orden en su plenitud pueda ser configurado con Jesucristo, cabeza, pastor, esposo y siervo de su Iglesia.

Os notifico también que él continúa en todos los cargos que tiene encomendados en la diócesis de Córdoba hasta su toma de posesión como obispo de Alcalá el próximo 10 de junio.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

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La solidez de un pastor alegre

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Las campanas de la Catedral de Córdoba lo han anunciado a las doce de la mañana del día 1 de abril. Es la gran noticia eclesial: don Antonio Prieto ha sido elegido por el Papa Francisco Obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares. Se convierte así en el cuarto Obispo de la sede Complutense tras su restauración y también el cuarto de los Obispos españoles procedente de Córdoba en quince años. La Diócesis madrileña recibe a un obispo joven, experto en moral, hasta ahora Vicario General de la Diócesis; párroco in solidum de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba, antiguo rector del Seminario, profesor y autor de numerosas publicaciones en revistas, congresos y simposio. Un nombramiento con el que gana toda Iglesia de hoy. “El Papa se ha fijado en él y eso nos alegra enormemente”, ha escrito con motivo de este nombramiento el Obispo de Córdoba en su carta pastoral como síntesis del sentir de toda la Diócesis, que ha recibido la noticia con alegría, en medio del  clima festivo que siempre depara el inicio de la Semana Santa.

El Obispo electo de Alcalá de Henares es hombre de grandes virtudes equilibradas. Todas se concretan en una personalidad intelectual destacada y cada una se eleva en tal grado, que tiempo atrás permitió al que ha sido su director espiritual en el seminario, Don Gaspar Bustos, decir que se trataba de un joven “de altas virtudes compensadas”. Entonces era vicerrector del Seminario y su celo por la oración, su dedicación al trabajo y una impronta personal llena de vida, cordialidad y empatía, lo han ido configurado como el sacerdote cercano, el canónigo magistral reflexivo, el vicario general eficaz y disponible, el rector del Seminario entregado a la guía de vocaciones; el conferenciante erudito y amable y el incansable estudioso de la Moral a la luz del Evangelio.

Su sólida formación intelectual se inicia en un entorno científico al comenzar estudios de medicina en la Universidad de Córdoba, vocación que ya anunciaba su temprana inquietud por la dignidad del ser humano y su cuidado. Su respuesta a la vocación sacerdotal surge en los dos primeros cursos de Medicina y Cirugía y fue guiada por el párroco de su pueblo, don Juan Correa, al que agradeció en el día de su anuncio episcopal con un recuerdo agradecido “que me ayudó a descubrir el regalo de la vocación sacerdotal”. Un agradecimiento que se extiende a sus formadores en el Seminario, D. Manuel Pérez y D. Gaspar Bustos, “que me enseñaron a ser sacerdote, más con su testimonio de vida que con su palabra”.

A lo largo de 22 años de servicio a la Diócesis de Córdoba, D. Antonio Prieto ha desarrollado un intensa labor formativa en la Pastoral de Familia y Vida, ha tenido un enorme compromiso con la vocación sacerdotal y ha acompañado a muchas personas en dificultad, asistido por una entrega pastoral que en los últimos años ha cristalizado también en su función como sacerdote in solidum  de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba, donde su feligresía ha recibido con emoción el anuncio de su cercana ordenación episcopal, aunque su marcha representa para muchos una separación inesperada.

A las doce en punto del día 1 de abril, en el salón del Trono del Palacio Episcopal de Córdoba, el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, tomaba la palabra para anunciar el nombramiento del Papa Francisco. Tras rezar el Ángelus, el obispo de Córdoba ha dado lectura al comunicado de la Santa Sede en la que la Nunciatura Apostólica informaba al Obispo de Córdoba del nombramiento del nuevo obispo. Después, ha desgranado parte de su extenso currículum. Una vez hecha la entrega de la Cruz Pectoral con la reliquia de San Juan de Ávila, momento en que los asistentes han aplaudido con emoción. Don Demetrio ha destacado esta emoción por el anuncio, un motivo de “gozo grande y un poco de dolor “ que “ha servido a la Diócesis de Córdoba durante 23 años y toda la diócesis de Córdoba valora sus muchas cualidades con las que seguirá sirviendo a la Iglesia en otro lugar, estos dones son desproporcionados a la capacidad que uno tiempo, es gracia de Dios”

En este lugar, el Consejo Episcopal, Canónigos de la Catedral, sacerdotes, seminaristas, feligreses y vecinos de La Rambla, localidad natal del nuevo Obispo, se disponían a escuchar al nuevo Obispo que ha pedido a todos oraciones hasta su consagración episcopal, el próximo 10 de junio.

Comunicado 1 de abril 2023

En el día en que se hace público mi nombramiento como Obispo de Alcalá de Henares, quiero agradecer al Papa Francisco la confianza que deposita en mi pobre persona, y manifestarle mi total adhesión y afecto. Os confieso que estoy viviendo este nombramiento con verdadero temor y temblor. Me siento muy pobre e inexperto para asumir una enorme responsabilidad, que me sobrepasa. Sin embargo, tengo toda la confianza puesta en el Señor, que se sirve de “lo débil del mundo” (1Co 1,27) para realizar sus obras.

Desde que recibí la noticia de mi nombramiento, el pasado 12 de marzo, siento como algo propio a todos y cada uno de los fieles de Alcalá de Henares: sacerdotes, diáconos, seminaristas, consagrados y laicos. Tengo un gran deseo de poner toda mi persona a su servicio, para compartir con ellos el don precioso de la vocación cristiana y la llamada a la santidad. Mis diocesanos de Alcalá tendrán que enseñarme a ser Obispo y espero que tengan mucha paciencia conmigo.

En estos días, me estoy encomendando especialmente a los Santos Niños mártires Justo y Pastor, patronos de Alcalá de Henares. Tengo la certeza de que ellos me cuidarán y me acompañarán en todo momento. También siento muy cercano a San Juan de Ávila, que estudió en la Universidad de Alcalá y ejerció su ministerio sacerdotal como clérigo cordobés. En este gran Doctor de la Iglesia veo un vínculo entre la diócesis en la que he nacido y la diócesis complutense, que es ya mi esposa amada, a la que quiero servir con todo mi corazón.

Me siento muy feliz de ser enviado a Alcalá de Henares, una diócesis rica en historia y, al mismo tiempo, joven y viva. Recibo el testigo de D. Juan Antonio Reig Pla, al que quiero agradecer su entrega y servicio durante trece años. También quiero agradecer la solicitud pastoral de D. Jesús Vidal Chamorro, Administrador Apostólico durante el periodo de sede vacante. Dios les pague a los dos su dedicación y generosidad.

Doy gracias a Dios por todo lo que he recibido de la Diócesis de Córdoba. En esta Diócesis nací a la fe, que me transmitieron mis padres y mi familia. Quiero expresar mi recuerdo agradecido al párroco de mi pueblo, D. Juan Correa, que en paz descanse, que me ayudó a descubrir el regalo de la vocación sacerdotal. Gracias a mis formadores en el Seminario “San Pelagio”, D. Manuel Pérez y D. Gaspar Bustos, que me enseñaron a ser sacerdote, más con su testimonio de vida que con su palabra. Dios ha tenido la bondad de poner en mi vida muchas personas que me han ayudado, pero creo nadie lo ha hecho tanto como nuestro querido D. Gaspar. Dios se lo pague.

Quiero dar las gracias encarecidamente a los Obispos que el Señor me ha regalado en mi vida sacerdotal. A D. Javier Martínez, que me ordenó sacerdote y me abrió el horizonte de los estudios en Roma. A D. Juan José Asenjo, que me nombró rector del Seminario y depositó en mí tanta confianza; y sobre todo a D. Demetrio Fernández, con el que he podido colaborar estrechamente en los últimos trece años, cinco de ellos como su Vicario General. Muchas gracias D. Demetrio, por ser para mí un padre y un amigo. Muchas gracias por su testimonio de vida interior, de trabajo incansable, de celo por las almas. Gracias por su amor y fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia, por su audacia y fortaleza en las dificultades, por su consejo siempre certero y por su confianza amable. Querido D. Demetrio, nunca olvidaré lo que he aprendido de usted, y espero seguir contando con su ayuda y su amistad.

Quiero dar las gracias a mis hermanos sacerdotes y seminaristas de Córdoba, a los que quiero con todo mi corazón. Especialmente, quiero dar las gracias a aquellos sacerdotes con los que he colaborado en el Seminario, en las Parroquias a las que he servido, en el Cabildo Catedral y en la Curia diocesana. Gracias por ser para mí una familia entrañable, con la que compartir la vocación y la misión, penas y alegrías, ilusiones y proyectos.

Doy muchas gracias al Señor por tantos y tan buenos laicos como Dios ha puesto en mi camino durante mi vida sacerdotal, especialmente por los matrimonios de la Delegación de Familia, los trabajadores del Seminario y de la Curia diocesana, y, en los últimos años, por los feligreses de la Parroquia de San Miguel, que me han acogido con tanto cariño.

Quiero dar las gracias a los religiosos contemplativos y a todos los miembros de la vida consagrada, en sus diferentes formas y carismas, que tanto me han sostenido con su oración y amistad. Finalmente, quisiera expresar mi acción de gracias a los enfermos y personas sufrientes, que, con su fe, su oración y su ejemplo, me han enseñado que la fuerza se realiza en la debilidad.

He escogido como lema episcopal: “Para que tengan vida” (Jn 10,10), unas palabras del Evangelio de San Juan, en las que Jesucristo, Buen Pastor, explica el sentido de su misión redentora. Con estas palabras, quiero poner a Jesucristo en el centro de mi vida y de todas mis tareas. Más que una ideología o un sistema ético, el Cristianismo es una plenitud de vida recibida en la amistad con Cristo. Una vida que se comparte en la comunión de la Iglesia y que se convierte en testimonio para el mundo, para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.

A todos os ruego que recéis por mí, en este tiempo de preparación hasta mi ordenación episcopal, que tendrá lugar, D. m., el próximo día 10 de junio, en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares. Os espero a todos en esta celebración. Me encomiendo a la protección de la Virgen de la Fuensanta y a la custodia de San Rafael, y pido a Dios que siempre tenga misericordia de mí. Muchas gracias de corazón.

Córdoba, 1 de abril de 2023.

+ Antonio Prieto Lucena, Obispo electo de Alcalá de Henares

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El Papa nombra a Teodoro León y Ramón Valdivia obispos auxiliares de la Archidiócesis de Sevilla

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El Papa nombra a Teodoro León y Ramón Valdivia obispos auxiliares de la Archidiócesis de Sevilla

La Santa Sede ha hecho público a las doce del mediodía de este sábado, que el papa Francisco ha nombrado a los sacerdotes Teodoro León Muñoz y Ramón Valdivia Giménez, obispos auxiliares de Sevilla.

Así lo ha comunicado el arzobispo de la Archidiócesis hispalense, monseñor José Ángel Saiz, en rueda de prensa celebrada en el aula Antonio Domínguez Valverde del palacio arzobispal hispalense.

Su ordenación episcopal tendrá lugar el  sábado 27 de mayo, a las once de la mañana, en la Catedral de Sevilla.

Teodoro León Muñoz

Teodoro León Muñoz nació en Puertollano (Ciudad Real) el 27 de noviembre de 1964, y recibió el sacramento del orden sacerdotal de manos del cardenal Amigo Vallejo en la Catedral de Sevilla el 22 de diciembre de 1991. Desde entonces, ha sido miembro de los equipos sacerdotales de las parroquias de Nuestra Señora de las Veredas, en Guadalema de los Quinteros (de la que fue párroco entre 1992 y 1995), y San Pablo, en Trajano. Además, ha sido vicario parroquial de San Isidoro, en la capital, entre 2000 y 2004.

Tras cinco años de estudios en Roma, el año 2000 obtuvo el doctorado en Derecho Canónico y la diplomatura en Jurisprudencia de la Rota. Ha sido profesor del Centro de Estudios Teológicos, vicecanciller, vicesecretario general, delegado episcopal para Asuntos Jurídicos de Hermandades y Cofradías, delegado episcopal para las Causa de los Santos y director del Departamento de Asuntos Jurídicos. En la esfera jurídica ha sido defensor del vínculo, vicepresidente del Tribunal de Segunda Instancia, juez adjunto y presidente.

Desde 2002 es miembro del Cabildo Catedral, con varias responsabilidades, y presidente deán desde 2013. Ese mismo año fue designado rector de la iglesia colegial del Divino Salvador, y desde julio de 2010 es vicario general y moderador de la Curia. Además, es director espiritual del Consejo Diocesano de Adoración Nocturna Española y secretario general de la Asamblea de Obispos del Sur de España.

Especialmente vinculado a la Compañía de la Cruz, es autor de biografías de personalidades relacionadas con la institución fundada por santa Ángela de la Cruz.

Ramón Valdivia Giménez

Ramón Darío Valdivia Giménez nació en Osuna (Sevilla) el 16 de diciembre de 1974, y fue ordenado sacerdote de manos de monseñor Amigo Vallejo el 14 de septiembre de 2003 en el curso de una Eucaristía que se celebró en la nave del Crucero de la Catedral de Sevilla.

Sus primeros destinos como presbítero fueron la Parroquia de Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Spínola, en Dos Hermanas, donde fue vicario parroquial durante un año, y el Hospital del Tomillar, también en Dos Hermanas, donde ejerció como capellán.

Entre 2004 y 2008 realizó estudios en Roma, obteniendo la licenciatura en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y el título de doctor en Filosofía Eclesiástica por la Lateranense.

A su regreso a Sevilla fue nombrado párroco en Santa María de la Asunción, de Mairena del Alcor. Allí desarrolló su ministerio hasta julio de 2010, cuando comenzó su labor en el Seminario Metropolitano, como vicerrector. Al año siguiente comenzó su dedicación en el Equipo de Pastoral Vocacional, y dirigiendo la Comisión Diocesana para la formación del Diaconado Permanente y los Ministerios Laicales.

Entre 2012 y 2018 dirigió el Centro de Estudios Teológicos, y en septiembre de 2015 comenzó su vinculación con la Parroquia de San Roque, en Sevilla, de la que es párroco en la actualidad. Desde 2020 es canónigo, y desde julio de 2022 vicario episcopal de la zona Sevilla. Es autor de ‘Llamado a la misión pacífica. La dimensión religiosa de la libertad en Bartolomé de las Casas’ (2011) y ‘Bartolomé de las Casas’ (2012).

 

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Obispo auxiliar electo, Ramón Valdivia: “Agradezco al Santo Padre su confianza e imploro para él, una oración fervorosa por su salud”

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Obispo auxiliar electo, Ramón Valdivia: “Agradezco al Santo Padre su confianza e imploro para él, una oración fervorosa por su salud”

El nuevo obispo auxiliar de Sevilla, Ramón Valdivia, dirigió un saludo de agradecimiento durante la rueda de prensa celebrada la mañana de este sábado en el Palacio Arzobispal, donde se hizo público su nombramiento de parte del Santo Padre.

Reproducimos el texto íntegramente:

En estos momentos de gracia, me uno a los sentimientos de San Pablo, cuando escribió a su discípulo Timoteo: “Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio” (1 Tim, 12). Conmovido por el modo con el que Dios ha conducido mi vida, me pongo, una vez más, en sus manos todopoderosas, descolocado, un poco temeroso, pero con la paz de quien se ve sorprendido y desbordado por el amor de Jesucristo. Si hace algunos años me pidió que me entregara a Él, ahora me solicita un nuevo servicio, ¿Cómo voy a negarme? Solo espero que, entre Su misericordia y vuestra piedad, al final de mis días, pueda ser contado entre sus benditos (Mt, 25).

Agradezco cada detalle de amor inconmensurable de mis padres, Manuel (ya fallecido) y Gloria, quienes además de llevarme al Bautismo me educaron en la verdad, la libertad y la responsabilidad cristiana. No cejaron jamás hasta sacar lo mejor de mí, aunque entonces yo no me diera cuenta. Hoy doy gracias por ello. También mis hermanos (Gloria, Manuel y Victoria) me han ayudado a comprender mi vida desde la gratitud, doy gracias por su generosidad y paciencia conmigo. De mis tías, religiosas de las Esclavas del Divino Corazón, fundadas por el cardenal Spínola, aprendí la disponibilidad a la Santa Madre Iglesia, gracias también a ellas y a toda mi familia, a la que os pido perdón por no cuidaros suficientemente.

Agradezco al Santo Padre, el Papa Francisco, su confianza, e imploro para él, una oración fervorosa por su salud, para que se sienta arropado por la obediencia de sus fieles. Ahora que comenzamos la Semana Santa, no estaría nada mal que pidamos por él, por su servicio a la unidad y confirmación en la fe de los cristianos. ¡Gracias Santidad!

El pasado miércoles falleció D. Antonio Hiraldo, hermano sacerdote, que me ayudó tanto en mi servicio en el Seminario. Espero que, desde el cielo, sonría socarronamente en este momento, junto a D. Juan del Río, D. Giussani, D. Desiderio Salas, D. Eugenio Hernández y otros tantos que dieron su vida para que yo creciera en mi vocación, gracias a todos ellos.

De un modo especial me corresponde dar las gracias a quien me aceptó en el Seminario Metropolitano, el Sr. cardenal Carlos Amigo Vallejo, quien me ordenó sacerdote, y confió en mí más que yo mismo, como también lo hiciera el Sr. arzobispo, D. Juan José Asenjo, quien me hizo el regalo de poder servir en mi parroquia de San Roque. También estoy muy agradecido por el servicio de D. Santiago Gómez, anterior obispo auxiliar. Ahora no tengo tiempo de agradecer a todos los que se quedaron en un huequito de mi corazón, espero que tengan paciencia para que pueda expresarle a cada uno mi gratitud.

Sr. arzobispo D. José Ángel, gracias por su generosidad desde el primer instante que me conoció, y gracias por la confianza que ha depositado en mi persona para esta nueva misión. Estoy a su entera disposición, en la obediencia cordial de un hijo que espera aprender de Vd. a seguir al Señor, y a remar juntos, mar adentro, para perder nuestra vida a mayor gloria de Dios.

Felicito con alegría a mi hermano en el sacerdocio, y ahora en el episcopado, D. Teodoro León Muñoz. Su nombramiento como obispo auxiliar de Sevilla corrobora su servicio en nuestra archidiócesis, gracias también por su sí.

Hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas, consagrados, seminaristas y laicos de la familia de la archidiócesis, gracias por vuestra oración. Espero poder serviros con toda mi vida, de igual manera que a todas las autoridades, a las que brindo mi solicitud en favor del bien común.

Finalmente, ruego a la Virgen de los Reyes, nuestra patrona, y a los santos y santas de nuestra tierra, que intercedan por mí, para que mi servicio agrade a Dios. Gracias.

Ramón D. Valdivia Giménez
Obispo electo Titular de Egabro y Auxiliar de Sevilla

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Obispo auxiliar electo, Teodoro León: “Tengo la seguridad de que el Señor dirige y acompaña mi vida”

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Obispo auxiliar electo, Teodoro León: “Tengo la seguridad de que el Señor dirige y acompaña mi vida”

El nuevo obispo auxiliar de Sevilla, Teodoro León, quien ejerce actualmente como vicario general y moderador de la Curia Diocesana dirigió un saludo de agradecimiento durante la rueda de prensa celebrada la mañana de este sábado en el Palacio Arzobispal, donde se hizo público su nombramiento de parte del Santo Padre.

Reproducimos el texto íntegramente:

Queridos hermanos y hermanas:

¡Paz y bien!

Cuando la Santa Sede acaba de dar a conocer mi nombramiento como obispo titular de la sede de Mentesa y auxiliar de Sevilla, mis primeras palabras son de gratitud al Señor y a Su Santidad el Papa Francisco por la confianza que me ha manifestado al elegirme para este ministerio. Asimismo, agradezco al Sr. Nuncio su felicitación y las palabras de acogida y de cordialidad que me ha dirigido. Renuevo mi confianza en Jesús, el Señor, que siempre da las gracias necesarias para la misión que nos encomienda y, por un misterio sobrenatural de su amor, me ha sorprendido, una vez más, en el camino de la vida.

Al dar mi consentimiento a esta decisión del Santo Padre, me ofrezco como un pobre trabajador de la viña del Señor en la Iglesia particular de Sevilla para ayudar a su Arzobispo. He orado mi respuesta junto a la Virgen de los Reyes, aceptando con cierto temor y temblor, muy consciente y sabedor de mi historia, de mis luces y de mis sombras, pero también con ilusión y una inmensa confianza en Dios. Tengo la seguridad de que el Señor dirige y acompaña mi vida y es Él quien ha permitido que sea sucesor de los apóstoles.

Agradezco a Mons. José Ángel Saiz Meneses, nuestro obispo y pastor, la confianza que ha depositado en mí, así como el aceptarme junto a él para servirle, colaborando como su auxiliar en su episcopado. Espero prestarle la deseada y eficaz ayuda que él desea. No obstante, le pido que me ayude a ser obispo y que rece mucho por mí.

Felicito cordialmente a D. Ramón Darío Valdivia Giménez, hermano en el ministerio sacerdotal y a partir de ahora en el ministerio episcopal.

Saludo con respeto a toda la Iglesia de Sevilla, a los Obispos del Sur de España, a mis hermanos canónigos del Excelentísimo Cabildo Catedral, a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, a todos los miembros de la curia diocesana, a los sacerdotes, diáconos, seminaristas, a los religiosos y religiosas, contemplativas, comunidades y sociedades de vida apostólica, a las parroquias, movimientos y asociaciones, hermandades y cofradías, al consejo general de hermandades y cofradías, a la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, a la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando, y a todos los fieles. A todos me ofrezco como hermano y amigo. Gracias, de verdad, por vuestra segura acogida y confianza. No obstante, tened paciencia conmigo y ayudadme para que responda adecuadamente a la voluntad de Dios.

Saludo, también, a las autoridades civiles, militares, judiciales y universitarias de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de la provincia y de la ciudad de Sevilla.

En este momento es justo volver la mirada al camino recorrido y recordar mi labor pastoral en las parroquias de Guadalema de los Quintero, El Torbiscal, El Palmar de Troya, Trajano, Trobal, Pinzón, San Isidoro, de la ciudad de Sevilla, en el cabildo de la catedral de Sevilla, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, en la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando, en la adoración nocturna masculina y femenina, en la curia diocesana, como delegado episcopal para los asuntos jurídicos de las hermandades y cofradías, delegado episcopal para las causas de los santos, y vicario general. De mi paso en cada uno de esos lugares y asociaciones llevo en mi corazón testimonios de confianza y de caridad cristiana, de fe, de amor a la Iglesia, de cristianos ejemplares con valores auténticos. Que Dios os pague tanto como me habéis dado.

En este día no puedo silenciar mi afecto y gratitud a Mons. Fray Carlos Amigo Vallejo, a Mons. Juan José Asenjo Pelegrina y a Mons. Santiago Gómez Sierra, a mi familia, a las Hermanas de la Cruz, que son para mí maestras y testigos de la fe, del trabajo y del servicio humilde en la vida cotidiana, y al Instituto Religioso Esclavos de María y de los Pobres, donde recibí el cimiento de la formación cristiana. Todo ello forma parte de mi historia y de mi persona.

Me encomiendo a los santos hispalenses y, de manera particular, a Santa Ángela de la Cruz, Santa María de la Purísima y al Venerable padre José Torres Padilla, que peregrinaron en la Iglesia de Sevilla, gozan de la presencia de Dios y suponen un ejemplo y ayuda en mi seguimiento a Cristo.

Finalmente, hermanos y hermanas de Sevilla, rezad por mí en estos días en que me preparo para recibir la ordenación episcopal, que será el día 27 de mayo en la Santa Iglesia Catedral. Todos estáis invitados. Un abrazo cordial.

Teodoro León Muñoz
Obispo electo Titular de Mentesa y Auxiliar de Sevilla

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El paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona

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El paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona

En el año 2008 la Primitiva Hermandad del Nazareno de Carmona estrenó un nuevo paso diseñado por el pintor sevillano de proyección internacional Juan Fernández Lacomba, quien desde el respeto absoluto a la tradición es capaz de alejarse de la mímesis que caracteriza a estos encargos, para avanzar en una aportación plagada de referencias simbólicas y litúrgicas.

La estética de nuestras hermandades y cofradías suele caracterizarse por la repetición de modelos y arquetipos tomados del pasado, especialmente del Barroco, siendo prácticamente nulas las propuestas evolutivas y contemporáneas exceptuando algunas iniciativas como las interesantes y poco valoradas aportaciones del pintor Juan Miguel Sánchez para la Hermandad de los Negritos, los paños de la Verónica del Valle o el desaparecido palio de la Virgen de las Veredas de Utrera, de José Pérez Conde.

Por eso es tan destacable el paso del Nazareno de Carmona obra, de Juan Fernández Lacomba. Como el propio autor señala, el punto de partida para el diseño del paso es la imagen de Jesús Nazareno, magnífica obra de Francisco de Ocampo de 1607, que aparece acompañado por la figura del Cirineo, con los elementos configuradores de su iconografía como la cruz de carey y plata o las potencias y la corona de espinas de plata. El paso, que se plantea a partir de los conceptos de severidad, austeridad y elegancia, se concibe como un altar procesional, desarrollado a partir de la idea del cáliz y la patena ya que estas andas pretenden ser una metáfora de la entrega sacrificial de Cristo, materializada en la forma de un gran plano, que el artista vincula a la patena, que sostiene “un tanto ingrávidamente” la escena al descansar sobre cinco esferas doradas creando un vacío intermedio entre el cuerpo superior y el inferior de la canastilla. Este cuerpo inferior se articula de manera complementaria con formas en negativo y en positivo respecto del superior, dotando así de movimiento al conjunto.

La ausencia de talla y decoración de la canastilla del paso evoca tanto la elegancia y pureza renacentistas y neoclásicas como el minimalismo contemporáneo, reforzado por el color rojo oscuro en laca semimate de tradición oriental que otorga singularidad y nobleza y que enlaza con otros materiales exóticos presentes como el carey de la cruz que abraza el Nazareno, color que adquiere toda su dimensión en la oscuridad de la noche y en el contraste con las calles de cal blanca por las que discurre la procesión, como remarca el artista.

Es destacable igualmente el diseño de los respiraderos y faldones con galones dorados y plateados formando una trama que juega con el diseño de la cruz de Jerusalén, así como las maniguetas, inspiradas en los relicarios renacentistas, en cristal y plata.

En definitiva, todo el conjunto no es sino una invitación a elevar la mirada hacia el rostro misericordioso del Nazareno.

Foto: JESÚS GARCÍA BONILLA

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El Papa Francisco nombra a Don Antonio Prieto Lucena obispo de Alcalá de Henares

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Su consagración episcopal tendrá lugar el 10 de junio en la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor. Será el cuarto obispo de Alcalá de Henares desde la restauración de la Sede Complutense

 

El Papa Francisco ha nombrado obispo de Alcalá de Henares a don Antonio Prieto Lucena, Vicario General y Moderador de la Curia de la Diócesis de Córdoba, canónigo Magistral de la Santa Iglesia Catedral y profesor de Teología Moral y Dogmática.

El nuevo obispo electo de Alcalá de Henares, hasta ahora párroco in solidum de la Parroquia de “San Miguel Arcángel” de Córdoba, nació el 13 de enero de 1974 en la Rambla (Córdoba). Durante dos años, cursó estudios de Medicina y Cirugía en la Universidad de Córdoba e ingresó en el Seminario Conciliar “San Pelagio” en septiembre de 1996. Ha servido a la Iglesia de Córdoba durante 22 años, desde el 2 de julio del año 2000, cuando fue ordenado sacerdote por monseñor Javier Martínez, en la Catedral de Córdoba.

En la Diócesis de Córdoba, ha desempeñado diversos cargos pastorales, primero como vicerrector y rector del Seminario Conciliar “San Pelagio” (2004-2018), y posteriormente como Vicario General y moderador de la Curia (2018-2023), cargo que ocupa en el momento de su nombramiento episcopal. También ha sido sacerdote adscrito a las Parroquias de San Isidro Labrador, en El Higuerón (2004-2005) y a la Parroquia-Basílica de San Pedro, en Córdoba (2005-2007). En 2016 fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba y dos años más tarde asumió la dignidad de Canónigo Magistral. Dentro del Cabildo Catedral, participó en la creación del Foro Osio, dedicado a la promoción de la cultura, en diálogo con la fe y el humanismo cristiano.

Don Antonio Prieto Lucena ha desempeñado una intensa actividad en la pastoral familiar, como consiliario de la Delegación diocesana de Familia y Vida (2004-2015), ha estado al frente de la pastoral vocacional (2007-2018) y ha formado parte del Equipo de la Delegación para el clero (2015-2018). También ha formado parte del Consejo del Presbiterio (2004-2023) y del Colegio de Consultores (2012-2023) de la Diócesis de Córdoba.

Estudios y formación teológica

Don Antonio Prieto Lucena es doctor en Teología Moral por la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid. En 2002, obtuvo la Licenciatura en Teología del Matrimonio y la Familia en el Pontificio Instituto “Juan Pablo II”, de la Universidad Lateranense. En Córdoba, ha sido profesor de diversos cursos relacionados con la Teología Moral y Dogmática, en el Seminario Conciliar “San Pelagio” y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”, del que fue Director entre los años 2005 y 2007. También ha impartido clases en el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto “Juan Pablo II”, en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid y en el Instituto para la Consulta y Especialización Bioética de Córdoba.

Entre los años 2012 y 2015 dirigió el Servicio de Publicaciones de la Diócesis de Córdoba, y, en el año 2012, fue nombrado Miembro de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe, de la Conferencia Episcopal Española.

Una tesis doctoral y numerosas publicaciones

Por lo que respecta a sus publicaciones, además de su tesis doctoral: De la experiencia de la amistad al misterio de la caridad. Estudio sobre la evolución histórica de la amistad como analogía teológica desde Elredo de Rieval hasta Santo Tomás de Aquino (Madrid, Facultad de Teología “San Dámaso”, 2007), ha publicado diversos artículos en revistas especializadas y en las actas de distintos Congresos y Simposios organizados por el Pontificio Instituto Juan Pablo II o por la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”.

Otros Obispos procedentes de la diócesis de Córdoba

Con la consagración, el próximo 10 de junio, de Antonio Prieto Lucena como obispo de Alcalá de Henares, son cuatro los sacerdotes procedentes de la diócesis de Córdoba que han recibido el encargo episcopal de la Santa Sede en los últimos quince   años.

En 2008, fue ordenado obispo monseñor Mario Iceta Gavicagogeascoa, llamado desde la diócesis de Córdoba para ser obispo auxiliar y después titular de la diócesis vasca de Bilbao. En 2020 fue nombrado arzobispo de Burgos.

El actual obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez Sierra, prestó servicio pastoral en la diócesis de Córdoba hasta que fue nombrado, en 2011, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Sevilla; y monseñor Francisco Jesús Orozco, natural de Villafranca de Córdoba, fue nombrado por el Papa Francisco obispo de Guadix el 30 de octubre de 2018, después de haber prestado su servicio sacerdotal a la diócesis cordobesa durante 23 años y ser Vicario General durante siete años.































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