Entre los distintos aspectos que se vienen preparando e implementando de cara a este histórico viaje, sin duda, uno muy importante es la liturgia y, en este caso concreto, la misa con la que va a concluir la visita apostólica del Santo Padre. En este sentido, Alejandro Pérez indicó que se trata de un proceso muy interesante. “La celebración de la Eucaristía aquí en Tenerife será un momento precioso. Realmente, todo lo que tiene que ver con la celebración y con la visita supone un trabajo previo muy importante. La liturgia es la encargada de aglutinar a todo el mundo porque en este ámbito entramos todos”.

Pérez añadió que hay que tener muchas cosas preparadas. Entre ellas, las vestiduras litúrgicas y acoger a cientos de concelebrantes y a los propios obispos. “Además, hay que buscar un espacio adecuado que albergue a tantas personas. También, escoger bien la música y que el coro prepare todo con mucho cariño, etc.”

La celebración con la que el Papa pondrá el broche final a su paso por España ha de tener algunos elementos concretos para estas ocasiones. “La misa seguro que será una celebración sencilla. El propósito es siempre que los fieles nos podamos sentir identificados con las celebraciones de nuestras parroquias. Por eso, por ejemplo, la procesión de dones la realiza un grupo de laicos y al final, habrá un canto a la Virgen, que lógicamente, en este caso, será dirigido a la Virgen de la Candelaria”.

En cuanto a la coordinación entre la Santa Sede, la Conferencia Episcopal y el Comité Local de Tenerife en relación a la liturgia, Pérez expresó que hoy día esta labor no es tan complicada. “Yo lo que no sé es cómo lo hacían antes porque ahora tenemos una cosa que se llama WhatsApp y otra que se llama correo electrónico. Así que con estas herramientas se agiliza mucho. Todo va marchando bien y en la penúltima visita vendrán los maestros de ceremonias para acabar de perfilar los últimos flecos”.

Por último, Perez reconoció que siempre un viaje papal genera mucha ilusión, pero también supone un reto. “Es un trabajo bonito. La visita de un Papa ilusiona a muchas personas. Es un momento evangelizador bien hermoso porque compruebas cómo inmediatamente todo el mundo se pone las pilas. Incluso, aquella gente que a lo mejor está en las periferias o, por así decir, en los límites de la vida de fe. Pero para nosotros claro que es un reto porque es salir de la cotidianidad del día a día y poner todas nuestras capacidades al servicio”.