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El Obispo de Jaén acompaña al Papa en su visita apostólica en España

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El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, está participando en los principales actos programados con motivo de la visita apostólica de Su Santidad el Papa León XIV en España. El Prelado jiennense, acompaña al Santo Padre en buena parte de su agenda institucional y pastoral, compartiendo con los obispos españoles estos días de especial gracia para la Iglesia en nuestro país.

La primera jornada estuvo marcada por el multitudinario encuentro del Papa con los jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid. Ante miles de jóvenes procedentes de toda España, León XIV los animó a no dejarse arrastrar por falsas promesas de felicidad basadas en la riqueza, el placer o el poder, ni por la indiferencia, el conformismo o la mentira. El Santo Padre les invitó a ser protagonistas de una nueva humanidad, discípulos misioneros capaces de llevar el Evangelio a las periferias materiales y espirituales de nuestro tiempo.

“Sed humanos, hombres y mujeres de carne y hueso, no de apariencias”, les exhortó el León XIV durante un encuentro marcado por la cercanía, el diálogo y la profundidad espiritual. La jornada concluyó con una vigilia de adoración eucarística, en la que los jóvenes pudieron renovar su encuentro personal con Cristo.

El domingo, Mons. Chico Martínez concelebró junto al Papa León XIV y el resto de los obispos españoles la multitudinaria celebración del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles. En una Eucaristía que reunió a más de un millón y medio de fieles, el Santo Padre invitó a redescubrir la riqueza espiritual de las tradiciones cristianas como una auténtica “escuela de fe viva” y no como “un museo del pasado”. Asimismo, exhortó a los presentes a dejarse transformar por la Eucaristía para convertirse en sembradores de esperanza, justicia, paz y caridad en medio de la sociedad.

Entre los numerosos participantes se encontraban también jóvenes de distintos grupos, movimientos y parroquias de la Diócesis de Jaén, que quisieron unirse a este acontecimiento histórico.

La tarde del domingo, el Obispo de Jaén asistió al encuentro “Tejer redes”, celebrado por el Santo Padre con representantes del mundo de la cultura, la economía, la empresa, la universidad y el deporte. Durante este acto, León XIV subrayó la importancia del diálogo entre la Iglesia y la sociedad contemporánea, afirmando que “la Iglesia anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”, promoviendo una cultura del encuentro capaz de generar esperanza y cohesión social.

Asimismo, Don Sebastián, participará en el encuentro de los obispos con el Papa en su visita a la Conferencia Episcopal Española, donde saludará a los prelados de las Diócesis de España y compartirá un almuerzo con ellos.

El Obispo de Jaén ha manifestado su gratitud por esta visita apostólica, que constituye un acontecimiento de singular importancia para la Iglesia en España. De igual manera, ha expresado su deseo de que las palabras y gestos del Sucesor de Pedro ayuden a renovar la fe de los creyentes, fortalezcan la comunión eclesial y despierten un nuevo impulso evangelizador en nuestras comunidades cristianas. “La presencia del Papa entre nosotros es una llamada a alzar la mirada hacia Cristo, a caminar unidos y a anunciar con renovada esperanza la alegría del Evangelio”, ha señalado.

Mons. Mazuelos celebra el aniversario de su ordenación episcopal

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La diócesis de Canarias se une este sábado en acción de gracias por el aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José Mazuelos Pérez, obispo de Canarias, una fecha significativa que este año coincide con un momento especialmente importante para la vida de la Iglesia en España: la visita apostólica del papa León XIV.

Mons. Mazuelos se encuentra estos días en Madrid junto a Mons. Cristóbal Déniz participando en los actos de acogida al Santo Padre, que ha iniciado este 6 de junio su cuarto viaje apostólico y que llegará a la diócesis de Canarias el próximo jueves 11 de junio.

La celebración de este aniversario episcopal adquiere así un significado especial, marcado por la comunión con el Sucesor de Pedro y por la preparación de una visita histórica para nuestra Iglesia diocesana. Durante estos días, el obispo de Canarias está participando en los distintos encuentros y celebraciones organizados con motivo de la presencia del Papa en nuestro país, en un clima de esperanza y alegría compartida por toda la comunidad eclesial.

Desde la diócesis de Canarias damos gracias a Dios por el ministerio episcopal de Mons. José Mazuelos, por su entrega pastoral y su servicio al pueblo de Dios, y encomendamos especialmente su persona y misión a la intercesión de la Virgen del Pino.

Asimismo, invitamos a todos los fieles a unirse en la oración por nuestro obispo, por Mons. Cristóbal Déniz y por los frutos de la visita apostólica del papa León XIV a España y, de manera particular, a nuestra diócesis, para que este acontecimiento fortalezca la fe, la comunión y el compromiso evangelizador de toda la Iglesia.

La Misa diaria desde el Monasterio del Cister adelanta su horario el 11 de junio

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La Diocesana de Canarias informa a sus oyentes de que la celebración de la Santa Misa que diariamente se retransmite desde el Monasterio del Cister de Teror modificará excepcionalmente su horario el próximo jueves 11 de junio.

Con motivo de la visita del papa León XIV a la diócesis de Canarias y de la programación especial que la emisora ofrecerá a lo largo de toda la jornada, la Eucaristía se emitirá a las 8:00 horas, en lugar de su horario habitual de las 8:30 horas.

Desde La Diocesana de Canarias agradecemos la comprensión de nuestros oyentes ante este cambio puntual e invitamos a todos a seguir la programación especial preparada para vivir una jornada histórica para la Iglesia en Canarias con la presencia del Santo Padre.

Siete candidatos a diáconos, en su última etapa de formación

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Han recibido los ministerios al lectorado y al acolitado. Están en la última fase de su formación.

Siete nuevos candidatos a diáconos permanentes recibieron el sábado 6 de junio los ministerios al lectorado y al acolitado. Comienzan así la última fase de su formación. En la actualidad, 21 diáconos permanentes sirven en la diócesis de Málaga, con la ordenación de este grupo serían 28.

Ellos son Manuel Barragán Gómez (Puerto de la Torre), Jesús Jurado Simón (Málaga), José Luque Jaime (Antequera), Víctor Manuel Luque Mata (Málaga), Alejandro Morales Téllez (La Viñuela), Antonio Muriel García (Fuente de Piedra) y Antonio Tomé Díaz (Alhaurín de la Torre).

La colación de ministerios tuvo lugar en la Capilla del Buen Pastor, en el Seminario, por parte del obispo D. José Antonio Satué, con la participación de las esposas e hijos de los futuros diáconos permanentes.

Encarni Llamas

Abiertas las inscripciones en los Campamentos Interparroquiales

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La Acción Católica General en Málaga propone, un verano más, los Campamentos Interparroquiales de verano. «Una experiencia inolvidable para crecer en la fe, hacer nuevos amigos, compartir momentos únicos y disfrutar de un verano lleno de alegría y comunidad», explican sus responsables.

La inscripción está abierta hasta 10 días antes del inicio de cada campamento o hasta completar aforo. Para inscribirse, han de ponerse en contacto con catequista o párroco.

Las fechas propuestas de las distintas tandas son las siguientes:

del 26 al 28 de junio, Belén (3º de Primaria), en el Colegio Juan XXIII (Estepona)
del 1 al 5 de julio, Nazaret (4º a 6º de Primaria), en el Colegio Juan XXIII (Estepona)
del 6 al 11 de julio, Galilea (1º y 2º ESO), en el Colegio Juan XXIII (Estepona)
Del 21 al 27 de julio, Jerusalén (3º y 4º ESO), en la parroquia El Salvador (Málaga).

Pastoral Penitenciaria de Andalucía se reúne en Antequera

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La Pastoral Penitenciara de Andalucía, Ceuta y Melilla ha celebrado su asamblea en Málaga.

 

El 6 de junio, la Pastoral Penitenciara de Andalucía, Ceuta y Melilla tuvo su ya tradicional cita, desde hace 23 años, para celebrar su asamblea y convivencia en Antequera. En palabras del delegado diocesano, Pedro Fernández Alejo, el objetivo es «compartir oración, reflexión y experiencias, además de lo que supone el encuentro fraterno en una misión compartida de la Iglesia andaluza sobre la misión evangelizadora que realizamos con las personas privadas de libertad en los distintos Centros Penitenciarios de nuestra geografía andaluza».

El encuentro tuvo en la Casa de la Trinidad y los Cautivos (de los Trinitarios) en Antequera. «Esta es siempre una casa abierta a excluidos y marginados, a presos y migrantes desde la Fundación Prolibertas», explica Fernández Alejo OSST.

En la Comunidad andaluza existen trece centros penitenciarios de régimen cerrado, más los dos de Ceuta y Melilla. También hay siete centros de régimen abierto, los CIS (Centros de Inserción Social). La población reclusa oscila en torno a los trece mil internos, según confirma el delegado. «La misión que realiza la Pastoral Penitenciaria en cada Diócesis es ingente, y no siempre, o casi nunca, reconocida, ni por gran parte de la Iglesia, y menos por la sociedad», denuncia.

«En esta ocasión, aprovechando la magistral aportación del Papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi te (“Te amo… en tu debilidad”), el Capellán y Delegado de la Pastoral Penitenciaria de Córdoba, José Antonio Rojas Moriana, nos expuso una brillante reflexión sobre la exhortación y la Pastoral Penitenciaria. Desde las palabras del Papa, enriquecidas e ilustradas con momentos y situaciones evangélicas cargadas de amor y ternura de Jesús hacia los pobres y marginados de su tiempo, fue ahondando en la misión que tiene la Iglesia hoy para con los pobres y marginados, especialmente centrado en el mundo de la prisión, donde habitan personas con grandes carencias humanas, físicas, psíquicas y espirituales».

La Iglesia, a los largo de los siglos, ha vivido el mandato de Cristo de servir y amar a los más pobres. Pedro explica que «siempre han surgido movimientos religiosos dentro de la Iglesia que han dejado huellas de liberación y compromiso con los más pobres de la sociedad, entre ellos, las Órdenes religiosas de los Trinitarios en los Mercedarios en el siglo XII. Y en el momento actual, la Iglesia, a través de la Pastoral Penitenciara, se hace presente en un mundo de exclusión, rechazo, desprecio y olvido. Por ello, nuestra misión profética y evangelizadora quiere visibilizar ante la Iglesia y la sociedad esta realidad sangrante de quienes han perdido la dignidad y la libertad, lo que nos lleva a aceptar desafíos y retos de futuro desde los cuales queremos aportar alternativas de justicia, paz, integración, acogida y libertad para nuestros hermanos encarcelados».

Ante la visita del Papa León XIV a nuestro país, los responsables congregados en este encuentro elevaron «nuestras oraciones para que el Papa León, en su visita a los presos de la cárcel Brians en Barcelona, aporte una buena dosis de compromiso de toda la Iglesia en favor de los privados de libertad».

Este encuentro celebrado en Antequera finalizó con la Eucaristía y compartiendo la comida aportada por todos los asistentes.

El Papa hace una defensa de la dignidad del ser humano en su histórica intervención en el Congreso

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MADRID, 8 de junio de 2026. Por primera vez en la historia, un Pontífice se ha dirigido a las Cortes Generales en España. El Papa León XIV ha intervenido esta mañana en el Congreso de los Diputados en una histórica sesión conjunta del Congreso y del Senado, con presencia de representantes de las principales instituciones públicas españolas. “Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”, ha comenzado el Santo Padre. “Mi presencia quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana.”

En este sentido, el Papa ha afirmado que la dignidad del ser humano “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento.”. Por ello, ha dicho el Santo Padre, “toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona.”

Sobre las 10.30 horas, el Pontífice llegó a la Carrera de San Jerónimo, donde fue recibido por la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, y por el presidente del Senado, Pedro Rollán. A continuación, en el Patio de Floridablanca, ha recibido el saludo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló.

Tras la rendición de honores, el Santo Padre, acompañado por las autoridades, se ha dirigido al interior del Congreso. En el Salón de los Pasos Perdidos, el Papa ha podido saludar a los miembros de las Mesas de ambas Cámaras, al jefe de la oposición y a los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas Cámaras. Además, el Santo Padre ha firmado el Libro de Honor y recibido los presentes protocolarios: un facsímil del manuscrito Beato de Liébana, códice de Fernando I y Doña Sancha, por parte del Senado; y de un facsímil del manuscrito del Libro de Horas, un ejemplar iluminado del siglo XV, por parte del Congreso.

Una intervención histórica

Una vez en el Hemiciclo, el Santo Padre fue recibido por un largo aplauso. Le dio la bienvenida la presidenta del Congreso. «Le damos hoy la bienvenida con la voluntad de escuchar y con el convencimiento de que el entendimiento entre instituciones, culturas y pueblos es imprescindible para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo.»

Tras estas palabras, tomó la palabra el Papa en la primera intervención de un pontífice ante las Cortes. Durante su discurso, el Santo Padre, citando a Cervantes, Santa Teresa de Ávila, Miguel de Unamuno, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria o los Reyes Católicos, ha asegurado que a lo largo de su historia, “España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa.”

Un legado que, según ha dicho el Papa, “vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar”.

Una defensa de la dignidad humana

León XIV, gran conocedor del contexto político, económico y social de nuestro país, ha centrado su su intervención en la defensa de la dignidad humana ante los grandes retos presentes en las sociedades contemporáneas, como la migración, la familia, la educación o las nuevas tecnologías.

Sobre este aspecto, ha recordado que “el progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, por lo que exige un discernimiento que comienza “por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana.”

En este sentido, el Papa ha planteado que “si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?” 

León XIV se ha referido también al valor de la familia. “Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos”. En este contexto, el Papa ha reafirmado la familia como “realidad humana primera” y fundamento para toda vida en comunidad. “Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que, en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer.”

Además, ha reivindicado la libertad de elección educativa como un derecho elemental de los padres y condición indispensable para que “las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona”.

 Sobre el fenómeno migratorio, el Santo Padre ha afirmado que no puede reducirse a un fenómeno demográfico o económico, sino que “constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica” ya que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.” Por ello, la respuesta debe ir “más allá de la mera gestión de flujos” y recaer en una “doble exigencia de justicia moral”: ofrecer un marco jurídico que permita la integración y la acogida  respetuosa, al tiempo que se promueven las condiciones para que el derecho a permanecer en la propia tierra sea realmente efecto.

“Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana.” 

Un llamamiento a la paz, a la convivencia y a la libertad religiosa

 Además, el Santo Padre también ha realizado un firme llamamiento a la paz y la convivencia social. “El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral.” para lo que es preciso “una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica”.

Por ello, ante los discursos que promueven el rearme, el Papa ha afirmado que “la verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra.” y ha hecho un llamamiento a que la comunidad internacional redescubra “el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza.”

En su discurso ha estado también presente el principio de subsidiariedad, uno de los ejes de Magnifica Humanitas. Este principio de la Doctrina Social de la Iglesia destaca la necesidad de las entidades superiores reconozcan, protejan y promuevan la libertad y la creatividad. “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.”

El Pontífice también ha reclamado que “quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para «desarmar el lenguaje». La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación.” ya que “de este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios.”

Ha recalcado que «ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público.» 

En este sentido, ha afirmando que “la libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano” y “la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.”

Una invitación a alzar la mirada

En el tramo final de su intervención, León XIV ha recordado que “una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse.” Por ello, ha invitado a todos los diputados y senadores presentes, a “alzar, pues la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír”.

Sobre nuestro país, el Santo Padre ha asegurado que, en la defensa de la dignidad humana, “España puede ofrecer mucho”, ha dicho el Papa. “Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.”

Ha finalizado su intervención apelando directamente a nuestro país: “Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.” El acto se cerró con uno de los aplausos más largos de la historia del Congreso y del Senado.  

Rompiendo el protocolo, el Santo Padre ha cruzado la carrera de San Jerónimo para saludar a las personas que esperaban su salida en coche. 

www.conelpapa.es

Fotografía: Ballesteros (EFE)

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

El Papa hace una defensa de la dignidad del ser humano en su histórica intervención en el Congreso

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MADRID, 8 de junio de 2026. Por primera vez en la historia, un Pontífice se ha dirigido a las Cortes Generales en España. El Papa León XIV ha intervenido esta mañana en el Congreso de los Diputados en una histórica sesión conjunta del Congreso y del Senado, con presencia de representantes de las principales instituciones públicas españolas. “Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”, ha comenzado el Santo Padre. “Mi presencia quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana.”

En este sentido, el Papa ha afirmado que la dignidad del ser humano “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento.”. Por ello, ha dicho el Santo Padre, “toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona.”

Sobre las 10.30 horas, el Pontífice llegó a la Carrera de San Jerónimo, donde fue recibido por la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, y por el presidente del Senado, Pedro Rollán. A continuación, en el Patio de Floridablanca, ha recibido el saludo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló.

Tras la rendición de honores, el Santo Padre, acompañado por las autoridades, se ha dirigido al interior del Congreso. En el Salón de los Pasos Perdidos, el Papa ha podido saludar a los miembros de las Mesas de ambas Cámaras, al jefe de la oposición y a los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas Cámaras. Además, el Santo Padre ha firmado el Libro de Honor y recibido los presentes protocolarios: un facsímil del manuscrito Beato de Liébana, códice de Fernando I y Doña Sancha, por parte del Senado; y de un facsímil del manuscrito del Libro de Horas, un ejemplar iluminado del siglo XV, por parte del Congreso.

Una intervención histórica

Una vez en el Hemiciclo, el Santo Padre fue recibido por un largo aplauso. Le dio la bienvenida la presidenta del Congreso. «Le damos hoy la bienvenida con la voluntad de escuchar y con el convencimiento de que el entendimiento entre instituciones, culturas y pueblos es imprescindible para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo.»

Tras estas palabras, tomó la palabra el Papa en la primera intervención de un pontífice ante las Cortes. Durante su discurso, el Santo Padre, citando a Cervantes, Santa Teresa de Ávila, Miguel de Unamuno, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria o los Reyes Católicos, ha asegurado que a lo largo de su historia, “España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa.”

Un legado que, según ha dicho el Papa, “vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar”.

Una defensa de la dignidad humana

León XIV, gran conocedor del contexto político, económico y social de nuestro país, ha centrado su su intervención en la defensa de la dignidad humana ante los grandes retos presentes en las sociedades contemporáneas, como la migración, la familia, la educación o las nuevas tecnologías.

Sobre este aspecto, ha recordado que “el progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, por lo que exige un discernimiento que comienza “por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana.”

En este sentido, el Papa ha planteado que “si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?” 

León XIV se ha referido también al valor de la familia. “Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos”. En este contexto, el Papa ha reafirmado la familia como “realidad humana primera” y fundamento para toda vida en comunidad. “Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que, en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer.”

Además, ha reivindicado la libertad de elección educativa como un derecho elemental de los padres y condición indispensable para que “las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona”.

 Sobre el fenómeno migratorio, el Santo Padre ha afirmado que no puede reducirse a un fenómeno demográfico o económico, sino que “constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica” ya que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.” Por ello, la respuesta debe ir “más allá de la mera gestión de flujos” y recaer en una “doble exigencia de justicia moral”: ofrecer un marco jurídico que permita la integración y la acogida  respetuosa, al tiempo que se promueven las condiciones para que el derecho a permanecer en la propia tierra sea realmente efecto.

“Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana.” 

Un llamamiento a la paz, a la convivencia y a la libertad religiosa

 Además, el Santo Padre también ha realizado un firme llamamiento a la paz y la convivencia social. “El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral.” para lo que es preciso “una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica”.

Por ello, ante los discursos que promueven el rearme, el Papa ha afirmado que “la verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra.” y ha hecho un llamamiento a que la comunidad internacional redescubra “el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza.”

En su discurso ha estado también presente el principio de subsidiariedad, uno de los ejes de Magnifica Humanitas. Este principio de la Doctrina Social de la Iglesia destaca la necesidad de las entidades superiores reconozcan, protejan y promuevan la libertad y la creatividad. “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.”

El Pontífice también ha reclamado que “quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para «desarmar el lenguaje». La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación.” ya que “de este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios.”

Ha recalcado que «ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público.» 

En este sentido, ha afirmando que “la libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano” y “la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.”

Una invitación a alzar la mirada

En el tramo final de su intervención, León XIV ha recordado que “una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse.” Por ello, ha invitado a todos los diputados y senadores presentes, a “alzar, pues la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír”.

Sobre nuestro país, el Santo Padre ha asegurado que, en la defensa de la dignidad humana, “España puede ofrecer mucho”, ha dicho el Papa. “Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.”

Ha finalizado su intervención apelando directamente a nuestro país: “Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.” El acto se cerró con uno de los aplausos más largos de la historia del Congreso y del Senado.  

Rompiendo el protocolo, el Santo Padre ha cruzado la carrera de San Jerónimo para saludar a las personas que esperaban su salida en coche. 

www.conelpapa.es

Fotografía: Ballesteros (EFE)

 

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El Papa León XIV visita a los obispos españoles en la CEE

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El Santo Padre  ha mantenido un encuentro con los obispos españoles durante su visita a la Sede la Conferencia Episcopal Española (CEE). Enmarcado en su viaje apostólico a España, el encuentro ha tenido lugar en la sala de la Asamblea Plenaria, este lunes 8 de junio. Además, la visita se ha producido en un momento muy significativo para la institución en el marco de su 60 aniversario.

A su llegada, el Papa ha sido recibido por el arzobispo presidente, el cardenal vicepresidente y el obispo secretario. Un saludo seguido por el de los cardenales españoles que aguardaban a León XIV en la entrada de la Sede de la CEE. Dentro de la sala de la Asamblea Plenaria, monseñor Luis Argüello ha dirigido unas palabras de bienvenida al Santo Padre: «Su presencia aviva nuestra conciencia de sabernos miembros del Colegio de los Doce, presididos por el sucesor de Pedro». Mons. Argüello también ha repasado estos 60 años de historia de la CEE, como las dos visitas de San Juan Pablo II —en 1982 y 1993— o las Orientaciones pastorales que se han puesto en marcha desde entonces.

El Papa con los obispos

El acto ha continuado con el Saludo del Papa a la Asamblea Plenaria. «Con gran gozo», León XIV se ha dirigido a los arzobispos, obispos, administradores diocesanos y directores de la Casa con el fin de «reavivar la comunión». El Papa ha expresado su deseo de confluir con su saludo en el «diálogo en el Espíritu» para ser capaces de «reconocer la voz de Dios que habla a través de la comunidad eclesial» y afrontar los retos actuales.

Mediante la imagen de «un viaje en el que el destino es Dios», León XIV ha destacado la importancia de «conjugar prudentemente la libertad y la valentía», de dejar lo que «nos aleja del fin» y conservar aquello que lo facilita: «Capaces de atesorar en nuestro equipaje los recursos que nos permitan afrontar con franqueza los retos siempre nuevos de la evangelización en cada circunstancia». Así, la Iglesia está llamada «a construir una nueva realidad, a través del diálogo respetuoso y el uso de nuevos lenguajes» y de mantener este espíritu siempre.

Desde la sala de la Asamblea Plenaria, León XIV ha expresado que la vocación del obispo es ser «signo de la comunión en Cristo»: «Vuestra misión os reclama custodiar la unidad, favorecer el diálogo, sanar las fracturas y acompañar el camino del pueblo encomendado a vuestro cuidado».

También ha hablado de las inquietudes de los jóvenes, la formación de los seminaristas, la participación de los laicos, los desafíos de un mundo secularizado y la necesidad de afrontar los momentos de oscuridad en la Iglesia como «samaritanos». «La comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado», ha expresado el Papa.

Como referencia a esa «Tierra de María» que citó San Juan Pablo II, León XIV ha encomendado el ministerio de los obispos españoles a la Virgen María: «A ella encomiendo vuestro ministerio, para que os ayude a ser, en medio del pueblo que tenéis confiado, esa levadura escondida de la que habla el Evangelio». «La Iglesia que recibe el corazón de Cristo lleva consigo la columna de fuego que la guía, la sostiene, la defiende y la conforta, el equipaje necesario para afrontar cualquier reto», ha concluido León XIV.

Con información de la Conferencia Episcopal Española

 

 

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Los jóvenes de Asidonia-Jerez viven un intenso fin de semana junto al Papa León XIV en Madrid

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Los jóvenes de Asidonia-Jerez viven un intenso fin de semana junto al Papa León XIV en Madrid

Fotografía: Salida de los jóvenes hacía Madrid

Más de doscientos jóvenes de la Diócesis de Asidonia-Jerez han participado este fin de semana en los actos centrales de la Visita Apostólica del Papa León XIV a España, viviendo una experiencia marcada por la fe, la comunión eclesial y el encuentro con miles de jóvenes procedentes de distintos puntos del país.

La expedición diocesana llegó a Madrid durante la mañana del sábado para incorporarse a las actividades programadas con motivo de la visita del Santo Padre. Uno de los momentos más esperados fue la Vigilia de Oración con Jóvenes, presidida por el Papa León XIV en la Plaza de Lima, donde los participantes pudieron unirse en oración junto al Sucesor de Pedro y experimentar la alegría de formar parte de una Iglesia joven y viva.

La jornada del domingo estuvo centrada en la celebración de la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, presidida por el Santo Padre en la Plaza de Cibeles. Allí, los jóvenes de Asidonia-Jerez participaron en la Santa Misa y en los actos previstos para esta importante solemnidad, compartiendo la fe con miles de peregrinos llegados de toda España.

Durante estos días, los jóvenes pudieron vivir intensamente el espíritu de comunión que caracteriza a la Iglesia, fortaleciendo su fe a través de la oración, la celebración de la Eucaristía y el encuentro con otros jóvenes que comparten la misma vocación de seguir a Cristo.

La participación de la Pastoral Juvenil en esta cita ha sido fruto de un camino de preparación desarrollado durante las últimas semanas en la Diócesis, con distintos encuentros y momentos de oración que ayudaron a disponer el corazón para vivir plenamente este acontecimiento eclesial.

Tras un intenso fin de semana cargado de emociones y experiencias inolvidables, los jóvenes emprendieron en la tarde del domingo el regreso a Jerez de la Frontera, llevando consigo el recuerdo de unos días de gracia vividos junto al Papa León XIV y el impulso de continuar anunciando el Evangelio en sus comunidades y ambientes cotidianos.

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