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Recibiréis el Espíritu de la verdad

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VI domingo de Pascua

Observad la grandeza de Dios, que se preocupa de nosotros con exquisito cuidado. En estas semanas siguientes veremos cómo el Señor Resucitado nos va preparando para que podamos entender el tiempo que nos viene de una aparente ausencia; días para recordar los consejos a los Apóstoles y para poner a prueba la fe y aplicarnos lo que Cristo le dijo a Tomás: «Bienaventurados los que crean sin haber visto». A Cristo no lo veremos con nuestros ojos, pero estará presente y no nos ha dejado desamparados, sigue viviendo, «yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros». Recordemos que las palabras de despedida el día de la Ascensión serán: «Yo estoy con vosotros todos los días».

Jesús resucitado vive, está cercano y sus palabras nos llevan a la confianza en su promesa, porque nos da señales de su presencia viva y real en la misma comunidad de los hermanos, en su Palabra, en los sacramentos y de modo particular en la Eucaristía, también en la persona del prójimo. Pero nos ha dejado su Espíritu, el mejor regalo del Resucitado, el mejor defensor que podemos tener. Jesús en la Última Cena prometió a los suyos el Espíritu como defensor, el Espíritu de la verdad, el Espíritu que estará siempre con nosotros.

La alegría por la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte se multiplica en este tiempo de Pascua por la acción del Espíritu en la vida de la Iglesia, esta es también la dimensión esencial de la Pascua. La fe se enriquece en el creyente por la presencia del Resucitado y por la acción vivificadora del Espíritu. El Espíritu, el mejor don del Señor Resucitado a su comunidad, el que la anima y la lleva a la plenitud del amor y la verdad. El Espíritu, «Señor y dador de vida».

¡Cuántas gracias debemos dar a Dios por el inmenso regalo que nos hace! En la segunda lectura de este domingo nos dice san Pedro que glorifiquemos en nuestros corazones a Cristo Señor y que estemos atentos a dar razón de nuestra esperanza; que nos mantengamos firmes en la fe y tengamos ánimo; prontos para dar razón de nuestra fe con mansedumbre y respeto, haciendo siempre el bien. Debemos estar atentos a sus palabras, porque no han perdido valor, valen para los cristianos de este tiempo tan difícil y oscuro. Nos ha propuesto con firmeza el modelo que nos animará a la perseverancia: el mismo Cristo Jesús, que fue objeto también de persecución y que fue llevado a la muerte por su testimonio de la verdad. Pero resucitó y ahora triunfa en su nueva existencia.

La rica y bella experiencia que nos transmite la Iglesia en este tiempo de Pascua no nos exime de la tarea fundamental: ser testigos de Cristo y anunciar a todos lo que hemos visto y oído, ser testigos de la alegría y de la paz que nos ha dado el Resucitado y ser testigos de la acción del Espíritu de la verdad, que sigue actuando y abriendo caminos de esperanza y de fe. Mucho ánimo, que el Espíritu mantiene vivo e interpreta el mensaje evangélico, nos da seguridad a cada uno en su confrontación con el mundo, y nos ayuda a interpretar el sentido de la historia y lo que Dios nos está pidiendo con claridad.

Palabra de Vida. Sexto Domingo de Pascua

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Jesús promete volver pronto. Su regreso al Padre no es para nosotros orfandad ni soledad, sino regalo del Espíritu Santo, quien nos concederá experimentar la cercanía del Señor de una forma nueva. En la víspera de la Pasión hay despedida y anuncio de nueva presencia. Jesucristo parte para volver al Padre; regresará para que el Padre sea todo en todas las cosas. Mientras llega, contamos con regalos que nos permiten reconocer su presencia viva entre nosotros. El tiempo de Pascua es ocasión preciosa para identificar esos regalos, dar gracias a Dios por ellos, custodiarlos y hacerlos crecer. Cuando llegamos con la Iglesia al sexto Domingo de Pascua, Jesús mismo sale a nuestro paso y nos revela en el evangelio de este día los dones de su nueva presencia: amor y mandamiento, morada y paz. Quien nos trae esos dones es el Paráclito. Acoger los dones es recibir en docilidad a la Persona del Espíritu Santo.

La primera presencia prometida pasa por guardar los mandamientos del Señor. Con su muerte redentora, Jesús ha puesto en el corazón humano capacidad de amor infinito. Para devolver amor al Hijo, necesario es conservar sus palabras de vida eterna. En su Palabra está la vida, la luz y el gozo. Custodiar sus palabras significa llevar sus enseñanzas a lo que hacemos y nos pasa, alejar las tinieblas con el resplandor de su luz, vencer la tristeza con la alegría plena que Él quiere para los suyos. Quien ama a Jesús guarda sus palabras y en ellas Él mismo nos acompaña.

La Palabra custodiada con amor garantiza la segunda presencia prometida: las Personas divinas habitando en el alma del justo. Guardando las palabras de Cristo, recibimos la presencia interior de la Trinidad Santa. Misterio insondable de amor: el Creador habitando en la criatura. Ahí está el secreto de la paz verdadera: la comunión que comparten el Padre, el Hijo y el Espíritu sosteniendo al ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios. La paz interior despeja temores, elimina cobardías y convierte a su portador en sembrador de concordia.

En realidad, los dones de la presencia prometida nos llegan con el “Don sobre todo don”, el Espíritu Santo. Él nos trae el Amor de la Trinidad. La Iglesia celebra el VI Domingo de Pascua, la Pascua del Enfermo. Una jornada con la que la Iglesia concluye la Campaña del Enfermo bajo el lema «Déjate cautivar por su rostro desgastado» que pone el foco en el cuidado de los mayores. Quien se sabe habitado por dentro por la Trinidad Santa, reconoce el rostro de Cristo por fuera en sus predilectos. Entre ellos se encuentran nuestros mayores. Dejémonos cautivar por su rostro desgastado para experimentar la presencia de Dios que nos acompaña.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

El Espíritu Santo, Señor y dador de vida, nuestro abogado

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Hay un personaje silencioso y discreto, pero vitalmente necesario en la vida humana y
más aún en la vida sobrenatural. Sin él no podríamos vivir. Aunque no nos demos
cuenta, él está sosteniendo nuestra vida, él trabaja en nosotros. De él nos habla Jesús en
el evangelio de este domingo, y en tantas otras ocasiones. Se trata del Espíritu Santo,
tercera persona de Dios, que ha sido enviado por Jesús resucitado desde el seno del
Padre sobre su Iglesia para santificarla.
En el seno de Dios, el Espíritu Santo es el amor del Padre y del Hijo, es el abrazo, el
beso de amor entre ambos. Su papel es el de unir, porque brota de la comunión del
Padre y del Hijo discretamente, silenciosamente. Los autores hablan de la humildad del
Espíritu Santo, que no tiene un papel de lucimiento, sino de eficacia.
El Espíritu Santo es el que ha formado en el seno de María virgen la naturaleza humana
del Hijo eterno hecho hombre. Él es el autor de la encarnación del Hijo, misterio
inabarcable, por el que Dios ha llegado desde su mundo al nuestro, anudando una
relación irrompible, como es la alianza nueva y eterna de Dios con el hombre.
El Espíritu Santo ha sido el motor del corazón de Cristo, el que lo ha encendido en el
fuego de su amor, el que le ha infundido las ansias redentoras, el que lo ha llevado a la
entrega suprema de la Cruz, el que lo ha resucitado del sepulcro, dándole una vida
nueva a estrenar. Jesús ha mantenido durante toda su vida terrena ese contacto filial con
el Padre, en el amor del Espíritu Santo, en una intimidad honda, que ha querido
compartir con nosotros.
Y cuando Jesús va a partir de este mundo, se preocupa de los suyos anunciándoles que
les enviará otro abogado, que esté a nuestro lado y nos defienda, que nos recuerde todo
lo que Jesús nos ha enseñado, que nos haga experimentar algo de esa intimidad que
Jesús tiene con su Padre. “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté
siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad” (Jn 14,16). “Paráclito” es el que está a
nuestro lado y habla de nuestra parte ante un juicio, es como el abogado defensor. El
primer abogado defensor es el mismo Jesús: “Hijos míos, os escribo esto para que no
pequéis. Pero si alguno peca, tenemos uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo el
Justo” (1Jn 2,1).
Cuando Jesús está para partir de este mundo, continuando de manera invisible junto a
nosotros, nos promete otro Paráclito que estará siempre con nosotros, nos defenderá
siempre, nos introducirá en la intimidad jugosa del Padre y del Hijo, nos incendiará el
corazón, nos infundirá las ansias redentoras de Cristo, el celo apostólico por llevar el
Evangelio al mundo entero. De ese Espíritu habla Jesús, y cumplirá su promesa cuando
lo envíe a su Iglesia el día de Pentecostés.
La vida cristiana no es la imitación externa de Jesucristo desde nuestro esfuerzo y desde
nuestras capacidades. La vida cristiana es la vida de Cristo en nosotros, parecernos a él,
vivir como vivió él. Y esta transformación de nuestro corazón en un corazón como el
suyo la va realizando el Espíritu Santo silenciosamente, humildemente, eficazmente.
Por eso, es necesario recurrir continuamente a su actuación, pedirla, desearla,
disponernos a recibirla.

Ven, Espíritu Santo, manda tu luz desde el cielo, enciende nuestros corazones en las
ansias redentoras del corazón de Cristo. Ven, Espíritu Santo, ilumínanos, purifícanos,
sánanos con tu potente actuación. Llévanos a la verdad plena, la que Cristo nos ha
predicado como testigo de la verdad, introdúcenos en la intimidad de Dios, haz que
gocemos de Dios y de su amistad. Impúlsanos a la misión, a la evangelización, a dar la
vida.
Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Una vida de amor y de servicio

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Seguimos avanzando por el mes de mayo contemplando a María, que va desde Nazaret a la aldea de Judá donde vivía Isabel con su marido Zacarías. Se olvida de sí misma para ponerse al servicio de su prima, gestante de avanzada edad, que necesitaba ayuda. El amor es el principal distintivo de la vida de María. El amor es la esencia de Dios mismo, y es la característica principal del comportamiento de toda persona que ha conocido y ha experimentado el amor de Dios. A partir de la experiencia de encuentro con Él, su vida sólo se puede entender como correspondencia al amor de Dios y como amor al prójimo.

La vida de María estará centrada en el amor a Dios, su Señor, y en el amor al prójimo. Ella no pretende grandezas, simplemente es la humilde sierva del Señor, que se pone a disposición de su voluntad. Es una mujer que ama a Dios sobre todas las cosas y que está siempre en servicio delicado a los demás, tal como narran los evangelios: en silencio contemplativo durante la infancia y la vida oculta de Jesús; con delicadeza y prontitud en Caná; con discreción y humildad durante la vida pública; con firmeza al pie de la cruz; en su función de reunir a los discípulos antes de Pentecostés y en la comunidad de Jerusalén.

María será llamada por Dios a prestar un servicio singular: ser la Madre del Mesías. Este es su amor y su servicio materno. Cuando recibe el anuncio del ángel, responde: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Responde desde la experiencia de fe en la que Dios se muestra todopoderoso y el ser humano se entrega con confianza aceptando sus designios. Su servicio está en sintonía con lo que Cristo afirmará de sí mismo: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10,45; cf. Mt 20,28).

Desde el momento de la Anunciación su vida será una entrega total de servicio a los designios de Dios y de servicio al prójimo. Para poder captar la grandeza y la profundidad del servicio que María presta en la Historia de la Salvación, hemos de iluminar su figura desde la vinculación con Cristo, su Hijo. La obediencia y la docilidad de María están en línea con lo que será una constante en la vida de Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra» (Jn 4,34). María asumirá también como principio unificador de su vida el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Su servicio materno consiste en aceptar el plan de Dios y ofrecer su existencia en totalidad. De esta manera, vivirá una unión progresiva y perfecta con su Hijo, y desarrollará su maternidad espiritual sobre los discípulos y su función mediadora. Por nuestra parte, sólo podemos ser verdaderos discípulos de Cristo y dignos hijos de María si hacemos del servicio a Dios y a los demás el eje central de nuestra existencia. Porque somos los discípulos de Cristo, el Siervo del Señor, y somos los hijos de María, la esclava del Señor.

En este mes de mayo, pidamos de todo corazón a María Santísima que nos enseñe a servir a Dios y a los demás,  que nos alcance la gracia de ser personas serviciales en las pequeñas cosas de cada día, y también en las grandes; y sobre todo, que nos enseñe y nos ayude a romper la coraza egocéntrica y narcisista que nos lleva a vivir centrados en nosotros mismos y en nuestro interés, para que nuestra vida esté centrada en Cristo, buscando siempre la voluntad de Dios y orientada al servicio de los hermanos.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

📖 Reseña literaria: ‘Padre Nuestro’ de Alessandro Deho

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📖 Reseña literaria: ‘Padre Nuestro’ de Alessandro Deho

Esas experiencias de algunos hombres y mujeres que conforman el relato de la Pasión de Jesucristo en el evangelio de San Juan son las que nos narra Alessandro Deho’ en ‘Padre nuestro’, historias que hablan del Padre, de los sentimientos de sus hijos, y que en definitiva hablan de nosotros, si sabemos encontrarnos en ellas.

La hermana Pilar González, de la Librería Welba desgrana este libro cuestionando “¿qué tienen en común Magdalena, Tomás o José de Arimatea?. Su experiencia de encuentro con el Resucitado”.

Reseña literaria de la Hna. Pilar González, de la Librería Welba (El Espejo de COPE Huelva, 12/05/23)

La entrada 📖 Reseña literaria: ‘Padre Nuestro’ de Alessandro Deho se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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El proyecto «El Surco» celebra el Día del Comercio Justo con una degustación de sus productos

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El próximo 13 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo con el lema “Le sienta bien a todo el mundo”. Con él se quiere llamar la atención de los consumidores ante las condiciones abusivas de trabajo, la explotación infantil o la destrucción de bosques que se esconden detrás de productos cotidianos como el café, el cacao, el azúcar, el té o la ropa.

En el marco de esta jornada, el proyecto “El Surco”, de Cáritas Diocesana de Tenerife, ha querido invitar a todas las personas que aportan su granito de arena en la lucha contra la pobreza, a una degustación de sus productos.

Dicha degustación será el sábado 13 de mayo, de 17:00 a 19:00 horas, en la tienda “El Surco” (Calle Quinteras s/n, en los bajos de la Casa Parroquial de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en La Laguna).

De esta forma, se quiere dar a conocer una variada oferta de productos de alta calidad que, además, respetan el medio ambiente, garantizan los derechos laborales y humanos y tienen repercusión positiva en sus productores.

A través de la web interactiva www.lesientabienatodoelmundo.org el público puede conocer lo que hay detrás de estos productos.

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Don Sebastián celebra su aniversario episcopal con la comunidad de las Bernardas

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Como ya hiciera el pasado año, el Obispo de Jaén ha elegido una comunidad de vida contemplativa para dar gracias a Dios por su ordenación episcopal, de la que ayer se cumplieron cuatro años.

Por la tarde acudió hasta la capilla del convento de la Concepción franciscana, conocido popularmente como Las Bernardas para, junto a ellas, poner ante la mesa del altar su ministerio.

Acompañado de su secretario personal, D. Francisco Javier Cova; del capellán del monasterio, D. Francisco León; así como por su madre y miembros de la Curia y la comunidad que habitualmente acude allí para participar en la Eucaristía se celebró la Santa Misa.

La comunidad quiso regalarle por este aniversario una preciosa casulla con un Buen Pastor bordado por delante, y su escudo episcopal bordado en la parte posterior, que el Obispo lució y agradeció.

En su homilía, Don Sebastián quiso comenzar dando las gracias a las hermanas, por acogerlo; a su secretario por su apoyo incondicional y al pueblo cristiano del Santo Reino, por sostenerlo con su oración. “Vengo aquí a celebrar mi aniversario– explicó el Obispo- para que Dios me dé la fortaleza necesaria para llevar a buen puerto mi vida, que desde el día de mi ordenación episcopal está entrelazada, de una forma aún más profunda, con la cruz de Cristo y mi vida es un servicio pleno al pueblo de Dios”.

A continuación, el Prelado jiennense explicó que cuando en febrero de 2019 se hizo público su nombramiento como Obispo auxiliar de Cartagena, no pudo hacer otra cosa que acudir a todos y cada uno de los conventos de vida contemplativa de Murcia para que pidieran por él. “Me presenté como un pobre necesitado a todas las comunidades religiosas, llamando a las puertas y pidiendo a las monjas su gran riqueza, que no es otra que la oración”

Para seguir reflexionando, “Hoy, como entonces, vengo a dar las gracias por vuestra oración y a pedir que sigáis pidiendo por mí. Porque la cruz que cuelga de mi cuello es la cruz de la Iglesia de Jaén, y pesa mucho, porque en ella están todas las alegrías de los diocesanos, pero también vuestras penas, dolores y sufrimientos”.

Al terminar la celebración, tomó la palabra uno de los miembros de adoración nocturna que en esta Iglesia adoran al Señor a diario, para recordarle al Obispo que a diario rezan por él y que de manera más intensa, si cabe, seguirán haciéndolo.

Después, los que habían asistido a la celebración, se acercaron hasta Don Sebastián para felicitarlo.

La jornada concluyó compartiendo, en la clausura, la mesa con la comunidad de las Bernardas. Una celebración sencilla y muy emotiva para conmemorar ese cuarto aniversario desde que fue ungido como sucesor de los apóstoles.

Don Sebastián celebra su aniversario episcopal con la comunidad de las Bernardas

Como ya hiciera el pasado año, el Obispo de Jaén ha elegido una comunidad de vida contemplativa para dar gracias a Dios por su ordenación episcopal, de la que ayer se cumplieron cuatro años.

Por la tarde acudió hasta la capilla del convento de la Concepción franciscana, conocido popularmente como Las Bernardas para, junto a ellas, poner ante la mesa del altar su ministerio.

Acompañado de su secretario personal, D. Francisco Javier Cova; del capellán del monasterio, D. Francisco León; así como por su madre y miembros de la Curia y la comunidad que habitualmente acude allí para participar en la Eucaristía se celebró la Santa Misa.

La comunidad quiso regalarle por este aniversario una preciosa casulla con un Buen Pastor bordado por delante, y su escudo episcopal bordado en la parte posterior, que el Obispo lució y agradeció.

En su homilía, Don Sebastián quiso comenzar dando las gracias a las hermanas, por acogerlo; a su secretario por su apoyo incondicional y al pueblo cristiano del Santo Reino, por sostenerlo con su oración. “Vengo aquí a celebrar mi aniversario– explicó el Obispo- para que Dios me dé la fortaleza necesaria para llevar a buen puerto mi vida, que desde el día de mi ordenación episcopal está entrelazada, de una forma aún más profunda, con la cruz de Cristo y mi vida es un servicio pleno al pueblo de Dios”.

A continuación, el Prelado jiennense explicó que cuando en febrero de 2019 se hizo público su nombramiento como Obispo auxiliar de Cartagena, no pudo hacer otra cosa que acudir a todos y cada uno de los conventos de vida contemplativa de Murcia para que pidieran por él. “Me presenté como un pobre necesitado a todas las comunidades religiosas, llamando a las puertas y pidiendo a las monjas su gran riqueza, que no es otra que la oración”

Para seguir reflexionando, “Hoy, como entonces, vengo a dar las gracias por vuestra oración y a pedir que sigáis pidiendo por mí. Porque la cruz que cuelga de mi cuello es la cruz d ela Iglesia de Jaén, y pesa mucho, porque en ella están todas las alegrías de los diocesanos, pero también vuestras penas, dolores y sufrimientos”.

Al terminar la celebración, tomó la palabra uno de los miembros de adoración nocturna que en esta Iglesia adoran al Señor a diario, para recordarle al Obispo que a diario rezan por él y que de manera más intensa, si cabe, seguirán haciéndolo.

Después, los que habían asistido a la celebración, se acercaron hasta Don Sebastián para felicitarlo.

La jornada concluyó compartiendo, en la clausura, la mesa con la comunidad de las Bernardas. Una celebración sencilla y muy emotiva para conmemorar ese cuarto aniversario desde que fue ungido como sucesor de los apóstoles.

Galería fotográfica: «Aniversario ordenación episcopal de Don Sebastián 2023»

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Nueva reunión del Consejo de Arciprestes con el Obispo

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Entre los asuntos abordados, los miembros del Consejo se han centrado en la JMJ y la economía de la Diócesis

El Consejo de Arciprestes se ha reunido durante la mañana del viernes, 12 de mayo, en el Palacio Episcopal para profundizar en diversos asuntos relacionados con la vida de la Diócesis.

En primer lugar, tras el saludo del obispo de Córdoba, se han revisado los asuntos tratados en el Consejo de Arciprestes durante todo el curso pastoral, tales como el Estatuto Marco de los Consejos Parroquiales de Pastoral, la Misión diocesana en Hinojosa del Duque, el Programa de Acompañantes “Discípulos y Apóstoles”, la JMJ Lisboa 2023 y las propuestas para preparar el Jubileo del Año 2025 que lleva por lema “Peregrinos de la esperanza”.

Por otro lado, se han centrado en la economía diocesana, concretamente, en la implantación en la Diócesis del “Programa de gestión integral de la información parroquial” (Giip), para llevar las cuentas parroquiales. Además, han disertado sobre el Fondo Diocesano de Sustentación del Clero y de la Pía Fundación “San Juan de Ávila”.

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Una antología de poesía, en El Espejo de la Iglesia

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Hoy hablamos de poesía espiritual, la que han sido capaces de reunir en una hermosa antología con 17 firmas de la poesía de hoy en Córdoba. Daniel Cotta o Carlos Clemenson, Juana Castro o Pilar Sanabria elevan con palabras su conocimiento de Dios y lo comparten con nosotros con el título “Como en un espejo”. Es el resultado de una edición que ha estado a cargo de Mercedes Castro y María Luz Escuín

Puedes escucharlo en este enlace

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Amor conyugal prepara un retiro de novios

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Amor conyugal prepara un retiro de novios

Tendrá lugar del 2 al 4 de junio en la Casa de Espiritualidad San Antonio

Proyecto Amor conyugal está organizando un nuevo retiro de novios para el fin de semana del 2 al 4 de junio con el lema “¿Conocéis el camino que os llevará al cielo?”. El retiro, basado en las catequesis de San Juan Pablo II, será en la Casa de Espiritualidad San Antonio. Aquellas parejas que estén interesadas en participar pueden inscribirse e informarse a través del correo retiros.cordoba@proyectoamorconyugal.es o en el teléfono 677 523 467 (Miguel y Nuria).

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