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Pozo Iglesias también tiene a San Torcuato como patrón y lo celebró este domingo

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Pozo Iglesias también tiene a San Torcuato como patrón y lo celebró este domingo

Pozo Iglesias es un anejo que Cúllar que tiene Patrón propio, san Torcuato. Y los feligreses de Pozo Iglesias lo celebraron el domingo 14 de mayo, en un ambiente de fiesta y alegría. Cabe destacar que Pozo Iglesias es la única parroquia de la diócesis, junto a la ciudad de Guadix, que tiene a San Torcuato como Patrón.

También cabe reseñar la particularidad de la iglesia de Pozo Iglesias, que está sola, en medio del descampado, ya que este anejo está formado por multitud de pequeñas cortijadas diseminadas por el entorno. Sin embargo, cada domingo, esta iglesia sirve de lugar de encuentro para celebrar la fe y para sentirse comunidad, familia. Y así lo han vivido este domingo, en torno a San Torcuato.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Federico Castellón: «Las patentes sanitarias del siglo XVIII eran como el pasaporte COVID actual»

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NoticiaVictoria, Gloria a Ti

Federico Castellón junto a Antonio Márquez en los estudios de la Delegación de Medios de Comunicación // E. LLAMAS

Publicado: 15/05/2023: 210

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Victoria, Gloria a Ti

La imagen de la Virgen de la Victoria en las patentes sanitarias del siglo XVIII son el tema que Federico Castellón, archivero de la Cofradía de los Dolores de San Juan y devoto de la Virgen de la Victoria, explica en el podcast Victoria, Gloria a Ti, en los estudios de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga.

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«Donde está el arco de Chinitas se encontraba la iglesia de la Inmaculada Concepción del Convento de las Agustinas Descalzas»

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NoticiaArte

El sacerdote Aaron Benzaquen Vera ante los micrófonos del programa EL ESPEJO // E. LLAMAS

Publicado: 15/05/2023: 42

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Entre Arte y Fe

El arco del Pasaje Chinitas es el lugar elegido para el podcast Entre Arte y Fe de esta semana. El sacerdote diocesano Aaron Benzaquen, experto en Arte, explica que «donde está el arco de Chinitas se encontraba la iglesia de la Inmaculada Concepción, del convento de las Agustinas Descalzas de Málaga, fundado en el siglo XVIII», entre otras muchas curiosidades que puedes escuchar aquí.

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«La Iglesia de Melilla tiene mucho que enseñarnos sobre la cultura del encuentro»

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La Delegación de Migraciones de la Diócesis de Málaga visita Melilla, donde la Iglesia acompaña desde una realidad con características propias: «en un contexto multicultural e interreligioso, están llevando a Cristo, porque evangelizan desde el amor», dice la delegada, Pilar Gallardo

En Melilla, el equipo de Migraciones ha vivido el encuentro con comunidades y entidades diversas. El viernes 12 de mayo por la mañana, visitaron el Proyecto Alfa, que lleva la comunidad Fratelli (de hermanos La Salle y Maristas) para la intervención socioeducativa, trabajando para cambiar la vida de mujeres musulmanas en situación de vulnerabilidad respetando y promoviendo sus derechos y dignidad.

Esa tarde, la Delegación Diocesana de Migraciones y el vicario se acercaron a conocer el trabajo de las religiosas de la Divina Infantita en su centro para menores migrantes, y el de las Hijas de la Caridad, que desarrollan talleres y realizan acogida y acompañamiento de jóvenes en situación de calle. La jornada concluyó con la participación en la Misa de la parroquia del Sagrado Corazón, que estuvo presidida por el vicario de la Acción Social, Juan Manuel Ortíz.

El sábado 13 de mayo, los representantes del equipo de Migraciones junto al vicario de lo social acompañaron la labor de las Hijas de María Inmaculada, las religiosas del Monte, que conviven y acompañan a mujeres e infancia en uno de los barrios de mayor presencia musulmana de la ciudad autónoma. También visitaron la asociación Geum Dodou, que acompaña y ayuda a las personas migrantes y refugiadas en situación de paso hacia la península.

«Ha sido una experiencia muy enriquecedora -cuenta Pilar Gallardo, la delegada diocesana de Migraciones-. Podemos estar pendientes de las noticias y saber de las actividades y proyectos eclesiales, pero hasta que no te acercas a la realidad y escuchas de primera mano, no puedes percibir todo el trabajo que se está haciendo y cuáles son las preocupaciones reales a las que hay que dar respuesta. Me ha llamado la atención la diversidad de carismas, cada uno respondiendo, desde su sensibilidad propia, a una realidad que sabemos compleja. Y, aunque haya sido solo un primer contacto, hemos podido ir «tomando nota» para concretar las prioridades de cara a un trabajo eclesial conjunto. Se ha hablado de la necesidad del acompañamiento personal, de ser familia, de atender sus necesidades básicas, pero también de incidir en sus derechos. De dar a conocer la realidad, de ofrecer testimonios, del deseo de encontrarnos, de coordinarnos como Iglesia, del trabajo en red… La verdad es que la Iglesia de Melilla tiene mucho que enseñarnos sobre la cultura del encuentro. Y no solo por la acción social y caritativa que llevan a cabo, sino por la misión evangelizadora de la Iglesia».

Para el Vicario de la Acción Caritativa y Social, Juan Manuel Ortíz Palomo, «este viaje era una ilusión para Pilar, que desde el inicio de su misión, estaba deseando conocer el trabajo de la Iglesia en Melilla con la realidad de la migración, que allí se acentúa más por la especificidad de esta tierra. Hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano el trabajo que desde las distintas comunidades, congregaciones y organizaciones están llevando a cabo: una tarea grande, ingente en algunas ocasiones, como nos cuentan, y que para nosotros es una llamada de atención».

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30 MAYO. Presentación de «Caminar juntos. Manual de ecumenismo»

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El martes el 30 de mayo, a las 19.30 horas, en el Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo, tendrá lugar la presentación del libro “Caminar juntos. Manual de ecumenismo”. Una obra que pretende ayudar a profesores, estudiantes y otros interesados a investigar y conocer mejor el ecumenismo, como un camino irreversible de la Iglesia.

El manual cuenta, entre otros autores, con el sacerdote malagueño Rafael Vázquez, delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Málaga, además de director de Diálogo Interreligioso y Doctrina de la Fe en la CEE. Junto él, los editores y coordinadores del libro han sido los especialistas Antoni Matabosch, Fernando Rodríguez Garrapucho y Andrés Valencia, director de la Cátedra Yves Congar, impulsora del proyecto.  

«Se trata de un trabajo de varios años, que ha contado con la colaboración de 23 expertos y expertas de Europa y América latina», destaca Valencia, también profesor de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer – UCV. «Entre los colaboradores hay expertos de diversas confesiones cristianas, una clara muestra del espíritu integrador del libro, que ha de resultar útil para cualquier estudioso de la realidad del ecumenismo». 

Un estudio en el que se «ha buscado un equilibrio entre las descripciones históricas, necesarias para situar cada tema en su contexto y los contenidos sociales y teológicos, de manera que el pasado y el presente enmarquen logros y fallos». Y que como explican desde la editorial San Esteban «muestra el deseo y el camino de las Iglesias cristianas para recobrar la unidad, troceada sucesivamente a lo largo de los dos mil años de cristianismo». 

En este sentido, asegura el también subdirector del Centro Teológico de la Diócesis, Rafael Vázquez, «la formación es fundamental para una buena praxis ecuménica, que evite el riesgo del relativismo en los diálogos y posturas intransigentes de tiempos pasados. Hoy en día necesitamos personas bien formadas y sensibilizadas con el ecumenismo, pues la realidad en la que hemos de vivir nuestra fe cristiana es confesionalmente plural; por eso el sacerdote, el religioso y el laico en estos momentos ha de ser un hombre y una mujer del diálogo». 

 

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La parroquia de Nuestra Señora del Pilar celebra sus 50 años con un concierto

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La parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en el distrito de Bailén Miraflores de la capital malagueña, sigue celebrando los actos programados por los 50 años de su creación, la última cita, un concierto.

En la tarde del viernes 11 de mayo tuvo lugar, en el templo parroquial, un concierto en el que actuaron la banda de música de los colegios Miraflores y Gibraljaire, el organista Juan Antonio Vicente Téllez y la coral Santa María de la Victoria.

Al acto asistieron numerosas personas. El párroco, Manuel Márquez, pronunció unas palabras de bienvenida a los asistentes y de gratitud a los participantes en el concierto. Juan Gonzalo Arrabal (miembro del Consejo Parroquial), que fue el encargado de la organización del evento, intervino seguidamente, haciendo un breve recorrido por la historia de la música en la liturgia cristiana y anunció las obras que iban a ser interpretadas.

Las obras que interpretó la banda de música (sección viento-madera y viento-metal), que estuvo dirigida por José María Puyana Guerrero, fueron: Air, de Juan Sebastián Bach; Canon en re, de Johannes Pachelbel; y Ángelus, de Jules Massenet.

El maestro Juan Antonio Vicente Téllez interpretó al órgano, intercalando sus actuaciones con las de la banda de música, las siguientes piezas: Adaggio, de Tomaso Albinioni, y Cantata 147, de Juan Sebastián Bach.

Como colofón, varias voces mixtas de la Coral Santa María de la Victoria, dirigidas por José Eugenio Vicente Téllez, cantaron el Aleluya, de El Mesías, de H. Georg Friedrich Händel. Fue acompañada al órgano por Juan Antonio Vicente Téllez. Las voces que intervinieron fueron María del Carmen Vicente, soprano; Iván Villa, tenor; Consuelo Duque, contralto, y Manuel Luis Oliver, bajo.

Todas las actuaciones fueron muy aplaudidas por las asistentes que, tras las últimas piezas, se pusieron en pie.

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El Papa invita a los comunicadores a hablar con el corazón

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Mensaje del papa Francisco para la LVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra el domingo 21 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor, bajo el título de «Hablar con el corazón, «en la verdad y en el amor» (Ef 4,15)».

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 57 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Hablar con el corazón,
«en la verdad y en el amor» (Ef 4,15)

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber reflexionado, en años anteriores, sobre los verbos “ir, ver” y “escuchar” como condiciones para una buena comunicación, en este Mensaje para la LVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales quisiera centrarme en “hablar con el corazón”. Es el corazón el que nos ha movido a ir, ver y escuchar; y es el corazón el que nos mueve a una comunicación abierta y acogedora. Tras habernos ejercitado en la escucha —que requiere espera y paciencia, así como la renuncia a afirmar de modo prejuicioso nuestro punto de vista—, podemos entrar en la dinámica del diálogo y el intercambio, que es precisamente la de comunicar cordialmente. Una vez que hayamos escuchado al otro con corazón puro, lograremos hablar «en la verdad y en el amor» (cf. Ef 4,15). No debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda, sino a hacerlo sin caridad, sin corazón. Porque «el programa del cristiano —como escribió Benedicto XVI— es un “corazón que ve”» [1]. Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite mirarnos los unos a los otros con compasión, acogiendo con respeto las fragilidades de cada uno, en lugar de juzgar de oídas y sembrar discordia y divisiones.

Jesús nos recuerda que cada árbol se reconoce por su fruto (cf. Lc 6,44), y advierte que «el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, de su mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca» (v. 45). Por eso, para poder comunicar «en la verdad y en el amor» es necesario purificar el corazón. Sólo escuchando y hablando con un corazón puro podemos ver más allá de las apariencias y superar los ruidos confusos que, también en el campo de la información, no nos ayudan a discernir en la complejidad del mundo en que vivimos. La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad.

Comunicar cordialmente

Comunicar cordialmente quiere decir que quien nos lee o nos escucha capta nuestra participación en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Quien habla así quiere bien al otro, porque se preocupa por él y custodia su libertad sin violarla. Podemos ver este estilo en el misterioso Peregrino que dialoga con los discípulos que van hacia Emaús después de la tragedia consumada en el Gólgota. Jesús resucitado les habla con el corazón, acompañando con respeto el camino de su dolor, proponiéndose y no imponiéndose, abriéndoles la mente con amor a la comprensión del sentido profundo de lo sucedido. De hecho, ellos pueden exclamar con alegría que el corazón les ardía en el pecho mientras Él conversaba con ellos a lo largo del camino y les explicaba las Escrituras (cf. Lc 24,32).

En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad. A los cristianos, en especial, se nos exhorta continuamente a guardar la lengua del mal (cf. Sal 34,14), ya que, como enseña la Escritura, con la lengua podemos bendecir al Señor y maldecir a los hombres creados a semejanza de Dios (cf. St 3,9). De nuestra boca no deberían salir palabras malas, sino más bien palabras buenas «que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan» (Ef 4,29).

A veces, el hablar amablemente abre una brecha incluso en los corazones más endurecidos. Tenemos prueba de esto en la literatura. Pienso en aquella página memorable del capítulo XXI de Los novios, en el que Lucía habla con el corazón al Innominado hasta que éste, desarmado y atormentado por una benéfica crisis interior, cede a la fuerza gentil del amor. Lo experimentamos en la convivencia cívica, en la que la amabilidad no es solamente cuestión de buenas maneras, sino un verdadero antídoto contra la crueldad que, lamentablemente, puede envenenar los corazones e intoxicar las relaciones. La necesitamos en el ámbito de los medios para que la comunicación no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino que ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con espíritu crítico y siempre respetuoso, la realidad en la que viven.

La comunicación de corazón a corazón: “Basta amar bien para decir bien”

Uno de los ejemplos más luminosos y, aún hoy, fascinantes de “hablar con el corazón” está representado en san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, a quien he dedicado recientemente la Carta apostólica Totum amoris est, con motivo de los 400 años de su muerte. Junto a este importante aniversario, me gusta recordar, en esta circunstancia, otro que se celebra en este año 2023: el centenario de su proclamación como patrono de los periodistas católicos por parte de Pío XI con la Encíclica Rerum omnium perturbationem. Intelecto brillante, escritor fecundo, teólogo de gran profundidad, Francisco de Sales fue obispo de Ginebra al inicio del siglo XVII, en años difíciles, marcados por encendidas disputas con los calvinistas. Su actitud apacible, su humanidad, su disposición a dialogar pacientemente con todos, especialmente con quien lo contradecía, lo convirtieron en un testigo extraordinario del amor misericordioso de Dios. De él se podía decir que «las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones» ( Si 6,5). Por lo demás, una de sus afirmaciones más célebres, «el corazón habla al corazón», ha inspirado a generaciones de fieles, entre ellos san John Henry Newman, que la eligió como lema, Cor ad cor loquitur. «Basta amar bien para decir bien» era una de sus convicciones. Ello demuestra que para él la comunicación nunca debía reducirse a un artificio —a una estrategia de marketing, diríamos hoy—, sino que tenía que ser el reflejo del ánimo, la superficie visible de un núcleo de amor invisible a los ojos. Para san Francisco de Sales, es precisamente «en el corazón y por medio del corazón donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios» [2]. “Amando bien”, san Francisco logró comunicarse con el sordomudo Martino, haciéndose su amigo; por eso es recordado como el protector de las personas con discapacidades comunicativas.

A partir de este “criterio del amor”, y a través de sus escritos y del testimonio de su vida, el santo obispo de Ginebra nos recuerda que “somos lo que comunicamos”. Una lección que va contracorriente hoy, en un tiempo en el que, como experimentamos sobre todo en las redes sociales, la comunicación frecuentemente se instrumentaliza, para que el mundo nos vea como querríamos ser y no como somos. San Francisco de Sales repartió numerosas copias de sus escritos en la comunidad ginebrina. Esta intuición “periodística” le valió una fama que superó rápidamente el perímetro de su diócesis y que perdura aún en nuestros días. Sus escritos, observó san Pablo VI, suscitan una lectura «sumamente agradable, instructiva, estimulante» [3]. Si vemos el panorama de la comunicación actual, ¿no son precisamente estas características las que debería tener un artículo, un reportaje, un servicio radiotelevisivo o un post en las redes sociales? Que los profesionales de la comunicación se sientan inspirados por este santo de la ternura, buscando y contando la verdad con valor y libertad, pero rechazando la tentación de usar expresiones llamativas y agresivas.

Hablar con el corazón en el proceso sinodal

Como he podido subrayar, «también en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros» [4]. De una escucha sin prejuicios, atenta y disponible, nace un hablar conforme al estilo de Dios, que se nutre de cercanía, compasión y ternura. En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicación que encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanos y de las hermanas. Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una comunicación que ponga en el centro la relación con Dios y con el prójimo, especialmente con el más necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial. Una comunicación cuyas bases sean la humildad en el escuchar y la parresia en el hablar; que no separe nunca la verdad de la caridad.

Desarmar los ánimos promoviendo un lenguaje de paz

«Una lengua suave quiebra hasta un hueso», dice el libro de los Proverbios (25,15). Hablar con el corazón es hoy muy necesario para promover una cultura de paz allí donde hay guerra; para abrir senderos que permitan el diálogo y la reconciliación allí donde el odio y la enemistad causan estragos. En el dramático contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar una comunicación no hostil. Es necesario vencer «la costumbre de desacreditar rápidamente al adversario aplicándole epítetos humillantes, en lugar de enfrentar un diálogo abierto y respetuoso» [5]. Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones; como exhortaba proféticamente san Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris, la paz «verdadera […] puede apoyarse […] únicamente en la confianza recíproca» (n. 113). Una confianza que necesita comunicadores no ensimismados, sino audaces y creativos, dispuestos a arriesgarse para hallar un terreno común donde encontrarse. Como hace sesenta años, vivimos una hora oscura en la que la humanidad teme una escalada bélica que se ha de frenar cuanto antes, también a nivel comunicativo. Uno se queda horrorizado al escuchar con qué facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucción de pueblos y territorios. Palabras que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones bélicas de cruel violencia. He aquí por qué se ha de rechazar toda retórica belicista, así como cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por razones ideológicas. Se debe promover, en cambio, en todos los niveles, una comunicación que ayude a crear las condiciones para resolver las controversias entre los pueblos.

En cuanto cristianos, sabemos que es precisamente la conversión del corazón la que decide el destino de la paz, ya que el virus de la guerra procede del interior del corazón humano [6]. Del corazón brotan las palabras capaces de disipar las sombras de un mundo cerrado y dividido, para edificar una civilización mejor que la que hemos recibido. Es un esfuerzo que se nos pide a cada uno de nosotros, pero que apela especialmente al sentido de responsabilidad de los operadores de la comunicación, a fin de que desarrollen su profesión como una misión.

Que el Señor Jesús, Palabra pura que surge del corazón del Padre, nos ayude a hacer nuestra comunicación libre, limpia y cordial.

Que el Señor Jesús, Palabra que se hizo carne, nos ayude a escuchar el latido de los corazones, para redescubrirnos hermanos y hermanas, y desarmar la hostilidad que nos divide.

Que el Señor Jesús, Palabra de verdad y de amor, nos ayude a decir la verdad en la caridad, para sentirnos custodios los unos de los otros.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2023, memoria de san Francisco de Sales.

FRANCISCO

[1] Carta enc. Deus caritas est, 31.

[2] Carta ap. Totum amoris est (28 diciembre 2022).

[3] Epístola ap. Sabaudiae gemma, con motivo del IV Centenario del nacimiento de san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia (29 enero 1967).

[4] Mensaje para la LVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2022).

[5] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 201.

[6] Cf. Mensaje para la 56 Jornada Mundial de la Paz (1 enero 2023).

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Federico Castellón: «Las patentes sanitarias del siglo XX eran como el pasaporte COVID actual»

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NoticiaVictoria, Gloria a Ti

Federico Castellón junto a Antonio Márquez en los estudios de la Delegación de Medios de Comunicación // E. LLAMAS

Publicado: 15/05/2023: 68

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Victoria, Gloria a Ti

La imagen de la Virgen de la Victoria en las patentes sanitarias del siglo XX son el tema que Federico Castellón, archivero de la Cofradía de los Dolores de San Juan y devoto de la Virgen de la Victoria, explica en el podcast Victoria, Gloria a Ti, en los estudios de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga.

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Pilar Gallardo: «El objetivo de esta visita es un primer contacto con la Iglesia en Melilla y escuchar para un futuro trabajo diocesano conjunto»

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NoticiaMigraciones

Pilar Gallardo Quero en el Centro Diocesano Císter // E. LLAMAS

Publicado: 15/05/2023: 52

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Migraciones

Una representación de la Delegación de Migraciones ha visitado Melilla con el objetivo de abrir puentes, escuchar y conocer cómo trabaja la Iglesia en Melilla para edificar un trabajo conjunto en este campo pastoral. La delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, explicaba así el objetivo de dicha visita, ante los micrófonos de COPE Málaga, tras aterrizar en Melilla.

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Finita, hermana blanca: «Nuestro fundador nos envió como mujeres apóstoles»

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NoticiaPodcasts diocesanos

La hermana Finita tras la grabación del podcast // E. LLAMAS

Publicado: 15/05/2023: 24

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Puntada sin Hilo

Misionera de Nuestra Señora de África que ha vivido 49 años en diversos países de África, su nombre es Josefina Martínez Cánovas, más conocida como Finita, y se encuentra destinada en Málaga, dispuesta a seguir creando puentes entre las personas y las culturas. En este podcast cuenta

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