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Villanueva del Trabuco profundiza en las solemnidades litúrgicas

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NoticiaParroquias

Publicado: 09/06/2023: 28

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Formación

Con motivo de las solemnidades litúrgicas de la Ascensión del Señor, Pentecostés, Santísima Trinidad y Corpus Christi, los sacerdotes de la parroquia de Ntra. Sra. de los Dolores, en Villanueva del Trabuco, impartieron unas jornadas de formación, dirigidas a todos los fieles.

En estas charlas se profundizó en la fundamentación bíblica, patrística, teológica, litúrgica y espiritual de cada una de las solemnidades, para celebrarlas mejor y para llevar a la comunidad a vivir lo que implican en nuestra vida de creyentes y evangelizadores en el mundo de hoy.

Las jornadas se iniciaron a mediados de mayo y han concluido en la semana de la Solemnidad del Corpus Christi.

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Espejo Andalucía, 9 de junio de 2023

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Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: El Espejo Andalucía.

Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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Corpus Christi, Día de Caridad, Adoración al Santísimo

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NoticiaCorpus Christi

Publicado: 09/06/2023: 51

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Solemnidad

La Solemnidad del Corpus Christi desde la voz del vicario general, Antonio Collado; el director de Cáritas Diocesana, Francisco Sánchez; y el presidente de Adoración Nocturna, Gregorio Chamorro. Aquí pueden escuchar el podcast.

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Una treintena de jóvenes y adultos reciben el Sacramento de la Confirmación en Torredelcampo

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El pasado miércoles, 7 de junio, el Vicario General de la Diócesis, D. Juan Ignacio Damas López, confirmó a una treintena de jóvenes y mayores de Torredelcampo, en la parroquia de San Bartolomé. La Eucaristía estuvo, además, concelebrada por el párroco, D. Pedro José Martínez Robles y el Vicario parroquial, Joël Nsenkey Mokuba. 

En su homilía el Vicario General habló a los confirmandos, que iban a recibir a continuación el Sacramento de la Confirmación, de la familia de la Iglesia, tanto la local (Torredelcampo), como la Iglesia diocesana, a cuya cabeza está nuestro Obispo y Pastor, Monseñor Sebastián Chico Martínez, de quien les transmitió un fuerte abrazo.

Asimismo, D. Juan Ignacio les explicó que el amor de Dios era para todos, por lo que el amor que tenemos que trasmitir nosotros debe de ser, también, para todos. Por último, les dijo que abrieran su corazón a Jesús para que el Espíritu Santo, que recibieron por el bautismo y que ahora les tocaría de manera más especial, actuase y ellos pudiesen trasmitir ese amor que han recibido de Dios. 

A continuación, los confirmandos renovaron sus  compromisos bautismales y, acompañados de sus padrinos, recibieron el Sacramento de la Confirmación.

El Coro parroquial participó con sus cantos en la Santa Misa.

Parroquia San Bartolomé de Torredelcampo

Galería fotográfica: «Confirmaciones en la parroquia de San Bartolomé de Torredelcampo»

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LOS OTROS, por Ramón Bogas Crespo

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Siempre hemos luchado por ser distintos y originales. Aunque nos cueste reconocerlo, todos hemos sido de adolescentes un poco “hippies”, unos jóvenes revolucionarios que hemos reivindicado ser distintos a nuestros padres, a nuestro pueblo, al grupo al que pertenecemos. Y es cierto, somos diferentes y tenemos derecho a serlo. Somos únicos y esa diversidad le da color al mundo.

Pero, y aquí viene la trampa del ego, es más fácil reclamar la diferencia para nosotros que permitir que los otros lo sean. Podríamos poner mil ejemplos de grupos defensores de admirables causas en todo el espectro del arco político y cultural, que niegan que otras personas puedan sentir y vivir de otra manera distinta a como ellos lo hacen. Al que es “carca” le parece una abominación lo que hacen los progres y a estos “casposo y anticuado” lo que hacen aquellos. En definitiva, nos cuesta (y a veces nos produce dolor) algo tan evidente como que el otro sea otro.

En filosofía, a este reconocimiento del otro como diferente a mí se le denomina ALTERIDAD. Proviene del latín alter e implica aceptar al otro distinto y, a veces, desconocido para mí. Bajando a la vida corriente, eso se traduce en que todos queremos (¿y obligamos?) que a nuestra pareja le guste nuestra serie, nuestro deporte favorito o nuestros amigos del colegio. Y que nuestros hijos sigan los mismos pasos que nosotros transitamos. No cabe duda de que esto de la alteridad nos es tarea sencilla.

Respetar la diferencia no tendría que suponer una amenaza para nuestras ideas y formas de vivir. No tenemos que parecernos todos (MIMETIZACIÓN) ni ser todos iguales (UNIFORMIDAD), sino que podemos ser diferentes y unidos en el amor. A esta tercera vía se le denomina COMUNIÓN. Y esa es la forma en la que vive DIOS TRINIDAD. Ya os acordáis de aquello que estudiábamos en el catecismo: “Tres personas distintas y un solo Dios verdadero”.

La comunión conlleva respetar las diferencias y ser capaces de no percibirlas como una amenaza. Es una opción para valientes que implica acoger al otro tal cual es, buscar la unidad en lo esencial, respetando las diferencias. Es una tarea apasionante, solo apta para personas maduras emocional y espiritualmente que supone una llamada a caminar juntos sabiendo respetar la originalidad y diferencia de aquel que va a mi lado. Es una común unión de aquellos que se aman libremente sin tener que anular esa maravillosa esencia que hace al otro único. Y como amalgama de todo, el AMOR.

Señor, tu viviste en el seno de tu Padre ese amor universal sin exclusiones. Ese aliento íntimo sin distancias. Ayúdame a tejerme en esos hilos de la humanidad. Cada uno dando un color, una nota distinta. Y así, trenzados por Ti, tejer ese hermoso tapiz que has soñado para el mundo.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

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Cáritas Almería atiende a 14.390 personas en la provincia en el año 2022

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Como cada año Cáritas celebra la Semana de Caridad culminando el 11 de junio en la festividad del Corpus Christi, el día nacional de Cáritas.

Es en esta semana cuando todas las Cáritas Diocesanas muestran los datos sobre las realidades de las personas que acompañan. Este año bajo el lema “Tú tienes mucho que ver. Somos oportunidad. Somos esperanza” Cáritas invita a la sociedad a abrir los ojos, para acercarse a la realidad que agita a las personas con las que convivimos y a implicarnos de una forma más solidaria y más justa con nuestros hermanos y hermanas, iguales en dignidad.

En nuestra memoria del año 2022 recogemos el encomiable trabajo de acompañamiento a las personas atendidas por Cáritas, gracias a los equipos de voluntariado de las Cáritas Parroquiales: en 2022 se han atendido a 6.307 personas (aquellas que acuden a la acogida, en representación del núcleo familiar y con las que se empieza un proceso de acompañamiento) siendo beneficiarias 14.390, como consecuencia de la atención/ respuesta que recibe el familiar que acude a Cáritas. Todo esto ha sido posible gracias a las 724 personas voluntarias que forman parte de los equipos parroquiales de las 49 Cáritas que han elaborado su memoria. Un voluntariado que “establece un vínculo con cada persona con quien se encuentra, posibilitando que surja el gran misterio de la fraternidad, vemos encuentro entre hermanos, que se tejen con los mimbres que Dios nos ha dado a cada uno, creando una historia de Amor” en palabras de la directiva de Cáritas Diocesana.

Desde Cáritas Almería, en el último año las intervenciones se han incrementado para dar respuestas en la lucha contra la pobreza energética, en vivienda para el pago de suministros y alquileres, en educación y formación, en salud y en alimentación. Son estas las necesidades básicas que las personas que participan en los procesos de acogida y acompañamiento han visto prácticamente imposibles de cubrir. La inflación de los precios de la energía como consecuencia de la guerra de Ucrania, el desgaste de la COVID, entre otros factores, no dan tregua a las situaciones de exclusión social que viven muchas familias. Por eso, la inversión de 3.182.043,67€ en recursos para mejorar la calidad de vida de estas personas ha sido posible desde nuestra entidad gracias a subvenciones públicas y privadas, a donaciones y a las aportaciones de las Cáritas Parroquiales. Gracias también a la aportación de donantes (557), personas socias (729), entidades religiosas (47) y empresas colaboradoras (57) que tienden su mano caritativamente.

Las atenciones más significativas se han visto en los itinerarios de orientación laboral, formación, empleo e inserción sociolaboral. Apostando por la promoción de las personas en este ámbito, no solo desde el Centro de Formación San Francisco de Asís con sus cursos, sino también desde el proyecto de nueva creación de Formación para personas migrantes y desde Cáritas Koopera con los itinerarios de inserción laboral. Desde el Centro de Formación y gracias a los convenios con empresas, 35 personas han encontrado empleo; en el proyecto de Formación para personas migrantes, 1461 han realizado formación básica en “Mantenimiento” y “Empoderamiento y ayuda a domicilio” y; en Cáritas Koopera, 11 personas han trabajado en los puestos de inserción.

Hacemos de Cáritas las palabras que el obispo Don Antonio Gómez Cantero, ha dedicado a la loable dedicación del voluntariado y de los almerienses comprometidos con Cáritas “gracias por poner el corazón en todas y cada una de vuestras acciones.”

 

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Justicia y respeto a la vida. Carta Pastoral con motivo de la Sentencia del Tribunal Constitucional

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Justicia y respeto a la Vida

Carta Pastoral con motivo de la Sentencia del Tribunal Constitucional

Solemnidad de la Santísima Trinidad, 4 de junio de 2023

 

Queridos diocesanos de Canarias y personas de buena voluntad.

Ante la actuación del Tribunal Constitucional considerando un derecho el aborto es necesario una reflexión como católicos y como ciudadanos que buscan el bien común, la justicia y el respeto a la dignidad de todos los seres humanos.

 

Introducción

A lo largo de la historia, la moralidad de los ciudadanos se ha logrado adaptar a tres sistemas de gobierno:

La monarquía absoluta, donde los súbditos no eran responsables de ninguna ley ni determinación del monarca, sólo debían acatar y cumplir lo dictado por el poder establecido. El feudalismo (hoy podemos decir partitocracia), donde el último responsable moral y legal era el señor feudal, quien disponía sobre el bien o el mal, la virtud o la indecencia; y, por último, la democracia, donde las personas no sólo son súbditos, sino también ciudadanos, y como ciudadanos, parte del sujeto de la soberanía. No sólo están sometidos a las leyes, sino que son corresponsables de las mismas. Tampoco se pueden contentar con no hacer nada injusto, pues son corresponsables de la injusticia que permita el legislador, ya que son parte del legislador, de ahí la importancia de la participación electoral, la libertad de expresión y la objeción de conciencia.

Con estos argumentos de fondo, para llevar adelante una reflexión sobre la legalidad y la moralidad del derecho al aborto que nos ayude a discernir propongo, a la luz de la encíclica Deus caritas est de Benedicto XVI, las siguientes premisas:

– La Iglesia tiene una responsabilidad política, aunque su misión no sea la acción política. «La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar»[1]. Por tanto, debe dar testimonio de las verdades morales, sin las que el bien común no podría sobrevivir. Estas verdades morales son básicas y van más allá de los límites que establecen las creencias de cualquier denominación ideológica y ningún gobierno puede ignorar.

– Los cristianos tenemos el deber de ser activos en la política, estar censados, votar y hablar sobre los temas que afectan al bien común. Si creemos en las verdades morales debemos dar testimonio de ello en la reestructuración de la política pública. «La fe permite a la razón desempeñar del mejor modo su cometido y ver más claramente lo que le es propio. En este punto se sitúa la doctrina social católica: no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificación de la razón y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aquí y ahora, pueda ser reconocido y después puesto también en práctica»[2].

– Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios (cf. Mt 22, 21), esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales. El Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. «Son dos esferas distintas, pero siempre en relación recíproca»[3].

– Y, por último, algunos valores éticos fundamentales están por encima del consenso y no son fruto de la mayoría. Ellos personifican lo que una sociedad necesita para sobrevivir y nadie tiene el derecho a ignorarlos o rechazarlos. Ninguna mayoría puede convertir lo malo en bueno. En este sentido San Juan Pablo II afirmaba: «Para el futuro de la sociedad y el desarrollo de una sana democracia, urge pues descubrir de nuevo la existencia de valores humanos y morales esenciales y originarios, que derivan de la verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la persona. Son valores, por tanto, que ningún individuo, ninguna mayoría y ningún Estado nunca pueden crear, modificar o destruir, sino que deben sólo reconocer, respetar y promover»[4].

Siguiendo el hilo de lo expuesto, centraremos nuestra mirada en la reciente aprobación del llamado derecho al aborto por el Tribunal Constitucional, que afirma en la Sentencia (pág. 56) que «las primeras 14 semanas de gestación es el período en que la vida prenatal se encuentra todavía en estado hipotético o potencial». Ni que decir que se trata de una grave afirmación anticientífica.

 

1.- La autoridad absoluta de la mujer sobre su cuerpo

Con el supuesto derecho –no fundamental pero sí superior– de la autoridad absoluta de la mujer sobre su cuerpo y la vida de su progenie se intenta justificar la eliminación del nasciturus, que, aunque su nombre significa destinado a nacer para el Tribunal se convierte en destinado a no nacer y morir.

En base a este supuesto derecho, dentro de las 14 primeras semanas se puede abortar libremente. Aceptar esta circunstancia es privar de cualquier derecho al ser humano durante los tres primeros meses y medio de su gestación negando que el embrión sea un ser humano autónomo e independiente de la madre, afirmando –de forma anticientífica– que la vida humana no comienza en el momento de la fecundación. Se afirma también la falacia de que el proceso de gestación o de crecimiento del no nacido es un desarrollo para convertirse en ser humano, pero esto no es así pues el nasciturus se desarrolla no hacia un ser humano, sino como un ser humano.

 

2.- Insostenible desde el punto de vista filosófico

Todo ser humano, desde el principio de su vida, es alguien que se encarna en un cuerpo que se va desarrollando y cambiando con la edad. Es este un dato incuestionable.

Sin embargo, para justificar el aborto se califica al feto menor de tres meses y medio como un ser vivo sin estatus personal ni es considerado como ser humano, dejando un vacío en la explicación metafísica y en el reconocimiento jurídico del salto cualitativo inexplicable que sufre ese embrión a los tres meses y medio de su fecundación. A este respecto el Papa Francisco afirma: «Ningún ser humano puede ser jamás incompatible con la vida, ni por su edad, ni por su salud, ni por la calidad de su existencia». En un discurso a los participantes en un Congreso sobre la vida, el Papa aseguró que «todo niño que se anuncia en el vientre de una mujer es un regalo, que cambia la historia de una familia: de un padre y una madre, de abuelos y hermanos. Y este niño necesita ser bienvenido, amado y cuidado. ¡Siempre!»[5].

 

3.- El aborto a discapacitados hasta los cinco meses y medio de gestación.

El Tribunal Constitucional confirma la posibilidad de poder abortar hasta los cinco meses y medio de gestación si se percibe una discapacidad en el nasciturus.

La ley estudiada contempla que, para aquellos niños con malformación, se puede abortar hasta las 22 semanas (5 meses y medio), que es cuando se alcanza la viabilidad, es decir, que puede sobrevivir fuera del seno materno.

Esta medida legislativa nos introduce en el reconocimiento de la desigualdad y abre la puerta de la injusticia. Si no se concede dignidad a los seres humanos hasta los 3 meses y medio ¿por qué, en caso de discapacidad la dignidad no se adquiere hasta los 5 meses y medio? Desde una visión racional y lógica solo cabe afirmar que todos los fetos discapacitados son «seres subhumanos» con menos derechos que los que no tienen discapacidad.

Con esta medida legislativa se crea, en nombre del progreso, un nuevo estatus humano, una nueva clase social carente de dignidad y derechos. A partir de ahora, no todos somos iguales y se está minando el principio básico de la justicia: la igualdad de todos los seres humanos.

Al respecto es bueno escuchar la voz de San Juan Pablo II en la Encíclica Evangelium vitae que afirma: «La función de la ley civil consiste en garantizar una ordenada convivencia social en la verdadera justicia, para que todos «podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad» (1 Tm 2, 2). Precisamente por esto, la ley civil debe asegurar a todos los miembros de la sociedad el respeto de algunos derechos fundamentales, que pertenecen originariamente a la persona y que toda ley positiva debe reconocer y garantizar. Entre ellos el primero y fundamental es el derecho inviolable de cada ser humano inocente a la vida. Si la autoridad pública puede, a veces, renunciar a reprimir aquello que provocaría, de estar prohibido, un daño más grave, sin embargo, nunca puede aceptar legitimar, como derecho de los individuos —aunque éstos fueran la mayoría de los miembros de la sociedad—, la ofensa infligida a otras personas mediante la negación de un derecho suyo tan fundamental como el de la vida».[6]

El criterio de la ley, en cuanto a quién recibe protección debería ser verificable por medio de la racionalidad en sentido amplio. Es decir, por la evidencia producida por la ciencia empírica y metafísica. Nunca debe basarse en el criterio subjetivo de ninguna creencia.

 

4.- Incoherencia de la argumentación del Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional argumenta que los derechos del nasciturus van creciendo en función de la viabilidad –es decir de la probabilidad de que se pueda llevar a cabo con éxito– aunque no fija ésta como la norma a tener en cuenta, sino los plazos; es decir, hasta los tres meses y medio. Sin embargo, la ley declarada constitucional, amplía el período para el aborto en caso de malformación.

A su vez, si se trata de ideología y opinión, las bases que sustentan la constitucionalidad del derecho al aborto deberían tener en cuenta otros datos para opinar con más rigor. Por ejemplo; la gran mayoría de las mujeres que han abortado aseguraban no tener alternativa y que esa era la única salida a la situación en la que vivían.

En definitiva, como afirmaba el Papa Francisco, la vida siempre debe ser defendida en su totalidad: al principio, durante y al final.

«Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo».

También recordaba que «esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrolloEs un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno»[7].

El criterio de la ley, en cuanto a quién recibe protección debería ser verificable por medio de la racionalidad en sentido amplio. Es decir, por la evidencia producida por la ciencia empírica y metafísica. Nunca debe basarse en el criterio subjetivo de ninguna creencia.

 

5.- La experiencia del aborto para quienes lo han sufrido

En la actualidad no tenemos dudas de que en todo embarazo se establece una relación especial entre la madre y el niño que lleva en su vientre. Podemos decir que se instaura un diálogo cruzado. Como afirma el Santo Padre entre la madre y el hijo se establece «una relación real e intensa entre dos seres humanos, que se comunican entre sí desde los primeros momentos de la concepción para favorecer la adaptación mutua, a medida que el niño crece y se desarrolla. Una capacidad comunicativa – precisa Francisco – que no es solo de la mujer sino sobre todo del niño, que en su individualidad envía mensajes para revelar su presencia y sus necesidades a la madre»[8].

También se constata actualmente que, salvo excepciones, la mayoría de las mujeres que han pasado por este trance cuentan que éste no es un tema olvidado y cerrado, sino que continúa presente durante toda su existencia y «con lo que se tiene que vivir siempre». Muchas de ellas, regularmente experimentan sensaciones y pensamientos relacionados con el posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia, cómo sería ahora y de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta.

Está demostrado que las mujeres tienen reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales frente a un aborto provocado, que son diferentes para cada mujer y que, aunque son experiencias muy personales casi todas lo describen como traumáticas.

Es sorprendente que no se regulen medidas para informar y atender a las mujeres en sus necesidades económicas y sociales para que ninguna mujer se vea obligada a llegar al aborto.

 

6.- Consideraciones teológicas

Desde el aspecto teológico, admitir el derecho al aborto nos sitúa ante la sentencia a muerte de un inocente.

Ante esta situación caben varias posturas: lavarse las manos, mirar para otra parte, justificar la muerte, o mejor: esforzarse por cambiar en las conciencias, en las leyes y comportamientos por medios legítimos este estado de cosas que evidencia una clara cultura de la muerte que desdice de nuestra condición humana, de nuestra civilización e historia como pueblo y, para los cristianos, del mensaje del Evangelio.

Nuestra opción ha de ser el apoyo de la oración y la certeza de que el mal, en este caso la muerte, no tiene la última palabra. Se recupera así la lógica de Jesús de Nazaret, Redentor del hombre, que, como nos recordaba San Juan Pablo II, pasa necesariamente por la defensa y engrandecimiento de la dignidad humana.

Además, partiendo del hecho de que el ser Trinitario de Dios ayuda a comprender al ser del hombre, descubrimos que la cosmovisión cristiana contiene dos enseñanzas asombrosas: que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; y que Dios no ha tenido inconveniente en hacerse hombre, asumiendo una naturaleza humana perfecta.

La creación por Dios nos lleva a afirmar que ninguna persona viene a la existencia por azar o por necesidad, sino que es creada directamente por Dios. Cada persona es objeto de un acto de amor explícito que la constituye desde su ser más profundo en algo absolutamente querido por Dios. Antes de haber sido concebido en el seno de una mujer, cada uno de nosotros ha sido concebido en el corazón de Dios.

El misterio de la Encarnación nos lleva a descubrir que hemos sido creados a imagen y semejanza del Creador en Cristo, imagen de Dios invisible (Col 1, 15). Esto nos revela una paternidad común, que nos lleva a afirmar siguiendo a San Pablo «ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer; ni embrión ni feto; ni anciano ni joven; ni dementes ni lúcidos, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús». Dicha paternidad nos introduce a todos los hombres en la fraternidad, que es el fundamento de la solidaridad, que, a su vez, es el valor que hace posible la igualdad y regula el binomio libertad-vida. Así en función de la fraternidad se afirma la unicidad de origen de todos los seres humanos y, por tanto, la libertad vendrá mediada por la responsabilidad recíproca entre todos ellos que impedirá una utilización y un desprecio a los más débiles y favorecerá la igualdad de oportunidad para la vida de todos los seres humanos.

La fraternidad conlleva afirmar el carácter único e irrepetible de cada ser humano. Es decir, hace referencia a la singularidad de cada sujeto que está dotado de una interioridad autónoma e intransferible al que no es aplicable la noción de parte de un todo que se puede sacrificar en función del mismo. Cada persona es única porque ha sido querida por sí misma por Dios en Cristo y, por tanto, nadie es digno de ser fin último de una persona sino sólo Dios. La fraternidad indica, por consiguiente, que en la persona hay un todo muy concreto en el que ciertamente está comprendida la naturaleza común de la especie humana con todas sus características, pero el sujeto individual se apropia de esta naturaleza de una forma absolutamente singular. En este contexto, la vida humana es un gran bien en la que no es posible establecer una línea divisoria que marque un antes y un después en su naturaleza personal.

Concluyendo, podemos afirmar que los datos teológicos confortan y sostienen a la razón humana en sus conclusiones sobre el sentido de la vida humana, la dignidad de la persona y el respeto al embrión humano.

7.- Algunas reflexiones a la luz de las enseñanzas de Francisco

El Papa en su Discurso a la Defensa de la vida deja claro que el aborto no es una cuestión de fe sino de humanidad, afirmando:

«A veces oímos: Eh, ustedes católicos no aceptan el aborto, es el problema de su fe. No: es un problema pre-religioso. Pre. La fe no tiene nada que ver con esto. Luego viene la fe, pero no tiene nada que ver: es un problema humano. Es un problema pre-religioso. No carguemos en la fe algo que no le compete desde el principio. Es un problema humano»[9].

– La Iglesia desea la protección de todos los seres humanos. La Iglesia defiende la vida, especialmente la de los que no tienen voz. En la Iglesia –recuerda el Papa en la Evangelii gaudium– hay un signo que nunca debe faltar: «la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha»[10]. «Es la atención preferente a los más débiles. Si alguien cree que el niño en el vientre de la madre no es persona, no puede postular que deba ser un derecho la eliminación de esa vida, hay un abismo… Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o “modernizaciones”. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana»[11].

– La vida humana necesita ser protegida siempre. El respeto a la vida es una píldora que hay que tragarse entera. En la encíclica Laudato Si’, el Santo Padre afirma con fuerza que no es compatible «la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto»[12]y en la Audiencia General del 10 de octubre de 2018 define una contradicción suprimir la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos, afirmando:

«Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civilizado, o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento? Yo os pregunto: ¿Es justo “quitar de en medio”» una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo “quitar de en medio” a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema»[13].

-También el Papa es autocrítico con el actuar de la Iglesia reconociendo que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy difíciles, en las que el aborto se les presenta como una solución rápida a sus profundas angustias[14].

Es por ello que, desde nuestra fe, como nos pide el Papa Francisco hay que acompañar a las mujeres que han abortado. Hay que brindar consuelo. Hay que trabajar en la Iglesia en una pastoral que acompañe, para que puedan sanar las heridas de todas aquellas madres que han tomado conciencia de haber abortado.

«Son dramas terribles. Hay que estar en el confesionario y tú allí debes dar consuelo, no castigar nada. Y yo aconsejo muchas veces, cuando lloran y tienen esta angustia: “Tu hijo está en el cielo, habla con él. Cántale la canción de cuna que no le pudiste cantar”. Y ahí se encuentra un camino de reconciliación de la mamá con el hijo. Con Dios ya está: es el perdón de Dios»[15].

 

Conclusión

Las personas que tenemos un amor a la vida y a la dignidad del ser humano y, al mismo tiempo, no despreciamos el progreso de la ciencia, no tenemos más remedio, siguiendo las líneas marcadas en el Concilio Vaticano II que reivindicar el abandono de una visión parcial y materialista del ser humano para pasar a una visión global del mismo que, a la luz del hombre por excelencia que es Cristo, se nos revela como persona humana, espíritu encarnado, que nos posibilita acercarnos a él reconociendo lo que exige la vida de un hermano y nos abre las puertas a un avance tecnológico verdaderamente humano.

La fe en un Dios Encarnado nos lleva a afirmar la dignidad de toda vida humana y la estructuración de una sociedad edificada sobre el principio de la solidaridad, donde el hombre no sólo puede vivir la verdad de su libertad determinada y abierta a la trascendencia plena, sino también vivir con la tranquilidad de que no va a ser despreciado o eliminado por los que «opinan» que son infinitos.

Es necesario como pedía Benedicto XVI a los científicos y expertos, cultivar una actitud de «asombro» y «respeto» ante el misterio del origen de la vida humana, «misterio cuyo significado la ciencia será capaz de iluminar cada vez más, aunque difícilmente logre descifrarlo completamente»[16].

Pidamos a Dios nuestro Padre por intercesión de La Santísima Virgen del Pino, que nos ayude a construir una cultura de la vida y una civilización del amor donde todas las vidas humanas y especialmente las más débiles sean acogidas y respetadas.

Con mi bendición,

+ José Mazuelos Pérez

Obispo de Canarias

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[1] Benedicto XVI, Encíclica Deus caritas est, n. 28.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 71.

[5] Francisco, Discurso a los participantes en el Congreso «Yes to life! Cuidando del precioso don de la vida en su fragilidad», 25 de mayo de 2019.

[6] Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 71.

[7] FRANCISCO, Discurso a los participantes en el Encuentro organizado por la Asociación Ciencia y Vida, 30 de mayo de 2015.

[8] Francisco, Discurso a los participantes en el Congreso «Yes to life! Cuidando del precioso don de la vida en su fragilidad», 25 de mayo de 2019.

[9] Ibídem.

[10] Francisco, Evangelii gaudium, n. 195.

[11] Francisco, Evangelii gaudium, n. 233.

[12] Francisco, Laudato si’, n. 120.

[13] Francisco, Audiencia general, 10 de octubre de 2018.

[14] Cf. Francisco, Evangelii Gaudium, n. 214.

[15] Francisco, Conferencia de prensa durante el viaje de regreso a Roma, 27 de enero de 2019.

[16] Benedicto XVI, Discurso a un Congreso organizado por la Academia Pontificia para la vida, 27 de febrero de 2006.

Día de la Caridad: Tú tienes mucho que ver. Somos oportunidad. Somos esperanza

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Hasta el domingo 11 de junio, festividad del Corpus Christi, las Cáritas de toda España celebran como cada año la Semana de Caridad. A lo largo de estos días, cada Cáritas tiene una cita con la transparencia y la rendición de cuentas sobre el trabajo desarrollado a lo largo del año en sus respectivas diócesis y parroquias, que va acompañada de colectas y acciones de captación de recursos, y las celebraciones litúrgicas. Así se ha hecho en la mayoría de las diócesis del Sur de España.

Bajo el lema “Tú tienes mucho que ver. Somos oportunidad. Somos esperanza”, la Confederación Cáritas convoca este año el Día de Caridad con un mensaje que busca ser una invitación “a abrir los ojos”, a dejarse “mirar y tocar por la ternura de Dios” para conseguir “el milagro de contagiar vida y oportunidad”. Con esa llamada, Cáritas propone tomar parte en la vida social para abrir la mente, reenfocar la mirada y ver juntos esa otra realidad del mundo de la que formamos parte: la de tantas personas que no pueden acceder a los mismos derechos, de quienes están en desventaja social y que viven en la tristeza, la soledad y la pobreza.

De ahí el objetivo de la campaña de este año de arrojar luz sobre la verdadera dimensión de esa realidad de los descartados en la que los miles de voluntarios y trabajadores de Cáritas están presentes cada día. Son muchas las personas y familias que se van quedando sin sueños y sin expectativas, que transitan por calles y barrios de forma anónima, aunque cada una de ellas tiene nombre e historia, alma y anhelos.

Estas son algunas de las cifras de esa realidad de descarte y exclusión sobre las que Cáritas pone el foco con motivo del Día de Caridad:

  • 1 de cada 4 personas en España está en situación de exclusión: unos 11 millones de personas.
  • Un 17% de la población tiene un gasto excesivo en vivienda.
  • 1 de cada 3 personas sufren los efectos de la brecha digital.
  • 1 de cada 3 personas en España no tiene ingresos suficientes para vivir dignamente. De estos, un 46% recortan en alimentación, un 63% en suministros y un 56% en Internet y teléfono. Un 7% de la población española no tiene ningún ingreso.

Comunicar esperanza

En medio de una realidad compleja y dolorosa, Cáritas apuesta por “comunicar esperanza desde el amor cristiano que da sentido a nuestra misión, para que todas las personas vean que es la fuerza del amor la que todo lo cambia y lo transforma”. Como se señala en la guía de la campaña de este año, “celebrar el Día de Caridad es participar en el banquete del Reino, comulgar con los valores de Jesús y su estilo de vida, hacernos pan y vino con Él para dar vida en abundancia, entregarla por amor, y hacernos prójimos, hermanos y hermanas cercanas, especialmente, de los que más sufren”.

En palabras de Eva San Martín, coordinadora de la campaña de Caridad de Cáritas, “queremos animar y despertar la solidaridad y la compasión que vive en cada persona para que nos impliquemos, y nos comprometamos con un estilo de vida que transforme nuestro modelo de convivencia, y lo haga más justo, solidario y fraterno”.

Mensaje de los obispos

En su habitual mensaje con motivo del Día de Caridad, los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social subrayan los objetivos de la campaña de Cáritas con una invitación “a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a abrir los ojos al sufrimiento de nuestros hermanos más pobres, a escuchar sus clamores y a dejarse tocar el corazón para ser oportunidad y esperanza para todos ellos”.

Los miembros de la Subcomisión no ocultan su preocupación por “la situación de las personas y familias afectadas por la crisis”. “Vivimos –afirman— tiempos de crisis acumuladas. Tras la pandemia provocada por el Covid-19, vino la guerra de Ucrania, el aumento de la movilidad humana, la evolución del coste energético y la inflación… Esta situación, tanto en el ámbito local como mundial, ha acrecentado la pobreza y la desigualdad y ha alimentado la desesperanza”.

Alertan, también, sobre los riesgos que suponen “la desvinculación social creciente en nuestro entorno” y “una sociedad fuertemente ideologizada, que lleva a polarizaciones y tensiones en los ámbitos de la economía, de la política, de la cultura, incluso de la religión”.

Ante esta realidad, los obispos subrayan que “la Eucaristía, sacramento del Encuentro, nos capacita para nuevos tipos de relaciones sociales y nos abre al diálogo inclusivo”, y nos da las claves para “ser oportunidad y ser esperanza”.

“Hacer caridad –dice el mensaje— significa tener la valentía de mirar a los ojos. Desde esta clave estamos convencidos de que tú tienes mucho que ver en las oportunidades que otras personas pueden tener. Lo que tú hagas, como tú te sitúes en el mundo y ante los otros, puede abrir puertas, dar vida, aliviar la soledad, sanar el alma, hacer que otros y otras sientan que la vida brota nueva en ellas”. En definitiva, “nuestra tarea no consiste solamente en cubrir las necesidades de los otros, sino en descubrir sus posibilidades para abrir caminos de esperanza”.

 

www.caritas.es

Cáritas Diocesana pide la colaboración de los cordobeses

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Cáritas Diocesana pide la colaboración de los cordobeses

La entidad anima a los cordobeses a tener pequeños gestos que den sentido a nuestra vida como entrega y generosidad con las personas que más sufren

Hoy jueves, 8 de junio, se celebra el Día del Amor, el día del Corpus Christi y el día de Cáritas. La lluvia no ha permitido a Cáritas Diocesana llevar a cabo el acto de sensibilización programado en la Plaza de Las Tendillas, ni la tradicional cuestación por las calles de Córdoba. Por este motivo, el director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Salvador Ruiz, ha señalado que “este jueves de Corpus está siendo un día diferente por la lluvia” al tiempo que “ha animado a todos los cordobeses a colaborar con Cáritas a través de los diferentes canales que tienen abiertos en esta campaña que tiene como lema “Amar Suma”.

Asimismo, Ruiz ha recordado que “en todas las parroquias e iglesias de la Diócesis de Córdoba durante todo este fin de semana, en el que celebraremos la Solemnidad del Corpus Christi, se llevarán a cabo colectas a favor de Cáritas tan necesarias para poder acompañar a nuestras familias”.

“Que la lluvia tan necesaria y tan deseada no nos impida sumar esfuerzos para los más vulnerables a través de los programas de Cáritas” ha resaltado el director de la entidad eclesial, quien ha recordado que “como dice nuestro lema de este año, “Amar Suma”, vamos entre todos a sumar para que estos pequeños gestos que dan sentido a nuestra vida, también sean un momento de entrega y generosidad para las personas que más sufren”.

Para hacer donaciones Cáritas Diocesana dispone del siguiente número de cuenta ES11 0237 0210 3091 5651 3781 Concepto: Corpus 2022

Del número de Bizum 33581

Y en su página web a través del siguiente enlace

 

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Rosa María Ramírez, la que será la primera virgen consagrada de Asidonia-Jerez, nos muestra como desde pequeña el Señor la llamaba a una vocación de entrega total a Él

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La Iglesia Asidonense celebrará este domingo 11 de junio a las 11hrs la Eucaristía, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, donde se abre en la Diócesis el Orden de las vírgenes consagradas (Ordo Virginum). la protagonista de este hecho histórico es Rosa María Ramírez Montero, la que a partir del domingo será la primera virgen consagrada de Asidonia-Jerez. Por este motivo, hemos hablado con ella para conocer de cerca como se siente a pocos días del domingo, asimismo, conocer también su testimonio vocacional y la labor que desempeñará tras ser virgen consagrada.

Recibimos en la Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez a Rosa María Ramírez, un poco nerviosa pero con mucha ilusión y con toda la confianza en el Señor. Lo primero que nos cuenta es en que consiste esta vocación que recibirá el domingo de manos de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Asimismo, nos explica que su labor será estar en el mundo con su trabajo y vida activa como cualquier otra persona, pero destacando la oración continua y tareas de entrega en aquellos ámbitos donde se necesite.

“Yo sentía en mi corazón que tenía que ser siempre del Señor”, con estas palabras, Rosa María Ramírez, nos cuenta como la primera vez que recibe la comunión sentía en su corazón que su felicidad estaba en la entrega total a Cristo. Asimismo, nos explica que tras este tiempo pasaron muchas etapas en su vida, pero esta frase nunca se fue, hasta que en un momento de oración apareció en su vida la Orden de la virgen consagrada.

Por otro lado, la que será la primer virgen consagrada de Asidonia-Jerez, nos explica como se esta preparando todo para la celebración del domingo, pidiendo que recen por ella porque es una gran responsabilidad. Asimismo, nos menciona que ha podido hablar con otras vírgenes consagradas de otras Diócesis como Sevilla o Cádiz.

Por último, manda un mensaje a todas las personas que se sientas llamadas a esta vocación, destacando que abran el corazón al Señor y a partir de ahí alimentarse de Cristo a través de la oración y Eucaristía.

Ver este artículo en la web de la diócesis

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