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Más de 200 jiennenses buscan el consuelo en alma y cuerpo en Lourdes

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Este lunes llegaban hasta las planta de Nuestra Señor de Lourdes una peregrinación procedente de Jaén. Lo hacían, encabezados por el Obispo diocesano, Don Sebastián Chico Martínez, y promovidos por la Hospitalidad de Lourdes en la Diócesis.

Largas horas de viaje en autobús tuvieron la mayor de las recompensas, postrarse ante María, salud de los enfermos, en esta gruta donde la “Sin pecado concebida” se le apareció a la joven Bernadette el 11 de febrero de 1858.

Junto al Obispo están participando en esta peregrinación diocesana 8 sacerdotes, entre ellos el Consiliario de la Hospitalidad, D. Joaquín Rafael Robles y uno de los diáconos permanentes. También, ha acudido la presidenta de la Hospitalidad, Porfiria Ávalos, así como numerosos enfermos que buscan en Lourdes el consuelo de la Virgen y el alivio a sus dolencias corporales.

D. Emilio Samaniego fue el encargado de presidir la primera de las Eucaristías en la que los 210 peregrinos jiennenses participaron y que tuvo lugar en la basílica del Rosario.

Al caer la tarde, nuestro Obispo, Monseñor Chico Martínez, presidió la procesión mariana de las antorchas, que encabezaba una bella imagen de Nuestra Señora. El grupo de la Diócesis, junto con los peregrinos de todo el mundo, rezaron el rosario y cantaron el Ave María de Lourdes, llevando la luz de Cristo “para reavivar nuestra fe y fortalecer nuestra esperanza”. Don Sebastián impartía la bendición a los miles de peregrinos congregados al concluir la procesión.

Este martes, ha comenzado la jornada con la Eucaristía en la gruta de las apariciones. Los diocesanos que participan en esta peregrinación mariana han puesto, en el mismo lugar donde María Inmaculada posó sus pies, sus penas y anhelos, ante Cristo Eucaristía, antes de emprender una jornada cargada de actividades en torno a Nuestra Señora de Lourdes.

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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

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«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50)
(texto íntegro)

Queridos hermanos y hermanas:

«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50): este es el tema de la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Es un tema que nos reconduce a aquel encuentro bendito entre la joven María y su pariente anciana Isabel (cf. Lc 1,39-56). Esta, llena del Espíritu Santo, se dirige a la Madre de Dios con palabras que, a distancia de milenios, acompasan nuestra oración cotidiana: «Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre» (v. 42). Y el Espíritu Santo, que ha descendido ya sobre María, la impulsa a responder con el Magníficat, en el que proclama que la misericordia del Señor se extiende de generación en generación. El Espíritu Santo bendice y acompaña cada encuentro fecundo entre generaciones distintas, entre abuelos y nietos, entre jóvenes y ancianos. Efectivamente, Dios desea que, como hizo María con Isabel, los jóvenes alegren el corazón de los ancianos, y que adquieran sabiduría de sus vivencias. Pero, sobre todo, el Señor desea que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como por desgracia sucede frecuentemente.

Es hermosa, este año, la cercanía entre la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores y la de la Juventud; ambas tienen como tema la “prisa” de María para ir a visitar a Isabel (cf. v. 39), y de ese modo nos llevan a reflexionar sobre el vínculo entre los jóvenes y los ancianos. El Señor espera que los jóvenes, al encontrarse con los ancianos, acojan la llamada a custodiar la memoria y reconozcan, gracias a ellos, el don de pertenecer a una historia más grande. La amistad con una persona anciana ayuda al joven a no reducir la vida al presente y a recordar que no todo depende de sus capacidades. Para los más ancianos, en cambio, la presencia de un joven les da esperanza de que todo lo que han vivido no se perderá y que sus sueños pueden realizarse. En definitiva, la visita de María a Isabel y la conciencia de que la misericordia del Señor se transmite de una generación a la otra revelan que no podemos avanzar —y mucho menos salvarnos— solos y que la intervención de Dios se manifiesta siempre en el conjunto, en la historia de un pueblo. Es María misma quien lo dice en el Magníficat, exultando en Dios que ha obrado maravillas nuevas y sorprendentes, fiel a la promesa hecha a Abrahán (cf. vv. 51-55).

Para acoger mejor el estilo de actuar de Dios, recordemos que el tiempo tiene que ser vivido en su plenitud, porque las realidades más grandes y los sueños más hermosos no se realizan en un momento, sino a través de un crecimiento y una maduración; en camino, en diálogo, en relación. Por ello, quien se concentra sólo en lo inmediato, en conseguir beneficios para sí rápida y ávidamente, en tener “todo enseguida”, pierde de vista el actuar de Dios. Su proyecto de amor, por el contrario, atraviesa pasado, presente y futuro, abraza y pone en comunicación las generaciones. Es un proyecto que va más allá de nosotros mismos, pero en el que cada uno de nosotros es importante, y sobre todo está llamado a ir más allá. Para los más jóvenes se trata de ir más allá de esa inmediatez en la que se confina la realidad virtual, la cual muchas veces distrae de la acción concreta; en el caso de las personas mayores se trata de no hacer hincapié en las fuerzas que decaen y de no lamentarse por las ocasiones perdidas. Miremos hacia adelante. Dejémonos plasmar por la gracia de Dios que, de generación en generación, nos libra del inmovilismo en el actuar y de los remordimientos del pasado.

En el encuentro entre María e Isabel, entre jóvenes y ancianos, Dios nos da su futuro. El camino de María y la acogida de Isabel abren las puertas a la manifestación de la salvación. A través de su abrazo, la misericordia de Dios irrumpe con una gozosa mansedumbre en la historia humana. Quisiera pues invitar a cada uno de ustedes a pensar en aquel encuentro, más aún, a cerrar los ojos y a imaginar, como en una foto, aquel abrazo entre la joven Madre de Dios y la madre anciana de san Juan Bautista; a representarlo en la mente y a visualizarlo en el corazón, para fijarlo en el alma como un luminoso icono interior.

Y los invito además a pasar de la imaginación a la realización de un gesto concreto para abrazar a los abuelos y a los ancianos. No los dejemos solos, su presencia en las familias y en las comunidades es valiosa, nos da la conciencia de compartir la misma herencia y de formar parte de un pueblo en el que se conservan las raíces. Sí, son los ancianos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados.

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores quiere ser un pequeño y delicado signo de esperanza para ellos y para toda la Iglesia. Renuevo por ello mi invitación a todos —diócesis, parroquias, asociaciones y comunidades— a celebrar esta Jornada, poniendo en el centro la alegría desbordante de un renovado encuentro entre jóvenes y ancianos. A ustedes, jóvenes, que se están preparando para ir a Lisboa o que vivirán la Jornada Mundial de la Juventud en sus lugares de origen, quisiera decirles: antes de ponerse en camino vayan a encontrar a sus abuelos, hagan una visita a un anciano que esté solo. Su oración los protegerá y llevarán en el corazón la bendición de ese encuentro. A ustedes ancianos les pido que acompañen con la oración a los jóvenes que van a celebrar la JMJ. Estos muchachos son la respuesta de Dios a sus peticiones, el fruto de lo que sembraron, el signo de que Dios no abandona a su pueblo, sino que siempre lo rejuvenece con la fantasía del Espíritu Santo.

Queridos abuelos, queridos hermanos y hermanas mayores, que la bendición del abrazo entre María e Isabel los alcance y colme de paz vuestros corazones. Los bendigo con afecto. Y ustedes, por favor, recen por mí.

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2023, Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María.

15/06/2023

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El Grupo Scout Campo de la Torre celebra su XXX aniversario

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El pasado sábado, 1 de julio, nuestro Grupo Scout Campo de la Torre, de Torredelcampo, celebró su XXX aniversario. Lo hizo con una celebración de la Palabra en la ermita de nuestra patrona Santa Ana y una convivencia de padres, niños y responsables, en el llano del Cerro Miguelico.

En la celebración los Scouts se encomendaron a la Madre y a la abuela de Cristo, para que elevase sus oraciones a Dios. Y en agradecimiento por estos treinta años de escultismo en Torredelcampo le ofrecieron un ramo de flores.

Una vez finalizada la celebración de la Palabra la fiesta continuó con una cena compartida, bailes, juegos…

Grupo Scout Campo de la Torre

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La Casa diocesana de la familia, un hogar para todos

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Ubicada en la calle Gracia, 48, es un espacio abierto a todas las realidades familiares de la diócesis, encabezado por la Pastoral Familiar.

La Casa diocesana de la familia es la casa de todos, el espacio donde las realidades familiares que viven la vida cristiana puedan encontrarse; donde los proyectos puestos en marcha por esta Pastoral –Proyecto Raquel, Proyecto Ángel, Curso amor humano…- puedan desarrollarse. La Casa diocesana de la familia es el punto de encuentro donde se respira el deseo de bien y de humanidad en el seno de las familias y fuera de ellas, en los lazos de comunión, amistad y fraternidad que da el ser hijos de Dios.

En una de las estancias de la Casa de la Familia.

Durante muchas décadas la Delegación de Pastoral Familiar ha estado presente en la vida de la Iglesia de Granada. Pero, el cambio social que se ha experimentado en los últimos años ha llevado a la implantación progresiva en estos últimos años de distintas iniciativas de apoyo, guía y ayuda a las familias. Es el caso del Proyecto Raquel, de ayuda a las mujeres que han sufrido un aborto y sufren por el hijo abortado, así como sus familiares e incluso profesionales sanitarios que han cooperado en dicha pérdida del feto; el Proyecto Ángel, para mujeres embarazadas que tienen dificultades económicas o sociales para sacar adelante el embarazo; el Curso “Amor humano, matrimonio y familia”, de educación en el amor y la afectividad; el desarrollo de los cursos prematrimoniales; la iniciativa “Escucha en el duelo”, junto con la Pastoral de la salud, para la atención de personas que sufren en su vida por el fallecimiento y la ausencia de un ser querido.

La Casa diocesana de la familia, gestionada por esta Pastoral, está ubicada en la calle Gracia, 48, donde décadas atrás tenía su sede la Curia de la Iglesia de Granada. Tras un trabajo de rehabilitación, con un proyecto de obra y obras acometidas durante los años de pandemia, la Casa de la familia lleva funcionando desde este curso académico, en continuidad con el trabajo que hasta ahora venía desarrollando en esas mismas dependencias como Delegación Diocesana y en su Centro de Orientación Familiar, en Camino de Ronda, 110, que continúa funcionando.

“El cometido físico de la Casa es que haya una organización donde todos los espacios estén disponibles, abiertos; donde poder cubrir cuantas necesidades surjan, poder poner un poco de orden, en el sentido de darle a todos los espacios una posibilidad de ser ofrecidos a cualquier realidad que se nos presente”, explica el consiliario episcopal de la Pastoral Familiar, D. Antonio Luis Martín, en una entrevista al Secretariado de Medios de Comunicación Social, publicada hace unos meses, con motivo de la puesta en marcha de la Casa una vez finalidades las obras.

Paqui Pallarés

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El barrio de San Clemente, de Huéscar, celebró sus fiestas en honor a la Virgen de la Esperanza

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El barrio de San Clemente, de Huéscar, celebró sus fiestas en honor a la Virgen de la Esperanza

Como cada año, el primer domingo del mes de julio, la parroquia de San Clemente, en Huéscar, se viste de gala, junto con sus vecinos y vecinas, para celebrar sus fiestas patronales en honor a la Santísima Virgen de la Esperanza. Fue el domingo 2 de julio a las 8,30 horas de la tarde. La Misa fue presidida por el párroco, José Antonio Martínez. Dicha celebración estuvo precedida por un triduo en honor a la que es la patrona de este barrio.

Tras finalizar la Misa, tuvo lugar la procesión, en donde la santísima Virgen de la Esperanza, rodeada de los vecinos que quisieron acompañar a su Patrona, salía a las calles para seguir manteniendo esta bonita tradición en la que se celebran las fiestas de su barrio. La Virgen y su Hermandad estuvieron acompañadas por la corporación municipal y la banda municipal de música. Sin duda, una sencilla y bonita procesión para seguir pidiéndole a la Virgen de la Esperanza que cuide y proteja este barrio y a esta parroquia.
José Antonio Martínez
Párroco de San Clemente

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La Catedral acoge la Jornada de Responsabilidad en el tráfico

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El director del Secretariado Diocesano del Apostolado de Carretera bendijo una muestra de coches clásicos en la puerta de San Miguel

“Encomienda tu camino al Señor y él actuará” (Sal 37,5) es el lema de la Jornada de responsabilidad en el tráfico que cada año la Iglesia celebra el primer domingo del mes de julio.

En Córdoba, el Vicario del Valle del Guadalquivir, David Aguilera, presidió la misa en la Santa Iglesia Catedral para conmemorar esta Jornada, el domingo, 2 de julio, y el director del Secretariado Diocesano del Apostolado de Carretera, Rafael Rabasco, bendijo una muestra de coches clásicos que se concentraron en la Puerta de San Miguel del templo principal de la Diócesis por iniciativa de la Asociación Forofos del 600 y Clásicos de Córdoba y la Federación Andaluza de Vehículos Antiguos.

Desde hace 55 años, el departamento de Pastoral de la carretera de la Conferencia Episcopal Española promueve esta Jornada coincidiendo con el inicio de los desplazamientos masivos por las vacaciones de verano y próxima a la festividad del patrón de los conductores y transportistas, San Cristóbal, el 10 de julio.

Los obispos, a su vez, publican un mensaje cada año. En esta ocasión, invitan a los conductores rezar al Señor antes de iniciar un viaje para poner en sus manos el camino. “Una forma sencilla de orar –recomiendan- es hacer la señal de la cruz”. Un gesto “sencillo, pero de un gran significado de fe”. El padrenuestro, la Salve, el Ángelus, o el rosario son otras oraciones “que rezamos” a lo largo de nuestras vidas en ocasiones y circunstancias muy diversas. “Y, ¿por qué no?, también cuando viajamos las podemos rezar”.

Además, destacan que cada vez más conductores tengan presentes la oración del conductor, la del Cristo de la Carretera, la de la Virgen de la Prudencia o san Cristóbal.






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Domingo del Mar: una Jornada de oración y reflexión

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Cada año el segundo domingo de julio, las comunidades católicas celebran el “Domingo del Mar”, una jornada internacional de oración por los marinos y sus familias, pero también por quienes en la Iglesia les ofrecen apoyo, como los capellanes y los voluntarios dedicados al Apostolado del Mar, la labor a través de la cual se asiste espiritualmente a los marinos desde 1920.

El “Domingo del Mar”, que fue establecido oficialmente desde 1975, pretende ofrecer una oportunidad para concienciar sobre la importancia del trabajo que realizan los marinos, que hoy en día son más de un millón. Con su trabajo en los buques que transportan mercancías por todo el mundo, de una manera a menudo invisible hacen posible nuestra vida cotidiana y sostienen la economía, como recuerda el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Michael Czerny, en su mensaje con motivo de este día.

En el mensaje, el Cardenal Czerny destaca la presencia de los Apóstoles en las grandes naves que surcaban el Mediterráneo y su manera de compartir el Evangelio con las gentes del mar. Este recuerdo de sus orígenes impulsa a cada comunidad a recordar a todos los marinos que se ven forzosamente separados de sus seres queridos y de su iglesia, sin acceso a la Eucaristía. Por eso, la “pastoral del mar” juega un papel esencial para llegar a estos hermanos nuestros, escucharlos, acompañarlos, apoyar sus derechos y sentirlos parte de nuestro propio camino.

“Somos una Iglesia sinodal, es decir, caminamos juntos. Debemos avanzar juntos, navegar juntos, sin dejar a nadie atrás, y enriquecernos mutuamente. Que nadie piense que no tiene nada que ofrecer. Por eso, si hay un esfuerzo que queremos hacer este año, es precisamente verificar los modos en que podemos estar más cerca, en un intercambio permanente que haga que vuestro trabajo esté menos alejado del camino y de la fe de todos”.

Leer el mensaje completo del Card. Michael Czerny para el Domingo del Mar 2023

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24 jóvenes participan en un nuevo Cursillo de Cristiandad

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Un nuevo Cursillo de Cristiandad ha tenido lugar entre los días 29 de junio y 2 de julio ambos inclusive, en la casa de Espiritualidad de San Juan de Ávila, con un equipo formado por dieciséis responsables, un equipo de cocina, nuestros Consiliario y Viceconsiliario, D. Sebastián Guerrero y D. Carlos Moreno, acompañados de los sacerdotes responsables de Juventud, D. Antonio José Blanca Ortega y D. José Navarrete Ochoa, como directores espirituales.

El Espíritu Santo se ha hecho presente, una vez más, en este nuevo Cursillo, para poder ver a un Dios vivo que siempre nos ama. Cada uno de los veinticuatro cursillistas, con sus vidas, sus cruces, sus circunstancias, pudieron compartir unos días de encuentro personal, de encuentro con cada uno de los allí presentes y sobre todo un encuentro con el Señor, quien se ha presentado para dar un vuelco a nuestras vidas, zarandearlas y llenarlas de su Espíritu y de la alegría de ser cristianos.

Tras unos días intensos y llenos de emociones, sentir y experimentar el AMOR infinito que Él tiene hacia nosotros, ha sido uno de los mejores regalos que nos ha podido hacer. ¡HEMOS VISTO AL SEÑOR! y hemos aprendido a cultivar la fe y la confianza en Dios, porque Él cree en cada uno de nosotros. Nuestro encuentro hace que podamos caminar iluminados por Cristo y que nuestra vida recobre sentido desde Él y con Él.

Qué increíble es saber que Dios siempre está ahí y verlo reflejado en nuestras caras, porque nuestro semblante cambia si Cristo está en el centro de nuestra vida. Al abrirle nuestros corazones, presentarle nuestras vidas, nuestras espinas, pensamientos, dudas, alegrías o ilusiones Él nos habla, nos calma, nos da paz y siempre nos acerca a su perdón.

¡Él nos ha acompañado durante estos días, ha estado vivo en cada uno, en cada detalle, en cada gesto de servicio, incluso en nuestras cocinas! Nos ha dado el impulso necesario para gritar al mundo QUE DIOS ESTÁ VIVO y que vale la pena trabajar por su ideal.

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que Dios tiene preparado para ti? Cristo nos conoce a la perfección, conoce nuestras debilidades, nuestras fortalezas. Él sabe qué es lo que quiere para cada uno y de cada uno de nosotros, Él quiere que respondamos con un SI gigante a su voluntad y con todo el amor que nos da. Un amor que se traduce en entrega y en un COMPROMISO en mayúsculas.

En cada Cursillo se descubre algo nuevo, una nueva mirada de Jesús que como amigo nos habla de múltiples formas, nos transforma, nos hace conocedores de nuestros errores, nos muestra el verdadero camino a seguir para cumplir su voluntad en este mundo, dejándonos siempre la puerta abierta para seguir buscándole y así poder llevar su Palabra a todos los ambientes.

Gracias a Dios, gracias a cada uno de los sacerdotes que nos han acompañado, a nuestros hermanos de Córdoba y a aquellos que como instrumentos del Señor habéis formado parte de esta aventura tan increíble y bonita.

A nosotros solo nos queda decir como Sor Ángela de la Cruz: “QUE DIOS SE LO PAGUE A DIOS”.

Dios nos quiere a cada uno de nosotros y siempre nos sueña más felices, así que con mucha ilusión seguiremos pintando Jaén DE COLORES.

Alba Cobo Vallejo
Área de Comunicación de Cursillos de Cristiandad de Jaén

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Comentario al evangelio del domingo XIV del Tiempo Ordinario, por Salvador Gil Canto

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El sacerdote Salvador Gil Canto, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XIV del Tiempo Ordinario (Mateo 11, 25-30).

Jesús vive desde el agradecimiento y la alabanza al Padre, que revela los misterios del Reino de Dios a los pequeños, mansos y humildes de corazón. Mansedumbre y humildad son dos actitudes que debemos integrar en nuestra vida cristiana para acoger al Señor.

Vivir desde el agradecimiento es la primera llamada que el evangelio de hoy nos hace a todos, máxime cuando siempre tenemos la tentación de llevar una vida quejosa de todo y por todo. El conocimiento y la entrega del Hijo al Padre es el modo como Jesús nos revela su ser más profundo y auténtico. La vida cristiana consiste en conocer internamente cada día más al Señor y entregarnos a Él, a los demás y a los pobres. Todos hemos sentido en algún momento el cansancio y el agobio que nos llegan por las dificultades de la vida. Y Él insiste: «¡Venid a mí!»

Así, Jesús nos invita a ir a Él para experimentar el consuelo, el alivio, la paz y la serenidad que nos ofrece su propia persona cuando lo acogemos de corazón. Ir a Jesús para ser de Jesús. Ser de Jesús para ir a los demás con la entrega de nuestra vida.

“¡Ven a mí!” es la segunda llamada que nos hace Jesús cuando muchos se disponen en este tiempo de verano a buscar unos días de descanso y vacaciones con la familia. En Él encontraremos el descanso y el alivio para recuperar fuerzas y seguir caminando. Feliz día del Señor. Feliz Domingo.

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Maribel Ruiz: «En el Centro Teológico hay que matricularse con la mente y el corazón abiertos a lo que vendrá»

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El viernes 7 de julio, cuatro alumnos de los Centros Teológicos se presentan al examen de Síntesis Teológica. Maribel Ruiz, profesora de profesión, es una de las últimas alumnas que concluyeron sus estudios con dicho examen. Así nos cuenta su experiencia.

¿Qué ha supuesto para ti terminar esta etapa?

En principio nunca pensé que la iba a finalizar. Siempre creía que en algún momento lo iba a dejar, bien por motivos familiares, de trabajo o de agobio, pero, poco a poco, lo he ido haciendo. El día que terminé el examen se me vinieron encima todas las emociones positivas: esperanza, alegría, orgullo… pero a la vez que te digo esto también te digo que no ha sido un trabajo mío solo, sino que he estado acompañada y asistida en todo momento por Nuestro Señor Jesucristo porque sin Él te aseguro que nunca hubiera podido llegar a alcanzarlo, porque son muchas las resistencias y las piedrecitas que se me han puesto por el camino y, hoy por hoy, haciendo una mirada retrospectiva, me doy cuenta de que lo he podido conseguir. 

¿Qué te animó a comenzar estos estudios?

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que siempre he tenido una inclinación hacia las cosas de la Iglesia. Pero el momento culmen, en el que yo decidí hacer estos estudios, fue cuando un día me encontré que mis tres hijas estaban estudiando cada una en su habitación, y no me necesitaban. Además, en ese momento, estaba viendo en televisión un programa del corazón.

No sé por qué, pero me dio vergüenza ajena ver lo que estaba saliendo en el programa. Y me decía «¿esta es la vida que me espera de aquí hasta que me haga mayor?» Entonces, automáticamente, me salió ir al Centro a preguntar qué hacía falta para matricularse porque, en un principio no pensaba en llegar a terminar la carrera, sino en hacer alguna asignatura, ir alguna tarde y así distraerme y aprender algo nuevo. Y también me movió mi curiosidad por encontrar la verdad, esa verdad que hoy en día está tan enmarañada que no se sabe dónde está. Entonces, veía que tenía que buscar esa verdad. Ahora soy otra persona. Miro la vida desde otro punto de vista y ya, más que juzgar, intento entender y comprender.

¿Qué destacarías de este tiempo de estudio vivido?

En primer lugar, que me han hecho tener una actitud de mente y corazón abiertos porque, es tanta la información que recibes que muchas veces te hace tambalear. También destaco tantos momentos de risas y charlas entre clase y clase y el compañerismo que surge… es extraordinario, no hay palabras para explicarlo. Es muy grande lo que uno experimenta allí, aunque también exista una parte un poco más “feílla”, la de los exámenes que, en el fondo, se hacen también con agrado porque, si no fuese por los exámenes, he de reconocer que no llevaría una la asignatura al día y, gracias a ellos, te dejas atrapar y envolver por las materias. Es un clima maravilloso el que allí se vive que, en pocos lugares, por no decir en ninguno, he podido encontrar. 

¿Recomienda esos estudios?

Por supuesto. Yo creo que es una terapia psicológica, emocional y en todos los sentidos. Lo recomendaría con un SI muy grande, porque lo primero que me sale es la sonrisa. No me sale nada triste, nada quejoso, nada negativo. Sino todo lo contrario, todo es positivo. Yo lo recomendaría, la verdad.

Pero eso sí, hay que ir con mente y corazón abiertos, para que se vayan filtrando todas las palabras que recibes de cada una de las personas que te vas encontrando. No hay un profesor mejor ni peor que otro, cada uno tiene su estilo, pero todos tienen un punto en común: dicen la verdad.

Toda la información sobre los Centros Teológicos en www.ceset.edu.es

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