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Día 7. Conociendo la educación y la oración

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La experiencia de los seminaristas Antonio del Río y José Francisco Fernández, el diácono Daniel Gutiérrez y el rector del Seminario Juan Manuel Ortiz Palomo sigue su curso por el desierto. Así relatan lo vivido en el séptimo día.

14 de julio. «Es el último día que pasamos en El Aaiún antes de seguir nuestra experiencia por la ciudad de Dajhla», explica Antonio del Río. 

«Hemos querido terminar nuestra visita en este paraje conociendo la Universidad, una nueva realidad para la ciudad en expansión y también para la Iglesia, ya que llegan estudiantes de diversos puntos de África, algunos de ellos católicos que se suman a la comunidad», en palabras de nuestro seminarista.

También conocieron el Colegio Español La Paz, «un centro educativo histórico que sigue ofreciendo estudios de Primaria y Secundaria siguiendo el sistema educativo español».

Para completar la mañana, «hemos recibido unas nociones básicas sobre la oración islámica, ya que fuimos a una mezquita para conocer cómo rezaban La Yumu’ah, la oración de cada viernes a mediodía que incluye un sermón, algo así como nuestra homilía», cuenta Antonio y añade que «la tarde la tomamos con tranquilidad para preparar el viaje del día siguiente, eso sí, concluimos nuestra jornada celebrando la Misa y compartiendo el día mientras cenábamos».

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LECTURAS DEL XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)

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LECTURAS DEL XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)

Lecturas del domingo 16 julio

Primera lectura

Isaías 55, 10-11

La lluvia hace germinar la tierra

Esto dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mí boca: no volverá a mi vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».

Salmo

Sal 64, 10abcd. 10e-11. 12-13. 14

La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto

– Tú cuidas la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales. R.

– Así preparas la tierra. Riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes. R.

– Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría. R.

– Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan. R.

Segunda lectura

Romanos 8, 18-23

La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.

Hermanos:

Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.

Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.

Evangelio

Mt 13, 1-22

Salió el sembrador a sembrar

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.

Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

Comentario bíblico de Miguel Ángel Garzón

Las lecturas muestran el poder vivificador de la palabra de Dios, así como su anuncio y acogida. El texto de Isaías es un bello canto a la eficacia y fecundidad de la palabra de Dios. Se la compara con el agua (lluvia, nieve) signo de vida. Esta palabra que sale de la boca de Dios y cumple su voluntad se corresponde con el mensaje proclamado por los profetas, especialmente por el profeta del destierro que llenó de vida y esperanza al pueblo sumido en una profunda crisis de fe.

Esta cadena de mensajeros tiene su plenitud en Jesucristo, Palabra encarnada del Padre. En el evangelio se presenta como maestro (sentado) enseñando a la multitud por medio de parábolas. Con esta sencilla pedagogía sus discípulos pueden conocer los secretos del Reino, pero los que tienen cerrado su mente y su corazón para acoger el evangelio quedan excluidos del mismo. Jesús asemeja el mensaje del Reino que proclama a la semilla sembrada por el sembrador, que a pesar de encontrar obstáculos produce fruto desmesurado. La explicación privada a los discípulos escenifica cuatro modos (terrenos) de recibir esta palabra. Los tres primeros señalan los peligros que hacen estéril la semilla del Reino. La clave para dar fruto está en entender la palabra, en la constancia y perseverancia, en no quedar atrapado por la mundanidad y las riquezas. El que la acoge y la lleva a la vida da fruto abundante según su capacidad.

Después de su resurrección, el mismo Jesús se convierte en el evangelio predicado (sembrado) por sus discípulos, que hace germinar la vida nueva. Un proceso que pasa por muchas dificultades, pero como afirma Pablo, los sufrimientos presentes no tienen comparación con la gloria que aguardamos. La misma creación participa de esta espera anhelando la gloria futura de los hijos de Dios.

 

  1. ¿Qué lugar ocupa la escucha orante de la Palabra en tu vida?
  2. ¿Cuál de los cuatro terrenos de la parábola predomina en ti? ¿Qué deberías cambiar para ser tierra buena?
  3. ¿Dónde siembras el mensaje del evangelio? ¿Cómo superas las dificultades de la vida cristiana?

 

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📖 Reseña literaria: ‘Sola con el Solo: Hermana Clare Crockett’

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📖 Reseña literaria: ‘Sola con el Solo: Hermana Clare Crockett’

La joven Clare Crockett, cuya máxima aspiración era –ni más ni menos– la de desfilar sobre la alfombra roja de Hollywood, dejó a un lado todos sus sueños un Viernes Santo, tras un encuentro a solas con Cristo Crucificado.

A sus 17 años, el Señor transformó su alma y ya no anhelaba otra cosa que no fuera tener a Cristo como único amor. Este deseo de que su alma fuera solo del Señor, de vivir a solas con “el Solo”, la llevó a consagrarse en las Siervas del Hogar de la Madre, vocación a la que se entregó con absoluta generosidad. Su alegría desbordante condujo a muchas almas, sobre todo de jóvenes, a descubrir que la verdadera felicidad se encuentra únicamente en Dios.

Su coherencia de vida y su entrega total en los distintos apostolados que llevó a cabo en España, Estados Unidos y Ecuador lograron transmitir eficazmente el mensaje de que solo Dios puede saciar el corazón del hombre cuando este se da del todo a Él, sin negarle nada. En abril de 2016, el derrumbamiento producido por un terremoto de la casa donde vivía la comunidad en Ecuador la llevó al tan anhelado encuentro definitivo con el Solo.

Reseña literaria de la Hna. Pilar González, de la Librería Welba (El Espejo de COPE Huelva, 14/07/23)

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El Obispo recibe a la Hermandad del Calvario

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Se encuentra inmersa en los preparativos del 300 aniversario de la hechura y bendición de la imagen titular

Monseñor Demetrio Fernández recibió a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Calvario de Córdoba en el Palacio Episcopal el pasado jueves, 13 de julio. Miembros de la junta de gobierno y Rafael Rabasco, consiliario de la Hermandad, despacharon con el prelado los actos que quieren llevar a cabo con motivo del 300 aniversario de la hechura y bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario. El Pastor de la Diócesis los animó a “recorrer este camino en comunión y fraternidad y a propagar la devoción al Señor”.

La Hermandad del Calvario terminó el Año Jubilar concedido por la Santa Sede con motivo del 300 aniversario de su fundación el pasado mes de marzo. El Obispo de Córdoba fue el encargado de abrir la puerta santa el 14 de marzo de 2022, así como de clausurar el Año Jubilar el pasado 18 de marzo.

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El sacerdote Francisco Ramírez, en El Espejo de la Iglesia

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El sacerdote Francisco Ramírez, en El Espejo de la Iglesia

Hoy nos detenemos en Cabra, donde la devoción a la Virgen es muy conocida.  Allí una calle llevará el nombre de Párroco Francisco Ramírez Chamizo. Un hombre entregado a su gente, que siempre quiso ser uno más y que ahora, con humildad, le cuesta asumir este reconocimiento de todo un pueblo

Puedes escucharlo en este enlace

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Cerca de 80 personas participan en un curso de iniciación al voluntariado impartido por Cáritas Diocesana de Tenerife

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Dentro del marco de la escuela de verano del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), Cáritas Diocesana de Tenerife desarrolló recientemente el curso de “Pastoral Social y Evangelización”, con el objetivo de dar a conocer la dimensión caritativo-social de la Iglesia como eje fundamental dentro de su misión evangelizadora, concretándola en la realidad pastoral de nuestra Diócesis.

En este mismo marco, cerca de 80 personas participaron esta semana en el curso de “Iniciación al Voluntariado” impartido por Cáritas Diocesana de Tenerife en el Seminario Diocesano de La Laguna. Dicho curso ha versado sobre los factores esenciales a tener en cuenta para el buen servicio de la acción voluntaria, el ser y hacer de Cáritas y las opciones de voluntariado dentro de esta acción pastoral.

Entrega y dedicación fraternal

Cáritas no es posible sin el voluntariado que la sostiene. Hablamos de cerca de 900 personas que, con su entrega y dedicación fraternal, construyen cada día una sociedad más justa y humana. El voluntariado es quien desarrolla la acción de Cáritas y el protagonista de prácticamente todos los proyectos.

La labor con el voluntariado implica también un proceso en clave de acompañamiento para las personas que colaboran con la institución, y empieza desde que entran en contacto con la entidad manifestando su deseo de colaborar.

Ser voluntaria o voluntario en Cáritas es un conjunto de recetas o una colección de soluciones para la acción social. Es un fundamento y una calzada que sólo adquiere sentido al ser pisada, al ser transitada por las personas y las comunidades. Igualmente, las personas voluntarias tienen espacios de formación periódica y anual, donde se potencia y mejora la manera de realizar nuestra labor.

La labor de Cáritas se basa en el compromiso continuo, desinteresado y responsable de las personas voluntarias. Su participación es fundamental tanto en la acción social directa como en la propia estructura organizativa.

Valores y proceso

Las personas que desarrollan su voluntariado en Cáritas comparten los valores de la gratuidad, el compromiso, la solidaridad y la justicia. Estos valores se ven reflejados en la identidad cristiana de Cáritas y en su trabajo comunitario en favor de las personas más vulnerables y de la construcción de una sociedad mas justa e igualitaria.

El voluntariado en Cáritas también se vive en proceso:

• Proceso formativo donde se mejoran o se adquieren las competencias para desarrollar la acción y se profundiza en el conocimiento y la concienciación sobre la realidad de pobreza y exclusión social.

• Proceso de acompañamiento para mejorar las habilidades personales y la vivencia de la tarea.

• Proceso participativo, de trabajo en equipo y protagonismo en la toma de decisiones.

Actualizado 14 julio, 2023

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Baeza y La Carolina solidarias con las Hermanas de los Pobres de Jaén

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La vocalía de caridad de la Real Cofradía de la Virgen del Carmen de Baeza ha organizado una campaña solidaria a favor de la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres de nuestra capital. D. Rafael Perales y toda su Junta Directiva apoyan esta iniciativa de ayuda. Se realizará en la parroquia de San Pablo, del 16 al 25 de julio, coincidiendo con la novena en honor de la Virgen del Carmen.

Por su parte, La Carolina celebra los días 12,13 y 14 de julio triduo en honor a la Virgen del Carmen. El día 15, a las 21 horas, la plaza de la ermita de San Juan de la Cruz va a ser testigo de la solemne Eucaristía de la Virgen del Carmen, presidida por D. Germán García. Una vez más se destaca la solidaridad de las ciudadanas y ciudadanos, ya que se hará su ofrenda para ayudar, también, a las Hermanitas de los Pobres de nuestra capital.

Jesús Sánchez Poveda

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Recuerdos de la peregrinación

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Los peregrinos de Sevilla hemos vuelto de Tierra Santa el pasado viernes 14 por la noche. Damos gracias a Dios porque ha sido un gran regalo de su amor. Ha sido ante todo una peregrinación, una peregrinación a los manantiales de la fe y también un encuentro con la comunidad cristiana que vive en Tierra Santa, una comunidad pequeña pero enormemente significativa con la que hemos de sentirnos muy unidos y a la que hemos de apoyar en todos los sentidos. Permitidme unos breves recuerdos de nuestras vivencias en aquellos lugares santos.

De la mano de María Santísima comenzábamos el día 8 con la visita a Nazaret, donde el Verbo se encarnó en el seno de la Virgen María, el Hijo Eterno entró en el tiempo, y comenzó un tiempo nuevo, una fuente inagotable de esperanza y de alegría para la humanidad. Nazaret es la ciudad de la Sagrada Familia; allí rezamos por todas las familias, para que se renueven cada día el matrimonio y la vida familiar; rezamos para que se viva la espiritualidad doméstica y la educación, la atención a los niños, que tienen derecho a crecer en paz. Por la tarde visitamos Caná de Galilea, y los matrimonios presentes renovaron sus compromisos matrimoniales. El día siguiente recorrimos el entorno del mar de Galilea, y por la tarde subimos al monte Tabor, lugar de la Transfiguración del Señor. El día 10 fue dedicado a visitar el Valle del Jordán y Jericó. En la orilla del Jordán renovamos las promesas bautismales.

Belén y Ain Karen nos ocuparon el día 11. Cuánta ternura y emoción en el lugar donde resonó el canto de paz de los ángeles para todos los hombres. En la basílica de la Natividad se reaviva nuestra certeza de que Dios está realmente presente con nosotros, que el Eterno entró en los límites del tiempo y del espacio, para hacer posible el encuentro con él. Actualizamos la ternura y el amor de Dios que se inclina hasta nuestra pequeñez, hasta nuestras debilidades, hasta nuestros pecados, y se abaja hasta nosotros. Contemplamos la cueva de Belén, y como Dios se rebaja hasta ser recostado en un pesebre. La culminación de la historia de amor entre Dios y el ser humano pasa a través del pesebre de Belén y culminará en el sepulcro de Jerusalén.

La peregrinación culmina en Jerusalén los días 12 y 13. En el Cenáculo, nuestro pensamiento se centra en el Señor, que lava los pies a los apóstoles e instituye la Eucaristía y el sacerdocio; también hacemos memoria del don del Espíritu Santo a la Iglesia el día de Pentecostés.  En el huerto de Getsemaní contemplamos su agonía, y como lleva a cumplimiento el designio del Padre tomando sobre sí las angustias de la humanidad. Al entrar en la basílica del Santo Sepulcro somos conscientes de que allí Cristo murió y resucitó. Cogidos de la mano de María, Madre dolorosa, meditamos sobre su sufrimiento, su muerte en cruz, y redescubrimos la hondura del amor que nos tiene, y deseamos vivir unidos a él, ofreciendo también nuestro dolor y cargando con nuestra cruz de cada día. Al entrar en el sepulcro vacío, experimentamos el gozo de la resurrección, de su victoria sobre la muerte y el pecado, con la certeza de que el mal nunca tiene la última palabra, y de que el amor es más fuerte que la muerte.

El signo de la resurrección de Cristo es la culminación de nuestra peregrinación. De rodillas en el Calvario y en el Sepulcro de Jesús hemos rezado especialmente por nuestra Archidiócesis, por la Iglesia, por el mundo entero, pidiendo al Señor la fuerza del amor que brota del misterio pascual, que es la única fuerza capaz de renovar a los hombres. Han sido jornadas de intensa emoción no sólo por el recuerdo de los  misterios de nuestra salvación,  sino también porque hemos experimentado su presencia en nuestra vida. María Santísima nos ha llevado de la mano en todo momento.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

En las exequias de D. Antonio Romera

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Homilía de las Exequias de D. ANTONIO ROMERA

 LECTURAS: 2 Cor 4,14-5,1; Sal 62,6-9. 11-13; Jn 10, 11-18

  Queridos Matilde y Rafael, hermanos de D. ANTONIO: queridos sobrinos y familiares. Hermanos en el sacerdocio y el diaconado, religiosos y religiosas, queridos fieles que habéis venido a acompañar a D. ANTONIO, porque él pasó por vuestras vidas como el Pastor Bueno que el Señor puso un día en vuestro camino. Sobre todo, a los fieles de san Ildefonso, su última parroquia, a su párroco y a sus hermandades. Un recuerdo especial a todos los que me habéis escrito, seglares y sacerdotes que por diversas causas no podéis acompañarnos ahora. Hermanas y hermanos todos.

Hoy traemos a D. ANTONIO a esta parroquia de San Ildefonso, tan querida para él. Y hemos colocado su cuerpo mirando hacia el Pueblo Santo de Dios, le hemos revestido de la casulla, que le fue impuesta por primera vez el día de su ordenación sacerdotal y que los sacerdotes nos revestimos como quien acoge sobre sus hombros a todo el pueblo a él encomendado, poco después de la oración de consagración: “Te pedimos Padre todo poderoso que confieras a este siervo tuyo la dignidad del presbiterado; renueva en su corazón el espíritu de Santidad, reciba de ti el sacerdocio, sincero colaborador del Orden Episcopal, sea su conducta ejemplo de vida, para que la Palabra del Evangelio llegue a toda la tierra, y todos congregados en Cristo formen el pueblo santo de Dios”. Y sobre su cuerpo hemos dejado reposar la Palabra de Dios, ese mismo Evangelio que tenemos la misión de llevar a todos.

D. ANTONIO, hijo de Antonio y de Rosario, nació en Almería el trece de noviembre de 1949, aunque sus raíces familiares provienen de Fondón, al amparo de nuestra Madre de las Angustias que allí se venera. Creció en la fe cerca de la Catedral y en la Hermandad de Estudiantes, hasta que sintió la llamada del Señor al sacerdocio, y dejándolo todo, ingresó en el Seminario Mayor de Almería, por entonces ubicado en Granada.

El Obispo don Manuel Casares lo ordenó de Diácono el 3 de julio de 1985 en la Parroquia de San Pedro Apóstol de Almería, recibiendo de sus manos la Ordenación sacerdotal el 30 de junio del 1986, en nuestra Catedral de la Encarnación de Almería. 37 años de sacerdocio entre nosotros.

Ejerció su ministerio en este rosario de parroquias y en diversas responsabilidades que os voy a ir desgranando, aún a sabiendas que quizás algunas se me pueden olvidar o me salte de línea en su lectura:

  • Párroco de San Juan Bautista de Alboloduy y encargado de San Agustín en Santa Cruz de Marchena y de Santa María Magdalena de Alsodux.
  • En 1990 don Rosendo Álvarez lo envió a Berja como como Rector del Santuario de la Virgen de Gádor y párroco de las parroquias de San Roque, Santa María de Hirmes, San Isidro de Alcaudique y del Cristo del Consuelo en Lucainena de Darrícal y del Santo Ángel Custodio en Darrícal.
  • Dos años más tarde fue elegido Arcipreste de la zona lo que le permitió conocer bien a las gentes y los pueblos de esta zona de la Alpujarra.
  • Durante este tiempo desempeñó también su labor como profesor de religión en el Instituto de Berja. Es recordado en todas las comunidades en las que sido pastor por su buen humor, su sonrisa y su entrega y cercanía a los fieles.
  • Durante un curso atendió las parroquias de Vícar y Puebla de Vícar, mientras realizaba estudios en la Universidad Pontifica de Salamanca.
  • A su regreso, en 1997 fue destinado como párroco a las parroquias de Santa María de Cantoria, San Antonio de Padua de Partaloa y Nuestra Señora del Rosario de Armuña de Almanzora, siendo también en este tiempo profesor de religión en el Instituto de Cantoria.
  • En el año 2004 D. Antonio pasó a Roquetas de Mar, donde fue nombrado párroco de San Juan Bautista, y administrador parroquial de La Inmaculada Concepción de Cortijos de Marín y de la Encarnación de Felíx, atendiendo también un tiempo la capilla de la Virgen de los Vientos de la Urbanización de Roquetas de Mar.
  • En 2014 fue nombrado párroco de San Ildefonso en Almería capital y Capellán del Noviciado de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús de Almería, siendo también un año Administrador parroquial de San Francisco de Asís de Almería.
  • Tengo presente a la Renovación Carismática de la que formó parte. Hoy en estas exequias su coro nos acompaña.

Como veis una vida plena dedicada a los demás. Esta es su corona. Esta es la única corona de los diáconos, sacerdotes y obispos, y de todos los bautizados, entregarnos desinteresadamente a los demás. El resto se hace polvo y se difumina en el tiempo. El servicio como manifestación del Amor de Dios es la única corona de la salvación.

Todos reconocemos, que nuestro querido D. ANTONIO fue un buen sacerdote, profesor y ejemplo de sencillez y bondad para muchos de nosotros. Yo le he conocido los últimos meses de su vida y me hablaba con una serena profundidad. Pasó por esta diócesis, como un sacerdote capaz, un hombre de fe y gran testigo del evangelio (me escribíais algún laico ayer). Algunos, que fuisteis “sus jóvenes”, me contabais: es un hombre de fe, en la vanguardia, generoso, con un gran espíritu de acogida, siempre entregado sin pedir nunca nada a cambio. Algún sacerdote me decíais: siempre preocupado por hacer lo mejor posible la tarea que se le había encomendado. Nunca buscó nada, sólo entregarse.

A finales de 2021 el avance de su enfermedad comenzó a limitar sensiblemente su organismo y su actividad pastoral, lo que le llevó a unirse a la cruz del Señor viviendo así su ministerio como nos lo dijo hace unos días, cuando estuvimos a visitarle, el Vicario general y yo. Al final, fue lentamente gastándose, en su casa, con su hermana y su sobrina, que con tanto mimo le han cuidado.

Me doy cuenta que este evangelio que acabamos de proclamar, del Buen Pastor, es el misterio sobre el que gravita también la vida de todo sacerdote, de cada uno y de todos los que aquí estamos, también de D. ANTONIO, al que estamos despidiendo hoy y acompañando a su familia en este momento de dolor y de esperanza.

El fragmento que hemos escuchado presenta una característica curiosa: son cuatro frases y en cada una de ellas se subraya una contraposición entre dos tipos de pastores, uno bueno y otro malo. Del pastor bueno se dice que es el pastor de las ovejas, que entra en el recinto por la puerta, conoce a las ovejas y las ovejas le siguen, y da la vida por ellas. Del asalariado se dice que es ladrón y bandido, salta por encima del muro y es un extraño para las ovejas; las ovejas le huyen y él las roba y las mata.

Nosotros, que somos bautizados, creemos que sólo Jesús puede ser nuestro guía definitivo, como lo creía D. ANTONIO, porque sólo él nos exige libertad, porque sólo desde él aprendemos a vivir. Precisamente el cristiano es la persona que desde Jesús va descubriendo día a día cual es la manera más humana de vivir.

Seguimos a Jesús como el Buen Pastor, para asumir las actitudes fundamentales que él vivió en esta tierra: vivir la voluntad del Padre, y esforzarnos a vivirla desde nuestra propia originalidad. Jesús no quiere imitadores sino seguidores y discípulos. Comprended que nuestra imitación de Jesús sería ridícula. El mandato del amor es un diamante de muchas caras, donde tú te puedes realizar y encontrar la felicidad desde tu propia originalidad.

El texto del Buen Pastor, me trae a la memoria una llamada, dirigida a todos, de unos versos de Dante en la Divina Comedia:

Sed cristianos, y moveros con seguridad,
no seáis como una pluma al viento,
no intentéis lavaros en todas las aguas.
Tenéis el Nuevo y el Antiguo Testamento,
y el Buen Pastor que os sirve de guía,
que es suficiente para vuestra salvación…
Personas sois y no ovejas locas…
                                           Paraíso V, 72-80

Querido D. ANTONIO, creemos contigo: “En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección, y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad” … que, cogido de la mano de Santa María, la Virgen Madre, seas llevado, hasta Cristo, quien tanto te amó y dio su vida por ti, para que llegues al encuentro definitivo con Dios, el Padre de la Misericordia. Amén.

 

+ Antonio Gómez Cantero, vuestro Obispo

 

Almería – Parroquia de San Ildefonso

12 de julio de 2023

 

Virgen del Carmen, ruega por nosotros

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En pleno mes de julio, inmersos en los calores del verano, llega la fiesta de la Virgen
del Carmen, precedida de su novena y acompañada de su correspondiente procesión. Es
como una brisa suave en medio de la canícula.
Precisamente en el Monte Carmelo, junto a la ciudad de Haifa-Israel, el profeta Elías,
padre de todos los contemplativos, tenía su cueva desde la que pidió agua para los
campos de Israel, y llovió abundantemente (1Re 18,41-46). Después de asomarse siete
veces, una nubecilla blanca fue el presagio de aquella bendición del cielo. En esa nube
ha interpretado la tradición posterior como un signo de María, la que precede a la lluvia
abundante de gracia, que nos viene de Cristo. Esa es María Santísima del Monte
Carmelo.
También hoy vivimos una fuerte sequía y necesitamos agua, y la necesitamos con cierta
urgencia. En el contexto laico o incluso ateo, en el que vivimos, parece fuera de sitio
pedir el agua a Dios. Sin embargo, para los creyentes Dios sigue siendo el mismo, es el
Padre que nos concede el pan de cada día, el que nos da la lluvia en el momento
oportuno. La fiesta de la Virgen del Carmen es momento propicio para invocar la lluvia
abundante que riegue nuestros campos, nuestras cosechas y llene las reservas necesarias
para el consumo humano. María santísima del Carmen es una señal propicia de esa agua
que necesitamos.
Cuando le pedimos a Dios una gracia, que bien sabe él que necesitamos, normalmente
no nos la concede a la primera. No porque Dios sea tacaño. Dios es siempre más
generoso que nosotros y quiere siempre nuestro bien. Si él tarda en concederlo es
porque quiere que nos volvamos a él, que nos convirtamos a él y reconozcamos que
tales dones nos vienen de él. También el don de la lluvia, que tanto necesitamos. No nos
cansemos de pedirla, como pedimos continuamente en el Padrenuestro el pan de cada
día. Y puesto que se trata de una necesidad vital, perseveremos en la petición y Dios nos
concederá lo que pedimos.
Acudir a la intercesión de la Virgen es lo propio. También ella sabe lo que necesitamos.
Ella estuvo pendiente en las bodas de Caná para que hubiera un vino mejor, cuando los
novios se vieron en el apuro de que se les acabó el vino que tenían. Incluso antes de que
nadie lo pidiera, ella percibió aquella carencia que podía fastidiar la alegría de los
esposos. Ella se lo pidió a su hijo Jesús, y Jesús hizo el primer milagro de su vida: hubo
vino abundante y de la mejor calidad para todos. Acudamos a la Virgen en esta y en
todas nuestras necesidades. Acudamos a la Virgen del Carmen para pedirle la lluvia
abundante que necesitamos.
La Virgen del Carmen es especialmente protectora de las gentes del mar. A ella se han
dirigido y ella ha estado siempre atenta a sus necesidades. Ella acompaña a los
marineros en sus faenas de trabajo, en los largos viajes de los que navegan hasta que
alcanzan el ansiado puerto. Por eso, en los pueblos de costa, la fiesta de la Virgen del
Carmen es especialmente celebrada.

La Virgen del Carmen es especialmente invocada para interceder por las almas del
Purgatorio. Ella se encarga de llevar una a una a las ánimas benditas ante la presencia de
Dios para entrar en el cielo. A ella le pedimos por nuestros difuntos.
El signo más visible de la devoción a la Virgen del Carmen es su escapulario. Llevar el
escapulario de la Virgen del Carmen es signo de consagración a María, de confianza en
su protección, como una buena madre.
Virgen del Carmen, tráenos la lluvia. Virgen del Carmen, protege a las gentes del mar.
Virgen del Carmen, saca del Purgatorio a las ánimas benditas que te recomendamos.
Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

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